martes, 29 de noviembre de 2011

¡NERÓN, NERÓN, QUÉ GRANDE SOS!

































Escribe: Juan Carlos Serqueiros


La semblanza de Nerón que ha llegado hasta nuestros días es la de un tirano psicópata, degenerado, asesino, adúltero, piromaníaco, sanguinario, incestuoso, matricida y dipsómano (una pinturita el hombre, ¿no?), que se entretenía tocando la lira mientras se solazaba al resplandor de las llamas que devoraban Roma en un incendio provocado por él mismo en un frenesí demencial.
Sin embargo, el verdadero Nerón tenía poco que ver con el icono odioso que se nos ha pintado; ya que en realidad fue un gobernante que fomentó las ciencias y las artes, y gozaba de gran popularidad y adhesión, fundamentalmente, entre la plebe romana, a la cual invariablemente tendió a beneficiar.
¿Por qué, entonces, la visión absolutamente negativa que se nos han transmitido de su figura histórica durante dos milenios? ¡Ah!, muy sencillo: porque a) así como el relato de nuestra historia argentina tuvo -y tiene, por desgracia- sus grandes mitómanos; la historia de la antigua Roma también tuvo los suyos, que con su visión sesgada han hecho una interpretación tendenciosa de los hechos, llegando incluso a fraguarlos y deformarlos de modo que sirviesen a sus antojadizas perspectivas; y b) la tradición judeocristiana, para la cual Nerón fue un monstruo abominable.
Por supuesto, no voy a intentar aquí hacer una biografía de Nerón ni dedicarle ditirambos; simplemente voy a tratar -en apretada síntesis- de consignar algunos hechos, y a partir de ellos, que cada quien saque, si le viene en gana, las conclusiones que se le ocurran:
Nero Claudius Drusus Augustus Germanicus, llamado Nerón (nacido Lucio Domicio Ahenobarbo), perteneciente a la dinastía de los Julios por nacimiento y a la de los Claudios por adopción, vino al mundo en las cercanías de Roma en el año 37. Era hijo de Agripina, hermana de sangre de Calígula (otro con mala prensa, pero bien merecida que la tiene) y de Cneo Domicio Ahenobarbo (un político romano que parece haber sido, además de cornudo; intrigante y traidor).
Quedó huérfano de padre a los 3 años, y su madre, Agripina (luego de asesinar a su segundo marido envenenándolo), se casó con el emperador Claudio (que a la sazón era tío suyo), a quien obligó a adoptar a Nerón como hijo propio, a nombrarlo su heredero y a casarlo con su hija Claudia Octavia (parece que la tal Agripina no daba puntada sin hilo, che).




En el año 54, Agripina le picó el boleto a Claudio envenenándolo, de resultas de lo cual Nerón se convirtió en el nuevo emperador de Roma a los 17 años; pero el gobierno efectivo lo ejercerían (o pretenderían hacerlo) su madre (con la cual Nerón mantenía relaciones incestuosas) y su tutor y maestro Lucio Anneo Séneca.



Como vemos, además de otorgarle a su hijito amado (amado en todos los sentidos posibles, quiero decir) sus favores sexuales; Agripina fue la artífice de que Nerón se erigiera en emperador (abnegadísima la señora, mire vea).


A todo esto, parece que el amigo Nerón estaba como medio hastiado de la rutina esa de andar saltando de la cama de su esposa Claudia Octavia a la de su mamá Agripina, de modo que decidió cambiar la tranquila e higiénica vida marital con la frígida de Octavia y las ya seguramente fláccidas tetas y el celulítico culo de su madre; por un combo más divertido y atrayente: se procuró de amantes a una esclava liberta, Ates (o indistintamente, Actea, como prefieran); a la esposa de un amigo suyo, Popea Sabina, y ya que estaba, y como pa’ ponerle un cachito de chimichurri al asado; a un “varoncito” compinche suyo llamado Esporo, a quien hizo castrar y con el cual se casó, según nos cuenta Suetonio.


Se podrán decir muchas cosas de Nerón, pero lo que seguramente nadie pudo ni podrá; es tildarlo de aburrido, ¿no? La de festicholas que debe haber armado el quía (y eso que no cuento las esclavas y esclavos a los que hacía participar). En fin…


Mientras tanto, doña Agripina andaba hecha una yarará, producto de la insatisfacción sexual que le acarreaba el abandono que del maternal lecho había efectivizado su amado bebé Neroncito, y buscó consuelo en el bueno de Séneca -quien a duras penas venía zafando de las corruptelas varias de que se lo acusaba (parece que con fundamentos de sobra) en el Senado- y en su hijastro Británico (hijo del emperador Claudio, aquél a quien ella había envenenado).


No obstante haber provisto su cama con carne nueva (y no tan nueva ¿no, Séneca?), Agripina seguía tratando de influir en el gobierno de Nerón, quien a esas alturas ya estaba un cachitín podrido de su tierna viejecita (que tenía 40 años, pero que valían por 80), por lo cual decidió cortar por lo sano y mandarla a que se reuniera con los dioses, recurriendo al expeditivo trámite de asesinarla (lo cual viene a demostrar por qué Nerón es odiado por los tangueros, que como sabemos, viven ensalzando el recuerdo de sus dulces madres); no sin antes haber despachado al otro mundo también a su hermanastro Británico, como pa’ que aprenda a no meterse con su vieja, vio...



Y para completar la función, en el año 62 mandaría asesinar a su primera esposa, Claudia Octavia, como pa’ que no lo jodiera más (los divorcios, en esos tiempos, eran tan caros y enquilombizados).
Independientemente de todo este complejo (y entretenido, che, no me digan que no la están pasando bomba) juego de intereses en pugna, sexo, intrigas, poder, incestos, traiciones y asesinatos (otra que Dallas), el reinado de Nerón marchaba más que viento en popa para la gente humilde, y terriblemente mal para la copetuda aristocracia romana, en función de una política fiscal netamente favorable a la plebe y a la cual el patriciado consideraba “confiscatoria”. Además, Nerón era afecto a las artes (era buen actor y mejor músico) y a los juegos públicos (pa' mí, que a Neroncinho le gustaba el fulbo bien jugado y clavado que era hincha de Huracán), todo lo cual, sumado a su generosidad (hasta dispendiosa si se quiere), lo hacía un gobernante muy popular, amado por la plebe y los esclavos, pero odiado y vilipendiado por la nobleza y las clases altas. 
Pero (puta madre, siempre hay un pero cuando un pobre se divierte), en el año 64 d.C. se declaró un terrible incendio en Roma, que destruyó vastísimos sectores de la ciudad (baste decir que de los catorce barrios que la componían, cuatro de ellos desaparecieron bajo las llamas, otros siete quedaron devastados, y tan sólo tres resultaron indemnes); entonces el Senado, la aristocracia y parte del ejército, fogonearon (y nunca mejor aplicado el término) la idea de que el incendio había sido provocado intencionalmente por Nerón. 
En vano fue que éste (que no estaba en Roma la noche en que se declaró el incendio) destinara gran parte de su fortuna personal a aliviar a los damnificados y a reconstruir la ciudad, ordenara que se le diera albergue en el mismísimo palacio imperial a todos los que habían quedado sin techo, anunciara un ambicioso plan de obras públicas a financiarse con gravámenes impositivos con los que se cargaría a las “provincias” del Imperio (esto es, los territorios conquistados, o sea, una nada: casi todo el mundo conocido por entonces), y mandara ejecutar como culpables del incendio no se sabe a quiénes (la historiografía, basándose en Anales, de Tácito, lo ha acusado durante siglos de haber sindicado como incendiarios a los militantes de una secta por entonces minoritaria, aborrecida por el pueblo romano: los cristianos; a los cuales supuestamente, entre otras lindezas, habría hecho clavar en cruces y cubrir de brea durante el día, para encenderlos por la noche cual teas humanas; pero cada vez con más insistencia se está afirmando que todo eso es una gran falacia).






