miércoles, 30 de noviembre de 2011

MÚSICA PARA PASTILLAS




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Música para pastillas
(Beilinson - Solari)

Flacas gimnastas de América.
Secas, austeras soviéticas,
muchachitas fatales en blancos
zoquetes chinos...
... son todas joyas, patricias de amor.
La más hermosa niña del mundo
puede dar sólo lo que tiene para dar.
Música para pastillas (¡rápido!)
y mucha cuchillería.
¡Pará, mi amor, esto está muy Shangai!
Roqueros bonitos, educaditos.
Con grandes gastos, educaditos
Emboquen el tiro libre,
que los buenos volvieron,
y están rodando cine de terror.


El título es una asociación de ideas entre las pastillas de anabólicos esteroides, una sustancia sintética derivada de la hormona masculina testosterona, utilizada para incrementar la masa muscular de manera rápida y artificial, mejorando la apariencia estética y la autoestima de quien recurre a este método, pero con consecuencias nocivas para la salud física y sobre todo mental; y lo que el Indio entiende como estancamiento o franca decadencia de la música rock, que en lugar de proponer una alternativa a la frivolidad; se convierte en pasatista y la acompaña y celebra.
“Flacas gimnastas de América. / Secas, austeras soviéticas, / muchachitas fatales en blancos / zoquetes chinos... / ... son todas joyas, patricias de amor.”: comienza aludiendo a las atletas norteamericanas en competencia con sus similares rusas, en una reminiscencia de las olimpíadas de la época Guerra Fría entre los EE.UU. y la URSS. Y luego, con esa maestría genial del Indio, la letra va entrando en un contexto más “nuestro”, digamos, y nos remite a mujeres delgadas, a la moda, con cuerpos trabajados en gimnasios, que para él, son "joyas patricias de amor". La metáfora que usa Solari sirve para situarnos en un contexto determinado: el ámbito donde transcurre la cosa es bacán, por eso son "patricias", es decir adineradas, de nivel social alto. Y son "joyas patricias" en alusión irónica a su poca valía pese a su origen social elevado y al mito de atribuir a las patricias haber vendido sus joyas para conseguir la plata necesaria para contribuir a pertrechar los ejércitos de la independencia. Son "patricias de amor" porque son las "precursoras" (patricio viene del latín patres, es decir los fundadores de una patria, los primeros ciudadanos que imponen usos, costumbres y maneras a todo el resto de la sociedad) de una moda, en este caso; una forma banal y trivial de entender la vida y el amor, basada en la apariencia física y en convencionalismos sociales tontos.
“La más hermosa niña del mundo / puede dar sólo lo que tiene para dar.”: Esa "patricia joya de amor" puede ser todo lo hermosa que quieras, puede ser una modelo de gran belleza, pero ahí se agota; sólo tiene su hermosura para dar (y para colmo, una hermosura artificialmente lograda), por lo demás; es igual a cualquier otra mujer, o quizá peor, porque es hueca, vacía; una "joya de amor" y nada más. 
“Música para pastillas (¡rápido!) / y mucha cuchillería.”: Las pastillas de anabólicos esteroides sirven para crear "rápido" un físico en apariencia perfecto; pero son terriblemente nocivas para la salud. Eventualmente, una mina puede lograr (a través del consumo de pastillas) un cuerpo perfecto, y por medio de la cirugía plástica ("mucha cuchillería") una cara hermosa, unas tetas y un culo espectaculares; pero todo eso es artificial y a la larga, pernicioso para su salud. El Indio va esbozando la idea que quiere transmitir: la de una música representativa de ese tiempo de boludez generalizada, de vivir de apariencias e idioteces, de cosas ficticias. El rock va acompañando (para mal) esos "cambios" aparentes que se viven en determinadas capas de la sociedad, y él condena eso, lo critica. 
“¡Pará, mi amor, esto está muy Shangai!”: Muito shangai es una expresión popular que se usó en una época en Brasil para representar un ambiente confuso, tipo feria, algo medio inquietante, quizá peligroso; pero a la vez interesante para contemplarlo. El Indio le está diciendo a alguien imaginario ("mi amor"), que "pare un poco", algo así como “pará un cachito”, “pará la moto”; que él quiere ver como termina todo eso que "está muy shangai", es decir que quiere contemplar cómo termina esa moda de boludeces y trivialidades...
A propósito de dicha expresión, el Indio dijo esto en una nota a la revista La García:
Significa "muy confuso". Que algo está "muito shangai" se decía en Brasil cuando yo estuve allá. Cuando querían decir que algo era muy confuso decían eso, usaban "shangai" como ejemplo de un lugar confuso, olores a comidas, gente en bicicletas, quilombo. Me pareció una figura que estaba buena, porque acá no existía. Después la explicaron de cualquier forma, creo que en uno de los libros… 
(Nota mía: “Uno de los libros" es un eufemismo del Indio para referirse a esos libros que “no hay que leer”. 
“Roqueros bonitos, educaditos. / Con grandes gastos, educaditos.”: Se está dirigiendo a quienes desde los postulados de la cultura rock, debieran dedicarse a criticar todo eso, a condenarlo, y en lugar de ello; están transando, se convirtieron en "bonitos" como las chuchis de los barrios bacanes con cuerpos logrados a base de pastillas y caras de cirugía plástica, y en "educaditos" en una disciplina dictada por orden sistémico.
“Emboquen el tiro libre”: Les exige salir del letargo, de la abulia y del pasatismo. Les reclama que crezcan, que se hagan cargo de crear algo que sea un suceso, un “golazo”, algo nuevo, una cultura superadora. Y para ello, apela a una metáfora futbolera: les pide que "emboquen el tiro libre". 
“Que los buenos volvieron, / y están rodando cine de terror”: Les reclama la creación de una cultura nueva en forma inmediata, urgente. La urgencia, lo perentorio del pedido que les hace, es porque él percibe que "volvieron los buenos", es decir se volvió a un estado similar al que había antes de la irrupción del rock, con músicos estereotipados, “buenitos”, no contestatarios, complacientes con un orden sistémico; y esos "buenos" son los que "están rodando cine de terror", es decir están convirtiendo nuevamente a la sociedad en una película de miedo.


-Juan Carlos Serqueiros-

ROTO Y MAL PARADO







Escribe: Juan Carlos Serqueiros

ROTO Y MAL PARADO
(Beilinson - Solari) 

Quemás tu vida en este día, 
en esta tibia, tibia fila. 
Que más, que más, quemás 
Que más, que más, quemás, tu vida 
¿Cómo te va en estos días, 
humano roto y mal parado? 
Que más, que más, quemás 
Que más, que más, quemás, tu vida. 
¡Fuego, fuego, fuego, fuego, 
fuego, fuego, el día! 
¡Le Tangó! 
Tu loca voluntad humeando 
graznando fiero y sin estilo. 
¡Fuego, fuego, fuego, fuego, 
fuego, fuego, mentiras! 
Mentiras...

