lunes, 24 de agosto de 2026

LOS PEQUEÑOS TRABAJOS DE LA ABEJA































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Un poeta nace, no se hace. (Inscripción en la lápida de John Clare)

Patty Trossèl (n. 1963, Sassenheim, Países Bajos) es una compositora, tecladista y cantante neerlandesa que actúa bajo el pseudónimo artístico La Pat e interpreta temas musicales en diversos idiomas (alemán, español, francés, húngaro, inglés e italiano —además, obviamente del suyo nativo: neerlandés—) y en los más variados géneros y estilos (pop rock, ópera, new wave, canción, teatral, jazz, vodevil, big band, cabaret, etc.). En su último cedé, grabado y editado en 2017 bajo el título "The Little Toilings of the Honeybee (Los pequeños trabajos de la abeja)" por su propia productora independiente: La Patsboom Productions, rinde sentido homenaje a quien es universalmente considerado uno de los más extraordinarios poetas románticos de todos los tiempos: John Clare.
John Clare (n. Helpston, Inglaterra, 13.07.1793 - m. Northampton, Inglaterra, 20.05.1864), fue un jornalero rural, naturalista y poeta quien, habiendo permanecido en reclusión psiquiátrica desde 1837, murió a consecuencia de un derrame cerebral (podríamos decir, parafraseando a Miguel Cané en "Juvenilia", que "el rayo de la apoplejía le derribó vestido"). Si usted, mi querido amigo lector, desea conocer más acerca de su figura histórica y artística, le sugiero acceder a la semblanza que de él se hace en la página web del Oxford Dictionary of National Biography.
En cuanto al cedé —cuyo título remite a ciertos versos de Clare en su poema "Wild Bees (Abejas silvestres)"—, el mismo puede describirse como inquietante, evocativo, intimista y básicamente acústico pero magistralmente sazonado con deliciosos matices de cámara y toques corales. 
El álbum está compuesto por once canciones en las cuales se musicalizan y cantan ora poemas propios de dicho poeta, ora vinculados de algún modo con él y su obra, todo en una mélange que abarca dos etapas de su vida: la del vate aún "cuerdo", decidida y mágicamente bucólica, celebratoria de la naturaleza, expresiva del romance idílico y de la eclosión magnífica, estremecedora y a la vez brutal y desorientadora del enamoramiento primero, que viene líricamente enunciada en las pistas 3, 4 y 6: "First Love (Primer amor)", "The Wild Bee's Song (La canción de la abeja silvestre)" y "Evening Hour (Hora del atardecer)"; y la del Clare "loco" y alcohólico de la fragmentación psicológica, la alienación, el delirio, la pérdida, el abandono, la búsqueda desesperada de trascendencia, el dolor metafísico y el confinamiento psiquiátrico, traducida en los tracks 1, 2, 7, 8, 9 y 10: "An Invite to Eternity (Una invitación a la eternidad)", "The faithful, and the true (Los fieles y los verdaderos)" —proveniente de uno de los versos del poema "Love Lives Beyond the Tomb (El amor vive más allá de la tumba)"—, "The Bard (El bardo)", "To Mary (A María)", "I am (Yo soy)" y "All nothing everywhere (Todo nada en todas partes)" —renglón perteneciente al poema "The Old Year (El año viejo)"—, respectivamente.
En el arte interior del cedé, en la contratapa y al pie de la lista de canciones, se consigna una leyenda en neerlandés que reza: "11 composities op gedichten van John Clare" (sic), es decir, "11 composiciones sobre John Clare", la cual en tanto metafórica, simbólica; no debe, por supuesto, ser tomada literalmente, ya que la obra incluye también (pistas 5 y 11) dos canciones pertenecientes al genial laudista, compositor y figura emblemática del Renacimiento, John Dowland (n. ¿Londres, Inglaterra? ¿Dublín, Irlanda?, ??.??.1563 - m. Londres, Inglaterra, 20.02.1626): "Go Crystal Tears (Id, lágrimas de cristal)", editada en 1597 en su "The First Booke of Songes or Ayres (El primer libro de canciones y aires)"; y "Weep you no more, sad fountains (No lloréis más, fuentes tristes)", publicada en 1603 en su "Third and Last Booke of Songes or Ayres (Tercer y último libro de canciones o aires)".
¿Qué llevó a La Pat a integrar, en un disco homenaje a Clare, un par de canciones de Dowland, quien había vivido más de dos siglos antes? Es que con perspicacia extraordinaria, ella comprendió que la poesía del uno y la música del otro se hermanaban estéticamente en la cultura británica al caracterizarse ambas por la melancolía, la añoranza, la tristeza, el dolor, la nostalgia, el aislamiento, la frustración, el llanto y la pérdida. Si hay un sentimiento de desarraigo en el vagabundo Clare cuando extraña los tiempos previos a la revolución agrícola inglesa, no lo hay menos en el católico Dowland fue marginado por el anglicanismo; si infinito es el dolor de Clare cuando pierde el amor de Mary Joyce, lo es asimismo el de Dowland transido por el rechazo de su amada; y en fin, el reconocimiento llegó tardíamente para ambos.
Si con la puta suerte que tengo, yo me viese obligado a elegir una y sólo una de entre las once canciones de este cedé, sin hesitar escogería la del track 7: "The Bard (El bardo)", en la cual La Pat hace una creación sublime poniendo melodía y canto sobre los versos del poema "A Vision (Una visión)", escrito por Clare en agosto de 1844. Un tema que a la par de constituirse en invalorable obsequio para los oídos, trabaja planos altísimos de la psiquis. Escuche, lea y dígame usted si no:


A VISION
(John Clare)

I lost the love of heaven above;
I spurn'd the lust of earth below;
I felt the sweets of fancied love, 
And hell itself my only foe.
I lost earth's joys but felt the glow
Of heaven's flame abound in me:
Till loveliness and I did grow
The bard of immortality.
I loved, but woman fell away;
I hid me from her faded fame:
I snatch'd the sun's eternal ray, —
And wrote till earth was but a name.
In every language upon earth,
On every shore, o'er every sea,
I gave my name immortal birth,
And kept my spirit with the free.

UNA VISIÓN
(John Clare)

Perdí el amor celestial arriba,
y abajo rechacé la lujuria de la tierra,
sentí la dulzura del amor imaginario
y el infierno era mi único enemigo.
Perdí las alegrías terrenas pero sentí el resplandor
de la llama celeste que descansa en mí.
Hasta que la hermosura y yo hicimos crecer
al bardo de la inmortalidad.
Amé pero la mujer se marchó,
me escondí en su desvanecida fama,
arranqué el rayo del sol eterno
y escribí hasta que la tierra no fue sino un nombre.
En todos los idiomas de la tierra,
en todas las orillas, todos los mares,
di mi nombre al nacimiento inmortal
y guardé mi espíritu con los libres.

En apretada síntesis y sin exageración alguna, digo a usted que estamos ante un Gran Disco Gran. Propiamente, un imperdible DIS-CA-ZO. Justo para un incurable darkito como el que suscribe. Le dejo el enlace para que lo disfrute completo.


Y a modo de yapa, un dato anecdótico: el apodo de Martha Turner, la esposa de Clare, era "Patty". Y ¡oh, sorpresa!, casual ¿o causalmente?, ese mismo es el nombre de pila de la Trossèl.

-Juan Carlos Serqueiros-


domingo, 16 de agosto de 2026

ES CUESTIÓN DE ANIMARSE


























Escribe: Gabriela Borraccetti *

Todos nos quejamos de haber olvidado hasta lo que hicimos ayer. Con semejante nivel de consciencia y si todos nuestros actos son los de un autómata, ¿realmente podemos tener noción de quiénes somos y de lo que es real?
Eso que llamamos pensamiento, es apenas el manual de instrucciones para evocar memoria de corto plazo y organizar actividades, también a corto plazo. Sentarnos a mirar televisión, pasar horas y más horas con la computadora, estar todo el tiempo con el teléfono celular en mano… son en general meras distracciones. Y entonces, no prestamos atención a nada. Sin embargo, nos alarma no recordar qué hemos estado haciendo apenas ayer.
Quizá sea hora de entretenernos menos, apagar más los aparatos y apelando a nuestra creatividad, usar los colores, recrear nuestro sentido lúdico y poner en funcionamiento ese corazón que tan dormido está en el hueco del pecho. Sin ejercer nuestro poder creativo, nos convertimos en máquinas.
Escribe una canción, tararea una melodía inventada, crea una frase, escribe un cuento aunque sea de tres renglones, pinta sobre un papel, o si quieres sobre un lienzo, aunque no seas pintor. Moldea la arcilla, esculpe el mármol, talla la madera, sueña, fantasea, en fin; ¡juega! Para crear no hace falta saber. Y crear es el mejor remedio contra el autismo, la impotencia y la necesidad de recibir del afuera lo que supuestamente necesitamos para vivir. Porque ya de sobra conocemos lo que significa comprar espejitos de colores a cambio de oro, ¿no?
Es cuestión de animarse y no criticarse. Todos podemos silbar una canción que no existe. Incluso, en la ducha.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



