viernes, 16 de junio de 2023

TOCAR FONDO





































Escribe: Gabriela Borraccetti *

No hay forma de encontrar una verdad profunda sin sumergirse en el lodo. Debajo de las capas de aquello que se nos escapa de la consciencia recubierta por el miedo, los complejos, la impotencia, las defensas y las cáscaras creadas para enmascarar nuestro temor a la indefensión, al rechazo o a la condena; anida en lo profundo un diamante que para ser alcanzado, exige la superación de pruebas difíciles.
Quien logre no oponer resistencia a todo aquello que ataca a la atemorizada máscara que hemos creado para creernos invulnerables, accederá al verdadero valor de la joya indestructible de su Sí Mismo.
Las águilas conocen bien dicho proceso simbolizado por el momento en que deben arrancarse a sí mismas un pico que por haber crecido tanto, les impide ahora la nutrición. Para ello, deben subir a una montaña y desgarrárselo ellas mismas, y después de pasar por dolor y hambre, consiguen la regeneración de sus tejidos.
Si estás pasando por un momento de esos, quizá te sirva saber que cualquier elección tiene un costo difícil de pagar, pero no arrancarse el pico, no deja otra posibilidad que la de la muerte.
Suelta lo que ya se ha transformado en impedimento, y aunque duela y te sientas sin fuerzas y desnutrido; verás brillar tu diamante comprobando el poder que se adquiere después de haber tocado fondo.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


jueves, 15 de junio de 2023

LOS DESANGELADOS











































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Un thriller, es decir, un policial negro bien argento, tanto así, que lo escribió nada menos que Eugenio “Geno” Díaz (n. Buenos Aires, 29.12.1926 – m. Buenos Aires, 13.02.1986). Se trata de la primera novela de este periodista, guionista, humorista, maestro de ceremonias, dibujante y músico, quien la escribió bajo un más que sugerente título: Los desangelados (ed. Galerna, Buenos Aires, 1977).



Tanto éxito cosechó ese libro de Geno Díaz, que tres años después de editado, Sergio Renán se basó en él para el guion de su película “Sentimental (Réquiem para un amigo)”, estrenada en 1981 (dicho sea de paso, un film grandioso, extraordinario), la cual inexplicablemente, a pesar de su excelsa calidad, de su música (de Julián Plaza, nada menos) y del elenco de primerísima línea que lo protagonizó (por ej. y entre otros: Sergio Renán, Luisina Brando, Ulises Dumont, Guillermo Rico, Pepe Soriano, Alicia Bruzzo, Alfonso de Grazia, Juan Carlos de Seta, Juana Hidalgo y Enrique Pinti); no obtuvo la repercusión internacional que cabría esperar de acuerdo a sus méritos.


¿Por la trama de la novela me pregunta? Bueno, sucintamente le cuento: gira en torno a José Goldberg, porteño hasta los tuétanos, periodista, que trabaja como redactor en una revista de espectáculos. Reacio a someterse mansamente y de buen grado a los criterios editoriales y mandatos de la dirección de la revista, y frecuentando el ambiente de la noche de Buenos Aires, José se introduce en el sórdido mundillo de la droga y la guita negra, para terminar descubriendo que la muerte de un gran amigo suyo, Daniel Solari, la cual hasta entonces había creído accidental, estaba lejos de serlo, y se trataba, en cambio; de un asesinato (que derivaría en otros).
Sin perjuicio de lo enunciado precedentemente, yo diría que aún más que José, el protagonista principal; lo que constituye el núcleo, la centralidad de la novela, es un culto porteño: la amistad masculina (no por nada, Renán agregó a “Sentimental”, título de su película; un más que sugestivo “Réquiem para un amigo”). Siempre la amistad, entre José y Daniel, entre José y Miñán (el comisario a cargo de la investigación), y la de ambos con el “Tano” Piatti… Y como no podía ser de otro modo, también está la traición a la amistad (porque después de todo, de carne somos, ¿no?).
Un librazo, que aún puede conseguirse (usado, por supuesto), en las "librerías de viejo", y nuevo en algunas de las grandes cadenas. Si usted no lo leyó, no se prive de hacerlo. Le aseguro que vale la pena.

