lunes, 6 de julio de 2026

MI ÁRBOL





































Escribe: Gabriela Borraccetti *

No vengo a entreteneros con festividades mundanas, sino a despertar en vosotros la memoria dormida de la inmortalidad. (Paramahansa Yogananda, “El árbol de la memoria”)

Somos el acorde que ha resonado por decenios y el aquí y ahora de todas esas notas que estuvieron, están y estarán en el aire a través de nuestros hijos, de nuestra creatividad y expresión que soltamos como hijos a la vida.
Mi árbol es un árbol frondoso que cruza el océano y tenía algunos brazos finitos y flacos intentando crecer. Con la fuerza de los que emigran, con la tristeza del que cruza hacia lo desconocido, con el perdón hacia quien nos ha abandonado, con el amor del que espera encontrar su lugar, con el deseo de hallar un hogar nuevo, con las ganas de dar lo mejor y el anhelo de un cielo que sea cobijo del pasado, estrella del futuro y presente de amor.
De mis ramas a mis raíces y viceversa.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


miércoles, 1 de julio de 2026

¿CUÁNTO MÁS FALTARÁ?


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

A solicitud suya, vía correo electrónico envié (obviamente, en formato digital) a un amigo los dos libros acerca de nuestra historia, escritos ambos por el decano de los historiadores argentinos, el deán Gregorio Funes: “Ensayo de la Historia civil de Buenos Aires, Tucumán y Paraguay" (ed. 1816, Imprenta de M. J. Gandarillas y socios, Buenos Aires) e “Historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata 1816-1818", (ed. 1875, Imprenta del Porvenir, Buenos Aires). 
¿Querés saber dónde los obtuve? Te cuento: en el website de la universidad de... ¡Harvard! Y para nada es ese un caso aislado, eh; montones de libros y documentos digitalizados de historia argentina hay que descargarlos de instituciones de España, Estados Unidos, Inglaterra, Suecia, Holanda, Alemania, etc. 
Y cuando algún historiador de verdad se proponga narrar la guerra de Malvinas en 1982, los documentos tendrá que buscarlos en el Foreing Office londinense.
Hace unos años escribí acerca del proceso que desembocó en el despojo que se le hizo al Chaco de sus mejores colonias: las situadas por debajo del paralelo 28, para otorgárselas a la provincia de Santa Fe, con las consiguientes extranjerización de la tierra pública y formación del consorcio transnacional La Forestal, la explotación de los trabajadores, la expoliación, la miseria y la represión sangrienta. Y a eso hay que agregar la tala indiscriminada de los quebrachales, lo cual trajo aparejadas alteraciones irreversibles en la biodiversidad, la erosión y desmineralización de los suelos, además de un descenso alarmante en su capacidad de absorción y retención del agua, la modificación del régimen hídrico y una sensible baja en la población de las especies animales (varias de ellas incluso hasta la cuasi extinción). Todos efectos espantosos que los argentinos no sólo continuamos sufriendo en la actualidad (ya transcurridos ciento veinticuatro años de todo aquello); sino que encima; ante nuestra pasividad inentendible, se reitera el ecocidio a paso redoblado en tanto a la fecha la deforestación está cercana a los 20.000.000 de árboles.
En 1880, la guerra civil entre la nación y las provincias de Buenos Aires y Corrientes sublevadas y aliadas entre sí, concluyó, por el empecinamiento del presidente Nicolás Avellaneda, con la ciudad de Buenos Aires erigida en capital federal ante la resignación del presidente electo para sucederle en el poder: Julio A. Roca, quien propugnaba que fuese Rosario. Lejos de haber aprendido la lección, agravamos aquel error con la mil veces maldita reforma constitucional del menemismo y el radicalismo en 1994 y la creación de esa horrible entelequia llamada CABA.
El desinterés y el desdén por el conocimiento de nuestra historia me indigna y preocupa. Con 70 años sobre el lomo, ya estoy más cerca del arpa que de la guitarra, con lo cual mucho más que asistir impotente a la entrega de nuestros recursos naturales y a la disolución nacional que está latente, no puedo hacer; pero vos sos vida joven, pensá un cachito: ¿cuánto más creés que nos queda como país si seguimos así?