Bueno, un tema en el que se alude a las drogas, pero tangencialmente. El concepto de la canción es mucho más pretencioso y no se limita sólo a la descripción de alguien que "quema" su vida usándolas; la alusión a las drogas es sólo de costado, como si ese alguien hubiera recurrido a algún alucinógeno para meditar y divagar sobre algo muy profundo. 
Diríase que está planteando una cuestión existencial: la insignificancia del ser humano frente al universo material e inmaterial; le está preguntando cómo afronta esa situación "en estos días" (o sea, el aquí y ahora de una época determinada), y le dice que inexorablemente se le pasará la vida ("quemás tu vida") tratando de encontrarle respuestas a sus interrogantes, respuestas que obviamente, jamás tendrá, porque es sólo un "humano, roto y mal parado" ("roto" por sus dudas y problemas, y "mal parado" frente a semejante cuestión: su relación con el Universo, con el Cosmos).
Y hace aparecer eso como el rollo que esa persona tiene en ese momento en su psique, tal vez influenciada por la droga: las “filas tibias” (líneas de merca, de cocaína), y lo asimila con un “tango” (rollo, mambo, conflicto) que el tipo o la tipa tiene en el coco (“Le Tangó” dice el Indio en francés, y a continuación suenan algunas notas de La cumparsita en la música del tema).
Y termina con una rotunda, explícita definición: "Mentiras!", señalando inequívocamente que el uso de drogas no pasa de ser "algo a probar", tanto como para ver "qué onda da", "una experiencia no ordinaria de vida" digamos, apelando a la cita de esa frase a la que tan afecto es Solari; pero que en definitiva, no deja de ser un efímero sucedáneo de la felicidad, algo que en modo alguno podrá darle al chabón o a la mina la respuesta a sus dudas, algo que es exactamente eso: "Mentiras!".

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=QumGOoh5igE

-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 29 de noviembre de 2011

TE VOY A ATORNILLAR


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

TE VOY A ATORNILLAR
(Beilinson-Solari)

Te aprieto mucho,
te empleo mucho.
te sirvo mucho, te piso mucho.
-¿Cómo puede ser que
te alboroten mis placeres?
Te escucho mucho,
te asfixio mucho,
te impacto mucho,
te siento mucho.
Yo te quisiera salvar,
te voy a atornillar,
te voy a herir un poquito más.
Te aprieto mucho,
te empleo mucho,
te asfixio mucho.
-¿Cómo puede ser que
te alboroten mis placeres?
Te sirvo mucho, te piso mucho,
te aprie... te aprieto mucho.
Te aprieto mucho, te pego mucho,
te asfixio mucho.
-¿Cómo puede ser que
te alboroten mis placeres?
Te escucho mucho, te asfixio mucho,
te aprie... te aprieto mucho.

En un reportaje, a propósito de este tema, el Indio dijo: 
Habla de esa necesidad o pulsión de hacerle cosas al objeto querido. Está todo mezclado porque hay un amor que es tan hermoso como dañino, y todo es exultante. Pero no es un reclamo ni es agresivo, sino que hay una comprensión del amor que involucra todo esto con comodidad, con naturalidad. El amor, la pasión y la muerte son así, involucran todo esto junto y debemos aceptar que es así para poder disfrutarlo.

El título alude a una relación amorosa en la que, tanto en lo carnal como en lo espiritual, uno de los integrantes de la pareja (no especifica si se trata del chabón o de la mina, y para el caso tampoco tiene mayor importancia; a los efectos de la interpretación, o mejor dicho de una mayor "comodidad" en la interpretación, tomemos como válido que es el tipo quien tiene la compulsión de "hacerle cosas" a la mina, pero sin perder de vista que también podría ser al revés) busca adquirir cierta supremacía sobre el otro, lleva ese amor a un extremo tal, que termina por "atornillar" (es decir, ligar fuertemente consigo mismo) al otro integrante de la pareja. Y en ese contexto, entonces, un amor tan intenso, tan fuerte; también puede llegar a convertirse en algo dañino para el integrante de la pareja que es "sojuzgado" (por decirlo de alguna manera) por el otro.
Es tan intenso el amor que experimenta por esa mina, que incurre en el exceso de "apretarla" con exigencias de todo tipo ("te aprieto mucho"), tanto en lo que se refiere a requerimientos de orden sexual -aspecto en el cual hay implícito en la letra hasta un atisbo de sadismo ("te pego mucho"); pero sadismo en una proporción "socialmente aceptable" digamos; no llega a ser un sadismo en grado de perversión sexual o que ponga en notorio riesgo físico a la mina-, como espiritual ("te empleo mucho" le dice, como reconociendo que la "usa" en cierto modo, y recurre a ella cuando siente una necesidad de apoyo espiritual o ayuda en algún otro aspecto o contexto). 
Todo amor intenso implica cierta dosis de sentido de posesión hacia el ser que amamos: queremos tanto a la otra persona, que deseamos que nos "pertenezca" en exclusividad, y a veces, la invadimos de tal modo, que el amor que queremos darle termina por tornarse pernicioso y la persona a quien amamos se siente entonces asfixiada ("te asfixio mucho") y hasta pisoteada ("te piso mucho"). 
Y pareciera que la mina en algún momento termina por sentirse tan absorbida por el chabón, que se lo reprocha, y entonces el tipito reacciona extrañado ("¿cómo puede ser que te alboroten mis placeres?", le pregunta, como sorprendiéndose de que ella no entienda que él la ama tan intensamente, que ese mismo amor tan profundo que experimenta hacia ella, es el que lo lleva a la compulsión de "hacerle cosas", de absorberla a tal extremo). 
Sin embargo (y a pesar de su extrañeza primaria por la reacción de la mina), el chabón termina por reconocer que tiene cierta lógica que ella le reproche eso de absorberla de tal modo, ya que de última le dice: "te escucho mucho", como dando a entender que él reconoce que ella tiene razón al sentirse así, que él escucha sus razones y argumentos; y comprende y valora adecuadamente todo lo que la mina le dice. 
Al final, ambos terminan por comprender y aceptar su amor recíproco en la manera en la cual se lo manifiestan el uno al otro: la mina transige con que el chabón experimente cierta pulsión a "hacerle cosas", y el tipo admite ser el causante de que ella en ocasiones se sienta asfixiada por ese amor "en exceso", digamos...

