martes, 13 de junio de 2023

FILIA






















FILIA
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)


Bulle mi sangre con cada ánima
Que vaga por tu extensión
Desorientada, desgarrada
Y vuelta jirones
Inundada de seculares llantos
Que incontenibles brotan
De irresponsables ausencias
Y de funestas presencias

Tantos que no te han querido
Tantos que te han entregado
Tantos que te han traicionado
Y unos pocos, ¡tan poquitos!
Que te aman y te han amado

Clamor que se vuelve grito
Alarido acallado a fuerza
De tanta muerte esparcida
Te tornaron así, silente
Deformando la risa que venía
Desde el fondo de los siglos
En trágica mueca horrorizada

Me enfervoriza tu pasado
Y me duele tu presente
Te siento así… irredenta
En el azur desteñido
Y en la opacada plata que ¡ay!
Ya nadie lustra

Travestida en crespones
Luto mentiroso que nubla
La revelada verdad aquella
De la mugre del gringo espíritu
Que a diario te mancilla
Mercader ¡tu quoque!

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Tomás Juan “el Tomi” D'Espósito Müller, “La patria también es mujer”, boceto a lápiz, contemporáneo.

lunes, 12 de junio de 2023

INTERMITENCIAS




































INTERMITENCIAS
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

Trato de encontrar
Un lugar seguro
Para una palabra
Que tiene intermitencias,
Enciende y apaga,
Se agita,
Sonríe,
Recuerda,
Y siempre me da ganas de vivir.
Me lleva en vuelo a la aurora
Me abriga,
Me envuelve
Me enciende,
Se asusta
Y luego...
Me pinta de gris.
Si le has visto por allí,
Llámame.
Amor se ha escapado de mi corazón.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, escribir a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


