jueves, 17 de noviembre de 2011

SCARAMANZIA



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Un tema emblemático de Último bondi a Finisterre es Scaramanzia, cuya letra dice:

Scaramanzia
(Beilinson - Solari)

Un nuevo juego ligué
donde sos la heroína
Scaramanzia, cábala de amor virtual
Scaramanzia para un Sony samurai
Y voy a comer del pastel
que llamas "la vampira"
Scaramanzia, cábala de amor virtual
Scaramanzia para un Sony samurai
Yo solo espero vivir tus juegos
y luego no quiero que vuelvas a ser
como eras antes, no!
Me voy a ir junto a vos
bien lejos de este mundo
Scaramanzia, cábala de amor virtual
Scaramanzia para un Sony samurai
La buena felicidad dicen que no se nota
Scaramanzia, cábala de amor virtual
Scaramanzia para un Sony samurai
Hoy todos somos gente del pasado
y la alucineta es que nadie
quiere volver a ser como antes, no!
Scaramanzia, cábala de amor virtual
Scaramanzia para un Sony samurai 

En Solari la alusión a lo esotérico es frecuente: gualichos, buzios, chamanismo, etc. El título nos remite a la scaramanzia (vocablo italiano), que es una las tantas mancias, una antigua ciencia oculta derivada de la interpretación de la Qaballah (o Kaballah, o Cábala) hebrea y aplicada a la adivinanza del futuro y de la suerte. En este caso, el Indio vincula a la scaramanzia con un videogame donde aparece ese elemento. 
“Un nuevo juego ligué / donde sos la heroína / Scaramanzia, cábala de amor virtual / Scaramanzia para un Sony samurai”: Pintó un novedoso juego virtual, un videogame donde luchan entre sí todas las divinidades que se convocan a través de la scaramanzia mediante ritos y sortilegios; las divinidades del Bien y del Mal. La "heroína" a la que se refiere es la protagonista del juego, que es la Suerte (que puede ser buena o mala, ahí es donde entra la scaramanzia; si son afortunados, triunfó la buena suerte, y viceversa). Lo de "Sony" es una referencia a esa marca emblemáticamente japonesa, mencionada específicamente, pero con el adicional de “samurai”, de manera de poner aún más de relieve, tanto la procedencia tecnológica del joystick o de la PC en la que está jugando, como a la vez, la virtualidad del juego. Y es ese par de frases lo que repite como estribillo en todas las estrofas.
“Y voy a comer del pastel / que llamas ‘la vampira’ / Scaramanzia, cábala de amor virtual / Scaramanzia para un Sony samurai”: En el juego, hay sacerdotes, sacerdotisas, demonios menores, gárgolas, dragones, ángeles de las tinieblas, etc.; así que supongo que “la vampira” se referirá a alguno de los personajes en ese contexto. Pero también, con lo de “vampira”, hay una velada alusión a la adicción que provoca un juego virtual; comparándola con una compulsión a drogarse, representada como una “vampira”, es decir, algo que nos consume, que nos “chupa la sangre”.
“Yo solo espero vivir tus juegos / y luego no quiero que vuelvas a ser / como eras antes, no!”: Invoca a la Suerte así en abstracto. Espera disfrutar intensamente de ese juego virtual, y espera que la Suerte le sea propicia, espera ganar. Y quiere que esa buena suerte que espera en el juego, se le traslade a todos los órdenes de su vida. Ya no "quiere ser como antes", no quiere seguir teniendo la mala suerte que hasta allí le tocó.
“Me voy a ir junto a vos / bien lejos de este mundo / Scaramanzia, cábala de amor virtual / Scaramanzia para un Sony samurai”: Imaginariamente, se va con la Suerte, "bien lejos de este mundo", es decir: se traslada del mundo real a un mundo virtual y de fantasía (que es de lo que trata el juego).
“La buena felicidad dicen que no se nota / Scaramanzia, cábala de amor virtual / Scaramanzia para un Sony samurai”: Alusión a que sólo se valora la buena suerte, cuando nos ocurre algo malo, pero si no se da eso de que nos acontezca algo adverso; la felicidad pasa desapercibida ("no se nota").
"Hoy todos somos gente del pasado / y la alucineta es que nadie / quiere volver a ser como antes, no! / Scaramanzia, cábala de amor virtual / Scaramanzia para un Sony samurai": La tecnología de los juegos virtuales lo transportó a otro mundo: al de una antigua ciencia ya olvidada (“hoy todos somos gente del pasado”); y de la fantasía. Entonces alucina, divaga (“alucineta”, aludiendo al divague de una afición al esoterismo, pero como moda) con no volver al mundo real. Quiere quedarse en el mundo virtual y vivir la fantasía de manejar, a través de los secretos de la scaramanzia, a los hados de la Suerte y del Destino.