-Juan Carlos Serqueiros-


martes, 13 de junio de 2023

DESMOLDARSE, LA RECETA PARA VIVIR EN LIBERTAD



















Escribe: Gabriela Borraccetti *

Las personas no nacemos en un molde. Venimos con un carácter que luego es metido en un molde. Entonces nos amoldamos a lo que vivimos.
La experiencia heredada de nuestros padres, que a su vez la heredaron de los suyos, empieza a interpretar nuestros gestos de acuerdo a experiencias anteriores. Por lo tanto, sin darnos cuenta, empezamos a leer la vida bajo esos guiones. Desmoldarse no es tan fácil como se hace como una torta, pero de la mano de alguien que nos ayude a hacer consciente eso que no sabemos que hemos perdido desde el momento en que lloramos y alguien dijo que nos dolía la panza cuando teníamos hambre, se llama autodescubrimiento.
Los pasos a seguir son:

-Aceptar que NO se conoce como usted cree conocerse.
-Aceptar que existe alguien cuya profesión puede ayudar a descubrir lo desconocido en usted, sin colocarse en la posición de: "nadie sabe de mí más que yo”. Tenga en cuenta que el otro no sabe de usted, pero detecta al inconsciente y se lo traduce. Y el inconsciente es suyo. Usted se dará cuenta.
-Aceptar que se ha amoldado y que los problemas que tiene es porque no entra en ese molde nada que se haya amputado para entrar.
-Aceptar que se sintió orgulloso alguna vez de ser la copia de alguna virtud de uno de sus padres y muy molesto por ser el clon de un defecto del otro progenitor. Acepte entonces, que parecer no es ser.
-Aceptar que lo amputado es lo que suele traer problemas desde el lugar donde lo dejamos: el exterior.

Así que… desmóldese, déjese enfriar y viva en paz.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M- P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

FILIA






















FILIA
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)


Bulle mi sangre con cada ánima
Que vaga por tu extensión
Desorientada, desgarrada
Y vuelta jirones
Inundada de seculares llantos
Que incontenibles brotan
De irresponsables ausencias
Y de funestas presencias

Tantos que no te han querido
Tantos que te han entregado
Tantos que te han traicionado
Y unos pocos, ¡tan poquitos!
Que te aman y te han amado

Clamor que se vuelve grito
Alarido acallado a fuerza
De tanta muerte esparcida
Te tornaron así, silente
Deformando la risa que venía
Desde el fondo de los siglos
En trágica mueca horrorizada

Me enfervoriza tu pasado
Y me duele tu presente
Te siento así… irredenta
En el azur desteñido
Y en la opacada plata que ¡ay!
Ya nadie lustra

Travestida en crespones
Luto mentiroso que nubla
La revelada verdad aquella
De la mugre del gringo espíritu
Que a diario te mancilla
Mercader ¡tu quoque!

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Tomás Juan “el Tomi” D'Espósito Müller, “La patria también es mujer”, boceto a lápiz, contemporáneo.

lunes, 12 de junio de 2023

INTERMITENCIAS




































INTERMITENCIAS
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

Trato de encontrar
Un lugar seguro
Para una palabra
Que tiene intermitencias,
Enciende y apaga,
Se agita,
Sonríe,
Recuerda,
Y siempre me da ganas de vivir.
Me lleva en vuelo a la aurora
Me abriga,
Me envuelve
Me enciende,
Se asusta
Y luego...
Me pinta de gris.
Si le has visto por allí,
Llámame.
Amor se ha escapado de mi corazón.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, escribir a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


