lunes, 21 de agosto de 2023

BORGES Y MANZI: LA BIFURCADA























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Ambos poetas mantenían una muy cordial relación. Basta con recordar que en 1934, Borges quiso prologar los versos del genial Arturo Jauretche: "El paso de los libres", y que tal petición se la hizo a don Arturo, justamente —¡oh, casualidad!— por mediación de... Homero Manzi.
Por aquel entonces, Borges compartía con éstos —al menos, en el discurso— una evidente postura de admiración hacia Hipólito Yrigoyen.
Posteriormente, se produciría "la bifurcada" (Adrián Otero dixit), y el inefable Georgie tomaría el rumbo por todos conocido: el de antiperonista acérrimo; mientras que Manzi y Jauretche seguirían firmemente situados junto a las mayorías populares. Por más que esas mayorías populares hayan sido las mismas que primero idolatraron al Peludo y después lo voltearon en 1930.
No se los perdonaría Borges, ni a Jaureteche ni a Manzi, tanto así, que en junio de 1965, en un reportaje que le hizo la revista Confirmado, se refería de este modo a la lírica del segundo:

Periodista: —¿Admitiría usted que, si muchas grabaciones de Gardel son sensibleras, también se le deben otras como “Milonga del 900”, que no tienen par?
Borges: —Es cierto. Es muy buena. Me ha sucedido discutir con alguien si la expresión "soy hombre de Leandro Alem" aludía al más reciente nombre del Paseo de Julio o a la condición radical del parlante.
Periodista: —Evidentemente se trata de la segunda acepción. Además, Homero Manzi, autor de la letra, era entonces un fervoroso yrigoyenista.
Borges: —Sí, pero después, antes de morir, fue peronista.

¡Ay, Georgie, Georgie querido! Eras, sin duda, un genio. Y quizá por eso, tenías la misma característica que nos achacabas a los peronistas. Sí, esa: la de incorregible. En fin...
No obstante, no debemos extrañarnos de aquella adhesión borgeana al yrigoyenismo, considerándola contradictoria con su anti peronismo; porque de ningún modo se le ocurrió nunca a Borges considerar la existencia de similitud alguna entre Yrigoyen y Perón. Muy por el contrario (y bien mirada la cosa, por utilizar sus propias palabras), no es que su admiración por el Peludo de la cueva de la calle Brasil pasara por un fugaz estadio transitorio de efervescente populismo; sino que —como lo enunciara él mismo en carta a Enrique y Raúl González Tuñón fechada en marzo de 1928— veía en Yrigoyen —a quien llamaba “nobilísimo conspirador del Bien” (sic)— al “caudillo que con autoridad de caudillo ha decretado la muerte inapelable de todo caudillismo; es el presente que, sin desmemoriarse del pasado y honrándose con él se hace porvenir” (sic).
No es lícito enrostrarle a Borges haber pasado del populismo con Yrigoyen al anti populismo con Perón; simplemente percibió en el primero la síntesis histórica de una patria tal cual él la concebía o anhelaba, y en el segundo el retorno a una “tiranía” —pues así consideraba al peronismo— que execraba y que le provocaba la misma repulsión e idéntico espanto que sentía por la “tiranía” de Rosas.
Por otra parte, y aún cuando no concuerdo en lo más mínimo con la opinión de Borges sobre Perón y el peronismo (soy peronista desde los huevos de mi viejo y la panza de mi vieja, y seguramente moriré siéndolo); suscribo sin reservas la nítida diferenciación que él establecía. Por más que muchos compañeros crean distinguir lo que se empeñan en llamar “continuidad histórica” (?) entre yrigoyenismo y peronismo; debo decir que no es ese mi caso ni remotamente.
Si el venerado Georgie era visceralmente anti peronista; yo —sin pretensión alguna de compararme con él, pero ejerciendo el mismo derecho— soy visceralmente anti radical. Y estoy convencido de que el surgimiento del radicalismo en 1891 es el suceso maldito de la política argentina.