sábado, 10 de junio de 2023

LA MADRE DE LA PATRIA









































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Es muy poco lo que se sabe acerca de María Remedios del Valle o Remedios Rosas (nombre y apellido estos últimos que terminaría por usar, por propia determinación y a lo cual me referiré más adelante). No hay retrato alguno de ella y se ignoran tanto la fecha como el lugar de su nacimiento (muy posiblemente, éste haya sido en Buenos Aires; pero al no haberse –hasta ahora- hallado antecedentes al respecto, no hay tampoco certeza absoluta).
Sí se sabe que era de raza negra, ya que ha sido descripta como "parda" en la documentación oficial existente y probablemente haya sido una esclava manumitida o hija de esclavos.
Si yo viviera en Buenos Aires o tuviera los medios necesarios para encarar una investigación histórica allí, rastrearía por el lado de la familia Del Valle, ya que era común por ese entonces que los esclavos –y por ende, los hijos de éstos- tomaran el apellido de las familias en cuyas casas servían. En función de esa circunstancia, tal vez María Remedios tuviera por apellido Del Valle debido al haberse criado en casa de dicha familia. Y de ser así, entonces también quizá sabiendo en qué parroquia se registraban los bautismos de los Del Valle; se lograse hallar su fe de bautismo (lógicamente, suponiendo que haya sido bautizada, lo cual infiero debe de haber ocurrido) y encontrarse los datos relativos a su nacimiento.
Se sabe también que su familia estaba integrada por su esposo y dos hijos, uno propio y otro adoptivo (o "entenado" como se les decía por entonces a los que se criaban en casas que no eran las de sus padres, y por personas que no eran los mismos).
María Remedios del Valle actuó durante las invasiones inglesas, o por lo menos; durante la segunda de ellas. Esto lo sabemos a través de una certificación emitida por el comandante del Tercio de Andaluces, José Merelo; en la cual consta que durante la campaña de Barracas, asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere. Esta documentación se halla en el Archivo General de la Nación: “Acuerdo del Extinguido Cabildo de Buenos Aires”, serie IV, tomo II, libros LIX, LX, LXI y LXII, años 1805 a 1807. El Tercio de Andaluces integró, durante la Defensa, la División Centro, al mando de Javier de Elío y dotada con 9 piezas de artillería; conjuntamente con los tercios de Gallegos, de Castas (integrado por pardos, morenos e indios, en el cual seguramente estaría el esposo de María Remedios), y de Catalanes (dos compañías), más un escuadrón de caballería. La campaña de Barracas mencionada por Merelo, consistió, como lo detalla Carlos Roberts en su libro Las invasiones inglesas publicado en 1938, en la concentración ordenada por Liniers de las fuerzas precedentemente descriptas, con más el agregado de las Divisiones Derecha, Izquierda y Reserva, en un punto situado en Barracas, a eso de unas tres cuadras al sur del Riachuelo. En cuanto a la marcha a los Corrales de Miserere, consistía en dirigir ese ejército al matadero de hacienda de Miserere (situado en el actual barrio Once), vadeando el Riachuelo por el paso de Burgos (actual puente Alsina).
Nada más conoceremos de María Remedios del Valle ni de su esposo e hijos, durante los siguientes tres años, hasta la Revolución de Mayo.
El 6 de julio de 1810, se terminó de reunir en el Monte de Castro (actual barrio de Floresta) la tropa que integraría la Expedición Auxiliar al Alto Perú, que sería denominada luego Ejército del Perú. Tal hecho, se producía en el marco de la disposición de la Junta de fecha 29 de mayo de 1810 por medio de la cual se reorganizaba el ejército y fundamentalmente, de la del 14 de junio, a través de la cual se urgía la conclusión de los trabajos de formación de dicha fuerza militar (ya se tenían noticias de los preparativos contrarrevolucionarios de Liniers en Córdoba). Como consecuencia, la tropa, originalmente formada sobre la base de las milicias regladas, pagada por medio de suscripción pública (“contribuciones patrióticas”, para lo cual la Junta comisionó a Miguel de Azcuénaga a fin de que recibiese donativos, ya sea en metálico o en esclavos); se engrosaría por medio de una rigurosa leva de todos los vagos y hombres sin ocupación conocida desde la edad de 18 años a 40, y también apelando a la compra de esclavos a sus amos. Se formó así un ejército de 1.150 efectivos, que fueron puestos al mando del comandante de Arribeños, coronel Francisco Ortiz de Ocampo, con el teniente coronel Antonio González Balcarce como segundo jefe, y enviados a Córdoba a reprimir la contrarrevolución de Liniers, y luego a proseguir la campaña al Alto Perú.
A ese ejército, que iniciaría su marcha el 7 de julio de 1810, era al cual se incorporarían María Remedios del Valle, su esposo y sus dos hijos. Posteriormente, ya sofocado el intento de Liniers, el mismo ejército con Antonio González Balcarce al mando de su vanguardia, se dirigiría al Alto Perú con el nombre de Ejército del Perú, quedando Ortiz de Ocampo en Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán, para ir reclutando los contingentes con que sucesivamente se aumentarían sus efectivos, y sería puesto luego al mando de Castelli por resolución de la Junta de fecha 6 de setiembre de 1810. Después del desastre de Huaqui, quedaría al mando Pueyrredón, quien posteriormente lo entregaría a Belgrano en Yatasto el 26 de marzo de 1812.
Consta la participación de María Remedios del Valle en las batallas de Huaqui (Bernardo Anzoátegui atestiguó que por orden de Viamonte, condujo a María Remedios del Valle hasta Potosí, haciéndole entrega de veinte pesos); de Tucumán (en la víspera de la cual María Remedios del Valle le solicitó al general Belgrano autorización para asistir a los heridos en las primeras filas, denegándole éste dicho permiso; no obstante lo cual ella conseguiría confundirse entre las tropas de reserva y luego acceder al campo de batalla, donde su comportamiento fue tan heroico y abnegado socorriendo a los heridos, que el general Belgrano la designó capitana y los soldados y oficiales comenzaron a llamarla “Madre de la Patria”); de Salta; de Vilcapugio y de Ayohuma.
Fue herida gravemente varias veces, recibiendo sablazos y balazos, estos últimos, en seis oportunidades. Estuvo en capilla a punto de ser ejecutada por el enemigo. En la derrota de Ayohuma, herida de bala, no pudo escapar y cayó nuevamente en poder de los realistas. María Remedios del Valle fue una más entre los quinientos prisioneros que el enemigo logró capturar, siendo condenada por el general español Joaquín de la Pezuela, a ser azotada en público durante nueve días consecutivos por conducir correspondencia e influir a tomar las armas. Pero María Remedios del Valle, pese a los atroces castigos que recibió; consiguió fugar.
A esas alturas su frenesí patriótico, su dedicación, su coraje y su abnegación eran ya legendarios. No había sacrificio o penuria pasados o por pasar, capaces de hacerla cejar en su lucha, curando heridos, remendando uniformes de soldados y oficiales y derramando amor a raudales en una tierra que pugnaba por su libertad. Era, para todos, la Madre de la Patria.
Pero ya estaba sola en el mundo: su esposo y sus dos hijos habían perecido en la Guerra de la Independencia, y María Remedios del Valle emprendió el regreso a Buenos Aires, a vivir pobre y olvidada en un mísero ranchito de los arrabales de la ciudad, tan humilde y relegada como el general que la había hecho capitana: Manuel Belgrano.
Así, transcurrieron siete largos años que pasó vendiendo pastelitos y tortas fritas en la Recova y pidiendo limosna en los atrios de las iglesias para subsistir.
Hasta que un día, el general Juan José Viamonte, al salir de su casa, tropezó con una anciana negra, encorvada, desdentada y llena de horribles cicatrices, reconociéndola instantáneamente. “-¡Pero… si es la Madre de la Patria!”- exclamó. A partir de allí, el general Viamonte, tomó a María Remedios del Valle bajo su protección, e hizo que ésta reclamara al gobierno por el otorgamiento de la pensión a la que era más que justicieramente acreedora.

