domingo, 27 de agosto de 2023

ELECCIONES




































Escribe: Gabriela Borraccetti *

Hay cosas en la vida que parecieran no ser comparables, pero haremos el intento de dejar una imagen gráfica respecto del proceso que llevas a cabo cuando buscas algo que haga más satisfactoria tu jornada.
Por ejemplo, cuando eliges un libro: en el primer instante, miras la tapa, la contratapa, y si puedes, ojeas el prólogo. Quizá, si tienes un poco más de tiempo, buscas en la solapa algo que te dé indicios sobre su autor. Y con un poco de intuición, compras el ejemplar y te lo llevas a tu casa.
Con la tranquilidad que sólo encuentras en tu rincón preferido, como si fuese un ritual sagrado, vas descubriendo el mundo que desde la portada se abre ante tus ojos, y con la mirada expectante y feliz como la de un niño, lees los primeros renglones.
Por lo general, desde el comienzo sabes si te va a gustar aquella aventura, aquel relato, aquel estilo; y como si fuese una pareja que durará hasta el final de la lectura, llevas contigo el libro a donde sea que vayas.
Cuando elijas estar con alguien, puedes recordar los pasos que llevaste para elegir tu libro: presta atención a la primera impresión, siéntete dispuesta/o a disfrutar de la aventura del descubrimiento, y por sobre todo, no la/o elijas para toda la vida. La búsqueda de lo duradero suele tender trampas que provienen del miedo, contaminándolo todo con los fantasmas del temor, del fracaso y del aburrimiento; y ya sabes que a nadie le gustaría una de esas lecturas reiteradas de “siempre lo mismo”, que terminan abandonando el proceso por la mitad.
Por último, y como para diferenciar un objeto, de un ser que escribe sus propios renglones y libretos, tienes que tener presente que, a diferencia del libro; una persona no tiene una sola lectura sino miles, y si la primera que hiciste te ha gustado, es posible que intentes reiterarla una y otra vez, buscando esos significados que sólo se abren a quien sabe que ha encontrado una fuente de disfrute y significado.
Si este fuera el caso, es casi seguro que te encuentras frente a uno de esos seres que terminan siendo de cabecera y para toda la vida, pues alguien se convierte en importante para nosotros, no cuando pensamos en cuánto va a durar; sino cuando hallamos un ser significativo.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M- P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o whatsapp al +54 9 11 7629-9160.




viernes, 25 de agosto de 2023

LA GNOSIS, LA IGLESIA Y EL AGNOSTICISMO























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Puesto que la Totalidad buscó a Aquel del que habían salido, y la Totalidad estaba dentro de Él, el Incomprensible, el Impensable, que está sobre todo pensamiento, ignorar al Padre produjo angustia y terror. (Valentinus de Alejandría, Evangelio de la Verdad, I. Surgimiento de la ignorancia. Frustración de la búsqueda y creación ilusoria)

Una vez rebatidos los valentinianos, todo el resto de los herejes queda también derrocado. (Irenaeus de Lyon, Adversus haereses, Libro II, 5.4. Refutación de otras teorías)