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=KdqGpxIakgE

-Juan Carlos Serqueiros-

EL MUCHACHO DE LOS SENOS DE GOMA



Escribe: Juan Carlos Serqueiros


"El muchacho de los senos de goma" es el título que su autora, Sylvia Iparraguirre, eligió para esta novela, ambientada en el Buenos Aires del 1 a 1, con esa retahíla de boludeces importadas, del déme dos, de las adidas digitales y la pepsi inyectable (Indio Solari dixit)... En ese país, en fin, de la funesta época del menemismo, previo al estallido de la burbuja (¿o nube de pedos?) en 2001.
Cristóbal, un pibe que decide irse de su casa paterna; Mentasti, un profesor de filosofía que tiene una rara y fluída comunicación con los chicos, a pesar de la diferencia generacional (¿otra influencia solariana?); y la señora Vidot, dueña del sitio escogido por Cristóbal para vivir; son los personajes que protagonizan una trama muy bien relatada en este viñeta argenta, muy recomendable, por cierto.

MIS POEMAS: COMO SIEMPRE




COMO SIEMPRE (Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Como siempre
En unos días, Mamá
Estaré otra vez a tu lado
Como siempre
Como cuando sólo sabía
Y quería ser tuyo
Only for you
Como siempre…
Como siempre, besaré tu frente
Como siempre, acariciaré tus cabellos
Como siempre, me abrazaré a vos
Como siempre, buscaré vanamente en tus ojos
Respuesta a lo que nunca, nunca
Me atreví a inquirir
Como siempre…
Como siempre, quedará en mí
Retenido
El vómito obsceno de una pregunta
Impreguntable
Informulable
Era tan gélido, Mamá!...
Tan absurdamente sangriento
Y cargado de dolor y muerte
Aquel junio trágico y ferozmente represivo
Que aún se me antoja tan cercano…
Debe ser por lo amniótico
De esta melancolía que arrastro
Que va conmigo como pasajera
Y que no quiere irse
Tal vez, porque tiene boleto en primera clase
Adquirido con tu sangre…
Me entregaste tanto, Mamá!...
Y yo sólo quería algo tan poquito
Que tal vez, de poquito que te pareció
Nunca me lo diste
Yo quería el alivio de tus manos
Suplidas antaño con la mentira
De un pedacito de tela
O de una punta de mi sábana; hoy
Y busqué, y busqué, y busqué…
Y ya viejo, Mamá
Cansada, gastadamente viejo
Sigo buscando…
Pero como siempre
Correré a tu lado, Mamá; y
Como siempre
Morderé celosa, rabiosamente
Y con respeto infinito
Aquella pregunta que guardo sólo para mí
¿Por qué?
Si era tan poquito…
¿Por qué fue necesario negármelo?
Como siempre, Mamá
Acudiré amorosamente a tu lado
A rendirte homenaje…
Y como siempre
Sin la ofensa de mi pregunta informulable, Mamá
Como siempre

-Juan Carlos Serqueiros-



  


lunes, 28 de noviembre de 2011

UN POCO DE AMOR FRANCÉS




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros


UN POCO DE AMOR FRANCÉS
(Beilinson-Solari) 

Una tipa rapaz 
(como te gusta a vos) 
esa tipa vino a consolarte 
un poco de amor francés 
no muerde su lengua, no 
(no es sincera, pero te gusta oírla...) 
es una linda ración 
con un defecto (con uno o dos) 
Y es un cóctel que no se mezcla solo. 
Quiere, si quiere más 
(ya no la engatusás) 
es una copa de lo mejor 
cuando se ríe. 
El lujo es vulgaridad 
dijo y me conquistó 
(de esa miel no comen las hormigas).
  
No hay misterio alguno y mucho menos “mérito” (suponiendo que pudiese existir algún mérito -que no lo hay, desde ya; todo lo contrario- en "destripar" la lírica solariana como lo estoy haciendo) en “develar” la significación de una letra que el propio Indio hizo pública en un reportaje (en una de esas rarísimas y contadas con los dedos de una mano, ocasiones en que accedió a explicar su poesía). En esa oportunidad (una nota a la revista Rolling Stone), dijo textualmente: 

“Es una canción simple, un rockito, sin una estructura compleja... Para mí, es como la bienvenida a una piba que no es edulcorada. Porque las canciones de amor suelen idealizar la cosa de una manera casi de Corín Tellado; y en realidad, las pibas con las que uno se cruza en esta vida -especialmente si no se vive en un country, en un mundo de ficción- son más rapaces, quieren si quieren más, si no; no las engatusás con nada. Son pibas que tienen su mambo, que son tan pulenta como vos.
A mí me gustan más las pibas en serio, no las que están pendientes de algún formato exitoso de la sociedad. Si fuera joven por ahí me gustaría más Soledad, que Claudia Schiffer. 
En un momento la canción dice que la piba ‘vino a consolarte’. Eso ya te demuestra que es más poderosa que vos, que estás de bajón, y aparece la maravilla de esa piba con un defecto o dos; pero que vino a consolarte y está ahí, es de verdad. Y la prefiero así. Es una especie de reivindicación a las chicas de barrio.” (sic)

Me voy a tomar el atrevimiento, eso sí, de aclarar algo (porque hay poco trigo y mucho paja, entonces, por lo que putas pueda, alguno de lo segundo malinterprete): cuando el Indio dice “me gustaría más Soledad que Claudia Schiffer”, la Soledad a la que se refiere no es Soledad Pastorutti, esa que revolea el poncho en festivales folclóricos; sino Soledad Rosa, una militante anarquista argentina que se suicidó en Italia (la misma que el Indio también menciona en otra letra suya: la de Eso es to-to todo amigos).
Y aún sin haber mediado la explicación que dio Solari; de todas maneras la letra es tan explícita que no supone un ejercicio intelectual concienzudo ponerse a desmenuzarla. El contexto general gira en torno a una piba de esas que menciona Solari, que tiene la particularidad de homenajear al destinatario de su amor con una fellatio súper especial ("amor francés”). 
El chaboncito al que la mina le demuestra su amor en forma de placer con ese homenaje del pete, viene de un desengaño y ella lo rescata del pozo (“vino a consolarte") y le levanta el ego, ensalzándolo con elogios, que él no se los cree, pero que de todas maneras lo ayudan y mucho; porque a todos nos gusta que la mujer amada nos diga que somos lo más, ¿no? (“no es sincera, pero te gusta oírla”). Eso sí, el chabón tiene que tener bien clarito que él no puede arrogarse el mérito de un levante (“ya no la engatusás”), ya que ella está con él porque eligió estarlo (“quiere, si quiere más”); no porque él sea un winner (cosa que por otra parte, creo que todos los hombres debiéramos saber, dicho sea de paso: que la mujer que nos quiere está con nosotros por lo que somos esencialmente; no por los “triunfos” que hayamos podido obtener -o los "fracasos", llegado el punto- en esta jungla de orden sistémico en que vivimos).
El tipito es, en lo económico, limitadísimo, y la piba es consciente de ello y no le interesa para nada; ella lo quiere por más que él no tenga un mango partido al medio. Eso no le importa en absoluto, ya que ella no es permeable a la oferta económica de ningún boludito con plata (“el lujo es vulgaridad”). Ella no lo cambiaría por ningún millonario del mundo, y él, a su vez; no la cambiaría a ella por ninguna Claudia Schiffer. 
Y concluye con una de esas “trampitas” tan habituales en el Indio para estimularnos el hábito de leer, o (quién sabe), simplemente de turro y jodido que es, nomás: la cita de una frase perteneciente a algún libro; ya que “de esa miel, no comen las hormigas” es de un cuento de Stephen King. 
En fin… eso es to-to todo amigos!