Luego de una primera presentación, que fue rechazada, subsiguió otra en la que, tras larguísimos debates, se resolvería favorablemente la pensión a Remedios del Valle y la erección de un monumento en su homenaje. En el Diario de Sesiones de la Honorable Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires: tomo VI, sesión del 18 de julio de 1828, puede leerse la intervención de Tomás de Anchorena, que cerraría la discusión y tras la cual se votarían la pensión y monumento a la Madre de la Patria: “Yo me hallaba de secretario del general Belgrano cuando esta mujer estaba en el ejército y no había acción en que pudiera tomar parte, que no la tomase y en unos términos que podían ponerse en competencia con el soldado más valiente. El general Belgrano no permitía a las mujeres que siguieran al ejército en campaña. Al pasar el río Pasaje sólo admitió en sus filas a la Madre de la Patria. Una mujer tan singular como ésta debe ser el objeto de la admiración de cada ciudadano de todas estas provincias y adonde quiera que vaya de ellas, debía ser recibida en brazos y auxiliada con preferencia a un general”.
Pero todo quedaría en expresiones de buenos deseos e intenciones y nada más; porque María Remedios del Valle jamás llegaría a cobrar su pensión, postergada invariablemente por otras “urgencias” y sepultada en una laberíntica burocracia.
En 1829 vino un criollo en esta tierra a mandar: don Juan Manuel de Rosas, quien reintegraría a María Remedios del Valle a la nómina del ejército con rango y sueldo de sargento mayor. Agradecida al general Rosas, María Remedios del Valle decidió llamarse Remedios Rosas.
Y sería gracias a la escrupulosa y férrea contabilidad de la administración rosista, que hoy podemos saber cuándo murió la Madre de la Patria, ya que de otro modo; seguramente ese dato permanecería tan ignorado como el de su nacimiento. En efecto, en la Lista del Ejército de Rosas, correspondiente al 8 de noviembre de 1847, se consigna la baja por fallecimiento del Mayor de caballería Dña. Remedios Rosas (sic).
Estimado lector, ya le conté quién era Remedios Rosas, y ahora que lo sabe; espero que en cada fecha patria, la enorme dimensión de su figura histórica le despierte un emocionado recuerdo.
Particularmente, soy de la idea de que así como en muchas de nuestras ciudades se elevan monumentos en honor a la memoria de los Padres de la Patria, los generales don Manuel Belgrano y don José de San Martín; debieran asimismo levantárselos en homenaje a doña Remedios Rosas, la Madre de la Patria.

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Ramiro Ghigliazza, "María Remedios del Valle, La Madre de la Patria", técnica digital, contemporáneo.