Todo el esfuerzo y el empeño de Nerón fue inútil. Se ignoró, adrede, el hecho de que el material principal utilizado para la construcción en Roma, fuese la madera (con lo cual la ciudad era virtualmente una caja de fósforos), que el alcoholismo fuera la costumbre generalizada y que en razón de ello, cualquier antorcha dejada descuidadamente por algún borrachín (99,99% de los romanos), diera inicio a un desastre; todas esas consideraciones fueron echadas a un lado, y la formidable cohesión de los opositores a Nerón, llevaría a que el Senado lo declarase en el año 68 “enemigo público de Roma” y lo despojase de su investidura de emperador.
Nerón huyó a una de sus propiedades, pero sabiéndose acorralado; se suicidó, ya sea por mano propia, según algunos, o por haber ordenado a un esclavo que lo apuñalase, según otros. 
Tenía 30 años, y a su caída, Roma se vería sumida en un período de anarquía que duró un cuatrienio. El pobrerío romano lo lloró; la nobleza, en cambio, festejó su muerte.

-Juan Carlos Serqueiros-

COMO SIEMPRE

COMO SIEMPRE 
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Como siempre
En unos días, Mamá
Estaré otra vez a tu lado
Como siempre
Como cuando sólo sabía
Y quería ser tuyo
Only for you

Como siempre…
Como siempre, besaré tu frente
Como siempre, acariciaré tus cabellos
Como siempre, me abrazaré a vos
Como siempre, buscaré vanamente en tus ojos
Respuesta a lo que nunca, nunca
Me atreví a inquirir

Como siempre…
Como siempre, quedará en mí
Retenido
El vómito obsceno de una pregunta
Inpreguntable
Informulable

Era tan gélido, Mamá!...
Tan absurdamente sangriento
Y cargado de dolor y muerte
Aquel junio trágico y ferozmente represivo
Que aún se me antoja tan cercano…

Ha de ser por lo amniótico
De esta melancolía que arrastro
Que va conmigo como pasajera
Y que no quiere irse
Tal vez, porque tiene boleto en primera clase
Adquirido con tu sangre…

Me entregaste tanto, Mamá!...
Y yo sólo quería algo tan poquito
Que tal vez, de poquito que te pareció
Nunca me lo diste

Yo quería el alivio de tus manos
Suplidas antaño con la mentira
De un pedacito de tela
O de una punta de mi sábana; hoy

Y busqué, y busqué, y busqué…
Y ya viejo, Mamá
Cansada, gastadamente viejo
Sigo buscando…

Pero como siempre
Correré a tu lado, Mamá
Y como siempre
Morderé celosa, rabiosamente
Y con respeto infinito
Aquella pregunta que guardo sólo para mí

¿Por qué?
Si era tan poquito…
¿Fue necesario negármelo?

Como siempre, Mamá
Acudiré amorosamente a tu lado
A rendirte homenaje…
Y como siempre
Sin la ofensa de mi pregunta informulable
Como siempre

-Juan Carlos Serqueiros-


lunes, 28 de noviembre de 2011

UN POCO DE AMOR FRANCÉS



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

UN POCO DE AMOR FRANCÉS
(Beilinson-Solari) 

Una tipa rapaz 
(como te gusta a vos) 
esa tipa vino a consolarte 
un poco de amor francés 
no muerde su lengua, no 
(no es sincera, pero te gusta oírla...) 
es una linda ración 
con un defecto (con uno o dos) 
Y es un cóctel que no se mezcla solo. 
Quiere, si quiere más 
(ya no la engatusás) 
es una copa de lo mejor 
cuando se ríe. 
El lujo es vulgaridad 
dijo y me conquistó 
(de esa miel no comen las hormigas).
  
No hay misterio alguno y mucho menos “mérito” (suponiendo que pudiese existir algún mérito -que no lo hay, desde ya; todo lo contrario- en "destripar" la lírica solariana como lo estoy haciendo) en “develar” la significación de una letra que el propio Indio hizo pública en un reportaje (en una de esas rarísimas y contadas con los dedos de una mano, ocasiones en que accedió a explicar su poesía). En esa oportunidad (una nota a la revista Rolling Stone), dijo textualmente: 

Es una canción simple, un rockito, sin una estructura compleja... Para mí, es como la bienvenida a una piba que no es edulcorada. Porque las canciones de amor suelen idealizar la cosa de una manera casi de Corín Tellado; y en realidad, las pibas con las que uno se cruza en esta vida -especialmente si no se vive en un country, en un mundo de ficción- son más rapaces, quieren si quieren más, si no; no las engatusás con nada. Son pibas que tienen su mambo, que son tan pulenta como vos.
A mí me gustan más las pibas en serio, no las que están pendientes de algún formato exitoso de la sociedad. Si fuera joven por ahí me gustaría más Soledad, que Claudia Schiffer. 
En un momento la canción dice que la piba "vino a consolarte". Eso ya te demuestra que es más poderosa que vos, que estás de bajón, y aparece la maravilla de esa piba con un defecto o dos; pero que vino a consolarte y está ahí, es de verdad. Y la prefiero así. Es una especie de reivindicación a las chicas de barrio. (sic)

