Cuando aún en el silencio y la soledad nos sentimos atormentados y perseguidos por los problemas, es probable que estemos pensando como lo haría alguien más, que estemos sintiendo lo que sentiría un Otro o que estemos creyendo en lo que se nos ha enseñado a creer.
Eso a lo que llamamos identidad, es un cementerio de identificaciones, llenas de "te parecés a...", "sos como...", o "verás cuánta razón tengo en...". Plagados de fantasmas y designios ajenos, creemos ser nosotros mismos, cuando en verdad, estamos lejos de conocer la mismidad.
Animarse a ser uno mismo es estar dispuesto a romper esos espejos que nos impiden ver quiénes somos en realidad.
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814
