miércoles, 19 de febrero de 2025

MATTY GROVES: INFIDELIDAD, TRAGEDIA Y BALADA FOLK



























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

"Matty Groves" (o “Una balada lamentable del Pequeño Musgrove y lady Barnard”, o “Pequeño Musgrave” y otras muchas variantes del título) es una balada del folclore inglés de principios del siglo XVII (baste con decir que el más antiguo manuscrito que la registra hallado hasta hoy, data de 1613).
La letra de la canción narra el adulterio que una dama de la nobleza, casada con el lord de la comarca, comete con un plebeyo al cual se le insinúa en la iglesia un 1 de enero. Avisado el aristócrata por un sirviente suyo, mata primero al plebeyo y luego le pregunta a su esposa si lo sigue prefiriendo antes que a él. Al responderle ella que elige besar los labios muertos de su amante; la mata también, y ordena que ambos sean sepultados en la misma tumba, pero con ella arriba, dada su condición de noble.


MATTY GROVES
(Balada popular inglesa del siglo XVII)

Unas vacaciones, unas vacaciones, y el primero de año.
La mujer de lord Darnell fue a la iglesia a escuchar el evangelio.
Y cuando acabó la ceremonia miró a su alrededor y allí vio al pequeño Matty Groves caminando entre la multitud.
"Ven a casa conmigo, pequeño Matty Groves, ven a casa conmigo esta noche. Ven a casa conmigo, pequeño Matty Groves y duerme conmigo esta noche".
"Oh, no puedo ir a tu casa, no iré a tu casa a dormir contigo esta noche; por los anillos de tus dedos veo que eres la esposa de lord Darnell".
"¿Y qué si soy la mujer de lord Darnell? Lord Darnell no está en casa, está fuera, en los maizales trayendo los potros pura sangre de vuelta".
Y un criado que estaba allí, escuchando lo que se dijo, prometió que lord Darrell lo sabría antes de que se pusiera el sol.
Y en sus prisas por transmitir la noticia se partió el pecho corriendo, y cuando llegó a la ancha corriente del molino se quitó los zapatos y nadó.
El pequeño Matty Groves se acostó y se echó una pequeña cabezada. Cuando despertó, lord Darnell estaba de pie ante él diciendo "¿Qué, te gusta mi cama de plumas, te gustan mis sábanas? ¿Te gusta mi esposa, que yace dormida en tus brazos?"
"Pues sí, me gusta tu cama de plumas, me gustan tus sábanas, pero lo que más me gusta es tu vistosa señora, que yace dormida en mis brazos".
"¡Vale, levántate, levántate!", gritó lord Darnell, "¡Levántate tan rápido como puedas! No se dirá en la bella Inglaterra que maté a un hombre desnudo".
"Oh, no puedo levantarme, no me voy a levantar, no puedo levantarme para salvar la vida porque tú tienes dos largas espadas, y yo ni siquiera un cuchillo de bolsillo".
"Bien, es verdad que tengo dos espadas, y bien caras que me costaron, pero te daré la mejor de ellas y yo usaré la peor. Y tú lanzarás el primer golpe, y lánzalo como un hombre. Yo lanzaré el siguiente golpe y te mataré si puedo".
Así que Matty lanzó el primer golpe e hirió a lord Darnell. Lord Darnell lanzó el siguiente y Matty ya no lanzó más.
Y entonces lord Darnell cogió a su mujer y la sentó en sus rodillas diciendo "¿Quién te gusta más de los dos, Matty Groves o yo?".
Entonces habló en voz alta su querida esposa, nunca se la escuchó hablar con más libertad: "Antes prefiero un beso de los labios muertos de Matty que a ti y tu ropa cara".
Lord Darnell saltó y gritó muy alto, atravesó el corazón de su mujer y la clavó en la pared.
"¡Una tumba, una tumba!", gritó lord Darnell, "para meter dentro a estos amantes. Pero enterrad a mi esposa arriba, porque era de sangre noble".

Muchos artistas en el mundo han versionado esta balada (Joan Baez, por ejemplo, la canta de maravilla), pero diré que para mi gusto; la mejor interpretación es la que nos regala la maravillosa voz de la actriz y cantante australiana Ebony Buckle. Te propongo que la escuchemos juntos:


¿Te gustó? Espero que la hayas disfrutado tanto como yo. ¡Hasta la próxima!