Me voy a tomar el atrevimiento, eso sí, de aclarar algo (porque hay poco trigo y mucha paja, entonces, por lo que putas pueda, alguno de lo segundo malinterprete): cuando el Indio dice “me gustaría más Soledad que Claudia Schiffer”, la Soledad a la que se refiere no es Soledad Pastorutti, esa que revolea el poncho en festivales folclóricos; sino Soledad Rosa, una militante anarquista argentina que se suicidó en Italia (la misma que el Indio también menciona en otra letra suya: la de Eso es to-to todo amigos).
Y aún sin haber mediado la explicación que dio Solari; de todas maneras la letra es tan explícita que no supone un ejercicio intelectual concienzudo ponerse a desmenuzarla. El contexto general gira en torno a una piba de esas que menciona Solari, que tiene la particularidad de homenajear al destinatario de su amor con una fellatio súper especial ("amor francés”). 
El chaboncito al que la mina le demuestra su amor en forma de placer con ese homenaje del pete, viene de un desengaño y ella lo rescata del pozo (“vino a consolarte") y le levanta el ego, ensalzándolo con elogios, que él no se los cree, pero que de todas maneras lo ayudan y mucho; porque a todos nos gusta que la mujer amada nos diga que somos lo más, ¿no? (“no es sincera, pero te gusta oírla”). Eso sí, el tipo tiene que tener bien clarito que él no puede arrogarse el mérito de un levante (“ya no la engatusás”), ya que ella está con él porque eligió estarlo (“quiere, si quiere más”); no porque él sea un winner (cosa que por otra parte, creo que todos los hombres debiéramos saber, dicho sea de paso: que la mujer que nos quiere, está con nosotros por lo que somos esencialmente; no por los “triunfos” que hayamos podido obtener -o los "fracasos", llegado el punto- en esta jungla de orden sistémico en que vivimos).
El tipito es, en lo económico, limitadísimo, y la piba es consciente de ello y no le interesa para nada; ella lo quiere por más que él no tenga un mango partido al medio. Eso no le importa en absoluto, ya que ella no es permeable a la oferta económica de ningún boludito con plata (“el lujo es vulgaridad”). Desde poco después del lanzamiento de La mosca y la sopa, en los corrillos y mentideros redondos algunos sostuvieron que el Indio construyó esa frase en la cual asocia el lujo a la vulgaridad, a partir de una cita de Adolfo Bioy Casares en su "Clave para un amor"; mientras otros afirmaban que lo hizo basándose en una de Jorge Luis Borges en su "Utopía de un hombre que está cansado". Es probable, pues no sería la primera vez que Solari, hombre de vastas lecturas, encuentra inspiración en obras literarias. Pero en concreto, sea como haya sido; la frase es suya, y con una significación muy clara: la chica no lo cambiaría al tipito por ningún millonario del mundo, y él, a su vez; no la cambiaría a ella por ninguna Claudia Schiffer. 
Y concluye con una rotunda sentencia (que estoy seguro de haber leído en algún libro de Stephen King, quizá "Danza macabra", tendría que verificarlo, pero tengo fiaca): "De esa miel, no comen las hormigas", es decir, el lujo de gozar del amor de semejante mina no es para cualquiera; es un privilegio del chaboncito solamente, por más que sea un seco. 
En fin… eso es to-to todo amigos!

https://www.youtube.com/watch?v=tMVSw2xS3sA

-Juan Carlos Serqueiros-

LA BESTIA POP


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

La bestia pop 
(Beilinson - Solari)

Mi héroe es la gran bestia pop
que enciende en sueños la vigilia
y antes que cuente diez dormirá
A brillar mi amor
vamos a brillar mi amor
Mi amigo está groggy sin destilar
pero yo sé que hay caballos
que se mueren potros sin galopar
Voy a bailar el rock del rico Luna Park
y atomizar la butaca y brillar
como mi héroe la gran bestia pop

La característica principal de este tema es su ambigüedad. Todas las frases sugieren algo difuso, tienen un sentido y pintan un contexto, pero lo hacen a partir de sugerencias, alusiones y atisbos; no son definiciones concretas.
La canción está dedicada a un barra brava, ya fallecido, de Gimnasia y Esgrima La Plata: José Luis Torres (a) el Negro José Luis, pero su letra no trata específicamente acerca de él; sino que es una especie de enunciado sobre ciertos aspectos del pop y del rock como espectáculo.
Un párrafo aparte merece el solo de saxo de Willy Crook, ese fraseo musical pegadizo que todos hemos silbado alguna vez, ¿no? Los bobos de siempre, esos que no tienen historia redonda sobre sus espaldas y que constantemente creen haber descubierto el agujero del mate, han llevado su atrevimiento al extremo de sostener que Solari y Beilinson plagiaron esa melodía, la cual atribuyen a Maurice Jarre, autor de la banda de sonido de la película "Lawrence de Arabia" (1962). La verdad está tan distante de ese delirio, como lo está La Quiaca de Tombuctú, porque lo cierto es que esa música, uno de cuyos fragmentos ejecuta Willy en "La bestia pop", nació en la década de 1920 (en 1928, para los amantes de la precisión), en Yanquilandia, y es la de una canción titulada "Softly, as in a Morning Sunrise", compuesta por Sigmund Romberg sobre una letra autoría de Oscar Hammerstein II para la comedia musical titulada The New Moon. La hicieron en ritmo de tango, en razón de la temática que aborda: el lamento por un amor truncado. Al año siguiente, esto es, 1929; el sello Victor la editó en disco, interpretada en tiempo de fox trot por Nat Shilkret y The Victor Orchestra con vocalización a cargo de Franklyn Baur. Por su parte, Oscar Hammerstein recién la haría grabar en 1947, a gran orquesta. 
Desde que esa canción fue creada, muchos artistas la han tocado, cantado o ambas cosas, en los más diversos géneros y estilos. Particularmente, estoy inclinado a suponer que el Indio, Skay o los dos, tomaron ese fraseo musical que en la edición original de Gulp hace el saxo de Willy Crook, de la versión de John Coltrane o quizá de la de Chet Baker, chi lo sa... 
A continuación, les dejo algunos enlaces:







Volviendo a la poesía, Solari sitúa la acción en el Luna Park, porque era allí donde se realizaban en los 80 los shows poperos más convocantes.
En la primera frase, “mi héroe es la gran bestia pop”, se sitúa en el lugar de alguien perteneciente al público, que asiste a un recital de pop-rock, toma como referente a un músico o banda determinada y lo hace su "héroe", cayendo en eso de llevar al extremo de la idolatría la admiración por un artista. 
También, y así como al pasar, hay una suerte de crítica -y a la vez de celebración (como señaló el propio Indio, la ambigüedad tiene en este tema un rol principalísmo)- a los jefes de las barras bravas futboleras (en este caso puntual, al Negro José Luis), y a la adhesión que despiertan entre quienes los siguen, tomándolos como héroes.
“Que enciende en sueños la vigilia / y antes que cuente diez dormirá”: Es una alusión mordaz, irónica, a lo fugaz del éxito de algunas bandas. El Indio juega con una aparente contradicción, que en realidad no es tal: ese músico o banda que se convierte en el "héroe" del espectador, le provoca una suerte de vigilia (vigilia: estar en vela, desvelado, sin sueño); pero esa ilusión, esa expectativa que le despierta la música de su "héroe", es efímera; pronto el espectador se convencerá de que su "héroe" no es tan héroe, no es tan "estrella" como creyó, y se hartará de él, se "dormirá antes que cuente diez", es decir, se aburrirá rápidamente, se desilusionará. Lo de "antes que cuente diez" es una sutileza de Solari, porque el escenario donde sitúa la acción es el Luna Park, cuyo objeto es el espectáculo del box, entonces, usa una frase alusiva a un knock out: el conteo hasta diez cuando cae un púgil. Y hay de paso, flotando en la metáfora, una alusión a las condiciones de excelente peleador que evidenciaba el Negro José Luis.
“A brillar mi amor / vamos a brillar mi amor”: Ambas frases del estribillo denotan -y hasta ponen de manifiesto más aún- la ambigüedad de la letra: critica algo y al mismo tiempo lo celebra.
“Mi amigo está groggy sin destilar / pero yo sé que hay caballos / que se mueren potros sin galopar”: Tremendo palazo solariano a las estrellas del pop y del rock que se suben a la fama y aprovechan los placeres derivados de la misma: minas, drogas, limosinas, etc. El tipo está "groggy sin destilar", es decir, está aturdido por la celebridad que súbitamente ganó, y en ese contexto, sólo atina a abusar de las cosas a las que tiene acceso por su fama (en este caso puntual: la falopa y el alcohol). Pero su éxito es sólo aparente; no va a ser trascendente, no va a durar mucho, porque se trata de una "estrella" de la música, pero de efímero suceso. Es como un caballo que morirá potro sin llegar a galopar nunca, y lo compara con un flash de droga de mala calidad y una bebida alcohólica mal destilada. "Caballo" se le dice a una droga en particular: la heroína, y los "caballos que se mueren potros sin galopar" son dosis de heroína berreta, que no producen el efecto buscado, no llegan a provocarle un "viaje" al que la consume. Y otra vez tenemos aquí una metáfora de doble significación, ya que hay el recuerdo de un suceso que le aconteció en una cancha al Negro José Luis: cierta vez, dado vuelta por la falopa y el alcohol, se cayó de cabeza sobre un escalón de cemento, y así, groggy como había quedado luego del tremendo porrazo que se dio; se incorporó como si nada le hubiese pasado.
“Voy a bailar el rock del rico Luna Park / y atomizar la butaca y brillar / como mi héroe la gran bestia pop”: El Indio vuelve a situarse en el lugar del espectador que concurre al recital. Ese espectador se identifica con la estrella del pop a la que admira, a la que considera su héroe, y en su imaginación, se cree capaz de cometer sus mismos excesos: si su estrella se droga; él también lo hace, y si su héroe rompe la guitarra en el escenario; él también es capaz de atomizar la butaca, es decir, de romper todo (recordemos que eran constantes los destrozos producidos por el público en el Luna Park). 


