El inconsciente y la consciencia son comparables a un par de lentes: lo que vemos con contornos definidos es incompleto, pero también es claro; y eso es gracias a los cristales, que recortan una realidad que deja afuera un contexto mayor. Debido a ello, es que la consciencia contiene realidades parciales.
Por otra parte, lo que une a ambos cristales es lo que tenemos entre los ojos: el puente de las gafas, eso que no podremos ver, sino a través de un espejo.
Así, no es una casualidad que lo que no podamos ver de nosotros, sea precisamente lo que más pegado a la nariz llevamos.
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814
