viernes, 6 de octubre de 2017

UN SORETE PSEUDO PERIODISTA "DEPORTIVO"















Escribe: Juan Carlos Serqueiros


El Perú es un país hermano en tanto tiene con el nuestro (además de los vínculos naturales que derivan de nuestra condición de hispanoamericanos) un Padre y una Historia en común.
De modo que si jamás hice ni voy a hacer de una competencia deportiva, sea cual fuere, una cuestión de nacionalidad, y mucho menos con un pueblo profundamente enraizado en mi corazón como lo es el peruano; necesariamente tiene que exasperarme e indignarme que un subnormal, un despreciable borderline como ese tal martín arévalo (así, en minúsculas, como corresponde a su enanismo intelectual y moral), ningunee, denigre e insulte a un integrante de la selección de fútbol de ese país hermano; máxime en oportunidad de tener nosotros los argentinos las insoslayables obligaciones que emanan de nuestra condición de anfitriones circunstanciales (hasta los beduinos en el desierto consideraban sagrada e inviolable la hospitalidad).
Ese abyecto tipejo es tan infame y ruin como casi todos los (mal) llamados "periodistas deportivos" (?) quienes, salvo puntuales y honrosas excepciones; no son sino mierdas parlantes, cagatintas diplomados en vileza, y además; ineptos, brutos, imbéciles, arrastrados y corruptos. 
Hubo una época -feliz y añorada- en la cual no existía, en la noble actividad del periodismo, esa supuesta y declamada especialización en lo "deportivo" (una estafa lisa y llana); simplemente habían grandes periodistas que poseían, evidenciaban -y hacían gala y aún se jactaban de ello- una amplia, extraordinaria cultura, que les posibilitaba escribir o hablar opinando con autoridad y buen criterio sobre cualquier temática o aspecto.
Por ejemplo, un Dante Panzeri, un Osvaldo Ardizzone, un Horacio García Blanco, un Carlos Juvenal, un Guillermo Oscar Tipito o un Diego Bonadeo -por nombrar sólo algunos de una muy extensa lista- eran profesionales que podían escribir tanto una excelente nota sobre fútbol, rugby, automovilismo o lo que fuere; como así también eran perfectamente capaces de hacerles un magistral entrevista a Marechal o a Borges, o de realizar un concienzudo y fundamentado análisis de una obra artística. Y por añadidura tenían, en grado sumo, dos cosas fundamentales: calle, mucha calle, y eran, en lo sustancial, buena gente. 
En cambio, los actuales (pseudo) periodistas y en especial la mayoría de esos que presumen de “deportivos”; son una pura mierda, como ese aborto de ameba apellidado arévalo.
martín arévalo hijo de tres millones de putas sifilíticas: me gustaría tenerte al alcance de la mano sólo dos minutos, con eso me conformo. 
Pero eso sí, después de abollarte la trompa y bajarte el comedor a piñas, me voy a revisar los grilos, porque siempre hay que tener cuidado con los soretes ladrones como vos; no sea cosa que mientras te cago a trompadas, me chorees la treinta y única chirola que me queda en ellos.

-Juan Carlos Serqueiros-

sábado, 30 de septiembre de 2017

LA "HISTORIA" INVENTADA POR Y PARA ARGENTINOS
















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En nuestro país, en materia de historia, se han creado y propagado estereotipos que sostenidamente, tal como la gota que termina por horadar la piedra; se fueron instalando en el imaginario colectivo y adoptando como si se tratasen de la verdad revelada.
Por ejemplo, los unitarios eran "traidores", los federales eran "patriotas", Rosas era "un tirano", Sarmiento era "un vendepatria", fuimos a la guerra contra el Paraguay "en la que exterminamos a un pueblo hermano para que el imperialismo inglés se apropiase del algodón paraguayo", los conservadores eran "oligarcas, corruptos y fraudulentos", los radicales eran "honestos, democráticos y nacionalistas", a Yrigoyen "lo derrocó un golpe militar", la historia argentina viene dada por la "línea Mayo-Caseros-Libertadora", la historia "nacional y popular pasa exclusivamente por la línea Rosas-Yrigoyen-Perón", Roca fue "un genocida de los pueblos originarios", y sigue una larguísima lista de etcéteras…
Así las cosas, de nada vale que a los que se tragaron esos cuentos como si fueran el pororó que degluten en el cine, alguien les haga notar que a los unitarios Pringles y Chilavert -entre otros- difícilmente les quepa el anatema de "traidores". O que no puede calificarse precisamente de patriótico lo del federal Ferré, quien firmó un tratado entregando las Misiones al Paraguay, y lo del también federal Estanislao López pidiéndole a Rosas la "gauchada" de hacer levantar el bloqueo para Santa Fe. Tampoco hay que abrigar esperanzas de que sirva para algo explicarles que el federal Dorrego, antes de volverse tal; había sido directorial y combatido al artiguismo. O que el "tirano" Rosas fue plebiscitado por un pueblo que le dio, no sólo facultades extraordinarias, sino además; la suma del poder público. O preguntarles para qué diablos habrá fundado Sarmiento el Colegio Militar, la Escuela Naval y el Observatorio Astronómico, si era tan vendepatria como le enrostran haber sido. O anoticiarlos de que el pueblo hermano paraguayo no puso un solo centavo ni dio una gota de sangre en la Guerra de la Independencia; invadió Corrientes a sangre y fuego, degolló a la guardia del puerto y a simples ciudadanos, violó a las mujeres y las llevó cautivas; que el Paraguay del "mariscal" (?) López era un cliente muy mimado por Inglaterra, que le suministraba ferrocarriles, telégrafos e ingenieros británicos, y que toda la producción paraguaya de algodón no alcanzaba ni siquiera para abastecer un mes de actividad de las tejedurías de Manchester. Y mucho menos serviría avisarles que la mayor parte de los avances socio políticos resultan al cabo atribuibles a esos a los cuales reputan peyorativamente de conservadores. O que si los tales conservadores incurrieron en fraude electoral; los radicales, a su turno, no les fueron en zaga. O que el presidente Yrigoyen, radical, intervino por decreto todas las provincias que no tenían gobiernos de su mismo signo político. O cuán "democrático" era otro radical, Marcelo T. de Alvear, quien dispuso la intervención federal en ¡diez de las catorce provincias existentes por entonces! O que el también radical -al que para colmo de lo irrisorio, todavía llaman "apóstol de la democracia"- Illia, accedió a la presidencia de la Nación con el veintipico por ciento de los votos y el peronismo proscripto. Para qué recordarles que los radicales eran tan "nacionalistas", que iban de la manito del yanqui Braden, arquitecto de la vergonzante Unión Democrática (¿qué tendría de democrática?), y que la tortuga Illia había colgado en su despacho presidencial un retrato de Churchill. O que Yrigoyen era tan rosista como yo físico nuclear, y que no fue derrocado por "un golpe militar"; sino por una revolución popular anhelada y apoyada por -al menos (y creo que me quedo corto)- el 50% de la ciudadanía. O que el “genocida” Roca eran tan, pero tan malo; que hizo indultar al sujeto que atentó contra él con el propósito confeso de asesinarlo y que precisamente es a Roca a quien debemos la posesión efectiva de la Patagonia, la ley de educación común, la ley de matrimonio civil y la fundación del estado moderno. O que fue el oligarca conservador Joaquín V. González quien encargó a Bialet Massé el Informe sobre el estado de las clases obreras y fue asimismo el autor del primer código de trabajo y del sistema electoral por circunscripciones. O que otro conservador "extranjerizante", Rodolfo Moreno, se doctoró en jurisprudencia con una tesis que versaba sobre proteccionismo industrial. O que la historia no es lineal ni cíclica y no existen las tan cacareadas "líneas históricas". O que el sector radical que migró al peronismo era en buena parte anti yrigoyenista ¿o acaso estoy confundido y el vicepresidente Quijano era un acérrimo "peludista"? O que el doctor Ramón Carrillo, uno de los más insignes y eficaces ministros de Perón, era conservador. O que uno de los maestros de Perón en la política, fue Ramón J. Cárcano, también conservador. Y así podría seguir un rato largo, eh...
Sería en balde citarles todo eso, porque se da de patadas con los dogmas que les inculcaron -y que ni se les pasa por la cabeza cuestionar-, con el esquema simplista y ramplón al que adhieren sin reservas, con los prejuicios que llevan enquistados y con la visión sesgada y maniquea que tienen del pretérito; entonces, "al cuete" nomás sería procurar que entiendan lo que les resulta incomprensible.
La mayoría de los argentinos ha resuelto inapelablemente desechar la heurística -esto es, la recolección y compulsa de fuentes documentales-, despreciarla como si fuera cosa inservible para, en cambio; aprehender y aceptar como verosímiles y hasta verídicos los relatos fantasiosos que les hicieran, ora los mitómanos anquilosados de la "historia oficial" (la cual, dicho sea de paso, hace décadas que ya no es oficial) que aún creen estar en la época de los petroglifos; ora los de un revisionismo mentiroso que ha mucho tiempo ya degeneró miserablemente, a punto tal que cualquier chantapufi mercachifle puesto a fungir de historiador, se proclama "revisionista".
Y por eso -entre otros factores y causas- nos va como nos va.

