martes, 2 de mayo de 2023

PALIMPSESTO





































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Tampoco nosotros tenemos suficiente pergamino, y por eso carecemos del que poder enviaros; pero os hemos enviado dinero con el que, si así lo disponéis, podáis comprarlo. (San Braulio, obispo de Zaragoza, siglo VII)

Palimpsesto, del latín palimpsestus y éste del griego παλίμψηστος (de πάλιν —palin—: de nuevo, otra vez, nuevamente; y ψάω —psao—: raspar, frotar), es un vocablo utilizado para designar a un manuscrito antiguo sobre pergamino o vitela (y también sobre papiro, aunque no haya evidencia material de ello; pero sí referencias en algunos pasajes de las obras de Plutarco y Cicerón) en el cual el texto originalmente grabado en él, haya sido borrado, de modo que ese mismo soporte pudiera admitir otra scriptio (llamada "superior"); pero a la vez, dejando percibir rastros de la que fuera eliminada ("inferior").
Ya en el medioevo, la conquista de Egipto en el siglo VII por parte de los árabes, trajo aparejado el cese de la comercialización de papiro.


En cuanto al papel (inventado por los chinos en el siglo II a.C.), recién sería introducido por los árabes en España en el siglo X, y si bien su fabricación empezó a extenderse por Europa a partir de los siglos XI y XII; no sería sino hasta la segunda mitad del XV que se estimularía la misma, como consecuencia de la invención de la imprenta de tipos móviles que se atribuye a Gutenberg. Asimismo, los altos costos que representaba la producción de pergamino, lo convertían en un soporte carísimo (y la vitela lo era más aún), y de allí, pues, la necesidad para los monjes y copistas de reutilizarlos.
Entre los más famosos pueden citarse el Codex Nitriensis, copiado en el siglo IX por el monje Simeón (¿de Durham?) que transcribió en siríaco un tratado de Severo de Antioquía en una vitela de la cual previamente se habían borrado copias en griego del siglo V o VI, a lo sumo, de La Ilíada de Homero, Elementos de Euclides y el Evangelio de Lucas. En la actualidad, se halla en la Biblioteca Británica, en Londres, Inglaterra.


Y el hoy por hoy más célebre de los palimpsestos, el llamado de Arquímedes, que tiene una interesantísima historia: en el siglo X, en Constantinopla (actualmente y desde 1930, Estambul), un anónimo escriba compuso un códice en el cual había copiado en griego seis tratados de Arquímedes y un juego griego, una especie de rompecabezas geométrico, cuya creación se le atribuye: Sobre el equilibrio de los planos, Sobre las espirales, Medida de un círculo, Sobre la esfera y el cilindro, Sobre los cuerpos flotantes, El método de los teoremas mecánicos y Stomachion. Tres siglos después, posteriormente al saqueo de Constantinopla durante la Cuarta Cruzada, el códice fue a dar a Jerusalén, donde en 1229 un monje llamado Johannes Myronas lo deshizo, cortó por la mitad las hojas de pergamino que lo componían y borró, aplicando zumo de naranja, los textos de Arquímedes, tras lo cual utilizó ese soporte —junto a otros seis códices— para hacer un libro de salmos y oraciones cristianas del rito griego. El libro permaneció cuatro siglos en el monasterio de San Sabas, en Judea; tras lo cual fue reintegrado a Constantinopla. Allí, en 1846, lo examinó el lingüista alemán Konstantin von Tischendorf, quien descubrió que bajo la escritura litúrgica había textos de Arquímedes y se quedó con uno de los folios (el cual se halla actualmente en la biblioteca de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra); hasta que en 1906, el filólogo e historiador danés Johan Ludvig Heiberg examinó el palimpsesto y lo fotografió concienzudamente, publicando en 1910 y 1915 los resultados de su investigación. Al estallar la Primera Guerra Mundial, el libro desapareció (luego se descubriría que había permanecido en manos de distintos coleccionistas privados), hasta que en 1998 fue subastado por Christie's en Nueva York, siendo adquirido en la suma de U$S 2.200.000 por un comprador que no quiso revelar su identidad y que después lo entregó en guarda al Walters Art Museum de Baltimore, Estados Unidos, para que fuera restaurado y descifrado. Concluido el proceso de restauración y conservación de las páginas, las mismas fueron digitalizadas y analizadas con modernas tecnologías, y así el museo logró transcribir el 80% de los textos y la Universidad de Stanford hizo lo propio con el resto, trabajos estos merced a los cuales la humanidad conoce hoy y a partir de 2008 en que fueron publicados íntegramente y subidos a Internet, Método de los teoremas mecánicos de Arquímedes que se creía perdido para siempre, y dispone de la única copia en griego de Sobre los cuerpos flotantes.