“En el principio Dios creó el cielo y la tierra”. Esa frase bíblica atribuyendo la Creación a un Dios único, omnisciente y omnipotente, constituye el basamento en que descansa la tradición judeocristiana hecha religión, o mejor dicho; religiones.
Sin embargo, no siempre fue o se creyó así. Habían, desde la más remota antigüedad, quienes pensaban que sólo la creación del mundo material era obra de una deidad, el Demiurgo; por encima de la cual se hallaba la verdadera Divinidad, origen de todo, el Ser Supremo, incognoscible, caracterizado por una pronunciada dualidad y que reinaba sobre el auténtico Universo, el espiritual; constituyendo así el otro universo, el exterior, el material; tan sólo una apariencia engañosa. A ese sistema filosófico místico, hermético, esotérico, reservado sólo a aquellos que estaban iniciados en él; es a lo que los griegos llamaron Gnosis, es decir, etimológicamente, LA sabiduría, EL conocimiento.
En apretadísima síntesis (y quédese tranquilo usted, mi querido lector, pues no voy a abrumarle —no es mi intención, y además; no estoy ni por asomo formado, versado y preparado para ello—) con abundancia de detalles acerca de Pléroma, Kénoma, Eones, Pneumas, Hylis, Ogdóada, Hebdómada, Arcontes y demás etcéteras-, digamos que los gnósticos perseguían el Conocimiento Absoluto (Gnosis) que habría de asegurarles la vida eterna, a través del estudio de la ciencia de las cosas divinas.
El más notable de entre los gnósticos fue Valentinus de Alejandría, quien vivió en el siglo II y concibió, desde el sincretismo, un sistema místico filosófico que concatenaba elementos tomados de las mitologías egipcia, griega y persa; los pitagóricos; el platonismo; el judaísmo y el primer cristianismo, expresando una cosmovisión en la que súbitamente, todo parecía adquirir un prístino sentido. De manera sucinta, digamos que Valentinus explicaba la contradicción entre la coexistencia del Ser Supremo y la del Mal, atribuyendo la de este último en el mundo, a la imperfección del Demiurgo, que por soberbia y envidia e imitando mal al Theos agnostos, había creado tres clases de seres humanos: los materiales o hylicos, irremisiblemente condenados a la muerte eterna; los psíquicos o animales, que podían salvarse a través de la Gnosis; y los espirituales o pneumáticos, que por serlo intrínsecamente, estaban salvados de antemano.
A Valentinus salió a cruzarlo Irenaeus de Lyon, san Ireneo, quien vivió entre los siglos II y III, y escribió circa 180 una obra a la que tituló Adversus haereses ("Contra los herejes") en cinco Libros. En el primero de ellos, Ireneaus detalla qué es lo que pretende atacar y cuáles son las doctrinas que se propone refutar; lo cual efectivamente, hace en el segundo; el Libro III lo dedica a demostrar (desde su óptica, claro), lo que él entiende por basamentos de la fe cristiana, la tradición apostólica, la unicidad de Dios, y la Verdad (que atribuye a lo escrito en la Biblia, en los evangelios, que limita a los cuatro que después serían establecidos como canónicos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan); en el Libro IV se empeña en establecer la unidad y coherencia entre el Antiguo Testamento y los cuatro evangelios citados; y en el Libro V fundamenta su escatología milenarista.
La confrontación entre Valentinus e Irenaeus fue en sustancia la de un filósofo versado en teología, contra un teólogo versado en filosofía; el contraste entre alguien que profesaba una fe surgida desde lo racional (esa que emerge de lo que hoy por hoy y a partir de Leibniz llamamos teodicea); y alguien a quien sostenía e impelía la otra fe, la religiosa per se. Valentinus tildaba de "ciega" a esa fe que poseían quienes pensaban como Irenaeus, por estar fundada en un creer que no le bastaba como soporte y al que reputaba como cándido; mientras que para Irenaeus la fe estaba en la aceptación de que la verdad revelada residía en las Escrituras y los apóstoles, y lo que no se encuadraba en eso, era pura herejía y blasfemia. Posturas tan encontradas tenían necesariamente que chocar. Y por supuesto, chocaron nomás.
La "pelea" la "ganó" Irenaeus, pero póstumamente, más de un siglo después. Sin embargo, Valentinus tendría "revancha", aunque también póstumamente, y mucho más tardía; porque hubo de esperar hasta el siglo XVIII para que se descubriera su Pistis Sophia, y hasta el XX para que volviera a la luz su Evangelio de la verdad, que estaba entre los manuscritos coptos hallados en Nag Hammadi, Egipto.
El debate entre la fe, las ideas y convicciones de estos dos hombres geniales continúa hasta nuestros días; bien que desvirtuado por un crecido número de chantapufis de uno y otro "bando", que sólo buscan acercar agua a sus molinos, algunos por intereses creados y otros, simplemente por prejuicios y estulticia.
Así por ejemplo, la iglesia de Roma no puede negar la manipulación de que hizo objeto a los textos bíblicos; la cual es fácilmente comprobable y basta la simple comparación del Nuevo Testamento de una Biblia de la actualidad, con el Nuevo Testamento de la Biblia llamada “de Sinaí” descubierta en 1859 en el monasterio de Santa Catalina al pie del Monte Sinaí, que data del siglo IV, se halla en el Museo Británico de Londres y que la ex URSS de Stalin vendió a Inglaterra en 1933 por la suma de 100.000 libras; para notar que los textos de hoy, contienen casi 15.000 variaciones (la mayor parte de las cuales son agregados, de modo de hacer coincidir los evangelios con los preceptos eclesiásticos); con respecto a los contenidos en el códice sinaítico. Tampoco tiene la iglesia vaticana manera alguna de torcer las palabras que en marzo de 2007 fueron vertidas por el papa Benedicto XVI refiriéndose a Ireneo, atribuyéndole a éste ser un mártir, cuando no hay, no ya una prueba de que ello fuera cierto, sino tan siquiera un indicio de tal cosa; y ser "el campeón de la lucha contra las herejías" (sic). Y desde ya, no se privó el bueno de Benedicto (¡justo él!) en esa oportunidad, de definir al gnosticismo como la "amenaza" de un "cristianismo de élite, intelectualista" (sic). Pero claro, se entiende, el papa Benedicto XVI es el mismo que cuando era el cardenal Ratzinger, dijo en 1990: "En la época de Galileo la Iglesia fue mucho más fiel a la razón que el propio Galileo. El proceso contra Galileo fue razonable y justo" (sic). En fin...
Pero también es cierto que por "la vereda de enfrente" las cosas no estaban ni están mejor; al contrario. El gnosticismo, lejos de consolidarse, fue paulatinamente desgranándose en una serie de sectas, las cuales han ido degenerando en grupúsculos que las más de las veces son orientados y dirigidos por impresentables, y fogoneados por mercachifles que hacen increíbles mescolanzas metiendo en un caldero la Gnosis; con la risible (y desde lo estrictamente literario, pésima) novela El código Da Vinci, los rollos del Mar Muerto, ciertos programejos televisivos pseudo científicos emitidos por Discovery Channel, Nat Geo o History Channel, los templarios, los cátaros y un montón de etcéteras más, como si algo tuviesen que ver entre sí el tocino y la velocidad de la luz.
En resumen, no es legítimo desde el punto de vista histórico, equiparar a Irenaeus, que fue sin dudas un gran teólogo; con el oscurantismo y el fanatismo en que habría de caer la iglesia de Roma con los horrores perpetrados por el flagelo de la tenebrosa Inquisición, la quema de "brujas", las persecuciones a moros, judíos y protestantes, y los intentos por frenar los avances de la ciencia so pretexto de que contrariaban el dogma religioso. Así como también es ilícito desde la perspectiva histórica, meter en la misma bolsa a un extraordinario filósofo como Valentinus (¡tan luego a él, que propiciaba —a mi juicio, erróneamente la renuncia a los goces de la carne!), junto con otros que desde la metafísica gnóstica, interpretaron que si la salvación estaba asegurada desde la consecución de la sabiduría; entonces eso los autorizaba a perder toda ponderación ética, y así se entregaron a bajas pasiones y excesos de todo tipo, aún los más aberrantes y hasta cayeron en la amoralidad misma, como por ejemplo, Marcos el Mago, o más acá en el tiempo, Aleister Crowley (sí, ese mismo, el que aparece en la tapa del disco “The Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band”, de los Beatles).
Particularmente, no he hallado en la gnosis de Valentinus las respuestas que satisfagan los interrogantes que me he planteado siempre, ni tampoco encontré en el dogmatismo apostólico de Irenaeus solución para mi absoluta carencia de fe religiosa; lo cual por supuesto, no me inhibió para leer a uno y otro con sumo placer, ni para enriquecerme intelectual y espiritualmente con ambos.
Consecuentemente, sigo "militando" (por desgracia y muy a mi pesar) entre los millones de personas que, como pobres e insignificantes seres humanos arrojados azarosamente y sin consulta previa sobre un planeta perdido en la infinitud del Universo, optamos por refugiar nuestra propia ignorancia en el agnosticismo, esto es; en la ausencia de conocimiento, en el no sé.
Y en eso andamos... ¿Andamos? Y... qué sé yo si en verdad andamos... pero bueh, eso espero, por lo menos.

