domingo, 15 de julio de 2012

UNA DUDA DISIPADA

















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Con fecha 28 de abril de 2012 escribí un artículo sobre el secretario del general Artigas, fray José Benito Monterroso, titulado "Bolas de fraile"; al cual pueden acceder mediante este ENLACE.
Como podrán observar, en una sección del mismo expresaba yo mi opinión con respecto a la suerte que había corrido Monterroso con posterioridad a la muerte de Francisco Pancho Ramírez, en la provincia de Santiago del Estero cuyo gobierno estaba ya por entonces a cargo del general Juan Felipe Ibarra. 
En cuanto a ese particular, mencionaba en mi escrito que la extendida creencia que existía en el sentido de que Monterroso había caído y permanecido por un tiempo prisionero de Ibarra, era errónea e infundada. Y explicaba por qué sostenía tal parecer y en qué basaba mi inferencia.
Con satisfacción puedo afirmar hoy, que en esa oportunidad no me había equivocado y que era acertada mi suposición. Pruebas al canto:
En carta fechada el 28 de julio de 1821, el gobernador de Córdoba (interino, por delegación del titular, que era Juan Bautista Bustos), Francisco Solano Bedoya, le escribía al gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez, lo siguiente:

Paisano y amigo:
Por las adjuntas copias que remito a V. se informará de la comunicación oficial que he sostenido con el gobierno de Santiago. Cuando dispersé la fuerza de Ramírez que fue a los límites de esta jurisdicción, no quise introducirme a la de Santiago en persecución de ellos, creyendo equivocadamente que los encargados de la administración, obraran con la buena fe que guía mis pasos, ¡pero cómo me engañaba! El gobernador Ibarra ha dado una acogida y hospitalidad al inicuo Monterroso, que iba con la partida que se le presentó de ciento quince hombres y que ha desarmado, que acaso no se la daría a un aliado, pues le ha alojado en su casa y este fatal genio desplegará desde allí su ferocidad. (...)" (*) (sic) (Negritas y subrayados míos).
(*) Documento obrante en AGN, X-12-5-5, Guerra Civil, Rodríguez, 1821.

Esto despeja cualquier duda que pudiese existir en lo atinente a qué fue lo acontecido a fray Monterroso luego de muerto Ramírez por la tropa que para combatirlo, había destacado Bedoya desde Córdoba. Taxativamente queda establecido que Ibarra, lejos de tomarlo prisionero; lo acogió favorablemente y hasta lo alojó en su propia casa.

-Juan Carlos Serqueiros-