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-Juan Carlos Serqueiros-

LA HIJA DEL FLETERO




Escribe: Juan Carlos Serqueiros

LA HIJA DEL FLETERO
(Beilinson-Solari)

La hija del fletero, linda infinita
volvió a Madrid, donde parece que es feliz
ese día me mandó al descenso
recuerdo como su mirada me volteó.
Pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa
Ay! si pudieras recordar sin rencor.
En mi buzón hay un par de cartas tuyas
fueron juntándose, y no tengo el valor...
Todavía su amor me da descargas
(nunca tuvo el higo seco junto a mí).
Pero a los ciegos no le gustan los sordos
y un corazón no se endurece porque sí.
No calentás la misma cama por dos noches
me reclamaba y no la quise oír
hice de todo por impresionarla
y dejé huérfano todo su penar.
No me gustó como nos despedimos
daban sus labios rocío y no bebí.
Sopa de almejas es todo lo que como
(siempre fui menos que mi reputación).


Bueno, una letra armada por el Indio a partir de algunas anécdotas y vivencias, tanto propias como ajenas.
Los Redondos encargaban el transporte de los equipos hasta el lugar donde ensayaban, siempre al mismo taxi-flet, del cual eran clientes habituales. Un día, el fletero se presentó en el lugar acompañado de su hija y al parecer, la chica era un minón infernal, con una belleza que sorprendió a Solari.  A partir de allí, vincular ese suceso casual con ciertas situaciones por las que atravesó su ex amigo Enrique Symns fue coser y cantar para el Indio, que ideó esta letra combinando todo.
En la primera estrofa, mezcla el impacto que le causó la gran belleza de la hija del fletero (“linda infinita”, la ve); con un amor circunstancial (y trunco) que tuvo Enrique Syms en su periplo por Europa: había vivido un romance con una mina que después lo abandonó y se volvió a Madrid, de donde provenía (“ese día me mandó al descenso, recuerdo como su mirada me volteó”, dice aludiendo al momento en que la mina lo deja).
Seguidamente, trata de reflexionar sobre los factores que provocaron que la mina le dé el espiante: “pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa”, consigna, aludiendo a la etapa inicial de un romance (en algunas personas es habitual que se hagan promesas sin fundamento sólido y sin pensar demasiado). Y trascartón, espera que a la mina no le haya quedado una imagen demasiado pobre de él y no le guarde resquemor (“Ay! Si pudieras recordar sin rencor”).
Después, se refiere a las demandas y advertencias que la mina le hacía y a las que él no les dio pelota (“en mi buzón, hay un par de cartas suyas, fueron juntándose y no tengo el valor..”, rememora, reconociendo su “culpa”). Y admite también que aún la recuerda (“todavía su amor me da descargas”), e intenta revalorizarse a sí mismo, aludiendo a que por lo menos durante un tiempo y en algún aspecto; la satisfizo (“nunca tuvo el higo seco junto a mí”, dice, en referencia –bastante poco caballeresca, dicho sea de paso- a su pasión).
Luego, con resignación, explica lo ocurrido para que el romance terminara: “pero a los ciegos no les gustan los sordos, y un corazón no se endurece porque sí”, anota, aludiendo a que la mina era como un ciego que no percibía como era él en realidad; y a su vez, él era un sordo que no oía los reclamos de la mina. Así dadas las cosas, era lógico que el breve idilio se rompiera.
Seguidamente, rememora los planteos que le hacía la mina respecto a sus infidelidades (“no calentás la misma cama por dos noches, me reclamaba y no la quise oír”), y a continuación, se acuerda de que a su modo, él intentó suplir esas falencias poniendo el acento en los aspectos en los cuales era hábil (“hice de todo por impresionarla”). Pero todo fue inútil; él era incapaz de darle a la mina lo que ella buscaba, de estar a su lado cuando ella lo necesitaba (“y dejé huérfano todo su penar”).
Luego se lamenta de que la relación haya terminado en malos términos (“no me gustó como nos despedimos”). Él hubiera querido que las cosas finalizaran mejor, pero bueno… no fue así.
Y cierra la letra con un recuerdo poco feliz: “sopa de almejas es todo lo que como (siempre fui menos que mi reputación)”, dice, aludiendo a la circunstancial impotencia sexual que aquejaba a Symns de resultas del abuso que hacía del consumo de cocaína. Ante eso, se veía obligado, por la imposibilidad de tener erecciones, a tratar de satisfacerla recurriendo al cunnilingus. O sea, y para ser gráfico: sólo le chupaba la concha, bah (en España se le dice "almeja" al órgano sexual femenino), convirtiendo así al sexo oral, que habitualmente es un preliminar o un complemento; en práctica única de su actividad sexual.