sábado, 10 de junio de 2023

LA MADRE DE LA PATRIA









































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Es muy poco lo que se sabe acerca de María Remedios del Valle o Remedios Rosas (nombre y apellido estos últimos que terminaría por usar, por propia determinación y a lo cual me referiré más adelante). No hay retrato alguno de ella y se ignoran tanto la fecha como el lugar de su nacimiento (muy posiblemente, éste haya sido en Buenos Aires; pero al no haberse –hasta ahora- hallado antecedentes al respecto, no hay tampoco certeza absoluta).
Sí se sabe que era de raza negra, ya que ha sido descripta como "parda" en la documentación oficial existente y probablemente haya sido una esclava manumitida o hija de esclavos.
Si yo viviera en Buenos Aires o tuviera los medios necesarios para encarar una investigación histórica allí, rastrearía por el lado de la familia Del Valle, ya que era común por ese entonces que los esclavos –y por ende, los hijos de éstos- tomaran el apellido de las familias en cuyas casas servían. En función de esa circunstancia, tal vez María Remedios tuviera por apellido Del Valle debido al haberse criado en casa de dicha familia. Y de ser así, entonces también quizá sabiendo en qué parroquia se registraban los bautismos de los Del Valle; se lograse hallar su fe de bautismo (lógicamente, suponiendo que haya sido bautizada, lo cual infiero debe de haber ocurrido) y encontrarse los datos relativos a su nacimiento.
Se sabe también que su familia estaba integrada por su esposo y dos hijos, uno propio y otro adoptivo (o "entenado" como se les decía por entonces a los que se criaban en casas que no eran las de sus padres, y por personas que no eran los mismos).
María Remedios del Valle actuó durante las invasiones inglesas, o por lo menos; durante la segunda de ellas. Esto lo sabemos a través de una certificación emitida por el comandante del Tercio de Andaluces, José Merelo; en la cual consta que durante la campaña de Barracas, asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere. Esta documentación se halla en el Archivo General de la Nación: “Acuerdo del Extinguido Cabildo de Buenos Aires”, serie IV, tomo II, libros LIX, LX, LXI y LXII, años 1805 a 1807. El Tercio de Andaluces integró, durante la Defensa, la División Centro, al mando de Javier de Elío y dotada con 9 piezas de artillería; conjuntamente con los tercios de Gallegos, de Castas (integrado por pardos, morenos e indios, en el cual seguramente estaría el esposo de María Remedios), y de Catalanes (dos compañías), más un escuadrón de caballería. La campaña de Barracas mencionada por Merelo, consistió, como lo detalla Carlos Roberts en su libro Las invasiones inglesas publicado en 1938, en la concentración ordenada por Liniers de las fuerzas precedentemente descriptas, con más el agregado de las Divisiones Derecha, Izquierda y Reserva, en un punto situado en Barracas, a eso de unas tres cuadras al sur del Riachuelo. En cuanto a la marcha a los Corrales de Miserere, consistía en dirigir ese ejército al matadero de hacienda de Miserere (situado en el actual barrio Once), vadeando el Riachuelo por el paso de Burgos (actual puente Alsina).
Nada más conoceremos de María Remedios del Valle ni de su esposo e hijos, durante los siguientes tres años, hasta la Revolución de Mayo.
El 6 de julio de 1810, se terminó de reunir en el Monte de Castro (actual barrio de Floresta) la tropa que integraría la Expedición Auxiliar al Alto Perú, que sería denominada luego Ejército del Perú. Tal hecho, se producía en el marco de la disposición de la Junta de fecha 29 de mayo de 1810 por medio de la cual se reorganizaba el ejército y fundamentalmente, de la del 14 de junio, a través de la cual se urgía la conclusión de los trabajos de formación de dicha fuerza militar (ya se tenían noticias de los preparativos contrarrevolucionarios de Liniers en Córdoba). Como consecuencia, la tropa, originalmente formada sobre la base de las milicias regladas, pagada por medio de suscripción pública (“contribuciones patrióticas”, para lo cual la Junta comisionó a Miguel de Azcuénaga a fin de que recibiese donativos, ya sea en metálico o en esclavos); se engrosaría por medio de una rigurosa leva de todos los vagos y hombres sin ocupación conocida desde la edad de 18 años a 40, y también apelando a la compra de esclavos a sus amos. Se formó así un ejército de 1.150 efectivos, que fueron puestos al mando del comandante de Arribeños, coronel Francisco Ortiz de Ocampo, con el teniente coronel Antonio González Balcarce como segundo jefe, y enviados a Córdoba a reprimir la contrarrevolución de Liniers, y luego a proseguir la campaña al Alto Perú.
A ese ejército, que iniciaría su marcha el 7 de julio de 1810, era al cual se incorporarían María Remedios del Valle, su esposo y sus dos hijos. Posteriormente, ya sofocado el intento de Liniers, el mismo ejército con Antonio González Balcarce al mando de su vanguardia, se dirigiría al Alto Perú con el nombre de Ejército del Perú, quedando Ortiz de Ocampo en Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán, para ir reclutando los contingentes con que sucesivamente se aumentarían sus efectivos, y sería puesto luego al mando de Castelli por resolución de la Junta de fecha 6 de setiembre de 1810. Después del desastre de Huaqui, quedaría al mando Pueyrredón, quien posteriormente lo entregaría a Belgrano en Yatasto el 26 de marzo de 1812.
Consta la participación de María Remedios del Valle en las batallas de Huaqui (Bernardo Anzoátegui atestiguó que por orden de Viamonte, condujo a María Remedios del Valle hasta Potosí, haciéndole entrega de veinte pesos); de Tucumán (en la víspera de la cual María Remedios del Valle le solicitó al general Belgrano autorización para asistir a los heridos en las primeras filas, denegándole éste dicho permiso; no obstante lo cual ella conseguiría confundirse entre las tropas de reserva y luego acceder al campo de batalla, donde su comportamiento fue tan heroico y abnegado socorriendo a los heridos, que el general Belgrano la designó capitana y los soldados y oficiales comenzaron a llamarla “Madre de la Patria”); de Salta; de Vilcapugio y de Ayohuma.
Fue herida gravemente varias veces, recibiendo sablazos y balazos, estos últimos, en seis oportunidades. Estuvo en capilla a punto de ser ejecutada por el enemigo. En la derrota de Ayohuma, herida de bala, no pudo escapar y cayó nuevamente en poder de los realistas. María Remedios del Valle fue una más entre los quinientos prisioneros que el enemigo logró capturar, siendo condenada por el general español Joaquín de la Pezuela, a ser azotada en público durante nueve días consecutivos por conducir correspondencia e influir a tomar las armas. Pero María Remedios del Valle, pese a los atroces castigos que recibió; consiguió fugar.
A esas alturas su frenesí patriótico, su dedicación, su coraje y su abnegación eran ya legendarios. No había sacrificio o penuria pasados o por pasar, capaces de hacerla cejar en su lucha, curando heridos, remendando uniformes de soldados y oficiales y derramando amor a raudales en una tierra que pugnaba por su libertad. Era, para todos, la Madre de la Patria.
Pero ya estaba sola en el mundo: su esposo y sus dos hijos habían perecido en la Guerra de la Independencia, y María Remedios del Valle emprendió el regreso a Buenos Aires, a vivir pobre y olvidada en un mísero ranchito de los arrabales de la ciudad, tan humilde y relegada como el general que la había hecho capitana: Manuel Belgrano.
Así, transcurrieron siete largos años que pasó vendiendo pastelitos y tortas fritas en la Recova y pidiendo limosna en los atrios de las iglesias para subsistir.
Hasta que un día, el general Juan José Viamonte, al salir de su casa, tropezó con una anciana negra, encorvada, desdentada y llena de horribles cicatrices, reconociéndola instantáneamente. “-¡Pero… si es la Madre de la Patria!”- exclamó. A partir de allí, el general Viamonte, tomó a María Remedios del Valle bajo su protección, e hizo que ésta reclamara al gobierno por el otorgamiento de la pensión a la que era más que justicieramente acreedora.

