sábado, 31 de octubre de 2026

POBRE JOAQUÍN





























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

El hombre es un muñeco de sueños nada más. (Rubén Lena)

"Pobre Joaquín" es una canción escrita y compuesta por el maestro rural, poeta, músico y compositor uruguayo Rubén Francisco Lena Bulgarelli (n. Treinta y Tres, 05.04.1925 – m. ibid., 28.10.1995).
La misma se le inspiró en las primeras horas de una inusualmente fría mañana del mes de febrero de 1968. Había comprado el diario y se puso a hojearlo mientras esperaba el ómnibus para trasladarse desde Lagomar (por entonces, un balneario de Canelones y hoy por hoy, desde 1994, un coqueto barrio de Ciudad de la Costa) hasta el centro de Montevideo. Y en eso, leyó una noticia en la que escuetamente se informaba al público que en una localidad balnearia habían hallado el cadáver de un hombre joven, muy pobremente vestido, presuntamente fallecido por hipotermia y cuya identidad no se consignaba. El Rubito quedó fuertemente impactado. Sumido en una profunda tristeza, mientras viajaba en el bondi anotó, en la libretita que siempre llevaba consigo, tan sólo dos palabras: “pobre Joaquín”, asignándole tal nombre al desconocido que había muerto de frío en medio de la indiferencia generalizada y al cual habían despojado hasta de su identidad.
Después, ya en su casa, atribulado, escribió los versos que le iban surgiendo desde la infinita angustia que experimentaba, a los cuales aplicó una melodía pausada y estremecedora en ritmo de milonga (Lena era un artista intuitivo, no sabía música y mucho menos sabía escribirla, pero así y todo; tenía su propio “método compositivo”, por decirlo así: la iba “sacando” esforzada, trabajosamente, desde su guitarra con los pocos tonos que había aprendido de amigos —como Santiago Indio Baladán y Víctor Lima, por mencionar un par de ellos—, luego la tarareaba registrándola en su grabador, y por último; le pedía a alguien —a Oscar Laucha Prieto, por ejemplo— que le hiciera el favor de volcarla al pentagrama):

POBRE JOAQUÍN
(Milonga – Letra y música: Rubén Lena)

Yo le miré los ojos al Joaquín
y de puro buenos me decían:
-El no comer no mata,
mata el odio y la envidia.

El hombre ya se sabe que está aquí
condenado desde el nacimiento
y el hambre no le importa,
la engaña con un sueño.

Pobre Joaquín, pobre Joaquín,
en medio del silencio.

Amaneció en la luz serena y cruel
desde la noche mirando estrellas
y las manos vacías
vueltas hacia la tierra.

Yo le miré los ojos al Joaquín,
tan tristemente empañados y quietos:
-Morir es poca cosa,
dice Joaquín ya muerto.

Una extraordinaria y bellamente triste endecha, constituida en luctuoso, elegíaco, lamento ante la tragedia; pero en la que al mismo tiempo se manifiestan y ensalzan la bondad entrañable reflejada en los ojos (“Yo le miré los ojos al Joaquín / y de puro buenos me decían”), la resignación estoica a una durísima realidad y un destino de exclusión (“El hombre ya se sabe que está aquí / condenado desde el nacimiento”), y en fin, la superioridad moral y la grandeza de alma de Joaquín; todo contrastando con la pequeñez miserable, egoísta y sectaria de una sociedad que se demuestra indiferente al sufrimiento ajeno, que carece en absoluto de empatía, y que por odio y envidia (“El no comer no mata, / mata el odio y la envidia”) se aferra con crueldad tenaz a un determinismo social tan injusto e inexorable como perverso. El desenlace es tremendo: Joaquín afirma que “morir es poca cosa” frente a soportar una vida en la cual, paradojalmente, lo que abunda son privaciones; y entonces, se va de esta dimensión en la noche helada, con las estrellas como testigos mudos de su pasión y martirio. Y trascartón, la reiteración de ese estribillo que mortifica como un cilicio: “Pobre Joaquín, pobre Joaquín, / en medio del silencio”, en metafórica alusión al desdén criminal de una sociedad impasible ante la desgracia. Terrible…
Como no podía ser de otro modo, los primeros en grabar “Pobre Joaquín” fueron Los Olimareños, quienes lo hicieron en 1969 para el sello Orfeo, en el LP “Nuestra razón”. Habida cuenta de la íntima colaboración entre el dúo y el autor-compositor, es esta la versión que podríamos llamar original. Que por cierto, es sencillamente ma-gis-tral, con ese ensamble perfecto entre las voces de Braulio López (para mi gusto, la suya y la de Mario Carrero son las dos mejores de la canción popular uruguaya) y José Luis Pepe Guerra.