Y concluye con un lapidario “siempre fui menos que mi reputación”, significando que pese a la fama de mujeriego que tenía Symns, en la realidad efectiva no era tan así; porque sufría de impotencia por su adicción a las drogas.

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/wat​ch?v=-Z_vVVAg3Pg

-Juan Carlos Serqueiros-

RATO MOLHADO



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Rato molhado 
(Beilinson - Solari)

Tumberito... jamón y porrón
(mirá vos, que tan lejos llegó!).
Va por un golpe más de bourbón
y a la Plaza Irlanda a guapear...
Rociado con Kenzo Jungle
moldeado por INTER-NOVA.
Desayuno en la cama con Dios
para el chino chipero que es!
Juega siempre a que mata de amor
(gargantilla de sangre veloz!).
Su cara es tan expresiva
como el par de sus botas nuevas.
Con sus curdas de Goliath
y sus poros brotando hormonas
con bebas impalas que lo acarician ¡es feliz!
Los tiros no duelen mucho
(él sabe que sólo arden...)
Meta conga, risa y cascabel
con la manga seca su nariz.
Mandinga lo pone así
siniestro pero gentil.
Una sombra chinesca
que encandila a su muerte
y se va...


"Rato molhado" es "ratón mojado" en portugués. Una visión descarnada, realista, pero a la vez casi tierna, con algo de disculpa o de simpatía digamos; del Indio hacia la figura, el habitat y el modo de vida de un joven, hijo de presidiario, que lleva una vida azarosa, delictiva, probablemente destinado a ser carne perforada por las balas policiales, pero que por el momento va eludiendo esa muerte a la que pareciera estar a priori condenado.
“Tumberito... jamón y porrón / (mirá vos, que tan lejos llegó!)”: El tipo es un "tumberito", es decir, un nacido como resultado de una visita higiénica de su mujer a un preso, a un "tumbero". Pero también "tumberito" es en la jerga carcelaria el preso que se ve obligado a comer siempre la "tumba" (la por lo general asquerosa, vomitiva comida hecha en las cárceles), a raíz de que no tiene familiares o amigos que le lleven algún morfi más o menos decente (lo cual de paso está indicando que el hijo de un tumbero ya ha sido también tumbero él mismo, ya estuvo en prisión). En este caso el Indio usa ambas acepciones del término "tumberito" para especificar el origen del personaje, y también el hecho inusual de que un "tumberito" esté disfrutando de algo impensado para su condición: comer jamón y tomarse un porrón de cerveza, en alusión a la “buena vida” que se está dando (“mirá vos que tan lejos llegó”), quizá como consecuencia de un robo, o algún hecho delictivo por él perpetrado: el “tumberito” cazó guita grosa y se está dando la gran vida.
“Va por un golpe más de bourbón”: El tipito se castiga con whisky; pero no cualquier whisky, sino específicamente de la variedad bourbon, que se hace a partir de maíz. No es casual que el Indio haya elegido justamente esa bebida, sino que tiene un significado simbólico el hecho de que haga aparecer al personaje escabiando bourbon, que es el whisky por excelencia en las novelas policiales negras; en los thrillers, el autor siempre hace aparecer a los protagonistas tomando ese tipo de whisky. Está pintando un contexto el Indio con esa frase: la vida marginal, delictiva, del “tumberito”
“y a la Plaza Irlanda a guapear...”: Estimulado por el whisky, el chabón va a la Plaza Irlanda (que está en el barrio de Caballito, en Buenos Aires) a hacerse el pulenta, el poronga.
“Rociado con Kenzo Jungle / moldeado por INTER-NOVA”: Otra vez el Indio hace aparecer al personaje usando o consumiendo algo que va justo con su target: el tipito usa un perfume francés que según la propia publicidad oficial de Kenzo para su variedad Jungle homme, es "una fragancia para hombres latinos, mestizos, urbanos y activos" (sic). Lo de "moldeado por Inter-Nova" puede referirse a que el chabón es como un personaje salido (“moldeado”) de "InterNova" (la revista de ciencia ficción más famosa); o a que es una persona que navega por la "nueva" (Nova) Internet (Inter) y en función de eso adopta modismos determinados; o por ahí (creo que es lo más probable) esté aludiendo a la pilcha que usa el “tumberito”, pilcha de onda, de buena marca, adquirida en una boutique para hombres, en algún shopping de los caros. 