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/​watch?v=I8ZPbLlmbhE
  

LA BESTIA POP



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

La bestia pop 
(Beilinson - Solari)

Mi héroe es la gran bestia pop
que enciende en sueños la vigilia
y antes que cuente diez dormirá
A brillar mi amor
vamos a brillar mi amor
Mi amigo esta groggy sin destilar
pero yo sé que hay caballos
que se mueren potros sin galopar
Voy a bailar el rock del rico Luna Park
y atomizar la butaca y brillar
como mi héroe la gran bestia pop

La característica principal de este tema es su ambigüedad. Todas las frases sugieren algo difuso, tienen un sentido y pintan un contexto, pero lo hacen a partir de sugerencias, alusiones y atisbos; no son definiciones concretas.
La canción está dedicada a un barra brava, ya fallecido, de Gimnasia y Esgrima La Plata: José Luis Torres (a) "el Negro José Luis", pero si bien la canción es para él; no trata de él específicamente (salvo algunas menciones puntuales a determinadas vivencias suyas o protagonizadas por él), sino que es una especie de enunciado sobre ciertos aspectos del pop y del rock como espectáculo.
Solari sitúa la acción en el Luna Park, porque era allí donde se realizaban en los 80 los shows poperos más convocantes.
En la primera frase, “mi héroe es la gran bestia pop”, se sitúa en el lugar de alguien perteneciente al público, de alguien que asiste a un recital de pop-rock y toma como referente a un músico o banda determinada, lo hace su "héroe" cayendo en lo que implica eso de admirar a alguien llegando a la idolatría. También, y así como al pasar, hay una suerte de crítica y a la vez de celebración a los jefes de las barras bravas futboleras (en este caso puntual, al Negro José Luis), y a la adhesión que despiertan entre quienes los siguen, tomándolos como héroes.
“Que enciende en sueños la vigilia / y antes que cuente diez dormirá”: Es una alusión mordaz, irónica, a lo fugaz del éxito de algunas bandas. Acá el Indio juega con una aparente contradicción, que en realidad no es tal: ese músico o banda que se convierte en el "héroe" del espectador, le provoca una suerte de vigilia (vigilia: estar en vela, desvelado, sin sueño); pero esa ilusión, esa expectativa que le despierta la música de su "héroe", es efímera; pronto el espectador se convencerá de que su "héroe" no es tan héroe, no es tan "estrella" como creyó, y se hartará de él, se "dormirá antes que cuente diez", es decir, se aburrirá rápidamente, se desilusionará. Lo de "antes que cuente diez" es una sutileza del Indio, porque el escenario donde sitúa la acción es el Luna Park, cuyo principal objeto es el box, entonces, usa una frase alusiva a un knock out: el conteo hasta diez cuando cae un boxeador. Y hay de paso, flotando en la metáfora, una alusión a las condiciones de excelente peleador que evidenciaba el Negro José Luis.
“A brillar mi amor / vamos a brillar mi amor”: Ambas frases del estribillo denotan -y hasta ponen de manifiesto más aún- la ambigüedad de la letra: critica algo y al mismo tiempo lo celebra.
“Mi amigo está groggy sin destilar / pero yo sé que hay caballos / que se mueren potros sin galopar”: Crítica despiadada de Solari, tremendo palazo a las estrellas del pop y del rock que se suben a la fama y aprovechan los placeres derivados de la misma: minas, drogas, limosinas, etc. El tipo está "groggy sin destilar", es decir, está aturdido por la fama súbita y fugaz, y en ese contexto, sólo atina a abusar de las cosas a las que tiene acceso por su fama (en este caso puntual: la falopa y el alcohol). Pero su éxito es sólo aparente; no va a ser trascendente, no va a durar mucho, porque se trata de una "estrella" de la música pero de efímero suceso. Es como un caballo que morirá potro sin llegar a galopar nunca, y lo compara con un flash de droga de mala calidad y una bebida alcohólica mal destilada. "Caballo" se le dice a una droga en particular: la heroína, y los "caballos que se mueren potros sin galopar" son dosis de heroína berreta, que no producen el efecto buscado, no llegan a provocarle un "viaje" al que la consume. Y otra vez tenemos aquí una metáfora de doble significación, ya que hay un recuerdo de un suceso que le aconteció en una cancha al Negro José Luis: cierta vez, en una cancha, totalmente dado vuelta por la falopa y el alcohol, se cayó de cabeza sobre un escalón de cemento, y así, groggy como había quedado luego del tremendo porrazo que se dio; se incorporó como si nada le hubiese pasado.
“Voy a bailar el rock del rico Luna Park / y atomizar la butaca y brillar / como mi héroe la gran bestia pop”: El Indio vuelve a situarse en el lugar del espectador que concurre al recital. Ese espectador se identifica con la estrella del pop a la que admira, a la que considera su héroe, y en su imaginación, se cree capaz de cometer sus mismos excesos: si su estrella se droga; él también lo hace, y si su héroe rompe la guitarra en el escenario; él también es capaz de atomizar la butaca, es decir, es capaz de romper todo (eran constantes los destrozos producidos por el público en el Luna Park). 