martes, 11 de agosto de 2026

EMPACHADO DE REALIDAD









































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En Esa Vieja Cultura Frita lo habitual, característico, nuestro modus operandi, digamos, suele ser distribuir a lo largo de las cuatro semanas que tiene el mes, un par de artículos o poemas de Gabriela, mi esposa; alternados con un par de artículos o poemas míos.
Y hete aquí que estamos a martes y consecuentemente yo debiera estar publicando la parte que me toca, pero resulta que no lo voy a hacer; esta semana me tomaré asueto porque estoy intoxicado, empachado, de actualidad nefasta. ¿Viste cuando abusás del consumo de algo hasta un punto en que sólo pensar en ese algo llega a asquearte? Bueno, me pasa eso.
Mirá si será espantosa y agobiante esta realidad que estamos viviendo los argentinos, que ya no me da la nafta para sufrirla más. No quiero ver un noticiero, no quiero mirar una película que la muestre y denuncie, no quiero leer un libro que la relate, nada; sólo quiero ver un partido de Huracán, o mirar una película de aventuras, o leer ficción, o jugar a asignarles formas a las nubes…
Sé que es infantil, que equivale a huir, que es como hacer la del nene que le tiene miedo al cuco; pero necesito evadirme un rato porque me estoy asfixiando. Es como bucear sin esnórquel ni tubos de oxígeno, con sólo el oxígeno contenido en los pulmones; podés hacerlo unos instantes nada más, y después sí o sí tenés que salir a la superficie a respirar. Así me siento, indefectiblemente; debo emerger para tomar aire.
Y parafraseando a Perón, ningún médico conoce a Serqueiros mejor que el doctor Serqueiros: si no tengo ganas de nada, si ando con un sueño que me caigo; es porque estoy agobiado, y así las cosas… no quiero más lola (dicho sea de paso, ¿sabías que ese dicho popular deriva de las galletitas Lola que hacía la Bagley?), mi corazón pide un alto y mi cerebro quiere escapar (aunque sea, con pelotudeces como esa que acabo de acotar).
Ya se me va a pasar, como siempre, pero necesito un alivio, un respiro; así que me voy a poner a leer alguna novela ligera y a jugar con mis perros y mi gata, para poder así, como canta Daniel Altamirano, "Beber un trago largo de dicha, aunque sea un día; / después... después quién sabe... / Vea, chamigo: la vida es linda, / después de todo; nada es mejor. / Y nunca es pareja la ley del hombre, / y pasa 'e todo en la viña 'e Dios".
Y luego de eso, prometo que sí me pondré a escribir algo para exorcizar tanto hartazgo volviéndolo palabras.
Hasta dentro de unos días.

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen de portada: Toshihiko Okuya


miércoles, 5 de agosto de 2026

ACEPTAR LA PROPIA CAVERNA


















Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

Todos tenemos una sombra delante y un sol o fuego detrás que sólo deja que veamos el producto de lo que otros han elaborado como saber. Todos poseemos un lado claro y un lado inconsciente y oscuro, lo cual hace que recortemos la realidad según nos la han enseñado y transmitido.
No obstante, la mitad de la gente se ríe de las creencias de la otra mitad, e incluso las califica, descalifica o se burla de ellas sin ningún respeto. Nadie se da cuenta de que está en su propia caverna. 
Es que todos tenemos una caverna propia. Todos vivimos en el desconocimiento, todos tenemos realidades distintas, y lamentablemente, todos creemos tener la suficiente erudición como para estar convencidos de que estamos en lo cierto. Sobre todo, aquellos que aún sin darse la más mínima cuenta; confunden su saber tomado de libros, con el verdadero SABER.
Nadie tiene EL saber, sin embargo; habría que aceptar la propia caverna antes de llegar a atisbarlo.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