Luego de una primera presentación, que fue rechazada, subsiguió otra en la que, tras larguísimos debates, se resolvería favorablemente la pensión a Remedios del Valle y la erección de un monumento en su homenaje. En el Diario de Sesiones de la Honorable Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires: tomo VI, sesión del 18 de julio de 1828, puede leerse la intervención de Tomás de Anchorena, que cerraría la discusión y tras la cual se votarían la pensión y monumento a la Madre de la Patria: “Yo me hallaba de secretario del general Belgrano cuando esta mujer estaba en el ejército y no había acción en que pudiera tomar parte, que no la tomase y en unos términos que podían ponerse en competencia con el soldado más valiente. El general Belgrano no permitía a las mujeres que siguieran al ejército en campaña. Al pasar el río Pasaje sólo admitió en sus filas a la Madre de la Patria. Una mujer tan singular como ésta debe ser el objeto de la admiración de cada ciudadano de todas estas provincias y adonde quiera que vaya de ellas, debía ser recibida en brazos y auxiliada con preferencia a un general”.
Pero todo quedaría en expresiones de buenos deseos e intenciones y nada más; porque María Remedios del Valle jamás llegaría a cobrar su pensión, postergada invariablemente por otras “urgencias” y sepultada en una laberíntica burocracia.
En 1829 vino un criollo en esta tierra a mandar: don Juan Manuel de Rosas, quien reintegraría a María Remedios del Valle a la nómina del ejército con rango y sueldo de sargento mayor. Agradecida al general Rosas, María Remedios del Valle decidió llamarse Remedios Rosas.
Y sería gracias a la escrupulosa y férrea contabilidad de la administración rosista, que hoy podemos saber cuándo murió la Madre de la Patria, ya que de otro modo; seguramente ese dato permanecería tan ignorado como el de su nacimiento. En efecto, en la Lista del Ejército de Rosas, correspondiente al 8 de noviembre de 1847, se consigna la baja por fallecimiento del Mayor de caballería Dña. Remedios Rosas (sic).
Estimado lector, ya le conté quién era Remedios Rosas, y ahora que lo sabe; espero que en cada fecha patria, la enorme dimensión de su figura histórica le despierte un emocionado recuerdo.
Particularmente, soy de la idea de que así como en muchas de nuestras ciudades se elevan monumentos en honor a la memoria de los Padres de la Patria, los generales don Manuel Belgrano y don José de San Martín; debieran asimismo levantárselos en homenaje a doña Remedios Rosas, la Madre de la Patria.