-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 22 de agosto de 2023

INICIANDO SESIÓN






































Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

Me apresto a iniciar sesión con un paciente. Entro a mi consultorio y enciendo las luces: una de cada lado y otra más sobre mí.
Pareciera algo casual, y lo fue… en tanto no se trató de algo meditado, pero ahora que me detengo a ver y reflexionar, creo que nunca nada lo es; ni siquiera el orden en que están puestos los cuadros, ya que justo delante de mí hay una niña con su perro, que sentada a orillas del agua, hunde su pie en eso profundo que nada muestra en la superficie salvo una margarita, usualmente la cara más bella de lo que dejamos ver de nuestra personalidad. A la izquierda, un árbol contra un fondo oscuro, quizá más allá de la tarde, con muchas ramas y colores, tal vez simbolizando la posibilidad de alcanzar lo mejor y lo más alto de nosotros; aunque hayamos pasado la mitad o más de nuestros luminosos y jóvenes años. A la derecha, tengo representada en yeso la escena de "La creación de Adán", de Miguel Ángel. Y ahora me doy cuenta de por qué hace días la mudé de hábitat, puesto que no hay nada más necesario que tener presente que trabajo frente a alguien irrepetible, única/o e individual, sin posibilidad de hallar su solución en un libro, para ayudarla/o a descubrir su propia y creativa luz.
Detrás, y a mis espaldas, un niño pintado sostiene un Sol elevado, una Luna en su otra mano, mientras apoya un pie sobre la tierra y el otro en lo desconocido e inmenso del universo. Ese es, también, un cuadro que pinté hace muy poco, sin saber que iba a ser el representante de la astrología que tanto guía al alma y que me da la herramienta de entrada directa al mundo profundo de las personas.
Nuevamente a mi izquierda y otra vez detrás, un niño que pinta un graffiti en la pared escribiendo la frase "hasta el cielo", junto con una mujer que a la derecha emerge como una flor.
Todos los personajes están allí con el mensaje oportuno, con su luz y su oscuridad, y con mi gran amor por lo que hago.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.