domingo, 2 de agosto de 2026

UCR TERRORISTA
















































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En la tarde del 15 de abril de 1953, en ocasión de un acto peronista durante el cual hablaron el secretario general de la CGT, Eduardo Vuletich y el presidente de la Nación, Juan Domingo Perón; los radicales terroristas (perdón por la redundancia) Roque Carranza (alias "el Ingeniero") y Arturo Mathov (alias "el Jefe"), colocaron bombas en el Hotel Mayo (Hipólito Yrigoyen y Defensa), en el Nuevo Banco Italiano (Rivadavia 409) y en la estación de subte Plaza de Mayo.
La que habían puesto en el banco no estalló debido a una falla en el mecanismo de relojería adosado a ella, pero cerca de las 17,30 hs., mientras hablaba Perón desde el balcón de la Casa Rosada, explotó la del Hotel Mayo y cinco minutos después la de la estación de subte. El saldo trágico fue de seis muertos y adicionalmente hubo que lamentar más de cien heridos, muchos de ellos horriblemente mutilados.
A partir de las investigaciones realizadas (que fueron bastante sencillas, porque según su inveterada costumbre, los radicales siempre dejan todos los dedos marcados y si entran a robar le pisan la cola al gato), fueron apresados Mathov y Carranza quien declaró que para perpetrar el atentado, habían contado con el apoyo de Ricardo Balbín (alias "el Chino"). Se los enjuició, condenó y encarceló, pero tras la caída de Perón en 1955, ambos fueron indultados por la revolución fusiladora.
Después, el terrorista Mathov sería electo diputado nacional (y a instancias de Balbín, designado vicepresidente del bloque radical). De paso, digamos que su hijo Enrique, en tanto fiel continuador de la tradición delictiva del padre, fue secretario de Seguridad de otra "estrella" del firmamento radical: el presidente Fernando de la Rúa, y resultó enjuiciado y condenado por la salvaje represión de diciembre de 2001. En cuanto a Carranza, durante el gobierno de Arturo Illia, alias "la Tortuga" (sí, ese en el que estás pensando: el "demócrata" que accedió a la presidencia con el 20% de los votos y el peronismo proscripto, el gorila visceral que atrasó nueve años el reloj de la historia argentina impidiendo el retorno de Perón, el que en su despacho tenía un retrato de Churchill) sería nombrado secretario técnico de la CONADE, y años más tarde, durante la presidencia de Raúl Alfonsín (otro "prócer" del panteón radical y van...), designado ministro de Obras y Servicios Públicos, primero; y de Defensa, luego. Para mayor vergüenza, la estación del ferrocarril Mitre en el barrio de Palermo, aún lleva el nombre de "Ministro Carranza".
Desde 1891 hasta hoy, infamia y UCR son sinónimos.

-Juan Carlos Serqueiros-

miércoles, 29 de julio de 2026

NO MALDIGAS TU SUERTE

























Escribe: Gabriela Borraccetti *

Algunas veces, el viento es simple y sencillo, y sopla sobre nuestra vida como una brisa que arroja aires nuevos dentro de un contexto que no parece cambiar demasiado.
Pero otras veces, el viento es un huracán que nos arrasa y deja vacío el escenario conocido en el que solíamos encontrar las referencias, la dirección y el manual de instrucciones de nuestros días.
Es que quizá nunca nos hayamos detenido a pensar que, para vivir, no precisamos lo que ya está escrito; sino la capacidad de poder crear nuestros propios guiones.
No maldigas tu suerte, tu vida siempre está de tu lado.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


martes, 21 de julio de 2026

SUPER-DIOS VS. EL AGUILA GUERRERA



















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Mis letras no son crípticas. Siempre reflejan la realidad, sólo que contada poéticamente, a través de un lenguaje rítmico. (Indio Solari)