jueves, 8 de junio de 2023

CAMBIOS DE FORMA, CAMBIOS DE FONDO





















Escribe: Gabriela Borraccetti *

Hay muchas formas de auto engañarnos y de alimentar los mitos que nos confirman aquello que queremos creer de nosotros y de los demás.
Por ejemplo, quien valorice en forma extrema el conservar los amigos de la infancia, la casa de toda la vida, los roles que siempre ha sostenido, etc., suele ser una persona a la cual le parece que en general, cambiar es síntoma de "inestabilidad", de poca fiabilidad y de inseguridad.
Son personas que sostienen "mejor malo conocido que bueno por conocer", y es por ello que siempre encontrarán al agente de los cambios bajo la forma de "otro" o de destino proveniente desde el exterior. Los demás serán entonces esos agentes "desestabilizadores", que podrían amenazar con dejar nuestra vida patas para arriba si los dejamos de controlar; pero indefectiblemente, la palabra "control" y "manipulación", no sonará bien en nuestro diccionario, y por supuesto, la endilgaremos a alguien más, para que nosotros sigamos siendo esas personas limpias que sólo tratan de mantener el orden.
De este modo, dejamos fuera del diccionario de nuestras definiciones aquello que implica la parte más nefasta de nuestras elecciones, y vamos forzando a que en nuestra novela, se forme siempre la misma frase: "yo soy un manantial de seguridad y tranquilidad; los locos, controladores, desestabilizadores, imprevisibles e irresponsables, son los demás". Poco a poco, vamos arrumbando en el cuartito de los cachivaches del hogar o de la mente; aquello que desentona con el mobiliario de la casa o con la personalidad; dejando a la vista sólo lo que deseamos ver.
Aquello que quede delante de nuestra nariz, será el libreto que hemos elegido creer respecto de nosotros mismos. No obstante, lo que hemos suprimido, tendrá el rostro de las personas que nos enfrentan a la necesidad de cambiar.
Dicho esto, no es extraño escuchar a muchas personas esgrimir que han cambiado profundamente, no obstante seguir viviendo del mismo modo, con el mismo entorno e idénticos conflictos antes vividos con sus padres y ahora con sus hijos.
Uno de los más prácticos (y no mejores ni únicos) modos de evaluar nuestro nivel de cambios internos, es mirar las circunstancias, personas y problemas que nos rodean.
El cambio interno suele tener un espejo en el afuera, y ello puede demostrarnos hasta dónde hemos hecho modificaciones de forma o de fondo. Los personajes pueden cambiar (y esto sería una modificación de forma); pero si los problemas que nos solían aquejar se han alejado, puede ser que como una gran ola, nuestras nuevas perspectivas hayan removido un fondo que era necesario limpiar.
Como siempre, conviene no engañarse con la mirada.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga.Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

lunes, 5 de junio de 2023

BAR EL CHINO (POMPEYA)



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Un pedazo de barrio, allá en Pompeya, / durmiéndose al costado del terraplén. (Homero Manzi)

¿Alguien se acuerda de Bar El Chino (Beazley 3566, Pompeya)? No sé si todavía existe o ya cerró; la última vez que estuve allí debe de haber sido, calculo, en 2006 o 2007, a lo sumo. Era un bodegón surgido en los años 40 que a mí siempre me pareció... mágico, diría. El dueño era Jorge "el Chino" Garcés, un tipo bárbaro, que cantaba muy bien.
Conocí el lugar en 1977, fuimos con mi papá (me llevó él, nunca supe si porque éramos tan amigos y compinches con mi viejo, o porque él tenía miedo de que dejara de gustarme el tango —generacionalmente soy del palo del rock, y de hecho, la música que más escuché y sigo escuchando es rock; pero siempre me gustó el tango, desde muy pibe; de manera que si su temor era ese, entonces era infundado—). Y fue visitarlo por primera vez… y encantarme.
Debo haber estado en lo del Chino... no sé bien... pero no fueron menos de quince o veinte veces, y en unas cuantas de ellas canté (allí, además del Chino —que insisto, lo hacía muy bien—; cantaba su barra de amigos, entre los cuales había unos cuantos que se desempeñaban profesionalmente). No había escenario ni micrófono ni amplificador ni nada; el que quería (y podía) cantar, lo hacía a cappella o lo sumo; con el acompañamiento de algún violero que, benevolente, se prendía y acompañaba. Y listo, como dice el Chanchito Porky, eso es to-to-todo, amigos. Nadie te mimaba ni te endulzaba el ego con un aplauso inmerecido; te aplaudían si les había gustado, y si no, simplemente cosechabas un respetuoso silencio en el marco de una todavía más respetuosa y elocuente indiferencia. Y a otra cosa mariposa... Pero te aplaudieran o no (yo tuve la suerte de que sí lo hicieran, seguramente por algún extraño mecanismo ajeno a mis cualidades vocales, gestuales e interpretativas), lo pasabas bárbaro, porque repito; para mí ese lugar era mágico.
El asado que servía el Chino era un manjar, lo mismo que los fideos; pero las empanadas eran malísimas, una bomba frita. Y todo abundantemente regado con vino tinto, en pingüino y "de la casa", por supuesto; nada de Carmelo Patti ni Luigi Bosca custodiados en roble.
La penúltima noche que estuve allí fue, recuerdo, con mi amigo Oscar Padra en 2001, poco antes de que muriera el Chino Garcés, ese mismo año. Y la última fue, como dije antes, en 2006 o 2007.
Fue un error mío regresar, porque la magia ya no existía. Y no porque el lugar hubiera cambiado sustancialmente; sino porque uno no debe volver a los viejos sitios en que fue —o creyó haber sido— feliz. No es que cambien los sitios; es uno el que cambia. Y a la felicidad nunca, nunca, hay que buscarla en el pasado, sino en el aquí y ahora; el resto es grupo, pura ilusión.
Vaya, pues, mi recuerdo emocionado al Bar El Chino. Ah, y no me cuenten si sigue estando o no, no me interesa... porque aún cuando exista; no pienso volver.
La magia, los sueños, las hadas y los fantasmas no están en los lugares; están dentro de uno... igual que la felicidad.

