miércoles, 18 de enero de 2012

EL NUEVO AUGE ESPIRITUAL VS. LA MATERIA


Escribe: Gabriela Borraccetti

Todos somos seres espirituales, dado que todos participamos de la misma naturaleza. Los hombres que se ocupan de administrar la materia, incluyendo a los banqueros, a los que usufructúan con el dinero de otros, a los que trabajan en las bolsas de comercio, aunque sean el foco más fácil de denostar en ese sentido, participan de la común unión con un todo mayor; en el plano espiritual. Sin embargo, la visión que poseemos todos y sin excepción, -sólo que con una diferencia de grado-,  es dual, ya que la dualidad nos habita y nos constituye más claramente, desde el momento en que asomamos la cabeza al mundo y se nos percibe separados de nuestras madres. Es por dicha polaridad que, mientras creemos ser plenamente conscientes de nuestro sí mismo, alcanzamos indefectiblemente a conocer sólo una parte de nuestra totalidad. 
Antes de nacer, y durante los 9 meses de gestación, nos encontramos en un útero, sin nombre, sin documento de identidad, sin ser conscientes del tiempo ni del espacio que ocupamos. El mundo, por ese tiempo, es una gran masa amorfa, y de ese todo a su vez emana música y vibran emociones  sin definición ni cualidad. No existen los adjetivos de lo agresivo, lo lindo, lo amoroso, lo feo, y menos aún, lo malo y lo bueno ni espíritu y materia. Toda categoría divisoria, todo criterio y razón, están ausentes y la batuta la ondea un maestro invisible, ya que la única conciencia que nos asiste, es la que portan los genes que a su vez son una fracción de nuestros progenitores; siendo ese, un mundo inmerso en un caos del cual simplemente participamos y formamos parte, sin consciencia de fraccionamiento, distinciones ni divisiones. Con el transcurso de los meses, y aún dentro del vientre materno, la nueva célula que somos, formada de otras células, comienza a su vez, a diferenciar sus partes entre sí mediante un proceso madurativo; de lo que puede deducirse que, el efecto del paso del tiempo, es ir modificando y delimitando las características que nos harán visiblemente únicos. Sin este proceso de crecimiento y ajustes, sufrimos las primeras divisiones dentro de nuestro organismo; y por lo tanto, ya podemos deducir que nada se crea si el Todo se mantiene inalterable: la nueva creación es un proceso de distinciones, delimitaciones y divisiones, que hace que más tarde podamos sentirnos únicos, y con una fórmula singular en esa mezcla de genes y cromosomas que a pesar de haber heredado, se han recombinado para ser irrepetibles y plenamente identificables incluso desde lo químico .
Si bien se ha comprobado que antes de nacer tenemos la posibilidad de escuchar música, captar la entonación de las palabras, e incluso percibir emociones; al no poder poner nombres para establecer diferencias entre un sonido y una emoción, no existe posibilidad de hacer distingos entre lo que es "Yo" y lo que es "no Yo". Es decir, aún no hay un ego desde el cual separar "adentro" de "afuera"; y por lo tanto -y mientras dura el proceso-, la música percibida es YO, las entonaciones de las frases, son "YO", mamá es "YO" al igual que papá, el tío, el gato y todo lo que nos llegue  a partir del rudimento o forma inicial e incompleta  de los sentidos; que a posteriori, serán las antenas  a través de las que percibiremos la información que nos llegue desde el mundo, cuyo primer representante, será mamá , la puerta de entrada al mundo terrestre.
Retomando el tiempo de gestación, y cuando ya hemos crecido lo suficiente y alcanzado el momento en el cual se nos hace imperioso respirar con nuestros pulmones, hacemos nuestro arribo a un plano en donde el espacio circundante se hace cognoscible desde lo palpable, lo chupable..., y todo mantiene esa cualidad aún sin distingos definitivos. De hecho, desconocemos todavía la mayor diferencia entre lo permitido y lo prohibido. Es una realidad que  pasamos un tiempo considerable, hasta distinguir que no podemos ni debemos, tocar el fuego, llevarnos un alfiler, un botón o un gusano a la boca, a las orejas o a la nariz, lugares por los cuales, vamos construyendo un esquema del mundo en el que vivimos. Estas sucesivas transiciones, este primero contacto con el / lo otro, lo llevamos a cabo con nuestros primeros y básicos distintivos personales.  Somos en este tiempo una estructura primordial, sobre la cual el tiempo escribirá y seguirá trazando, un camino que en forma de espiral, habremos de recorrer, hasta volver a subir un escalón y comenzar nuevamente otra espiral ascencional que llega a su punto de máxima estructuración y disolverse en el mar de la totalidad. Durante el lapso que dure este trayecto,  se nos van afinando en las sucesivas etapas, los rasgos individuales a fuerza de "ajustes" y límites (tal como ya los vivimos en el útero), que; según los acomodemos a nuestra particular percepción y concepto acerca de nosotros y de la vida, pasarán a formar parte de nuestro mundo interno, dejando siempre afuera, (como lo hicimos sin saber desde nuestra gestación), aquello que no sea un factor preponderante en nosotros; pues, estamos compuestos por los genes que al momento de la concepción, fueron dominantes en desmedro de aquellos denominados recesivos. Sin embargo, estos no desaparecieron, pasando a formar parte de una "reserva" que aunque no nos caracteriza en forma manifesta, se encuentra conjugada en forma potencial dentro de nuestro ser.  Es así como algunas cualidades quedaron en "negativo" dentro de nuestra fórmula de herencia; predominando determinados signos que constituirán la propia mismidad; y que en un principio nos hacen visibles e identificables por el color del pelo; los ojos; la piel, etc. Por ende, en el transcurso del camino de la vida, vamos dejando en el camino, -y del lado de afuera-,  todo aquello que permanece a nuestros ojos,  indiferenciado, no estructurado, no definido, no aceptado ni comprendido.  Todo aquello a lo cual no podemos definir, metabolizar e incorporar, no nos es posible sumarlo a lo que intentamos definir como "nuestro": la personalidad, el carácter, el self, la mismidad y todo lo que hace referencia a la unicidad del ser humano, incluyendo al ego. En la medida en que vamos transitando paso a paso el camino hacia la cumbre, vamos obteniendo mayor definición junto con  la máxima sujeción a la materia, motivo por el cual, definimos un rol social que adviene con un catálogo de responsabilidades para con los demás en general. Lo que en un primer momento fué sujeción a una célula primaria, ahora se establece con la sociedad toda. 
Paralelamente y como el aparato psíquico no es algo independiente del organismo,  igual que el cuerpo, sufre divisiones sucesivas cuando se hace posible la utilización de la palabra. Vamos siendo cada día más capaces de pronunciar un "YO", y en la medida en que esto sucede, se establece un espacio de alteridad distinto a la mismidad. Este YO, que tiene como antecedente el nombre que nos distingue, ahora nos da el poder de nombrarnos como ego separado del resto,  indica que, a pesar de estar heredando una lengua, (mamá es la que nos instruye al respecto y brinda las significaciones primeras); estamos creando un espacio por medio del cual, tomar una distancia y una perspectiva única, mediante la que iremos definiendo una identidad.  Las palabra YO, MÍO, etc.; se hacen posibles a partir de la pronunciación del primer "NO". Quizá sea significativo que lo primero que uno deba aprender para marcar una identidad, se base en esta palabra. Sin embargo, es letra para otro artículo y sólo va de referencia. Este "NO" fundacional, hace posible que más tarde podamos dirigirnos a un otro y tener un diálogo. De lo contrario, nuestro crecimiento se haría en medio de un sentimiento de alienación, en donde no distinguiríamos un "aquí dentro" de un "allí afuera", y es lo que comunmente definimos como "locura". A la hora de elegir entre un ego rígido y un loco, quizá nos quedemos dudando. Pero siempre hay grises en el medio, que son muchos más aptos para no perdernos y poder aprender. Los dos extremos hacen imposible un aprendizaje, y como siempre, por debajo, se terminan pareciendo más de lo que se supone. 
Es por todo lo antedicho, que la paradoja constante de la vida, se debate en la polaridad. Lo que padece el cuerpo como división, se refleja a su vez en las emociones, en el espíritu y en el plano mental, entre la consciencia y la inconsciencia, esa parte nuestra a la que no se puede acceder, si no es por la vía de los símbolos: en los chistes, actos fallidos y sueños, que son productos "derivados" de la actividad del sótano de nuestra mente. El discurso es otra forma de llegar a él, tanto uno se ocupe con especial interés, cuidado y conocimiento para abrir esa caja de Pandora a la que se debe tratar primeramente con mucho respeto. Lamentablemente, en los últimos tiempos observo que se está utlizando como forma de demostrar conocimiento o de devolver una agresión, la palabra proyección;  y si bien pueden existir realidades que podamos ver más claramente en el otro (sobre todo cuando son contenidos que hemos tildado de malos, sucios, inservibles..., es decir NO YO), no siempre quiere decir que nosotros estemos eximidos de dicha realidad; aún cuando los tratemos de simples proyecciones por parte del que en ese momento es "nuestro competidor". Entonces, el mal uso de una herramienta, en un contexto que no está preparado para la toma de consciencia sino para el combate, pierde su efectividad y simplemente sirve de arma. Por otra parte, el significado profundo de una proyección, no se agota en tal mecanismo, y es por eso que sería conveniente dejar de entrecomillar y analizar las palabras de nuestros interlocutores, mientras el fin sea el diálogo, una comunicación, un intercambio, y no la toma de consciencia. 
Lo escencial aquí es que, gracias a las constantes divisiones (polaridades) que comienzan a manifestarse en las células, y más tarde -y en otro plano-, con la adquisición del lenguaje; se va construyendo una identidad o ego, que sirve como núcleo para habilitar la primera gran división, no sólo entre "yo" y "no yo", sino entre consciencia e inconsciencia.
Entonces...
Del Todo a la Parte y nacemos;
Del "no Yo" al "Yo"
Del "Yo" al "Tú"
Del  "Ustedes" al "Nosotros" 
Del "Nosotros" al "Todo"
... y en síntesis del espíritu al ego, y del ego al espíritu; al menos, hasta que la espiral decida llevarnos a otro plano infinito al cual no podremos acceder con un cuerpo que en sí, lleva el designio de la finitud por el hecho de dividirse.