-Juan Carlos Serqueiros-



lunes, 17 de febrero de 2025

PENSAMIENTO BINARIO, EL ETERNO CONFLICTO









































Escribe: Gabriela Borraccetti 

Desde que nacemos estamos inmersos en una forma de pensar que divide las aguas en dos: derecha e izquierda, día y noche, blanco y negro, bueno o malo, a favor o en contra. Todo se trata de un versus que favorece la proyección y lo primero que levanta es la autocrítica.
Si hay algo que es erróneo o equivocado, estará automáticamente en la vereda de enfrente, generándose así un péndulo cuyo movimiento será de un polo a otro sin jamás verificar si existe algo dentro de la vereda que uno habita, que sea causa del problema que nos enfrenta.
Otra trampa es la del mal menor, un sucedáneo que se utiliza para poner parches cuando no queremos hacernos cargo de que, aunque sea menor; es mal. Digamos que es el método lento pero seguro para terminar en la vereda que tanto criticamos. Pero lo utilizamos porque la consciencia tiene menos trabajo y se tranquiliza con aquello de “hace mal, pero poquito”. Con el tiempo, poquito más poquito, hace un mucho. Y cuando ya es mucho, sin darnos cuenta, nos cruzamos de vereda y defendemos con igual fruición nuestra necedad.
Por entre las rendijas de este modo de pensar, se escurre algo que se llama CONSCIENCIA, y si bien se la relaciona con otro versus/polaridad/vereda que se define en términos de consciente e inconsciente, no hay que olvidar que la consciencia es un recorte de la realidad y lo inconsciente su total falta, siendo la consciencia en tanto toma de conocimiento, iluminación y esclarecimiento, la única forma de ir recortando pequeñas porciones de inconsciente para ser llevadas e integradas a ese sistema llamado consciente en el que podemos delimitar las cosas y entenderlas mejor.
En síntesis, la palabra consciencia puede prestarse a confusión cuando se la usa como mecanismo de conocimiento o como el lugar "topográfico" a donde va a parar algo que pasó por ese mecanismo.
Hacer consciente lo inconsciente es un eterno proceso que no puede estancarse. Cruza de vereda a vereda todo el tiempo en búsqueda de una SÍNTESIS mayor. Se sale del pensamiento binario de blanco y negro y corta el péndulo. Nos señala que lejos de proyectar, hay que ver cual es el punto en que nos equivocamos. Esto no evita que exista otra vereda, pero sí evita que nos pasemos la vida reaccionando contra algo cuya solución, está muchas veces dentro de la misma esfera de acción.
No voy a solucionar mis problemas de pareja matando a mi cónyuge. Eso es una mentalidad binaria. Tampoco voy a remediar una grieta pidiendo al otro que cambie porque yo se lo digo, lo acuso o lo juzgo. Lo más lógico será encontrar la razón por la cual elegí un compañero / problema / conflicto / situación / entuerto como ese, y descubrir así que quizá haya sido lo mejor que pude hacer para no hacerme cargo de mi propio problema.
Cuando hacemos CONSCIENCIA, hallamos que el centro del conflicto no es lo opuesto, sino algo muy diferente que se encuentra por lo general en un problema no enfocado y que ha quedado por fuera de la díada correcto-incorrecto. Descubrir eso, implica permitir salir del lugar de la "reacción", del lugar de devolver la agresión, el contraargumento, el péndulo y la rueda del hámster.
Si no podemos ver que quizá el centro de un problema está en otro lugar, o que incluso, está compartido, viviremos repitiendo el vaivén pendular, dando tontas vueltas y eternamente enzarzados en batallas de buenos y malos que existen porque nos encargamos de alimentar esa lógica tan escasa de acción y reacción.
Por algo el símbolo del yin y el yang tiene un punto negro en el lado blanco y uno blanco en el negro, y aunque nos hagamos los eruditos espirituales; lo usamos sólo para ilustrar nuestros muros en las redes sociales.
Hay que animarse a cuestionar lo que nos venden como conflicto en el cual lo fabuloso, limpio y blanco está de un solo lado, porque en esa presentación se esconde el veneno de un versus que no suele ser más que una distracción. Y así es como aprendemos a pensar y a tragar, y no a analizar ni a buscar mayor conocimiento, todo lo que escuchamos.
Lo que no se cuestiona, vive y pervive y se desplaza a otros conflictos que tarde o temprano, en el modo binario de pensamiento, hace que el péndulo pase como destino y condena segura de un extremo al otro sin haber aprendido absolutamente nada. Y si no, a las pruebas me remito: en temas históricos, en las sucesiones del poder, en cuestiones de pareja…
Cada vez que veas dos polos en claro conflicto, desconfía. Con eso, habrás dado al menos un paso en favor de un centro que quizá sea mucho más importante que el versus superficial con que te estás entreteniendo.
Además, con esto, estarás dando posibilidad a que algo nuevo se manifieste en tu vida y en cualquier ámbito de la vida que parezca ser una monótona sucesión de repeticiones sin solución.
Recuerda: DONDE NO HUBO SOLUCIÓN, HUBO REPETICIÓN.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

domingo, 16 de febrero de 2025

TOXI-TAXI (REEDICIÓN)

 

Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Toxi-taxi
(Beilinson - Solari)

Te tenemos allí
abandonado allí
preso como un animal
(como un animal feroz)
Así las cosas, la fiera más fiera
¿dónde está?
El toxi-taxi viene y va
y tu sombra va detrás
de hordas de notables
con los secretos para hacer
un negocio tan pequeño
y simple como vos.
Un toque por si las moscas van
y otro toque por si vas detrás
Ya no hay tiempos de lamentos
¡Ya no hay más!
Un sueño con Luis María
muerto cuando me decía:
"Cada día veo menos
cada día veo menos,
cada día veo menos, creo, menos mal".

"Toxi-taxi" es una canción que Solari dedicó a la memoria de Luis María Canosa, en la que pinta las circunstancias que llevaron a su prisión y muerte.
Luis María era un amigo de juventud del Indio, un pibe que era rugbier e integraba un grupo de rock de La Plata que se llamaba "Dulcemembriyo". E incluso, durante los famosos lozanazos, una noche subió a tocar con los Redondos. Lo recuerda como "un chico rubio, angelical, de facciones muy delicadas y pelo largo".