-Juan Carlos Serqueiros-


martes, 30 de junio de 2026

ARRULLO
























ARRULLO
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

Se enfría el aire.
Mudas sobre los tejados
Se han posado las estrellas.
Un gato su pelaje arrastra
Por los espejos que la luna
Va dejando sobre los techos.
La noche se hace cuna
Y el silencio se vuelve arrullo,
Para contarte una aventura
Que comienza con tu sueño.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


jueves, 25 de junio de 2026

BALADA DEL QUE SE VA






























BALADA DEL QUE SE VA
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Soy el que se va
Para nunca más volver.
El que se va sin verter
Ni reproches ni estridencias,
Como condenado al flagelo
De una absurda intermitencia.
Soy el que se va
Dejando todo, sin llevar consigo
Más que el bagaje de penas
Que carga su corazón transido.
Soy el que se va
Con las cicatrices que dejaron
La mentira, el agravio,
Y dolores que traspasaron
(Hay cosas que jamás retornan:
Una bala que se dispara,
Una palabra que se ha espetado).
Soy el que se va,
El que todo sabe perdonar;
Pero signado por un sino:
El de no poder olvidar.
Soy el que se va
Tras una intuición que siempre
Se ha evidenciado certera,
Que al principio es un tsunami
Y a su paso lo trastorna todo;
Más después se torna eclipse
Y cubre una estrella con lodo.
Soy el que se va
Hundido en la sima profunda
De la más cruel de las ausencias
Y emerge al fin con la armadura
De una helada indiferencia.
Soy el que se va.

-Juan Carlos Serqueiros-


lunes, 22 de junio de 2026

PALABRAS AUSENTES













PALABRAS AUSENTES
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

No siempre llueve
Ni hace un frio tenaz
O un furibundo sol
Se remonta en el horizonte
Para escribir mensajes
Atravesando entusiasmado
Mi ventana...

Entonces,
Cuando los vientos sean
Apenas una brisa
Y el sol sólo lance
Efímeros halos de tibieza,
Allí revolveré los cajones
Hasta encontrar las palabras
Que quisiera tener presente
Justo en ese momento,
Cuando ellas me digan "ausente".

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

viernes, 19 de junio de 2026

DIARIO LA TRIBUNA















































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Aquí todo el mundo lee los diarios, no uno sino varios, desde el más encumbrado personaje al más humilde changador. (Ernesto Quesada)