ENLACE A LA CANCIÓN EN YOU TUBE

-Juan Carlos Serqueiros-

domingo, 27 de noviembre de 2011

HISTORIAS DE CANCIONES: GLOOMY SUNDAY




Escribe: Juan Carlos Serqueiros

GLOOMY SUNDAY
 
Sunday is gloomy,
My hours are slumberless
Dearest the shadows
I live with are numberless
Little white flowers
Will never awaken you
Not where the black coaches
Sorrow has taken you
Angels have no thoughts
Of ever returning you
Wouldn’t they be angry
If I thought of joining you?
Gloomy sunday
Gloomy is sunday,
With shadows I spend it all
My heart and i
Have decided to end it all
Soon there’ll be candles
And prayers that are said I know
But let them not weep
Let them know that I’m glad to go
Death is no dream
For in death I’m caressin’ you
With the last breath of my soul
I’ll be blessin’ you
Gloomy sunday
Dreaming, I was only dreaming
I wake and I find you asleep
In the deep of my heart here
Darling I hope
That my dream never haunted you
My heart is tellin’ you
How much I wanted you
Gloomy sunday

MELANCÓLICO DOMINGO

El domingo es melancólico
Las horas están en vela
Las más queridas sombras
Con las que vivo son innumerables
Las florecillas blancas
Nunca te despertarán
No donde la negra carroza
De la tristeza te ha llevado
Los ángeles no han pensado
En traerte de vuelta nunca
¿Se enfadarían
Si pensara en reunirme contigo?
Domingo melancólico
Melancólico es el domingo
Con las sombras lo he pasado entero
Mi corazón y yo
Hemos decidido suicidarnos
Pronto habrá oraciones
Y las velas estarán encendidas, ya sé
No permitamos que lloren
Hagámosles saber que me alegro de irme
La muerte no es ningún sueño
Ya que en ella te acaricio
Con el último aliento de mi alma
Te estaré bendiciendo
Melancólico domingo
Soñando, sólo estaba soñando
Me despierto y te veo durmiendo
En lo profundo de mi corazón aquí
Cariño espero
Que mi sueño no te haya atormentado
Mi corazón te está diciendo
Cuánto yo te deseaba
Melancólico domingo
 

Gloomy Sunday fue compuesta en 1933 por el músico húngaro Reszö Seress. Al poco tiempo, el poeta también húngaro, Laszlo Javor, le modificó la letra que le había puesto Seress; haciéndola tal como la conocemos en la actualidad.
Es conocida como "la canción del suicidio", porque al parecer, en Hungría hubo una serie de estos casos, que fueron atribuídos a la profunda melancolía que expresa la bellísima composición; y eso despertó el interés de varios intérpretes norteamericanos, que la grabaron.
La versión de Billie Holiday fue la que le dió trascendencia mundial. Particularmente, la que más me gusta es la Sarah Brightman, la cual pueden disfrutar en este enlace:

http://www.youtube.com/watch?v=4homC70VS9E

CANCIÓN PARA NAUFRAGIOS


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

CANCIÓN PARA NAUFRAGIOS
(Beilinson - Solari)

Es tan chiflado y obnubilado que puede ser...
Tan caprichoso y novedoso que puede ser...
Bombas de aquí para allá
Puede ser, es... irreal
Ya no estás solo
Estamos todos en naufragar
Son seis minutos y nuestra "mami" va a contestar
"Mami" elimina el error
de que vos sos capaz.
Es tan chiflado y obnubilado que puede ser...
Tan caprichoso y tan sonado que puede ser...
Rayos de aquí para allá
Que linda calma, tan...

