sábado, 31 de marzo de 2012

CARTAS DE LORD CHESTERFIELD A SU HIJO STANHOPE



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Un libro que no puede faltar en ninguna biblioteca que se precie de tal: Cartas completas de Lord Chesterfield a su hijo Stanhope.
Philip Dormer Stanhope, conde de Chesterfield; fue un político (del bando whig) y diplomático inglés del siglo XVIII. En una de sus misiones y como fruto de una relación amorosa con una dama francesa; lord Chesterfield tuvo un hijo (natural, pues no se casó con la francesa; ya que estaba prometido en matrimonio con una hija del rey inglés) al cual reconoció, dió su apellido, puso el nombre de pila que era más frecuente en la familia Stanhope (y suyo propio): Philip, y le costeó una esmeradísima educación en el internado de Westminster, queriendo hacer de su hijo un brillante estadista para Inglaterra.
En ese orden de ideas y propósitos, mantuvo con ese hijo una copiosa correspondencia en la que le daba a éste toda clase de preceptos y consejos. Pero el destinatario de esas cartas, Philip Stanhope hijo, no pudo cristalizar las expectativas que en él habia depositado su padre; porque falleció muy joven, a los 36 años, sin haber logrado alcanzar la gloria que para él había soñado lord Chesterfield.
El golpe sufrido por la prematura muerte de su hijo y el conocimiento de que pese a sus consejos éste había hecho un casamiento "no apropiado" (había desposado en secreto a una mujer de origen humilde; en lugar de casarse con una dama de la nobleza británica como pretendía su padre), precipitaron seguramente su fallecimiento, acaecido en 1773. Al año de muerto lord Chesterfield, en 1774 la viuda de su hijo haría publicar la correspondencia entre ambos. Esa obra, es la que conocemos como Cartas de Lord Chesterfield a su hijo Stanhope.
No comparto las críticas al libro reputándolo como un compendio de expresiones de cinismo, hipocresía y arribismo; creo más bien que son los consejos de un padre que busca lo mejor para su hijo, en el contexto de la época en que le tocó vivir. 
Ah!, una cosita más: no lo recomienda un poligrillo como yo, eh; sino alguien que "alguna lectura" cargaba encima y que lo tenía como uno de sus libros de cabecera... un tal Juan Domingo Perón, no sé si les suena...

SOMOS BUENOS, SOMOS MALOS




















El demonio reacciona al agua bendita, y Drácula se retrae ante el crucifijo y se chamusca con la luz del día.
Quiere decir entonces que si el mal no se ha erradicado del mundo, es porque los buenos no somos tan buenos, los luminosos y espirituales no debemos ser tan luminosos ni espirituales, y los que decimos sacrificarnos por los demás; tan sólo pensamos en nuestro beneficio.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

NUESTRO AYER




Quizás, sólo quizás, Dios nos permita un instante con nuestro ayer... Reparar erores, acordar diferencias, volver...
Quizás. (Marcelo Furtivo)

viernes, 30 de marzo de 2012

LA PALETA DE PINTAR LA VIDA


















Escribe: Gabriela Borraccetti

Si una paleta de pintor fuese la vida, cada color sería una persona. A medida que avanzamos en el tiempo, vamos mezclando cada vez más colores de acuerdo a los momentos en que nos encontramos con seres significativos.
De este modo, con el arribo de cada nuevo vínculo a nuestra experiencia, el lienzo del trayecto fue cambiando de color: todos hemos dibujado campos de blanca inocencia, con delantales y margaritas llenas de pétalos translúcidos; y agregado más tarde, con la llegada del amor, esos rojos de pasión que, mezclados con aquel blanco, crearon atardeceres muy rosados. 
Más tarde, pudo aproximarse alguien que parecía ser un sol, y nacieron amaneceres en tonos cálidos, que le dieron al horizonte un nuevo motivo para brillar de alegría. 
 Quizá en el medio, llegaron muchos colores más; pero hemos perdido la memoria de las leves tonalidades que fueron aportando a la obra en general.
Lo que sin dudas no hemos olvidado, son los tropiezos; esos que llegan junto a las obligadas pinceladas en negro y que convierten en masacote gris a nuestra obra de arte. Es allí en donde nos hemos detenido con amargura y murmurado lágrimas, al ver cómo una pequeña gotita, había transoformado todo en tan sólo un momento. De allí, para atrás o para adelante; no servían los recuerdos azules, ni los violetas o los verdes. La belleza se había borrado, y de allí en más, seguramente nada podría cambiar.
¿Será por eso que solemos decir que la vida es en su mayor parte dolor?  En realidad, y siguiendo con la teoría de la paleta de pintor; no creo que muchos de nosotros pudieran decir que se han cruzado con una mayoría de personas que representaran al óleo negro; y quizá  el hecho de que sólo nos hayan enseñado a apreciar lo vistoso, haya colaborado con ver en esos momentos algo realmente espantoso. 
Sin embargo, hay un factor más, y es que nuestra vulnerabilidad al dolor, suele hacer que llevemos a cuestas la paleta enlutada durante mucho más tiempo del que debiéramos haberla sostenido en tal situación. Nuestras emociones y nuestra mente suelen jugarnos malas pasadas, cuando no podemos soltar situaciones de dolor.
A prestar atención: con seguridad has tenido más pinceladas de bellos colores, que de aquellas que después de todo, con su oscuridad, te hicieron más tarde apreciar la luz y los tonos. Todo es cuestión de recordar, para dar a las pinceladas negras su justo lugar en el espacio y el tiempo; pero no para eternizarlas.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

GRICEL: UNA HISTORIA DE AMORES TURBULENTOS


















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Susana Gricel Viganó había nacido en Buenos Aires en 1920, en el seno de una familia de ascendencia franco-alemana, trasladándose -llevada por sus padres, obviamente- de muy niña a Guaminí (los pagos de mi viejo); y posteriormente, a Capilla del Monte, en Córdoba.
Antes de cumplir 15 años, recibió una invitación de Gori Muñoz (pseudónimo artístico de quien fuera en la vida real Elena Gorizia Vattuone), hermana de Nilda Elvira Vattuone, esa extraordinaria cantante que conocemos como Nelly Omar y que tiempo después, se convertiría en la esposa del insigne poeta (¡de pie todo el mundo para aplaudir a este genio, hincha de Huracán, por supuesto!) Julián Centeya (Amleto Vergiati, en la cédula de identidad), para pasar unos días en Buenos Aires.
Y allá fue Gricel, acompañada por su madre. Cierto día, las hermanas Omar llevaron a Gricel a Radio Stentor, y le presentaron a un locutor llamado José María Contursi, que era hijo del archifamoso Pascual Contursi, y ya por entonces, él mismo un reconocido poeta.
La hermosura de la bellísima Gricel y la pinta y labia de Contursi, se flecharon mutuamente; pero había varios impedimentos para ese romance en ciernes: Contursi era casado, le llevaba a la adolescente Gricel 9 años y... ella debía volver a Capilla del Monte. No obstante, José María comenzó a escribirle, y se inició así una relación amorosa epistolar (Alicia Contursi, hija de José María, contaría en un reportaje muchos años después, que ella vio una foto de su padre, dedicada a Gricel, que databa de 1935). Luego, por prescripción médica debido a una afección intestinal según algunos y a un problema bronquial según otros, ya sea verdadera o inventada como excusa la enfermedad; Contursi viajó a reponerse a las sierras cordobesas. Y precisamente ¿a dónde imaginan ustedes que se dirigió? ¡Sí!, a Capilla del Monte, a encontrarse con "su" Gricel. Casi cinco años duró esa relación...
Pero circa 1940, a la esposa de José María, Alina Zárate, le fue diagnosticada una grave dolencia, y Contursi decidió volver a su hogar en Buenos Aires. Gricel quedó estragada, y él también, destrozado; pero de ambos, ella sería la más fuerte, superando aquel amor contrariado; mientras que Contursi se hundiría cada vez más en su dipsomanía, volviéndose su vida un infierno de alcohol. Nunca dejó de escribirle a Gricel, y sus cartas, llenas de dolor, expresaban los tormentos que sufría.
De ese período, datan las letras de sus tangos más memorables, todas inspiradas en su amor por Gricel y en las que narra la pena que arrastraba: En esta tarde gris (para mí, un himno), Quiero verte una vez más, Sin lágrimas, Cristal, Tabaco, y por supuesto, Gricel, que dice:

GRICEL
Tango (1942)
Letra: José María Contursi - Música: Mariano Mores

No debí pensar jamás
en lograr tu corazón
y sin embargo te busqué
hasta que un día te encontré
y con mis besos te aturdí
sin importarme que eras buena...
Tu ilusión fue de cristal,
se rompió cuando partí
pues nunca, nunca más volví…
¡Qué amarga fue tu pena!
No te olvides de mí,
de tu Gricel,
me dijiste al besar
el Cristo aquel
y hoy que vivo enloquecido
porque no te olvidé
ni te acuerdas de mí...
¡Gricel! ¡Gricel!
Me faltó después tu voz
y el calor de tu mirar
y como un loco te busqué
pero ya nunca te encontré
y en otros besos me aturdí…
¡Mi vida toda fue un engaño!
¿Qué será, Gricel, de mí?
Se cumplió la ley de Dios
porque sus culpas ya pagó
quien te hizo tanto daño.

ENLACE A "GRICEL" EN YOU TUBE: http://www.youtube.com/watch?v=aMOkbXsqqXM&feature=related

En 1955, Contursi enviudó. En 1949, Gricel se casó en Capilla del Monte con un señor que se llamaba Jorge Camba, viajante de comercio él, unión esta de la cual nació una hija: Susana Jorgelina Camba.
En uno de sus viajes a la provincia del Chaco, Camba se enamoró de una señora, Vilma Rabez, que también era casada, y ella le correspondió; originándose de ese modo un drama pasional que pudo haber terminado en tragedia, ya que el marido de Vilma le disparó un tiro a Camba, alojándose la bala en uno de sus pulmones. Salvó su vida de milagro, pero obviamente su matrimonio con Gricel quedó deshecho a partir de allí, y en adelante, él formó pareja con Vilma, residiendo ambos en la ciudad de Resistencia.
Después, algunos dicen en 1962, y otros -como por ejemplo Alicia, la hija de Contursi- en 1961; Gricel, anoticiada -se cree que por el bandoneonista Ciriaco Ortiz- de que José María estaba totalmente entregado al alcohol, viajó a Buenos Aires, lo buscó y se lo llevó con ella a Capilla del Monte. 
De ahí en más, ya nunca se separarían. Se casaron en 1967 -sólo por iglesia, recordar aquí que la ley de divorcio, promulgada por Perón, había sido derogada por los golpistas del 55-. A todo esto, la pareja formada por Jorge Camba y Vilma Rabez se había consolidado.
Y llegó el momento de decir por qué conozco yo toda esta historia: ocurre que ellos eran tíos míos, tíos postizos, sí; pero tíos al fin. ¿Vieron que entre nosotros los argentinos, es costumbre llamar tíos a quienes tienen una relación tan estrecha con nuestros padres, que pasan muchos momentos en nuestra casa o viceversa? Bueno, esa era exactamente la situación; había tanta amistad y era tanto el tiempo que pasaban Jorge Camba y Vilma Rabez en mi casa paterna y tan frecuentes las visitas familiares a la casa de ellos; que para mí fueron siempre tío Jorge y tía Vilma. 
Mis sentimientos hacia mi tío Jorge eran encontrados: por una parte, yo ansiaba, buscaba afanosamente su compañía, porque el tipo tenía una conversación amena, atrapante, ingeniosa, y un finísimo humor; pero por otra -y debo reconocerlo-, yo le tenía algo de bronca, bronca "cariñosa" si se quiere, pero de todos modos, bronca; porque el chabón, de historia sabía un paquete, la tenía re-clara, y el pendejo petulante y presuntuoso que era yo por entonces, sencillamente no podía admitir mansamente tal cosa. A más, él tenía una cualidad que yo no poseía: una prodigiosa memoria, la cual le permitía, entre otras cosas, citar la fecha exacta en que había sido fundada tal ciudad, quién lo había hecho, en qué día, mes y año había tenido lugar tal batalla, quiénes la habían protagonizado, las tropas de cada bando, etc. ¿Cómo podía yo licuar esa enorme ventaja que él tenía? No, imposible, era dar demasiado handicap...
Y para colmo, él sabía de música..., y mucho. Recuerdo aquellos mediodías en que me iba a los piques para asistir a las juntadas de mi viejo y sus amigos, entre los cuales estaba, obvio, mi tío Jorge, al grill "La Ideal", de los Bosch, donde se encontraban para el sacrosanto vermucito, amenizado con jugosas charlas y anécdotas que yo escuchaba extasiado. Allí estaban mi tío Renato (un groso, un gran hombre), el Gallego Suñé, el Gringo Bonetto; ocasionalmente caían el Flaco Pernía y su inseparable ladero, del cual nunca supe su nombre, al que le decían La Vieja porque era igualito a la vieja del juego del sapo; Palermo, que vendía guitarras y tocaba la viola como los dioses; alguno de los Fonda, ora Augusto, que era un bacanazo, esnifaba de la buena y siempre tenía a su lado alguna fémina -por lo general, actriz- que rajaba la tierra; o el otro, Alfredo, un señor con mayúsculas, siempre con su escudero a la zaga, el Negrito Aldo, que hablaba al vesre; a veces iba Mariscal, el famoso escultor; en alguna ocasión, mi tío Renato lo llevó allí al discípulo del gran Marechal, el poeta José María Castiñeira de Dios, el que escribió Réquiem para Juan Domingo Perón...
Generacionalmente, soy del palo del rock, y ellos, mucho mayores que yo, eran todos tangueros. Así las cosas, el conflicto entre opiniones lírico - musicales era inevitable. Me acuerdo de una tenida de aquellas, en la cual yo defendía encarnizadamente lo que los de mi generación llamábamos música progresiva: Los Gatos, Manal, Almendra, Vox Dei, etc., y el maestro Torcuato Wermout, violinista eximio el hombre, que tenía una orquesta típica, dale que te dale con el tango; y en eso salta mi tío Jorge y me dice: "¿Vos leíste la nota a Enrique Cadícamo y Litto Nebbia juntos en la revista tal del mes tal? Leela, que ahí vas a saber, por fin, lo que es eso de 'música progresiva'. Toda la buena música es progresiva, nene, independientemente del género".
Directo al mentón, me noqueó... Mascando lo que yo creía la humillación de la derrota y con toda la rabia concentrada, lo odié, en ese momento lo odié... Y sin embargo, buscaba cada vez más su compañía, sus charlas... ¡Cuántas veces me habrá relatado, y de primera mano, la historia de este tango Gricel y la de sus protagonistas, él incluido! Pero por supuesto, mi orgullo herido me impedía creerle; hasta que después, con el tiempo, comprobé que lo que me contaba era absolutamente cierto. 
Pasaron los años, crecí, y la vida me fue llevando por otros caminos; perdí el contacto con mi tío Jorge y nunca pude decirle personalmente que lamentaba no haberle creído en su momento.
Mucho después, me enteré de que la hecatombe nacional producida por el Gran Depredador, el califa de Anillaco en los 90, lo había conducido a perder su nivel de vida, y que se había visto obligado a irse con mi tía Vilma a Villa Allende, Córdoba, a vivir en la casa de la hija que él había tenido con Gricel: Susana Jorgelina Camba. Y pegado a la casa de Susana, donde habían recalado Jorge Camba y Vilma Rabez, vivía por entonces Gricel. Las vueltas de la vida, ¿no? 
José María Contursi murió en 1972, dejándole a Gricel en legado un porcentaje de sus derechos de autor. Gricel falleció en 1992. Mi tío, Jorge Camba dejó de existir en 1996. Al morir, todavía llevaba alojada en un pulmón aquella bala que los matasanos no pudieron o no supieron extraerle. En cuanto a mi tía Vilma, pude enterarme que vive en Reconquista, llevando orgullosa sus ochenta y pico de años, y que al presente integra aún el Coro Municipal de la Tercera Juventud de esa ciudad, del cual además, es su abanderada. Es una de las personas que más sabe, quizá la que más sepa, acerca de tango; una verdadera enciclopedia en eso. Aquí pueden ver una imagen suya:


Ya ni me acuerdo por qué y para qué les conté todo esto... Será que me puse evocador y melancólico por algo, no lo sé... Pero bueno, ya está hecho. Vaya mi emocionado recuerdo para los protagonistas de esta historia de amor y de vida.
Y colorín colorado, este cuento ha terminado.

-Juan Carlos Serqueiros-

LA MAGIA DE TU VIDA



















Con la suficiente perspectiva, puede que se nos vea bellos, etéreos e incluso mágicos. Con lo tangible que vuelve a las cosas la cercanía, no esperes que obvien tus defectos.
Sin embargo, si aquel que está cerca de titrata tus oscuridades sin amor, hará que termines pensando que tu vida, no tiene magia. En ese caso, recupera la distancia: tus luces merecen igual respeto que tus sombras.

Gabriela Borracetti
Psicóloga Clínica

miércoles, 28 de marzo de 2012

CANCIÓN PARA UN GOLDFISH


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

CANCIÓN PARA UN GOLDFISH
(Solari)

¡Check in-out!
¡Así, siempre, como entrás… salís!
¡Check in-Check out!
¡Con portazos en la habitación!
Aunque nunca quieras irte así
¡Ooh! ¡Ooh!
Soy el primero en reir cuando desaparecés
Siempre vas debajo de la mesa a jugar…
¡Check in-out!
El milagro va a suceder…
¡Check in-Check out!
Bajo mi mesa va a suceder
Y así como entrás… ¡Salís!
¡Ooh! ¡Ooh!
Si mis minutos parecen siglos cuando te vas
Es porque al quedarme solo veo toda mi idiotez
¡Check in-out!
Lloriqueando… pero vas por más
¡Check in-Check out!
Lametones y sexo pistón
Y derrumbes sobre un edredón
¡Ooh! ¡Ooh!
¡Check in-out!
Gimoteando te desmoronás
¡Check in-Check out!
Y juntás las piezas del collar
(Ni una queja hasta reprochar)
¡Ooh! ¡Ooh!
Yo nunca ví reir así…
Me rasco la papa y no puedo recordar
¡Check in-out!
¡Así, siempre, como entrás… salís!
¡Check in-Check out!
¡Con portazos en la habitación!
¡Ooh! ¡Ooh!
¡Check in-out!
Dulce-amargo… justo para vos
Y un feroz jadeo para mi.
¡Me gusta así! ¡Te gusta así!
¡Hay check-out!
Dulce… suave…