ENLACE A LA CANCIÓN EN YOU TUBE

-Juan Carlos Serqueiros-

domingo, 27 de noviembre de 2011

GLOOMY SUNDAY


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

GLOOMY SUNDAY 
(Música: Rezső Seress - Letra: Laszlo Javor)

Sunday is gloomy,
My hours are slumberless
Dearest the shadows
I live with are numberless
Little white flowers
Will never awaken you
Not where the black coaches
Sorrow has taken you
Angels have no thoughts
Of ever returning you
Wouldn’t they be angry
If I thought of joining you?
Gloomy sunday
Gloomy is sunday,
With shadows I spend it all
My heart and i
Have decided to end it all
Soon there’ll be candles
And prayers that are said I know
But let them not weep
Let them know that I’m glad to go
Death is no dream
For in death I’m caressin’ you
With the last breath of my soul
I’ll be blessin’ you
Gloomy sunday
Dreaming, I was only dreaming
I wake and I find you asleep
In the deep of my heart here
Darling I hope
That my dream never haunted you
My heart is tellin’ you
How much I wanted you
Gloomy sunday

MELANCÓLICO DOMINGO

El domingo es melancólico
Las horas están en vela
Las más queridas sombras
Con las que vivo son innumerables
Las florecillas blancas
Nunca te despertarán
No donde la negra carroza
De la tristeza te ha llevado
Los ángeles no han pensado
En traerte de vuelta nunca
¿Se enfadarían
Si pensara en reunirme contigo?
Domingo melancólico
Melancólico es el domingo
Con las sombras lo he pasado entero
Mi corazón y yo
Hemos decidido suicidarnos
Pronto habrá oraciones
Y las velas estarán encendidas, ya sé
No permitamos que lloren
Hagámosles saber que me alegro de irme
La muerte no es ningún sueño
Ya que en ella te acaricio
Con el último aliento de mi alma
Te estaré bendiciendo
Melancólico domingo
Soñando, sólo estaba soñando
Me despierto y te veo durmiendo
En lo profundo de mi corazón aquí
Cariño espero
Que mi sueño no te haya atormentado
Mi corazón te está diciendo
Cuánto yo te deseaba
Melancólico domingo
 

La canción fue compuesta entre fines de 1932 y principios de 1933 por el músico húngaro Rezső Seress, quien la tituló Vége a világnak (El mundo se acaba). La letra (hoy por hoy perdida) que le puso aquel, su autor original, estaba referida, según sostiene la tradición oral, al flagelo de las guerras. Lo cierto es que no se constituyó precisamente en un gran suceso musical ni mucho menos. 
Entre uno y dos años después, un conocido de Seress: el poeta (también húngaro) Laszlo Javor, le reemplazó la letra por un poema que había escrito en 1927; haciéndola como la conocemos en la actualidad (en esencia, pero no exactamente; pues sus versos sufrirían luego algunas modificaciones según quién fuese el que los tradujera). Así nació Szomurú vasárnap (es decir, Gloomy Sunday, en inglés; y Domingo melancólico, en castellano), que fue grabada por primera vez en Hungría en 1935 y llegaría a los Estados Unidos en 1936.
Era conocida allí como "la canción del suicidio", porque al parecer, en Hungría hubo una serie de estos casos, los que fueron atribuidos a la profunda tristeza expresada en la bellísima composición, y eso habría sido lo que despertó el interés de varios intérpretes norteamericanos, que la grabaron a su turno. 
Pero la realidad de lo ocurrido es bien distinta de lo que cuenta el mito. Los hechos comprobados son: en su edición del 30 de marzo de 1936, la revista Time publicó una nota en la cual se daba a conocer que un zapatero se había suicidado en Hungría, dejando como única "explicación" de la decisión de acabar con su vida, un papel en el que había escrito algunos versos de la letra de Gloomy Sunday, y que la policía húngara había relacionado esa muerte con otras, producidas también por suicidio, de personas que se arrojaban a las aguas del Danubio, dejando sobre el puente fragmentos de la letra o de la partitura de la canción. Y seis días después, The New York Times publicó un artículo haciéndose eco de la nota de Time, en el cual "precisaba" el número de suicidios "provocados por la canción" en Hungría, fijándolos en 18; a los cuales añadía el de un adolescente neoyorquino de 13 años, que se habría ahorcado, encontrándose, según el diario, "la partitura de Gloomy Sunday en uno de sus bolsillos". Lo cierto es que de toda esa ola de suicidios en Hungría publicada en Time y The New York Times... ¡no hay documentación respaldatoria alguna!, y en cuanto al del adolescente, en efecto existió el hecho, pero no hay constancia ni mención oficial de que al momento de matarse, efectivamente haya tenido en un bolsillo la partitura de la canción. Y más aún, la decisión que tomó, se atribuye a su desesperación ante el bullying de que era objeto por parte de sus compañeros.
Así las cosas, el sentido común nos lleva a inferir que la "leyenda negra" alrededor de esa canción, no era más que una acción marketinera de esas a las que tan afectos son los norteamericanos, a raíz de que Gloomy Sunday no terminaba de "cuajar", de convertirse en hit, como esperaban las compañías discográficas. 
Sin embargo, en 1941, la cosa explotó: con la versión (sublime, ciertamente magistral) que grabó la maravillosa Billie Holiday, que fue la que le dio definitivamente gran popularidad y trascendencia mundial:


No obstante ello, por cientos de sitios en internet se continúa aún hoy, propagando incesantemente el mito de la "canción del suicidio", abonado, adornado y reforzado con el del compositor original, el húngaro Rezső Seress, quien efectivamente, se ahorcó con un alambre en la cama del hospital en que se encontraba internado, tras haber fracasado en su intento de suicidarse dos días antes arrojándose por una ventana. Sólo que al momento de matarse, en 1968, tenía 69 años, así que convengamos en que se necesita mucha imaginación para suponer que se suicidó por una canción que había compuesto... ¡casi cuatro décadas antes! Acotaré que Seress (que era judío y comunista) conoció los horrores que implica la reclusión en un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial, y que después, pese a pasar el resto de su vida en condiciones de extrema frugalidad y pobreza; siempre se negó a salir de Hungría para dirigirse a EE.UU. y cobrar la cuantiosa suma que en concepto de derechos de compositor tenía allí reservada a su nombre.
En 1993, John Williams, autor de la banda de sonido de la película La lista de Schindler, le rendiría un póstumo homenaje al incluir a Gloomy Sunday en ella (lo que a la postre, representaría uno más de los premios Oscar con que el film fue galardonado).
En nuestro país, el gran Agustín Magaldi también la grabó en 1937, bajo el título Triste domingo:


Y por si acaso resultara de su interés, mi querido lector, cuál es la versión de Gloomy Sunday que más le gusta a quien esto escribe; pues entonces le diré que la de Sarah Brightman, la cual puede escuchar usted a través de este enlace:


Ah, y puede estar tranquilo y disfrutarla sin miedo, eh: le aseguro que no sólo no lo va a empujar al suicidio; sino que escucharla le parecerá una caricia que, con toda certeza, sus oídos y su espíritu agradecerán. 

-Juan Carlos Serqueiros-

CANCIÓN PARA NAUFRAGIOS


E
scribe: Juan Carlos Serqueiros

CANCIÓN PARA NAUFRAGIOS
(Beilinson - Solari)

Es tan chiflado y obnubilado que puede ser...
Tan caprichoso y novedoso que puede ser...
Bombas de aquí para allá
Puede ser, es... irreal
Ya no estás solo
Estamos todos en naufragar
Son seis minutos y nuestra "mami" va a contestar
"Mami" elimina el error
de que vos sos capaz.
Es tan chiflado y obnubilado que puede ser...
Tan caprichoso y tan sonado que puede ser...
Rayos de aquí para allá
Que linda calma, tan...

Vayamos por partes, dijo Jack The Ripper, y empecemos por donde corresponde, es decir, por el principio: el título. Alude a naufragio en la acepción que se le daba a ese término empleado desde fines de los 60 hasta los 80, y que después cayó en desuso. En esa época, en el ambiente de la bohemia se le decía naufragar a pasarse las noches sin dormir, yirando por muchos lugares, divagando, dejando volar libremente la imaginación. La bohemia creativa, digamos. Eso. 
El Indio, con su amigo, el periodista Alfredo Rosso, en una de esas noches de naufragio, entre empanadas y escabio, se pusieron a ver una película del cineasta ruso Andrei Tarkovski: "Offret" ("Sacrificio"), recientemente estrenada (recientemente, en 1986, me refiero; año coincidente con la aparición de Oktubre), y que fue la obra cuasi póstuma de Tarkovski, ya que la filmó en su exilio en Suecia, cuando irremediablemente se estaba muriendo. Cuenta Alfredo Rosso que ese film —considerado una de las obras cumbres de la cinematografía mundial— impactó fuertemente en Solari.
En esa película, expresiva de un extraordinario misticismo, el protagonista principal es Alexander, un ex actor y escritor que vive con su familia (su mujer y un hijo pequeño que adora y al que llama "el hombrecito" —que está temporalmente mudo a causa de una operación de amígdalas—) en una remota isla de Suecia, en una pequeña comunidad, en contacto con la naturaleza y alejado del resto de la humanidad. Pero un día, coincidiendo con la fecha del cumpleaños de Alexander, llegan a visitarlos la hija de éste y su esposo, Viktor, un médico descreído, cínico y brutalmente racional. Un extraño cartero, Otto —que es un personaje sumamente ilustrado, lo cual sorprende a Alexander, que en su prejuicio de intelectual, no esperaba que "un simple cartero" exhibiera semejante caudal de conocimientos—, le trae a éste telegramas de salutación que desde Londres le envían amigos y ex compañeros de teatro. Y hay allí una escena en la que se representa la tesis nietzschiana del eterno retorno, con Otto girando en círculos con su bicicleta. A partir de allí empiezan a suceder cosas extrañas: hay temblores y se escuchan aterradores sonidos de fondo; hasta que Alexander y su familia ven en la televisión la noticia de que se ha desatado una guerra nuclear. En ese momento se cortan la luz, el teléfono y todo otro servicio, y Alexander, desesperado, implora a Dios que haga cesar el conflicto y le ofrece a cambio cualquier sacrificio (o sea, el intelectual cínico se vuelve un místico, cosa que en el fondo siempre fue, sólo que sin adquirir consciencia de que lo era). El cartero Otto le dice a Alexander que la única manera es que acceda a hacer el amor con María (otro de los personajes de la película: una empleada doméstica al servicio de Alexander, que vive cerca de la parroquia (una iglesia abandonada, en clara alusión tarkovskiana al alejamiento del hombre respecto a Dios), y Alexander sigue sus indicaciones. En el camino a casa de María (trayecto que Alexander hace en la bicicleta de Otto), sufre tres caídas, en alusión a las de Cristo. Toda la película está llena de metáforas y simbolismos, de principio a fin, y Tarkovski utiliza magistralmente los recursos pasando de partes en blanco y negro a partes en color y en sepia. Y de la música (folclore sueco, ruso y japonés, y Bach), bueno, qué decir… sublime todo. Al final, el conflicto nuclear, como por arte de magia, cesa. Inexplicablemente, todo vuelve a la normalidad como si nada hubiese ocurrido y se tratara sólo de un mal sueño, de algo que en realidad no sucedió (Tarkovski deja flotando esa duda), pero Alexander se apresta a cumplir el sacrificio pactado con Dios (le había prometido un voto de perpetuo silencio y renunciar a lo más amado en su vida: su hijo); entonces se dispone a incendiar su casa. La película termina con su pequeño hijo regando un árbol seco, sin vida, y con Alexander sentado en el suelo contemplando cómo se quema su casa; mientras una ambulancia viene a llevárselo para encerrarlo por demencia.