Vayamos por partes, dijo Jack The Ripper, y empecemos por donde corresponde, es decir, por el principio: el título. Alude a naufragio en la acepción que se le daba a este término desde fines de los 60 hasta los 80, y que después cayó en desuso. En esa época, en el ambiente de la bohemia se le decía naufragar a pasarse las noches sin dormir, yirando por muchos lugares, divagando, dejando volar libremente la imaginación. La bohemia creativa, eso. 
El Indio, con su amigo, el periodista Alfredo Rosso, en una de esas noches de naufragio, entre empanadas y escabio, se pusieron a ver una película del cineasta ruso Andrei Tarkovski: “Offret” ("Sacrificio"), recientemente estrenada (recientemente en 1986, me refiero; año coincidente con la aparición de Oktubre), y que fue casi la obra póstuma de Tarkovski, ya que la filmó en su exilio en Suecia, cuando irremediablemente se estaba muriendo. Cuenta Alfredo Rosso que ese film (considerado una de las obras cumbres de la cinematografía mundial) impactó mucho en Solari.
En esa película, de un extraordinario misticismo, el protagonista principal es Alexander, un ex actor y escritor que vive con su familia -su mujer y un hijo pequeño que adora y al que llama "el hombrecito" (que está temporalmente mudo a causa de una operación de amígdalas)- en una remota isla de Suecia, en una pequeña comunidad, en contacto con la naturaleza y alejado del resto de la humanidad. Pero un día -coincidiendo con la fecha del cumpleaños de Alexander-, llegan a visitarlos la hija de éste y su esposo, Viktor, un médico descreído, cínico y brutalmente racional. Un extraño cartero, Otto, personaje sumamente ilustrado -lo cual sorprende a Alexander, que en su prejuicio de intelectual, no esperaba que "un simple cartero" exhibiera semejante caudal de conocimientos-, le trae a éste telegramas de salutación desde Londres, de amigos y ex compañeros de teatro. Y hay allí una escena en la que se representa la tesis nietzschiana del eterno retorno, con Otto girando en círculos con su bicicleta. A partir de allí empiezan a suceder cosas extrañas: hay temblores y se escuchan aterradores sonidos de fondo; hasta que Alexander y su familia ven en la televisión la noticia de que se ha desatado una guerra nuclear. En ese momento, se corta la luz, el teléfono y todo otro servicio, y Alexander, desesperado, implora a Dios que haga cesar el conflicto nuclear y le ofrece a cambio cualquier sacrificio (o sea, el intelectual cínico se vuelve un místico, cosa que en el fondo siempre fue, sólo que sin darse cuenta). El cartero Otto le dice a Alexander que la única manera es que acceda a hacer el amor con María (otro de los personajes de la película, una empleada doméstica al servicio de Alexander, que vive cerca de la parroquia -una iglesia abandonada, en clara alusión tarkovskiana al alejamiento del hombre respecto a Dios), y Alexander sigue sus indicaciones: va a ver a María y le ruega que tenga relaciones con él. En el camino a casa de María (trayecto que Alexander hace en la bicicleta de Otto), sufre tres caídas, en alusión a las caídas de Cristo. Toda la película está llena de metáforas y simbolismos, de principio a fin, y Tarkovski utiliza magistralmente los recursos pasando de partes en blanco y negro a partes en color y en sepia. Y de la música (folclore sueco y ruso, y Bach), bueno, qué decir… sublime todo. Al final, el conflicto nuclear, como por arte de magia, cesa. Inexplicablemente, todo vuelve a la normalidad como si nada hubiese ocurrido anteriormente y se hubiera tratado sólo de un mal sueño, de algo que en realidad no sucedió (Tarkovski deja flotando esa duda), y Alexander se apresta a cumplir el sacrificio pactado con Dios (le había prometido un voto de perpetuo silencio y renunciar a lo más amado en su vida: su hijo); entonces se dispone a incendiar su casa. La película termina con el pequeño hijo de Alexander regando un árbol seco, sin vida, y con Alexander sentado en el suelo contemplando cómo se quema su casa; mientras una ambulancia viene a llevárselo para encerrarlo por demencia.
Así, la letra de “Canción para naufragios” viene a ser un sumario de las sensaciones que despertó en el Indio, expresado con su genial poder de síntesis y su extraordinaria capacidad para hacer que las palabras resuenen musicalmente. 
En ese orden de ideas, “es tan chiflado y obnubilado que puede ser... / tan caprichoso y novedoso que puede ser...”, es una estrofa irónica, aludiendo a la compulsión auto destructiva del ser humano. Se refiere que es tan inimaginadamente loca la idea de una guerra nuclear, que precisamente por eso, de tan loca, de tan “chiflada” la concepción de esa posibilidad que lo obnubila; él teme que pueda llegar a ser cierta, que pueda transformarse en algo real. Con lo de “bombas de aquí para allá / puede ser, es... irreal”, expresa la aterradora hipótesis de que dos potencias (recordar que el disco Oktubre que contiene esta canción es de 1986, época en la cual aún estaba en discusión si los EE.UU. eran más poderosos que la URSS o al revés) comiencen a intercambiarse bombazos nucleares, y él la imagina como real (“puede ser”, dice), y enseguida la desecha espantado, quiere auto convencerse de que no, de que no puede ser, que seguramente es “irreal” esa posibilidad. 
Lo de “ya no estás solo / estamos todos en naufragar” es una referencia a una de las escenas de la película, parte de un diálogo entre el cartero Otto y Alexander. La estrofa de “son seis minutos y nuestra ‘mami’ va a contestar / ‘Mami’ elimina el error / de que vos sos capaz.”, alude a quién toma primero la delirante decisión de iniciar una guerra nuclear (en la imaginación del Indio, quien lo hace es la URSS), y a la respuesta inmediata de la otra potencia (EE.UU.), replicando de idéntico modo. Seis minutos era el tiempo que en los 80 se estimaba que tardaba un MBI (Misil Balístico Intercontinental) en llegar a EE.UU desde Rusia atravesando el Polo Norte y viceversa. La “mami” son los yanquis (en la jerga de la KGB, la agencia rusa de inteligencia, se le decía así a la CIA de Yanquilandia). La metáfora de los “seis minutos” tiene un doble sentido, porque el Indio también la aplica para referirse a un primer plano-secuencia de la película de Tarkovski -uno de los más largos en la historia de la cinematografía- que dura exactamente eso: seis minutos, y por ello, también la canción dura ese tiempo. Pero hay dos “mamis”: a una de ellas el Indio la escribe en minúsculas, y a la otra en mayúsculas. ¿Por qué? Sencillo: la escena en la que Alexander va a ver a María para pedirle que se acueste con él y así salvar a la humanidad de la guerra nuclear, comienza con Alexander contándole a María su relación con su madre, etc. (en esa parte Tarkovski se está retratando a sí mismo a través de su personaje, ya que su madre era una de esas madrazas rusas contenedoras). Y a continuación, en la misma escena, Alexander le pide a María que duerma con él para salvar al mundo, y ella no entiende; sólo atina a consolarlo, a compadecerlo y a darle su misericordia y su amor. Al final de la escena, se acuestan juntos y ambos aparecen flotando, María levita, etc. Una escena sublime. A lo que voy, es a que la estrofa del Indio es una metáfora de doble significación: la "mami" de la primera frase (así en minúsculas como la escribe Solari en la letra) es efectivamente EE.UU, que va a "contestar" el misil ruso en "seis minutos"; pero por otra parte, la "Mami" de la segunda frase (a la cual esta vez el Indio la pone en mayúsculas en la letra), a quien Alexander le pide que "elimine el error", es María, su empleada doméstica (y me imagino que no hará falta que aclare el porqué de la elección del nombre María por parte de Tarkovski para su personaje, ¿no?).
Luego, con lo de “es tan chiflado y obnubilado que puede ser...”, Solari vuelve a aterrarse ante la sola idea de semejante desastre, de que tan delirante posibilidad pueda ser cierta, y alude de paso al final de la película de Tarkovski, en la cual una ambulancia viene a llevarse a Alexander para encerrarlo por loco (“chiflado”). Lo de “tan caprichoso y tan sonado que puede ser...”, es una reminiscencia del Indio a la tesis (creo que freudiana, no estoy seguro -¡ayudame acá Gabriela!-) de que el ser humano lleva la autodestrucción en sí mismo. Le parece que si esa idea ya cruzó por la mente de algunas personas que imaginaron que semejante desastre pueda ocurrir efectivamente, que si es “tan sonado”; eso va a terminar materializándose tarde o temprano. Teme entonces que obedeciendo a un impulso loco ("caprichoso"), algún tarado en algún lugar del mundo apriete un botoncito y dé comienzo a una guerra nuclear. Y trascartón, se imagina (“rayos de aquí para allá”) lo que sería el intercambio de misiles nucleares entre uno y otro punto del planeta, hasta la destrucción total.
Y cierra la letra con lo de “que linda calma, tan...”, que es una frase irónicamente conformista. Se refiere (otra vez: situarse en los 80, cuando las superpotencias eran la URSS y los EE.UU.) a que si bien el mundo no andaba de lo mejor y había quilombos y guerras en varias partes del mismo; por lo menos las superpotencias de ese entonces estaban -solamente en lo formal- “en paz” (era la llamada “Guerra Fría”); no se estaban bombardeando entre sí con misiles nucleares, entonces prefiere, lógicamente, esa “paz” aparente (“linda calma”); antes que una guerra nuclear que termine con el mundo.

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=FSHivZdCwlE 

-Juan Carlos Serqueiros-

MITOLOGÍA GUARANÍTICA: EL POMBERO




Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Esta creencia está profundamente arraigada en la mitología de las provincias de Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa; y también del Paraguay.
Y lo notable es que persiste en la actualidad, aún en los estratos más altos y -presumiblemente- más "cultos" de esas sociedades. Vale decir que el mito no está circunscripto sólo a la clase trabajadora rural de esas provincias; sino que se extiende a gran parte de la población, sin distingo de posición social, ni rango cultural, ni nada de eso. Notable, ¿no?
Parece ser que la leyenda del Pombero se fué extendiendo con el correr de los años a la par de las cualidades buenas y/o malas que se le atribuían (ya que es un duende bueno o malo según sean las acciones de las personas: si se portan bien; las protege y les concede dones, y si se portan mal; las castiga).