Este es un tema que en lugar de formar parte de El Tesoro de los Inocentes (Bingo Fuel); bien podría haber estado incluido en el disco que le siguió: Porco Rex, ya que Solari, en la nota que le concedió al pasquín La Nación, de fecha 02.12.2007, dijo que estaba compuesto por "trece canciones de amor para dealers", ironizando sobre la devaluación, la pauperización, del amor.
Pero bueno, no fue así, y el inescrutable dios Indio resolvió meterlo en El Tesoro. ¿Y quién se lo va a discutir, vos?... porque lo que es yo; ni en pedo.
Un goldfish, pez dorado o carpa dorada, es un pez "de acuario", de la familia de los carassius. Solari "bautiza" así al tipo que protagoniza la letra, porque lo pinta como un pescado, es decir, un nabo, un boludito. Pero como el ñato carga su buena guita, que usa para comprar lo que entiende por amor; entonces es un pescado, pero eso sí... dorado. Vendría a ser algo así como uno de los "nenes de oro" que el Indio pinta en Nuotatori Professionisti ¿te acordás?
El "goldfish" paga por sexo. Se aloja en un hotel ("check in - check out",  pone el Indio, aludiendo a la expresión utilizada para el registro de ingreso y egreso de pasajeros en un hotel), en una de cuyas habitaciones espera a una trola (siempre la misma), de la cual está "enamorado". Y está implícito en la letra que la mina también siente algo por el chabón, más allá de la guita, porque cuando el "numerito" termina; ella lamenta tener que irse, se va dando un portazo ("¡Con portazos en la habitación! Aunque nunca quieras irte así"). Por supuesto, lo que ella siente por el tipito, dista mucho de ser amor; al fin de cuentas, la mina está en el negocio y el chabón es consciente de eso, pero con todo y aún no teniendo nada que ver con un sentimiento amoroso; ella algo por él siente, no lo considera sólo un "cliente más".
Que el tipo tiene cierto nivel económico nos lo indica el hecho de que en el hotel, opta por una habitación de categoría, una suite o algo parecido; ya que el Indio menciona el detalle de la mesa, mueble este que en una habitación común, es impensable, olvidate...
El jueguito al que juegan, parece ser siempre el mismo: la mina entra a la habitación y "desaparece" metiéndose debajo de la mesa para hacerle una fellatio, un pete, al ñato ("Soy el primero en reír cuando desaparecés. Siempre vas debajo de la mesa a jugar…"). Él eyacula ("El milagro va a suceder... bajo mi mesa va a suceder"), y cuando él acaba, ambos empiezan otra etapa del jueguito: ella finge que se apronta para irse, y el tipo se hace el rollo de la pena que siente al marcharse ella ("Si mis minutos parecen siglos cuando te vas / Es porque al quedarme solo veo toda mi idiotez"), entonces ella representa estar triste por tener que abandonarlo, y llora, y él la "consuela", y enroscados en ese mambo; ambos se calientan otra vez ("Lloriqueando... pero vas por más"). Nuevamente excitados, llega el turno de él para practicarle sexo oral a la mina: le hace un cunnilingus ("lametones"), y trascartón, entra a fifársela con tutti ("sexo pistón"). Luego, continúan haciéndolo  sobre el edredón ("y derrumbes sobre un edredón... gimoteando te desmoronás".
Y Solari introduce aquí otra sutil alusión a la calidad de la habitación que eligió el chaboncito, porque un edredón dista mucho de ser el simple cubrecama común que se utiliza en las habitaciones de menor costo).
¿Y ahí terminó la fiesta? No, para nada; porque ahora viene otro round de la escena que montan el tipo y la nami: él tironea de un collar que ella lleva puesto, las cuentas del mismo ruedan por el suelo, y cuando ella se agacha a recogerlas, una por una... no es difícil imaginar lo que hace él, ¿no? Hay un más que sugerente, yo diría explícito "Y juntás las piezas del collar (Ni una queja hasta reprochar)". Vuelven ambos a llegar al orgasmo ("¡Ooh! ¡Ooh!"), y entonces sí; ahora la mina se va, esta vez, en serio, y por supuesto, dando un portazo.
Y el tipo se queda pensando, y no puede acordarse de ninguna mina que lo haya hecho sentir lo que esta ("Me rasco la papa y no puedo recordar"), y satisfecho consigo mismo, se empeña en convencerse de que ella experimenta el mismo grado de goce que él ("Dulce-amargo… justo para vos / Y un feroz jadeo para mí. / ¡Me gusta así! ¡Te gusta así!").
Se siente un winner, y sobre todo, con la "ventaja" de que "hay check-out", es decir, que una vez conseguido el placer; la mina se va, y él se queda "tranquilo", disfrutando del recuerdo del placer obtenido, sin "necesidad" de "soportarla" después.
En fin, hay de todo en la vida, es así, quelevachache.

ENLACE CANCIÓN PARA UN GOLDFISH EN YOU TUBE 

-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 27 de marzo de 2012

DESENROSCATE



Hacer de un problema el centro de tu vida, termina por crear un interminable ovillo que te arrastra junto a los que viven ovillados. Desenroscate antes de que sea tarde.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica


LA MAYOR SABIDURÍA





















La mayor sabiduría está en lo que no sabemos que pensamos.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

EL MIEDO Y LA FE





















El miedo puede encerrarnos en lugares imposibles. La fe puede elevarnos hasta donde todo es posible.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

domingo, 25 de marzo de 2012

¡BUENAS NOCHES!



A esta hora, cuando los grillos cantan entre la yunga, me asomé a la ventana y ví directo a mis ojos  al Cinturón de Orión, a Rigel y a Betelgeuse.
Que las estrellas cuiden tu sueño. ¡Buenas noches!

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

sábado, 24 de marzo de 2012

LA AMNESIA

















La amnesia es una cura escasamente perdurable, para evitar los encontronazos con el ayer. (Marcelo Furtivo)

AMNESIA


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Nota: Dudé muchísimo antes de subir esto, y previo a hacerlo, pedí el consejo de dos personas cuya opinión valoro en alto grado: Gabriela, mi esposa; y Marcelo Furtivo.
El motivo de que estuviera dubitativo al respecto, era que al ponerle de mi parte mucho amor a este website; no quiero en modo alguno que se bastardee tinellizándose miserablemente, o que se vea convertido en el programa de Rial. Acá, en cuanto de mí dependa, no tendrán cabida los puteríos y chusmajes; odio el conventillo. Y como vamos a abordar una cuestión espinosa y que de grato no tiene nada; me tomo el atrevimiento de pedirles a todos que no caigamos en el chisme, que antes de poner los dedos en el teclado, pensemos si lo que vamos a escribir como opinión, sirve, y si surge desde el equilibrio entre cerebro y corazón.
De ningún modo pretendo que nadie se abstenga de opinar lo que se le ocurra, este es un ámbito de libertad y pueden escribir lo que se les antoje; lo único que pido es que se evite cuidadosamente caer en el chisme.
Gracias a todos.


AMNESIA
(Solari)

Su amnesia está bajo un aguacero hoy
y así hace del pichicho un profeta cruel.
Vuelcan su jugo allí y luego se van
la piba ésa, él y un atún.
Un agujero allí de un año
ningún recuerdo... nada... nada.
No actúa por amor ni por esplendor
se raja al culeódromo a recordar.
Se va a fumar allí el purete mejor
y va a matar el tiempo así...
Mareos que dan gran jaleo
(modales que son malas mañas).
Ningún recuerdo... nada... nada.
Escamas que (¡al fin!) huyen de su piel
lágrimas que le muerden el corazón.
Van a ver quién se come a quién esta vez
la piba ésa, él y un atún.

Un tema en el que (para mí) el Indio está refiriéndose a sus ex socios Skay y Poli y a las circunstancias del preciso momento de la ruptura del "contrato de amistad" (Solari dixit) que había entre ellos, y que significó, además; la disolución de la banda.
El título es, desde el vamos nomás, si no un misil; sí por lo menos una afirmación de que una o más personas que han sido caras a los sentimientos de otra, dejan caer en el olvido y en el desdén determinadas demandas que esa otra efectuó en cierto momento, quizá no deteniéndose a pensar que la ignorancia que hicieron del reclamo efectuado y reiterado, pudiera provocar un quiebre del cual no haya después retorno posible.
Luego de un comienzo en el cual alude a la "amnesia" de Skay, amnesia esta que se ve agravada por un "aguacero" que borra a su paso cualquier rastro de recuerdos ("su amnesia está bajo un aguacero hoy"), viene la primer patadita: "y así hace del pichicho un profeta cruel". Y obviamente, el "pichicho" es él, el propio Indio (remember aquello de "quieren el picho pero no sus pulgas"), a quien Skay pretendió responsabilizar (sutil y encubiertamente) por la ruptura, alegando que había "diferencias musicales y artísticas" primero, y una serie de excusas pavotas después; al Indio, convirtiéndolo así en "un profeta cruel". 
Sigue con el relato metafórico del encuentro que mantuvieron y que terminaría abruptamente con todo, según contara Solari mucho tiempo después, al insistir él sobre su reclamo de copias del material fílmico que estaba "en guarda" (otra vez, Indio dixit) en la casa de la pareja en Palermo, y negarse a ello con excusas pueriles Skay y Poli. Estos dos últimos son los que largan su veneno y se retiran ("vuelcan su jugo allí y se van") y a los que se representa en la letra como "la piba ésa, él...". Y el tercero, al que el Indio califica como "un atún", o sea, un pescado, un tonto; tengo para mí que sé de quién se trata, pero al no poseer la certeza absoluta de ello, voy a mencionarlo simplemente como C. Q.
Continúa la cosa con una queja solariana con respecto al "olvido" de su ex socio ("un agujero allí de un año / ningún recuerdo... nada... nada"), y trascartón, una inferencia de las motivaciones que habrían guiado al otro a obrar así: el egoísmo y la falta de empatía para con él ("no actúa por amor ni por esplendor"), y de lo que hizo luego de la ruptura producida, o sea, rajarse a su casa ("culeódromo" pone el Indio, significando que allí lo culearon, lo cogieron, lo jodieron en sus intereses) para fumarse allí "el mejor purete" (ya sea que esto deba tomarse literalmente como fumarse un habano, un puro; o que esté aplicado en sentido figurado para referirse a un porro), a boludear, dejar que discurra intrascendentemente el tiempo ("y va a matar el tiempo así...") y tratar de enterrar unos recuerdos que seguramente lo joderán en su conciencia, llenándola de intranquilidad, remordiéndola, habida cuenta de su proceder.
Y viene un reproche: como consecuencia de "mareos que dan gran jaleo", es decir, al marearse con envidias, Skay adquirió "modales que dan malas mañas", o sea, privilegió su interés personal en desmedro de los intereses del Indio, guardándose el material fílmico sólo para su propio beneficio. Es una clarísima alusión a que cuando nos sentimos traicionados por alguien, como en este caso se siente el Indio por el otro; tendemos inmediatamente a pensar en cuánto tiempo hará que el que nos defraudó nos venía garcando ¿no? Y es, si se quiere, natural y lógico que uno se pregunte eso.
Pero pese a la traición de que fue objeto, el Indio en cierto modo prefiere que haya sido así, que al otro se le haya caído la careta, esas "escamas que (¡al fin!) huyen de su piel", y él pueda verlo ahora tal como es: alguien que dejó que primara un interés propio muy mal entendido por sobre una amistad entrañable de veinticinco años.
Y termina de vomitar su bronca y decepción con una manifestación de su ego, lo cual es la esperable reacción de alguien que se sabe a sí mismo superior a quienes le han escamoteado algo que también le pertenecía. Ahora van a poder comprobar Poli, Skay y el otro, el "atún" C. Q., a quién le va a ir mejor ("Van a ver quién se come a quién esta vez / la piba ésa, él y un atún..").
Y creo, me parece, que los hechos demostraron fehaciente y rotundamente a quién le va mejor.... ¿O no?

ENLACE A LA CANCIÓN EN YOU TUBE: http://www.youtube.com/watch?v=mQutOFTO3_g

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 23 de marzo de 2012

NO MALDIGAS TU SUERTE


Algunas veces el viento es suave y sopla sobre nuestra vida como una brisa que arroja nuevos aires dentro de un contexto que no parece cambiar demasiado. Más otras veces, él nos arrasa; pasando como un huracán que deja vacío el escenario conocido en el que solíamos encontrar las referencias, la dirección y el manual de instrucciones de nuestros días.
Es que quizá jamás nos detuvimos a pensar que para vivir, no precisamos lo que ya está escrito; sino la capacidad de poder crear nuestros propios guiones.
No maldigas tu suerte. Tu vida siempre está de tu lado.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

jueves, 22 de marzo de 2012

EL GORDO TRAMPOSO / NENE, NO COMPRENDO TUS AMBICIONES



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

EL GORDO TRAMPOSO
(Beilinson - Solari)

Quiero impresionar a ese gordo tramposo
quiero impresionar a esos gordos tramposos
pues se me ha ablandado el corazón,
mi obra maestra mi perfección grosera.
De todas tus ofertas me cago de risa.
Pasaporte suizo, coqueto y sin prisa,
tibias enfermeras, como atracción
luces morales por un millón verde.

NENE, NO COMPRENDO TUS AMBICIONES
(Beilinson - Solari)

Nene no comprendo tus ambiciones,
obras inmortales a los tropezones.
Nene no comprendo tus ambiciones.
Vos ponés la fe y yo la destreza.
Así va el negocio, jodiendo tus quejas.
Valiente muchacho de América
bebiendo cocoa con tranquilidad.
Llamen a los que desarman las bombas
que destilen tequila de tu cuello roto.
A los que les gusta pasear de Cardin
y firmar con rojo tu boletín final.
Quiero impresionar a ese gordo tramposo
quiero impresionar a esos gordos tramposos
pues se me ha ablandado el corazón,
mi obra maestra mi perfección grosera.
Nene no comprendo tus ambiciones,
obras inmortales a los tropezones.
Nene no comprendo tus ambiciones.