Al año siguiente, esto es, 1970, la grabó Alfredo Zitarrosa en Buenos Aires, en los estudios de la compañía discográfica Odeon para el álbum “Milonga madre”, que se lanzó en Argentina con dicho sello y simultáneamente en Uruguay con el de Orfeo. Pero ocurrió que el Flaco, perfeccionista obsesivo y eterno disconforme como era; durante su exilio se dispuso, en 1982, a reeditarla, para lo cual encargó al eximio guitarrista Dionildo Velázquez (argentino radicado en España) la grabación múltiple de la música (ejecutada a cinco guitarras, nada menos); mientras que él, en México, registraba su propia voz en los estudios ARY. La mezcla y los arreglos estuvieron a cargo de otro músico extraordinario: Reinaldo Naldo Labrín (también argentino exiliado en México y gran amigo de Zitarrosa). Y así se editó, a través del sello Foton, el álbum “Si te vas”, que incluye “Pobre Joaquín” como track n° 6. La calidad del sonido es superlativa y la voz profunda, solemne, dramática, del gran Alfredo nos deja una interpretación que directamente raya en lo sublime. Escuchá y decime si no:



Y en 1983, el dúo Larbanois & Carrero la grabó para el sello Ceibo en el LP “Antirrutina”, como pista número 5 del lado A del disco, con una particularidad: está prologada por el mismísimo Rubén Lena narrando cómo, cuándo y dónde se le inspiró la canción. El virtuosismo mágico de Eduardo Larbanois en la primera guitarra y guitarra base se manifiesta una vez más (y van…); mientras que Mario Carrero toma a su cargo el guitarrón, además, claro está; de lucirse en el canto con su privilegiada voz y su dicción tan impecable, que ya a esta altura habría que inventar un neologismo para elogiarla, pues hasta “insuperable” se queda corto; más que bien acompañada con la segunda que hace Eduardo. Párrafo aparte para la inclusión del contrabajo de Luis Lasa y del bandoneón de René Marino Rivero, que aciertan a crear un ambiente denso, melancólico, sombrío, apenado y hasta fúnebre. Se trata de una versión propiamente antológica, digamos.



Bueno, hasta aquí, he mencionado las tres versiones que a mi juicio, son las que tienen un nivel de excelencia superior al de todas las demás. 
Volviendo a la canción en sí, en lo lírico musical no vas a encontrar en “Pobre Joaquín” ni tono admonitorio, ni reproche, ni condena airada y explícita para una sociedad salvaje ensañada contra un indigente al punto de ignorarlo, abandonarlo y relegarlo al olvido sin siquiera dejarle su identidad. Y es que no hay nada de todo eso; sino “solamente” un dolor intenso e inmenso, sublimado para transformarse en una manifestación artística de belleza tan inconmensurable, que estremece los sentidos e interpela hasta traspasarnos el alma.
La estatura intelectual de Rubén Lena, la vastedad de su cultura, su coherencia jamás desmentida, la relevancia de su obra y la humildad a la que invariablemente se atuvo durante toda su vida, son de una magnitud tal, que uno puede definirlo y resumirlo en esto: el Rubito es, tanto en lo estético como en lo ético… todo lo que está bien.

-Juan Carlos Serqueiros-


miércoles, 28 de octubre de 2026

COCINANDO CON JUANCA: ALBONDIGÓN DE CARNE CON COLIFLOR GRATINADO




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

La cocina es alquimia de amor. (Guy de Maupassant)

