martes, 21 de febrero de 2012

UNA PIBA CON LA REMERA DE GREENPEACE




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

NOTA IMPORTANTE: Mi doble agradecimiento a Marcelo Furtivo: primero porque yo tenía entendido (por una información errónea que me transmitieron) que el título (SOLAMENTE el título, NO ASÍ la temática de la letra) al Indio se lo había inspirado cierta personita muy querible que murió en plena adolescencia; entonces pensaba abstenerme de subir la interpretación de esta letra por una elemental razón de respeto por el dolor ajeno. 
Pero Marcelo me aseguró que no era así, y que esa pibita que murió tan tempranamente nada tenía que ver con el título, liberándome así del prurito ese que yo tenía. Y segundo, por la información que gentilmente me brindó acerca de lo del "Mehari y su propietaria o conductora", data esa que ni por asomo conocía yo y aporte sin el cual seguramente no hubiese podido interpretar adecuadamente el sentido que el Indio le da a esa mención específica. 
Así que, ¡muchas gracias, Bro! 


UNA PIBA CON LA REMERA DE GREENPEACE
(Beilinson - Solari) 

Está dormida o finge que duerme...
llega una mosca y se posa en su boca
y sin embargo mi mundo termina en ella.
Ya se cansó de dormir todo el tiempo en sillones
y de taparse la boca para no gritar.
Nunca supo buscarse la vida.
Su cuna fueron los restos de un Mehari.
Cuando se enoja chisporrotea infumable.
Se aparta corriendo de mamones zoquetes
y fiolos pipiolos
y por las dudas nunca está cerca de las vías
sin mirar atrás... mirar atrás!
Boca sucia, pequeña hechicera
una pendeja que hace de vieja
tratando de que pique algún pavo ingenuo.
El jean le aprieta la fresa y ella es la reina
en paredones que escracha culeando su estrella.
Sueña con algún pajarraco
que le dé un pié y sople su amor
y la alegría por la que su mundo gira...
Se aparta corriendo de mamones zoquetes
y fiolos pipiolos.
Usa su lengua como un sable
mientras se ríe y nos apura...
y por las dudas nunca está cerca de las vías
sin mirar atrás... mirar atrás!