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Ramiro Ghigliazza, "María Remedios del Valle, La Madre de la Patria", técnica digital, contemporáneo.

jueves, 8 de junio de 2023

CAMBIOS DE FORMA, CAMBIOS DE FONDO





















Escribe: Gabriela Borraccetti *

Hay muchas formas de auto engañarnos y de alimentar los mitos que nos confirman aquello que queremos creer de nosotros y de los demás.
Por ejemplo, quien valorice en forma extrema el conservar los amigos de la infancia, la casa de toda la vida, los roles que siempre ha sostenido, etc., suele ser una persona a la cual le parece que en general, cambiar es síntoma de "inestabilidad", de poca fiabilidad y de inseguridad.
Son personas que sostienen "mejor malo conocido que bueno por conocer", y es por ello que siempre encontrarán al agente de los cambios bajo la forma de "otro" o de destino proveniente desde el exterior. Los demás serán entonces esos agentes "desestabilizadores", que podrían amenazar con dejar nuestra vida patas para arriba si los dejamos de controlar; pero indefectiblemente, la palabra "control" y "manipulación", no sonará bien en nuestro diccionario, y por supuesto, la endilgaremos a alguien más, para que nosotros sigamos siendo esas personas limpias que sólo tratan de mantener el orden.
De este modo, dejamos fuera del diccionario de nuestras definiciones aquello que implica la parte más nefasta de nuestras elecciones, y vamos forzando a que en nuestra novela, se forme siempre la misma frase: "yo soy un manantial de seguridad y tranquilidad; los locos, controladores, desestabilizadores, imprevisibles e irresponsables, son los demás". Poco a poco, vamos arrumbando en el cuartito de los cachivaches del hogar o de la mente; aquello que desentona con el mobiliario de la casa o con la personalidad; dejando a la vista sólo lo que deseamos ver.
Aquello que quede delante de nuestra nariz, será el libreto que hemos elegido creer respecto de nosotros mismos. No obstante, lo que hemos suprimido, tendrá el rostro de las personas que nos enfrentan a la necesidad de cambiar.
Dicho esto, no es extraño escuchar a muchas personas esgrimir que han cambiado profundamente, no obstante seguir viviendo del mismo modo, con el mismo entorno e idénticos conflictos antes vividos con sus padres y ahora con sus hijos.
Uno de los más prácticos (y no mejores ni únicos) modos de evaluar nuestro nivel de cambios internos, es mirar las circunstancias, personas y problemas que nos rodean.
El cambio interno suele tener un espejo en el afuera, y ello puede demostrarnos hasta dónde hemos hecho modificaciones de forma o de fondo. Los personajes pueden cambiar (y esto sería una modificación de forma); pero si los problemas que nos solían aquejar se han alejado, puede ser que como una gran ola, nuestras nuevas perspectivas hayan removido un fondo que era necesario limpiar.
Como siempre, conviene no engañarse con la mirada.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga.Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

lunes, 5 de junio de 2023

BAR EL CHINO (POMPEYA)



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Un pedazo de barrio, allá en Pompeya, / durmiéndose al costado del terraplén. (Homero Manzi)

