jueves, 19 de abril de 2018

ME DAN ASCO


























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Vastos sectores de nuestra población -esos a los cuales el genial Jauretche describió tan magistralmente que sería redundante y ocioso hacerlo de nuevo- se escandalizan ante los "extranjeros" (?) bolivianos, peruanos y paraguayos, y les achacan la culpa de nuestros males; pero rinden pleitesía al gringo que se queda con nuestra riqueza, nuestras tierras y nuestros recursos naturales, y encima; los coloniza culturalmente (a ellos claro; porque lo que es a mí, ni en curda).
No les importa, y es más; les enorgullece, que estemos fuera de América (obviamente, la América REAL, esa morena y sufrida, la que queda al sur del río Bravo quiero decir); pero los espanta la posibilidad de que nos quedemos "afuera del mundo" (donde por supuesto, "mundo" es Yanquilandia -esa "América" que les fascina y les atrae como la mierda a las moscas- y Europa... Ah, y también algún coto privado de "caza" en algún exótico país africano al cual van a sacarse fotos con los cadáveres de animales a los cuales asesinaron en un alarde de "valentía").
No les interesa la historia argentina, porque está llena de personajes "incómodos" como Belgrano, que nos dio la independencia, o San Martín, que nos emancipó, o Güemes, que con unos pocos gauchos se atajó solito todos los penales que los realistas pateaban desde el Alto Perú. Se emocionan ante quien reputan como "Madre de la Patria": Mariquita Sánchez, porque era blanca, linda, refinada, rica, higienizaba sus partes pudendas con jabones ingleses y tapaba sus olores corporales con perfumes franceses; pero les aterra enterarse de que son hijos de otra Madre de la Patria, de la verdadera: Remedios Rosas, una que era negra, fea, analfabeta, pobre y no había hecho "nada más" que ofrendar al país las vidas de su marido y sus hijos, y consagrarle la suya propia.
Son cipayos, tilingos, brutos, vagos, irresponsables, indolentes e insensibles. Y les importa tres velines la historia argentina, pero eso sí; se emocionan "patrióticamente" leyendo la toma de la Bastilla, Waterloo, la guerra del Golfo y la garompa en verso. Y se espantan con el 11S, el "terrorismo musulmán" o el ataque a Charlie Hebdo; mientras que de las atrocidades israelíes en Palestina ni hablan, para qué... Y por supuesto, tampoco los conmueve ni los indigna el genocidio perpetrado por los "civilizados" yanquis, tomies y franchutes en Siria.
¿Saben qué? Me dan mucho asco.

-Juan Carlos Serqueiros-

miércoles, 4 de abril de 2018

EL ÚLTIMO MALÓN


























Escribe: Juan Carlos Serqueiros


En efecto, tal como publica hoy en Twitter el INCAA, se cumplen 100 años del estreno (que se produjo en Rosario) de "El último malón", película silente de Alcides Greca, rodada en 1917, que trata acerca de la sublevación mocoví en San Javier, provincia de Santa Fe, en 1904.


@INCAA_Argentina
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#UnDíaComoHoy | Se cumplen 100 años del estreno de "El último malón", la película muda dirigida por Alcides Greca. Filmada en San Javier, provincia de Santa Fe, es uno de los pocos films argentinos de la época que pudo ser rescatado.

Pero hay una particularidad que estimo importante destacar: la copia -en 16 mm (el original era en 35)- de la misma que se conserva -reconstrucción de 1968 por Fernando Vigévano, del Cine Club Rosario (más abajo pego el enlace a Youtube para quien desee verla)- incluye, casi al inicio, a partir del minuto 2:36 exactamente, un texto en el cual se menciona al "Exmo. Gobernador del Chaco señor Fernando Centeno" (sic). Y a continuación de eso, hay imágenes donde aparecen Greca y el mencionado personaje; junto a otro político radical: Juan Luis Ferrarotti, y luego, otro texto que reza: "El señor Centeno opinaba que el último malón está por darse todavía" (sic).
Lo curioso del caso, es que la película se estrenó, como consigné precedentemente, en 1918, pero Centeno, que aparece en la misma aseverando que "el último malón está por darse todavía" y en su carácter de "gobernador del Chaco"; recién lo fue... ¡a partir de junio de 1923! (nombrado por Marcelo T. de Alvear, ya que por entonces, el Chaco estaba aún en su etapa territoriana y el gobernador era designado por el presidente con acuerdo del senado). ¿Cómo, entonces, podía ser que apareciera Centeno como gobernador en una película estrenada cinco años antes de que ocupara ese cargo (que ejerció hasta junio de 1926)?
La explicación al evidente anacronismo la dio oportunamente la socióloga e historiadora Alejandra Rodríguez, catedrática de la Universidad de Quilmes y también de la Universidad de Buenos Aires, en el N° 8 de la publicación PolHis, edición del segundo semestre de 2011: Greca, años después del estreno, modificó el inicio de su película (designado en la misma como "Presentación"), agregando los textos referidos a Centeno. ¿Y por qué hizo tal cosa? Porque Centeno -un politicastro ruin, despreciable y corrupto- fue quien ordenó, el 19 de julio de 1924, la espantosa matanza de indios conocida en la historia como Masacre de Napalpí (Greca había tenido destacadísima participación en el radicalismo santafesino, en el que también actuaba -o más apropiadamente expresado, delinquía- Centeno).


No obstante -y sin desmedro de su excelente investigación acerca del film-, a mi humilde entender Alejandra Rodríguez no acierta del todo en sus conclusiones acerca de los desgraciados y trágicos hechos de Napalpí, al circunscribir la responsabilidad de los mismos al ministerio del Interior del gobierno radical de Alvear, Centeno, la policía y los terratenientes.
Por mi parte, creo que la cosa no se agota allí; tengo otra mirada sobre la cuestión y es la que me propongo detallar en el último de una serie de artículos que bajo el título "El cacique blanco" vengo escribiendo desde el pasado año, tomando como eje la figura histórica de Juan Samuel Mac Lean, el cual aún no me ha sido posible concluir; pero lo haré seguramente en breve.
Es, querido lector, que para subsistir debo atender prioritariamente mi actividad profesional, dado que como todos sabemos, en este nuestro bendito país nadie puede vivir de narrar el pasado nacional.
A menos, claro, que uno sea Felipe Pifia, Pa"N"cho O'Donnell o Cipayín Romerito, y le venda el alma al diablo; entonces se llenará de oro comiendo de la mano de los poderes negros que manipulan la historia.
En fin...

Enlace a "El último malón" (película completa) en Youtube:

-Juan Carlos Serqueiros-