-Juan Carlos Serqueiros-

sábado, 23 de septiembre de 2017

ESO


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Niños, la ficción es la verdad que se encuentra dentro de la mentira y la verdad de esta ficción es muy sencilla: la magia existe. (Stephen King)

Eso (It, en el original en inglés) es la vigésima cuarta novela de Stephen King (n. 21.09.1947, Portland, Maine, Estados Unidos), la cual fue publicada en 1986.

Ese libraco (mil y pico de páginas, para que tenga usted una idea) me voló la cabeza, me atrapó al punto de literalmente devorarlo en un fin de semana, después de lo cual; debo de haberlo releído no menos de cinco veces.
La verdad sea dicha, hasta Eso, yo había decretado, en cuanto se refiriese a mis preferencias de lector con respecto a la producción -ya por entonces muy nutrida- del prolífico amigo King, una suerte de empate. No me habían parecido gran cosa su opera prima, Carrie (sí, OK, ya me lo dijeron millares de veces; no es necesario que usted me lo reitere: “¿En serio no te gustó Carrie? Tendrías que hacer terapia psicoanalítica”) ni La danza de la muerte. Tampoco me sedujeron mucho La zona muerta, Ojos de fuego y Danza macabra. Y me resultó directamente soporífero El talismán -escrito en sociedad con Peter Straub-, que leí en la edición en portugués (y que todavía conservo, no sé por qué ni para qué) durante unas vacaciones que pasé en el Brasil. Pero en cambio; me habían encantado El misterio de Salem’s Lot (que se me antoja sublime), El resplandor, Cujo, Christine, Cementerio -que estimo debería haberse editado como Sementerio, si se hubiera respetado en la traducción lo que quiso significar el autor en el original en inglés- de animales y Maleficio.