Querramos o no, la reproducción sexual, implica necesariamente separación. Por ella venimos al mundo, y por ella nos vamos de él; pues las células se dividen para volverse a unir y formar otra vída. Esta es la diferencia entre la mitosis y la meiosis. El hecho de que una célula se reproduzca  sexualmente, para lo cual necesita dividirse y unirse a otra, la destina a la polaridad primero (se conforma de una alteridad) y luego a la muerte, o como se dice astrológicamente, a cambiar tal como se la conoce: un real cambio de estado.  Por ende, querer negar al ego, es querer negar la naturaleza por medio de la cual encarnamos. Negar esa instancia, es desentendernos de la participación y pertenencia al mundo natural, al cual nacemos separándonos y dividiéndonos en lo interno, para luego vivir esa división en lo externo; ya que mientras dura nuestro paso por la Tierra, precisamos de alimento, aire, sol, agua... que nos vienen de sus fuentes, y que son externas a nosotros mismos. 
Cuando queremos alinearnos del lado de lo espiritual, solemos poner como manifestación de lo más bajo al señor de Wall Street, que alimenta su ego con la ambición por la materia. El problema es que desconocemos que dentro de nosotros, vive uno que, aunque casi totalmente invisible, y quizá con mucho menos dinero,  ambiciona también poder, pero en su manifestación "espiritual". Quizá no podamos cambiar la realidad circundante, pero debiéramos de tener un poco de cuidado al creer que estamos alcanzando la perfección en lugar de vernos como perfectibles, divididos y polares, como lo es nuestra naturaleza. No todo lo que brilla es dios, no todo lo que se entierra es "caca". Muchas veces en el sótano está Dios, y en el cielo, va cayendo eso que alguna vez hemos escupido; como si nunca se nos fuese a caer sobre la cabeza. La eternidad va de la mano de nuestra carne. No te olvides de ninguna.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica

JUGUETES PERDIDOS




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Juguetes perdidos
(Beilinson - Solari)