lunes, 21 de agosto de 2023

BORGES Y MANZI: LA BIFURCADA























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Ambos poetas mantenían una muy cordial relación. Basta con recordar que en 1934, Borges quiso prologar los versos del genial Arturo Jauretche: "El paso de los libres", y que tal petición se la hizo a don Arturo, justamente —¡oh, casualidad!— por mediación de... Homero Manzi.
Por aquel entonces, Borges compartía con éstos —al menos, en el discurso— una evidente postura de admiración hacia Hipólito Yrigoyen.
Posteriormente, se produciría "la bifurcada" (Adrián Otero dixit), y el inefable Georgie tomaría el rumbo por todos conocido: el de antiperonista acérrimo; mientras que Manzi y Jauretche seguirían firmemente situados junto a las mayorías populares. Por más que esas mayorías populares hayan sido las mismas que primero idolatraron al Peludo y después lo voltearon en 1930.
No se los perdonaría Borges, ni a Jaureteche ni a Manzi, tanto así, que en junio de 1965, en un reportaje que le hizo la revista Confirmado, se refería de este modo a la lírica del segundo:

Periodista: —¿Admitiría usted que, si muchas grabaciones de Gardel son sensibleras, también se le deben otras como “Milonga del 900”, que no tienen par?
Borges: —Es cierto. Es muy buena. Me ha sucedido discutir con alguien si la expresión "soy hombre de Leandro Alem" aludía al más reciente nombre del Paseo de Julio o a la condición radical del parlante.
Periodista: —Evidentemente se trata de la segunda acepción. Además, Homero Manzi, autor de la letra, era entonces un fervoroso yrigoyenista.
Borges: —Sí, pero después, antes de morir, fue peronista.

¡Ay, Georgie, Georgie querido! Eras, sin duda, un genio. Y quizá por eso, tenías la misma característica que nos achacabas a los peronistas. Sí, esa: la de incorregible. En fin...
No obstante, no debemos extrañarnos de aquella adhesión borgeana al yrigoyenismo, considerándola contradictoria con su anti peronismo; porque de ningún modo se le ocurrió nunca a Borges considerar la existencia de similitud alguna entre Yrigoyen y Perón. Muy por el contrario (y bien mirada la cosa, por utilizar sus propias palabras), no es que su admiración por el Peludo de la cueva de la calle Brasil pasara por un fugaz estadio transitorio de efervescente populismo; sino que —como lo enunciara él mismo en carta a Enrique y Raúl González Tuñón fechada en marzo de 1928— veía en Yrigoyen —a quien llamaba “nobilísimo conspirador del Bien” (sic)— al “caudillo que con autoridad de caudillo ha decretado la muerte inapelable de todo caudillismo; es el presente que, sin desmemoriarse del pasado y honrándose con él se hace porvenir” (sic).
No es lícito enrostrarle a Borges haber pasado del populismo con Yrigoyen al anti populismo con Perón; simplemente percibió en el primero la síntesis histórica de una patria tal cual él la concebía o anhelaba, y en el segundo el retorno a una “tiranía” —pues así consideraba al peronismo— que execraba y que le provocaba la misma repulsión e idéntico espanto que sentía por la “tiranía” de Rosas.
Por otra parte, y aún cuando no concuerdo en lo más mínimo con la opinión de Borges sobre Perón y el peronismo (soy peronista desde los huevos de mi viejo y la panza de mi vieja, y seguramente moriré siéndolo); suscribo sin reservas la nítida diferenciación que él establecía. Por más que muchos compañeros crean distinguir lo que se empeñan en llamar “continuidad histórica” (?) entre yrigoyenismo y peronismo; debo decir que no es ese mi caso ni remotamente.
Si el venerado Georgie era visceralmente anti peronista; yo —sin pretensión alguna de compararme con él, pero ejerciendo el mismo derecho— soy visceralmente anti radical. Y estoy convencido de que el surgimiento del radicalismo en 1891 es el suceso maldito de la política argentina.

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 18 de agosto de 2023

FORMAS DE NO HACERSE RESPONSABLE































Escribe: Gabriela Borraccetti *

Existen varias formas de no hacerse responsable:

-Involucrar a terceros deseando que ellos hagan el cambio que yo quiero que se manifieste.
-Soñar con que lo que yo quiero, el destino me lo va a brindar si persevero en mis intenciones "que son siempre las mejores".
-Recurrir a rituales diversos (blancos o negros), cuyo objetivo es conseguir que el otro se "aclare" o ilumine, ya que se lo cree "confundido por no pensar o sentir igual que yo".
-Alimentar un narcisismo como si mi deseo fuese la representación del BIEN.