El track Nº 10 de Momo Sampler tiene un título que no lleva implícitos significados simbólicos ulteriores, ya que se aplica literalmente: una jovencita que luce una remera con el logo de la organización Greenpeace, así de liso y llano.
Esos, Una piba con la remera de Greenpeace y el tipo que relata la situación, son otros dos más entre los integrantes de la murga que el Indio describe en la temática general del disco, y que no es otra cosa que la vergonzante sociedad argentina del 2000, tan escasa de valores, tan inmersa en el individualismo egoísta, tan cultora de lo banal y superficial y sobre todo; tan olvidada del concepto de solidaridad y tan imbuida del "sálvese quien pueda".
Y precisamente ahí está el meollo de la significación de esta letra solariana y el porqué de su inclusión en el disco, ya que si bien la protagonista principal de la misma es la piba con la remera de Greenpeace; quien narra la situación es un "cliente" suyo que se conmueve con una mezcla de sensaciones y sentimientos encontrados que empiezan en la atracción y el simple deseo carnal y desembocan en la ternura que él se empeña en autoconvencerse que termina inspirándole la piba; una piba que es una minita de las "bravas", de las "ligeras", y que evidencia una sorprendente precocidad. Sin embargo, y al igual que todo el resto de los personajes que se describen en Momo Sampler, también la piba con la remera de Greenpeace está disfrazada; porque como veremos después, ella no es simplemente una prostituta juvenil sino un ser que en el fondo y a pesar de su apariencia de "sabérselas todas"; lleva consigo una gran carga de abandono, de mala crianza y fundamentalmente, de sueños que, pese a la vida que lleva; ella espera se cumplan finalmente, y que como comprobaremos al final, son sueños non sanctos. Y también está travestido, disfrazado, el chabón que narra la historia, que lejos de ser un buen tipo; es un coso medio enfermo (o enfermo del todo) que no vacila en cogerse una pendejita que se vende por unos centavos, por más que después busque autoindultarse o eximirse de culpas atribuyéndole a la minita el inspirarle una ternura que es absolutamente mentirosa e hipócrita.
El contexto está más que explícito: el que cuenta la historia comienza describiéndola a la piba como durmiendo o fingiendo dormir, luego del encuentro sexual que mantuvo con ella, y en eso "llega una mosca y se posa en su boca". La inclusión de esa mención que se hace de la mosca tiene un motivo (el Indio jamás recurre a engaños para alargar artificialmente su poesía agregándole elementos que no tienen un porqué definido y justificado): está justamente para indicarnos que el sitio en que ambos se encuentran no es precisamente un lugar confortable como podría ser, por ejemplo, un telo de los buenos, por lo contrario; es alguna habitación o tugurio mugroso y por eso hay moscas, o por lo menos, una mosca. Y aún en ese cuadro de situación, que a priori no tiene nada de agradable ni de romántico ni de erótico siquiera; al chabón se le inspira (o mejor dicho, él dice que se le inspira) un sentimiento de ternura hacia esa piba a la cual acaba de transarse ("y sin embargo mi mundo termina en ella").
Y pese a que el encuentro sexual ya se acabó y cada uno podría irse por su lado; ella quiere quedarse un rato más en ese lugar en el cual están y por eso duerme o hace como que duerme, porque quiere aprovechar para estar acostada en una cama; ya que está harta "de dormir todo el tiempo en sillones" (obvio, ya que al ser una homeless, no le queda otra que dormir en casas ajenas, tirada en algún sofá, o en sitios públicos) y también de ahogar sus gritos, ya sea al llegar a un orgasmo, o por otros motivos ("y de taparse la boca para no gritar").
Luego, el tipo que relata nos dice que ella "nunca supo buscarse la vida", metáfora en la cual el Indio marca la dualidad que caracteriza a todos los personajes de Momo Sampler: en ese carnaval, nadie es en realidad lo que parece ser; y por eso el chabón que cuenta la historia supone que la piba no sabe "buscarse la vida"; cuando ella sí sabe perfectamente buscársela, lo cual queda demostrado con el hecho evidente de haber podido sobrevivir en medio de la marginalidad en la que se mueve. Y en todo caso, la vida que "nunca supo buscarse", será la que ella en realidad desearía vivir: lejos de toda esa mierda; ya que más adelante se nos explica que ella "sueña con algún pajarraco que le dé un pié y sople su amor y la alegría por la que su mundo gira....", es decir, mantiene la esperanza de que se cumpla su sueño, su anhelo de que llegue a su vida alguien "que le dé un pié", o sea, que la sostenga, que la mantenga, para poder dejar de lado la vida que está llevando ahora.