También diversos escritores se han ocupado de los palimpsestos en la literatura. Así por ejemplo, Arthur Conan Doyle en El regreso de Sherlock Holmes, "Las gafas de oro" (págs. 344 a 348 de la edición digital de Sherlock Holmes. La colección completa, eBooks con Estilo, 2012), hace aparecer a su famoso detective intentando descifrar uno de ellos, en compañía de su semper fidelis Watson, sumido éste a su vez, en la lectura de un tratado médico; y por su parte, Edgar Allan Poe en "El escarabajo de oro" (págs. 69 a 105 de Edgar Allan Poe. Historias extraordinarias, Emecé Editores S.A., Buenos Aires, 1947) nos describe a su personaje Guillermo Legrand descubriendo el tesoro enterrado del pirata Capitán Kidd, lo cual logra a través de descifrar un palimpsesto (si bien el autor no lo designa específicamente con esa palabra) en vitela cuyo texto oculto se evidencia al aplicarle calor al documento.
Sería caer en lo maniqueo adherir a quienes postulan la tesis de atribuirle al cristianismo la intención expresa y manifiesta de condenar al olvido textos técnicos y científicos de la tardo  antigüedad borrándolos para sobre escribir en sus soportes, otros de carácter religioso y litúrgico. Al respecto, señala Angel Escobar en El palimpsesto grecolatino como fenómeno librario y textual: "Por lo demás, es obvio que el texto que acaba por imponerse en el códice sobre su precedente refleja una preferencia, pero no necesariamente —es más: a buen seguro, sólo de manera excepcional— una postergación deliberada de ese texto subyacente en concreto, ni siquiera reconocido con frecuencia, en los centros de copia, entre el magma de ese prontuario de pergamino al que antes hacíamos referencia. No cabe hablar, en este sentido, de una acción concertada frente a un tipo de literatura en concreto, frente a un canon en decadencia: seguramente no fue la animadversión hacia el texto de Arquímedes lo que motivó la reutilización del códice que lo albergaba, sino la indiferencia hacia él, como en el caso de tantos otros autores griegos y latinos. Sí, más bien, cabe establecer hipótesis sobre el declinar de unos cánones (a veces sólo pasajeramente, en el intervalo entre dos 'renacimientos' culturales) y el aflorar de otros en el momento de la reutilización de los códices, por mucho que apenas pueda irse más allá de una delimitación de tendencias generales".
No obstante lo citado; entiendo menester no soslayar la consideración de que el libro de Escobar fue auspiciado y editado por las cristianísimas Institución "Fernando el Católico" y Universidad de Zaragoza.
Y ahora ya sabe usted, estimado lector, a qué se refieren cuando le mencionen la palabra palimpsesto o cuando la vea escrita.
Después de todo, también podríamos considerar a la historia como un gran palimpsesto en el cual continuamente el hombre (que constituye el objeto y el sujeto de la historia); borra y reescribe ora la crónica de sus propias grandes hazañas, ora la abyección de sus propias miserias.
¡Hasta la próxima!

-Juan Carlos Serqueiros-

lunes, 1 de mayo de 2023

BALADA EN AZUL








































BALADA EN AZUL
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Incaico y porfiado sol se pone entre cerros
Apuñalando con luces una alfombra azul.
Desde un balcón emanan efluvios
Que aroman dos cuerpos sobre la alfombra azul.
Ella y Él son seres que juegan
A cambiarse sentires y ciencias,
Saberes secretos, caricias guardadas,
Que palpitantes se truecan
Sobre la alfombra azul.
Bandeja (con migas) resignada a un costado,
Una botella vacía y dos copas con posos,
Un video olvidado y un plasma mudo de enojo;
Jadeos, susurros, gemidos, sudores
Y éxtasis de amor vuelto imagen
Cuajada sobre la alfombra azul.
Ella y Él, alquimistas crueles,
Desdeñaron cines desde la alfombra azul;
El sol y los cerros vencidos que fueron,
También capitularon sobre la alfombra azul.
Ella y Él, magos silentes ahora
Se abrazan y besan en la alfombra azul;
Mientras han muerto de celos las sombras
Sobre la espesa trama de la alfombra azul.