En síntesis, manipularlo todo antes de conocer y reconocer los propios límites y las propias responsabilidades, lo cual habla de un ego de tamaño exorbitante cuya magnitud tapa las bocas, pensamientos, razones y los deseos de los demás.
Este síndrome está muchas veces alimentado y aprovechado por estafadores que en nombre de la espiritualidad, engrandecen aún más a estas personas siempre dispuestas a aceptar de buen grado que ellas son el amor y la verdad encarnada ante cuya petición, la divinidad no tiene más que acceder por la pureza de su santificada alma.
Al final, lo contrario de la responsabilidad es un ego gigante.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



miércoles, 16 de agosto de 2023

LAS AVENTURAS DE TINTÍN























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Quiero esbozar aquí un grato recuerdo al personaje de historieta que me conmovió y me hizo vivir horas y más horas de intensa y tierna emoción: Tintín, el reportero.
La inmortal creación de Hergé (pseudónimo empleado por el belga Georges Remi), publicada entre 1930 y 1976, ocupará siempre un sitial de privilegio en mi memoria; porque ¿cómo olvidar a su compañero inseparable: el fiel perro Milú, al gruñón capitán Haddock, a la insoportable soprano Bianca Castafiore, al genial profesor Tornasol y a los detectives Hernández y Fernández?
Las aventuras de Tintín en la Unión Soviética, en América, en el Congo, en Egipto, en la China, en el Tibet y hasta en la Luna, lo transportan a uno a ese mundo donde reina la fantasía, no se soslaya; al contrario, lo esotérico y lo onírico, y donde siempre triunfa el bien por sobre el mal.
Frecuentemente, aún hoy, con frecuencia, a mis 67 años de edad y siempre con renovado placer, me pongo a mirar en YouTube los distintos capítulos de la serie televisiva franco-canadiense dirigida por Stéphane Bernasconi, cuya intro puede usted, mi querido lector, ver y escuchar a través de este ENLACE.
Maestro Hergé: ¡gracias por tanta magia!

-Juan Carlos Serqueiros-

lunes, 14 de agosto de 2023

AMOR E INCONSCIENCIA



























Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

El amor es una relación de afinidad que se establece entre dos personas bajo el manto de la mutua correspondencia. Cuando uno ama y el otro no, alguien se miente, y en general es el no correspondido; puesto que por no amarse a sí mismo ni creerse merecedor de tal sentimiento, no conoce lo que es el amor.
No por nada, la frase inscripta en el frontispicio del templo de Apolo: "Conócete a ti mismo", es algo así como una receta para muchos males, y el mayor de todos ellos es la inconsciencia, de la que NADIE está a salvo y a la que sólo se llega a conocer con trabajo especializado.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



sábado, 12 de agosto de 2023

UNA PUBLICIDAD GENIAL EN UNA REVISTA GENIAL. LA POSIBILIDAD DE GUERRA CON CHILE Y LA “GUERRA DE LA CERVEZA” EN ARGENTINA























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En 1897, al influjo del comerciante, industrial y financista Ernesto Tornquist, se constituyó en Buenos Aires la razón social Cervecería Palermo S. A., con sede en avenida Santa Fe n° 3253 (donde actualmente se alza el centro comercial Alto Palermo Shopping).


En 1898 la firma, con fábrica y oficinas situadas en un imponente edificio cuya fachada daba a la calle Coronel Díaz, inició la producción de cerveza con las marcas Victoria (blanca) y Salvator (negra), galardonadas ambas con Diploma de Honor y Medalla de Oro en Hamburgo, Alemania.





El autor de la iniciativa era un empresario inquieto y sagaz, que no por nada mantenía una estrecha relación de amistad con el general Julio A. Roca, a la sazón, presidente (por segunda vez) de la Nación. Si éste era llamado el “zorro” de la política; sin dudas Tornquist merecía largamente ser el “zorro” de los negocios.
La consolidación del estado moderno y la ocupación y el desarrollo de los territorios nacionales, trajeron aparejada la expansión de la economía, y en ese contexto, Tornquist amplió sus actividades comerciales y financieras con una creciente participación en las industriales, llegando así a formar un holding de veinticuatro empresas. Cervecería Palermo S.A. era una de ellas.
Para 1898, el mercado argentino de la cerveza estaba liderado por la Quilmes, de Otto Bemberg, que acaparaba las preferencias mayoritarias; repartiéndose las minoritarias entre la Bieckert y otras marcas de la capital y del interior del país. Tornquist apuntó, pues, a “pelearle” ese sitial de privilegio. Más temprano que tarde, estalló la “guerra” entre ambas firmas, la cual se materializó en una puja por ver cuál de las dos era capaz de establecer mejores condiciones para la reventa por parte del comercio minorista: almacenes, bares, restaurantes y hoteles; por la promoción, a través de la entrega de material de propaganda: carteles, afiches, almanaques, etc.; y obviamente, también por la publicidad en los principales periódicos.
En este último ítem, Tornquist, siendo él mismo un innovador, buscaba algo “distinto” en ese último rubro. Sus biógrafos son coincidentes en resaltar su gran capacidad para absorber información, decantarla extrayendo de ella lo que constituía una oportunidad, para después manejarla adecuadamente traduciéndola en beneficios económicos, y eso es exactísimo. Percibo en ese aspecto un claro paralelismo entre él y Nicolás de Anchorena, otro excepcional hombre de negocios. Tornquist sabía que estaba próximo a lanzarse un semanario (posiblemente a través de Bartolito Mitre y Vedia, el hijo mayor de Mitre, que en principio iba a ser socio en él y después no lo fue porque el padre no se lo permitió) que era exactamente eso que él buscaba: distinto, y su extraordinaria perspicacia, su intuición y su olfato, lo llevaron a “ponerle una ficha”. Se trataba de Caras y Caretas. Puede decirse que, como en todas las demás veces que encaró algo; la pegó.
El 15 de octubre de 1898 apareció el segundo número de Caras y Caretas, y entre el 25% del espacio dedicado a publicidad (sobre un total de veintitrés páginas de la revista), venía esta de la cerveza Palermo:


Por entonces, los argentinos soportábamos otro de los tantos conflictos limítrofes desatados por la insaciable voracidad de nuestro ingrato vecino trasandino, conflicto este que se había creído resuelto definitivamente con el tratado de 1881. Pero ocurrió que al encararse en 1888 los trabajos de demarcación de límites por parte de los peritos: Octavio Pico el argentino y Diego Barros Arana el chileno; éste último sostuvo que la línea no corría por las altas cumbres de la cordillera nevada como siempre se había aceptado; sino por la divisoria de aguas, divortium aquarum, en latín.
La propaganda apuntaba a instalar en el imaginario colectivo argentino una similitud entre el expansionismo prusiano y el chileno. Como podemos ver en la imagen, bajo el título DIVORTIUM AQUARUM aparece una botella de cerveza Palermo al centro, entre los retratos de Otto von Bismarck y de otro que no alcanza a distinguirse muy bien de quién se trata, pero que pareciera ser Klemens von Metternich. Y debajo, el káiser Guillermo II, rey de Prusia y emperador de Alemania, junto a una mesa con soldaditos en miniatura, sentado en un sillón con una jarra de chopp recién tirado de un barril de Palermo, mirando un mapa de Argentina y Chile y diciendo: “O la frase latina confundo / o este pleito que en Chile se fragua / nos demuestra de un modo rotundo / que hay que estar divorciado del agua / mientras haya Palermo en el mundo”.
No había ni decía nada más, ni hacía falta. La publicidad estaba así genialmente concebida y era directa y eficaz. Fue sin dudas un acierto de Tornquist el haber elegido a Caras y Caretas, y por supuesto; un mérito innegable de quienes la crearon.
Y dicho sea de paso, se ignora a quién pertenece específicamente la autoría; aunque el campo de posibilidades está acotado a cuatro personas: el propio Tornquist quien, particularmente, me parece el más improbable por cuanto era hijo de alemanes y cuatro años después sería el gestor principal de los Pactos de Mayo entre Argentina y Chile, con lo cual es difícil imaginarlo diseñando una publicidad basada en la analogía entre el expansionismo de Alemania y el de los chilenos; Eustaquio Pellicer, creador y fundador del semanario; José Sixto Álvarez (Fray Mocho), socio de Pellicer, cofundador y director de Caras y Caretas; y Manuel Mayol, que fue el artista que la dibujó (podemos distinguir nítidamente que la ilustración está firmada por él). Personalmente, me hallo inclinado a la hipótesis de que se trató de un ménage à trois en el que Pellicer esbozó la idea, Mayol la plasmó en el arte y Álvarez puso los versos al pie.
Sea como haya sido, esa propaganda tuvo una notable repercusión, fue un boom publicitario de resultas del cual miles de argentinos orientaron sus preferencias hacia la Palermo.
Aunque veinte años después, ya fallecido Tornquist, el holding Bemberg obtendría para la Quilmes una tardía revancha (que marcaría a la postre el triunfo definitivo sobre su competidor): en 1918 absorbió a Cervecería Palermo S.A., adquiriendo la totalidad de su paquete accionario.
En fin… cosas de las altas finanzas. Y del proceloso mar de la publicidad.

-Juan Carlos Serqueiros-

jueves, 10 de agosto de 2023

EL ALMA SABE





















EL ALMA SABE
(Poema en prosa de Gabriela Borraccetti) *

Alguien reza un padrenuestro para un dios que no ve y al que jamás ha tocado.
Un hijo, desde la vida, le cuenta a su padre que está en el cielo, que lo extraña y lo recuerda.
Una mariposa hace su habitual ronda sobre la rosa, sin saber que a la siguiente, caerá a sus pies.
Un corazón pide por su amor y busca una guía en el mapa de las estrellas.
Un perro sigue la huella de aquel que lo ha abandonado, porque confía instintivamente en la amistad del hombre.
Y el mundo sigue andando, porque el alma sabe de infinitos y es su propia fe la que le asiste, en contra de la palabra "imposible".