Así, la letra de “Canción para naufragios” viene a ser un sumario de las sensaciones que despertó en el Indio, expresado con su genial poder de síntesis y su extraordinaria capacidad para hacer que las palabras resuenen musicalmente. 
En ese orden de ideas, “es tan chiflado y obnubilado que puede ser... / tan caprichoso y novedoso que puede ser...”, es una estrofa irónica, aludiendo a la compulsión auto destructiva del ser humano. Se refiere que es tan inimaginadamente loca la idea de una guerra nuclear, que precisamente por eso, de tan loca, de tan “chiflada” la concepción de esa posibilidad que lo obnubila; él teme que pueda llegar a ser cierta, que pueda transformarse en algo real. Con lo de “bombas de aquí para allá / puede ser, es... irreal”, expresa la aterradora hipótesis de que dos potencias (recordar que el disco Oktubre que contiene esta canción es de 1986, época en la cual aún estaba en discusión si los EE.UU. eran más poderosos que la URSS o al revés) comiencen a intercambiarse bombazos nucleares, y él la imagina como real (“puede ser”, dice), y enseguida la desecha espantado, quiere auto convencerse de que no puede ser, que seguramente es “irreal” esa posibilidad. 
Lo de “ya no estás solo / estamos todos en naufragar” es una referencia a una de las escenas de la película, parte de un diálogo entre el cartero Otto y Alexander. 
La estrofa de “son seis minutos y nuestra ‘mami’ va a contestar / ‘Mami’ elimina el error / de que vos sos capaz.”, alude a quién toma primero la delirante decisión de iniciar una guerra nuclear (en la imaginación del Indio, quien lo hace es la URSS), y a la respuesta inmediata de la otra potencia (EE.UU.), replicando de idéntico modo. Seis minutos era el tiempo que en los 80 se estimaba que tardaba un MBI (Misil Balístico Intercontinental) en llegar a EE.UU desde Rusia atravesando el Polo Norte y viceversa. La “mami” son los yanquis (en la jerga de la KGB, la agencia rusa de inteligencia, se le decía así a la CIA de Yanquilandia). La metáfora de los “seis minutos” tiene un doble sentido, porque el Indio también la aplica para referirse a un primer plano-secuencia de la película de Tarkovski —uno de los más largos en la historia de la cinematografía— que dura exactamente eso: seis minutos, y por ello, también la canción dura ese tiempo. Pero hay dos menciones a “mami”. ¿Por qué? Sencillo: la escena en la que Alexander va a ver a María para pedirle que se acueste con él y así salvar a la humanidad de la guerra nuclear, comienza con él contándole a ella su relación con su madre, etc. (en esa parte Tarkovski se está retratando a sí mismo a través de su personaje, ya que su madre era una de esas madrazas rusas contenedoras). Y a continuación, en la misma escena, Alexander le pide a María que "duerma" con él para salvar al mundo, y ella no entiende; sólo atina a consolarlo, a compadecerlo y a darle su misericordia y su amor. Al final de la escena, se acuestan juntos y ambos aparecen como flotando, María levita, etc. Una escena sublime. A lo que voy, es a que la estrofa del Indio es una metáfora de doble significación: la "mami" de la primera frase es, efectivamente, EE.UU, que va a "contestar" el misil ruso en "seis minutos", pero por otra parte; la "mami" de la segunda frase, esa a la cual Alexander le pide que "elimine el error", es María, su empleada doméstica (y me imagino que no hará falta que aclare el porqué de la elección del nombre María por parte de Tarkovski para su personaje, ¿no?).
Luego, con lo de “es tan chiflado y obnubilado que puede ser...”, Solari vuelve a aterrarse ante la sola idea de semejante desastre, de que tan delirante posibilidad pueda ser cierta, y alude de paso al final de la película de Tarkovski, en la cual una ambulancia viene a llevarse a Alexander para encerrarlo por loco (“chiflado”). Lo de “tan caprichoso y tan sonado que puede ser...”, es una reminiscencia del Indio a la tesis (creo que freudiana, no estoy seguro —¡ayudame acá Gabriela!—) de que el ser humano lleva la autodestrucción en sí mismo. Le parece que si esa idea ya cruzó por la mente de algunas personas que imaginaron que semejante desastre pueda ocurrir efectivamente, que si es “tan sonado”; eso va a terminar materializándose tarde o temprano. Teme, entonces, que obedeciendo a un impulso loco ("caprichoso"), algún tarado en algún lugar del mundo apriete un botoncito y dé comienzo a una guerra nuclear. Y trascartón, se imagina (“rayos de aquí para allá”) lo que sería el intercambio de misiles nucleares entre uno y otro punto del planeta, hasta la destrucción total.
Y cierra la letra con lo de “que linda calma, tan...”, que es una frase irónicamente conformista. Se refiere (otra vez: situarse en los 80, cuando las superpotencias eran la URSS y los EE.UU.) a que si bien el mundo no andaba de lo mejor y había quilombos y guerras en varias partes del mismo; por lo menos las super potencias de ese entonces estaban —solamente en lo formal, claro— “en paz” (era la llamada “Guerra Fría”); no se estaban bombardeando entre sí con misiles nucleares, entonces, prefiere, lógicamente, esa “paz” aparente (“linda calma”); antes que una guerra nuclear que termine con el mundo.

