Mayormente, las actitudes que asumimos ante los problemas son similares a las que tenemos frente a un muro: lo pasamos por arriba, o buscamos la puerta aunque nos lleve tiempo, o lo atravesamos dejando un agujero.
Saltarlo no enseña nada, pues puede ocurrir que sea demasiado alto y no sepamos cómo superarlo.
Atravesarlo dejando un agujero nos llena de fuerza, pero nos instala la creencia de que sólo podemos cambiar una vez que hemos juntado toda la bronca y el hastío para erupcionar como un volcán.
Y encontrar la puerta, que parece ser lo más sensato, es muchas veces una distracción que nos evade buscando afuera o en otros un salvoconducto que nos evite una crisis.
El picaporte de cualquier puerta se llama decisión interior y siempre está dentro de nosotros.
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814