¡Hola pute! Dado que hoy me levanté onda hippie, flower power, paz y amor, voy a compartir generosamente con vos este manjar que preparé.
En una olla, ponés a hervir un coliflor grande (todo, hojas y tallos incluidos). Mientras éste se cocina; en un bol ponés (¡de a poco, animal!, de a puñados; no todo de un saque, a las apuradas y a lo bestia, ¿o acaso creíste que estás corriendo una maratón?) un kilo de carne picada, a la cual le vas agregando un aderezo previamente preparado (preferentemente la noche anterior, de modo tal que macere), consistente en: perejil, ajo, orégano, pimentón y ají molido, todo mojado con dos chorritos de vinagre de alcohol y mezclado con la cantidad de aceite de oliva suficiente como para que todo el mejunje no quede ni como un masacote informe ni demasiado líquido (¿oíste hablar del aristotélico justo medio? bueno, eso). Y si te gusta y tenés ganas (no es condición sine que non), podés añadir una cebolla y un pimiento rojo bien picaditos. Trascartón, vas misturando en el bol, con las manos, el mejunje ese con la carne molida, de manera que toda ésta quede impregnada con el aderezo (TODA, dije; que no quede ninguna porción de carne molida sin aderezar).
Hecho eso, metés en una bolsita de polietileno (algún finoli te va a decir "en papel film", pero nosotros somos argentinos, ergo, inteligentes, y nos arreglamos con lo que haya; mirá si vamos a ir a comprar papel film... olvidate) la carne ya condimentada como te expliqué, para darle forma de esfera, y después la aplastás, cosa que quede como una especie de hamburguesa gigante, viste. Luego, con cuidado, sacás la bolsita (¡despaciooooo, que no se rompa la forma que le dimos!, acordate que la comida también entra por los ojos, así que dale mucha pelota al aspecto estético) y colocás la carne en el centro del cacharro en que vayas a cocinar (que puede ser una pyrex grande o, si –como en mi caso– sos un seco y no tenés una pyrex grande –artículo carísimo, por otra parte–; la ponés en una fuente para horno como hice yo y listo).
A todo esto, como seguramente ya terminó de hervir el coliflor con sus hojas y tallos, y ya está blandito (lo cual comprobás previamente hundiéndole un tenedor –uff, todo hay que andar explicándote, hasta lo más elemental–), lo colás y lo vas disponiendo en la pyrex o en la fuente, alrededor de la carne, lo condimentás con sal, pimienta negra y nuez moscada, y lo vas bañando por encima, amorosamente, con crema de leche (o, si preferís, con una bechamel). ¡Paraaá, a la carne no; sólo al coliflor, te dije! Seguidamente, le espolvoreás queso cheddar rallado (a mí no me dio el grilo para comprar cheddar, así que lo suplí con cremoso y un cacho de fynbo que milagrosamente  sobrevivía en la heladera). Por último, el toque final: le echás queso de rallar (reggianito, parmesano, provolone o el que tengas) y... ¡al horno!, cocinando todo hasta que se derrita el cheddar, el cremoso, el fynbo o el que sea le hayas puesto, y de manera que el de rallar que echaste por encima para gratinar haya quedado bien doradito.
¡MUY IMPORTANTE!: en todo el proceso, tenés que controlar bien el punto de cocción de la carne; debe quedar cocida, pero no seca, ojo al piojo, que eso es fundamental.
Lo servís acompañado con un tintillo ni muy liviano ni muy corpulento (un pinot noir, un bonarda o un tannat, por ejemplo, vienen de diez con este plato, van como piña). Y después, te sentás a la mesa y con cara de nada, te ponés a esperar impasiblemente la ovación que de seguro te van a tributar cuando prueben esta exquisitez.
¡Ah!, antes que me olvide: viste cómo es el fato ese del existencialismo: toda elección implica una resignación. Imagino que sabrás que las coles (y el coliflor, al igual que el brócoli, el repollo y similares, es una col) producen gases, meteorismo; con lo cual después te tirás unos pedos que parecés una filarmónica en sonido estereofónico. Pero bueno, che, si te gusta el durazno, bancate la pelusa.
Y listo, ya está, no me agradezcas; cumplí mi buena acción del día y ahora podés seguir desperdiciando miserablemente tu vida volviendo a la pelotudez que hayas estado haciendo.