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=FSHivZdCwlE 

-Juan Carlos Serqueiros-

MITOLOGÍA GUARANÍ: EL POMBERO


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Esta creencia está profundamente arraigada en la mitología de las provincias de Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa; y también en la del Paraguay.
Y lo notable es que persiste en la actualidad, aún en los estratos más altos, esos que –erróneamente, como a menudo queda en evidencia– se presumen como más cultos de esas sociedades. Vale decir que el mito no está circunscripto sólo a la clase trabajadora rural de esas provincias; sino que se extiende a gran parte de la población, sin distingos de posición social o nivel intelectual. Notable, ¿no?
Parece ser que la leyenda del Pombero se fue extendiendo con el correr de los años a la par de las cualidades buenas y/o malas que se le atribuían (ya que es un duende favorable o desfavorable, según lo sean las acciones de las personas: si se portan bien, las protege y les concede dones; y si se portan mal, las castiga).

Así, ese duende que en un principio estaba asociado en el imaginario colectivo a cuidar y proteger a las especies salvajes (por ejemplo, se decía que si un cazador cobraba más piezas que las que le eran estrictamente indispensables para alimentarse, se le aparecía el Pombero y lo castigaba), fue "ampliando" en la creencia popular sus poderes, y así se lo fue "utilizando" para meterles miedo a los chicos que no querían dormir la siesta (es muy común que una madre le diga a su hijito/a: "si te escapás durante la siesta, te va a agarrar el Pombero"), o para que las mujeres sean discretas (la leyenda sostiene que si una mujer indiscreta comenta los escasos atributos sexuales de su hombre, será presa del Pombero, quien engendrará en ella un hijo), o directamente para asignarle a una mujer el estar poseída por el Pombero, a quien, según el mito; le basta con ponerle el dedo sobre el vientre para que quede embarazada o crea estarlo y enloquezca.
También se le atribuyen facultades para que vuelva a reinar la armonía en el hogar. Por ejemplo, en una casa donde hay problemas familiares, el Pombero puede cometer travesuras como desordenar todo lo que haya en ella, cambiar los muebles de sitio, etc.
Se dice que hay maneras de que sea favorable a una persona y amigo y protector de ella, y para eso, hay que ofrendarle tabaco, miel y alcohol, a todo lo cual el duende es muy afecto.
La leyenda del Pombero ha sido incluso materia de canciones y películas, como por ejemplo, la hermosa canción de Antonio Tarrago Ros "María va", en cuya letra se alude a ese mito: "Calcina el monte un sol de fuego, María va / TEMOR POMBERO, palmar y estero, María va / Quiso la SIESTA PONERLE UN NIÑO A SU SOLEDAD... / Y se bebe el sol, que huele a DUENDE...". Como comprenderá usted, querido amigo lector, todo aludiendo a la creencia de que el Pombero se lleva a los niños que andan vagando solos a la hora de la siesta. Y Antonito Tarrago Ros es, además de un músico extraordinario; un tipo cultísimo, de vasta erudición. No es un poligrillo cualquiera que vaya a hacer una canción con un tema banal; si quiso componer una con la temática del Pombero, es porque le concedió importancia a la cuestión. Yo imagino que Tarrago Ros no creerá efectivamente en el Pombero, pero lo real y concreto es que crea él o no; el asunto le pareció tan atractivo e interesante como para hacerlo el centro de su canción más conocida.
Y hubo una película de Armando Bo, protagonizada por Isabel Sarli: "Embrujada". En ella, la Coca encarna a una mujer casada con un tipo que es impotente, entonces; se enamora de un peón del obraje en el que se desarrolla la trama, y cree ser poseída por el Pombero. Y termina matando de un machetazo al hombre que ama, instigada por el duende.
Trabajé muchos años en esa zona, y puedo contar montones de casos en los que vi con mis propios ojos cómo le hacían ofrendas al Pombero. Por esa época, yo era asesor técnico de industrias, recorría las fábricas y les proyectaba y calculaba los sistemas eléctricos de sus plantas: motores, cables, tableros, todo eso... Así, andaba siempre por las desmotadoras de algodón en el Chaco, por los arrozales y tabacaleras en Corrientes, y por los molinos yerbateros y los aserraderos en Misiones, y en ese peregrinar, comprobaba frecuentemente cómo estaba de enraizada y difundida la creencia en el Pombero.
Bueno, en fin... sobre mitos hay mucha tela para cortar. Por mi parte, obviamente no los creo (si carente de fe como soy, no puedo creer en un dios; mucho menos puedo creer en ellos); pero que el tema es interesante como para charlar (además de ameno y entretenido), es innegable.

-Juan Carlos Serqueiros-

JUAN MOREIRA, UNA NECESARIEDAD HISTÓRICA




























Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Si hemos de atenernos a la escasa documentación encontrada y disponible, el Juan Moreira de carne y hueso muy poco o nada tuvo que ver con el que se nos pinta en la novela epónima de Eduardo Gutiérrez.
En efecto, nos encontraremos, según esos elementos, con un bandido rural de siniestra fama, que cometió una serie de asesinatos por distintos móviles y que fue abatido por las fuerzas del orden el 30 de abril de 1874, en una casa de lenocinio llamada La Estrella, situada en Lobos, provincia de Buenos Aires, donde hoy por hoy se alza un sanatorio (¿será acaso una ironía del destino?).





Los amarillentos papeles y la sola fotografía que de él se conserva -e incluso sobre la autenticidad de ésta existen dudas; pues los hay quienes afirman que se trata de una foto que fue amañada a partir de una de su hijo, Valerio, quien (supuestamente y según su madre) conservaría un gran parecido con su padre- nos presentan a un hombre de estatura regular, alto (¿en qué quedamos, era de "estatura regular", es decir, promedio; o era "alto"? en fin…), grueso, de tez blanca, cabellos castaños (según consignan algunos funcionarios; pelirrojo escriben otros), hoyoso de viruelas, de a caballo y vago y mal entretenido.



¡Si hasta Enrique Cadícamo, en su novela (o crónica novelada, como él mismo la denominó) Café de camareras, no resistió la tentación de buscar al Moreira “real”, y lo describe como un corpulento pelirrojo que deja una carreta con su cargamento en un corralón porteño!
La discrepancia con la condición de bandido, vago y mal entretenido que se le endilga a Moreira, proviene de un solo elemento de la heurística: un reportaje a su compañero de andanzas, Julián Andrade, que en un suplemento especial a la edición del 4 de abril de 1923, publicó el diario tandilense Nueva Era (periódico ese que además; insertó en su obituario la noticia del fallecimiento de Andrade el 10 de agosto de 1928). En aquella nota que le hicieran, éste negó clara e inequívocamente que Moreira haya sido un "facineroso" y lo reputó como un "hombre de juicio que defendió al desvalido" (sic).



Pero resulta ocioso rastrear en la noche de los tiempos la laya fiel de aquel hombre (Georgie Borges dixit); porque de nada sirve saber si su compañera, la Vicenta, se llamaba Andrea "Vicenta" Santillán y vivió hasta bien entrado el siglo XX en un conventillo porteño. Tampoco conocer que tuvieron tres hijos: el citado Valerio (el mayor, que durante algún tiempo usó el apellido "Morales"); otro que murió de viruela a poco de nacer; y Juanita, criada por las Hermanas de la Caridad, que nunca más tomó contacto con su madre y hermano. Así como de nada sirve, tampoco; saber que el sargento Chirino vivió cerca de cien años o quizá más, y que reporteado por la revista Caras y Caretas en su edición número 235 del 4 de abril de 1903, contó, con lujo de detalles, la muerte de Moreira y la pérdida de cuatro dedos de su mano izquierda y de un ojo en aquellas circunstancias.


Nada importa el Moreira “real”, porque el verdaderamente relevante es el del mito. Sí, sí; leyó usted bien: el del mito.
Y creo que hay una necesariedad histórica para que así sea: obligatoriamente debió de existir un Juan Moreira enfrentado a un statu quo injusto y perverso como el que se estableció a sangre y fuego en nuestro país con posterioridad a Caseros y Pavón. JUAN MOREIRA (así, todo en mayúsculas, de modo de distinguirlo en adelante del mal llamado "real", ese bandido, vago y mal entretenido) existió... simplemente porque no pudo no existir.
Caseros y su complementaria Pavón, fueron batallas que representaron el inicio de un orden dirigido a suplantar la barbarie por la civilización, lo cual presuponía también la extinción del gaucho, que de allí en más sólo serviría para mandarlo a la inicua guerra de la cuádruple infamia, a los fortines de “frontera con los indios” o, cuanto más, para usarlo de carne de comité, tal como hicieron Alsina y Mitre con Moreira.
Hubo un JUAN MOREIRA simplemente porque hubieron unos Sarmiento, Mitre y Alsina. Y si pudiéramos quitar de nuestra historia a los últimos; entonces la existencia del primero sería tan efímera como una pompa de jabón.
JUAN MOREIRA pervive, porque está en cada uno de los que no se resignan a ser chicharrón, en cada uno de los que se rebelan ante la injusticia.

-Juan Carlos Serqueiros-
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REFERENCIAS

Diario Nueva Era. Ediciones de fechas 04.04.1923 (Suplemento Especial) y 10.10.1928.
Gutiérrez, Eduardo. Juan Moreira. N. Tommasi & Cª. Editores, Buenos Aires, 1888.
Revista Caras y Caretas. Edición n° 235, 04.04.1903, ps. 37 a 40.