Banderas en tu corazón
¡Yo quiero verlas!
Ondeando, luzca el sol o no.
Banderas rojas, banderas negras
de lienzo blanco en tu corazón.
Perfume al filo del dolor
(así invisible)
Licor venéreo del amor
que está en las pieles,
sedas de sedas
que guardan nombres en tu corazón.
Son pájaros de la noche
que oímos cantar y nunca vemos.
Cuando el granizo volvió
la campana sonó y
despertó sus tristezas atronando su nidos.
Esperando allí nomás,
en el camino,
la Bella Señora está, desencarnada.
Cuando la noche es más oscura
se viene el día en tu corazón.
Estás cambiando más que yo.
Yira, yira, yira!!!
Asusta un poco verte así.
Yira, yira, yira!!!
Cuanto más alto trepa el monito,
(así es la vida)
el culo más se le vé.
Yo sé que no puedo darte
algo más que un par de promesas, no!
Tics de la revolución
implacable rocanroll
y un par de sienes ardientes
que son todo el tesoro.
¡Tan veloces son!
(como borrones, así veloces)
Hundiendo el acelerador
atragantados por los licores
soplando brasas en tu corazón.
Vas a robarle el gorro al diablo así...
¡Adorándolo! ...¡como quiere él! ...¡engañándolo!
Sin tus banderas, sedas de sedas
que guardan nombres en tu corazón.
¡Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene!
¡Por primera vez vas a robar algo más que puta guita!
Cuando la noche es más oscura
se viene el día en tu corazón.
Sin ese diablo que mea en todas partes
y en ningún lado hace espuma.