Tras la secesión de Buenos Aires, consecuencia inmediata del estallido de la revolución del 11 de setiembre de 1852 contra Urquiza, los hermanos Héctor (n. Montevideo, 02.07.1832) y Mariano (n. Montevideo, 05.03.1834) Varela (beneficiados por sus contactos con —en la Argentina post Caseros ser hijos del malogrado Florencio Varela no era cosa menor en tanto implicaba pertenencia a la hermandad socio política que detentaba el poder y la autoridad, con la consiguiente posibilidad de acceder a prerrogativas y privilegios— la concesión de la Imprenta del Estado y un lucrativo contrato mediante el cual se les otorgaba en exclusividad la publicación de documentos e información oficiales) fundaron el diario La Tribuna, cuya primera edición salió a la calle el domingo 7 de agosto de 1853. La tirada se hacía, pues, en la Imprenta del Progreso —así se conocía y llamaba popularmente a la del Estado (ex Imprenta de Niños Expósitos) por cuanto en ella se imprimía durante 1852 y hasta la salida de La Tribuna, el periódico gubernativo El Progreso—, situada en el número 95 de la calle Santa Rosa (actual Bolívar), pero después, tanto la administración como así también la redacción y la imprenta, fueron trasladadas al 31 de la calle de la Victoria (actual Hipólito Yrigoyen).
Fue La Tribuna —en cuyas dirección y redacción principal se alternaron ambos hermanos— un periódico “crudo” enragé (Miguel Cané dixit). Sin disputa, el más emblemático y relevante entre los órganos de prensa que expresaban y destilaban un porteñismo recalcitrante. La publicación se auto proclamaba “legítima heredera de las ideas patrióticas, republicanas y liberales de la generación proscripta” (en obvia alusión al unitarismo y al anti rosismo de Florencio Varela) y hasta editaba en Montevideo un diario gemelo. No obstante su extremo localismo; constituye un error atribuir a los Varela el ser antiamericanos, pues de hecho, siendo Mariano ministro de Relaciones Exteriores de Sarmiento, no sólo llamó a ser generosos con el vencido Paraguay, sino que además; esgrimió su doctrina “la victoria no da derechos”. En cuanto a Héctor, publicó en París el semanario ilustrado El Americano con el objetivo de difundir en Europa la cultura y las letras hispanoamericanas, y asimismo, fue nada menos que ministro plenipotenciario, es decir embajador, de Venezuela en España.
Si bien en Buenos Aires durante la segunda mitad del siglo XIX la centralidad de los debates en la prensa giraba en torno a lo político e ideológico, muy lejos de agotarse en dichos tópicos; abarcaba también lo económico, lo cultural, lo artístico, lo religioso, lo doméstico, lo militar y hasta cuestiones personales. En ese contexto, Héctor y Mariano Varela fueron ambos formidables, geniales y temibles polemistas. Basta con rascar apenas el cascarón de la historia para hacer visibles los costurones emergentes de sus célebres disputas con —por ejemplo y entre otros— el autor del Martín Fierro, José Hernández; y con el ministro de Gobierno de Buenos Aires, Ireneo Portela (lo cual representó para La Tribuna un doble perjuicio: la cancelación del jugoso contrato para las publicaciones oficiales y el desalojo, por la fuerza pública, de la Imprenta del Estado).
Los Varela eran muy capaces de polemizar con el más pintado e incluso, de hacerlo entre ellos mismos: en 1874 el presidente Nicolás Avellaneda dejó trascender que ofrecería la cartera de Relaciones Exteriores a Bernardo de Irigoyen, ante lo cual estalló La Tribuna —a la sazón dirigida por Mariano Varela en tanto Héctor residía por entonces en Europa, tras vender a su hermano su parte en el diario—. ¡Inaudito, el hijo del “mártir de Metán” ofreciendo el ministerio al “albacea de Cuitiño”! E inició una feroz campaña de prensa denostando a Irigoyen y criticando duramente a Avellaneda. Entonces, al año siguiente Héctor tomó el asunto en sus manos: mandó a editar en Turín un folleto que tituló “Los hombres de Rosas y D. Bernardo Irigoyen”, en el que hacía una encendida defensa de las aptitudes morales, intelectuales y profesionales de éste, a la par que condenaba “la persecución y difamación de que se lo hacía objeto”. Y concluía con un rotundo: “rechazo franca y abiertamente las opiniones que hoy sostiene el diario que yo fundé” Cuestión concluida: Mariano hizo mutis por el foro e Irigoyen fue a la cancillería.
Pero el incidente dañó gravemente la relación entre ambos hermanos. Mientras Héctor, vuelto al país, había fundado dos diarios: El Tribuno, de efímera existencia, y El Porteño, desde cuyas páginas propiciaba la candidatura de Irigoyen para la renovación presidencial de 1880; Mariano le respondía desde La Tribuna lamentando que por sus venas corriese la misma sangre del que “ha trazado en la prensa las líneas de la candidatura de Irigoyen, quien se ha distinguido en su entusiasmo por Rosas primero y por Urquiza después” (sic).
A todo esto, el país se encaminaba a la guerra civil. La Tribuna se había enrolado decididamente en favor de la postulación de Sarmiento, primero, y de Roca después, a la par que criticaba fuertemente a Tejedor; pero eso sí: sin dejar de descalificar continuamente a Avellaneda con especial encono, lo cual le valdría la clausura. Paradojalmente, entre Tejedor (que en algún momento había integrado como redactor el staff de La Tribuna) y Mariano Varela existía una relación de amistad: cuando a fines de 1879 las facciones en pugna buscaban evitar la guerra elevando la postulación de un “candidato de transacción” e instando a Tejedor y a Roca a renunciar las suyas, el primero lo hizo en carta a Mariano Varela. Asimismo, fue La Tribuna quien publicó en exclusiva el desarrollo de la entrevista entre Roca y Tejedor en la cañonera Pilcomayo, anclada en el río Luján, frente al Tigre. Y más aún: en su edición especial —estraordinaria (sic), como se escribía por entonces— del 18 de junio de 1880, La Tribuna publicaba bajo el título “GRANDES NOTICIAS”:


Como podemos ver, se descartaban los “falsos rumores de anoche” esparcidos "en Belgrano" —en aquel tiempo localidad y hoy barrio donde provisoriamente se había asentado el gobierno nacional ante la rebelión de Buenos Aires y Corrientes aliadas, que corrían acerca de una derrota del coronel Arias (se refiere a José Inocencio Arias). De todos modos, La Tribuna era excesivamente optimista: tres días después, esto es, el 21, Arias era derrotado por el ejército nacional en el combate de los Corrales (actual barrio de Parque de los Patricios) y la sublevación era vencida. Nótese que La Tribuna tildaba de "enemigo de la nacionalidad argentina" ¡al gobierno nacional, cuando la alzada en armas era la provincia de Buenos Aires! Así las cosas, ciertamente es entendible que el presidente dispusiera la clausura del diario, ¿no?
Con el propósito de burlarla, Mariano Varela creó La Tribuna Argentina, el cual se editó hasta abril de 1881. Dos años después reactivó el diario con su nombre original, hasta que su última edición, el 30 de junio de 1884, marcó el cierre definitivo.
Héctor Varela, desconceptuado y en la pobreza (y aquí ahorraré a usted, mi querido amigo lector, los detalles tanto de su declinación moral e intelectual como de las sucesivas tragedias que hubo de soportar), embarcado hacia Barcelona, durante la escala de trasbordo en Río de Janeiro, murió el 10 de octubre de 1891 como consecuencia de haber contraído la fiebre amarilla. Burla cruel del destino la de perecer por la misma enfermedad contra la que él mismo tanto había batallado con firmeza, coraje cívico y abnegación durante la epidemia de 1871 en Buenos Aires, presidiendo, tras la muerte del doctor Roque Pérez, la Comisión Popular de Salubridad. En cuanto a Mariano Varela, quien al momento de su deceso integraba el tribunal de Apelaciones, falleció en Buenos Aires el 18 de julio de 1902.
Equivocadamente, los argentinos hemos creído que por fin, tras la guerra civil de 1880 y la capitalización de Buenos Aires concluirían nuestras profundas diferencias. Vana suposición: la funesta reforma constitucional de 1994 prohijada por el inmundo ladrón de Anillaco con la complicidad (¡cuándo no!) del infame radicalismo y la subsiguiente creación del engendro miserable llamado CABA, nos ha colocado al borde mismo de la disolución nacional.
En lo que hace a la cuestión del periodismo y los medios de prensa, simple y sencillamente me limitaré a consignar que no alcanzan las palabras para expresar adecuadamente tanta abyección como la que hoy por hoy se percibe en esa cloaca de la que sólo emanan gases mefíticos.