Parece que Luis María era muy afecto a las drogas, y eso se agravó durante un viaje a Europa que hizo en compañía de Federico Moura. Al regreso, estaba tan mal, que lo internaron en una clínica psiquiátrica y le hicieron tratamiento de electroshocks, con lo cual quedó peor que antes (una historia muy parecida a la de Tanguito, digamos). Cuando salió de la clínica, se casó con una chica que se llamaba Claudia y se fueron a vivir a Buenos Aires, y ahí el Indio le perdió el rastro; hasta que tiempo después, se enteró de que Luis María y su mujer habían caído presos, que a él lo habían mandado a Devoto y que allí murió durante un motín que fue brutalmente reprimido por los guardias. Se trataba del tristemente célebre "motín de los colchones", acaecido en el penal de Devoto el 14 de Marzo de 1978.
Años después, en el primer disco de su etapa post Redondos, El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel), el Indio volverá a recordar a su amigo Luis María Canosa en el tema "Pabellón Séptimo".
Lo que ilustra Solari en la letra de "Toxi-taxi" es la causa que entre la yuta y la maldita in-justicia argentina, armaron en contra de Luis María y su mujer, Claudia. En La Plata se hablaba mucho sobre la existencia de una poderosa red de narcotraficantes, y la cana sabía quiénes la integraban: una serie de notabilísimos personajes de mucho dinero y poder, pero los polis les tenían tal cagazo a los tipos esos, que no tuvieron mejor idea de querer "calmar las fieras" encanando con bombos y platillos a un par de perejiles como para engatusar a la gilada, y ese par de perejiles tuvieron la desgracia de ser Luis María y su mujer, cuyo único "delito" era ser drogadictos y que por supuesto, no tenían un carajo que ver con la "poderosísima red de narcotraficantes" con la que tanto se cacareaba. En principio, la yuta les dijo que la cosa "iba a ser un par de días nomás", "hasta que se aplacaran los ánimos"; pero pasó el tiempo, se complicaron las cosas, y a Luis María lo mandaron preso a Devoto y ahí murió asfixiado por el humo en esa circunstancia trágica del "motín de los colchones del Pabellón Séptimo".
Al margen de la tragedia y la causa amañada por la yuta; la canción se vincula a una anécdota que aconteció en torno a un preso famoso: Hugo (a) "La Garza" Sosa Aguirre, uno de los integrantes de la banda del Gordo Valor; que juraba y perjuraba que las causas en su contra eran amañadas y que si bien había tomado parte en asaltos; esos asaltos eran orquestados en complicidad con la policía, quien era la que les pasaba los datos a los chorros y "liberaba la zona", llevándose la mayor parte del botín. Tan conmovedoramente convincente fue el alegato de La Garza Sosa, que un periodista se solidarizó con él y le mandó una carta a la cárcel en donde estaba preso, en la cual le escribía que creía en él, que le parecía injusto que estuviera preso mientras estaban libres los banqueros que habían cagado a medio mundo, le mandaba su afecto, y a continuación le transcribía la letra de "Toxi-taxi" de los Redondos. La Garza, al leer la letra, comprendió en el acto la similitud que había entre el caso que habían armado en contra de Luis María Canosa, y el suyo propio; y de ahí en más se hizo fana de los Redondos, les enseñó las letras a los otros presos y se dedicó a hacer "proselitismo ricotero" en toda la prisión, a través de lo cual muchos de esos presos entendieron que los Redondos referencian en su música las injusticias, los atropellos y abusos del sistema.
Sobre el título no hay mucho para hablar, es simplemente una metáfora del Indio para referirse al tráfico, venta y distribución urbana de drogas. Así como un taxi va y viene de muchos lugares; el narcotráfico actúa impunemente, muchas veces con la complicidad o la vista gorda -o, como en este caso, echándole a la culpa a inocentes- de la yuta. Y en ese contexto, lo de “toxi-taxi” también alude a los patrulleros de la División Toxicomanía.
“Te tenemos allí / abandonado allí / preso como un animal / (como un animal feroz)”: El Indio habla en primera persona, como si fuera el juez, el comisario o el fiscal o algún otro hdp por el estilo, dirigiéndose al preso (Luis María). Lo acusa injustamente de ser el el responsable de la "poderosísima red de narcotraficantes"; cuando en realidad, era sólo un consumidor.
“Así las cosas, la fiera más fiera / ¿dónde está?": Acá el Indio se dirige al sistema, lo increpa, lo denuncia: le pregunta al juez, al fiscal, a la yuta, dónde están los verdaderos responsables, "la fiera más fiera".
“El toxi-taxi viene y va / y tu sombra va detrás / de hordas de notables / con los secretos para hacer / un negocio tan pequeño / y simple como vos”: Se dirige a Luis María, un poco relatando lo sucedido: el narcotráfico sigue actuando ("el toxi-taxi viene y va") impunemente, encubiertos los verdaderos responsables ("hordas de notables"), que zafan y siguen haciendo su negocio merced a la complicidad de la policía; que le echa la culpa a un simple y pequeño consumidor (“negocio tan pequeño y simple”); mientras los verdaderos delincuentes siguen traficando como si nada.
“Un toque por si las moscas van / y otro toque por si vas detrás”: Ahora es el yuta, hablándole a Luis María. Le dice que lo va a tener preso "un toque" nomás, unos pocos días "por si las moscas", digamos, como para "calmar los ánimos", y después "otro toque", otros pocos días más, mientras averiguan bien los antecedentes de Luis María para estar seguros los canas de que él no tenga nada que ver con la red de narcotraficantes, que no sea un cómplice principal ("por si vas detrás").
“Ya no hay tiempos de lamentos / ¡Ya no hay más!”: Ahora es el Indio quien increpa al sistema. Les dice que lo que hicieron, la tremenda injusticia que cometieron, no tiene arreglo posible ("ya no hay tiempo de lamentos"), ya es tarde para todo ("¡Ya no hay más!"); porque lamentablemente, a quien le echaron caprichosamente la culpa (Luis María), murió en la cárcel.
“Un sueño con Luis María / muerto cuando me decía: ‘Cada día veo menos / cada día veo menos, / cada día veo menos, creo, menos mal’”: Cuando el Indio escribió esta letra (1991), Luis María hacía mucho tiempo (trece años) que había fallecido en el motín de los colchones (1978). Imagina a su amigo muerto diciéndole en un sueño: "cada día veo menos, creo, menos mal". Puede estar aludiendo con esa metáfora a un consuelo, como si estuviera consolándose pensando que en cierta manera fue mejor que Luis María muriese, a sufrir ese calvario de estar preso. O quizá use esa metáfora para referirse a que "cada día veía menos" en el sentido de que cada vez se agravaba más lo injusto de su situación. O tal vez aluda a que Luis María estaba como "ido" de la realidad, debido a las drogas. En fin, sólo el Indio sabrá qué sentido quiso darle a esa metáfora...

-Juan Carlos Serqueiros-


jueves, 13 de febrero de 2025

ANDRESITO Y EL CONDE DE CASA FLÓREZ










































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Para saber lo que un documento oficial tiene o no tiene de verdadero, sobre todo si participa de un carácter diplomático, es menester que no se lo tome así nomás y a ciegas por lo que en él se diga, sino comparándolo cuidadosamente con las circunstancias del tiempo, con la índole de los sucesos y de los hombres que lo produjeron y con otros documentos que le sean relativos en esas mismas circunstancias y tiempos. (Vicente Fidel López, Historia de la República Argentina)

… Por lo visto, los españoles no se juntan con los americanos, a lo menos con los de este rumbo... (Ignacio Alvarez Thomas a Manuel de Sarratea, en carta del 10.07.1815)

En la imagen que oficia de portada del presente opúsculo puede apreciarse el texto de la carta fechada el 4 de mayo de 1821 y enviada por Andrés Guacurarí y Artigas (en adelante Andresito) al ministro plenipotenciario de España ante la corte portuguesa residente en Río de Janeiro: José Antonio Joaquín de Flórez y Pereyra, conde de Casa Flórez (en adelante Casa Flórez o el conde):
Don Andrés Artigas, coronel y comandante general que fue nombrado por el jefe principal de la Banda Oriental José Artigas, de los 15 pueblos de Misiones, ante V. E. con el debido respeto:
Que después de un año y cuatro meses de una rígida prisión incomunicado y sin luz en un calabozo de la fortaleza de esta plaza, la Lage, he sido puesto en mi natural libertad, sin más proceso ni sentencia, que cuanto ha sido la voluntad de S.M.F. (Su Majestad Fidelísima), pero desnudo y lleno de las miserias que V. E. puede considerar son resultivas (sic) de un padecimiento tan inhumano, y como lo que tengo vestido es ajeno, y es preciso volverme a mi país natal, y recogerme al abrigo de los míos, ocurro lleno de necesidad al paternal corazón de V. E. para que se digne proporcionarme algún auxilio que pueda cubrir mi desnudez, y emprender dicho viaje, pues de lo contrario me será imposible sin recibir auxilio del que siempre llamé padre, don José Artigas a quien debo mi educación, pues como tal me ha criado: en unos términos y haciendo el más respetuoso pedimento a V. E. suplico así lo determine en justicia que pido y para ello imploro la benignidad del gobierno a cuyo amparo me he recogido.