-Juan Carlos Serqueiros-

DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE EGO





















Escribe: Gabriela Borraccetti *

En la imagen que oficia de portada, podemos ver personas establecidas sobre un suelo transparente, pero con una estructura metálica y reforzada que las sostiene, para no caer en un precipicio caótico y vertiginoso. A pesar del refuerzo de cristales diseñados con el propósito de no romperse (salvo por un inmenso impacto que resultase en un accidente de dimensiones gigantescas); sus pies están apoyados en la parte que ciega el fondo del paisaje, a varios metros de altura, es decir, que se encuentran parados sobre el borde que contornea y atraviesa el suelo, con el fin de crear una sensación de máxima seguridad. Aquello que constituye un borde reconocible, delimitando una forma a la cual ver, tocar y reconocer como segura; impide a su vez que la vista comunique al cerebro la sensación de estar derrumbándose sin salvación.
Aún así, pareciera que falta algo más para tener la certeza de ocupar un lugar, un punto determinado y bien definido en el espacio, y es por ello que el límite o contorno no figura sólo debajo de los pies; sino que se extiende alrededor con la forma de una baranda de la cual poder sostenerse y que impide que el vértigo paralice reflejos e imposibilite acciones.
Entonces, cabría una seria reflexión acerca de lo que denostamos cuando hablamos de ego.
Pareciera ser que últimamente se ha transformado en la función de amurallante del alma; pero sería todo un acto de consciencia (ya que la mencionamos tan seguido), poder reflexionar acerca de lo que sucedería al remover de golpe la estructura (representante de nuestro ego) desde donde estas personas están contemplando la vida. ¿Se pueden imaginar qué sentirían si repentinamente se eliminase la plataforma sobre la que apoyan sus pies? ¿Qué sucedería si junto con ella desapareciera lo que las contiene?
Todas estas preguntas nos las podemos hacer poniéndonos como protagonistas de la escena, y quizá sea bastante difícil de componer el cuadro completo de sensaciones caóticas que se producirían en nuestro interior. No obstante, no pueden caber dudas de que tal acontecimiento nos transportaría a la desesperación, teniendo esa sensación de pérdida irremediable en un vacío imposible de significar.
La desaparición de los puntos de referencia en tiempo y espacio, nos entregarían a la ausencia de puntos coherentes, imposibilitando cualquier ilación, orden y claridad necesarios para tomar decisiones, reflexionar y pensar. Descenderíamos estrepitosamente al caos absoluto, y junto con ello, al desconocimiento del suelo que pisamos o del sitio que habitamos. La nada sería el único punto de referencia posible, e imaginar a la nada, por más que la confundamos con una fantasía acerca de ella y nos pretendamos extensos e infinitos en un nivel finito; no nos es dable en forma completa, salvo que se elimine la estructura del ego. En ese camino al vacío, el cuerpo aparecería como un átomo que se fragmenta en partículas cada vez más pequeñas; y desapareciendo en el acto lo que conocemos como brazos, pies, y cabeza; tanto literal como metafóricamente; quedaría tan sólo el terror de una nadedad que no nos dejaría en paz hasta desaparecer atomizados en un mundo muy diferente del que el ego estructura.
La función del ego hace posible tanto la mismidad como la otredad, ya que dibuja los bordes que distinguen al otro de mí. La visión de "lo completo" cambiaría totalmente nuestra percepción, y pasaríamos a formar parte de una consciencia global, perteneciente a todos y a nadie, desconociendo a su vez el significado de las palabras "todo" y "nadie". El adiós a las formas sería definitivo, y la ausencia de tiempo y espacio, la nueva ley.
Este es más o menos el resultado de lo que se vivenciaría a causa de la pérdida de las referencias, y de la entrada a un mundo en donde todo se quiebra como el cristal y las estructuras que antes nos sostenían sobre el seguro y concreto suelo (mundo).
Si el ego desaparece, desaparece la posibilidad de toda distinción, y sería algo así como si el inconsciente inundara por completo nuestra consciencia. Eso que hoy llaman "loco", "insano", "enfermo", es lo que paradojalmente se ensalza al hablar de lo fatídico del ego, y sin embargo; quisiera ver cuántos de los new agers que pululan por ahí dando irresponsablemente “consejos” e impartiendo “cátedras” (para lo cual, además; no están ni formados ni capacitados ni habilitados), son capaces de vivir emanando "luz" y "bendiciones", al convivir con uno de ellos.
Por supuesto, hay egos de todos los colores y tamaños, porque todos somos de muchos colores y tamaños (y de hecho, este artículo es sólo el comienzo; en sucesivos opúsculos abordaré la cuestión in extenso, escribiendo acerca de egos sanos y egos enfermos, de vivir desde el ego, etc.). No obstante; si hay algo que por ahora y en este nivel de evolución no podríamos hacer, es imaginarnos sin el ego; pues eso es, quizá, lo que en la actualidad llamamos muerte.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

