(Poema de Gabriela Borraccetti)
No supe cómo remediar
Los puñales que había lanzado
Haciendo brotar en tajos
Surcos de agua en tus mejillas.
Y lentamente
Se me congelaron los labios
Se me endurecieron las manos
Y toda yo era de sal.
Una estatua abandonada
En un jardín de lanzas ciegas
Sin rastros de consciencia
Sin destino de arañarte
Sin saber cómo salvarte
Del infierno de mis frases
Sin saber que la respuesta
No era escudo ni era sable.
Entonces alcé esta cruz
Y entregué a ella mis alas
Clavando en la madera
Mis palabras por estaca.
Se abrió mi corazón
Cayó de él la llave
Que fue a dar a tus manos
De forma ahora...
Irremediable.
-Gabriela Borraccetti-

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