VENCEDORES VENCIDOS























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Vencedores vencidos
(Beilinson - Solari)

Y ahora tiro yo porque me toca
en este tiempo de plumaje blanco
Un mudo con tu voz, y un ciego como yo
Vencedores vencidos!
Te has fugado!
Me hago humo!
Den la alarma!
Ensayo general para la farsa actual,
teatro antidisturbios.
Se rompe loca mi anatomía
con el humor de los sobrevivientes
de un mudo con tu voz
de un ciego como yo...
Vencedores vencidos!
Leyendo diarios en un baño turco
empañando Ray-Ban's, mascando un hueso
tu perro, un perro cruel
con la costumbre de no contentarse con los restos.
Ovejero que descansa en manto negro!
En este rollo de monos de polvo
hemos perdido el rastro unos minutos
un par de monos más (unos terrícolas)
Vencedores vencidos!
Buena Suerte! Y más que suerte! (sin alarma ...)
Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared
la tribu de mi calle. La banda de mi calle!
 

El título alude a un contrasentido: los ganadores circunstanciales de hoy, son los perdedores de siempre, los patos les tiran a los cazadores, los “de abajo” les ganan a los “de arriba”, los presos a los guardianes...

Darle cierto... color local, digamos, a una canción inscripta en la cultura rock -universalista per se-, con atisbos y sugerencias que nos ilustren sutil y poéticamente el momento que se pretende reflejar en su letra, no es, en modo alguno, tarea sencilla. Pero el genio de Solari lo logra: para 1987 / 1988, en nuestra Argentina estaba claro que el retorno a la democracia subsiguiente a la larga y horrible noche de la tiranía militar, no implicaba que quienes la habían instigado y se beneficiaron de ella, se hubiesen resignado mansa y dócilmente a perder sus privilegios, al contrario; los poderes negros seguían ahí, incólumes. En ese contexto, si bien se respiraban otros aires desde que se produjo el retorno al orden constitucional; no podía decirse que se gozara de una libertad verdadera, que trascendiera lo meramente formal y aparente. Así las cosas, los presuntos vencedores estaban tan vencidos por los poderes económicos como lo habían estado antes; sólo que ahora (donde "ahora" es 1988, año de edición de Un baión para el ojo idiota) disfrutaban de una libertad... ¡controlada por las corporaciones! 
Y eso es lo que -para mí- procura transmitir el Indio en Vencedores vencidos. Pero (seguramente debido a circunstancias personales y a mi historia de vida) esta canción, particularmente se me antoja una semblanza metafórica de alguien que logra escapar a la feroz represión desatada por Rojas y Aramburu tras los sucesos de junio de 1956 (recordemos que inmediatamente después del golpe de estado de 1955 que derrocó a Perón; Lonardi, presidente de facto, había pronunciado la frase: "Ni vencedores ni vencidos").
“Y ahora tiro yo porque me toca”: Lo hace aparecer como si se tratara de un juego, por ejemplo de dados. Ahora es su turno, le toca tirar a él, a ver qué sale; es su oportunidad.
“en este tiempo de plumaje blanco”: Llegó la hora de huir, de buscar la libertad, es tiempo de libertad. El "plumaje blanco" es la idea de libertad, refiriéndose a la tradicional asociación de la libertad con la imagen de una paloma blanca en vuelo.
“Un mudo con tu voz, y un ciego como yo”: Él es "ciego", porque está preso en una cárcel y no puede "ver" la cotidianeidad, pero si bien él es ciego; el guardián es "mudo", porque a su manera, también es prisionero de un poder superior a él, y está impedido de gritarlo.
“Vencedores vencidos!”: Triunfa el preso, se escapa, pasa a ser los "vencedores", y pierden los guardias, que pasan a ser "vencidos".
“Te has fugado! / Me hago humo! / Den la alarma! / Ensayo general para la farsa actual, / teatro antidisturbios”: El preso se fuga. Los guardias reprimen y tratan de detenerlo; pero a pesar de que ya hicieron muchas veces simulacros (“ensayo general”) de amotinamiento de presos (disturbios) y de represión (“antidisturbios”); esta vez no tienen éxito: el preso se fuga, ("me hago humo"); a pesar de la “alarma” que se dio.
“Se rompe loca mi anatomía / con el humor de los sobrevivientes / de un mudo con tu voz / de un ciego como yo... / Vencedores vencidos!”: El tipo está loco de alegría porque consiguió fugarse. A pesar de que otros presos no lo lograron, él sí. Es un "sobreviviente" a la represión de los guardias. Y obviamente, está contento por eso; aunque haya recibido en el medio, algunas lesiones o heridas, es decir, se le haya “roto la anatomía”.
“Leyendo diarios en un baño turco”: Ya se escapó, está en libertad, y lee los diarios para ver las noticias del motín y la fuga; pero se siente en un "baño turco" (suda de miedo ante el temor de que vuelvan a apresarlo).
“empañando Ray-Ban's, mascando un hueso”: Está escondido en algún aguantadero (asocia eso con esconderse atrás de anteojos oscuros marca Ray-Ban, en una metáfora de doble sentido, ya que también está refiriéndose a Rojas y sus anteojos oscuros, característicos en él), y mientras tanto está "mascando un hueso", es decir, está morfando alguna comida decente, en lugar de la comida vomitiva que le daban en la cárcel o donde quiera que sea que haya estado prisionero.
“tu perro, un perro cruel”: Asocia a los guardias de la cárcel, con perros feroces, crueles, y le pega un sablazo al poder político que lo tenía preso y quería asesinarlo.
“con la costumbre de no contentarse con los restos”: Los guardias son unos hijos de puta: no tienen bastante con los "restos" (o sea los presos que no pudieron fugarse, porque murieron en la represión), y entonces lo siguen persiguiendo y buscando encarnizadamente a él, que por eso tiene que mantenerse escondido.
“Ovejero que descansa en manto negro!”: Los guardianes son "perros", y los compara, por el negro de sus uniformes, con un pastor alemán manto negro. El guardia (perro) tiene que cuidar a sus ovejas (los presos); pero mientras el guardia descansa o se distrae, el preso se escapa.
“En este rollo de monos de polvo / hemos perdido el rastro unos minutos / un par de monos más (unos terrícolas) / Vencedores vencidos!": Los represores, la yuta, etc.; no lo pueden encontrar, le perdieron el rastro (“monos de polvo”), a pesar de que piden ayuda a alguien ("un par de monos más"), aludiendo a algún servicio de inteligencia, utilizado para capturar o recapturar presos políticos. Los represores recurren a un servicio de inteligencia del ejército (no de la marina o de la aeronáutica, ya que el Indio los rotula como "unos terrícolas", es decir, de las fuerzas armadas de tierra, del ejército); pero el chabón se les hizo perdiz, no lo encuentran por ningún lado.
“Buena Suerte! Y más que suerte! (sin alarma ...) / Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared / la tribu de mi calle. La banda de mi calle! “: Listo, por fin se terminó la pesadilla, ya está… No lo pudieron encontrar, y por eso, ahora está tranquilo. Tuvo mucha suerte (“buena suerte! y más que suerte!”) y va a poder gozar de su libertad, va a poder salir de la clandestinidad, a la calle, va a poder ver las pintadas en los muros, hechas por sus compañeros de causa ("que escribe en mi pared la tribu de mi calle”).


-Juan Carlos Serqueiros-