Corte del Río de Janeiro y mayo 4 de 1821

Andrés Artigas (está su firma)
Este documento histórico adquiere una extraordinaria relevancia en tanto del mismo se desprende que:
a) Los portugueses habían reconocido en Andresito su grado militar de coronel (que era el que efectivamente detentaba) y asimismo; lo reconocían en su condición de gobernante de los “15 pueblos" (sic) de las Misiones.
b) Por entonces, Andresito ya había sido liberado (“he sido puesto en mi natural libertad”, consigna inequívocamente).
c) Andresito era a la vez, un prisionero de guerra y un preso político que, en circunstancias particularmente adversas y aún terribles para él, se había resignificado a sí mismo, y en la coyuntura se consideraba y definía como súbdito de la corona española (“benignidad del gobierno a cuyo amparo me he recogido”, escribe derechamente).
A todo esto, debe decirse que a instancias de y en comunidad de criterios con, Mateo Magariños (riquísimo comerciante español, a la sazón, emigrado de Montevideo y residente en Río de Janeiro) y el hijo de éste (por entonces en Madrid como diputado americano a las cortes): el oriental-español Francisco de Borja Magariños; el conde de Casa Flórez (n. Buenos Aires, 05.07.1759) intercedió ante el monarca portugués Juan VI solicitándole la liberación de los prisioneros artiguistas recluidos en Ilha das Cobras alegando que su condición era la de españoles y como tales se les debía considerar. Esta intervención de Casa Flórez fue de capital importancia, ya que efectivamente todos (incluido Andresito, claro) fueron puestos en libertad.
¿En qué contexto se daban estas circunstancias y cómo se interrelacionaron e interactuaron en él los factores económicos, políticos y sociales? Veamos:
El 1 de enero de 1820 estalló en España la revolución liberal encabezada por Rafael de Riego que obligó a Fernando VII a acatar la Pepa (constitución de Cádiz de 1812) y que dio al traste con el propósito de enviar al Plata la formidable expedición militar que venía anunciándose desde 1814-1815 con el fin de aplastar la revolución en las Provincias Unidas (aún cuando éstas ya había declarado la independencia en 1816) y recuperar mediante el uso de la fuerza armada las colonias del antiguo virreinato del Río de la Plata, de la capitanía general de Chile, y de impedir la concreción del plan de San Martín para libertar al Perú. Más temprano que tarde, la revolución liberal española se extendió a Portugal, donde el pueblo a través de las cortes exigió el regreso a Lisboa del monarca lusitano residente en el Brasil, a lo cual debió allanarse Juan VI (previamente a embarcarse hacia ese destino fue que, accediendo a la solicitud de Casa Flórez, dispuso la libertad de los prisioneros artiguistas).
Al propugnar y finalmente obtener la liberación de éstos, ¿obraba Casa Flórez por humanitarismo o existían otras razones que lo movían a hacerlo así? Y… digamos, que existieron factores concurrentes: él había gastado en 1808, durante la guerra de la independencia española y hallándose prisionero de los franceses, la fortuna de su esposa y hasta empeñado su crédito personal ayudando económicamente a sus compañeros de infortunio, pero más allá de eso; no debe perderse de vista que se trataba de un militar de altísimo rango (detentaba en el ejército español nada menos que el grado de teniente general), y a la vez de un fino, eficaz y astuto diplomático al servicio de Fernando VII que había cumplido con creces las misiones que se le encomendaron, esto es, hacer espionaje sobre el proceso independentista de las Provincias Unidas, y paralelamente, estrechar vínculos con Juan VI a fin de contar con el auxilio de las tropas portuguesas llegado el momento de dar el proyectado zarpazo sobre Buenos Aires una vez recuperada Montevideo y consolidado el poder español en ella (para lo cual, dicho sea de paso, entendía imprescindibles la adhesión y el concurso de los artiguistas).
En cuanto al otro factor importante: el comercio, es decir, los grandes comerciantes, representados en la figura de Mateo Magariños, era consciente de los perjuicios que la guerra ocasionaba al intercambio, y por ello propugnaba la aplicación de una política conciliadora, ponía énfasis en afirmar que no debía hostilizarse a los independentistas y hasta afirmaba que eventualmente España debería reconocer la independencia de sus colonias. Obviamente, más allá de tan desinteresadas intenciones; subyacía la expectativa de lograr el control del comercio de ultramar vía Montevideo, para lo cual había “sugerido” (también desinteresadamente, claro) a Casa Flórez constituirla en un obispado al frente del cual se pondría al canónigo Luis de Chorroarín (emparentado con él), si éste aceptaba pese a su convencimiento independentista, o de última, si se negaba; suplirlo con Dámaso Antonio Larrañaga, ex artiguista devenido en adherente a la ocupación portuguesa y besamanos de Juan VI (lo cual a Magariños al parecer poco le importaba, quizá por conocerlo muy bien).
A todo esto, en aquel guignol tragicómico (el ribete de comicidad lo daba, entre otras ridiculeces, el hecho de que en su increíble ingenuidad los liberales de las cortes españolas y del gobierno, pensaban en financiar la campaña militar solicitándoles dinero a los ingleses a cambio de concesiones comerciales —lo cual equivalía más o menos a que Pulgarcito le pidiese al ogro miguitas de pan para reemplazar las que le habían comido las palomas—) fungía de titiritero el cretino (Salvador Ferla dixit) Fernando VII, quien no tenía intención alguna de sujetarse a la constitución, sino que de hecho; obraba de tal modo de sacudírsela de encima y volver lo antes posible al absolutismo. Lo cual logró al cabo del corto período que la historiografía designa como Trienio Liberal, recurriendo a la intervención francesa conocida como la invasión de los Cien mil Hijos de San Luis.
En fin… sería un trabajo de Hércules (y no sé… tengo para mí que hasta el propio Hércules fracasaría si intentara llevarlo a cabo) sustraer a Fernando VII de los primeros —sino del primero— puestos en el ranking de grandes hijos de puta de la historia universal (a lo cual, convengamos, es más que justo acreedor por merecimientos propios; pues en materia de hijoputez no dejó sin cometer una sola abyección).
Y sin embargo, a pesar de lo miserable, felón, rastrero, cobarde, falso, patán, terco y arrogante que era, y a su incapacidad para sentir culpa y remordimiento; en España las clases populares, los más desposeídos, el campesinado, en suma, el pobrerío, paradojalmente lo quería y más aún, lo aclamaba (no por nada se lo llamó “El Deseado”).
Desde luego, no me apresto a esbozar aquí un perfil psicológico de aquel repugnante sujeto ni me propongo analizar, acotado como estoy a la estrechez de un artículo, los motivos para que tal fenómeno se haya producido (para lo cual, por otra parte; no calificaría pues no soy psicólogo ni sociólogo); simplemente lo traigo a colación como dato objetivo y comprobado que conduce a elucidar un aspecto que llamativamente quienes abordaron el tema soslayaron considerar o bien “resolvieron” limitándose a atribuirle a Vicente Pazos Kanki el hecho de contactar a los prisioneros artiguistas con el conde de Casa Flórez “a partir de lo cual empezaron las gestiones para su liberación”, etc. Sostengo, pues, que más allá de la evidencia incontrastable de la activa participación de Pazos Kanki —por entonces preso en Ilha das Cobras y posteriormente liberado junto con los demás— en el asunto; Casa Flórez y Magariños buscaron reproducir en el Plata el apoyo en la península del “bajo pueblo” hacia Fernando VII; espejándolo en la adhesión del artiguismo en tanto expresión identificada con los pobres, los negros, los indios y en fin; los menos favorecidos, los postergados. De hecho, los jefes artiguistas Otorgués, Andresito, Berdún, Acevedo, Manuel Artigas y demás, efectivamente juraron la constitución española y firmaron el memorial conocido como de “los españoles de ambos mundos”.
¿Por la suerte que corrieron las figuras históricas citadas en este artículo, me pregunta, mi querido amigo lector? Le cuento:
Andresito murió, presumiblemente en el escenario carioca, a poco de ser liberado y en circunstancias que se ignoran, probablemente como consecuencia de una intoxicación alcohólica o del impacto en su organismo de las durísimas condiciones de la prisión que hubo de sufrir.
Juan VI reinó en Portugal hasta 1826, año en que falleció el 10 de marzo, asesinado por envenenamiento con arsénico, en una conspiración que se supone fue instigada por su hijo Miguel o por su esposa Carlota Joaquina de Borbón (hermana de Fernando VII).
Mateo Magariños (que se mantuvo empecinadamente realista aún tras el fracaso del proyecto de recuperación de las colonias americanas por parte de España) fue nombrado para integrar la Real Audiencia de Charcas, pero cuando se dirigía a posesionarse de su cargo, fue detenido por las tropas patriotas en 1824 y condenado al destierro, pena que no pudo efectivizarse pues enfermó gravemente, y tiempo después, se le permitió radicarse en Arequipa, Perú, donde ejerció la abogacía hasta su muerte en setiembre de 1838. Su hijo, Francisco de Borja Magariños (n. Montevideo, 1795), una vez desengañado definitivamente de los proyectos que como diputado americano a las cortes españolas había propiciado y sostenido sin éxito alguno, regresó a Montevideo, donde en 1829 fue designado contador general, y después, en 1841 ministro plenipotenciario en el Brasil y en 1846 ministro de Relaciones Exteriores. Murió en 1855, en Río de Janeiro, a causa de un derrame cerebral.
El conde de Casa Flórez, tras su regreso a España en 1822, fue sucesivamente designado ministro plenipotenciario en Lisboa primero, luego en Viena, y por último; otra vez en Portugal, hasta 1827 en que le fue concedido el retiro. Murió en Madrid el 27 de octubre de 1833.
Fernando VII siguió siendo el azote que invariablemente fue siempre, a pesar de lo cual su popularidad y la fidelidad de sus vasallos hacia su ruin persona se mantuvo. Falleció el 29 de setiembre de 1833.
El historiador que me constituye de seguro se espantará ante lo que a continuación voy a manifestar, pero a fuer de honesto y sincero, no puedo no sentir y pensar que para la hispanidad toda, sea americana o europea, desgracias y Borbones fueron (y son) sinónimos.