Ver en YouTube el documental HOMENAJE AL BAR "EL CHINO" DE POMPEYA

-Juan Carlos Serqueiros-


viernes, 2 de junio de 2023

SER




































SER
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

Para atravesar lo virtual
No hay nada mejor que Ser;
Quienes creen en el “tener”,
Quienes creen en el "parecer",
Sólo un pobre reflejo dejan:
Ese con el que confunden
La que es su real esencia.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



ÍNDOLE


























ÍNDOLE
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Cuando el sol se hunda en el río
Cuando titilen los astros
Yo estaré en mi cenit
Después, al romper el alba
Estaré en mi nadir.

Como aquel guerrero
Que Christiane concibió
Reposaré en tu seno
Para encenderme de nuevo
Quemándome en vos
Otra vez
Y otra vez...

Una integral de noches
Con rostros de piedra
Con risas de plástico
Doradas con ardiente Bacardi
Y salpicadas de besos mentidos

No busco redención
¡Oh, no!
Ni hay porqué
Yo sólo fui
Lo que fui.

-Juan Carlos Serqueiros-


miércoles, 31 de mayo de 2023

TAN CLARO COMO ESCATOLÓGICO: ¿QUÉ NOS REMUEVE TANTO ODIO?






















Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

Se comparten a diario millones de cartelitos, frases, posts, etc., que apelan, nombran, hablan o desean solucionar los temas de la llamada "sombra" que, ligada al Ego, es despreciada antes que vista.
Para empezar, podemos decir que el ego está hecho de identificaciones. Nos identificamos con lo que se nos enseña que es mejor, más deseable y sobre todo -y más profundamente-, con lo que no se nos dice pero está implícito.
De estas identificaciones, el ego elige para sí las que más le gustan y sientan bien, usándolas de "modelo" al cual parecer-ser; parecerse pero no ser; siendo por eso que lo que más creemos ser, nos es ajeno, nos lo propone otro, viene como una exigencia desde el afuera: ser lindos, buenos, educados, limpitos, escondiendo/reprimiendo del nivel consciente al resto.
De ahí en más, todo lo que no encaje a la perfección con esa imagen, será no-yo, será la sombra que proyecta nuestro EGO fabricado de identificaciones, dejando afuera, del otro lado, lo que no encaja, es feo, sucio, malo.
Por ej., decir que alguien es una mierda, implica que nuestra cultura en general y nuestro hogar en particular, ha utilizado una rigidez extrema respecto al control de esfínteres, creando un carácter de tipo anal en las personas más afectadas, cuya defensa equivale a ser sumamente pulcros mientras hacemos mierda al otro, replicando la escena en que nosotros ocupábamos el lugar de otro mientras alguien nos hacía mierda pero al revés.
Todo lo que sea "rechazado" o asociado con ese "desperdicio", será "hecho mierda o tratado de mierda" con la misma intensidad y odio que tuvimos que suprimir para socializarnos. Entonces ya no defecamos, sino que lo hacemos simbólicamente al defenestrar a lo que nos hace fruncir la nariz.
Baste este solo ejemplo -hay miles y combinados de tantas maneras como seres humanos hay en la tierra- como para que nos demos cuenta de que los grandes odios y los sentimientos más destructivos provienen de:

-haber sentido una gran repulsión por parte de un otro significativo,

-haber odiado a ese otro por el rechazo,

-tener que suprimir ese odio represión mediante, cosa de poder identificarnos con quien nos trató de desperdicio,

-y elegir más tarde a un otro que ocupe nuestro lugar cuando nos sentimos despreciados por ser mierda.