Y cuando ya estaba a punto de estipular definitivamente tablas, nomás; oh sorpresa: apareció Eso y me explotó la marota.
La acción se desarrolla en Derry -una ciudad ficticia que la imaginación de King sitúa en el estado de Maine- y la trama gira en torno al horror, la destrucción y la muerte que en ella esparce desde hace casi tres siglos el payaso Centavito (Pennywise, en el original en inglés). Centavito no es simplemente cuestión de coulrofobia; es algo infinitamente más terrible: es El  Mal. Se alimenta de los miedos más recónditos y espantables que cada quien tenga anidados en la psique, y puede adoptar -aparte de la más frecuente: la de payaso con el nombre Bob Gray que se adjudica a sí mismo- cualquier otra forma que se le ocurra, manifestándose en aquello que sea más claramente representativo de dichos miedos y fobias. Y por tal motivo, al desconocerse su real naturaleza; se lo denomina como… Eso.
Hay en la novela reminiscencias de King a lo sostenido por los antiguos gnósticos, pues Eso se trata -como asimismo su contracara, la significante de El Bien (La Tortuga)- de una entidad primordial que estaba ya en los Fuegos Fatuos y precedía a la mismísima formación del universo -del universo engañoso, material, el de mentirita, digamos, que produjo La Tortuga vomitándolo; en tanto el Universo, el verdadero, fue creado por la Divinidad Suprema (El Otro)-. Eso llegó a la Tierra durante la prehistoria en la forma de un asteroide impactando sobre ella en el sitio donde se fundaría, millones de años después, la ciudad de Derry, y allí permaneció hibernando hasta que lo despertó la actividad humana en 1715. Desde entonces, y a intervalos de veintisiete años, Eso, que habita bajo la tierra en un nivel inconsciente para la población, nuevamente despierta, sembrando violencia, calamidad y muerte hasta que vuelve a dormir. El poder de Eso, con el cual domina a la gente de Derry, reside en la facilidad con que ésta olvida las tragedias; porque nadie en la ciudad parece recordar la ola de violencia del ciclo anterior del monstruo.
Pero en 1957, una gran tormenta azota a Derry y Eso resurge de las alcantarillas; sólo que esta vez, tendrá que habérselas con siete pre adolescentes: Ben Hanscom, Beverly Marsh, Bill Denbrough, Eddie Kaspbrak, Mike Hanlon, Richie Tozier y Stan Uris, quienes tienen tan poca popularidad y aceptación entre sus coetáneos, que para preservarse y sobrevivir; anudan entre ellos una férrea amistad, constituyéndose en el Club de los Perdedores. Ellos se enfrentarán a Eso con armas tan “letales” como… un inhalador, una bicicleta o unas balas de plata, a las que sus portentosas imaginaciones les confieren poderes infalibles. ¡Y lograrán derrotarlo!
Sin embargo; no pudieron matar al monstruo. En 1985, el horror retornará, y entonces los otrora Perdedores, ya adultos y exitosos, convocados por Mike Hanlon -el único de ellos que permaneció afincado  en Derry-; deberán volver allí para dar cumplimiento a lo que juraron siendo apenas adolescentes.
Uf, llevado por el entusiasmo, incurrí en el exceso de contarle demasiado del libro; ahora sólo le queda leerlo. Esta novela Eso es la obra cumbre de Stephen King; no se prive de regalarles a su espíritu y a su intelecto el placer y la enseñanza que emanan de sus páginas. Al fin de cuentas, como dijo el propio Maestro del Terror: “Los libros son el entretenimiento perfecto: sin avisos comerciales, sin baterías; te brindan horas de diversión por cada centavo que hayas gastado en ellos. Me pregunto por qué no llevarán todos un libro consigo para esos momentos muertos inevitables en la vida”.
Ah, y si usted, como yo, es un sufrido argentino integrante de esta distópica sociedad flagelada por Mugricio Lacri y sus esbirros, es decir, un monstruo que otra que Eso, y no tiene dinero para comprarse la novela; simplemente pídamela por eMail y se la mandaré en formato electrónico.

-Juan Carlos Serqueiros-

miércoles, 20 de septiembre de 2017

UN DÍA COMO HOY...







































... 20 de setiembre, pero de 1901, nacía Tomás Adolfo Ducó. Fueron sus padres Enrique Augusto Ducó y Elena Blanco.
Fervoroso, apasionado hincha del Club Atlético Huracán, se asoció a la entidad el 23 de abril de 1916, integrando la Quinta División que se consagró campeona derrotando a Independiente 3 a 1.
Abandonó la práctica del fútbol tres años después, para ingresar al Colegio Militar de la Nación. En 1927 se casó en Mendoza con María Esther Cuervo Montenegro. Destinado en La Plata, en 1931 descubrió, en un modesto club de Ensenada, el enorme talento de uno de los más grandes goleadores que ha tenido el balompié argentino: Herminio Masantonio, a quien llevó al Quemero de sus amores.
En 1938 asumió por primera vez como presidente de Huracán y se abocó a sus grandes proyectos, los cuales fructificaron en la construcción de la Sede Social de la avenida Caseros y de uno de los estadios arquitectónicamente más bellos del mundo: el Palacio que desde el 23 de setiembre de 1967 lleva su nombre.
Ascendió a teniente coronel en 1942 y seguidamente fue puesto al frente del Regimiento 3 de Infantería con cuarteles en Parque de los Patricios. 
Fue uno de los fundadores del GOU (Grupo Obra de Unificación, según algunos historiadores, o Grupo de Oficiales Unidos según otros) y tuvo una crucial y decisiva participación en la Revolución del 4 de Junio de 1943 que derrocó al gobierno que presidía Ramón A. Castillo. Su incorruptible honestidad jamás desmentida y sus condiciones extraordinarias de emprendedor infatigable y celoso y eficaz administrador, motivaron que fuera nombrado interventor de la Lotería Nacional. Fue también presidente de la Liga Argentina de Básquetbol, vicepresidente de la Asociación del Fútbol Argentino y cronista deportivo del diario La Nación.
Era puro fuego y pasión, y a menudo impulsivo. Había anudado con Juan Domingo Perón una íntima amistad que los llevó a la decisión conjunta y juramentada de resistir ambos a los tiros y hasta la muerte, en el departamento de Ducó donde se habían atrincherado, la orden de detención que Castillo había impartido contra Perón. Poco después, en otro arrebato, el 29 de febrero de 1944 Ducó sacó su regimiento a la calle para resistir el reemplazo de Pedro Pablo Ramírez por Edelmiro Farrell, con lo cual la añeja amistad con Perón quedó rota. Nunca se reconciliaron.
Tomás Adolfo Ducó falleció en Buenos aires el 31 de enero de 1964.
Icono principalísimo del Club Atlético Huracán, su figura histórica está perenne e íntimamente ligada al progreso y a la grandeza de la institución.

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 18 de agosto de 2017

SETIEMBRE NOS ENCONTRARÁ UNIDOS O DOMINADOS






































http://www.megustaleer.com.ar/libro/escenas-del-delito-americano/AR28254

Y en lo que a mí respecta, prefiero la segunda opción: que me encuentre... dominado.
Sí, leíste bien: dominado. Pero ojo; dominado... por el placer que brinda la satisfacción de un deseo: el de tener ¡al fin! entre mis manos, Escenas del Delito Americano, escrito por el Indio e ilustrado por Pablo Guillermo Serafín.
Afectuosamente tuyo y contando los días

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 11 de agosto de 2017

LA REVISTEJA "noticias". LICENCIA PARA ENVENENAR


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Estaba yo webeando, buscando imágenes para un artículo sobre el Indio que estoy escribiendo, y -puta desgracia- me topé con esta cucharada de mierda que fuera cagada hace ya algunos meses:


En verdad, no sé qué me llama la atención ni por qué me espanto y asqueo; toda vez que nada hay de sorprendente en que una inmunda revisteja de cuarta como Noticias, orientada a y consumida por, un público medio pelo, patán, estulto, ramplón, arribista, hipócrita, banal, inconsciente, irresponsable y cipayo; “produzca” una cloaca como esa infecta “nota” escrita (o, mejor dicho; parida analmente) por un repulsivo y ruin terceto de cagatintas pseudo periodistas venales, ignorantes, alquilones, abyectos, arrastrados, lameculos y comemierdas (a los cuales mencionaré por sus iniciales: giselle leclercq - marcos teijeiro - pablo berisso, así, en minúsculas, como corresponde a sus estaturas ético-intelectuales), escorias esas quienes, si se vieran cara a cara con el destinatario de los miasmas que emanan de sus plumas berretas (nada menos que el Indio, el artista argentino de más relevancia y con mayor poder de convocatoria de los últimos treinta años), seguramente correrían a esconderse debajo de la cama.
Tal es la recua padrejona autora del abominable engendro publicado en el pedorrísimo pasquín Noticias; un inicuo grupejo de burdéganos que no pasaría ni tan siquiera aquel examen de redacción que nos tomaba la seño en la primaria con la composición sobre la vaca, ¿se acuerdan? Sólo con echar un vistazo a la "nota" de marras, ya se evidencian los groseros errores en la sintaxis y la abundancia de espantos tales como "el masivo recital... con toda la gloria -y toda la masividad posible-" (sic) y "comparte parte de su intimidad" (sic), por citar sólo un par.
Párrafo aparte para algunos de los “comentarios” emergentes de la hez social "lectora" de esa cadorcha auto denominada Noticias, como -por ejemplo- el de una subnormal que consignó que “Música para pastillas” es “apología” (supongo que en su media lengua-media neurona, habrá querido referirse a “del delito”), sin tener ni la más puta idea del significado de la letra de esa canción; o el de un borderline que tiene la osadía y el descaro de tildar de “estúpidos” a los seguidores de Solari, en tanto a él no le da el piné ni para el cutre reguetón con el cual seguramente se deleita en el marco de su onanismo compulsivo.
Nada nuevo bajo el sol; simplemente más de lo mismo: licencia para envenenar otorgada discrecionalmente a una “editorial” que es en sí misma una asociación mafiosa creada con el definido y expreso propósito de delinquir, a un detestable libelo infame y purulento, a unos asquerosos amanuenses mamarrachescos y felones pagados por tanto y productores en serie de detritos, y de unos “lectores” cuyo cociente de inteligencia promedio es notoriamente inferior aún al de las amebas.
Y, en fin, nada nuevo en un país culturalmente colonizado y reducido a una vergonzante factoría de tercer orden.
¿Sabés qué? Cachá el bufoso... y chau... ¡vamo' a dormir! (Discépolo dixit)


-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 8 de agosto de 2017

ENEMIGOS ÍNTIMOS II




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Roca es el anfitrión perenne en el festín de la decadencia. (Roque Sáenz Peña, discurso del 14 de octubre de 1903)

Fracasado el intento de impedir la candidatura presidencial de Manuel Quintana proclamada el 12 de octubre de 1903 por la llamada "convención de notables" -convocada a inspiración de Julio A. Roca para decidir la renovación presidencial en 1904, en que terminaba su período, para frustrar a como diese lugar, la postulación de Carlos Pellegrini-; el íntimo amigo y socio de este último, Roque Sáenz Peña, organizó, en el elegante Café de París, situado en la calle Cangallo (actual Teniente General Juan Domingo Perón) entre San Martín y Florida, un banquete en su desagravio.
En dicho evento, Sáenz Peña pronunció un durísimo discurso en el cual, con frases ingeniosas e hirientes como sables de filo, contrafilo y punta (la arriba citada es sólo una de ellas) condenaba acre y severamente la actitud de Roca.
Lo acusaba de haber "concebido una presidencia sin partido" -aludiendo al futuro mandato de Manuel Quintana quien, en efecto, carecía de partido político, y a quien Roca esperaba manejar a su antojo (predicción esa de Sáenz Peña que -hay que decirlo en obsequio a la verdad histórica- no se cumpliría, demostración cabal de que lo de profetizar no se contaba como la mejor de sus aptitudes)- "para ejercer desde afuera el gobierno caudillesco". Y finalizaba: "El triunfo estaba asegurado para nuestra agrupación, lo afirmo bajo mi palabra, pero ante las cifras reveladoras del triunfo (se refería a la candidatura de Pellegrini, impedida, como cité antes, por Roca), el señor general Roca desnudó a un candidato (Felipe Yofre, ministro del Zorro) y vistió al otro (Quintana) con los ropajes del muerto" (sic).
No sería esa la primera ni la última vez que Sáenz Peña cruzara fuerte a Roca; ya mucho tiempo atrás le había zampado aquel lapidario "napoleón de azúcar rubia", por el postre así llamado.
Y no era para menos; porque hay que tener en cuenta que once años antes, esto es, en 1892, Roca -en sociedad con Mitre (y también Pellegrini anduvo en el enjuague, dicho sea de paso)- había "matado" la candidatura modernista de Sáenz Peña, levantando la del padre de éste, don Luis. Así que entre aquellos dos hombres, enconados enemigos políticos, había existido hasta allí una larga la lista de desinteligencias y desencuentros, cuyo origen venía de los tiempos de la presidencia de Juárez Celman.
Eso no impidió que a mediados de 1912, Sáenz Peña, por entonces presidente de la República, designara a Roca ministro plenipotenciario ante el Brasil, en el marco del convenio al que se había arribado con dicho país para que ambas naciones limitaran la adquisición de nuevos acorazados, luego de superar una etapa especialmente difícil y de gran tensión en las relaciones bilaterales.
Y tampoco impidió que al fallecer Sáenz Peña, Roca fuera uno de los que llevaran los cordones de la cureña que transportaba el féretro en el cual viajaría hacia su última morada.
En fin... otros tiempos. Y otros hombres.


-Juan Carlos Serqueiros-

sábado, 29 de julio de 2017

PSICOPATOLOGÍA CONTABLE DE LA VIDA COTIDIANA (CON EL PERDÓN DE FREUD)
















Escribe: Lic. Gabriela Borraccetti


De a poco nos vamos acostumbrando a utilizar el lenguaje de otras ciencias para definir asuntos humanos. Es notorio como vamos des-sensibilizando al amor, los vínculos, las relaciones, torciendo y trastocando las expresiones del alma humana por terminología financiera, contable y llena de gestos de toma y daca que inyectan un montón de basura psíquica y que convierte la vincularidad y el ser en una operación comercial o estética.
Entre las palabras o frases que van a la palestra, tenemos a las siguientes estrellas de la nueva psicología light:

NEGOCIAR: es  una transacción entre dos personas que tienen diferencias. Yo te doy, tú me das a cambio. Cedo en esto y prometo no molestarte en aquello y lo que falta en el medio es un escribano público que selle las actas de compromiso.