-Juan Carlos Serqueiros-
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REFERENCIAS
    
AHN (Archivo Histórico Nacional, Madrid, España). Carta de Andrés Artigas a Casa Flórez 4.V.1821-Legajo n° 3768.
Bonaudo, Marta. Francisco de Magariños: un americano tensionado entre la fidelidad a la monarquía y la construcción de una nueva república (en Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, n° 92, México D. F., 2015).
Caula, Elsa. Entre expectativas e incertidumbres: funcionarios y oficiales del Ejército Español en Río de Janeiro durante el Trienio Liberal (en Revista Complutense de Historia de América n° 49 pp. 215-238, 2023).
García, Flavio A. Los prisioneros artiguistas en Río de Janeiro (en Boletín del Ejército n° 55, Estado Mayor del Ejército de la R.O.U., Montevideo, 1955).
Machón, Jorge F. Los prisioneros artiguistas en Río de Janeiro. El caso del coronel Andrés Artigas (en Investigaciones y Ensayos. Revista de la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina, n° 58, Buenos Aires, 2009).
Machón, Jorge F. y Cantero, Oscar D. Andrés Guacurarí y Artigas. El líder guaraní-misionero del artiguismo. Tierradentro Ediciones, Montevideo, 2013.
Pérez Calvo, Lucio R. El condado de Casa Flórez y su progenie española y americana (en revista Hidalguía, Año LX , n° 361, Madrid, 2013).
Ricca, Javier. Artigas 1814: secretos de una revolución. El Mendrugo, Montevideo, 2015.
Schlez, Mariano. Los fundamentos materiales del vínculo político entre Buenos Aires, España y Gran Bretaña durante el Trienio Liberal (en La ilusión de la Libertad. El liberalismo revolucionario en la década de 1820 en España y América. Ariadna Ediciones, Santiago de Chile, 2021).


martes, 11 de febrero de 2025

LO QUE OLVIDAMOS "SIN QUERER"























Escribe: Gabriela Borraccetti 

La existencia de este "trauma" se detecta a través de respuestas emocionales, sueños, sensaciones o reacciones de una intensidad o magnitud que no podemos explicar ni a nosotros mismos.
No obstante, nada más lejano a nuestras intenciones que hacer consciente ese dolor del que ya ni siquiera tenemos registro consciente y preferimos ahuyentar diciendo "menos mal que fue un sueño" o un mal entendido o cosas similares que nos permitan explicar, redefinir, y en el fondo, cantarnos una canción de cuna que nos permita seguir "soñando" o viviendo en paz.
Gracias a esta capacidad de recortar lo que podría enlazarse al trauma archivado, vamos construyendo nuestra vida en torno a un modo parcializado de ver la realidad. ¿No has visto cuántas versiones tenemos incluso sobre un mismo hecho? Cuando el recorte que debemos hacer ya es de tal magnitud que nos resulta imposible negar que algo terrible nos sucede, es cuando marcamos el teléfono del psicólogo.
Sin embargo, mientras podamos manejarnos en términos no desbordantes de pena, mientras podamos negar que nos duele, mientras insistamos en deformarnos para encajar en el traje-versión que hemos fabricado de nuestra existencia; estaremos mucho más proclives a creer que no hay nada que debamos conocer de nosotros.
Pero la consciencia no es algo que se consigue simplemente repitiendo la palabra luz, sino avanzando hacia el reconocimiento de nuestra sombra, tomando las partes amputadas y reconstruyendo nuestro SER y nuestra esencialidad. Para ello, lo mejor es buscar al profesional que creamos confiable para atravesar las sombras. 
Recuerda: ningún dolor se va negándolo o tratando de digerir su impacto a fuerza de olvido.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

Imagen de portada: Jean-Charles Eustache, "Remind Me Not, Remind Me Not (No me lo recuerdes, no me lo recuerdes)", acrílico sobre panel, 2014.

viernes, 7 de febrero de 2025

SHERIFF (REEDICIÓN)


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Sheriff
(Beilinson-Solari)