-Juan Carlos Serqueiros-


domingo, 18 de octubre de 2026

COMPLETO Y DIVIDIDO































Escribe: Gabriela Borraccetti *

Una persona es paz, es guerra, es descanso. Es ideal, es protesta y es mal humor. Es alegría, trabajo y sueño. Es amor, es ternura y es un grito. 
Una persona es blanco y es negro, y contiene gris en la duda. Certezas, aciertos, errores y mitos; una persona tiene de todos un poquito.
Desconfía de quien es bondad o maldad pura, pues lo que es realmente completo… suele estar dividido.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clinica

martes, 13 de octubre de 2026

PUBLICIDAD EN LAS REDES SOCIALES





















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

¡Qué buenas las publicidades con que te topás navegando en las procelosas aguas de internet y en especial, de la cadorcha esa que llaman “redes sociales”, che! Cómo te resuelven la vida y te hacen mágicamente feliz...
Publicidades para todos los gustos y para satisfacer cualquier necesidad: cómo elegir la pareja ideal, cómo criar los hijos, cómo hacer desaparecer las arrugas de la jeta aunque tengas setenta años y parezcas una pasa de uva, cómo hacer terapia sin psicóloga/o, cómo rejuvenecer la concha, cómo aprender en una semana a hablar chino mandarín, cómo ganar amigos, cómo alargar/engrosar la pija, cómo armar discursos capaces de convencer a una estatua, cómo enganchar minas/tipos, cómo adivinar el futuro, cómo lograr el "éxito” económico, cómo ser la/el amante perfecta/o, cómo elegir perfumes para que ella/él caiga rendida/o a tus pies, cómo cantar perfecto aunque tengas un toscano en la oreja, cómo no sufrir cuando te abandonan, cómo fluir/soltar/dejar ir, de qué marca son los calzones que te realzan el orto o te resaltan la chota y las bolas, cómo vivir en orgasmo perpetuo, cómo disfrutar de tu trabajo aunque te garpen dos mangos y el patrón sea un redomado hijo de puta, con cuáles corpiños lo podés cagar a Newton pa’ disimular tus tetas de Adelaida, cómo ser Bach sin saber hilvanar dos notas y en fin... cómo ser dichosa/o por siempre jamás.
No hay caso, che, en las “redes sociales” no es feliz quien no quiere serlo; las publicidades te solucionan la vida y a partir de ellas vos decidís entre ser un winner todo terreno o un eterno fracasado y perdedor.

-Juan Carlos Serqueiros-

jueves, 8 de octubre de 2026

AMOR, SIEMPRE AMOR


AMOR, SIEMPRE AMOR
(Poema de Gabriela Borraccetti)

Amores sin respuesta 
O con media respuesta.
Amores enteros, amores equivocados.
Amores sin amor, amor con cariño. 
Amor con costumbre y amor con pasión.
Amor de noche, amores de un día. 
Amores compartidos, amores exclusivos y exclusivistas. 
Amores brillantes, verdes y rosados.
Amores excluidos, amputados, desechados.
Amores de frases, de rocas o caricias.
Amores para todos los momentos 
Y amor para toda la vida.
Apunto al último.

-Gabriela Borraccetti-

Imagen de portada: Miles J. Johnston, "Until the End (Hasta el final)", acuarela, 2021.

sábado, 3 de octubre de 2026

LOS INDIFERENTES


















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

No se puede perder de vista el hecho de que somos un país dependiente, colonizado también en materia cultural. Tampoco se debe olvidar el grado absurdo de oscurantismo y de quedantismo que nos regía a nosotros, y que nos sigue rigiendo, en verdad. (Antonio Berni)

“Los indiferentes” es una magnífica obra del maestro Antonio Berni pintada en 1975 y ejecutada en la técnica óleo sobre tela. El artista creó el cuadro a partir de la fotografía tomada en plaza Francia que ilustraba la nota periodística que bajo el título "El rey de los hippies", fue publicada en la revista Así en su edición del martes 9 de enero de 1968, con José Alberto Iglesias, el mítico "Tanguito" como figura saliente, central, de esa comunidad de "náufragos" (dicho sea de paso, el 3 de julio del año anterior se había lanzado la canción "La balsa", compuesta por Tanguito y Litto Nebbia, popularizándose el término naufragar en alusión a pasar las noches sin dormir, yirando por muchos lugares, divagando y dejando volar libremente la imaginación): 