Trascartón se nos cuenta que "su cuna fueron los restos de un Mehari", lo cual posibilita (a través de la gentileza del amigo Marcelo Furtivo, la cual agradezco al inicio) saber algo más acerca del personaje de la piba: es la hija (ya sea real o imaginada por el Indio, no lo sé) de una señora que hoy sería cincuentona o más, y que allá por los 80 era una mina que formaba parte de la "fauna" que conocía Solari y cuya ocupación en la temporada turística de verano consistía en armar las carpas, sillas, etc., en la costa, trabajando para el concesionario de una playa, y que tenía o manejaba un Mehari, es decir, un modelo de Citroën que era descapotable y venía carrozado en fibra de vidrio, cuyos "restos", una vez inutilizado y descartado ese vehículo, fueron la "cuna" de esta "piba con la remera de Greenpeace".
Volviendo a nuestro personaje, tenemos a continuación un indicio de su carácter: tiene pocas pulgas, ya que cuando "se enoja chisporrotea infumable", o sea, echa chispas, es como un porro armado con marihuana de pésima calidad, que cuando le das una pitada, pareciera que estás prendiendo el fuego pa'l asado con carbón del malo, por las chispas que larga.
Ella "se aparta corriendo de mamones zoquetes y fiolos pipiolos", es decir, les escapa a los boluditos que se van en bla bla ("mamones zoquetes") y quieren hacerle el verso, porque tienen poco o nada de guita como para acceder a sus favores sexuales; y también de los cafishios principiantes o con aspiraciones de serlo, que sólo servirían para sacarle los pocos pesos que gana ("fiolos pipiolos", donde fiolo es, en lunfa, el apócope de cafiolo, o sea, cafishio, proxeneta; y pipiolo, en lunfa, es novato, inexperto, pipistrelo, papanatas, chichipío, pancho, ingenuo, pavote, etc.). Y es una minita desconfiada y precavida (y lo bien que hace, habida cuenta de semejante ambiente en el que se mueve), porque "por las dudas nunca está cerca de las vías sin mirar atrás"; cosa de asegurarse de que no haya detrás suyo nadie acechándola como para empujarla a las vías cuando pasa un tren ("modalidad" esta, que durante los reinados del califa ladri de Anillaco -el archimaligno Menem- y del hdp (casi escribo "hijo de puta", menos mal que me frené), inepto, coimero, ladrón e hipócrita de Pepeto de la Ruta -o sea, Fernando de la Rúa, para los que desconozcan el apodo que le zampó el Indio-, trepó hasta niveles inéditos).
Después, el chabón que relata nos apunta que la minita es bastante mal hablada ("boca sucia"), y la ve (erróneamente) como una "pequeña hechicera". Y digo "erróneamente" porque hay que ser bastante pelotudo y enfermo como para no darse cuenta de que un tipo grande nunca debería poder sentirse "hechizado", atraído sexualmente por una pibita recién salida de la adolescencia, por bonita y atractiva que ésta fuese; y que si así la considera, entonces tiene mucho de pedófilo y pirado. Y precisamente ese es el motivo de la inclusión de la frase que hace el Indio: agregar a la murga, tipos mambeados mal, como el que cuenta la historia. Y remarca la aberración que comete el tipejo con lo de "una pendeja que hace de vieja" que está "tratando de que pique algún pavo ingenuo", indicándonos que el tipo es plenamente consciente de que se está transando una pendeja, a la cual de ningún modo y a pesar de la precocidad que exhibe, puede confundirse con una trola veterana; por más que ella apele a las mismas tretas y tácticas que utiliza una prostituta carrereada. Y el Indio le recarga aún más la culpa a través de la mención al "pavo ingenuo": si el tipo que narra, tilda de "pavo ingenuo" a algún "cliente" que pesque la minita; eso quiere decir que él no se considera a sí mismo de esa manera. Él no es un "pavo ingenuo", y precisamente porque no lo es; es más hijo de puta todavía, porque no tiene ningún empacho en transarse una pendejita por unos mangos mugrosos, aprovechándose de que ella está en situación de calle y ofreciéndose como una mercadería (lo cual no atenúa en nada la responsabilidad del tipo, porque justificarlo con el argumento de que al fin de cuentas la minita andaba ofreciéndose; equivaldría a que un chorro alegue que se afanó unas joyas porque estaban exhibidas en la vidriera de una joyería y por eso lo tentaron al robo).