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 18 de agosto de 2023

FORMAS DE NO HACERSE RESPONSABLE































Escribe: Gabriela Borraccetti *

Existen varias formas de no hacerse responsable:

-Involucrar a terceros deseando que ellos hagan el cambio que yo quiero que se manifieste.
-Soñar con que lo que yo quiero, el destino me lo va a brindar si persevero en mis intenciones "que son siempre las mejores".
-Recurrir a rituales diversos (blancos o negros), cuyo objetivo es conseguir que el otro se "aclare" o ilumine, ya que se lo cree "confundido por no pensar o sentir igual que yo".
-Alimentar un narcisismo como si mi deseo fuese la representación del BIEN.

En síntesis, manipularlo todo antes de conocer y reconocer los propios límites y las propias responsabilidades, lo cual habla de un ego de tamaño exorbitante cuya magnitud tapa las bocas, pensamientos, razones y los deseos de los demás.
Este síndrome está muchas veces alimentado y aprovechado por estafadores que en nombre de la espiritualidad, engrandecen aún más a estas personas siempre dispuestas a aceptar de buen grado que ellas son el amor y la verdad encarnada ante cuya petición, la divinidad no tiene más que acceder por la pureza de su santificada alma.
Al final, lo contrario de la responsabilidad es un ego gigante.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



miércoles, 16 de agosto de 2023

LAS AVENTURAS DE TINTÍN























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Quiero esbozar aquí un grato recuerdo al personaje de historieta que me conmovió y me hizo vivir horas y más horas de intensa y tierna emoción: Tintín, el reportero.
La inmortal creación de Hergé (pseudónimo empleado por el belga Georges Remi), publicada entre 1930 y 1976, ocupará siempre un sitial de privilegio en mi memoria; porque ¿cómo olvidar a su compañero inseparable: el fiel perro Milú, al gruñón capitán Haddock, a la insoportable soprano Bianca Castafiore, al genial profesor Tornasol y a los detectives Hernández y Fernández?
Las aventuras de Tintín en la Unión Soviética, en América, en el Congo, en Egipto, en la China, en el Tibet y hasta en la Luna, lo transportan a uno a ese mundo donde reina la fantasía, no se soslaya; al contrario, lo esotérico y lo onírico, y donde siempre triunfa el bien por sobre el mal.
Frecuentemente, aún hoy, con frecuencia, a mis 67 años de edad y siempre con renovado placer, me pongo a mirar en YouTube los distintos capítulos de la serie televisiva franco-canadiense dirigida por Stéphane Bernasconi, cuya intro puede usted, mi querido lector, ver y escuchar a través de este ENLACE.
Maestro Hergé: ¡gracias por tanta magia!

-Juan Carlos Serqueiros-

lunes, 14 de agosto de 2023

AMOR E INCONSCIENCIA



























Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

El amor es una relación de afinidad que se establece entre dos personas bajo el manto de la mutua correspondencia. Cuando uno ama y el otro no, alguien se miente, y en general es el no correspondido; puesto que por no amarse a sí mismo ni creerse merecedor de tal sentimiento, no conoce lo que es el amor.
No por nada, la frase inscripta en el frontispicio del templo de Apolo: "Conócete a ti mismo", es algo así como una receta para muchos males, y el mayor de todos ellos es la inconsciencia, de la que NADIE está a salvo y a la que sólo se llega a conocer con trabajo especializado.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



sábado, 12 de agosto de 2023

UNA PUBLICIDAD GENIAL EN UNA REVISTA GENIAL. LA POSIBILIDAD DE GUERRA CON CHILE Y LA “GUERRA DE LA CERVEZA” EN ARGENTINA























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En 1897, al influjo del comerciante, industrial y financista Ernesto Tornquist, se constituyó en Buenos Aires la razón social Cervecería Palermo S. A., con sede en avenida Santa Fe n° 3253 (donde actualmente se alza el centro comercial Alto Palermo Shopping).


En 1898 la firma, con fábrica y oficinas situadas en un imponente edificio cuya fachada daba a la calle Coronel Díaz, inició la producción de cerveza con las marcas Victoria (blanca) y Salvator (negra), galardonadas ambas con Diploma de Honor y Medalla de Oro en Hamburgo, Alemania.