Me gustan todas las canciones del Indio, tanto las que han sido llevadas al disco como las que permanecieron oficialmente inéditas. Porque todas están bien escritas y compuestas, y conmueven; tanto las dramáticas que abordan una temática pesuti (que son mayoría), como las (escasas, por cierto) festivas y/o celebratorias. Todas, pero TODAS en serio, eh, desde “Ñam fri frufi fali fru" hasta “Serenata de los Santos Fumadores”.
A propósito de esta última, recuerdo que al escuchar una tan sublime autobiografía lírico musical que es, al mismo tiempo, toda una declaración de principios y hasta la condensación poética de una filosofía de vida; pensé: “bueno, si el Indio la considera la mejor de las canciones que compuso y escribió, e incluso la tuvo años en la gatera hasta dar, en 2024, con la cautivadora, mágica, voz de Valentina Cooke para que la interpretara magistralmente; entonces ha de ser nomás llegada la hora de prepararse para asistir a un Solari encarnado en el Chanchito Porky tartamudeando su característico ¡Eso es to-to-todo, amigos!
Pero —seguramente por haber obviado la circunstancia de que él era, en sus propias palabras, “un ambicioso estelar y cósmico”— felizmente, yo estaba equivocado en mi suposición, en tanto sí habría más. Cómo no.
¡Y cuánto más! Porque aún cuando estuviera cruelmente afectado por el avance implacable de ese tremendo mal parido llamado señor Parkinson; Solari nos obsequió, un año antes de irse de esta dimensión, la maravilla titulada “Super-Dios vs. El Águila Guerrera”, canción estrenada el 14 de junio de 2025, enmarcada en el más alto de sus proyectos, la crème de la crème, la selección de la selección: El Mister y los Marsupiales Extintos, la banda que formó para hacer “la música más elaborada… para la gente más grande… un lounge mordaz” (sic). Y la adjetivación es perfecta, pues refiere, claro, a melodías estilo lounge, o sea, música más… tranqui, lenta y relajada; pero aplicada a poéticas cargadas de sarcasmo e ironía y frecuentemente críticas, todo bajo una ligereza aparente. Por ejemplo, si escuchás al prócer del lounge: Henry Mancini, mientras mirás cualquiera de los tantos episodios de la serie animada La Pantera Rosa, instantáneamente percibís que allí, de suave y ligero no hay absolutamente nada a no ser la excelencia de una melodía fascinante ejecutada en saxo tenor y que, por lo contrario; bajo una pátina de humor, picardía y mordacidad, en realidad estás asistiendo a un combate librado contra la burocracia, la mezquindad, el absurdo, la sinrazón, la impostura y la injusticia.
En Los Marsupiales Extintos los músicos son los mismísimos Fundamentalistas del Aire Acondicionado, sólo que con sus identidades formales “ocultas” bajo pseudónimos: Conrado Marsupial es el guitarrista Gaspar Benegas, Marta Marsupial es el bajista Fernando Nalé (eventualmente mencionado como Marsupial Neil cuando asume el rol de mastering), Rubén (también citado como Rúben cuando labura de ingeniero de sonido) Marsupial es el tecladista Axel Lang, Electra Marsupial es el guitarrista Baltasar Comotto, Honorato Marsupial es el saxofonista Sergio Colombo, Carlin Marsupial es el guitarrista Lucas Solari, sobrino nieto del Indio y todo así…

SUPER-DIOS VS. EL ÁGUILA GUERRERA
(Autor y compositor: Carlos Alberto Solari)

Quiero creer que alto en el cielo
nos queda aún un águila guerrera
luce los colores del mar y del cielo
y es lo único que temen las ratas

Y si cobijás una de ellas
con tus alas de lata
con tu propio veneno te va a joder

Ahora nuestra águila flota a su aire
abriendo y cerrando sus garras inquietas
barriendo las rocas con su vista certera
y todos queremos que la patria nos ame

Dicen por allí que el demonio (así lo hace)
Es Super-Dios cuando se emborracha (ella hace)
cuando hablo de ratas vos ya sabés.