INVERTIR TIEMPO: una forma helada de decir que tenemos que hacer un depósito medido en minutos, horas, días o como a usted le convenga mejor en el plazo fijo de su vida, como ejercicio contable que redituará en un beneficio que se supone afectivo.

COSTO DE LA RELACIÓN: se ha reemplazado el valor por costo y el costo puede ser en efectivo o en cuotas. Antes de admitir que se ha hartado, cansado, equivocado, se trata a la relación como a un objeto que se ha desgastado. No podemos utilizar mejores palabras como rutina,  acostumbramiento, conocimiento mutuo, ni seguridad, no; es costo. El de habernos conocido. 

ZONA DE CONFORT: Proveniente del diseño de interiores, la arquitectura y otros cálculos, esta frase se ha transformado en la etiqueta mágica y  marketinera  que define no solo nuestras pocas ganas de cambiar aquello que no tenemos ni media intención de cambiar, sino que obtura con esta fácil explicación, la búsqueda de lo que somos inconscientes de tener que cambiar por nuestro bien. Por lo general, las zonas de confort suelen ser, -contrariamente a lo que se aplica-, aquellas cosas, situaciones o personas que nos estancan y no a lo que otro nos da como causa del estancamiento. La "zona de confort" es lo que hemos hecho carne, se ha vuelto inconsciente y nos daña; pero como todo lo inconsciente, nos atrae como un imán porque del lado de afuera se nos presenta el desafío de lo nuevo y lo que no conocemos.  Aún así, se utiliza esta nueva dimensión arquitectónica, para adjetivar como "confortable" a PERSONAS con las que no tenemos que luchar ni lidiar para conseguir algo.
Sepa que es  algo espectacular para alimentar síntomas histéricos, que más allá de lo despectivo que suene el término "histeria"; si de algo se alimenta, es justamente del deseo insatisfecho, Si todo lo tengo, no encuentro motivo de que quejarme, y sin queja no hay nada que desear. Y aquí es cuando empieza a confundirse lo que es el amor con lo que es el deseo. Para otro capítulo, pero que quede claro que esta es una escultura diseñada especialmente para este tipo de neurosis.
Un consejo: si no quieres la rutina, si quieres vivir de emoción en emoción, si no quieres alguien con quien estar en una zona confortable, ve a buscar a tu amante en la punta del Everest!. Pero si quieres separarte de verdad, llama a eso por su nombre: ya no te amo.

PRECIO DE AMAR: Si bien esta metáfora parece el título de un teleteatro; nos sugiere que amar se paga caro, y si no es caro, no es amor. TIENE QUE DOLER. Esta acepción contable es hermana del costo de la relación. y reafirma que lo esperable no es crecer en la diferencia, ni sostenerse en la llanura de la zona del confort sino sufrir.

Y por hoy dejo aquí. Si quise dejar un pequeño resumen de cuanto estamos haciendo por poner ladrillos en nuestros pies, des-sensibilizarnos, y lanzarnos sin paracaídas al fondo de un mar de números en donde el alma no prospera. Seguimos entre el Ser y el Tener, y si seguimos por este camino, solo será tener para ser infelices.
Freud nos proteja!

Nota: El título se debe a un artículo que Freud tituló PSICOPATOLOGÍA DE LA VIDA COTIDIANA, que muchos psicólogos debieran leer antes de adoptar un lenguaje cosificador del alma.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

viernes, 28 de julio de 2017

ERAN OTROS HOMBRES MÁS HOMBRES LOS NUESTROS











Escribe: Juan Carlos Serqueiros

El 10 de Agosto de 1912 se inauguraba la Escuela de Aviación Militar creada por decreto del presidente Roque Sáenz Peña. ¿Sabía usted, estimado lector, que ese día participó personalmente del vuelo inaugural el mismísimo ministro de Guerra, general Gregorio Vélez, evidenciando su absoluto desprecio por los tremendos riesgos a los que se exponía volando en un frágil avioncito de tela en aquellos tiempos en que la aviación estaba aún poco menos que en pañales?
Y ¿sabía usted que en 1899, el presidente Julio A. Roca, al dirigirse al encuentro que mantendría en Punta Arenas con el chileno Errázuriz, lo hizo a bordo del acorazado Belgrano, el cual era pilotado personalmente por el mismísimo ministro de Marina, comodoro Martín Rivadavia, y navegando, en un alarde de coraje, por el llamado "camino del sudoeste", es decir, por los inextricables canales fueguinos, ruta peligrosísima y apenas esbozada en las cartas marinas?
Tanto lo de Sáenz Peña como lo de Roca era decirle al mundo: "Miren, soy el presidente de mi país, Argentina, héroe de Arica y general del ejército del Perú, y mis galones militares los gané combatiendo en la guerra del Pacífico. Y mi ministro de Guerra no es un simple burócrata de escritorio, sino un general que no manda a un subordinado a subirse a un precario avión de tela, sino que va él mismo"; y "Vean, soy el presidente de mi país, Argentina, teniente general de su ejército y no luzco los entorchados por haberlos obtenido en algún pasillo, sino que gané todos y cada uno de mis ascensos en los campos de batalla. Y confío en el profesionalismo y en la eficacia de mi ministro de Marina, al punto de viajar yo mismo por aguas prácticamente desconocidas en un buque de guerra pilotado por él".
Ahora compare usted lo de aquellos hombres, con lo del ministro de "Defensa" (?) del kirchnerismo, el impresentable Arturo Puricelli (ex interventor de ENCoTeSA durante el menemato y quien llevó a cabo la "patriótica tarea" de... ¡entregarle el Correo a Macri!), durante cuya "gestión" se hundió un buque, y hasta una ex colonia de segundo orden, un paitejo como Ghana, se dio el lujo de embargarnos la fragata Libertad. O con lo del cipayo coimero Julio Martínez, ministro de "Defensa" (?) del macrismo, que el pasado 25 de Mayo, en los actos oficiales, puso un cartel que rezaba... ¡"1816-2017"!, y declaró, muy suelto de cuerpo, que "independientemente de la 'cuestión Malvinas', hay que trabajar en conjunto con Inglaterra".
Un pasado cargado de glorias puede transformarse en este indigno, espantoso y agobiante presente, y en un aterrador futuro.
Futuro ese que ´"llegó... hace rato" (Indio Solari dixit).