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

miércoles, 9 de agosto de 2023

HIMNOROCK AL AMOR





















HIMNOROCK AL AMOR
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Que tu risa se haga guitarra,
Batería se vuelva mi corazón,
Que el chuic de tu beso sea el bajo
Y que mil gargantas aúllen
Un inefable rocanrol
Que salga de nuestros labios
En forma de himno al amor.

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 4 de agosto de 2023

¿EL HOMBRE ES BUENO O MALO POR NATURALEZA?








































Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

Indefectiblemente, en el devenir del tiempo y desde el momento mismo en que uno elige tratar con su alma, ponerse a estudiar, a reflexionar, y a observar y observarse; choca con algunos enigmas que cuestionaron a todas las generaciones, como por ejemplo, aquello que es innato o adquirido en el ser humano.
¿Es el hombre bueno por naturaleza? ¿Es malo por naturaleza? Pasaron cientos de años, y mínimamente habría que empezar por aceptar que nos hemos ido al demonio con esto de que el mal en la gente es causado por un daño totalmente exógeno o endógeno.
A continuación, cito un párrafo del libro El lado oscuro del alma (ed. CPA Press, 2003), de Liz Green, que se me ocurre muy pero muy interesante, sobre todo; en tiempos en que pareciera que lo peor e indómito, se manifiesta en tanto desprecio por la vida:

EL DILEMA DEL MAL

La principal tesis de Scott Peck es que, en nuestro empeño por ser compasivos y justos al rehabilitar personas que han cometido crímenes contra la sociedad o muestran comportamientos psicopáticos, nos hemos convencido a nosotros mismos de que son básicamente buenas personas descarriadas por fuerzas sociales impersonales como la pobreza y la opresión. A Scott Peck no le interesan las justificaciones sociológicas, pero habla de lo que él llama «la mentira». Señala directamente al bagaje familiar, aunque deja claro que los padres son el producto de sus padres y no pueden ser señalados como responsables de la creación de un patrón que ha existido en la psique familiar durante generaciones. Está mucho más interesado en las sutiles, inadvertidas y diarias renuncias de los padres a lidiar con las situaciones difíciles de la vida con un mínimo de genuina integridad. Esto corroe gradualmente la integridad interior del niño y moviliza los peores rasgos interiores de éste. Cita ejemplos de niños que han crecido con padres que básicamente hacen trampa en su vida. Infligen una pequeña humillación aquí o cuentan una pequeña mentira allá. Siguen el camino más fácil –que incluso puede ser el camino aprobado por la sociedad en ciertos casos– en vez de luchar con su propia conciencia, sus propios valores internos, sus propios ideales y sus propios conflictos emocionales. Es una pendiente muy resbaladiza y el niño crece así sin una imagen sólida del bien que interiorizar, porque esa imagen contiene un doble mensaje. (sic)
A ciertas disposiciones les siguen refuerzos o antídotos, o al menos; esta podría hasta ahora ser la conclusión que, en lo personal, más me cierra.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



miércoles, 2 de agosto de 2023

CANCIÓN DESESPERADA















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En 1936, Enrique Santos Discépolo realizó un viaje a Europa en compañía de su esposa Tania, visitando en especial Portugal, España y Francia. Recorrieron toda España (una España ya convulsionada políticamente y que en unos meses más estallaría en una terrible guerra civil) y en ese periplo, una de las estaciones fue Mallorca.
Allí, una de las máximas atracciones turísticas es el antiquísimo monasterio de Valldemossa, lugar al cual en el siglo XIX había acudido, por consejo médico, Chopin, acompañado por su amante, la escritora George Sand, en busca de un clima más benigno para la salud del músico durante un invierno europeo que se preanunciaba como crudelísimo. Pero resultó que el pueblo mallorquín fue extremadamente agresivo con Chopin. Por ejemplo, lo echaron del hotel en el que se alojó en principio, obligándolo además a pagar una fuerte suma adicional en concepto de “desinfección” de las habitaciones que ocupó (se decía que Chopin era tísico y se temía al contagio de la tuberculosis), en el mercado de la ciudad le cobraban diez veces más de lo que costaban los comestibles que adquiría, le hacían objeto de desprecios y malquerencias de toda clase, etc. Hasta que Chopin y George Sand, hartos de ese trato que recibían, pidieron alojamiento a los monjes del Monasterio de Valldemosa y estos se lo dieron. En ese ínterin y luego de un accidentado viaje, llegó a Mallorca el piano que Chopin había encargado en Francia, y el mismo fue dejado en la habitación (en realidad, una celda de clausura, puesto que se trataba de un monasterio) del músico. Terminado el invierno, Chopin se fue de Mallorca y ahí quedó el piano, en la celda que había ocupado durante su estadía.