El título pinta el contexto en el que el Indio sitúa su homenaje: se lo dedica a los "redonditos de abajo", que vienen de los suburbios, del conurbano bonaerense y de todas las provincias, de esos barrios y sitios que Solari define como "desangelados". Y en ese orden de pensamientos, se le ocurre una genial metáfora: esos pibes, en general vivieron una infancia en la cual -maldita paradoja-;lo único abundante, fueron las carencias..., carencias materiales y posiblemente, también afectivas, una "infancia sin juguetes" digamos...; de ahí el título "Juguetes perdidos", aludiendo de paso, a que la llegada a la adolescencia y primera juventud, marca la superación de la infancia, y con ella, el adiós a los juguetes que se hayan tenido (si es que se tuvo la suerte de poseer juguetes). Está planteando implícitamente un “adiós a la inocencia” por parte de esos pibes, como exhortándolos a un “basta de inocencia!”
"Banderas en tu corazón / ¡Yo quiero verlas! / Ondeando, luzca el sol o no. / Banderas rojas, banderas negras / de lienzo blanco en tu corazón.": Las bandas redondas llevan a cada misa su propia identidad, expresada en banderas que mencionan su procedencia, alguna frase, etc. Cuando sale al escenario, el Indio atisba el público y va "identificando" las distintas bandas de redonditos a través de esas banderas; y así "distingue" a los de Lugano, a los de Aldo Bonzi, a los de Rosario, Córdoba, Tucumán, Mendoza, etc. Pero como muy frecuentemente ocurre con las metáforas solarianas, que pueden encerrar al mismo tiempo más de una significación;  en este caso también con lo de “banderas rojas, banderas negras”, está aludiendo a los colores predominantes en el arte de tapa de "Oktubre": rojo y negro, adoptados mayoritariamente por las bandas, como colores predilectos para darle a sus banderas. En un principio, antes de pintarlas de un color determinado, esas banderas van a ser de “lienzo blanco en tu corazón”, en una imagen literaria que quiere aludir a la pureza de los ideales que hay que mantener siempre vivos en el corazón.
"Perfume al filo del dolor / (así invisible) / Licor venéreo del amor / que está en las pieles, / sedas de sedas / que guardan nombres en tu corazón.": Intercambio de amor así en abstracto, entre la banda y las bandas, entre los músicos y el público. Es "una cuestión de piel", una pulsión de los sentidos: los redonditos de abajo, aman a Patricio Rey; y Patricio Rey los ama a ellos, ambos se llevan en sus corazones. Y ese es un amor "venéreo", es decir, sensual, hedonista, erótico; se canaliza a través de la magia de la asociación entre letras y música, que está "en la piel". Y al estar “en la piel”, esa bandera de lienzo ordinario y áspero; mágicamente se convierte en “sedas de sedas”, es decir, en la más suave de las sedas. Y es en esas banderas, en donde van a estar simbólicamente representados aquellos nombres que más significación tienen para vos, esos nombres que cada uno lleva guardados en su corazón.
"Son pájaros de la noche / que oímos cantar y nunca vemos.": El Indio y el resto de la banda saben que los pibes están allí, abajo del escenario; los oyen cantar, pero no pueden verlos, debido al deslumbramiento producido por la iluminación del escenario, y lo oscuro de abajo.
"Cuando el granizo volvió / la campana sonó y / despertó sus tristezas atronando su nidos.": Alusión al final de la misa redonda. Terminó la magia del encuentro, finalizó el recital (“la campana sonó”) y con él, terminó también la felicidad. Ahora comienza nuevamente el azote (“granizo volvió”) de la tristeza de la vida cotidiana; hasta que la próxima misa te convoque nuevamente. Pero también está aludiendo a ese cambio que marcó la frontera entre etapas de tu vida: la infancia y el comienzo de la juventud, el adiós a los juguetes y a la inocencia; para tener que hacerte cargo de los problemas y reveses que eso planteará.
"Esperando allí nomás, / en el camino, / la Bella Señora está, desencarnada.": Referencia solariana al tema que es quizá el más emblemático de la cultura rock en el mundo: "Escalera al cielo", de Led Zeppelin. La "Bella Señora" es la revelación de la VERDAD, así en absoluto (por eso es "desencarnada"); y hace una simbiosis con otra "bella señora", tan desencarnada como la otra: la Muerte. En la misma frase, el Indio sintetiza hasta su propia recomendación de cuidarse que siempre les hace a los pibes (remember el "cuídense!, ustedes son vida joven", el "que cada cual cuide su culito"...; son las únicas "bajadas de línea" que Solari se permite hacia el público redondo). Lo genial de la metáfora, es que en su inagotable poder de síntesis, el Indio logra dejar flotando la idea de que “allí nomás en el camino”, nos espera otra Bella Señora: La libertad..., una libertad que no va a salir a buscarte a vos; sos vos quien tendrá que ir en su búsqueda, habrá que recorrer el camino y encontrarla; es decir, habrá que vivir siempre en pos de un ideal, de búsqueda de esa libertad.
"Cuando la noche es más oscura / se viene el día en tu corazón.": Luego del latigazo cruel de la verdad desencarnada (la misa terminará, y con ella concluirá la ilusión, y los pibes volverán a sus barrios desangelados y a su cotidianeidad); el Indio busca mitigar ese dolor, recurriendo a un estrofa esperanzadora: la de un nuevo amanecer en el corazón de cada redondo, que no es la promesa de un próximo recital, de una próxima misa; sino de algo más trascendental, casi diría una expresión de buenos deseos, de algo mejor para todos nosotros, de una esperanza renovada: cuanto más profundo es el sufrimiento, más cerca está el final del mismo...
