martes, 14 de marzo de 2017

YA PUEDEN ALEGRARSE: LIBRARON A SUS HIJOS DEL PELIGRO DE UN MAESTRO
















Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Quienes buceamos en la historia, buscamos aprehender, o sea, asir y comprender el pasado, para que sepamos de dónde venimos y para que las acciones que provoquemos en el presente, nos conduzcan a un futuro mejor.

Somos los argentinos un pueblo altamente especializado en romper todo aquello que pueda convertirse en un vínculo que nos cohesione, en un eslabón que nos concatene con la otredad.
En el marco de nuestros desencuentros, los cuales parecen ser crónicos, empezamos por destrozar a los próceres, es decir, a los fundadores de la nación. Que si Belgrano esto, que si San Martín lo otro, que si Rosas o Sarmiento, y dale que va, total...
Después, nos dedicamos a desguazar la educación pública y a ningunear y desjerarquizar a los docentes, de manera de eliminar cualquier posibilidad de nivelación hacia arriba; porque tampoco es cuestión de que el/la maestro/a siguiera siendo una persona estimada y respetada en el barrio, viste. Y tampoco podía ser que tolerásemos que los desangelados tuvieran a su alcance una escuela que los contuviera y ayudara a salir de la condición de tales.
Luego, nos ocupamos de desmalvinizar, porque si había algo en lo que TODOS estábamos de acuerdo, era en que las Malvinas son argentinas. Y eso... NO; ¿cómo era posible el estar TODOS de acuerdo en algo? ¡De ninguna manera! Había que barrer debajo de la alfombra a los héroes que fueron a redimirlas y condenar al ostracismo el recuerdo de quienes dejaron allá sus huesos.
Por último, había que destruir al único artista que puede convocar a la multitud que se le antoje; no sea cosa que a alguien se le fuera a ocurrir comparar esa capacidad suya, con la nula que exhiben los politicastros esos que supimos conseguir.
Pueden estar contentos, eh, porque lo lograron ampliamente; es un triunfo completo el que obtuvieron.
Me viene a la memoria aquella vieja canción de Patxi Andión, esa que dice: ... y ahora las buenas gentes / tienen tranquilo el sueño, / pues han librado a sus hijos / DEL PELIGRO DE UN MAESTRO.
No hay que perder de vista la característica distintiva de los hijos de puta: la contracción full time a su "trabajo"; no descansan nunca.

-Juan Carlos Serqueiros-