miércoles, 4 de noviembre de 2026

UNO SUEÑA






















Escribe: Gabriela Borraccetti *

Uno sueña. Y los sueños, tanto como las fantasías y los pensamientos, pasan por las mismas etapas que pasamos en la vida desde que nacemos, llegamos a la niñez, a la adolescencia y a la adultez.
Y así con esa misma complejidad, vemos desfilar en nuestro interior imágenes de las que esperamos algún vaticinio. En algunos casos, que nos prevenga; en otros, que no se cumpla; en la mayoría, todo es un jeroglífico.
Hasta que de repente, los sueños comienzan a disminuir, las fantasías se reducen a imaginar posibilidades cotidianas y pensar es prácticamente un desafío; pues solemos caer en la trampa cómoda y poco creativa de asimilar sólo lo que se acomoda bien a nuestros más afianzados juicios. 
A partir de allí y como quien no quiere la cosa, ya a esa altura la desilusión se adueñó de casi todo lo que algún día creímos posible.
Quizá, de todo ese abanico de conceptos, la pérdida de ilusión sea el mayor error; ya que no hay manera de desilusionarse de todo. 
A menos, claro está, que incurramos en la torpe necedad de creer que la vida, los demás y/o el mundo entero, son una escena que va en concordancia con las expectativas del propio ombligo.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica