En Esa Vieja Cultura Frita lo habitual, característico, nuestro modus operandi, digamos, suele ser distribuir a lo largo de las cuatro semanas que tiene el mes, un par de artículos o poemas de Gabriela, mi esposa; alternados con un par de artículos o poemas míos.
Y hete aquí que estamos a martes y consecuentemente yo debiera estar publicando la parte que me toca, pero resulta que no lo voy a hacer; esta semana me tomaré asueto porque estoy intoxicado, empachado, de actualidad nefasta. ¿Viste cuando abusás del consumo de algo hasta un punto en que sólo pensar en ese algo llega a asquearte? Bueno, me pasa eso.
Mirá si será espantosa y agobiante esta realidad que estamos viviendo los argentinos, que ya no me da la nafta para sufrirla más. No quiero ver un noticiero, no quiero mirar una película que la muestre y denuncie, no quiero leer un libro que la relate, nada; sólo quiero ver un partido de Huracán, o mirar una película de aventuras, o leer ficción, o jugar a asignarles formas a las nubes…
Sé que es infantil, que equivale a huir, que es como hacer la del nene que le tiene miedo al cuco; pero necesito evadirme un rato porque me estoy asfixiando. Es como bucear sin esnórquel ni tubos de oxígeno, con sólo el oxígeno contenido en los pulmones; podés hacerlo unos instantes nada más, y después sí o sí tenés que salir a la superficie a respirar. Así me siento, indefectiblemente; debo emerger para tomar aire.
Y parafraseando a Perón, ningún médico conoce a Serqueiros mejor que el doctor Serqueiros: si no tengo ganas de nada, si ando con un sueño que me caigo; es porque estoy agobiado, y así las cosas… no quiero más lola (dicho sea de paso, ¿sabías que ese dicho popular deriva de las galletitas Lola que hacía la Bagley?), mi corazón pide un alto y mi cerebro quiere escapar (aunque sea, con pelotudeces como esa que acabo de acotar).
Ya se me va a pasar, como siempre, pero necesito un alivio, un respiro; así que me voy a poner a leer alguna novela ligera y a jugar con mis perros y mi gata, para poder así, como canta Daniel Altamirano, "Beber un trago largo de dicha, aunque sea un día; / después... después quién sabe... / Vea, chamigo: la vida es linda, / después de todo; nada es mejor. / Y nunca es pareja la ley del hombre, / y pasa 'e todo en la viña 'e Dios".
Y luego de eso, prometo que sí me pondré a escribir algo para exorcizar tanto hartazgo volviéndolo palabras.
Hasta dentro de unos días.
-Juan Carlos Serqueiros-
Imagen de portada: Toshihiko Okuya