Sheriff! Sheriff!
Que limpio el templo está!
Sheriff! Sheriff!
si Alí Babá se vá
Sheriff! Sheriff!
todo en su sitio así!
Son tres tiros a un peso
y la guita es miel...
Sos como un fuego en un cañaveral
(un kamikaze que ameniza la función...)
Tarde en la noche... Plaza Constitución
hay sangre rancia de Tramontina tajeador.
Sheriff! Sheriff!
Tapales la nariz!
Sheriff! Sheriff!
con bollitos de tissue
Sheriff! Sheriff!
ladrá! ladrá! y mordé!
No permitas que pise mierda en mi jardín.
No tienen norte, no tienen salvación
hacé el trabajo y redimilos, por favor.
Que se mejoren allá en la eternidad...
(partiles el buñuelo y quitá mi pena así)
Sheriff! Sheriff!
Mi sheriff gigoló!
Sheriff! Sheriff!
meté bala, por favor!
Sheriff! Sheriff!
con tu gracia criminal
empezá ya la puta cosa y sé feroz...
Es un rebaño de rehenes tu porción
con un infierno en cada esquina y sin control.
Te quiero frío, despiadado y fatal
pasamontañas con buen hocico rastreador...
Afilando tu guadaña me esperás
con tu chivo taquero y rezongás.
Algún día será esta vida hermosa
y me someto por eso a tu voluntad.
Sheriff! Sheriff!

En primer lugar, habría que definir qué es un "sheriff": un funcionario político-policial (y en oportunidades, también judicial) de los países anglosajones. En la Inglaterra antigua, que es donde se origina la figura del sheriff, era un tipo que cumplía las funciones de delegado del rey en los condados: recaudaba los impuestos (por lo general expoliatorios en desmedro de los vasallos) para la corona, aplicaba la ley (según su criterio), impartía "justicia" primaria (también según su capricho) y ejercía el poder de policía (por lo general siempre en contra de los más débiles). En suma, en la mayoría de los casos se trataba de alguien deleznable, omnipotente, matón, alcahuete, asesino y servil. 
La figura más acabada de sheriff que nos trae la literatura es la del de Nottingham, el enemigo mortal de Robin Hood. Y entre otras cosas, por eso usa el Indio la expresión sheriff; porque pinta un contexto socio-político en una determinada etapa del país: había terminado el menemato (recordar que un chiste muy popular en ese entonces decía que Menem era "Hood Robin" o sea Robin Hood al revés, porque les robaba a los pobres para darles a los ricos) y empezado el circo de Pepeto de la Ruta y Chacho Hábil, apodos con los cuales Solari designa a De la Rúa y Chacho Álvarez.
Solari aplica lo de sheriff en el mismo sentido que lo hace el imaginario colectivo en Argentina: alguien excesivamente estricto en el cometido de sus funciones reglamentarias o policiales, que va bastante más allá de sus atribuciones y que se distingue (malamente) por pasarse de rosca, por abusar.
Pero curiosamente, el personaje central de la canción a quien pretende referirse el Indio, no es el sheriff; sino alguien que reclama "mano dura", que pide que la policía "meta bala", que reclama más represión. Solari en Momo sampler presenta distintos personajes de la "murga" (es decir, la sociedad argentina), y en este caso específico, el personaje es una señora gorda de la devaluada clase media de 2000, que mientras mira la telenovela de la tarde o revuelve la olla, pide "mano dura"; sin detenerse a pensar que la próxima víctima de esa mano dura puede ser su propio hijo, que chorea motos sin que ella lo sepa.
Bueno, esa señora gorda (y de cerebro chico, con escaso bagaje neuronal) es la que, influenciada por politicastros como el ladri de Anillaco o el otro quincho impresentable de Ruckauf o quizá el represor torturador y asesino de Patti; exige "mano dura". Es por eso que la letra de la canción está en primera persona, porque quien pide que exista el sheriff que "meta bala", es justamente el personaje que el Indio simboliza en esa señora de clase media.
“Sheriff! Sheriff! / Que limpio el templo está! / Sheriff! Sheriff! / si Alí Babá se va”: La señora gorda le dice al sheriff que el "templo" (o sea el país), estaría limpio si no hubiera ladrones (personificados en el personaje del cuento oriental Alí Babá y los 40 ladrones). Lo de asimilar al país con un templo -como la hace aparecer "pensando" a la señora gorda- es una metáfora muy finita: se siente un poco "dueña" del país porque ella es una persona que puede consumir, pasear, comprarse las tentaciones que ofrece el orden sistémico, en cambio; para el chorro (para el cual ella pide mano dura), su propia vida no vale ni medio centavo; entonces mucho menos va a valer para el marginal la vida de la persona a quien robe, asalte o secuestre. Total, el tipo vive, como dice Solari, "en el puto suelo de la miseria". Jamás puede pensar el marginal como hace la señora gorda, que este país sea un "templo" que debe estar "limpio" de personas como él.
“Sheriff! Sheriff! / todo en su sitio así! / Son tres tiros a un peso / y la guita es miel...”: Le pide al sheriff que "ponga orden" ("todo en su sitio así!"), y le da carta blanca para matar ("son tres tiros a un peso"), total, para ella los chorros son como moscas que se dirigen a la "miel que es la guita" 
“Sos como un fuego en un cañaveral / (un kamikaze que ameniza la función...)”: La señora gorda quiere ver al sheriff siendo como un "fuego en un cañaveral", es decir, un fuego que se expande rápidamente. Ella sueña con un país donde haya muchos como el sheriff que sean "kamikazes que le amenicen la función"; es decir, gente que haga el "trabajo sucio" por ella.
“Tarde en la noche... Plaza Constitución / hay sangre rancia de Tramontina tajeador.”: Le pone al sheriff ejemplos de lo que pasa en lo cotidiano en ciertos lugares de Buenos Aires (en la mentalidad paupérrima de la señora gorda, lo delictivo está asociado sólo a determinados escenarios), como por ejemplo Plaza Constitución, donde ocurren hasta muertes originadas en asaltos a cuchillo ("sangre rancia de Tramontina tajeador")
“Sheriff! Sheriff! / Tapales la nariz! / Sheriff! Sheriff! /con bollitos de tissue”: Muchos ricoteros (ricoteros; no redondos) creen que la señora le pide al sheriff que "les tape la nariz con bollitos de papel tissue" para que los marginales no esnifen cocaína; pero en realidad, la frase es un poco más terrible que eso: lisa y llanamente le está pidiendo al "sheriff" que los mate (a los cadáveres se les tapan los orificios nasales para que no drenen por allí la sangre o algún otro fluido corporal).
“Sheriff! Sheriff! / ladrá! ladrá! y mordé! / No permitas que pise mierda en mi jardín.”: Acá le pide al sheriff que no sea como un perro guardián, que al principio ladra, alertando sobre la proximidad de algún peligro; sino que le exige ir más allá: que "muerda" (o sea que mate), que no deje ni siquiera aproximarse a su casa a un marginal ("no permitas que pise mierda en mi jardín")
“No tienen norte, no tienen salvación / hacé el trabajo y redimilos, por favor. / Que se mejoren allá en la eternidad... / (partiles el buñuelo y quitá mi pena así)”: En la mentalidad de la señora gorda, un marginal no tiene salvación posible. Para ella, la vida del delincuente no vale nada porque es una vida que "no tiene norte", o sea que no tiene objeto que el chorro viva. Por lo tanto, lo mejor para ella es que el sheriff los amasije a todos, que los mande "a la eternidad", que "les parta el buñuelo" y le quite a ella la "pena" que siente al ver así a "su amado país", a su "templo" lleno de delincuentes. 
“Sheriff! Sheriff! / Mi sheriff gigoló! / Sheriff! Sheriff! / meté bala, por favor! / Sheriff! Sheriff! / con tu gracia criminal /empezá ya la puta cosa y sé feroz”: La señora gorda está "enamorada" de lo que representa para ella el sheriff; por eso es para ella un gigoló, alguien que le va a "hacer el servicio" (un gigoló le da un "servicio" a mujeres adineradas que pagan por sexo, en cambio; en este caso el "servicio" para la señora gorda pasa por otro lado: ella quiere que su gigoló "empiece ya la puta cosa", quiere que sea "feroz", es decir que reprima con mano dura y meta bala). 
“Es un rebaño de rehenes tu porción / con un infierno en cada esquina y sin control. / Te quiero frío, despiadado y fatal / pasamontañas con buen hocico rastreador...”: Terrible estrofa, si ello fuera posible; aún más terrible que las anteriores. Para la señora en todas las esquinas hay marginales "sin control", por eso le dice al sheriff que no hay límites para su territorio de acción ("tu porción"), que sea "despiadado y fatal"; y (lo más horroroso) que si es necesario, reprima oculto, fuera de la ley y a quien se le ocurra ("pasamontañas con buen hocico rastreador").
“Afilando tu guadaña me esperás / con tu chivo taquero y rezongás.”: Se relame la señora gorda "viendo" al sheriff  "afilar su guadaña", es decir, cómo siembra la muerte a su paso, e hipócritamente, lo imagina "rezongando con tu chivo taquero" (la yuta habitualmente se queja de que "su alta misión de cuidar a la ciudadanía no es valorada adecuadamente"), y de paso, con lo de “chivo taquero” alude a los patrulleros marca Chevrolet (“chivo”) que usa la policía.
“Algún día será esta vida hermosa / y me someto por eso a tu voluntad.”: Tremendo lo de la señora gorda: está dispuesta a resignar sus derechos ciudadanos, a vivir en una tiranía; con tal de que el sheriff le "limpie" la sociedad en que vive, para que ella pueda llevar "algún día" una "vida hermosa", es decir, una vida sin delincuentes.
“Sheriff! Sheriff!”: Termina evocando y ensalzando esa figura de quien es su "héroe", su gigoló: el "sheriff". 