-Juan Carlos Serqueiros-

jueves, 20 de julio de 2017

LO PUTERÍOS DE PUTIFY



















Estoy leyendo a muchos boluditos de la luna opinar como si supieran de qué se trata y emitir juicios de valor críticos hacia el Indio por el asunto de los discos de PR que se subirían a putify.
Y no sólo eso, sino que además; se atreven a "llamar a la reflexión" a Solari, a pedirle que "guarde el equilibrio", y hasta leí a un pajerito... ¡¡¡abundando en consideraciones sobre la "tiranía que el Indio ejercía en PR"!!!
Decididamente, cuando escribió "en manos de pavotes todo el sueño quedó", seguramente monsieur Sandoz no adivinó hasta qué punto llegarían la fatal certeza y la exactitud de tal enunciado.
Pendejos culos sucios que no saben ni sonarse los mocos, pontificando sobre lo que está bien o mal y tomando partido en una cuestión de la cual ignoran todo.
El futuro llegó... hace rato.
Como siempre, a muerte con vos, Indio; sos mi único héroe en este lío.

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 30 de junio de 2017

GARRAS. LA ENUNCIACIÓN DEL ALMA ATORMENTADA




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

A Gabriela, mi esposa, amiga y cómplice en el delito de vivir.


Lo que pasa es que Catunga es demasiado lindo para ser hombre. (Roberto Goyeneche)

Esta grabación es de antología: "Garras", interpretado por el Polaco Goyeneche con la orquesta de Atilio Stampone:
La melodía, del Gordo Troilo, compuesta para unos versos desgarradores de Catunga Contursi escritos en 1945, en su período más depresivo, triste, abatido y melancólico, luego de su alejamiento de Gricel Viganó en 1940 (ver en este Enlace mi artículo al respecto, especialmente si usted no conoce la historia de ese amor, permítame sugerirle que lo lea previamente a esto que publico, porque de lo contrario; no entenderá), con su corazón lacerado, arrastrando una pena atroz, estragado por el escabio, suicidándose día a día...




GARRAS
(Aníbal Troilo-José María Contursi)

Callejón sin luz esperándote...
Frío... Sombras...
Ansias de vivir para tu amor y no poder...
Siento que la vida se me va... y no me lloras.
Busco desolado tu calor... y aquí no estás.
Agonía cruel... Luego soledad...
Y después tu olvido. ¡Nada más!

No pude más y en mi afán por llegar
era un duende errabundo
que se perdió sin poderte encontrar
por las calles del mundo...
Y me he quedado
como un pájaro sin nido, como un niño abandonado,
con mis penas que se agarran como garras
y desgarran a mi corazón.

Callejón sin luz... Noche sin final...
Sombras... Frío...
Gracias por venir con tu perdón y tu bondad...
Ya mi pobre vida terminó... y estoy vacío,
muerto para el mundo y para vos mi corazón.
Agonía cruel... Luego soledad...
Este llanto tuyo y nada más...




Pero (y es muy extraño, hasta inexplicable, diría, que este detalle les haya pasado inadvertido a los biógrafos de Contursi), en medio de todo ese horror; su inconsciente le señaló una esperanza: "Gracias por venir con tu perdón y tu bondad", escribió el poeta en la segunda estrofa, cual si fuera una predicción. 
Lucecita de esperanza esta que re encendió en esos puntos suspensivos dejados tras un "Este llanto tuyo y nada más...", claramente contrapuesto al rotundo "¡Nada más!", así, entre signos de admiración, que había escrito en la primera estrofa y que aparecía como inexorable.
Y el vaticinio se cumpliría, porque... ¡dieciséis años! más tarde de todo aquello, Gricel, anoticiada de que Contursi -ya viudo de Alina Zárate desde 1955 y perseguido, acosado, por la revolución gorila, cipaya y asesina que derrocó a Perón (Catunga, peronista acérrimo, era el secretario general de SADAIC)- estaba completamente entregado al alcohol; viajó a Buenos Aires a buscarlo y lo rescató de una muerte segura, llevándolo consigo a Capilla del Monte (Córdoba) para vivir juntos. 
Se casaron en 1967. "Otra vez Gricel, como testamento de un amor que vence aún hoy al tiempo", le escribió él, y al año siguiente surgió, a partir de esa frase; la poesía de Otra vez Gricel, que musicalizara Joaquín Mauricio Mora:

OTRA VEZ GRICEL
(Joaquín Mauricio Mora-José María Contursi)

Ya lo ves...
Cómo lastima vernos juntos otra vez,
Cómo los sueños se diluyen en las manos
Sueños vanos... sueños vanos...
De un tiempo ausente.
Para qué...
Rememorar lo que fue nuestro y que no fue
Más que una trenza de esperanzas y de engaños,
A través de tantos años...
¡Gricel... Gricel...!

Hoy mi corazón está vencido...
Yo no puedo darte más que olvido.
Sé que para vos,
El tono triste de mi voz
Es un castigo... ves?
Es tu fe, tal vez que está perdida
Si vuelves huyendo de la vida...
Yo también sin vos,
Siento el temor de no morir
¡Con vos... con vos...!

Ya lo ves...
Los años pasan escapando del ayer,
Y nos destruyen sin pensar que estamos viejos
Y que somos el espejo...
De un desencanto.
Otra vez...
Tengo el celeste de tus ojos y tu piel
Y son mis penas que te piden que te quedes,
Que te quedes para siempre... 
¡Gricel... Gricel...! 


Es que la poesía tiene esas cosas, vio... No por nada dijo, certeramente, Dalmiro Sáenz, que es "la sublevación del hombre contra la razón".
Y... sí, contra la razón... pero la propia del consciente; porque el inconsciente también tiene las suyas. Que suelen ser infalibles. 
Permítame el atrevimiento de recomendarle, querido lector, el libro Poetas del tango y el sentir argentino (de 1917 a 1959), autoría de la licenciada en Filosofía Alicia Hebe Contursi, hija de Catunga. En él, encontrará usted las referencias imprescindibles para trazarse una semblanza de aquel poeta, de su índole, de su psiquis...