sábado, 29 de abril de 2023

SEMANARIO "EL MOSQUITO" EDICIÓN DEL 20.04.1879: UNA PORTADA PERIODÍSTICA QUE PODRÍA RECOBRAR ACTUALIDAD






















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En esta caricatura de El Mosquito (litografía de Henri Stein), con un epígrafe que reza: "¿Dónde está el bastón? Está en el Río Negro. Roca lo fue a buscar", se ilustra, con fino y sagaz humor, la disputa, en 1879, entre los distintos personajes políticos de primera línea por llegar a empuñar el bastón de presidente de la Nación, sucediendo a Nicolás Avellaneda.
Entre los que lo buscan aparecen, de izquierda a derecha: Bernardo de Irigoyen; Victorino de la Plaza, que se vale de la ayuda de un perro rastreador; Carlos Tejedor, de gorra; a su lado, en el suelo, Dardo Rocha; más al frente, Bartolomé Mitre; detrás de éste, Domingo Sarmiento (satirizado en uniforme de general, por su obsesión de llegar a ese grado, que después alcanzaría); y Saturnino Laspiur.
Y detrás de estos dos últimos, se distingue a la República que le señala el camino a Julio A. Roca, en obvia alusión a la Expedición al Río Negro que lo catapultaría a la primera magistratura.
Pero… una de cal y una de arena (y… sí, mi querido lector, qué quiere usted; la vida toda es así: felicidad y sinsabores; pero como escribe y canta Daniel Altamirano: “Vea, chamigo: la vida es linda. / Después de todo; / nada es mejor. / Y nunca es pareja la ley del hombre / y pasa ‘e todo en la Viña ‘e Dios”): más allá del magistral humor político de El Mosquito que nos despierta admiración y sonrisas; aquellas cosas terminarían mal, porque un año después estallaría la guerra civil, con su espantable saldo de un número no determinado de muertos y una deuda de millones de pesos que como siempre, pesarían sobre las espaldas del sufrido pueblo argentino.
Desde tiempos inmemoriales los historiadores debaten acerca de si la historia es lineal o es cíclica. Particularmente, no creo que sea ninguna de las dos cosas; me hallo convencido de que no es lineal en tanto no se evidencia que el hombre (sujeto y objeto de la misma) se halle encaminado en un proceso de mejora continua de la especie, sino que sigue siendo tan glorioso y tan miserable como lo es desde siempre; e infiero que tampoco es cíclica, porque lo que se reitera no es la historia en sí misma, sino las causas que originan las catástrofes y calamidades.
Y hablando de eso, si bien Roberto Navarro no es Henri Stein, ni Horacio Rodríguez Larreta es Carlos Tejedor, ni Mauricio Macri es Mitre, ni Alberto Fernández es Nicolás Avellaneda, ni Cristina Fernández es Julio A. Roca; sí contemplo, alarmado hasta lo indecible, que el statu quo de aquella maldita guerra civil de 1880 tuvo antecedentes y alarmas (que no fueron escuchadas) pavorosamente similares a las actuales.
Así las cosas, no me queda más que rogar que si la desgracia volviera a caer sobre nosotros con toda su furia desatada; termine como terminó la de 1880: con el triunfo de la nación frente a la soberbia oligárquica y sectaria, el separatismo y la exclusión.

-Juan Carlos Serqueiros-

jueves, 27 de abril de 2023

EN ESTA ORILLA






































EN ESTA ORILLA
(Poema de Gabriela Borraccetti)

Con tristeza veo desaparecer
Tus rastros de mi vida.
Y despliego en la bruma
De un puerto imaginario
Mi pañuelo que no es de seda
Saludando al barco etéreo que te lleva
Cargado de unos pocos recuerdos
Por el corto tiempo de tu estadía en mi vida.
¡Sé feliz!
Murmuro mientras el mar te aleja
Y las olas van tapando
Cada una de mis palabras
De amor,
De bronca
Y de ira.
¡Sé feliz!
Susurro otra vez,
Mientras el corazón da un vuelco...
De golpe, una lágrima,
Tibia y sentida,
Me recorre una mejilla
y llega a mi escote helada,
Congelando mi corazón,
Que a mi pesar, se ha detenido aquí,
En esta orilla.

-Gabriela Borraccetti-

MADRUGADA









































MADRUGADA
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Ante la ventana fumabas
Cuando la noche moría
Y en las volutas del humo
Tus silencios se trenzaban.
En el rubí de una copa
Acechando estaba el cansancio
Que asociado a la impaciencia
Se nos iba volviendo hartazgo.
Sin palabras se entendieron
Nuestras lánguidas miradas
Y juntos salimos al frío
De esa triste madrugada
Para poner fin a un sueño
Justo antes de clarear el alba.
Los besos de despedida,
Los adioses que nos dimos
En “hasta siempre” murmurados,
Los “te quiero” en letanía,
Y “no me olvides” musitados,
Que fueron como pañuelos
Para enjugar tanto llanto.
Tal vez demasiado tarde
Vos y yo nos acordamos
De que pasión no es amor,
De que coger no es amar
Y que si las glándulas gobiernan…
¡Está cantado el final!