-Juan Carlos Serqueiros-
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REFERENCIAS

Beltrán, Oscar Rafael. Historia del periodismo argentino. Editorial Sopena, Buenos Aires, 1943.
BNMM. Hemeroteca. La Tribuna.
Etchegaray de Añón Suárez, Martha M. V. La cuestión capital y la sucesión presidencial a través de la prensa de la época (en Revista de la Universidad n° 27, Universidad Nacional de La Plata, 1981).
Galván Moreno, Celedonio. El periodismo argentino. Amplia y documentada historia desde sus orígenes hasta el presente. Editorial Claridad, Buenos Aires, 1944.
Quesada, Ernesto. El periodismo argentino (1877-1883), (en Nueva Revista de Buenos Aires, ps. 72-101, año III, tomo IX). Imprenta y Librería de Mayo de C. Casavalle, Buenos Aires, 1883).
Sofia, Paula Inés y Suarez, Eduardo. La revolución de 1880: el rol de la prensa porteña en la construcción / deconstrucción de una legitimidad política (en X Jornadas Interescuelas / Departamentos de Historia, Universidad Nacional de Rosario, 2005).
UNLP. Biblioteca Pública. Hemeroteca. La Tribuna.
Viacaba, Héctor. Héctor Varela, el porteño irresponsable (en revista Todo es Historia n° 222, octubre de 1985).
Wasserman, Fabio. Prensa, debates y vida pública en Buenos Aires durante la década de 1850 (en XIV Jornadas Interescuelas / Departamentos de Historia). Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 2013.


domingo, 14 de junio de 2026

DESTELLOS DE CONSCIENCIA





















Escribe: Gabriela Borraccetti *

La vida tiene épocas de soles que queman, de tiempos en que todo lo vivido arde en un fuego purificador para no dejar más que lo puesto y seguir adelante.
También hay períodos de viento, de esos que simplemente soplan para llevarnos como un barco sin timón a la deriva.
Y ni hablar de los ciclos de montaña, esos en los que abrazamos alguna cumbre largamente deseada, seguida algunas veces por inviernos descoloridos y otras por primaveras y mesetas.
Pero por suerte, en cada uno de esos períodos existen destellos de consciencia capaces de captar el mensaje que a través de fuegos, vientos, soles, montañas y mesetas debemos alcanzar: ser capaces de re-cordar, de no perdernos y de volver a pasar por el corazón nuestro camino. 
Por eso, haz lo que más amas a cada instante, antes que vivir una vida sin sentido.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. 
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



miércoles, 10 de junio de 2026

PA' QUE SEPAN CÓMO SOY
























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Parafraseando al Flaco Norberto Aroldi, "quiero batir mi prontuario… pa' que sepan cómo soy".
Le cuento, pues: nací en un GRAN país: la República Argentina. Un GRAN país que es mío en la proporción de uno sobre cuarenta y siete millones. Un GRAN país al cual Manuel Belgrano dio su independencia, José de San Martín su emancipación, Juan Manuel de Rosas su soberanía, Justo José de Urquiza su organización, Juan Bautista Alberdi su constitución, Domingo Faustino Sarmiento su educación, Julio A. Roca su estado moderno, Roque Sáenz Peña su libertad de sufragio y Juan Domingo Perón su justicia social.
Un GRAN país cuyos ejércitos jamás salieron en pos de conquistas, antes bien; salieron sólo a libertar otros pueblos, a los cuales después dejaron absolutamente dueños de sus destinos y sin arrebatarles ni un palmo de sus tierras.
Un GRAN país, decía, que dio al mundo el mejor y más bueno de cuantos papas hubo: Francisco.
Esa es, para mí, la síntesis de la gloriosa historia de la nación a la que pertenezco en cuerpo y alma.
En fin, con estas palabras sólo persigo el propósito de que usted sepa de dónde provengo y sobre todo; cómo pienso y siento, así conoce de antemano con quién trata y no se llama a engaños.

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 5 de junio de 2026

DOLOR





















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Hay pérdidas que duelen tanto... Y precisamente situado ante ellas es cuando más lamento carecer de fe, no poder creer en la vida eterna, en que hay eso que llaman "más allá"... 
Es en esos momentos terribles de la orfandad absoluta en que uno adquiere consciencia de su egoísmo, de que en realidad, no llora por quien se fue; sino que uno llora por sí mismo, por el vacío en que queda.
"La vida es una herida absurda" (Cátulo Castillo). "Rara vez esta vida tiene sentido, amor" (Indio Solari).
Los lugares comunes, las frases de ocasión, no sirven hoy y no sirvieron nunca; así que huelgan las palabras. Sólo diré que para vivir y morir, fuiste siempre coherente, de principio a fin.
Gracias por la magia, INDIO.