El 11 de mayo de 1972, la maldita doña cirrosis le cobró de una a José María la larga y costosa cuenta de los innumerables whiskys trasegados. Tenía 61 años. Gricel -que era nueve menor que él-, lo sobrevivió hasta el 25 de julio de 1994, día en que la muerte, en forma de derrame cerebral, se apiadó de los sufrimientos que le causaba una incurable leucemia.
Suelo, a veces, cuando el crepúsculo preanuncia el reinado de la noche, tirado a la bartola sobre unos terciopelos (Solari dixit), escuchar al Polaco interpretando Garras. Y así contemplar, quedo, a través del cristal rubí de un noble y viejo syrah, las sombras borrosas de aquellas almas atormentadas por las pasiones humanas.
Y entonces se me figura que al llegar a comprenderlas, ellas esplenden en toda su magnificencia, en medio de una hoguera que es, al mismo tiempo, un edén de amor, un infierno de pena y una vorágine de alcohol.

-Juan Carlos Serqueiros-

jueves, 25 de mayo de 2017

HURACÁN, CON H DE HONOR Y DE HUMILDAD




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En Buenos Aires, el 25 de Mayo de 1903, en la casa de Tomás Jeansalle ubicada en la calle Ventana 859 del barrio de Nueva Pompeya, un grupo de alumnos del Colegio Luppi fundó un club. 
La tradición oral nos trae la famosa anécdota del librero italiano Richino (probablemente Riccino antes de arribar a nuestro país), a quien le fuera encargado el primer sello, que por aplicación del idioma original de aquel inmigrante de la itálica península, rezaba “Uracán”; y la existencia de una propaganda gráfica que aludía a algún producto cuya marca era “El Huracán”, lo cual provocó que se trocara el planeado apelativo de “Verde Esperanza y No pierde”; por el de “Club El Huracán”, más acorde con los magros bolsillos de aquellos visionarios fundadores que sólo habían podido juntar entre todos $ 2,50 para la confección del sello.
Eso según algunos; pero en un reportaje que en 1934 le hizo la revista El Gráfico, Tomás Jeansalle afirmó que se propusieron dos nombres para el club que nacía: Defensores de Villa Crespo, y Verde Esperanza, los cuales fueron descartados, el primero, porque no tenía nada que ver con el barrio de aquellos emprendedores muchachos; y el segundo, porque les pareció "demasiado poético", "demasiado lindo para un club de fútbol" (sic).



El escudo oficial del Club Atlético Huracán es el universalmente conocido globo rojo sobre fondo blanco. Ahora bien, ¿cómo y cuándo se adoptó dicho símbolo y cuáles fueron los motivos que condujeron a ello? La respuesta a estos interrogantes no es por cierto tarea sencilla, ya que la noche de los tiempos y los humildes orígenes de la Institución (la grandeza va siempre aparejada a la humildad) tiende un inexorable manto que torna nebulosos los recuerdos, y además; es escasa la documentación con que se cuenta.
Las primeras actas del Club hacen referencia a su fundación el 25 de Mayo de 1903 y a su reorganización el 1º de Noviembre de 1908, y estipulan que utilizará camiseta blanca con el distintivo del globo “Huracán”. Y ahí ya tenemos el primer enredo en la riquísima historia quemera, ya que del aerostato bautizado con el nombre “Huracán” propiamente dicho, no se tenía conocimiento en 1908 y muchísimo menos en 1903, por la sencilla razón de que fue introducido en nuestro país por el ingeniero Jorge Newbery recién en 1909. No obstante ello; debemos tomar en cuenta que en la Navidad de 1907 se realizó en nuestro país la primera ascensión en globo, efectuada en el aerostato “Pampero” tripulado en esa ocasión por Jorge Newbery y Aarón Anchorena, globo ese que posteriormente, el 17 de octubre de 1908 condujera a su trágico destino al doctor Eduardo Newbery y al sargento Eduardo Romero al precipitarse en las aguas del Océano Atlántico.
En 1909 Jorge Newbery importó de Francia el globo que denominaría “Huracán”, con el cual realizaría, el 27 de diciembre de ese año, la proeza de surcar por aire tres países: Argentina, Uruguay y Brasil, hecho este que les merecería posteriormente a los iniciadores del Club, la intención -traducida luego en una carta dirigida a Newbery- de hacer la analogía entre dicha hazaña y el logro deportivo alcanzado por Huracán de conquistar, en 1912 y 1913, los campeonatos de 3º y 2º divisiones, que posibilitaron su arribo en 1914 a la ansiada 1º división.
Por otra parte, en 1911 se produjo en el seno del Club, la designación de Jorge Newbery -a la sazón, Director de Alumbrado de la Municipalidad de Buenos Aires- como Primer Presidente Honorario, en agradecimiento al mecenazgo con el que quiso honrarnos, al influir para que el municipio cediera a nuestro Club los terrenos ubicados en la actual avenida Almafuerte (antes calle Arena), sitio este en que se erigió nuestra primera cancha, y por contribuir pecuniariamente desde su generoso bolsillo para los esforzados sostenimiento y desarrollo de nuestra amada Institución.


Debe tomarse en consideración, además; que cabe dentro de lo muy probable que lo que tenemos como primeras actas del Club haya sido formalmente escrito algunos años posteriores a la fundación -manteniéndose hasta ese momento las “actas”, ya sea en la memoria de los protagonistas, ya sea en apuntes ocasionales-, pues si recordamos que aquellos pioneros sólo disponían de $ 2,50 para un sello de goma; es bastante lógico inferir que la compra de un artículo por esa época tan costoso como un Libro de Actas, estaba bastante más allá del alcance de su modesta economía.
En función de lo hasta aquí enunciado, puede apreciarse cuán difícil resulta establecer con certeza cuándo y bajo qué circunstancias se tomó efectivamente la decisión de adoptar el globo como distintivo. 
La particular interpretación de quien esto escribe, es que debe haber sido circa 1910, como forma de homenajear a una personalidad tan relevante como Jorge Newbery (quien previamente había expresado su conformidad para la adopción del símbolo por parte del Club), que contribuía económicamente al sostén institucional y que tanta trascendencia había logrado con su memorable hazaña de unir tres países en el vuelo de su gallardo aeróstato; estableciéndose así para imperecedera memoria de las sucesivas generaciones quemeras, la correspondencia entre el globo “Huracán” de Newbery, y el nombre que para el club por imperio de las limitaciones económicas había sugerido el librero Richino, ya sea por verlo en un cartel publicitario que tenía en su negocio o por ocurrencia del momento.