El ego dirá: "Yo ya no soy asqueroso, yo ya no soy esa mierda; tú eres mierda. Vemos como “el otro" odia, observamos su escasa inteligencia porque no piensa igual que YO, lo insultamos o hablamos mal a escondidas, o para nuestros adentros, o le demostramos indirectamente que lo ignoramos porque no vale una mierda, creyendo que como nadie nos escucha, nos ve ni sabe lo que nos sucede, se nota. En fin, importará poco que no se note, porque en realidad, se vive y se lucha contra eso en un gran porcentaje de las veces, sobre todo cuando estamos avisados de que odiar es odiar a nuestra sombra. La aceptación es hacerse conscientes, pero hacerse conscientes, implica un enorme dolor y un gran trabajo que no se hace hasta que el dolor psíquico no nos deja vivir. Y lamentablemente, deja vivir a mucha gente en un grado de necedad increíble.
La sombra nos perseguirá a donde vayamos, hasta que no soltemos el odio que nos ha dejado algún desprecio. Nos pasaremos odiando amargamente a todo aquel que nos haga sentir como la mierda, sin pensar que si sentimos eso, es porque a la mierda la hemos escondido en algún lugar.
Lo peor de todo es que esto no se ve claro hasta que se hace cargo del inconsciente un psicoanalista. No sirve de nada este artículo, tan sólo es para informarles que no hay domesticación para una instancia psíquica que se haga en base a pronunciaciones mágicas, deseos, libros de autoayuda, mantras, afirmaciones, racionalización, negación, lucha interior, exceso de bondad, pseudo espiritualidad y buenas intenciones.
LA CONSCIENCIA DUELE. Y no hay nada más doloroso que enfrentarse a la propia mierda y decir: es mía, esa/e soy yo.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

Imagen: Odd Nerdrum, “Shit Rock (Roca de mierda)”, óleo sobre tela, 2001.

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


martes, 30 de mayo de 2023

PÍTACO DE MITILENE























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Pítaco de Mitilene fue uno de los llamados Siete Sabios de Grecia (los otros seis eran: Solón de Atenas, Quilón de Esparta, Tales de Mileto, Cleóbulo de Lindos, Periandro de Corinto y Bías de Priene). Se trataba de una especie de condensación del conocimiento transmitido por un núcleo de personalidades históricas consideradas las más relevantes de su tiempo; al pueblo de sus ciudades, resumido dicho saber en máximas filosóficas que surgían de la inducción de sus propios raciocinios y se manifestaban en sus actos de gobierno; porque es importante no perder de vista que, más allá de la brillantez de sus intelectos, estos Siete Sabios eran militares, estadistas, consejeros, legisladores, y en fin; fundamentalmente hombres de gobierno.
Pítaco nació, vivió y murió en Mitilene, ciudad situada en la Isla de Lesbos, entre los años 640 y 568 a.C. Su valentía, su honestidad y sus dotes conductivas le granjearon gran respeto y admiración entre los suyos; popularidad esta que se acrecentó aún más cuando logró derrocar la tiranía de Melancro.
Hallándose en guerra Mitilene contra Atenas, recayó sobre él la responsabilidad de comandar las tropas de la primera, y estando ambos ejércitos a punto de iniciar la batalla decisiva; Pítaco desafió al general ateniense, Frinón, a luchar sólo entre ellos dos, lo cual fue aceptado por su rival. Frinón no había advertido que Pítaco llevaba oculta una red detrás de su escudo, y éste envolvió con ella a su contendiente, y luego lo mató, frente a las tropas de ambos ejércitos que miraban el combate.
Llegado al cenit de su prestigio, los ciudadanos de Mitilene lo erigieron en dictador, gobernando en ese carácter durante diez años, relegando a la aristocracia y apoyado en las clases bajas, al cabo de los cuales, restablecido el orden y estando Mitilene en paz y prosperidad merced a las normas y leyes que impuso, renunció al poder.
En reconocimiento a su obra de gobierno, sus conciudadanos quisieron homenajearlo otorgándole la propiedad de las mejores y más productivas tierras de Mitilene; pero Pítaco dijo que sólo aceptaría el área comprendida por el cuadrado de la distancia que recorriese una flecha arrojada por él. Interrogado respecto de la motivación que lo guiaba, respondió: “Con una parte basta y es mejor que el todo”.
Pítaco no era un hombre esbelto ni agraciado, por lo contrario; era gordo, feo y tenía dificultades para caminar, por una enfermedad que sufría en sus pies. Se había casado con una mujer de gran belleza y alto linaje, que lo despreciaba por su fealdad y con la cual vivía en conflicto permanente. Habiendo comprobado por su propia experiencia que un matrimonio desigual no podía hacer feliz a sus cónyuges, aconsejó a quien recabara su opinión, que se casase con una mujer de igual categoría que la propia de quien lo consultara, ya que “si te casas con mujer de condición superior a la tuya, serás desgraciado e infeliz; y si te casas con una inferior, sus parientes te darán más trabajo”.
Dado que Mitilene producía exquisitos vinos, el consumo abusivo del mismo era una costumbre arraigada en la ciudad; ante lo cual Pítaco resolvió esta problemática estableciendo pena doble para los delitos cometidos en estado de embriaguez, y bebiendo él mismo sólo agua. Sus máximas y aforismos, han llegado hasta nosotros en un viaje de… ¡veinticinco siglos! Entre muchas de ellas, cito algunas:
  • El hombre prudente sabe prevenir el mal, el hombre valeroso lo soporta sin quejarse.
  • No habléis mal de nadie, ni siquiera de vuestros enemigos.
  • Amo la casa en la cual no encuentro nada superfluo y encuentro todo lo necesario.
  • Si queréis conocer a un hombre, investidle de un gran poder.
  • Debéis saber escoger la oportunidad.
  • Es difícil realmente ser un buen hombre.
  • Incluso los dioses no pueden luchar contra la necesidad.
  • La energía evidencia al hombre.
  • No digáis de antemano lo que vais a hacer; porque si falláis, se burlarán de vosotros.
  • No sabe hablar apropiadamente, el que no sabe callar lo que debe.
  • Si os hacéis de amigos en la prosperidad, deberéis probarlos en la adversidad.
  • Tal cual seáis para con vuestros padres, tales serán para con vosotros vuestros hijos.
Pítaco, cargado de gloria, fama y honores, murió en Mitilene con 72 años a cuestas, en la quincuagésimo segunda olimpíada, es decir, en el año 568 a.C.