Estamos ante una canción neta, cabalmente, patriótica, pero a la vez; despojada de todo atisbo de patrioterismo chauvinista meramente declamatorio y/o de nacionalismo berreta.
De movida nomás, a la base rítmica, cuasi marcial, de la percusión (con instrumentos virtuales que están a cargo del propio Mister) y el bajo de Marta Marsupial, la sobrevuela una melodía inefable, hipnótica, épica, ejecutada con sin igual maestría en la viola de Electra Marsupial. “Quiero creer que alto en el cielo”, canta el Mister, más no como una simple expresión de deseos ni alentando una esperanza que inevitablemente resultará vana porque sólo consiste en sentarse a esperar lo mejor sin hacer nada para lograrlo efectivamente; sino constituida en la aseveración de una convicción profundamente arraigada. 
Frente a la distopía de un pueblo gimiente bajo el yugo de los poderes fácticos que lo oprimen (simbolizados en “las ratas”), se produce la reacción popular mediante un retorno a las raíces, al mito fundacional de la argentinidad, al que indubitablemente nos remite la alusión a la ópera “Aurora” de Héctor Panizza y más precisamente al intermezzo entre los actos segundo y tercero con el aria “Alta en el cielo”, la que hoy por hoy a partir del decreto gubernamental de 1945 —e imagino aquí que ya reparaste en el año, ¿no?— conocemos como “Canción a la bandera”. Sí, esa misma que cantamos en la escuela.
¿Pero qué es “lo único que temen las ratas”? Y… qué otra cosa va a ser sino la eclosión magnífica de un pueblo, es decir, el estallido de la rebelión popular, la revolución que las arroje del poder. De allí el recordatorio de lo que ocurre “si cobijás una de ellas / con tus alas de lata / con tu propio veneno te va a joder”. Traducido al criollo: si envenenado de odio te pusiste "alas de lata" en lugar de concebir altos sueños y furioso votaste irresponsablemente a un psicótico incestuoso y coprolálico con delirio mesiánico, caprichos de adolescente, veleidades de tiranuelo y complejo de inferioridad quien, aliado luego a un monstruoso psicópata perduellis y a una terrorista dipsomaníaca instauró un orden injusto y perverso junto a sus cómplices: una banda cruel e infame de ladrones, coimeros, narcos, meretrices y estafadores, a la par que privilegia los intereses sectarios de una oligarquía económico financiera comisionista y tributaria de los poderes foráneos; el resultado no podía ser otro que un pueblo esclavizado y condenado a malvivir en el puto subsuelo de la miseria. En síntesis, una advertencia que se reitera enfáticamente en "Ey ey ey ey".
De ese statu quo de expoliación, entrega y latrocinio implantado por un “demonio” —que no es precisamente aquel simpático y querible Luzbelito al que arbitrariamente Dios le picó el boleto; sino uno malo de verdad, un terrible chozno de puta travestido en un espantable Super-Dios borracho de poder omnímodo—, viene a salvarnos y rescatarnos el “águila guerrera” que “ahora flota a su aire” (dicho sea de paso, genial y castellanísima metáfora para significar “soberanía”, con la que se florea el Mister metiendo un golazo de rabona, ¿o acaso se te ocurre alguna más apropiada?) y que “abriendo y cerrando sus garras inquietas / barriendo las rocas con su vista certera” vigila celosamente y protege nuestros recursos naturales, nuestra riqueza ictícola y nuestros minerales y tierras raras.
No por nada el Mister canta “y todos queremos que la patria nos ame”, así como no por nada Borges escribió “nadie es la patria, pero todos lo somos”. Es una especie de final feliz: ya arrojado el lastre de "las ratas" tras el triunfo de la revolución de amor, hay una identidad nacional colectiva significante de cohesión popular más allá de toda diferencia de clase, de pensamiento o lo que fuere.
Ah, no quiero olvidarme de otra “cosita”: lo de la guitarra de Electra Marsupial en este tema es heroico. Glorioso, diría.
Esta canción no sólo conmovió mis sentidos, sino que permeó los planos más altos de mi psiquis. Me traspasó, directamente.
Cuando el Mister habla de ratas, yo sé muy bien a quiénes se refiere. ¿Y vos?

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 17 de julio de 2026

SACARSE LA VENDA































Escribe: Gabriela Borraccetti *

Los síntomas son repeticiones disfrazadas de un viejo dolor que no podemos resolver. Al repetirse una y otra vez, la psique intenta comunicarnos que es necesario enfrentar nuestra participación en lo que nos sucede, en lugar de dejarlo intacto bajo el pretexto de que el mundo / los demás / los otros / nuestros padres / nuestras parejas, son los culpables de nuestra desdicha.
Mientras no queramos ver responsabilidad alguna en lo que acontece, el síntoma adquiere la capacidad de desplazarse de una a otra situación, viéndonos así expuestos al fracaso, al desamor, a la soledad o a cualquiera de las formas en que la angustia y la insatisfacción se apoderan de nuestra vida o parte de ella.
Si "siempre pasa lo mismo", es porque siempre pretendes obtener lo mismo en el mismo lugar en donde no lo vas a conseguir.
Recuerda: para que algo deje de doler, hay que sacarse la venda; no ponérsela.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


martes, 14 de julio de 2026

TREN Y GLOBO


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En la página web del Archivo General de la Nación di con este documento fotográfico en el cual se aprecia, tal como era en la década de 1920, la estación de tren Rosario Norte, situada en avenida Aristóbulo del Valle 2720, esquina Callao, en el barrio Pichincha de mi ciudad natal:


¡Cuántos recuerdos despertaron de súbito al contemplar esa imagen! Y cuánta evocación de mi rosarina niñez… Es que desde 1962, una vez por mes (o, mejor dicho; cuando la economía familiar lo permitía) allí tomábamos con mi viejo el tren del Ferrocarril Mitre (históricamente llamado Estrella del Norte y popularmente conocido como "El Tucumano", porque venía desde la ciudad Jardín de la República, la vieja y bella Tucumán) con destino a Buenos Aires, para verlo jugar a Huracán.


El tren llegaba a Rosario Norte a las seis de la mañana, así que para abordarlo, salíamos de casa (que estaba ubicada en barrio La Guardia, más precisamente en el pasaje Turín al cuarenta y seis —expresado en rosarigasino, porque nosotros no decimos “al cuatro mil seiscientos”, así como tampoco decimos “vámonos” sino vamolon ni “para allá” sino pa’ ayá—) a las cinco o cosa así, y pateábamos las cuatro cuadras de tierra hasta “el asfalto”: la avenida Uriburu, para tomar un “hormiga negra”, es decir, un taxi Mercedes Benz 170D, que nos trasladara hasta la estación.


Subíamos al tren y después de un viaje de seis o siete horas (dicho sea de paso, nunca supe por qué inescrutables designios, en el cruce ferroviario de Ramallo la formación quedaba detenida durante una hora o más), llegábamos, largamente pasado el mediodía, a Retiro, donde tomábamos un bondi de la línea 101 hasta Parque de los Patricios. Seguidamente almorzábamos, generalmente unas milanesas con papas fritas, regadas con un pingüino de tinto de la casa para mi viejo y una Bidú Cola para mí, en algún bodegón cercano al estadio (por entonces, el Palacio todavía se llamaba Jorge Newbery; porque recién en 1967 cambiaría de nombre pasando a llamarse Tomás A. Ducó). Y después… ta tan ta tan… ¡a la cancha, a ver la reserva y trascartón nomás, la primera!
Y a las diez de la noche completábamos el periplo volviendo a Rosario en el mismo tren. Se podía cenar, me acuerdo, en el coche comedor —lo cual nos estaba vedado en razón del invariablemente exiguo presupuesto de los Serqueiros—. Sin embargo, tal contingencia… económico financiera, digamos, lejos de representar un problema; se constituía en preanuncio del disfrute de una exquisitez, porque también pasaban por los vagones mozos vendiendo boles de una sopa reconfortante y verdaderamente deliciosa.
La primera vez que hice con mi padre ese viaje —y asimismo la primera que vi jugar a Huracán— fue el domingo 8 de abril de 1962. Aún me faltaban dos meses y algunos días para cumplir seis años de edad. Aquel día el Globo, en condición de local, enfrentó a su clásico rival: San Lorenzo de Almagro. Ganamos 1 a 0 con un golazo de Ernesto Juárez.


Para mayor alegría, precisamente la de ese jugador era una de las figuritas “difíciles” del álbum de ese año, y hete aquí que dos días antes, yo se la había ganado, magistral encimadita mediante, a mi eterno enemigo del barrio: el Gordo Cachito.


Aquel viaje fue para mí toda una maravillosa aventura, me sentía en el mundo de Verne o de Salgari, y de yapa... ¡ir a ver a Huracán, gritar un gol de la figurita difícil y volver con un triunfo! Gloria de titanes, literalmente.
Como dice la nostálgica zamba de Rodolfo Polo Giménez: "¡Qué tiempo feliz / el de la niñez! / ¡Velay yo no sé / para qué pasará! / Palabrita 'e Dios que da gana 'e llorar / de sólo pensar / que no volverá".

