Se ha sobrevaluado la felicidad por encima de la paz, y por eso; vamos buscando un estado inflacionario del yo que nos brinde exaltación en lugar de calma, ruido en lugar de silencio y distracción en lugar de concentración.
No dudes que si en el mundo hay guerras, en parte es por creer que lo que nos falta, siempre lo tiene el otro, incluso; la posibilidad de estar contentos.
Siente, respira, aspira, inspira, suelta, mira, observa, penetra en las cosas bellas, aprecia paisajes, olores y colores; permítete emocionarte, busca conocerte y empieza a aceptarte, a corregirte, a retarte y a abrazarte.
No busques a los demás para que hagan por ti todo esto, para no sentirte solo, para dejar de auscultarte; toma a la soledad de la mano para que te regale su apacible compañía y desde allí, quizá puedas encontrar que feliz se es primero solo y luego acompañado.
No lo olvides: felicidad sin paz, jamás es felicidad.
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

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