La obra está inspirada en una juventud a la cual Berni, con perspicacia notable, percibió descomprometida, divorciada de la realidad de un país al que no amaba ni sentía como suyo, y evidenciándose como absolutamente desinteresada tanto de su historia como de la problemática que lo aquejaba. Una juventud permeable a la colonización cultural y material que, sin solución de continuidad iba reemplazando los altos ideales y las consignas proclamadas hasta el hartazgo, por un consumismo irresponsable y desenfrenado, tomando a las modas y los artículos de boato como sucedáneos de la felicidad, y desentendiéndose de la suerte de sus semejantes.
Es que no por nada, sagazmente el gran maestro Berni y también sus amigos como por ejemplo, Astor Piazzolla, Nacha Guevara, Javier Martínez y Moris, entre otros, advirtieron más temprano que tarde que la contracultura, la vanguardia artística y la bohemia, como cualquier otro ámbito, no están exentos de impostores, ventajeros, egoístas y bichos de toda laya entre los que hay que contar, claro, a los... indiferentes.
"Adidas digitales! / Pepsi inyectable y... dame más, dame más! / Qué milagroso día el de hoy!", escribió y cantó dos décadas después el Indio Solari pintándolos cabalmente en "Nuotatori Professionisti" (Luzbelito, 1996).
Que lo parió...

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen de portada: Antonio Berni, "Los indiferentes", óleo sobre tela, 1975.

lunes, 28 de septiembre de 2026

DESEO Y PASIÓN











Escribe: Gabriela Borraccetti *

En tanto inconsciente, el deseo tiene que ver más con el motor de la vida; mientras que la pasión es la sal. Sin dudas, es bueno que algo nos apasione; pero lo que nos lleva a buscar… es el DESEO.
Tal como lo postula el psicoanálisis freudiano a partir de Lacan, el deseo es aquello que se torna, por definición, inconsciente, y que creemos o estamos convencidos de conocer.
Sin embargo, eso no es cierto; sólo vemos sus sombras. Y muchas veces nos volvemos sombras... precisamente por desconocerlo.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

martes, 22 de septiembre de 2026

JULIO A. ROCA SEGÚN LOS PROGRES


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

No recuerdo a quién leí narrando esta anécdota. Creo (CREO, dije), que fue a Antonio Pérez Amuchástegui, pero no estoy seguro; la verdad es que no me acuerdo con la exactitud imprescindible para afirmarlo con certeza absoluta. Cuenta que un día, estaban en el puerto de Buenos Aires el por entonces presidente de la Nación, doctor Nicolás Avellaneda; y su ministro de Guerra, general Julio A. Roca, observando el desembarco de los inmigrantes:
—¡Qué lindo es verlos llegar! —exclamó Avellaneda.
—Sí, señor presidente, es lindo verlos llegar. El problema vendrá cuando a los hijos de éstos les toque gobernar el país —respondió Roca.
Lo que voy a escribir a continuación no es políticamente correcto, pero como no soy políticamente correcto y me importa tres belines no serlo; lo hago de todos modos: los ácratas mentirosos estilo Osvaldo Bayer y los "progres" (es decir, los pseudo progresistas, gente que propugna cualquier delirio menos el progreso bien entendido como tal) que le forman claque y se empeñan en denostar la figura histórica de Julio A. Roca, que quieren tirar abajo los monumentos erigidos en su homenaje y memoria, y que lo tildan de "genocida" y "vendepatria", saben de historia lo mismo que yo de física cuántica.
Cada quien es muy dueño de entender la historia como más adecuado le parezca y de adherir a la corriente de interpretación que quiera, o incluso de proponer una nueva, si así se le antojara; pero de lo que no es dueño, es de mentir, esto es, de falsificarla y manipularla.
El pelotudaje progre se pierde en "sesudas" especulaciones y pomposamente boquea a voz en cuello sobre los "pueblos originarios", mientras con encomio digno de mejor causa alucina con "soluciones" que tendrán la misma eficacia que los disparates que elucubra: nula. Paralelamente y para completarla (porque sabido es que los progres son expertos en todo, por más que no sepan un carajo de nada), abundan en descalificaciones y denuestos contra el "genocida" Roca y tildan de “infame” al perito Moreno —a quien presentan poco menos que como un antecesor de Josef Mengele—; todo mientras asisten extasiados a las idioteces del mitómano Bayer y la recua de burdéganos de similar laya, para terminar la función masturbándose con las “hazañas” del personaje de ficción con el cual divagan sus mentes calenturientas: “Arbolito”.
Los progres están convencidos de que la historia es un tribunal supremo de justicia póstuma (del cual desde luego, se consideran no sólo los jueces que lo integran; sino también los verdugos que ejecutarán la sentencia inapelable que han de pronunciar). Son "revisionistas" de cafetín —cuando no de café "biam", tipo La Biela— tan trastornados, mentirosos, dañinos y gravosos para la historiografía, como a su turno lo fueron los de la historia erigida en oficial después de Pavón y hasta la década de 1940.
Roca y el roquismo, con sus luces y sombras, méritos y deméritos, encarnaron precisamente lo contrario de lo que les imputan esos "progres", y significaron para nuestro país, en su época, en el contexto nacional y en el orden internacional vigente por entonces, el progreso (el verdadero, pretendo significar) y la “izquierda”; frente al conservadurismo mal entendido y la “derecha” que representaban Mitre y el mitrismo.