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Valéria Ko, "Guilty pleasure (Placer culpable)", acuarela, contemporáneo.


miércoles, 26 de abril de 2023

MENTIROSOS DE CABOTAJE

















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Cuenta Salvador Ferla que su colega, el historiador inglés Arnold Toynbee, al visitar nuestro país allá por los 60, se extrañó de que tuviéramos aquí dos grandes corrientes historiográficas: la "oficial" y la "revisionista". Y que no se privó de expresar su asombro, bien que con esa proverbial flema que se les atribuye a los británicos: "De modo que tienen ustedes una línea revisionista. Qué raro... si la historia es revisionista per se", dijo.
En tanto inglés, Toynbee no podía entenderlo, porque ciertamente los ingleses mienten profusamente hacia fuera de sus fronteras en todo aquello que convenga a sus intereses y, claro está, son capaces (como lo han hecho, efectivamente) de inventar leyendas negras acerca de otras naciones. Pero eso sí: nunca se mienten a sí mismos acerca de su propia historia.
Y es precisamente eso lo que el bueno de Toynbee reprochaba a sus colegas de la Europa occidental, y especialmente; a sus compatriotas: mentir hacia fuera, partiendo desde una visión egocéntrica, en procura de instalar la idea de una civilización única: la europea.
Los argentinos, en cambio; seguimos teniendo compulsión a la mentira a la hora de aprender y narrar nuestro pasado. Pero lamentablemente, somos mentirosos de cabotaje nomás: nos encanta mentirnos a y entre nosotros mismos.
Sin perjuicio de lo enunciado; no se debe perder de vista que hay cierta lógica en que así ocurra. Algunos se inclinan a creer que se debe a lo religioso: mayoritariamente anglicanos ellos, los ingleses; mayoritariamente católicos nosotros, los argentinos. Particularmente, no coincido; más bien creo que en todo caso, eso podría —y séame aquí permitido recalcar lo condicional de podría— de alguna manera explicar que hoy por hoy, buena parte del mundo continúe deglutiendo y tragándose ese embuste urdido por ingleses y holandeses en nefasta sociedad: la leyenda negra española con su sarta de patrañas ensalzando el triunfo de Elizabeth I al rechazar los embates de la “Armada Invencible” de Felipe II (otro engaño, porque jamás los españoles de aquel tiempo llamaron a su flota de guerra “Armada Invencible”, sino Felicísima Armada, pero bueno…).
Por mi parte, querido lector, prefiero dejar lo religioso a los teólogos y descansar en la convicción de que la lógica que mencioné precedentemente emana de algo mucho más… terrenal y miserablemente humano, digamos: mientras los ingleses se pasaron cinco siglos de su historia robando afuera y llevando a Inglaterra; los argentinos nos pasamos los escasos dos siglos de la nuestra robando en nuestro país y llevando afuera.
Y si pese a todo, mi apreciado amigo, insiste usted en seguir apegado a una explicación cuyo vector pasa por lo religioso; entonces admita que a estas alturas, ya los argentinos deberíamos reparar en que hay sobrada evidencia de que Dios, en caso de que exista, no debe de tener nuestra misma nacionalidad, como nos empeñamos en creer hasta ahora. Pero consuélese: si al final resulta que Dios no es argentino, al menos su vicario en la tierra, el querido compañero Pancho Bergoglio; sí lo es. Lo cual, bien mirado, no es poco, ¿no le parece?

-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 25 de abril de 2023

CON QUIÉNES CONSULTAMOS NUESTROS PROBLEMAS



















Escribe: Gabriela Borraccetti

Dime a quién consultas y te diré qué buscas escuchar.
Normalmente, no solemos creer que tenemos ya en la mente una determinada posición tomada respecto de situaciones, personas, dudas, juicios, etc., y sin embargo; no podemos despegarnos de los valores que como personas fomentamos y buscamos sostener.
Es por ello que a la hora de la consulta psicológica, cada cual elige a quien necesita y le va como anillo al dedo. Los que desean recibir algo que no los ponga en contradicción, no establecerán un feedback positivo con quien tenga un perfil directo, llano y claro, y más bien se avendrán a consultar a quien por alguna razón invisible, detectó como potencial "cómplice" de sus necesidades.
Otros, gracias a la misma capacidad anticipatoria de nuestro inconsciente (éste es el primero que lee los rasgos de quien tenemos frente a nosotros y no los ojos ni la mente como podremos creer), darán con quien aún a costa del dolor; les aclare el panorama o les indiquen sus puntos discordantes.
Quienes sepan que tienen una responsabilidad en lo que les sucede, buscarán personas que hayan dado acabadas muestras de su "don" de penetrar en la oscuridad. Y quienes por lo contrario; pongan las culpas o las causas fuera de sí, se conectarán fácilmente con quien posea las mismas características.
Créase o no, encontramos siempre del otro lado a quien tiene algo que nos pertenece.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

viernes, 21 de abril de 2023

SEXTO AURELIO PROPERCIO O EL AMOR CONTRARIADO

























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Vnus erat tribus in secreta lectulus herba; / quaeris concubitus? Inter utramque fui. (Un solo lecho para tres, en la hierba, apartado / ¿Mi lugar para el coito? Entre las dos mujeres).
-Sexto Aurelio Propercio-