-Juan Carlos Serqueiros-


martes, 4 de febrero de 2025

COMO SOÑAR





















COMO SOÑAR
(Poema de Gabriela Borraccetti) 

Quizá esta noche se me llenen los ojos
Con los mares rojos del sueño sin sueño,
Tocando en el aire palabras flotantes,
Susurrando cuentos de hadas parlantes.

Cansancio divino que espera hace tiempo
Abrir por la noche el alma al desvelo,
Dejando en la almohada pegados los labios
Con besos que guardo en mis lados sabios.

Los ojos se cierran, los párpados pesan
Y un murmullo canta que debo partir.
¿Cuál es el ensueño? ¿Cuál es la vigilia?
Si después de todo… siempre estoy allí.

-Gabriela Borraccetti-

lunes, 3 de febrero de 2025

COMBATE DE SAN LORENZO ¿SABÍAS QUE...




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

... luego del combate de San Lorenzo actuaron, atendiendo a los heridos de nuestro bando, tres médicos?
Uno de ellos, llegado al escenario de los sucesos el día siguiente a la acción, era el doctor Manuel Rodríguez y Sarmiento, español, protomédico de Santa Fe. Era tan gordo que no podía montar a caballo, y por eso hubieron de llevarlo al convento de San Carlos en un carro. Una de sus hijas, María Josefa del Pilar Rodríguez del Fresno, se casaría en 1819 con el gobernador de Santa Fe, Estanislao López. Y asimismo, fue el doctor Rodríguez quien en 1821 embalsamó la cabeza de “Pancho” Ramírez que López mandó exhibir dentro de una jaula, colgada de un gancho en el cabildo santafecino.
Otro médico, también español, fue el doctor José Ribes, que estaba confinado en San Nicolás, en la estancia de Benegas, “por extranjero”, es decir, se le achacaban simpatías por los realistas.
Y el tercero era el doctor Cosme Argerich, arribado al convento de San Carlos entre el 10 y el 11 de febrero, que fue quien amputó la pierna al capitán Justo Bermúdez (quien fallecería el 14 de ese mes).

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen de portada: Angel della Valle, “Combate de San Lorenzo”, 1903

domingo, 2 de febrero de 2025

PARACELSO























Escribe: Juan Carlos Serqueiros


El arte de la Medicina echa sus raíces en el corazón. Si tu corazón es falso, también tu medicina lo será; si tu corazón es recto, también lo será el médico que haya en ti. (Paracelso)