¿Alguien se acuerda de Bar El Chino (Beazley 3566, Pompeya)? No sé si todavía existe o ya cerró; la última vez que estuve allí debe de haber sido, calculo, en 2006 o 2007, a lo sumo. Era un bodegón surgido en los años 40 que a mí siempre me pareció... mágico, diría. El dueño era Jorge "el Chino" Garcés, un tipo bárbaro, que cantaba muy bien.
Conocí el lugar en 1977, fuimos con mi papá (me llevó él, nunca supe si porque éramos tan amigos y compinches con mi viejo, o porque él tenía miedo de que dejara de gustarme el tango —generacionalmente soy del palo del rock, y de hecho, la música que más escuché y sigo escuchando es rock; pero siempre me gustó el tango, desde muy pibe; de manera que si su temor era ese, entonces era infundado—). Y fue visitarlo por primera vez… y encantarme.
Debo haber estado en lo del Chino... no sé bien... pero no fueron menos de quince o veinte veces, y en unas cuantas de ellas canté (allí, además del Chino —que insisto, lo hacía muy bien—; cantaba su barra de amigos, entre los cuales había unos cuantos que se desempeñaban profesionalmente). No había escenario ni micrófono ni amplificador ni nada; el que quería (y podía) cantar, lo hacía a cappella o lo sumo; con el acompañamiento de algún violero que, benevolente, se prendía y acompañaba. Y listo, como dice el Chanchito Porky, eso es to-to-todo, amigos. Nadie te mimaba ni te endulzaba el ego con un aplauso inmerecido; te aplaudían si les había gustado, y si no, simplemente cosechabas un respetuoso silencio en el marco de una todavía más respetuosa y elocuente indiferencia. Y a otra cosa mariposa... Pero te aplaudieran o no (yo tuve la suerte de que sí lo hicieran, seguramente por algún extraño mecanismo ajeno a mis cualidades vocales, gestuales e interpretativas), lo pasabas bárbaro, porque repito; para mí ese lugar era mágico.
El asado que servía el Chino era un manjar, lo mismo que los fideos; pero las empanadas eran malísimas, una bomba frita. Y todo abundantemente regado con vino tinto, en pingüino y "de la casa", por supuesto; nada de Carmelo Patti ni Luigi Bosca custodiados en roble.
La penúltima noche que estuve allí fue, recuerdo, con mi amigo Oscar Padra en 2001, poco antes de que muriera el Chino Garcés, ese mismo año. Y la última fue, como dije antes, en 2006 o 2007.
Fue un error mío regresar, porque la magia ya no existía. Y no porque el lugar hubiera cambiado sustancialmente; sino porque uno no debe volver a los viejos sitios en que fue —o creyó haber sido— feliz. No es que cambien los sitios; es uno el que cambia. Y a la felicidad nunca, nunca, hay que buscarla en el pasado, sino en el aquí y ahora; el resto es grupo, pura ilusión.
Vaya, pues, mi recuerdo emocionado al Bar El Chino. Ah, y no me cuenten si sigue estando o no, no me interesa... porque aún cuando exista; no pienso volver.
La magia, los sueños, las hadas y los fantasmas no están en los lugares; están dentro de uno... igual que la felicidad.

Ver en YouTube el documental HOMENAJE AL BAR "EL CHINO" DE POMPEYA

-Juan Carlos Serqueiros-


viernes, 2 de junio de 2023

SER




































SER
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

Para atravesar lo virtual
No hay nada mejor que Ser;
Quienes creen en el “tener”,
Quienes creen en el "parecer",
Sólo un pobre reflejo dejan:
Ese con el que confunden
La que es su real esencia.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



ÍNDOLE


























ÍNDOLE
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Cuando el sol se hunda en el río
Cuando titilen los astros
Yo estaré en mi cenit
Después, al romper el alba
Estaré en mi nadir.

Como aquel guerrero
Que Christiane concibió
Reposaré en tu seno
Para encenderme de nuevo
Quemándome en vos
Otra vez
Y otra vez...

Una integral de noches
Con rostros de piedra
Con risas de plástico
Doradas con ardiente Bacardi
Y salpicadas de besos mentidos

No busco redención
¡Oh, no!
Ni hay porqué
Yo sólo fui
Lo que fui.