Luego se menciona, además de la remera de Greenpeace, otra pieza de su indumentaria: un vaquero, un jean, que usa muy ajustado. Ese "jean le aprieta la fresa y ella es la reina" ¿Cuántas veces escuchamos conversaciones de minitas diciéndose una a la otra algo así como "ay, qué lindo!, este vaquero me coge la concha", aludiendo a que lo usan tan apretado, que les produce esa sensación? Bueno, es eso. Y está acostumbrada a hacerlo en todos lados, hasta contra las paredes: si el "cliente" no tiene guita para el telo, no importa; para eso están los paredones, esos "paredones que escracha culeando su estrella"; esa estrella que en mala hora le tocó: la de ser un yirito precoz.
Y en la última estrofa, está explícita toda la repulsión que a la piba le provoca esa vida que está llevando. El tipo que narra dice que "usa su lengua como un sable mientras se ríe y nos apura". Lo de "nos apura" es obvio: ella está teniendo sexo a cambio de dinero, no por amor o por deseo, y por lo tanto, no lo está disfrutando, lejos de ello; lo único que quiere es que su "cliente" acabe lo más rápido posible para ir en procura de otros "clientes", y por eso los apura a los ñatos. En cuanto a lo de "usa su lengua como un sable mientras se ríe", he escuchado y leído a muchos que entienden esto como la descripción de que la minita está haciendo una fellatio, y esa interpretación, en mi humidísima opinión, está totalmente equivocada; lo cual además, representa un menoscabo (seguramente inconsciente, no adrede, claro) de las aptitudes literarias de Solari. Porque a ver, pensemos un cachito, ¿qué es un sable?: un arma, cortante y filosa, un elemento destinado a herir; entonces ¿cómo podría significar que la piba al chupársela a alguien, usaría "su lengua como un sable", toda vez que con ese "sable" le estaría cortando la japi al cliente, qué placer podría sentir alguien a quien le lastiman el pene? Ni que le estuviera haciendo un pete a un masoquista podría darse eso... ¿Se puede razonablemente suponer que el Indio, justamente el Indio, un purista de la lírica; incurriría en la gaffe de armar una metáfora así de burda y mal expresada? Ni en pedo... No, el significado no es ese, para nada; el significado es que ella "usa su lengua como un sable mientras se ríe", sencillamente porque lo trata a su "cliente" como un estropajo: lo desdeña, lo desprecia, y por eso lo hiere con su lengua "filosa", filosa de palabras que lo lastiman, lo menoscaban, lo denigran, lo burlan; y por eso también, se ríe, porque goza al herirlo y relajarlo, porque es su manera de desquitarse de esa vida que lleva y a la cual odia, vehiculizando ese odio en su circunstancial "cliente".
No obstante, el hecho de que el tipo que narra la historia sea un mambeado que se coge pendejitas que podrían quizá tener la edad de una hija suya, no necesariamente implica que la "piba con la remera de Greenpeace" sea alguien merecedor de ternura; en todo caso, podrá ser alguien digno de lástima, pero de ternura, ni ahí... La piba esta es bien mala leche, bien turra; no es como "Marita", la trola que se describe en La murga de la virgencita, que se prostituye como único medio de vida, que exhibe un alto grado de indefensión, que sueña con un amor puro que la quiera de verdad y la rescate de la calle, y que sí nos inspira una compasiva ternura, no...; la "piba con la remera de Greenpeace" no tiene nada de indefensa, por lo contrario; sabe cuidarse, y muy bien además; no ejerce la prostitución porque no le queda otra alternativa sino porque quiere, y no sueña como "Marita" con un amor que la rescate, sino que esta sueña con "algún pajarraco" (o sea, algún pelotudo), "que le dé un pié" (es decir, que la banque económicamente) y "que sople su amor y la alegría por la que su mundo gira" (o sea, el que ella va a sentir por ese "pajarraco" no es un amor puro y desinteresado; sino que quiere usarlo al tipo ese para tener un sostén monetario, y paralelamente a ello, seguir haciendo la vida que quiere: transarse a quien le guste, coger con todo aquel que le agrade).
Así las cosas, pobre del "pajarraco" que caiga en las redes de la "piba con la remera de Greenpeace"! Particularmente, yo no le envidiaría su suerte. En fin...

ENLACE A LA CANCIÓN EN YOU TUBE: http://www.youtube.com/watch?v=Xj-cVboV3HU