El autor de la iniciativa era un empresario inquieto y sagaz, que no por nada mantenía una estrecha relación de amistad con el general Julio A. Roca, a la sazón, presidente (por segunda vez) de la Nación. Si éste era llamado el “zorro” de la política; sin dudas Tornquist merecía largamente ser el “zorro” de los negocios.
La consolidación del estado moderno y la ocupación y el desarrollo de los territorios nacionales, trajeron aparejada la expansión de la economía, y en ese contexto, Tornquist amplió sus actividades comerciales y financieras con una creciente participación en las industriales, llegando así a formar un holding de veinticuatro empresas. Cervecería Palermo S.A. era una de ellas.
Para 1898, el mercado argentino de la cerveza estaba liderado por la Quilmes, de Otto Bemberg, que acaparaba las preferencias mayoritarias; repartiéndose las minoritarias entre la Bieckert y otras marcas de la capital y del interior del país. Tornquist apuntó, pues, a “pelearle” ese sitial de privilegio. Más temprano que tarde, estalló la “guerra” entre ambas firmas, la cual se materializó en una puja por ver cuál de las dos era capaz de establecer mejores condiciones para la reventa por parte del comercio minorista: almacenes, bares, restaurantes y hoteles; por la promoción, a través de la entrega de material de propaganda: carteles, afiches, almanaques, etc.; y obviamente, también por la publicidad en los principales periódicos.
En este último ítem, Tornquist, siendo él mismo un innovador, buscaba algo “distinto” en ese último rubro. Sus biógrafos son coincidentes en resaltar su gran capacidad para absorber información, decantarla extrayendo de ella lo que constituía una oportunidad, para después manejarla adecuadamente traduciéndola en beneficios económicos, y eso es exactísimo. Percibo en ese aspecto un claro paralelismo entre él y Nicolás de Anchorena, otro excepcional hombre de negocios. Tornquist sabía que estaba próximo a lanzarse un semanario (posiblemente a través de Bartolito Mitre y Vedia, el hijo mayor de Mitre, que en principio iba a ser socio en él y después no lo fue porque el padre no se lo permitió) que era exactamente eso que él buscaba: distinto, y su extraordinaria perspicacia, su intuición y su olfato, lo llevaron a “ponerle una ficha”. Se trataba de Caras y Caretas. Puede decirse que, como en todas las demás veces que encaró algo; la pegó.
El 15 de octubre de 1898 apareció el segundo número de Caras y Caretas, y entre el 25% del espacio dedicado a publicidad (sobre un total de veintitrés páginas de la revista), venía esta de la cerveza Palermo:


Por entonces, los argentinos soportábamos otro de los tantos conflictos limítrofes desatados por la insaciable voracidad de nuestro ingrato vecino trasandino, conflicto este que se había creído resuelto definitivamente con el tratado de 1881. Pero ocurrió que al encararse en 1888 los trabajos de demarcación de límites por parte de los peritos: Octavio Pico el argentino y Diego Barros Arana el chileno; éste último sostuvo que la línea no corría por las altas cumbres de la cordillera nevada como siempre se había aceptado; sino por la divisoria de aguas, divortium aquarum, en latín.
La propaganda apuntaba a instalar en el imaginario colectivo argentino una similitud entre el expansionismo prusiano y el chileno. Como podemos ver en la imagen, bajo el título DIVORTIUM AQUARUM aparece una botella de cerveza Palermo al centro, entre los retratos de Otto von Bismarck y de otro que no alcanza a distinguirse muy bien de quién se trata, pero que pareciera ser Klemens von Metternich. Y debajo, el káiser Guillermo II, rey de Prusia y emperador de Alemania, junto a una mesa con soldaditos en miniatura, sentado en un sillón con una jarra de chopp recién tirado de un barril de Palermo, mirando un mapa de Argentina y Chile y diciendo: “O la frase latina confundo / o este pleito que en Chile se fragua / nos demuestra de un modo rotundo / que hay que estar divorciado del agua / mientras haya Palermo en el mundo”.
No había ni decía nada más, ni hacía falta. La publicidad estaba así genialmente concebida y era directa y eficaz. Fue sin dudas un acierto de Tornquist el haber elegido a Caras y Caretas, y por supuesto; un mérito innegable de quienes la crearon.
Y dicho sea de paso, se ignora a quién pertenece específicamente la autoría; aunque el campo de posibilidades está acotado a cuatro personas: el propio Tornquist quien, particularmente, me parece el más improbable por cuanto era hijo de alemanes y cuatro años después sería el gestor principal de los Pactos de Mayo entre Argentina y Chile, con lo cual es difícil imaginarlo diseñando una publicidad basada en la analogía entre el expansionismo de Alemania y el de los chilenos; Eustaquio Pellicer, creador y fundador del semanario; José Sixto Álvarez (Fray Mocho), socio de Pellicer, cofundador y director de Caras y Caretas; y Manuel Mayol, que fue el artista que la dibujó (podemos distinguir nítidamente que la ilustración está firmada por él). Personalmente, me hallo inclinado a la hipótesis de que se trató de un ménage à trois en el que Pellicer esbozó la idea, Mayol la plasmó en el arte y Álvarez puso los versos al pie.
Sea como haya sido, esa propaganda tuvo una notable repercusión, fue un boom publicitario de resultas del cual miles de argentinos orientaron sus preferencias hacia la Palermo.
Aunque veinte años después, ya fallecido Tornquist, el holding Bemberg obtendría para la Quilmes una tardía revancha (que marcaría a la postre el triunfo definitivo sobre su competidor): en 1918 absorbió a Cervecería Palermo S.A., adquiriendo la totalidad de su paquete accionario.
En fin… cosas de las altas finanzas. Y del proceloso mar de la publicidad.

-Juan Carlos Serqueiros-

jueves, 10 de agosto de 2023

EL ALMA SABE





















EL ALMA SABE
(Poema en prosa de Gabriela Borraccetti) *

Alguien reza un padrenuestro para un dios que no ve y al que jamás ha tocado.
Un hijo, desde la vida, le cuenta a su padre que está en el cielo, que lo extraña y lo recuerda.
Una mariposa hace su habitual ronda sobre la rosa, sin saber que a la siguiente, caerá a sus pies.
Un corazón pide por su amor y busca una guía en el mapa de las estrellas.
Un perro sigue la huella de aquel que lo ha abandonado, porque confía instintivamente en la amistad del hombre.
Y el mundo sigue andando, porque el alma sabe de infinitos y es su propia fe la que le asiste, en contra de la palabra "imposible".

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

miércoles, 9 de agosto de 2023

HIMNOROCK AL AMOR





















HIMNOROCK AL AMOR
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Que tu risa se haga guitarra,
Batería se vuelva mi corazón,
Que el chuic de tu beso sea el bajo
Y que mil gargantas aúllen
Un inefable rocanrol
Que salga de nuestros labios
En forma de himno al amor.

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 4 de agosto de 2023

¿EL HOMBRE ES BUENO O MALO POR NATURALEZA?








































Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

Indefectiblemente, en el devenir del tiempo y desde el momento mismo en que uno elige tratar con su alma, ponerse a estudiar, a reflexionar, y a observar y observarse; choca con algunos enigmas que cuestionaron a todas las generaciones, como por ejemplo, aquello que es innato o adquirido en el ser humano.
¿Es el hombre bueno por naturaleza? ¿Es malo por naturaleza? Pasaron cientos de años, y mínimamente habría que empezar por aceptar que nos hemos ido al demonio con esto de que el mal en la gente es causado por un daño totalmente exógeno o endógeno.
A continuación, cito un párrafo del libro El lado oscuro del alma (ed. CPA Press, 2003), de Liz Green, que se me ocurre muy pero muy interesante, sobre todo; en tiempos en que pareciera que lo peor e indómito, se manifiesta en tanto desprecio por la vida:

EL DILEMA DEL MAL

La principal tesis de Scott Peck es que, en nuestro empeño por ser compasivos y justos al rehabilitar personas que han cometido crímenes contra la sociedad o muestran comportamientos psicopáticos, nos hemos convencido a nosotros mismos de que son básicamente buenas personas descarriadas por fuerzas sociales impersonales como la pobreza y la opresión. A Scott Peck no le interesan las justificaciones sociológicas, pero habla de lo que él llama «la mentira». Señala directamente al bagaje familiar, aunque deja claro que los padres son el producto de sus padres y no pueden ser señalados como responsables de la creación de un patrón que ha existido en la psique familiar durante generaciones. Está mucho más interesado en las sutiles, inadvertidas y diarias renuncias de los padres a lidiar con las situaciones difíciles de la vida con un mínimo de genuina integridad. Esto corroe gradualmente la integridad interior del niño y moviliza los peores rasgos interiores de éste. Cita ejemplos de niños que han crecido con padres que básicamente hacen trampa en su vida. Infligen una pequeña humillación aquí o cuentan una pequeña mentira allá. Siguen el camino más fácil –que incluso puede ser el camino aprobado por la sociedad en ciertos casos– en vez de luchar con su propia conciencia, sus propios valores internos, sus propios ideales y sus propios conflictos emocionales. Es una pendiente muy resbaladiza y el niño crece así sin una imagen sólida del bien que interiorizar, porque esa imagen contiene un doble mensaje. (sic)
A ciertas disposiciones les siguen refuerzos o antídotos, o al menos; esta podría hasta ahora ser la conclusión que, en lo personal, más me cierra.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



miércoles, 2 de agosto de 2023

CANCIÓN DESESPERADA















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En 1936, Enrique Santos Discépolo realizó un viaje a Europa en compañía de su esposa Tania, visitando en especial Portugal, España y Francia. Recorrieron toda España (una España ya convulsionada políticamente y que en unos meses más estallaría en una terrible guerra civil) y en ese periplo, una de las estaciones fue Mallorca.
Allí, una de las máximas atracciones turísticas es el antiquísimo monasterio de Valldemossa, lugar al cual en el siglo XIX había acudido, por consejo médico, Chopin, acompañado por su amante, la escritora George Sand, en busca de un clima más benigno para la salud del músico durante un invierno europeo que se preanunciaba como crudelísimo. Pero resultó que el pueblo mallorquín fue extremadamente agresivo con Chopin. Por ejemplo, lo echaron del hotel en el que se alojó en principio, obligándolo además a pagar una fuerte suma adicional en concepto de “desinfección” de las habitaciones que ocupó (se decía que Chopin era tísico y se temía al contagio de la tuberculosis), en el mercado de la ciudad le cobraban diez veces más de lo que costaban los comestibles que adquiría, le hacían objeto de desprecios y malquerencias de toda clase, etc. Hasta que Chopin y George Sand, hartos de ese trato que recibían, pidieron alojamiento a los monjes del Monasterio de Valldemosa y estos se lo dieron. En ese ínterin y luego de un accidentado viaje, llegó a Mallorca el piano que Chopin había encargado en Francia, y el mismo fue dejado en la habitación (en realidad, una celda de clausura, puesto que se trataba de un monasterio) del músico. Terminado el invierno, Chopin se fue de Mallorca y ahí quedó el piano, en la celda que había ocupado durante su estadía.


Con el tiempo, la circunstancia de que en ese monasterio hubiese estado viviendo una temporada Chopin, y el hecho de que se encontrase allí un piano de su propiedad en el que había compuesto algunas de sus obras, convirtieron al lugar en una atracción turística. En cuanto Discépolo se enteró de todo eso, inmediatamente quiso conocer el monasterio. Visitó la celda donde vivió Chopin y allí, extasiado y sublimado por el ambiente y lo que en su imaginación evocaba, en el piano de Chopin, y como movido por alguna extraña inspiración; acertó a ejecutar (de oído nomás, Discépolo no sabía música y tampoco sabía tocar el piano) algunos compases.
Algunos años después, en 1944 y ya en Buenos Aires, Discépolo, a partir de esos pocos acordes que habían surgido de su inspirada improvisación en el piano de Chopin en Mallorca, compuso la música y la letra de uno de los tangos (para mí) más bellos, más “existenciales”: Canción desesperada. El título se corresponde con una frase de Cervantes en el Quijote que Discépolo usó para titular la letra que había escrito para su tango; porque en su imaginación, las composiciones de Chopin eran todas “canciones desesperadas”.
Todo esto lo contó el propio Discépolo al historiador Norberto Galasso, quien lo volcó en su libro Discépolo y su época, en este párrafo referido a la historia de cómo se gestó Canción desesperada:

Recorrí entonces los corredores penumbrosos y húmedos. Y no pude dejar de pensar que por allí, arrastrando su tos, anduvo Chopin, Me imaginé la angustia de aquel hipersensible condenado a esconder su enfermedad en ese monasterio despiadado y sin poesía… Acosado por las dos fiebres terribles; la del cuerpo y la de la creación. Y componiendo, componiendo con locura, con esa locura de los condenados a morirse, a los que nunca les alcanza el tiempo para terminar la obra…
Entré al cuarto que ocupó Chopin y aquello me produjo una impresión terrible. Penetré en esa habitación con una unción casi religiosa. Más que habitación era una celda. Frente a su puerta, estaba el cementerio del convento… Todo era descarnado, sin alma… las paredes, los escasos muebles… Pero allí estaba el piano, el pequeño piano. Me acerqué y levanté la tapa. Hice jugar inconscientemente mis dedos sobre las teclas amarillentas y envejecidas. El piano, gracias a Dios, era lo único que tenía alma en aquel conjunto de cosas inanimadas. Yo creo en el alma de los instrumentos. Todos los instrumentos tienen alma. Allí, inmutable al tiempo, a la distancia, a todo, estaba el piano que utilizó Federico Chopin… Todo estaba muerto, menos el piano. El piano, cuyas notas, en aquel silencio impresionante, sonaba con algo de grito, de angustia, qué sé yo…
Estaba nada más que acariciando las teclas del piano de Chopin. Ello, aparte del silencio, la noche entrando por los corredores del convento y el viento de afuera, un viento desesperante, angustioso, crearon en mí un estado especial de ánimo que no puedo definir exactamente… De pie, sin siquiera sentarme, esbocé siete o nueve compases de una canción que se me ocurrió angustiosa, desesperante, como ese viento que golpeaba implacable los maderos de aquella celda. Eso es todo. Apenas unos compases. Y una suerte de pudor contuvo mis dedos.
Durante mucho tiempo olvidé el motivo de aquella canción. Y la canción nació después en Buenos Aires, pero bajo el motivo de aquellos siete u ocho compases que resonaron por primera vez en el monasterio de Valldemosa. La titulé ‘Canción desesperada’, porque seguía pensando en aquel pobre músico torturado y enfermo, cuyas canciones son todas desesperadas. Porque yo no diría que las canciones de Chopin son inolvidables, sino que son desesperadas…

Y ahora, entrando en otro aspecto del mismo tema: Qué coincidencias notables se dan a veces en las vidas de ciertos personajes relevantes, ¿no? Cómo se van estableciendo determinados paralelismos entre las vidas de quienes incluso existieron en épocas distintas, pero amaron y sufrieron por las mismas cosas… Estaba pensando en los amores tortuosos de Chopin con George Sand y de Discépolo con Tania, de cómo tanto Chopin como Discépolo eran hombres enclenques, diminutos, enfermizos, acomplejados, celosos, atormentados y… geniales, de cómo tanto George Sand al igual que Tania, fueron mujeres pasionales, desbordantes, maternales, tempestuosas, sensuales, dominantes, voluptuosas e… infieles, y de cómo ambas mujeres influyeron notablemente –para bien y también para mal- en las vidas de esos dos grandes artistas.

-Juan Carlos Serqueiros-

lunes, 31 de julio de 2023

IMPOTENCIA











































IMPOTENCIA
(Poema de Gabriela Borraccetti)

Quedé muda
Y cuando quedo muda es que avizoro
En el horizonte una tormenta.