Sexto Aurelio Propercio fue un poeta elegíaco de vida muy corta (n. Asís, 47-48 a.C. - m. Roma, 15 a.C). Pero a pesar de ello; su talento le alcanzó —aún en la implacable brevedad de su existencia— para gozar del patrocinio de Mecenas.
Sus poemas versan sobre lo patriótico y la mitología romana; pero serían sus elegías, inspiradas en su amor por Cintia, las que harían que la posteridad lo convirtiera en un clásico.
Al parecer, Cintia no era precisamente lo que diríamos un modelo de castidad y fidelidad: "¿Es verdad, Cintia, que en toda Roma eres difamada y que vives en conocida lascivia? / ¿Merecí esperar esto? Pérfida, me las pagarás, / y el viento, Cintia, me llevará a alguna parte", escribió Propercio en una de sus elegías. 
Y entonces, él se "vengaba" de ella en algunos de sus versos, como por ejemplo, los que cité a continuación de la imagen que oficia de portada en este opúsculo, en los cuales, despechado, le contaba a Cintia lo de un trío sexual que formó él con dos mujeres, u otros en los que que se burla de sí mismo por el sufrimiento que le provocaban sus amores contrariados.
Propercio parece haber exorcizado su furia canalizándola en su poesía. En otros versos le dice a Cintia que merece que la mate, pero que no hará tal cosa, y en cambio; le echa maldiciones y le profetiza un destino de vieja arrugada, solitaria y amargada (como vemos, nadie, ni siquiera los poetas del tango y del blues, inventó nada nuevo en materia de lírica relativa a amores contrariados; ya lo habían hecho los latinos): "¡Pero que a ti te abrume la vejez con años disimulados / y lleguen las siniestras arrugas a tu figura! / ¡Que entonces ansíes arrancar de raíz los cabellos blancos, / ay, mientras el espejo te reprocha tus arrugas. / Y, rechazada, tengas que sufrir en propia carne la soberbia altivez / y vieja, te lamentes de lo mismo que tú hiciste! / Estas maldiciones funestas te ha cantado mi poesía: / ¡aprende a temer el fin de tu hermosura!".
En fin... yo le habría dicho al bueno de don Sexto Aurelio que dejara de andar por la vida con la bronca en las tripas y que más bien siguiera enganchado en tríos como esos en los que se solazaba con dos paicas o se integrara a una buena partuza. O, mejor aún; que se quisiera a sí mismo y reencontrara el amor en su propio corazón. Se me ocurre, qué sé yo...

-Juan Carlos Serqueiros-

jueves, 20 de abril de 2023

PERSPECTIVAS












































PERSPECTIVAS
(Poema de Gabriela Borraccetti)

A Juan Carlos, hogar de mi alma

Por las noches subo
Trepando los finos hilos
Que las estrellas cuelgan
De sus bellos bordes de luz
Como guirnaldas celestes
Que la perspectiva maestra
Nos enseña al ver la vida
Cómo apenas una estela
Cometa efímero que pasa
De lo invisible a lo visible
De lo oscuro a lo claro
De la soledad al calor
Somos eso vos y yo
Que viajando en este tiempo
Hacemos de nuestro encuentro
Un eterno vos y yo.

-Gabriela Borraccetti-

miércoles, 19 de abril de 2023

EL NENE DICE EL SÍNTOMA DE LOS PADRES























Escribe: Gabriela Borraccetti *

“—El nene es agresivo”, dice un padre que grita.
“—El nene tiene problemas de conducta”, dice una madre que ignora al mundo que la rodea.
“—El nene lastima a sus compañeritos”, dice un padre que no tiene piedad para con otros.
“—El nene no hace los deberes”, dice una madre que no cumple con su deber de madre.
“—El nene tiene una personalidad encantadora cuando quiere”, dice un padre que cuando quiere, sonríe.
“—El nene extraña a su mamá”, dice un padre que extraña a su ex mujer o es él quien necesita una madre.
“—El nene extraña a su papá”, dice una mujer que necesita un padre.
“—El nene odia a su tío”, dice una madre que tiene problemas con su hermano.
“—El nene se hace pis en la cama”, dice una madre que no contiene su angustia.
“—El nene empujó a una mamá embarazada”, dice un padre que hubiese preferido no ver embarazada a su mujer.
“—El nene compite con otros”, dice un padre que vive en competencia.
“—El nene quiere llamar la atención”, dice una madre que se siente desatendida.
“—El nene no aprende”, dicen los padres que no aprenden.
“—El nene molesta en clase”, dicen los padres que molestan a todos sus parientes con sus problemas.
“—El nene tiene ataques de odio”, dice el padre que grita que no lo molesten porque él tiene bastante con trabajar en lo que no le gusta, estar con quien no quiere y carecer de quien ama.
“—El nene no puede hablar de lo que le pasa”, dice la madre que oculta sus propios problemas.
“—El nene no tiene su lugar”, dice el padre que fue abandonado.
“—La madre no le dedica el tiempo que él necesita”, dice el padre que aún reclama a su mujer.
“—El padre es un autoritario”, dice la madre (que dejó al marido, harta del carácter de él).
“—La madre le mete en la cabeza que es un niño especial”, dice el padre celoso del lugar del hijo.
Y así podríamos llenar la lista de las cosas que a diario se oyen de padres en guerra, separados o no, que van depositando en sus hijos sus frustraciones, problemas, sentimientos, imposibilidades y un gran cúmulo de cosas que el niño, inconscientemente, tomará como mandatos y cumplirá al pie de la letra perpetuando así el pecado de sus mayores.
Si no buscamos la relación entre los hechos y esos hilos del titiritero que domina nuestra conducta y nuestras emociones desde la oscuridad, seguiremos siendo simplemente herederos de los problemas de otros, sin poder adquirir una personalidad sana emocional, física y afectivamente.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