Dos canciones, que el Indio englobó después en una sola, seguramente por lo idéntico de la temática que abordan, fusión esa que extrañamente permaneció inédita: la banda nunca la grabó (al menos oficialmente); a pesar de haberla interpretado muchas veces. Tal vez porque al Indio no lo convenció el resultado final, o quizá simplemente porque no la quiso incluir en ningún disco por estimar que no "pegaba" con el concepto general de ninguno de ellos, vaya uno a saber... los designios solarianos son, en ocasiones, misteriosos e inescrutables.
Bueh, basta de cháchara y vamos a los bifes: ¿Qué carajo es un "gordo tramposo"? ¿Un tipo obeso y que no es todo lo honesto y transparente que debiera ser? No, para nada; lo de "gordo tramposo" no pasa por los kilos que pese o por la busarda que cargue (es más; hasta podría ser flaco, como la mayoría de los yuppies que se la pasa en el gimnasio y cuidando la figurita); sino por lo "pesado", lo pesuti del tipo, condición esta que viene implícita con el cargo que ejerce y el poder que detenta. El concepto es muy simple y lo citó el propio Indio en varios reportajes: "Es el gordo que tiene tu cheque", es decir, un ñato que es el director principal, gerente general, mandamás, o ese término adoptado por la tilinguería vernácula durante el lamentable califato del innombrable de Anillaco: CEO (abreviatura del inglés Chief Executive Officer), en síntesis: el jefe, el capo, el que corta el bacalao en una compañía discográfica (por lo general, multinacional). Es el tipo que si sos un rocker, "negocia" con vos los términos y condiciones del contrato (o sea, te impone lo que se le antoje), y que además; como él tiene sobre vos el poder económico, entonces puede decidir qué música tenés que hacer, cuál te graba y edita, qué podés decir a través de ella y qué no, etc. O sea: te tiene agarrado de los huevos, bah. Y una aclaración: ese "gordo tramposo" que es "el que tiene tu cheque", el Indio lo toma en el contexto de su metier, que es la música; pero gordos tramposos como ese, hay en todos los ámbitos de negocios, sean estos cuales fueren. Cada uno de nosotros, que haya tenido que laburar en relación de dependencia, habrá reportado alguna vez a algún gordo tramposo, o incluso; alguno de nosotros habrá sido alguna vez un gordo tramposo, si es que llegó a esos niveles de decisión en una empresa. Yo mismo tuve la oportunidad de ser un gordo tramposo, y preferí no serlo, lo cual no es ni bueno ni malo; cada uno sabrá cómo vivir su vida y por qué, y cada cual es dueño de elegir qué quiere (o puede) hacer con ella: si ser un gordo tramposo, si soportar a un gordo tramposo o si mandar a cagar a un gordo tramposo y decirle que se meta su guita en el orto, optando por el siempre difícil camino de la independencia.
Una vez dilucidado qué cuernos es un gordo tramposo; podemos meternos a pispear qué quiso significar el Indio con estos versos. La historia comienza cuando ese gordo tramposo le dice a su interlocutor (un rocker, seguramente, al que llama sobradora, sarcásticamente "nene"), que "no comprende sus ambiciones" ¡Y claro que el gordo tramposo no las comprende! Porque ese rocker, ese "nene", es alguien que quiere hacer la música que se le ocurra, sin condicionamientos de ninguna clase, y vivir de ella dignamente, esa es toda su ambición; mientras que para el gordo tramposo, la ambición pasa, como dice el Indio, por la cantidad de ceros que quieras en tu cheque, obviamente, a cambio de que transes con el orden sistémico y obedezcas sus dictados.
Seguidamente el gordo tramposo denigra las pretensiones artísticas del rocker, calificando peyorativa e irónicamente a su música como "obras inmortales" (en sentido bien de turro socarrón), y le agrega "hechas a los tropezones", aludiendo a lo dificilísimo que se le hace a un músico editar su propia obra y mantener su independencia.
Trascartón, pretende "adoctrinarlo" bajándole línea y explicándole como funciona el asunto: el rocker pone la música ("vos ponés la fe", porque "un rocker -dice Solari- no se cansa nunca de apostar por su ilusión") y el gordo, su habilidad para comerciar ("y yo la destreza") para editarla al costo más barato posible y venderla lo más caro que pueda; porque viste nene... así son las cosas ("así va el negocio"), la maximización de las ganancias; por más que a vos no te guste ("jodiendo tus quejas").
Y ahora tiene la palabra el rocker, escuchemos qué tiene para decir: Comienza sacudiéndole al gordo tramposo un tremendo garrotazo: lo tilda de cipayo, de mulo a sueldo de los poderes de Yanquilandia ("valiente muchachito de América bebiendo cocoa con tranquilidad"), y enseguida nomás, lo baja del pedestal retándolo a que llame a alguien más poderoso todavía que él, o sea, a los jefes del jefe, es decir, a los que corrompen la música "esterilizando" a quienes la hacen contestaria y rebelde ("llamen a los que desarman las bombas"), lo amenaza con romperle el cuello ("que destilen tequila de tu cuello roto"), y no se priva de meterle más fichas, desafiádolo a que llame a cuantos CEO's más quiera, a esos tipos que usan pilchas de Pierre Cardin ("a los que les gusta pasear de Cardin") y que tienen el poder de "aplazarlo", de "mandarlo a marzo",  de "ponerle un rojo en la libreta de calificaciones", de bajarle el pulgar a la música que él hace ("y firmar con rojo tu boletín final").
Y siguen los sopapos al gordo tramposo y a sus jefes de ultramar ("quiero impresionar a ese gordo tramposo / quiero impresionar a esos gordos tramposos").
Pero guarda, ojo al piojo, no se alegren tanto, que no es que haya sonado por fin un tiro pa'l lao de la justicia, eh; al contrario, el rocker se termina cagando en las patas y arrugando frente a lo que el gordo tramposo le dijo antes ("se me ha ablandado el corazón", escribe el Indio aludiendo a la falta de "corazón", de huevo); y como poderoso caballero es don dinero, va a terminar por aceptar el cheque del gordo, transando con el sistema y haciendo la música que éste le permita ("mi obra maestra mi perfección grosera").
Y por eso, la canción termina con las frases que el gordo tramposo le dijo al principio: "Nene no comprendo tus ambiciones, obras inmortales a los tropezones", o sea, al fin de cuentas, nene, a ver ¿para qué te vas a romper el culo haciendo música en forma independiente, si yo te puedo dar un suculento cheque con el que vas a vivir como un rey y vas a tener todas las limosinas, minas y frula que quieras, eh?
Y bueno, che, después de todo ¿quién dijo que la vida es justa? En fin...
  

-Juan Carlos Serqueiros-

¿AMIGOS O PARANOICOS?



Hay quienes se definen a sí mismos como democráticos, tolerantes, amplios de criterio y entendidos. Sin embargo, son incapaces de poner en perspectiva una diferencia que en cambio; gustan de profundizar, aporreando tu procedencia o burlándose de tu dios.
Gente que se dice amiga tuya, pero que cuestiona tus ideas y aún tu acento; hasta que un buen día, sale corriendo despavorida al verte sosteniendo una ristra de ajos, creyendo que estás espantando a Drácula; en lugar de aplicar el sentido común y pensar en lo obvio: que acabás de volver de la verdulería.
Pero claro, ciertas paranoias provienen de la cola de paja... o quizá de pensar que el otro se nos parece en lo retorcido.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

miércoles, 21 de marzo de 2012

UN SUSURRO MUY ESPECIAL: "ENTRE PUTAS Y LADRONES"