Rugen los truenos y los rayos se lanzan
Apuntando filosos a mi frente
La amenaza color plomo de un pensamiento que esquivo
Relampaguea furiosa por ocultarle mis ojos.

Aprieto los párpados para no ver la luz del refucilo
Que como alma en pena grita desde la garganta
Lanzando un conjuro, una plegaria,
Escupiendo las varas que la magia
No sabe usar en estas horas inciertas.

Las palabras se mezclan con nubarrones de polvo
Entre redondas y semifusas huecas de armonía
Que distorsionan mi alma
Un acorde de bendición maldita
Un arpegio de corazón partido.

No te miro,
No te escucho,
Y de mi boca sólo cuelga silenciosa
La inevitable impotencia.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


sábado, 29 de julio de 2023

¿CUÁL ERA EL VERDADERO SARMIENTO?

















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Un ejemplo, chiquito nomás, de los riesgos que representa el tomar frases aisladas presentándolas como si fueran el epítome de su pensamiento y de su obra: imagino que usted, mi querido lector, habrá visto hasta cansarse, tanto por haberlo leído en libros, como publicado hasta el hartazgo en posteos y memes en las redes sociales, cómo se reproduce un puñadito de frases de Sarmiento en las cuales supuestamente denigra a los mendigos y dice "si se tienen que morir, pues que se mueran" o algo por el estilo.
En realidad, esas poquitas frases están extraídas de un extenso discurso que pronunció en el senado de Buenos Aires, en el cual fijaba su postura en el sentido de que la mendicidad debía atenderla no el Estado; sino los pudientes, los ricos. Y si uno lee TODO el discurso (que dicho sea de paso, contiene no pocas frases bellísimas y bien cortadas, porque era un escritor magnífico), podrá coincidir o discrepar con Sarmiento; pero lo que es seguro, es que comprenderá que esas poquitas frases terribles, divorciadas de su contexto, dan una idea completamente errónea y aún opuesta a lo que pretendió significar su autor.
Así, pues, ¿cuál era el verdadero Sarmiento? ¿El que no dejó insulto por proferir contra Alberdi, o el que años después fue a recibirlo a éste al puerto y le dijo "¡doctor Alberdi, venga a mis brazos!"? ¿Cuál era el verdadero Sarmiento? ¿El que instaba a Chile a apoderarse del estrecho de Magallanes, o el que después, siendo presidente de la República, sostenía los derechos argentinos y se lamentaba de la perfidia chilena? ¿Cuál era el verdadero Sarmiento? ¿Aquel al que no le alcanzaban los denuestos contra Rosas, o el que le escribió a Avellaneda pidiéndole: "mándeme tratados internacionales, pero mándeme los que hizo Rosas; no los que hicieron los unitarios, que eran unos cagatintas"? ¿Cuál era el verdadero Sarmiento? ¿El que descalificaba a un jovencísimo Bernardo de Irigoyen cuando era oficial de la legación argentina en Chile, o el que después, siendo presidente, nombró a éste Procurador del Tesoro? Y otra vez: ¿cuál era el verdadero Sarmiento? ¿El que aconsejaba “no ahorrar sangre de gauchos porque la sangre es lo único que tienen de humano”, o el que en Condición del extranjero en América escribió: “cualquier gaucho nuestro tiene mayor capacidad para entender las cosas, que esta gente nueva que está viniendo desde el exterior”?
Los dos Sarmiento eran el "verdadero": el polemista pasional que no se privó de ningún exabrupto por lanzar, y también el pensador capaz de esbozar una idea genial sobre su país. Todo en él era exagerado hasta el paroxismo: pasión, pensamiento y obra, sencillamente… porque él era un exceso en sí mismo. Hasta en su fealdad.
De todos modos, me parece cuestión baladí juzgar las figuras históricas, y discutir si Sarmiento o Rosas o el que fuere; primero, porque nos guste o no, el país que tenemos es tanto obra de unos como de otros y la historia no puede rehacerse, y segundo; porque en esa discusión es donde nos encarnizamos y perdemos de vista lo único que importa del pasado: conocerlo y aprehenderlo; no detenernos en él y erigirnos en tribunal de justicia póstuma.