Paracelso, nombre este que él mismo adoptó (se dice que fue su padre quien lo movió a hacerlo) y que significa “par de Celso” o “adjunto a Celso”, nació el 19 de noviembre (hay también quienes afirman que el 10 de noviembre unos y el 17 de diciembre otros) de 1493 (algunos biógrafos dicen 1494) como Teophrastus Phillippus Aureolus Bombast von Hohenheim, en Zurich, Suiza (y pensar que todavía hay estúpidos que creen que los suizos les deben a los relojes y/o a los bancos el país que tienen).
Su padre, un médico bávaro, lo interesó desde pequeño en la medicina, y un todavía adolescente Teofrasto, en efecto, estudió la misma en Viena, Basilea y Ferrara; doctorándose.
Pero su espíritu inconformista, inquieto, indómito, mal avenido con una disciplina que despreció invariablemente, y ansioso de saber, de gnosis, o sea, de conocer de verdad; sumado a los viajes que había hecho junto a su padre (viajar y viajar, lo cual repetiría incansablemente por el resto de su vida), y a la decisiva influencia del abate Tritemio, que lo inició en el hermetismo; lo resolvieron a desdeñar tanto cómodos y bien remunerados cargos oficiales, como la atención continua y sostenida de su propio consultorio médico, y hasta la enseñanza (la oficial en las universidades, porque la otra, la que daba a los discípulos que lo seguían; jamás la abandonó).
Semejante índole, debía necesariamente acarrearle conflictos, y así ocurrió: Paracelso se enfrentó al poder de los magistrados, a la iglesia católica, al protestantismo (“que Lutero se ocupe de sus asuntos y yo me ocuparé de los míos y le sobrepujaré en lo que me corresponda, además los Arcana me elevan... no ha sido el cielo el que me ha hecho médico; Dios me ha hecho”), consigna en su Escritos de Nüremberg de 1527), y sobre todo; a la superstición, encarnada esta última en la ciencia oficial (¿y dónde, si no?, que desde los albores de la humanidad no hay superstición ni ignorancia más arraigada, que la fundada en la errónea convicción del “saber” establecido por decreto inapelable de la ciencia oficial, íntimamente aliada a la religión.
Fue crítico implacable de la medicina galénica y avicénica. Veamos lo que les espetaba Paracelso: 
Os digo que el pelo de mi nuca sabe más que vosotros y todos vuestros escribientes, y los cordones de mis zapatos son más eruditos que vuestros Galeno y Avicena, y mi barba ha visto más que todas vuestras universidades.
Y es que para este hombre extraordinario, la medicina, la verdadera ciencia de la Medicina, se explicaba tal como lo dejaba estipulado en sus Escritos, que comprenden su obra y pensamiento desde 1537 hasta 1541; de esta manera contundente: 
Esto prometo: ejercer mi medicina y no apartarme de ella mientras Dios me consienta ejercerla, y refutar todas las falsas medicinas y doctrinas. Después, amar a los enfermos, a cada uno de ellos más que si de mi propio cuerpo se tratara. No cerrar los ojos, y orientarme por ellos, ni dar medicamentos sin comprenderlo ni aceptar dinero sin ganarlo. No confiarme en ningún boticario ni entregar ningún niño a la violencia. No llorar, sino saber...
Esto es directamente lapidario ¿no? Un sabio del siglo XVI, como Paracelso, enrostrándoles sus miserias a los pseudo médicos de su época y adelantándose nada menos que casi cinco siglos a lo que hoy sabemos acerca del nefasto proceder de los laboratorios medicinales que a diario nos envenenan con sus productos.
Y por si no bastara como muestra; hay más: 
Lo cierto es que en el mismo lugar de la tierra donde existe un veneno mortal, existe también un exacto contraveneno y que del mismo modo que se engendran las enfermedades se produce la salud. Lo lamentable es que haya tan pocos médicos que se interesen por estas cuestiones y las estudien como se merecen. Y que la mayoría se anulen en la simple profesión de contempladores de orinas. Sus sórdidas y culinarias ganancias bastan a esos tales para colmarlos de satisfacción y para persuadirlos de vivir en sus casas, contentos de no hacer nada, ya que sólo ejercen la Medicina para acumular el dinero que con tanta liberalidad les procura el examen de las orinas. ¿Para qué han de complicarse la vida con trabajos más penosos? (Paracelso, Opus Paramirum).
Y en su Liber Paragranum afirma:
La Medicina descansa sobre cuatro columnas: la Filosofía, la Astronomía, la Alquimia y la Ética. La primera columna debe comprender filosóficamente la tierra y el agua; la segunda debe aportar el pleno conocimiento de lo que es de naturaleza ígnea y aérea; la tercera debería explicar sin falta las propiedades de los cuatro elementos (es decir, de todo el Cosmos) e iniciar en el arte de su elaboración, y finalmente la cuarta debería mostrar al médico aquellas virtudes que han de acompañarle hasta su muerte y deben apoyar y completar las otras tres columnas.
Quien mejor interpretó a Paracelso fue el ilustre Carl Gustav Jung (otro suizo… ¿van a seguir creyendo que a Suiza la hicieron los relojeros y los banqueros?), que en su libro Paracélsica consigna: 
La alquimia contenía ya desde los más antiguos tiempos una doctrina secreta, o directamente lo era. Las concepciones paganas no desaparecieron de ningún modo por la victoria del cristianismo bajo Constantino; continuaron vivas en la curiosa terminología arcana y en la filosofía de la alquimia. Su principal figura es Hermes, es decir, Mercurio, en su notable doble significado de mercurio y alma del mundo, acompañado por el sol (el oro) y la luna (la plata). La operación alquímica consiste esencialmente en una separación de la ‘prima materia’, del llamado Caos, en lo activo, es decir, el alma, y lo pasivo, el llamado cuerpo; los cuales volverán a reunirse personificados en una figura, en la llamada ‘coniunctio’, la ‘boda química’; la ‘coniunctio’ es alegorizada como Hieros Gamos, como boda ritual del sol y la luna. De esta unión surge el llamado ‘filius sapientae’ o ‘philosophorum’, ‘Mercurius’ transformado, que como signo de su acabada perfección era pensado como hermafrodita. El ‘opus alchymicum’, a pesar de su aspecto químico, siempre fue pensado como una especie de acción ritual, entendida en el sentido de un ‘opus divinum’; por eso pudo ser presentada por Melchior Cibinensis, al comienzo del siglo XVI, como una misa, ya que mucho antes el ‘filius’ o ‘lapis philosophorum’, había sido concebido como ‘allegoria Christi’. Y es en virtud de esta tradición como se entienden muchas cosas de Paracelso que de otro modo serían incomprensibles.
Como vemos, quedarse en el Paracelso alquimista, ese que buscó la transmutación de los metales innobles en oro e intentó la creación del homúnculo (William Somerset Maugham: ¡teléfono!), o en el Paracelso que dio su nombre al zinc; es reducir hasta ningunear la enorme relevancia de un hombre que fue filósofo, médico, alquimista, astrólogo y en suma; un genio con todas las letras. 
Sí, eso, un genio, pero fundamentalmente; un buen hombre, un alma noble dedicada a sus semejantes.
Paracelso era muy aficionado a la... llamémosla... diversión. Digamos que le gustaban la bebida y las mujeres. Según dicen, tal vez por eso se nos murió en Salzburgo un 24 de setiembre de 1541, con tan sólo 48 años aún no cumplidos. Por mi parte, prefiero creer que se murió de desilusión nomás, al ver tanta gente idiota y mala desparramada sobre este nuestro pobre y triste mundo.  Y me parece que algo le debemos, ¿no?
Ah!, casi me olvido: al morir, dejó su dinero a los pobres.
Paracelso: un genio, pero fundamentalmente; un alma buena. Lo cual automáticamente lo convierte en sabio.

-Juan Carlos Serqueiros-
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REFERENCIAS
Imagen de portada: Quentin Massys (1466-1530), Retrato presunto de Paracelso, óleo sobre tela.
Jacobi, Jolande. Paracelso. Textos esenciales. Ediciones Siruela, Madrid, 2007.
Jung, Carl G. Paracélsica. Editorial Nilo-Mex, México, 1987.
Paracelso. Obras completas. Editorial Schapire, Buenos Aires, 1945.