-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 2 de junio de 2026

FANTASMAS































FANTASMAS
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

Me aturdo, hablo
Y no hilvano las palabras.
Olvido la frase anterior
Tropiezo con la siguiente…

Como una gran equilibrista
Piso un bache de canciones,
Una baldosa que falta
En la foto de esta vereda.

Camino en tramos cortados
Por cascotes mal picados,
Recuerdo de dardos vanos
Y pasadas discusiones…

A los tumbos llego al borde
De un cordón desgastado,
De cemento derrotado
A fuerza de repensarlo.

Y allí me voy, rendida,
Por la alcantarilla,
Bajando a los subsuelos
De la tierra que otra pisa.

Me siento morir ahogada
En un dolor imposible
Y con el olor insistente
De fantasmas en tu cama.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


jueves, 28 de mayo de 2026

LA OSADÍA DE EVA


















































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

La vida te da sorpresas, canta Rubén Blades en “Pedro Navaja”. Acabo de corroborarlo una vez más y van… ¿O acaso usted cree que la circunstancia de que un científico especializado en el campo de la biotecnología súbitamente se revele como un consumado escritor muy capaz de producir un thriller estremecedor, es algo que se da con frecuencia? Bueno, pues le cuento que eso es precisamente lo que ocurre con Sebastián Chávez (n. Sevilla, 1964), quien viene a sorprendernos gratamente con esta su magistral primera novela: “La osadía de Eva” (Editorial Almuzara, 2025).
La trama gira en torno a Dámaso Dorado, un prestigioso y altruista biotecnólogo que se encuentra en la cárcel, acusado de haber asesinado a su esposa: Vera Melgar, una arqueóloga notable, quien a partir del hallazgo en el Líbano de una tableta de arcilla conteniendo escritura cuneiforme, al momento de su muerte se aprestaba nada menos que a reinterpretar el mito bíblico de Adán y Eva expulsados del Jardín del Edén por comer el fruto prohibido del Árbol del conocimiento del bien y del mal, lo cual por ende, significaba cuestionar la jerarquía de género, es decir, el patriarcado enunciado y sostenido por —entre otros— Agustín de Hipona, y sus consecuencias: la subordinación de la mujer al hombre como “orden natural” y la imposición de una moral sexual limitada a la procreación.
La prensa y la policía están convencidas de la culpabilidad de Dámaso, quien se niega a ser legalmente defendido del crimen que se le imputa, a raíz de lo cual se le asigna una inexperta defensora oficial: Carmen Laguillo, alguien que ni siquiera es penalista en tanto hasta allí ha ejercido esforzadamente su profesión como abogada laboralista. ¿Por qué se empeña Dámaso Dorado en negarse a declarar y renunciar a su defensa? ¿Qué secreto resuelve guardar, aún frente al extremo de perder su libertad? ¿Estarán acertados tanto el inspector Segura —funcionario policial que ha obviado la investigación de ciertos detalles del caso por considerarlos irrelevantes— como la jueza Eulalia Carbonell —quien se apresuró a disponer la prisión del acusado y a pesar de las evidencias que le presenta Carmen Laguillo en favor de éste; mantiene su decisión de que permanezca preso—?
Los entresijos del ámbito catedrático con las rivalidades y celos que afloran en el trabajo de investigación en equipo, lo miserable e infame del periodismo sensacionalista al amparo de la estupidez generalizada del público consumidor de esa especie abominable, los despachos judiciales en que se administra una justicia que con alarmante frecuencia dista muchísimo de ser tal cosa, las poderosas corporaciones internacionales, consorcios que se benefician del conocimiento apropiándose de los descubrimientos hechos por científicos enrolados en postular que ellos deben favorecer a toda la humanidad y no estar destinados a maximizar la ganancia de esa maffia (la verdadera, no la ficticia pergeñada en los estudios cinematográficos de Hollywood) de tecno-duques (Indio Solari dixit), la deliciosa gastronomía andalusí, la poesía sublime de Joan Margarit y en fin; todo ello enmarcado en el casco histórico de la milenaria Sevilla de modo de constituir un cóctel trepidante que nos mantendrá en vilo de principio a fin.
No se prive de leerla, le aseguro que vale la pena.