lunes, 17 de abril de 2023

JULIO SOSA Y LOS PERROS



































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Una de las facetas de la personalidad de Julio era su amor por los animales. Tenía muchos perros, todos los cuales había sacado de la calle, salvándolos.
En cuanto veía un perro callejero, se ocupaba de él, buscándole hogar, y más de una vez, increpó duramente —e incluso llegó a trompear— a quien los maltratara.


Es famosísima la anécdota que siempre contaba el gran Leopoldo Federico, acerca de una perrita abandonada que habían encontrado con Julio un día en que ambos andaban en el auto del primero. Julio se bajó del coche, alzó la perrita, y cuando llegaron a su domicilio, le pidió a Leopoldo que la tuviera y cuidara hasta que él le consiguiera hogar; pues ya tenía muchos perros en su casa y no cabía ninguno más.
Al día siguiente, tenían que grabar, y Julio, en un café cercano a la discográfica, esperaba a Leopoldo. Cuando éste llegó, Sosa en el acto le preguntó por la perrita.
—¡No me hables más de eso, por favor! —fue la reacción de Leopoldo.
Es que ocurrió que la perrita se le había escapado por la ventanilla abierta del auto y el pobre Leopoldo (cuyo estado físico no era precisamente el de un atleta), tuvo que correrla una cuadra hasta alcanzarla y salvarla de los autos que la podían atropellar, y de allí en más, tuvo que ir hasta su casa a dos por hora pues el animalito se le había instalado sobre sus rodillas y prácticamente no podía manejar.
Julio no sólo ponía el corazón en todos los tangos que interpretaba con sin igual maestría; le sobraba para darlo también a los peluditos de cuatro patas.