-Juan Carlos Serqueiros-


lunes, 6 de julio de 2026

MI ÁRBOL





































Escribe: Gabriela Borraccetti *

No vengo a entreteneros con festividades mundanas, sino a despertar en vosotros la memoria dormida de la inmortalidad. (Paramahansa Yogananda, “El árbol de la memoria”)

Somos el acorde que ha resonado por decenios y el aquí y ahora de todas esas notas que estuvieron, están y estarán en el aire a través de nuestros hijos, de nuestra creatividad y expresión que soltamos como hijos a la vida.
Mi árbol es un árbol frondoso que cruza el océano y tenía algunos brazos finitos y flacos intentando crecer. Con la fuerza de los que emigran, con la tristeza del que cruza hacia lo desconocido, con el perdón hacia quien nos ha abandonado, con el amor del que espera encontrar su lugar, con el deseo de hallar un hogar nuevo, con las ganas de dar lo mejor y el anhelo de un cielo que sea cobijo del pasado, estrella del futuro y presente de amor.
De mis ramas a mis raíces y viceversa.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


miércoles, 1 de julio de 2026

¿CUÁNTO MÁS FALTARÁ?


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

A solicitud suya, vía correo electrónico envié (obviamente, en formato digital) a un amigo los dos libros acerca de nuestra historia, escritos ambos por el decano de los historiadores argentinos, el deán Gregorio Funes: “Ensayo de la Historia civil de Buenos Aires, Tucumán y Paraguay" (ed. 1816, Imprenta de M. J. Gandarillas y socios, Buenos Aires) e “Historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata 1816-1818", (ed. 1875, Imprenta del Porvenir, Buenos Aires). 
¿Querés saber dónde los obtuve? Te cuento: en el website de la universidad de... ¡Harvard! Y para nada es ese un caso aislado, eh; montones de libros y documentos digitalizados de historia argentina hay que descargarlos de instituciones de España, Estados Unidos, Inglaterra, Suecia, Holanda, Alemania, etc. 
Y cuando algún historiador de verdad se proponga narrar la guerra de Malvinas en 1982, los documentos tendrá que buscarlos en el Foreing Office londinense.
Hace unos años escribí acerca del proceso que desembocó en el despojo que se le hizo al Chaco de sus mejores colonias: las situadas por debajo del paralelo 28, para otorgárselas a la provincia de Santa Fe, con las consiguientes extranjerización de la tierra pública y formación del consorcio transnacional La Forestal, la explotación de los trabajadores, la expoliación, la miseria y la represión sangrienta. Y a eso hay que agregar la tala indiscriminada de los quebrachales, lo cual trajo aparejadas alteraciones irreversibles en la biodiversidad, la erosión y desmineralización de los suelos, además de un descenso alarmante en su capacidad de absorción y retención del agua, la modificación del régimen hídrico y una sensible baja en la población de las especies animales (varias de ellas incluso hasta la cuasi extinción). Todos efectos espantosos que los argentinos no sólo continuamos sufriendo en la actualidad (ya transcurridos ciento veinticuatro años de todo aquello); sino que encima; ante nuestra pasividad inentendible, se reitera el ecocidio a paso redoblado en tanto a la fecha la deforestación está cercana a los 20.000.000 de árboles.
En 1880, la guerra civil entre la nación y las provincias de Buenos Aires y Corrientes sublevadas y aliadas entre sí, concluyó, por el empecinamiento del presidente Nicolás Avellaneda, con la ciudad de Buenos Aires erigida en capital federal ante la resignación del presidente electo para sucederle en el poder: Julio A. Roca, quien propugnaba que fuese Rosario. Lejos de haber aprendido la lección, agravamos aquel error con la mil veces maldita reforma constitucional del menemismo y el radicalismo en 1994 y la creación de esa horrible entelequia llamada CABA.
El desinterés y el desdén por el conocimiento de nuestra historia me indigna y preocupa. Con 70 años sobre el lomo, ya estoy más cerca del arpa que de la guitarra, con lo cual mucho más que asistir impotente a la entrega de nuestros recursos naturales y a la disolución nacional que está latente, no puedo hacer; pero vos sos vida joven, pensá un cachito: ¿cuánto más creés que nos queda como país si seguimos así?

-Juan Carlos Serqueiros-