-Juan Carlos Serqueiros-
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REFERENCIAS

Diógenes Laercio. Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres t.1, Luis Navarro, Madrid, 1887.
Fénelon, François. Compendio de las vidas de los filósofos antiguos, Cormon & Blanc, París, 1825.

domingo, 28 de mayo de 2023

TERAPIA PSICOLÓGICA ON-LINE






































Gabriela Borraccetti (n. 1965), San Andrés, partido de San Martín, provincia de Buenos Aires, es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. Con una extensa trayectoria profesional de más de 30 años, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; astróloga, poetisa, escritora y artista plástica. No atiende prepagas ni obras sociales y sus honorarios se abonan por transferencia bancaria, Mercado Pago, Western Union u otros medios electrónicos de pago. Para contactar con ella por consulta, terapia o solicitud de turnos, enviar e-Mail a
licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

sábado, 27 de mayo de 2023

RECONOCER AL EGO





























Escribe: Gabriela Borraccetti *

Se reconoce al ego cuando la reacción es de enojo, sobre todo; cuando se lo coloca frente a una realidad que lo disminuye y lo deja en evidencia de la necesidad de usar bastones sobre los que yergue su andamiaje, ya sean éstos conocimiento, lujo, boato, posición, status, belleza o todo aquello que remarca su distinción ante la mirada de los demás y que en definitiva no dejan de ser los ojos de esos padres de los que aún dependen para ganar aplauso, posición, distinción, importancia o aprobación.


Por ello, la personalidad narcisista ha quedado en un estado infantil y vive de su imagen dependiendo de los objetos que la decoran y de las personas que la aplauden.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

Imagen de portada: Adrian Borda, “You Are Not What You Think You Are (No eres lo que crees que eres)”, óleo sobre tela, contemporáneo.

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


jueves, 25 de mayo de 2023

¿MORENO "RADICAL" Y SAAVEDRA "CONSERVADOR"? ¡MINGA!


