-Juan Carlos Serqueiros-


lunes, 14 de septiembre de 2026

LA FELICIDAD ES GRATUITA






































Escribe: Gabriela Borraccetti 

Si la tarde se está yendo y en el día no has hecho nada excepto repetir una jornada más, no te acuestes sin mirar tu jardín, la sombra de los árboles, las estrellas, el contorno de la luna, la oscuridad de tus pupilas…
O quizá, prefieras escuchar caer el chorro de agua que lava tus manos, los grillos, el murmullo del viento entre las hojas o cualquiera de esas cosas que dejas pasar de largo como si fueran poco para entusiasmar.
Si pierdes el asombro por lo cotidiano, de a poco vas creyendo que la única forma de pasar un día diferente es que salga a tu encuentro una varita mágica para transformar tu vida. Y eso… no es más que una ilusión que hemos comprado o que esperamos comprar cuando tengamos lo suficiente en la billetera.
¡Disfruta! La mayor parte de las cosas que hacen feliz a las personas son gratuitas. ¿O acaso crees que el amor por la vida se compra?
Ya tienes la respuesta.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

miércoles, 9 de septiembre de 2026

LUZ DE LUNA


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Yo hago mis canciones como muñecas: desnudas. Y luego son los intérpretes quienes me las visten. (Álvaro Carrillo)

En la primera mitad de la década de 1940, el oaxaqueño Álvaro Genaro Carrillo Alarcón (n. 02.12.1919, San Juan Cacahuatepec – m. México D. F., 03.04.1969) compuso una canción enmarcada en el género huapango, la cual más de veinte años después, se convertiría en suceso musical: "Luz de luna".

LUZ DE LUNA
(Huapango)
Letra y música: Álvaro Carrillo

Yo quiero luz de luna
para mi noche triste,
para pensar Divina
la ilusión que me trajiste,
para sentirte mía
mía tú como ninguna,
pues desde que te fuiste
no he tenido luz de luna.

Yo siento tus amarras
como garfios como garras
que me ahogan en la playa
de la farra y del dolor.
Si llevo tus cadenas a rastras
en la noche callada,
que sea plenilunada,
azul como ninguna,
pues desde que te fuiste
no he tenido luz de luna.

Si ya no vuelves nunca,
provincianita mía,
a mi celda querida
que está triste y está fría,
que al menos tu recuerdo
ponga luz sobre mi bruma,
pues desde que te fuiste
no he tenido luz de luna.

Detrás del tema hay una jugosa historia: Carrillo estudiaba para ingeniero agrónomo (de hecho, en 1949 se graduó como tal) en la Escuela Nacional de Agricultura (actualmente Universidad Autónoma Chapingo), institución que por entonces tenía un régimen militarizado. Siendo muy enamoradizo, un día conoció allí a una joven cuyo nombre de pila era Divina. Se trataba de la hermana de uno de sus condiscípulos, y Álvaro concertó con ella una cita para el fin de semana que se avecinaba, quedando ambos en que se reunirían en un sitio determinado de la ciudad de México (los estudiantes tenían permiso de salida sábados y domingos, y Chapingo dista sólo 29 kilómetros de la capital del país).
Pero ocurrió que el director de la ENA había organizado un ágape para ese mismo fin de semana, y sabedor de las dotes artísticas de Carrillo, le pidió a éste que sacrificara su permiso de salida a fin de actuar ante sus invitados. Como Carrillo se negó, alegando que tenía una cita; el director, muy enojado, ordenó su arresto y dispuso que lo encerraran en una celda, como castigo por su insubordinación. Entonces, frustrado y entristecido compuso, inspirado por la luna llena que veía a través del estrecho ventanuco de su encierro, una de sus más bellas canciones: “Luz de luna”.
Tras recibirse de ingeniero agrónomo especializado en irrigación y ya radicado en la ciudad de México, Álvaro Carrillo empezó a desempeñarse como tal en el Instituto Nacional del Maíz. Pero era esencialmente un artista y su vocación pasaba por la música. Sus extraordinarias aptitudes como autor y compositor le trajeron prestigio, fama y relaciones. Actuaba en funciones privadas para celebridades y políticos notables, y también en centros nocturnos de espectáculos y diversión. Así las cosas, el espaldarazo definitivo lo obtuvo en 1959 con su obra más difundida, esa que le traería reconocimiento internacional: “Sabor a mí”.
A todo esto, “Luz de luna”, pese a ser ya a fines de los 50 una canción muy popular y archiconocida en México; aún no había trascendido allende las fronteras, lo cual recién ocurriría en 1965, año en el cual la grabó Javier Solís —pero no como huapango, sino en el género bolero ranchero— para el sello CBS Columbia en el LP titulado “Y todavía te quiero”. 