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Osvaldo Révora, "Sarmiento", ilustración, 2022

miércoles, 26 de julio de 2023

CÓMO RECONOCER QUE HEMOS CAMBIADO





















Escribe: Gabriela Borraccetti *

Cuando hablamos de realizar cambios, imaginamos que el día que los efectivizamos, descorchamos champagne, se ilumina el cielo, y salimos por la calle sintiéndonos otros.
Sin embargo; la cosa no es así; los cambios son graduales, silenciosos, y tienen la costumbre de no hacerse anunciar. Como todas las cosas genuinas y hechas gracias a la evolución y al deseo del alma, el "bajo perfil" que los caracteriza habla de que están exentos de ego y de narcisismo. Y es por ello que aún habiendo realizado giros de varios grados; no nos damos cuenta de que hemos variado la dirección, hasta tanto no haber dado unos cuantos pasos sobre el nuevo camino.
Es así como un día, mientras miramos ese nuevo horizonte con ojos poco atentos, nos damos cuenta de que hasta hace un tiempo (quizá un año o más), ni se nos hubiera ocurrido estar pensando, haciendo o sintiendo tal como lo estamos haciendo en ese momento.
Cuando te preguntes cuánto has cambiado, observa tus vínculos: si siguen siendo complicados, quizá sea hora de preguntarse hasta cuándo. Y si ahora eres capaz de disfrutar incluso de la compañía de tu soledad, entonces es llegado el momento de dar tres hurras por las decisiones tomadas.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



sábado, 22 de julio de 2023

BUSCATE UN LABURO HONESTO





















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En este nuestro bendito país, la capacidad de inventiva para lucrar aprovechándose del talento ajeno (o enunciado más claramente en el lenguaje liso y llano del rioba: colgándose de las bolas de alguien —en este caso, del genio creativo del Indio Solari—) no reconoce límite alguno. Y eso lo explotó, hasta incurrir en el abuso, un amplísimo abanico de fulanos/as que va desde los/as que escribieron esos "libros-que-no-hay-que-leer" (Indio dixit); pasando por una piruja que organiza "seminarios" (previo pago para acceder, desde luego) so pretexto de "analizar", en talleres a los que llama "texturas" (?), la lírica solariana para las víctimas que haya podido embaucar; hasta esto que se anuncia ahora y que no sé cómo llamarlo... esta... cosa, digamos: el próximo estreno de una película en la que se abordará la supuesta "macabra historia de Jijiji" (sic).

No es que tengan la cara dura como una piedra; sino que la tienen hecha de acero al cromo-níquel. Y carecen hasta de la más mínima noción de lo que es la vergüenza.
Lo cierto es que desde los recitales en Paladium en mayo y octubre de 1986, desde los mentideros redondos aquellos en los que aparecían algunos personajes que se atribuían tener la posta, se echó a rodar la bola de que habría existido (en La Plata, según algunos; o en Mar del Plata, según otros) un hecho delictivo luctuoso (el asesinato a puñaladas de una chica) que le habría inspirado al Indio la poética de Jijiji. Lo cual se trataba de un completo delirio —que ahora se reflota, pero para colmo de males, no ya desde el propósito de un ignoto pelotudito cualquiera de ganarse alguna minita o de obtener prestigio ante un acotado y para nada envidiable público constituido por una recua de burdéganos tan imbéciles como él al punto de creer en lo que les decía; sino en pos de un objetivo mucho más... utilitario y rendidor, por llamarlo de algún modo: hacerse de unos mangos—; toda vez que el propio Solari se encargó de explicar de qué va la letra y lo que en ella se narra: la paranoia de un chabón drogado hasta los bujes que jura y perjura que lo están persiguiendo.
Pero ya ni siquiera la circunstancia de que el mismísimo autor haya corrido el velo los inhibe a la hora de encontrar maneras para continuar currando. Conchisumadre.

-Juan Carlos Serqueiros-