Así, ese duende que en un principio estaba asociado en el imaginario colectivo a cuidar y proteger a las especies salvajes (por ejemplo, se decía que si un cazador cobraba más piezas que las que le eran estrictamente indispensables para alimentarse, se le aparecía el Pombero y lo castigaba), fué "ampliando" en la creencia popular sus poderes; y así se lo fue "utilizando" para meterles miedo a los chicos que no querían dormir la siesta (es muy común que una madre le diga a su hijito/a: "si te escapás durante la siesta, te va a agarrar el Pombero"), o para que las mujeres sean discretas (la leyenda sostiene que si una mujer indiscreta comenta los escasos atributos sexuales de su hombre, será poseída por el Pombero, quien engendrará en ella un hijo), o directamente para atribuirle a una mujer el estar poseída por el Pombero, a quien según el mito, le basta con ponerle el dedo sobre el vientre para que quede embarazada o crea estarlo y enloquezca.
También se le atribuyen facultades para que vuelva a reinar la armonía en un hogar. Por ejemplo, en una casa donde hay problemas familiares, el Pombero puede cometer travesuras como desordenar todo lo que haya en ella, cambiar los muebles de sitio, etc.
Se dice que hay maneras de que sea "favorable" a una persona y "amigo y protector" de ella, y para eso hay que ofrendarle tabaco, miel y alcohol, a los cuales el duende es muy afecto.
La leyenda del Pombero ha sido inclusive materia de canciones y películas, como por ejemplo, el hermoso tema de Antonio Tarragó Ros "María va", cuya letra está basada en eso: la María de la letra es una niña que anda por el monte a la hora de la siesta y la agarra el Pombero. La letra dice: "Calcina el monte un sol de fuego, María va / TEMOR POMBERO, palmar y estero, María va / Quiso la SIESTA PONERLE UN NIÑO A SU SOLEDAD... / Y se bebe el sol, que huele a DUENDE...". Como verán, todo aludiendo a la creencia de que el Pombero se lleva a los niños que andan vagando solos a la hora de la siesta. Y Antonito Tarragó Ros es, además de un músico de puta madre; un tipo cultísimo, de vasta erudición. No es un poligrillo cualquiera que va a hacer una canción con un tema banal; si quiso hacer una con la temática del Pombero, es porque le concedió importancia al asunto. Yo imagino que Tarragó Ros no creerá en el Pombero, pero lo real y concreto es que crea él o no; el asunto le pareció tan importante como para hacerlo objeto de su canción más conocida.
Y hubo una película de Armando Bo, protagonizada por Isabel Sarli: "Embrujada". En ella, la Coca encarna a una mujer casada con un tipo que es impotente, se enamora de un peón del obraje en el que se desarrolla la trama, y cree ser poseída por el Pombero; entonces termina matando de un machetazo al hombre que ama, instigada por el duende.
Trabajé muchos años en esa zona, y puedo contar montones de casos en los que vi con mis propios ojos cómo le hacían al Pombero ofrendas. Por esa época, yo era asesor técnico de industrias; entonces recorría las fábricas y les proyectaba y calculaba los sistemas eléctricos de sus plantas, motores, cables, tableros, todo eso... Así, andaba siempre por las desmotadoras de algodón en el Chaco, los arrozales y tabacaleras de Corrientes, y los molinos yerbateros y aserraderos de Misiones, y comprobaba frecuentemente cómo estaba de enraizada y difundida la creencia en el Pombero.
Bueno, en fin, sobre mitos hay mucha tela para cortar. Por mi parte, obviamente no los creo (si no puedo creer en dios, mucho menos puedo creer en ellos); pero que el tema es interesante como para charlar (además de ameno y entretenido), es innegable.

-Juan Carlos Serqueiros-

JUAN MOREIRA, UNA NECESARIEDAD HISTÓRICA

 
























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Si hemos de atenernos a la escasa documentación encontrada, el Juan Moreira de carne y hueso muy poco o nada tuvo que ver con el que se nos pinta en la novela epónima de Eduardo Gutiérrez.
En efecto, nos encontraremos, según esos elementos, con un bandido rural de siniestra fama, que cometió una serie de asesinatos por distintos móviles y que fue abatido por las fuerzas del orden el 30 de abril de 1874, en una casa de lenocinio llamada La Estrella, situada en Lobos, provincia de Buenos Aires, donde hoy por hoy se alza un sanatorio (¿será acaso una ironía del destino?) .
Los amarillentos papeles y la sola fotografía que de él se conserva (posiblemente la única que se le haya tomado en su vida) nos muestran a un hombre de estatura regular, alto (¿en qué quedamos, era de "estatura regular", es decir, promedio; o era "alto"? en fin…), grueso, de tez blanca, cabellos castaños (según algunos funcionarios; pelirrojo según otros), hoyoso de viruelas, de a caballo y vago y mal entretenido. ¡Si hasta Enrique Cadícamo, en su novela (o crónica novelada, como él mismo la denominó) Café de camareras, no resistió la tentación de buscar al Moreira “real”, y lo describe como un corpulento pelirrojo que deja una carreta con su cargamento en un corralón porteño!
Pero resulta ocioso rastrear en la noche de los tiempos la laya fiel de aquel hombre (Georgie Borges dixit); porque de nada sirve saber si su compañera, la Vicenta, se llamaba Andrea Vicenta Santillán y vivió hasta entrado el siglo XX en un conventillo porteño, ni si estaba casado o no con ella; así como de nada sirve tampoco saber que el sargento Chirino vivió cien años o más, y que reporteado por la revista Caras y Caretas en 1903, contó con lujo de detalles la muerte de Moreira y la pérdida de cuatro dedos de su mano izquierda y de un ojo en aquellas circunstancias.
Nada importa el Moreira “real”; porque el verdaderamente REAL es el del mito. Sí, exacto: el real es el del mito.
Y hay una necesariedad histórica para que así sea: obligadamente debió de existir un Juan Moreira enfrentado al statu quo injusto y perverso como el que se estableció a sangre y fuego en nuestro país con posterioridad a Caseros y Pavón. JUAN MOREIRA (así, todo en mayúsculas, de modo de distinguirlo en adelante del mal llamado real) existió, simplemente porque no pudo no existir.
Caseros y su complementaria Pavón fueron batallas que representaron el inicio de un orden dirigido a suplantar la barbarie por la civilización, lo cual presuponía también la extinción del gaucho, que de allí en más sólo serviría para mandarlo a la inicua guerra de la cuádruple infamia, a los fortines de “frontera con los indios”, o cuanto más, para usarlo de carne de comité, tal como hicieron Alsina y Mitre con Moreira.
Hubo un JUAN MOREIRA simplemente porque hubieron unos Sarmiento, Mitre y Alsina. Y si pudiéramos quitar de nuestra historia a los últimos; entonces la existencia de los JUAN MOREIRA sería tan efímera como una pompa de jabón.
JUAN MOREIRA pervive, porque está en cada uno de los que no se resignan a ser chicharrón, en cada uno de los que se rebelan ante la injusticia.