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Entre las muchas mentiras que en mala hora la historiografía convertida en oficial ha logrado establecer como verdad revelada, está la de hacer aparecer a la Revolución de Mayo como la concreción de las aspiraciones de un grupo de abogados y tenderos porteños a la libertad de comercio; en oposición a una España bárbara y atrasada que supuestamente se empeñaba en mantenernos en el oscurantismo y la miseria, apelando para ello al monopolio sostenido a sangre y fuego por un tirano cruel y déspota apellidado Cisneros (que vendría a ser así el malo de la película). Unos terribles guachos estos españoles, mire vea. De las garras de tan siniestro personaje, nos rescató la “Primera Junta” (con la ayuda "desinteresada" de Inglaterra, claro; porque como todo el mundo sabe, los ingleses son buenos, generosos, altruistas y tienen la vocación de libertar pueblos), encarnada principalmente en su presidente, Cornelio Saavedra; y en su secretario, Mariano Moreno. Pero... ocurrió que siendo Saavedra timorato, débil de carácter y, en suma, “conservador”; el "verdadero revolucionario” vendría a ser, entonces; Moreno, que pretendidamente era inteligente, generoso, preocupado por la cultura del pueblo, luchador por los oprimidos y desposeídos, abnegado hasta el sacrificio y convencido demócrata. A todo esto, dicen que el pueblo estaba en la plaza, soportando estoicamente la lluvia y gritando a viva voz en defensa de los derechos ciudadanos conculcados por el malo de Cisneros, monstruo maldito el muy turro... En apretadísima síntesis, esa es la versión oficial de la cosa, la cual sostenidamente nos fueron metiendo en la marota, Billiken mediante primero y “manuales” primarios, secundarios y universitarios después.
Y en el kiosquito de enfrente encontramos la otra historieta, esa en la cual ¡oh, sorpresa! la tortilla se da vuelta y Moreno pasa a ser un jacobino, un terrorista, un teórico elitista; mientras que el aristocrático Saavedra, ya purificado en las aguas del Jordán revisionista, se convierte como por arte de magia nada menos que en “el primer peronista de la historia” (?). Que lo parió, che…
Pero en algo son coincidentes las "veredas opuestas": en que para ambas, en la Revolución de Mayo el pueblo no existió. Para una, “pueblo” eran sólo los escasos tenderos y demás comerciantes congregados en la plaza, guarecidos de la lluvia por sus costosos paraguas (artículo de boato por aquel entonces); y para la otra, “pueblo” eran los hidalgos señorones paladines de la sociedad; mientras que el verdadero pueblo vendría a ser para las dos algo así como una chusma desaforada que sólo servía para carne de cañón y para defender la sagrada propiedad de sus amos.
Y lo sorprendente (o pensándolo bien, no tanto) es que dos siglos después, muchos argentinos siguen creyendo en alguna de las dos versiones; porque como dice el tango de Gorrindo: “No pensar, ni equivocado… ¡para qué! / Si igual se vive”. Total…
La verdad es que ni la Revolución de Mayo se hizo solamente para obtener libertad de comercio ni para terminar con un monopolio (que por otra parte, España no estaba ya en condiciones de implantar ¿o por qué creen que Cisneros autorizaba la venta de mercaderías inglesas, de zonzo que era, nomás?), ni la mayoría del pueblo estaba en la plaza (estaba en los cuarteles, lo cual es bastante obvio ¿o en qué otro lugar podrían estar las milicias urbanas en 1810, tratándose de una revolución?), ni —por lo menos, tan taxativamente— Saavedra era “conservador” y “oligarca”, y Moreno era “radical” y “democrático”.
Lo de Saavedra y Moreno (la “semilla de desunión que yo no podía atajar”, como escribió Belgrano), se trató de un choque de egos entre temperamentos opuestos —que databa del año anterior— y de representación de sectores distintos. Por ejemplo: el supuestamente “conservador” Saavedra era nada menos que el jefe de los Patricios, sin cuyo concurso no hubiera sido posible la revolución; y el “radical”, el “fogoso” Moreno, el 25 de Mayo de 1810 estaba en su casa, ajeno a todo. Y la orden de fusilamiento de Liniers la firmaron todos los integrantes de la Junta, con la sola excepción de Alberti dada su condición eclesiástica; así las cosas ¿dónde quedan el “jacobino” y “despiadado” Moreno, y el “magnánimo” y “clemente” Saavedra? ¿O será que Moreno le puso a Saavedra una pistola en la cabeza y le dijo “firmá o te mato”? No jodamos, che; seamos serios, por favor…
Otros delirios son lo del “protounitario” Moreno y el “protofederal” Saavedra; lo de vincular una acción meramente profesional de Moreno como lo fue la célebre Representación de los Hacendados (¿o de qué creen que vivía Moreno si no era de su bufete de abogado? ¿de la caridad pública?), con su ideología; y mejor, ni hablemos del divague de Felipe Pigna alias Pifia sobre el supuesto asesinato por envenenamiento de Moreno a manos de los “esbirros” de Saavedra, lo cual viene a convertirlo en el “primer desaparecido de nuestra historia”. Las cosas que hay que leer…
Pero eso sí, a nadie (o a muy pocos) se le ocurre preguntarse, entre otros “pequeños" detalles, por cuáles “misteriosas leyes del destino” se lo mandó a Belgrano al Paraguay…
En fin, no doy consejos y mucho menos, los que nadie me pidió porque no soy quién para hacerlo, ni bajo línea porque soy todavía menos quién; pero propongo, humilde y modestamente, que pensemos en esta posibilidad: ¿y si tiramos al cesto de los papeles todo lo que hasta aquí nos han “enseñado” y nos dedicamos a reflexionar un rato por nosotros mismos en lo que fue y representó la Revolución de Mayo? ¿No sería más productivo y conducente a conocer de dónde venimos para saber a dónde queremos ir?
Digo, me parece, qué sé yo…

-Juan Carlos Serqueiros-