jueves, 8 de diciembre de 2011

TO BEEF OR NOT TO BEEF!




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

To beef or not to beef!
(Solari)

To beef or not to beef!
Mi vida no anda más
Me fuí en un trip to gringolandia
A San la Mierda yo recé y rajé
Me fuí a llenar de frititos mi estorage
Allá fui por mi grincar
Me fui dejando todo pending... mi beibi
El aire acondicionado iba a rajar, al fin, mi raja de assman forrándose!
Coyots de Laredo... comemierdas!
Calor feroz... brujerías
Con la vieja de Haydé me fui a cruzar
Con fiebre y con miedo también, el río Bravo
Narcocorridos de Ciudad Juárez
Tonto de mí, que allí silbé La Cucaracha
For the price of a muffin yugué a lo Cheyenne, man!
Tal cual!
Y poor todo el puto ruido, ese del futuro allí... también
(Leen el Evangelio según Hitler a la hora de almorzar!)
Y yo allí! Pensando en vos siempre... siempre extrañándote.

En el título, Solari hace una asociación de ideas entre la famosa frase de Shakespeare en Hamlet "to be or not to be" (o sea, "ser o no ser", en inglés), apelando a algo que suene fonéticamente parecido; una expresión del slang yanqui: "to beef or not to beef", que significa “quejarse o no quejarse”. Asimismo, la palabra “beef” nos remite a la idea de “bife”, de carne vacuna; y es precisamente en la industria frigorífica donde termina trabajando gran parte de los mexicanos que ingresan ilegalmente a los EE.UU., y de allí lo del título.
Y asimila esa situación con lo que pasa en la frontera entre México y EE.UU. con la inmigración ilegal y toda la problemática en torno a esa coyuntura, las peripecias que pasa esa pobre gente arriesgando su vida para entrar ilegalmente en Yanquilandia, etc.
"To beef or not to beef! / Mi vida no anda más / Me fuí en un trip to gringolandia": Para el chabón, la vida en México ya se le hizo insostenible. Lleva allí una existencia miserable, sin horizontes de mejoría ("mi vida no anda más!"), y entonces decide irse de contrabando a EE.UU. ("to gringolandia"), en un viaje ("en un trip") riesgoso, cruzando la frontera ilegalmente.
"A San la Mierda yo recé y rajé": El tipito, como la inmensa mayoría de los mexicanos, es católico, fervoroso creyente, y se encomienda a un santo cualquiera en el que crea y tenga fe, y se "va a la mierda encomendándose a San la Mierda", se toma el piro a la frontera mexicano-yanqui, en un arranque súbito. Es algo así como nuestra usual expresión "ma sí, me voy a la mierda".
"Me fuí a llenar de frititos mi estorage": El tipo dice socarronamente que en EE.UU. comía toda esa mierda de fast food y fritangas varias que morfan los yanquis: hamburguesas, salchichas, alitas de pollo fritas, etc. Que se fue a llenar el estómago ("estorage", asimilando a su estómago con un "storage", es decir, un almacén, en inglés); con todas esas porquerías ("frititos") con las que se "alimentan" los norteamericanos.
"Allá fui por mi grincar": Y bueno, allá va el pobre chabón anhelando obtener una "grincar" norteamericana, es decir, una "green card", que es una tarjeta verde que se les entrega a quienes entran legalmente, “por derecha”, a los EE.UU.; un permiso de residencia para extranjeros (que obviamente él no va a tener porque es un migrante ilegal, es un anhelo absurdo el suyo).
"Me fui dejando todo pending... mi beibi": Está "dialogando" imaginariamente con su novia / esposa / pareja o lo que fuere, a la que llama "mi beibi" ("my baby" en inglés, mi bebé, mi chiquita, digamos); y le reconoce que es cierto que él se fue de una, en un arrebato, dejando todo colgado, todo pendiente ("todo pending"), incluso su amor por ella, su relación de pareja , en fin, todo.
"El aire acondicionado iba a rajar, al fin, mi raja de assman forrándose!": Se imagina trabajando en un frigorífico, y soportando el frío intenso de las cámaras frigoríficas. Ese es el “aire acondicionado” que menciona, y que le va a enfriar hasta la raya del culo ("mi raja de assman forrándose") .
"Coyots de Laredo... comemierdas!": Para cruzar ilegalmente la frontera, recurre a la ayuda de un "coyot" ("coyots de Laredo"), aún a sabiendas que esos tipos (coyotes), son una bazofia humana ("comemierdas!", les zampa). Los "coyotes" son mexicanos que viven en la ciudad de Nuevo Laredo, del lado mexicano de la frontera (del lado de EE.UU. -estado de Texas- la ciudad se llama Laredo, y los yanquis les arrebataron esas tierras a los mexicanos en la Guerra de la Intervención que se desarrolló entre 1846 y 1848 entre EE.UU. y México, y se anexaron toda una franja de territorio en Texas que pertenecía a México; desde entonces, la original ciudad de Laredo, que era de los mexicanos, quedó de propiedad de los yonis, y los mexicanos -17 familias que no quisieron seguir viviendo en territorio ocupado por los yanquis- fundaron del otro lado de la frontera establecida a partir de la guerra, la ciudad de Nuevo Laredo) y se ocupan en algo deleznable: el tráfico humano. Cobran entre mil y diez mil dólares, dependiendo de la "cara del cliente", para "guiar" a los mexicanos que quieren cruzar la frontera de contrabando, para ir a laburar en los EE.UU.; a menudo abusando de las mujeres y algunas cositas peores. Una lacra humana los “coyotes”, bah.