“Desayuno en la cama con Dios / para el chino chipero que es!”: Referencia irónica a que un chabón de tan "oscuro origen social" (un "tumberito"), se dé el lujo de desayunar en la cama y goce de la buena vida. Lo de "chino chipero" es una alusión mordaz del Indio a través de un neologismo de esos a los que tan afecto es Solari ("chipero" deriva de la castellanización de cheap ("barato", en inglés) para mofarse de una expresión muy peyorativa que suelen hacer los boluditos/as de las clases medias-altas argentinas: referirse a alguien como "negro barato" o "chino barato", aludiendo despectivamente al color moreno de la piel o al origen social humilde de alguien; la tristemente célebre y odiosa frase peyorativa "negro de mierda", digamos.
“Juega siempre a que mata de amor / (gargantilla de sangre veloz!)”: El tipito la va de langa, de latin lover, pero además; está aludiendo a que bajo su apariencia inofensiva, galante, gentil; también puede, en un arranque de furia (“sangre veloz”), ser capaz de matar a alguien degollándolo (“gargantilla”).
“Su cara es tan expresiva / como el par de sus botas nuevas”: Alta ironía. El tipito es inexpresivo, inescrutable; no permite que su rostro deje traslucir sus sentimientos ni sus estados de ánimo.
“Con sus curdas de Goliath”: Las gigantescas (por el gigante Goliath) borracheras que se agarra.
“Y sus poros brotando hormonas”: El “tumberito” es un chabón joven, vital; exuda vida y tiene, lógicamente, ansias de sexo.
“Con bebas impalas que lo acarician ¡es feliz!”: "bebas impalas": minitas ligeras, digamos, de las "rápidas", de las bravas, que lo satisfacen sexualmente.
“Los tiros no duelen mucho / (él sabe que sólo arden...): Su origen de “tumberito”, de marginal, lo hace inmune al temor a la muerte a manos de la yuta. Es una alusión a su mentalidad fatalista: si tiene que morir baleado por la cana, y bueno... Prefiere eso, a una vida en la cárcel; la vida en la cárcel "duele"; en cambio, los tiros “no duelen mucho”, sólo provocan ardor al entrar las balas en la carne y después chau, la muerte…
“Meta conga, risa y cascabel / con la manga seca su nariz: Para el chabón, la vida es una joda; hay que pasarla lo mejor posible, vive a mil (“meta conga, risa y cascabel”); y la joda incluye aspirar cocaína (“con la manga seca su nariz”)
“Mandinga lo pone así / siniestro pero gentil”: Otra alusión fatalista. Es el diablo (Mandinga) "el que lo pone así". No es culpa del chabón, él no tiene la culpa de su origen de “tumberito”, él estaba predestinado por su cuna, a llevar la vida delictiva que lleva; pero también “mandinga” suena sospechosamente similar a “mandanga” (la cocaína, la merca), que vendría a ser el “diablo” que “lo pone así”.
“Una sombra chinesca / que encandila a su muerte / y se va...”: Las sombras chinescas son un espectáculo creado por los chinos antiguos y que luego se popularizó en el mundo. Consiste en unas figuras que se forman con las manos y se mueven detrás de una pantalla de papel o tela blancos, iluminada por la parte opuesta a los espectadores que miran de frente. Aquí el Indio usa esa metáfora con varias acepciones: la de aludir al constante evitar a la muerte del chaboncito, (hasta ahora sus delitos no lo han llevado a la muerte a manos de la cana); el “tumberito” es como una sombra chinesca que elude a la muerte encandilándola (si durante un espectáculo de sombras chinescas, se esparce un haz de luz intensa sobre quienes lo presencian, éstos ya no pueden verlas, porque se arruinó el contraste entre luz y sombra que lo posibilita).

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=fH1kJJR-lVs

-Juan Carlos Serqueiros-