Trascartón nomás, en 1966, la grabó el propio Carrillo para la discográfica RCA Camden en el LP "Álvaro Carrillo interpreta las canciones de Álvaro Carrillo".

Y fue en esas circunstancias que la cosa explotó: cientos de artistas, muchos de ellos consagrados en el mundo entero (Rocío Dúrcal, Armando Manzanero, Chavela Vargas, Luis Miguel, por ejemplo y entre otros) la versionaron, pero... qué querés que te diga... para mí, quienes más maravillosamente la interpretaron, son Los Altamirano. Escuchá:


Como se aprecia, Los Altamirano no se quedaron ni en el huapango ligero y bailable que había compuesto Carrillo ni en el bolero romántico característico en Solís; sino que convirtieron a "Luz de luna" en una novedosa creación a partir del arreglo de Mario Altamirano alterando ritmo y tempo, introduciendo coros y prescindiendo de todo atisbo de requinto, violín, trompeta, maracas y contrabajo; para situarse en un esquema que conjuga el clásico juego de voces entre la primera (José Muñoz —segunda guitarra—), la tercera y más alta (la del propio Mario —primera guitarra—) y la segunda y más baja (de Jesús Corazza —bombo—), con la re armonización adecuada para trascender lo que Carrillo había concebido como enunciación lírico musical de algo evocador, cuasi anecdótico, y que a su vez; Solís versionó como un bolero con mariachi, acariciante y nostálgico; transformándolo magistralmente en una sentida y conmovedora canción latinoamericana profundamente expresiva de lamento, pena y melancolía. Y por eso, precisamente, el epígrafe que elegí.
En cuanto a Álvaro y Divina, después de aquel brevísimo encuentro en la ENA en que quedaron citados, jamás volverían a verse, pues ella habitaba en un lejano pueblito y sólo estaría en la ciudad de México aquel fin de semana ("si ya no vuelves nunca / provincianita mía", reza la letra). Él falleció en la cúspide de su carrera artística, cuando contaba tan sólo 49 años, la tarde noche del 3 de abril de 1969, de resultas de un choque automovilístico en la autopista México-Cuernavaca. Ella murió en 2025, poco después de cumplir 100 años.
“Luz de luna” es, en síntesis, un hitazo. Una canción mágica. Nada más y nada menos que un… plenilunado instante de eternidad.

-Juan Carlos Serqueiros-


jueves, 3 de septiembre de 2026

EL GRAN BONETE




















Escribe: Gabriela Borraccetti 

En el juego del Gran Bonete, cuando uno se lo saca, alguien más lo coloca en su cabeza. 
Y así es la vida. Cuando dejamos de hacernos cargo de un problema, otro lo tiene; cuando dejamos de tener una emoción, otro la siente; cuando dejamos de recibir un naipe en la partida, otro lo recibe; cuando dejamos vacío un sitio, otro lo ocupa o queda vacío para siempre; pero nada vuelve a ser igual.
Es bueno recordar no sólo que no somos imprescindibles, sino que al corrernos de un lugar, las piezas se reacomodan nuevamente sin que el mundo se acabe, quizá con la sorpresa adicional de que alguien, en ese movimiento de correrse, haya acertado a poner sus pies en nuestros zapatos, tomando consciencia de que criticar desde afuera no es lo mismo que ver las cosas in situ y dándonos cuenta de que lo único que se desmoronó es el límite que vanamente nos habíamos impuesto para poder delegar en otro nuestro poder y decisión.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

lunes, 31 de agosto de 2026

A VECES...









Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Habitualmente me despierto 6:30 hs, sin necesidad de alarma en el celular (como dijo el General: "al pedo, pero temprano"). Hoy lo hice una hora antes, con lo cual a las 6:10 ya me había levantado, bañado, vestido y me disponía a tomar unos mates con pizza fría que sobró de anoche.
A veces (y por suerte, sólo a veces) se me da por pensar que estamos yendo derechito al abismo. Ya sé que en esta vida todos vamos pa'l pozo y que más temprano o más tarde, uno terminará en él. Pero qué querés que te diga... a mí me gustaría estar entre los que lleguen últimos, viste.
Hace poco leí una novela en la cual el protagonista principal de la trama tiene un amigo economista que le dice algo así como: "Mira, ya no quedan optimistas; sólo quedan quienes creen que el colapso mundial es inevitable, pero divididos en dos corrientes: la de los que afirman que será inmediato y se resignan a ello, y la de quienes sostienen que demorará todavía un poco en producirse". Ante lo cual el otro le pregunta: "Y tú, ¿en cuál de las dos estás?". La respuesta que obtiene el que interrogó es: "¡Claro que en la segunda! Aunque sea con clips, banditas elásticas y goma de pegar, tratemos de mantener el armazón, total... ¿qué perdemos?".
Me sumerjo en la virtualidad adentrándome en las procelosas aguas de internet. Como historiador, estoy en algunas páginas (otras, además de la mía propia, claro) dedicadas a la historia, y resulta que hace un rato leí un... "comentario", digamos, siendo buenos, de un sujeto que muy suelto de cuerpo posteó: "No se come con la historia... hablemos de futuro" (sic). Es decir, el tipejo pide nada menos que no tratar de historia... ¡en una página dedicada EXCLUSIVAMENTE a la historia! Salí corriendo a pedir turno con el oculista, porque tuve miedo de no estar leyendo lo que creía leer. Es como si en una página dedicada a la astronomía, yo posteara "no se come con la astronomía; dejemos de joder con los planetas y hablemos del fin del universo". Algo así...
Trascartón, mi faceta masoquista me impelió a meterme en las redes y fijar mi atención en las fechorías y los delirios del psicótico narcisista que "gobierna", en la banda de meretrices, cipayos, ladrones y psicópatas que lo secunda y sobre todo; en las almas enfermas de quienes por odio, decepción o vaya uno a saber qué carajo, votaron todo eso.
Ojalá el cambio antropológico por el que nos toca atravesar, fuera tan sólo una distopía espantable al mejor estilo de las profetizadas por Orwell o Huxley, pero no; tengo para mí que es una terrible realidad.
Realidad que, de paso; me conduce a pensar si no estaría equivocado Horacio Guarany al escribir y cantar "Morir... / ¡Morir...  no se muere nunca! / Vivir... / ¡Es esa la ley del hombre!", y si de verdad quiero seguir estando entre quienes albergan el deseo de figurar en la lista de los que lleguen últimos al pozo. 
Después de todo, quizá uno cualquiera de los de este tiempo sea un buen día para morir.

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Jesús Colomina Orgaz (“Colo”), Hoy es un buen día para morir, cómic, contemporáneo.



jueves, 27 de agosto de 2026

SI PUDIERA












































SI PUDIERA
(Poema de Gabriela Borraccetti) 

Caminar sobre el filo de las navajas
Gatear sobre cornisas empinadas
Morder un cuchillo, apretar los dientes
No bajar la mirada ni emprender retiradas
Clavarme las uñas cerrando el puño
Coser las heridas sin anestesia
Rasgar los velos de lo oscuro
Subir arañando a la cumbre de la montaña
Roer esta cruz que en la madera me sacrifica
Secar el llanto con el polvo de la tierra
Oler la sangre con el pecho descubierto
Bramar al viento con un grito retenido
Llorar los mares con las lágrimas más secas
Rugir de pena en cada pulso de mis venas
Ahogar un grito, dar un golpe
Despreciar la rabia de un orgullo idiota
Subir al cielo de mi amor más profundo
Abrir los brazos, entregártelo todo
Acariciar tu pena, besar tus llagas
Para curar en ti mi más profunda herida.

-Gabriela Borraccetti-