"Calor feroz... brujerías": Describe la ciudad de Nuevo Laredo, del lado mexicano de la frontera: un calor de cagarse, la gente supersticiosa, que cree en brujerías, todo como una mierda lo pinta.
"Con la vieja de Haydé me fui a cruzar / Con fiebre y con miedo también, el río Bravo": Cruza exitosamente, pero de manera ilegal, la frontera y pasa a los EE.UU. atravesando el río Bravo.  Logró cruzar la frontera de pedo, afrontando mil peligros ("con fiebre y con miedo también"), pero bueno, lo consiguió: ya está en EE.UU. Emprendió la aventura esa con la "vieja de Haydé", es decir, con la madre de alguna mina que se llama en realidad Haydée; no "Haydé", o quizá se trate de alguna expresión coloquial usada en México de la cual el Indio tenga conocimiento de que se emplea popularmente allá para referirse a algo, algún modismo, costumbre o superstición... Por ahí es una expresión del tipo de la que se usa en Colombia para referirse a la muerte, que ahí la llaman "Morales"... vaya uno a saber...
"Narcocorridos de Ciudad Juárez / Tonto de mí, que allí silbé La Cucaracha": El chaboncito está pensando que tal vez hubiera sido mejor que antes de convertirse en un migrante ilegal yéndose de contrabando a los EE.UU.; se quedara a vivir en Ciudad Juárez (otra ciudad mexicana fronteriza con EE.UU. a orillas del Río Bravo, famosa por el cartel del narcotráfico que hay allí), dedicándose a cuestiones que tengan que ver con la falopa. Piensa que cometió una torpeza, una boludez. “Tonto de mí, que allí silbé La Cucaracha”, dice refiriéndose a que se arrepiente de no haberse mimetizado, “folclóricamente” digamos, con la actividad principal de Ciudad Juárez (el narcotráfico) para ganar buena guita. No se dio cuenta de eso y en lugar de cantar un “narcocorrido” –el “corrido” es un ritmo del folclore mexicano, y en ese contexto, los “narcocorridos” son corridos con una letra cuya temática está referida a algún tópico vinculado con el tráfico de drogas- es decir, dedicarse a traficar drogas; estúpidamente se puso a silbar La Cucaracha (esa cancioncita pegajosa de “La cucaracha / la cucaracha / ya no puede caminar / porque no tiene / porque le falta / la marihuana que fumar”, tan popular). Nota: Enlace a mi artículo HISTORIAS DE CANCIONES: LA CUCARACHA
"For the price of a muffin yugué a lo Cheyenne, man! / Tal cual! ": Ahora le está contando a su novia / esposa / pareja, pero como si estuviera dialogando con algún amigo, un "man"; las que tuvo que pasar en los EE.UU. Le dice que lo explotaban asquerosamente, que no le exagera ("Tal cual!"), que tuvo que pelarse el orto "a lo Cheyenne" (o sea el equivalente mexicano de nuestra expresión "laburar como un negro"), trabajando por un sueldo miserable de dos chirolas ("For the price of a muffin", o sea "por el precio de un pancito tostado") laburaba de sol a sol el pobre mexicano.
"Y poor todo el puto ruido, ese del futuro allí... también": Le habían metido en la marota el verso de que tendría "un futuro mejor" si se iba de México.
"(Leen el Evangelio según Hitler a la hora de almorzar!)": Está aludiendo al hijo de puta de Bush y la política norteamericana, visto desde la óptica de un sudaca como cualquiera de nosotros, y muy especialmente; de alguien que sufre en carne propia a un gobierno "duro", feroz como el de Bush: un migrante ilegal. Se escandaliza de que sean tan turros los yanquis, que "leen el Evangelio según Hitler a la hora de almorzar". Esta metáfora solariana es magnífica. Evangelio es un vocablo griego que literalmente significa "buena nueva", "buena noticia", "buen mensaje", y en la cristiandad, se aplica al advenimiento del Mesías y al mensaje de Jesús. Pero este que "leen a la hora de almorzar" los norteamericanos, es un evangelio funesto, terrible, porque no es ninguno de los llamados canónicos; sino el "evangelio según Hitler", donde Hitler es tomado como ícono del racismo y la xenofobia. Se refiere a que hasta durante la pausa para el almuerzo, los obreros yanquis denotan su desprecio y dejan traslucir su odio hacia el pobre chicano, hacia el "inmigrante ilegal que viene a quitarnos el trabajo", sentimientos esos que les son exacerbados por los discursos racistas y xenófobos de Bush. Y hay en la letra una subyacencia así como “moralista” digamos, del Indio: hace aparecer a alguien de humildísima condición como lo es un migrante, como infinitamente mejor desde el punto de vista moral y ético; que un norteamericano promedio que vive con todo el confort.
"Y yo allí! Pensando en vos siempre... siempre extrañándote.": Y el mexicano termina su "diálogo" / narración de sus peripecias en Yanquilandia a su novia / esposa / pareja, diciéndole que allí, en el medio de todo ese horror que le describe, estaba él, siempre pensando en ella, siempre extrañándola. Es una metáfora que usa el Indio para pintarlo al chabón con un dejo de ternura, de sentimentalismo, como seguramente nos despertará la letra de la canción al escucharla, e imaginarlo al mexicanito pasando las mil y una en los EE.UU. y extrañando a más no poder a su amorcito, a su pareja.

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-Juan Carlos Serqueiros-