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Febrero del 96, sol a pleno sobre las calles de Montevideo...
Voy vagando, tonteando por entre los puestos de la Feria de Tristán Narvaja, deteniéndome a cada paso para charlar con esa gente del paisito que tanto me gusta... ¡Pucha que está lindo el día!
De pronto, un susurro muy especial me conmina a posar mi mirada sobre uno de los discos compactos amuchados en el desorden "ordenadito" de un mesón donde cambalachean libros, esteras, lámparas y... un tintero, seguramente perdido en algún juzgado. "Entre putas y ladrones", reza el título chiquito debajo de la imagen del intérprete y de su nombre: José Carbajal. 
Instantáneamente, me vienen a la memoria "Chiquillada", "A mi gente", "Yacumenza" y tantas otras canciones del Sabalero, aquellas que entre trolis de tinto berreta, solíamos cantar en los fogones universitarios, y también en los otros, en esos que no eran precisamente universitarios...
Lo compro y... ahí queda, en algún bolso de esos que uno se lleva en las vacaciones. Y al regreso, va a parar con el resto de la música envasada que uno guarda para escuchar algún día... que por ahí, nunca llega. Y allí quedó el compacto, arrumbado, olvidado entre tantos otros olvidos, en el fárrago diario de esta vida que uno, en medio de sus obligaciones, se empeña en hacer un poco menos amarreta, un poco más digna de ser vivida.
Hasta que en el último trimestre de aquel 96... ¡zas!, otra mudanza pa'l Juank, una más de las tantas. Y después, bien entrado el 97 y ya instalado en el nuevo destino, un día pintó aquel disco hasta ahí inescuchado. Lo puse en el equipo y... ¡me voló el marote! Entré por la puerta grande a un mundo de marginales, de pequeños deshollinadores de la infancia convertidos en adultos laburantes algunos, en ladrones otros, y en putas otras; de quilombos de pueblo regidos por alguna madama, buenaza ella: la "Mama Juana", donde iban a culear los pobres; de pendejos que se ratean de la escuela sólo por mirar, tirados bajo la sombra mezquina de un álamo, cómo corre el río; de un tipo que es él solo, un circo: Solimán; del bailongo de un contrabandista: Alcasotro... Un mundo atrapante, de ficción; pero a la vez tan real, tan real que... que allí está el PUEBLO. Y la VIDA.
Mientras escuchaba una y otra vez ese racimo de canciones que me acariciaban y lastimaban a un mismo tiempo, conmoviéndome los sentidos, pegando bien en el centro de la psique; miraba eso que llaman "arte de tapa", que en este caso, es bastante simple y en el que, ¡oh, sorpresa!, no figuran los créditos por autoría, y que como me pareció más lógico, se los atribuí al Sabalero. Ignorante de mí...
Jodí y le rompí los huevos a medio mundo, hasta que conseguí contactarme con él, y cuando lo logré; me enteré de que se trataba (excepto dos de ellos) de unos temas que había compuesto un tal Higinio Mena, y que él, Carbajal, que había sido su amigo, llevó al disco. Afiebrado, entré a rastrear quién joraca era Higinio Mena, y hete aquí que el quía había sido un anarquista que por esas cosas raras del destino o lo que fuere, devino en guerrillero del ERP o del PRT, que había nacido en Ranchos, provincia de Buenos Aires, que en realidad no se llamaba Higinio Mena; sino Néstor Julio Argüelles Bruzzo, alias "El Loco Argüelles", que había vivido en La Plata, que los milicos le mataron la mujer, y que se había tenido que rajar a Holanda, para terminar muriendo en Francia, en España o en Dinamarca, no se sabe bien, en 1998.
Es un discazo, vayan corriendo a conseguirlo ¡carajo, he dicho! En serio, no se van a arrepentir, escúchenlo, que vale la pena; es de esa MÚSICA QUE HAY QUE TENER SÍ O SÍ.
Y como muestra, aquí les dejo tres de esas canciones de Higinio Mena que son puro pueblo, pura vida, puro dolor y también... algún ramalazo de dicha perdido por ahí: LA MAMA JUANA, BLUES DE LOS PEQUEÑOS DESHOLLINADORES, y LA PERRERA.
¡Que lo disfruten!

-Juan Carlos Serqueiros-

SI NO CRECEMOS...


Enamorarnos de un igual, es buscarnos a nosotros mismos en el otro. Seríamos así, narcisistas que pretenden verse en todos los espejos, sin admitir ni permitir la presencia y existencia del otro; y sin saber lo que es crecer. Hacerse grande no es dar estirones de huesos; sino reconocer y valorar diferencias. 
Y si no crecemos, no amamos.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

martes, 20 de marzo de 2012

MI MADRE ALEMANA

















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

MI MADRE ALEMANA 
(Vivi Tellas)

No necesito tu amor
ni tu compasión,
si seguimos así
no habrá solución.
Te lo dije mil veces, ni una sola de más.
Si no me querés escuchar, andá a lo de tu mamá.
Quedate con tu mamá alemana.
Quedate con tu mamá.
Si es un problema de razas
yo no te puedo ayudar.
Si es un problema de amor
quizás podamos hablar.
Te lo dije mil veces...
Ya no somos chicos
hay mucho que aprender.
Mejor que dudes de tu vida
para mi amor tener.
Te lo dije mil veces...

Vamos a teñir la tarde de recuerdos y a rememorar aquella época en que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota no eran sólo una banda de rock; sino un espectáculo de vodevil o de burlesque.
Y, sí... por esos tiempos, en un show de PR se conjugaban la música con expresiones teatrales y corporales: el ballet ricotero, los strip tease de Monona y los monólogos a cargo del Mufercho primero, y después; del otro personaje a quien no tengo muchas ganas de nombrar, por lo cual menciono sólo sus iniciales: E. S.
Por aquel tiempo en que formaban parte del show de PR, las Bay Biscuits eran un trío integrado por Fabiana Cantilo, Isabel de Sebastián y Viviana (Vivi) Tellas; y precisamente, elegí un tema interpretado por ellas: "Mi madre alemana", cuya autoría le pertenece a Vivi.
La temática gira en torno a una pareja que atraviesa una etapa de conflictos, lo cual motiva que la mina le ponga los puntos al chabón -que por lo visto desciende de arios (su madre es alemana), y que por lo que se infiere al analizar la letra; es un "nene de mamá", un miope (miopelotudo, digamos)-.
Ella es una mujer independiente, que no está con ese tipo por necesidad, sino simplemente porque lo quiere; pero está harta de algunas cosas y actitudes de él, y así se lo hace saber ("no necesito tu amor ni tu compasión, si seguimos así no habrá solución").
Y bueno, el chaboncito está emplazado: o se pone las pilas y atiende las demandas de la mina; o ésta le cuelga la galleta de una y lo manda de vuelta con su mamita ("Te lo dije mil veces, ni una sola de más. Si no me querés escuchar, andá a lo de tu mamá. Quedate con tu mamá alemana. Quedate con tu mamá").
Pareciera ser que el problema del tipito pasa por el engreimiento, por el "yo me las sé todas" y por no escuchar a su pareja; hay cosas que ella quiere modificar porque está cansada de ellas, y exige perentoriamente que él se defina: si esas características de su personalidad se deben a ese sentimiento de superioridad que algunos de nuestro imaginario popular les atribuyen a los alemanes, a eso que llaman la "raza aria" (hoy -felizmente- la antropología nos dice que no hay eso que se denominaba "razas"); ella nada podrá hacer porque esa es la índole del tipo y punto; eso no tiene arreglo ("si es un problema de razas yo no te puedo ayudar"). Pero en cambio, si se trata de algo que pueda subsanarse a través del diálogo y el entendimiento recíproco; ella está dispuesta ("si es un problema de amor quizá podamos hablar").
Ella viene reiterándole el planteo y el pedido de cambios ("te lo dije mil veces..."); pero hasta ahora, él no le dió pelota y desoyó sus reclamos, persistiendo en una postura cuasi infantil que tiene mucho de estúpida. "Ya no somos chicos", le dice ella llamándolo a asumir una actitud adulta; y agrega: "hay mucho que aprender", significándole que espera de él un signo de madurez, que por fin llegue a escucharla...
Y trascartón, le sacude un misil en la forma de un ultimátum: o él modifica su actitud pelotuda; o ella le da el espiante: "mejor que dudes de tu vida para mi amor tener", le dice tajantemente; o sea, "o cambiás, o chau picho".
Y ya no habrá más advertencias para el tipo en adelante, eh; guarda que esta fue la última ("te lo dije mil veces...").
¿Y ustedes, qué se imaginan: habrá cambiado el chabón o habrá persistido en su taradez y la mina lo habrá pateado? Chi lo sa...