-Juan Carlos Serqueiros-


miércoles, 31 de mayo de 2023

TAN CLARO COMO ESCATOLÓGICO: ¿QUÉ NOS REMUEVE TANTO ODIO?






















Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

Se comparten a diario millones de cartelitos, frases, posts, etc., que apelan, nombran, hablan o desean solucionar los temas de la llamada "sombra" que, ligada al Ego, es despreciada antes que vista.
Para empezar, podemos decir que el ego está hecho de identificaciones. Nos identificamos con lo que se nos enseña que es mejor, más deseable y sobre todo -y más profundamente-, con lo que no se nos dice pero está implícito.
De estas identificaciones, el ego elige para sí las que más le gustan y sientan bien, usándolas de "modelo" al cual parecer-ser; parecerse pero no ser; siendo por eso que lo que más creemos ser, nos es ajeno, nos lo propone otro, viene como una exigencia desde el afuera: ser lindos, buenos, educados, limpitos, escondiendo/reprimiendo del nivel consciente al resto.
De ahí en más, todo lo que no encaje a la perfección con esa imagen, será no-yo, será la sombra que proyecta nuestro EGO fabricado de identificaciones, dejando afuera, del otro lado, lo que no encaja, es feo, sucio, malo.
Por ej., decir que alguien es una mierda, implica que nuestra cultura en general y nuestro hogar en particular, ha utilizado una rigidez extrema respecto al control de esfínteres, creando un carácter de tipo anal en las personas más afectadas, cuya defensa equivale a ser sumamente pulcros mientras hacemos mierda al otro, replicando la escena en que nosotros ocupábamos el lugar de otro mientras alguien nos hacía mierda pero al revés.
Todo lo que sea "rechazado" o asociado con ese "desperdicio", será "hecho mierda o tratado de mierda" con la misma intensidad y odio que tuvimos que suprimir para socializarnos. Entonces ya no defecamos, sino que lo hacemos simbólicamente al defenestrar a lo que nos hace fruncir la nariz.
Baste este solo ejemplo -hay miles y combinados de tantas maneras como seres humanos hay en la tierra- como para que nos demos cuenta de que los grandes odios y los sentimientos más destructivos provienen de:

-haber sentido una gran repulsión por parte de un otro significativo,

-haber odiado a ese otro por el rechazo,

-tener que suprimir ese odio represión mediante, cosa de poder identificarnos con quien nos trató de desperdicio,

-y elegir más tarde a un otro que ocupe nuestro lugar cuando nos sentimos despreciados por ser mierda.

El ego dirá: "Yo ya no soy asqueroso, yo ya no soy esa mierda; tú eres mierda. Vemos como “el otro" odia, observamos su escasa inteligencia porque no piensa igual que YO, lo insultamos o hablamos mal a escondidas, o para nuestros adentros, o le demostramos indirectamente que lo ignoramos porque no vale una mierda, creyendo que como nadie nos escucha, nos ve ni sabe lo que nos sucede, se nota. En fin, importará poco que no se note, porque en realidad, se vive y se lucha contra eso en un gran porcentaje de las veces, sobre todo cuando estamos avisados de que odiar es odiar a nuestra sombra. La aceptación es hacerse conscientes, pero hacerse conscientes, implica un enorme dolor y un gran trabajo que no se hace hasta que el dolor psíquico no nos deja vivir. Y lamentablemente, deja vivir a mucha gente en un grado de necedad increíble.
La sombra nos perseguirá a donde vayamos, hasta que no soltemos el odio que nos ha dejado algún desprecio. Nos pasaremos odiando amargamente a todo aquel que nos haga sentir como la mierda, sin pensar que si sentimos eso, es porque a la mierda la hemos escondido en algún lugar.
Lo peor de todo es que esto no se ve claro hasta que se hace cargo del inconsciente un psicoanalista. No sirve de nada este artículo, tan sólo es para informarles que no hay domesticación para una instancia psíquica que se haga en base a pronunciaciones mágicas, deseos, libros de autoayuda, mantras, afirmaciones, racionalización, negación, lucha interior, exceso de bondad, pseudo espiritualidad y buenas intenciones.
LA CONSCIENCIA DUELE. Y no hay nada más doloroso que enfrentarse a la propia mierda y decir: es mía, esa/e soy yo.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

Imagen: Odd Nerdrum, “Shit Rock (Roca de mierda)”, óleo sobre tela, 2001.

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.