"Estás cambiando más que yo. / Yira, yira, yira!!! / Asusta un poco verte así. / Yira, yira, yira!!! / Cuanto más alto trepa el monito, / (así es la vida) / el culo más se le ve.": Reconocimiento humilde del Indio: la velocidad con la que cambian los pibes, las nuevas generaciones, lo abruma, lo asusta...; y él es consciente de esa realidad: TIENE que ser así, DEBE ser así, el cambio lo tiene que dejar afuera porque es lo lógico, la inexorable evolución, "así es la vida"... Él ya "trepó alto", es decir: creció, y ya no tiene intactos los sueños, ya "se le ve el culo"; pero a los pibes, a los redonditos de abajo, no; ellos todavía son vida joven, con sueños intactos.
"Yo sé que no puedo darte / algo más que un par de promesas, no! / Tics de la revolución / implacable rocanrol / y un par de sienes ardientes / que son todo el tesoro.": Se lamenta el Indio de no poder entregarles a los pibes otra cosa que la música y la poesía de sus canciones, todo lo que puede dar es eso. No puede cambiar sus realidades ni mejorar sus presentes; sólo puede entregarles la "promesa" de su honestidad intelectual y artística; otra cosa no está a su alcance dar. Tampoco puede ayudarlos ni prometerles nada en sus propias búsquedas de la verdad y la libertad, eso es algo que cada uno de los redonditos de abajo debe hacer por sí mismo; lo suyo, lo del Indio, se agota en una exhortación a la “revolución” (una revolución "psíquica” se entiende), y en una revolución no puede haber guiones preestablecidos ni seguridades respecto a cómo saldrán las cosas. El Indio sólo puede darles a los redonditos de abajo, todo lo que es capaz de dar: “un par de sienes ardientes”, es decir, algo en qué pensar, en la forma de una canción de rock; sólo eso, nada más..., ni nada menos.
"¡Tan veloces son! / (como borrones, así veloces) / Hundiendo el acelerador": Alusión a la vorágine de la adolescencia y la primera juventud de las tribus redondas. Cuando sos pibe, vivís a mil todo: afectos y odios, lealtades y olvidos...
"atragantados por los licores / soplando brasas en tu corazón.": Referencia al tetra y al porro compartidos por los pibes en los campamentos mientras esperan la misa redonda.
"Vas a robarle el gorro al diablo así... / ¡Adorándolo! ...¡como quiere él! ... ¡engañándolo! / Sin tus banderas, sedas de sedas / que guardan nombres en tu corazón.": Vas a volver a tu vida cotidiana, a tu realidad, vas a vivir no como desearías vivir; sino como puedas, como te lo imponga la realidad que te rodea. Y vas a guardar tus banderas, hasta el reencuentro redondo que te vuelva a convocar. Pero al mismo tiempo, está diciendo que si dejás caer tus banderas, si postergás tus ideales, vas a facilitarle el laburo al diablo; que precisamente eso es lo que quiere que hagas: que traiciones tus ideales y no tengas la fuerza de tus banderas
"¡Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene!": Sos el artífice de tu propio destino. Una banda de rock sólo puede darte unos breves momentos de magia, de disfrute; el resto de tu vida tenés que forjarlo vos, es tu responsabilidad. Una manera de decirle a los redonditos de abajo, que sólo ellos pueden elegir el camino que cada uno decida tomar.
"¡Por primera vez vas a robar algo más que puta guita!": Vas a "robar" del recital redondo, lo que Patricio Rey puede darte: solamente la honestidad de sus canciones; nada más. Y si mantenés la firmeza en tus ideales, vas a poder “robar algo más que puta guita”, es decir, algo más que satisfacer tu propia ambición material; vas a “robar” algo trascendente como la verdad y la libertad.
"Cuando la noche es más oscura / se viene el día en tu corazón.": El Indio les renueva a los redonditos de abajo sus deseos de algo mejor para todos; se separan todos con esa ilusión.
"Sin ese diablo que mea en todas partes / y en ningún lado hace espuma.": Sin los malos recuerdos, sin pararse en los reveses de la vida, que no te hagan mella las veces que te meó el destino; seguí en la lucha buscando algo mejor. Y les recuerda que ese diablo, por más que mee en todas partes, nunca va a poder hacer espuma, no; si vos no querés que la haga..., es decir, el diablo no va a poder hacer espuma, si mantenés vivos los ideales.

MIS POEMAS: ESTATUA






ESTATUA (Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Decidí mutar a estatua
Inconmovible estatua
Erigida en homenaje a
Pretéritas glorias olvidadas
A la victoria del presente día
Y a las que vendrán
Porque soy justo acreedor
Y porque es noble y pura mi causa
Soy una estatua
No de bronce, ¡no!
Porque el bronce se quiebra
Y sus soldaduras, aún ocultas; se muestran
Tangibles, para algún Tercer Ojo
No de mármol, ¡no!
Porque sólo pervive a los siglos
Pero lo derrotan sismos
Desatados por iracundos dioses
Soy una estatua…
Etérea, sí
A la que nada ni nadie
Ningún dios
Puede vencer jamás
Bajé a Dionisos, jugué un truco con él
Y vencí
Tan sólo con un cuatro y un par de negras
Y renací, tantas veces como quise
Y vuelvo a renacer
Soy una estatua
Por siempre inalterable
Invencible
Perdurable
Eterna
Eso
Soy una estatua

-Juan Carlos Serqueiros-