-Juan Carlos Serqueiros-


martes, 26 de mayo de 2026

NOSOTROS, LOS PSICÓLOGOS
























Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

¡Los psicólogos somos locos, gracias a Dios! (y por favor, tráiganme un vaso con agua que tengo que tomar el haloperidol). Me explico: resulta que en esta jungla que es internet, anda dando vueltas un artículo acerca de nosotros los psicólogos, en el cual se pone en duda nuestra salud mental. 
En verdad, no es que la cosa me cause especial extrañeza e incluso hasta podría decir que ese "recurso" suele ser habitual a la hora de estigmatizar nuestra profesión, la cual por cierto no es transera, no se pliega mansamente a los dictados del sistema como sí lo hace la medicina— y no sirve a la comercialización de medicamentos (con lo cual no genera ganancias exorbitantes a corporaciones multinacionales), entonces; obviamente se constituye en un gran obstáculo para los intereses de los que buscan instalar una ciencia que deje de lado el alma, para así mantenernos ajenos a nosotros mismos.
Conociendo que a todo lo que se le adjudica el mote de "loco" se le trata de clavar un estigma descalificativo, no es en modo alguno raro que así hayan llamado a muchos grandes inventores y descubridores cuyo mayor "pecado" fue, en el afán de favorecer a la humanidad toda, el de develar algo que estaba oculto (como hizo Nikola Tesla, por citar un ejemplo) y que otros veían como la maximización de sus beneficios económicos. ¡Y vaya que somos inconscientes de cuánto nos manipulan!
Es común que en la imagen del psicólogo se proyecte toda suerte de miedos y problemas (vivimos de las proyecciones y las cobramos), puesto que inconscientemente se pretende que quien se dedica a buscar significados en el alma de otros, no tenga sus mismos problemas. Obviamente, todos tenemos un inconsciente y los psicólogos no constituimos la excepción.
Reza el dicho popular: "hay de todo en la viña del Señor" y seguramente hay en nuestra profesión gente traumada, así como también hay en medicina drogados con bisturí en mano a la hora de abrir un cuerpo; sólo que en el imaginario colectivo, el de guardapolvo blanco es dios.
El cuerpo es dios, el alma... es eso que se retuerce en la obra de un artista, en la pluma de un poeta, en la soledad del que se adelanta a su tiempo y en todo momento en el que cada persona despierta a la consciencia sin saber y esa es precisamente la clave cómo hará de allí en más. Es que el alma no se arregla con comprar un vestido nuevo, o una casa fastuosa, o un automóvil lujoso, o un viaje al destino soñado; el alma duele aún con un cuerpo en perfecto estado y una vida materialmente opulenta.
En el fondo de toda profesión hay una preocupación que se convierte en vocación, hay una suceso que lleva a ello, hay un núcleo dorado que se convierte en luz y una chispa que ilumina lo mejor de nosotros. ¿Será el miedo del astrólogo al futuro cierto? ¿Será que pretende controlarlo todo omnipotentemente conociendo lo que va a pasar? ¿Será que el cirujano es un sádico sublimado y el médico un ser que teme a la muerte y se cree dios? ¿Será el contador un ladrón que estudia cómo evadir impuestos? ¿Será el kinesiólogo un rígido? ¿Serán las maestras de jardín de infantes maltratadoras de niños en revancha por una infancia infeliz? Lo que tiene de bueno el psicólogo, es que funciona como pantalla de los miedos de todos. 
Eso sí: viendo quiénes comparten esa tontería del artículo que mencioné, se puede deducir aquello que se siente como una amenaza al propio campo. Quien esté seguro de su herramienta no debe tener miedo a nada.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.como Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.