VENCEDORES VENCIDOS




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Vencedores vencidos
(Beilinson - Solari)

Y ahora tiro yo porque me toca
en este tiempo de plumaje blanco
Un mudo con tu voz, y un ciego como yo
Vencedores vencidos!
Te has fugado!
Me hago humo!
Den la alarma!
Ensayo general para la farsa actual,
teatro antidisturbios.
Se rompe loca mi anatomía
con el humor de los sobrevivientes
de un mudo con tu voz
de un ciego como yo...
Vencedores vencidos!
Leyendo diarios en un baño turco
empañando Ray-Ban's, mascando un hueso
tu perro, un perro cruel
con la costumbre de no contentarse con los restos.
Ovejero que descansa en manto negro!
En este rollo de monos de polvo
hemos perdido el rastro unos minutos
un par de monos más (unos terrícolas)
Vencedores vencidos!
Buena Suerte! Y más que suerte! (sin alarma ...)
Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared
la tribu de mi calle. La banda de mi calle!
 

El título alude a un contrasentido: los ganadores circunstanciales de hoy, son los perdedores de siempre, los patos les tiran a los cazadores, los “de abajo” les ganan a los “de arriba”, los presos a los guardianes... La canción es una semblanza metafórica de alguien que logra escapar a la feroz represión desatada por Rojas y Aramburu tras los sucesos de junio de 1956 (recordemos que inmediatamente después del golpe de estado de 1955 que derrocó a Perón; Lonardi, presidente de facto, había pronunciado la frase: "Ni vencedores ni vencidos").
“Y ahora tiro yo porque me toca”: Lo hace aparecer como si se tratara de un juego, por ejemplo de dados. Ahora es su turno, le toca tirar a él, a ver qué sale, es su oportunidad.
“en este tiempo de plumaje blanco”: Llegó la hora de huir, de buscar la libertad, es tiempo de libertad. El "plumaje blanco" es la idea de libertad, refiriéndose a la tradicional asociación de la libertad con la imagen de una paloma blanca en vuelo.
“Un mudo con tu voz, y un ciego como yo”: Él es "ciego", porque está preso en una cárcel y no puede "ver" la cotidianeidad, pero si bien él es ciego; el guardián es "mudo", porque a su manera, también es prisionero de un poder superior a él, y está impedido de gritarlo.
“Vencedores vencidos!”: Triunfa el preso, se escapa, pasa a ser los "vencedores", y pierden los guardias, que pasan a ser "vencidos".
“Te has fugado! / Me hago humo! / Den la alarma! / Ensayo general para la farsa actual, / teatro antidisturbios”: El preso se fuga. Los guardias reprimen y tratan de detenerlo; pero a pesar de que ya hicieron muchas veces simulacros (“ensayo general”) de amotinamiento de presos (disturbios) y de represión (“antidisturbios”); esta vez no tienen éxito: el preso se fuga, ("me hago humo"); a pesar de la “alarma” que se dio.
“Se rompe loca mi anatomía / con el humor de los sobrevivientes / de un mudo con tu voz / de un ciego como yo... / Vencedores vencidos!”: El tipo está loco de alegría porque consiguió fugarse. A pesar de que otros presos no lo lograron, él sí. Es un "sobreviviente" a la represión de los guardias. Y obviamente, está contento por eso; aunque haya recibido en el medio, algunas lesiones o heridas, es decir, se le haya “roto la anatomía”.
“Leyendo diarios en un baño turco”: Ya se escapó, está en libertad, y lee los diarios para ver las noticias del motín y la fuga; pero se siente en un "baño turco" (suda de miedo ante el temor de que vuelvan a apresarlo).
“empañando Ray-Ban's, mascando un hueso”: Está escondido en algún aguantadero (asocia eso con esconderse atrás de anteojos oscuros marca Ray-Ban, en una metáfora de doble sentido, ya que también está refiriéndose a Rojas y sus anteojos oscuros, característicos en él), y mientras tanto está "mascando un hueso", es decir, está morfando alguna comida decente, en lugar de la comida vomitiva que le daban en la cárcel o donde quiera que sea que haya estado prisionero.
“tu perro, un perro cruel”: Asocia a los guardias de la cárcel, con perros feroces, crueles, y le pega un sablazo al poder político que lo tenía preso y quería asesinarlo.
“con la costumbre de no contentarse con los restos”: Los guardias son unos hijos de puta: no tienen bastante con los "restos" (o sea los presos que no pudieron fugarse, porque murieron en la represión), y entonces lo siguen persiguiendo y buscando encarnizadamente a él, que por eso tiene que mantenerse escondido.
“Ovejero que descansa en manto negro!”: Los guardianes son "perros", y los compara, por el negro de sus uniformes, con un pastor alemán manto negro. El guardia (perro) tiene que cuidar a sus ovejas (los presos); pero mientras el guardia descansa o se distrae, el preso se escapa.
“En este rollo de monos de polvo / hemos perdido el rastro unos minutos / un par de monos más (unos terrícolas) / Vencedores vencidos!": Los represores, la yuta, etc.; no lo pueden encontrar, le perdieron el rastro (“monos de polvo”), a pesar de que piden ayuda a alguien ("un par de monos más"), aludiendo a algún servicio de inteligencia, utilizado para capturar o recapturar presos políticos. Los represores recurren a un servicio de inteligencia del ejército, y no de la marina o de la aeronáutica, ya que el Indio los rotula como "unos terrícolas", es decir, de las fuerzas armadas de tierra, del ejército); pero el chabón se les hizo perdiz, no lo encuentran por ningún lado.
“Buena Suerte! Y más que suerte! (sin alarma ...) / Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared / la tribu de mi calle. La banda de mi calle! “: Listo, por fin se terminó la pesadilla, ya está… No lo pudieron encontrar, y por eso, ahora está tranquilo. Tuvo mucha suerte (“buena suerte! y más que suerte!”) y va a poder gozar de su libertad, va a poder salir de la clandestinidad, a la calle, va a poder ver las pintadas en los muros, hechas por sus compañeros de causa ("que escribe en mi pared la tribu de mi calle”).