Con el tiempo, la circunstancia de que en ese monasterio hubiese estado viviendo una temporada Chopin, y el hecho de que se encontrase allí un piano de su propiedad en el que había compuesto algunas de sus obras, convirtieron al lugar en una atracción turística. En cuanto Discépolo se enteró de todo eso, inmediatamente quiso conocer el monasterio. Visitó la celda donde vivió Chopin y allí, extasiado y sublimado por el ambiente y lo que en su imaginación evocaba, en el piano de Chopin, y como movido por alguna extraña inspiración; acertó a ejecutar (de oído nomás, Discépolo no sabía música y tampoco sabía tocar el piano) algunos compases.
Algunos años después, en 1944 y ya en Buenos Aires, Discépolo, a partir de esos pocos acordes que habían surgido de su inspirada improvisación en el piano de Chopin en Mallorca, compuso la música y la letra de uno de los tangos (para mí) más bellos, más “existenciales”: Canción desesperada. El título se corresponde con una frase de Cervantes en el Quijote que Discépolo usó para titular la letra que había escrito para su tango; porque en su imaginación, las composiciones de Chopin eran todas “canciones desesperadas”.
Todo esto lo contó el propio Discépolo al historiador Norberto Galasso, quien lo volcó en su libro Discépolo y su época, en este párrafo referido a la historia de cómo se gestó Canción desesperada:

Recorrí entonces los corredores penumbrosos y húmedos. Y no pude dejar de pensar que por allí, arrastrando su tos, anduvo Chopin, Me imaginé la angustia de aquel hipersensible condenado a esconder su enfermedad en ese monasterio despiadado y sin poesía… Acosado por las dos fiebres terribles; la del cuerpo y la de la creación. Y componiendo, componiendo con locura, con esa locura de los condenados a morirse, a los que nunca les alcanza el tiempo para terminar la obra…
Entré al cuarto que ocupó Chopin y aquello me produjo una impresión terrible. Penetré en esa habitación con una unción casi religiosa. Más que habitación era una celda. Frente a su puerta, estaba el cementerio del convento… Todo era descarnado, sin alma… las paredes, los escasos muebles… Pero allí estaba el piano, el pequeño piano. Me acerqué y levanté la tapa. Hice jugar inconscientemente mis dedos sobre las teclas amarillentas y envejecidas. El piano, gracias a Dios, era lo único que tenía alma en aquel conjunto de cosas inanimadas. Yo creo en el alma de los instrumentos. Todos los instrumentos tienen alma. Allí, inmutable al tiempo, a la distancia, a todo, estaba el piano que utilizó Federico Chopin… Todo estaba muerto, menos el piano. El piano, cuyas notas, en aquel silencio impresionante, sonaba con algo de grito, de angustia, qué sé yo…
Estaba nada más que acariciando las teclas del piano de Chopin. Ello, aparte del silencio, la noche entrando por los corredores del convento y el viento de afuera, un viento desesperante, angustioso, crearon en mí un estado especial de ánimo que no puedo definir exactamente… De pie, sin siquiera sentarme, esbocé siete o nueve compases de una canción que se me ocurrió angustiosa, desesperante, como ese viento que golpeaba implacable los maderos de aquella celda. Eso es todo. Apenas unos compases. Y una suerte de pudor contuvo mis dedos.
Durante mucho tiempo olvidé el motivo de aquella canción. Y la canción nació después en Buenos Aires, pero bajo el motivo de aquellos siete u ocho compases que resonaron por primera vez en el monasterio de Valldemosa. La titulé ‘Canción desesperada’, porque seguía pensando en aquel pobre músico torturado y enfermo, cuyas canciones son todas desesperadas. Porque yo no diría que las canciones de Chopin son inolvidables, sino que son desesperadas…

Y ahora, entrando en otro aspecto del mismo tema: Qué coincidencias notables se dan a veces en las vidas de ciertos personajes relevantes, ¿no? Cómo se van estableciendo determinados paralelismos entre las vidas de quienes incluso existieron en épocas distintas, pero amaron y sufrieron por las mismas cosas… Estaba pensando en los amores tortuosos de Chopin con George Sand y de Discépolo con Tania, de cómo tanto Chopin como Discépolo eran hombres enclenques, diminutos, enfermizos, acomplejados, celosos, atormentados y… geniales, de cómo tanto George Sand al igual que Tania, fueron mujeres pasionales, desbordantes, maternales, tempestuosas, sensuales, dominantes, voluptuosas e… infieles, y de cómo ambas mujeres influyeron notablemente –para bien y también para mal- en las vidas de esos dos grandes artistas.

-Juan Carlos Serqueiros-