PUNTOS DE VISTA



No siempre vamos a coincidir en los puntos de vista. Lo que tú veas blanco, yo lo podré ver negro; y lo que veas al derecho, yo puedo verlo al revés.
Sin embargo, la afinidad no proviene de la igualdad; sino del complemento.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica



UNA DIFERENCIA "SUTIL"

















Un redondo siempre está tratando de aprender algo, para engrosar su bagaje. Un ricotero, en cambio, busca averiguar cosas que no tienen la importancia que él les asigna; y presumiendo de que sabe, habla de lo que en realidad, no conoce. (Marcelo Furtivo)

lunes, 19 de marzo de 2012

UNA ENORME HISTORIA DE AMOR



Cuando me preguntan qué son para mí Los Redondos, invariablemente contesto: una enorme historia de amor. (Marcelo Furtivo)

ROQUE SAÉNZ PEÑA: UN GRAN ARGENTINO


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Hoy, 19 de marzo de 2012, en que se cumple el 161º Aniversario de su nacimiento; homenajeemos con un emocionado recuerdo al Dr. Roque Saénz Peña, quien fuera un trascendental Presidente de la Nación, General del Ejército del Perú, héroe de la Guerra del Pacífico, un hombre profundamente americanista, y fundamentalmente; UN GRAN ARGENTINO.

viernes, 16 de marzo de 2012

CRUZ DIABLO!


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

CRUZ DIABLO!
(Beilinson - Solari) 

Zippo, que estaba hecho migas
se mandó en una picada
chistando a su mala sombra
sin copiloto ni nada.
Zippo va camino del infierno cagando leches!
no supo repartir sus fichas
y su cielo ennegrece...
Nunca fué un listo de pesos
siempre un listo de centavos
Su boca arde en maldiciones
que se tragan mal.
Se vá gritando -cruz diablo!
por pura cortesía.
El Himno de Tangópolis le dice
(como al oído...)
que sus aventuras pegan mal
y anuncian poco.
El tipo maduró pronto
y se pudrió bien temprano
un barro que asfixia ésa anguila es la salvajada
Si el perro manso come la bazofia y no dice nada
le cuentan las costillas con un palo, a carcajadas
Demasiados los moretones
muy pocos los encantamientos
Son tantos los cocineros que joden la sopa
Su rocanrol sangra oídos
ya que Dios le truchó el boleto
Zippo, una risa de mil dientes
cargados de azufre.

Hay veces en las que uno debe recurrir al diccionario a fin de encontrar palabras que no haya usado antes para escribir alabanzas a la lírica solariana, y aún así; se hace difícil lograr ese propósito.
Esta letra es sublime, de una belleza descriptiva y una musicalidad propia increíbles. En suma, para mí, uno de los puntos más altos alcanzados por el Indio. Simplemente con leerla, uno ya vuela (bah, qué sé yo... a mí me pasa eso, por lo menos).


El protagonista es Zippo, el exégeta de Luzbelito. Pero ¿quién carajo es Zippo? Zippo sos vos, soy yo, es este, es aquel, es el Indio, es todos... Zippo (Solari lo "bautiza" así, en alusión a la marca de encendedores Zippo ¿se acuerdan de esos?, construyendo una metáfora en la forma de una analogía entre la llama del encendedor Zippo y las llamas que el imaginario colectivo le atribuye al infierno) es todos y cualquiera de nosotros; porque es nada más ni nada menos que... el Hombre; ese Hombre al que "Dios le truchó el boleto" al rajarlo del Paraíso Terrenal. Ahí, ese "Dios" que se inventó el mismo Zippo, o sea, la Humanidad, lo convirtió en algo que "estaba hecho migas", es decir, destrozado, desmenuzado. 
Zippo se morfó la galletita de ese "Dios" supuestamente bueno, al cual le atribuye ser EL Bien, y no se explica por qué ese "Dios" le otorgó el libre albedrío, si cuando lo utilizó; el propio "Dios" lo recontracagó expulsándolo del Edén ("su cielo ennegrece").
Y el problema está en que Zippo "no supo repartir sus fichas", es decir, tardó en darse cuenta de cómo era el fato; porque él "nunca fue un listo de pesos / siempre un listo de centavos", aludiendo a que jamás alcanzará la Gnosis, la Sabiduría Total y entonces recién se aviva  de que tanto ese "Dios" al que presupone como el Bien; como ese Luzbelito que le contaron que es el Mal (y que a pesar suyo, le resulta más simpático y atrayente que Dios; y precisamente por eso es que "su boca arde en maldiciones que se tragan mal", y también por eso "va camino del infierno cagando leches", o sea, rápida, expeditivamente -"cagando leches" es una expresión popular que se usa en España para describir algo que se hace pronto, ligero, rápido; igual que como nosotros decimos "a los pedos"-) conviven en él mismo.
Pero en Zippo, a pesar de que "maduró pronto y se pudrió bien temprano"; aún quedan residuos de lo que las religiones ("el Himno de Tangópolis") durante milenios y milenios le metieron en la sesera. Y debido a ello se empecina en querer que en él, prime lo que le parece el Bien, por sobre lo que considera el Mal; por eso "se va gritando -cruz diablo! por pura cortesía". Las religiones son las que, cada vez que Zippo hace algo que le produce placer y bienestar; le cagan la vida amonestándolo con la sanata de que por ese camino se irá al infierno, y le machacan que eso que hace es efímero, que buscar el placer y el bienestar son "aventuras que pegan mal y anuncian poco", y que sólo lo arrastrarán a eso que llaman "condena eterna".
Ahora, Zippo podrá no ser "un listo de pesos / siempre un listo de centavos", pero ojo al piojo; eso no quiere decir que sea un pelotudo al que van a poder seguir jodiendo siempre con el mismo verso, eh, para nada. Por lo contrario, él se da cuenta cada vez más, de que eso que le inyectan en el marote es sólo blableta, voceo de otarios, y ya está hinchado las pelotas; así que termina por asumir que todo eso es "un barro que asfixia ésa anguila es la salvajada", y cae en la cuenta de que si se queda manso y tranquilo, sin rebelarse; van a hacer con él lo mismo que hacen con un perro al que alimentan con sobras nomás ("bazofia"), hasta que se muere y terminan por contarle "las costillas con un palo, a carcajadas". Y eso, conmigo por lo menos, no, piensa Zippo; me dieron una vida que no pedí, y que encima tiene pocos momentos de felicidad ("muy pocos los encantamientos") y muchos de desdicha y pesar ("demasiados los moretones"), y entonces todo eso se le antoja mucha carga para soportar ("son tantos los cocineros que joden la sopa"); así que va a mandar a cagar a ese "Dios" que "le truchó el boleto", se va a alejar de ese "dios bobeta" que le toca un "rocanrol lacrimógeno" -como lo dice el Indio en otro tema del mismo disco- y se va a hacer compinche de Luzbelito, se va para lo de Luzbelito mandándose "en una picada" y gritando su rebeldía en un rocanrol atronador ("su rocanrol sangra oídos"). Y Zippo se va a dedicar a vivir lo mejor que pueda, a pasarla todo lo bomba que le sea posible, total, el final está cantado y todos vamos pa'l pozo... 
Y entonces ahí va Zippo, "una risa de mil dientes cargados de azufre", en pos de Luzbelito, que después de todo, che, no es tan malo como nos quieren hacer creer.