-Juan Carlos Serqueiros-

domingo, 16 de abril de 2023

LO QUE SE HA QUEBRADO EN LAS RELACIONES. DEL NO TENGO NOVIO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO





















Escribe: Gabriela Borraccetti 

A medida que pasa el tiempo y vamos alejándonos de los años en que la mujer era la fregona de la casa, arrodillada para limpiar el piso y condenada a ser un modelito de predisposición para la vista y los antojos de su marido, nos encontramos en una encrucijada respecto de cuál es el rol de una mujer que no quiere ser ni la geisha del hombre ni la soltera que pasa por "rara" por no "conseguir" pareja.
El problema es que hay muchas cosas que hemos cambiado y que nos pasan desapercibidas a la hora de evaluar por qué estamos sueltas (no “solas”, como se nos quiere hacer creer).
En primer lugar, no hay que olvidar que el matrimonio y la monogamia, no son otra cosa que un invento cultural creado para asegurarle al señor que su señora esposa, no le será sexualmente infiel.
Eso de que "la madre es siempre cierta, pater semper incertus est", no es sólo una frase que describe lo imposible de saber a ciencia cierta si el esperma que entró en el óvulo de la mujer, es el del "dueño" de esa propiedad sexual privada que hemos sabido ser; sino que fue el motivo principal por el cual se creara el tabú de la virginidad, seguido, para refuerzo, por la institución del "sagrado" matrimonio.
Una vez ingresada al mundo del registro civil y anotadas en un libro de oficialidad; sigue el consumo de los espejitos de colores con la emocionante bendición (las que quedan afuera no tienen esa dicha), el vestido blanco pureza que remite al himen intacto (que de intacto no tiene nada), la fiesta (un derroche de dinero que podría garantizarnos más de un viaje de placer), y la entrada triunfal por la pasarela con alfombra roja, quizá única posibilidad de convertirnos en una star.
Este último paso es fundamental, puesto que todas las miradas se posarán boquiabiertas en nosotras (o al menos, eso imaginamos), cumpliendo así el deseo infantil de cobrar la fama y el mismo protagonismo que las estrellas de Hollywood (otra de las trampas del ego que entusiasma más por el cotillón, que por la fe sospechosa de tanta gente que para lo único que entró a la iglesia, fue para ser OBJETO de la mirada del otro y no quedar fuera del plato de los sacramentos).
Acto seguido, el rito se cierra con la argolla en el dedo, lo cual quiere significar que la “otra argolla” está sellada y obturada con incorruptible oro, dejando entender que allí, en ese agujero, no entrará más que ese solo dedo (y a “la otra argolla” y a “dedo” léalos como guste).
Hasta acá, las cosas como nuestras tatarabuelas, abuelas, madres y en realidad toda la cadena de mujeres que nos precedieron, nos enseñaron. Y vaya que por suerte, no salió muy bien que digamos.
Las hijas de la última generación de vírgenes temerosas de no poder casarse jamás, dio a luz a las primeras hetairas que se atrevieron a denunciar que tenían hormonas, que querían libertad y para ello, entre otras cosas, se sumó a la casa, los hijos, la limpieza y la cocina; el yugo de la vida laboral bajo patrón.
Eso nos haría libres. Pero... ¿libres de qué o de quién? Ninguna quería parecerse a su madre: la esclava familiar encerrada siempre en casa, que con el carácter agrio y llorando en secreto su hartazgo, escondía la siempre insidiosa sospecha o confirmación de que "allá afuera", todos tenían una vida que ella desconocía. Incluida la de su marido.
¡YO NO VOY A SER IGUAL QUE VOS!, fue el grito de guerra. Y allí empezó la desobediencia.
Dejamos de temer a la soltería, nos abrimos a la sexualidad, al trabajo y a las mismas tareas que el hombre; pero no dejamos, en el fondo, de ser susanitas.
El problema es que roto el pacto de principal interés (controlar la sexualidad femenina para apuntalar el poder masculino), ¿cúal es el “negocio” de casarse con alguien que ya no tenga miedo de ser estigmatizada, apedreada y dejada fuera del mercado casamentero por haber roto su himen antes de la boda?
Sin darnos cuenta, rompimos con el contrato sexual disfrazado de amor, blancura y campanitas. El cerrojo que se nos colocó en los labios inferiores se abrió y eso nos vale ahora la violencia de género y el lugar de objeto descartable.
Hemos escuchado, seguimos viendo y nos seguirán alimentando a fuerza de novelas o a través de Facebook, por si no tenemos tiempo de ponernos a tejer mirando la tele a la tarde, los viejos libretos que ahora, sólo sirven a las ganancias de la industria de la fiesta y tratan de mantener una serie de variables que sostienen un sistema de consumo que moriría si se terminase la institución del matrimonio.
Para quienes manejan el poder y saben del negocio que significa la familia, no será nada difícil hacernos la película de que existe en algún lugar el hombre tierno, incondicional, que muere en silencio por nosotras, se hace el duro pero en realidad nos escucha, y después de trabajar todo el día, no ve la hora de preparar el mate para esperarnos en casa y saber qué nos sucedió en el trabajo; aunque disimule malestar para no parecer un flojo. ¡Ah, qué paraíso!
En lugar del anillo (y como no encontramos otra forma de ponernos vestidos para pisar un altar donde todos nos vean), nos sacamos selfies con un beso para colocar en la portada de la red social y dejar en claro que “ÉL ME PERTENECE”.
Obviamente, las que no consiguieron una foto pública (supletorio devaluado del antiguo anillo), evalúan ese gesto como signo de "novia oficial"; aunque ahora la oficialidad dure tres días.
Como vemos, en un análisis simple, básico y sin entrar en demasiados detalles, podemos comenzar a distinguir que la liberación nos valió violencia de género: se nos pega y se nos castiga por haber dejado de ser una propiedad y un servicio de cama y lavandería a cambio de una sortija.
Y por supuesto, hasta que comprendamos de verdad, en forma íntegra y esencial el significado de nuestra libertad, tardaremos en asimilar que no tenemos que dar pasos hacia atrás, llorar y ceder hasta el maltrato, para no sentirnos "fuera del mundo". Recién comienza el duro camino de despertar a una verdad que está muy lejos del universo que nos pintaron con moños rosa.
Aún nos queda mucho por comprender acerca de nuestro papel en el mundo: no se trata de ser "la señora de", no se trata de ser "la flaca", "la linda", "la exitosa para...."; se trata de ser personas felices antes de buscar la felicidad en el único y fracasado modelo de tener que ser un bien que se anota como perteneciente a Fulano de Tal en un registro civil.
Si alguna vez dos personas se encuentran, es porque dicho encuentro no está basado en ceder posiciones. La PARIDAD es la única forma de caminar juntos, y por el momento, somos hombres y mujeres que están abandonando un paradigma obsoleto para forjar uno donde el dominio, la cosificación y el maltrato, queden atrás.
Ellos tendrán que asimilar que no somos su propiedad. Nosotras tenemos que comprender que eso no era amor.
Si estás “suelta”, si es difícil caminar de a dos, no es porque seas rara, fea, poco querible o una especie de alien, sino por el contrario; alguien habitada por un divino descontento que impide quedar atascada en formas injustas de amores equivocados.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814