miércoles, 10 de julio de 2019

CUANDO VENGA LA SEÑORA








































CUANDO VENGA LA SEÑORA
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

No le tengo miedo a la Parca
Será, tal vez, porque colijo
Que después del último segundo
No habrá nada más allá
Ni cuentas por ajustar
Sólo olvido y soledad

Sí me entristece el pensar
Que ya no habré de besar sus labios
Ni beber de ellos el vino
Ya no habré de leer mis libros
Nunca más fumaré mi tabaco
Y será el silencio definitivo

Le tengo fobia a la espera
Y me horroriza el desgaste
Le tengo rabia al Misterio
A su prepotencia de vencedor
Más no le temo a la Parca
Si de antemano soy perdedor

Presiento que será en junio
(Cuando mueren los que saben morir)
El tiempo que tramite mi carne
El trance inexorable de partir
No le tengo miedo a la Parca
Y nada más hay por decir

Cuando venga por mí la Señora
No he de hacerle ni un reproche
Ni he de pedirle un instante
Para poner mis cosas en orden
Yo sabré morir mi muerte
Yo soy solamente... un hombre.

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Walter Schnackenberg,  "Das Spiel ist aus (Se acabó el juego)", pluma, lápiz y acuarela, 1956

jueves, 4 de julio de 2019

ESTEBAN LAUREANO MARADONA, EL DOCTOR DIOS







































Pocos saben que el doctor Maradona era un viejo argentino
No lo digo por su edad (tenía casi 100 años al momento de fallecer); sino por su prosapia, por su linaje, por su abolengo (abolengo... en serio, quiero significar: genético, que no económico): era un patricio de verdad, de familia patricia, sus ascendientes se contaban entre los primeros pobladores del Virreinato del Río de la Plata y entre los primeros revolucionarios de Mayo de 1810. 
Él, en su infinita humildad, jamás "chapeó"; pero su sangre era ilustrísima en grado sumo.
En 1970, mi viejo, que viajaba "la línea" de Formosa (Comandante Fontana, Ibarreta, Estanislao del Campo, Pozo del Tigre, Las Lomitas, etc.), me llevó a conocer al doctor Maradona, y estuvimos mateando en su casa de Estanislao. Yo era sólo un adolescente, pero la grandeza de alma de aquel ser de luz me conmovió tanto, a tal punto, que nunca olvidaré esa tarde.
Mi padre, en su escritorio, tenía colgado un gran cuadro con su retrato, con un epígrafe que rezaba: "EL VERDADERO MARADONA".
Gloria eterna al Doctor Dios.

Daniel Altamirano, "El viaje de Maradona": https://www.youtube.com/watch?v=tz0XiCLRLkY

-Juan Carlos Serqueiros-