Sea como haya sido la cosa, y más allá de mitos y leyendas; lo real y concreto es que el globo rojo sobre campo blanco (“heráldica suburbana”, en la genial y prolífica pluma del inmortal poeta Homero Manzi –conspicuo y fanático huracanense), es la característica distintiva de nuestro Huracán, que lucen orgullosamente nuestros deportistas de todas las disciplinas, que está tatuado en el alma de los miles y miles de quemeros repartidos en el mundo, y que hoy vemos reproducido en decenas de clubes homónimos distribuidos por la extensa geografía patria y del exterior; clubes estos fundados y desarrollados al influjo de su inmanente grandeza.


¡Huracán!, con H de Honor y de Humildad.

-Juan Carlos Serqueiros-

jueves, 11 de mayo de 2017

LOS ANARQUISTAS DE LONG SPOON LANE







































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Los anarquistas de Long Spoon Lane (2005) es la novela N° 24 de la serie Thomas Pitt, escrita por Anne Perry (ver semblanza de la autora en este enlace).
Thomas Pitt es un inspector de la policía londinense. Altísimo, desgarbado y desaliñado, de origen plebeyo (es hijo del guardabosques de la extensa propiedad de un lord, y éste, que vio en el muchacho condiciones excepcionales de inteligencia y responsabilidad, costeó sus estudios en el mismo exclusivo colegio al que mandaba a su hijo; merced a lo cual Pitt es poseedor de una esmerada educación), en el transcurso de su primer caso (Los crímenes de Cater Street), conoce a una bella aristócrata, Charlotte Ellison, de la cual se enamora y con la que termina casándose. Charlotte, una hermosa pelirroja, es todo un carácter, un espíritu libre: apasionada, rebelde y con una lengua filosa que es capaz de herir como un estilete, no se ciñe a los convencionalismos y prejuicios que le prescriben un matrimonio con alguien de su misma condición y posición social, y al casarse con Pitt, se ve obligada a renunciar a su anterior estilo de vida marcado por el lujo y la abundancia; para adoptar el de una esposa que debe necesariamente limitarse al magro sueldo de su marido en la policía, cuidando los centavos, zurciendo la ropa y haciendo las tareas hogareñas. Pero pese a todas las predicciones de su familia, que se resigna forzosamente a que se haya casado con ese policía; ella y Pitt se aman y son felices, aún entre privaciones. Charlotte no sólo es una mujer preciosa y desprejuiciada, sino que posee, además; en grado sumo lo que se llama sentido común, y unas sagacidad y perspicacia asombrosas que utilizará para ayudar a su esposo a resolver hasta los casos más complicados. Para ello, necesariamente debe volver en ocasiones a frecuentar los círculos de la nobleza y la clase alta, apelando a la ayuda de su hermana Emily, ventajosamente casada con un acaudalado lord, que le presta a Charlotte los vestidos y carruajes necesarios para desenvolverse en ese ámbito, y sobre todo; a la de una pariente lejana: lady Vespasia Cumming-Gould, una anciana aristócrata de gran fortuna, proveniente de una de las familias inglesas de más rancio abolengo, quien había sido, según la pluma de la autora, "una de las mujeres más hermosas de su tiempo, capaz de conversar con filósofos, cortesanos y dramaturgos", "duques y príncipes se habían sentido honrados con una sonrisa suya" y a la que ahora, a sus ochenta y tantos años, "por su edad y su riqueza, no le importaba ya en lo más mínimo lo que la alta sociedad pensase de ella".
Descritos los personajes, pasemos al libro: la acción transcurre, como en toda la serie Thomas Pitt, en el Londres de la Inglaterra victoriana. Pitt ha sido trasladado a la Brigada Especial para sustraerlo a la venganza del temible Círculo Interior -“una red de alianzas secretas, promesas y lealtades entre hombres que, aparentemente, no guardaban la menor relación entre sí”, en palabras de la propia autora-, una tenebrosa organización que ahora es dirigida por Harold Wetron (quien se halla al frente de la comisaría de Bow Street, precisamente la que antes estaba a cargo de Pitt).
Una mañana de 1893, se produce un atentado anarquista: la voladura de unos edificios en Myrdle Street. Pitt y su jefe, Victor Narraway, persiguen a los autores hasta una casa de Long Spoon Lane, y tras un intenso tiroteo, logran atrapar a dos de ellos y se encuentran con el cadáver de un tercer anarquista. Pero la investigación demuestra que éste -que resulta ser el hijo de un importante miembro del Parlamento, lord Sheridan Landsborough- no fue abatido por las balas policiales, sino asesinado, presuntamente por sus propios compañeros.
La prensa, fogoneada desde las sombras por el Círculo Interior, inicia una campaña para armar a la policía inglesa, a la par que en el Parlamento se debaten leyes que podrían afectar los derechos individuales. Para colmo, todo indica que hay en la policía una corrupción que llega hasta los más altos niveles. Los avatares del caso, llevan a que Pitt se vea forzado a una alianza con su archienemigo sir Charles Voisey, quien busca hundir a Wetron para recuperar la conducción del Circulo Interior.
La fría lógica y la incansable laboriosidad de Pitt, que cuenta con la inestimable colaboración de lady Vespasia, conducirán al fin a desentrañar la verdad.
En resumen, una muy bien lograda novela, con una trama atrapante que, a pesar de no ser lo que llamaríamos ágil ("escribir es como andar en bicicleta -dice la autora-, si vas demasiado rápido, puedes caerte; pero si vas con extrema lentitud, puede pasarte lo mismo"); fluye con una continuidad que no da tregua al lector. Se entremezclan personajes de variada condición social y moral, y se abordan temas como la situación de las masas populares, la corrupción policial, la política, los ideales, las libertades, las virtudes y miserias de la aristocracia inglesa y los convencionalismos sociales aún los más ridículos, todo tratado por la pluma magistral de Anne Perry llevando al papel lo que se deriva de su vasta cultura y su tenaz labor de investigación y recopilación de datos sobre la época victoriana. Un libro para disfrutarlo intensamente de principio a fin.
Y usted, si todavía no lo leyó, ¿qué espera para hacerlo? No se prive de ese placer. Mire, soy devoto del libro en papel, pero si acaso usted tuviera -al igual que millones de compatriotas, incluido entre ellos este servidor- escuálido el presupuesto y exhaustos los bolsillos; pues entonces le diré que poseo Los anarquistas de Long Spoon Lane en formato electrónico, y que estoy de buen grado dispuesto a compartirlo si me lo solicita por eMail o por el privado de Facebook.

-Juan Carlos Serqueiros-