jueves, 20 de abril de 2023

PERSPECTIVAS












































PERSPECTIVAS
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

A Juan Carlos, hogar de mi alma

Por las noches subo
Trepando los finos hilos
Que las estrellas cuelgan
De sus bellos bordes de luz
Como guirnaldas celestes
Que la perspectiva maestra
Nos enseña al ver la vida
Cómo apenas una estela
Cometa efímero que pasa
De lo invisible a lo visible
De lo oscuro a lo claro
De la soledad al calor
Somos eso vos y yo
Que viajando en este tiempo
Hacemos de nuestro encuentro
Un eterno vos y yo.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

miércoles, 19 de abril de 2023

EL NENE DICE EL SÍNTOMA DE LOS PADRES























Escribe: Gabriela Borraccetti *

“—El nene es agresivo”, dice un padre que grita.
“—El nene tiene problemas de conducta”, dice una madre que ignora al mundo que la rodea.
“—El nene lastima a sus compañeritos”, dice un padre que no tiene piedad para con otros.
“—El nene no hace los deberes”, dice una madre que no cumple con su deber de madre.
“—El nene tiene una personalidad encantadora cuando quiere”, dice un padre que cuando quiere, sonríe.
“—El nene extraña a su mamá”, dice un padre que extraña a su ex mujer o es él quien necesita una madre.
“—El nene extraña a su papá”, dice una mujer que necesita un padre.
“—El nene odia a su tío”, dice una madre que tiene problemas con su hermano.
“—El nene se hace pis en la cama”, dice una madre que no contiene su angustia.
“—El nene empujó a una mamá embarazada”, dice un padre que hubiese preferido no ver embarazada a su mujer.
“—El nene compite con otros”, dice un padre que vive en competencia.
“—El nene quiere llamar la atención”, dice una madre que se siente desatendida.
“—El nene no aprende”, dicen los padres que no aprenden.
“—El nene molesta en clase”, dicen los padres que molestan a todos sus parientes con sus problemas.
“—El nene tiene ataques de odio”, dice el padre que grita que no lo molesten porque él tiene bastante con trabajar en lo que no le gusta, estar con quien no quiere y carecer de quien ama.
“—El nene no puede hablar de lo que le pasa”, dice la madre que oculta sus propios problemas.
“—El nene no tiene su lugar”, dice el padre que fue abandonado.
“—La madre no le dedica el tiempo que él necesita”, dice el padre que aún reclama a su mujer.
“—El padre es un autoritario”, dice la madre (que dejó al marido, harta del carácter de él).
“—La madre le mete en la cabeza que es un niño especial”, dice el padre celoso del lugar del hijo.
Y así podríamos llenar la lista de las cosas que a diario se oyen de padres en guerra, separados o no, que van depositando en sus hijos sus frustraciones, problemas, sentimientos, imposibilidades y un gran cúmulo de cosas que el niño, inconscientemente, tomará como mandatos y cumplirá al pie de la letra perpetuando así el pecado de sus mayores.
Si no buscamos la relación entre los hechos y esos hilos del titiritero que domina nuestra conducta y nuestras emociones desde la oscuridad, seguiremos siendo simplemente herederos de los problemas de otros, sin poder adquirir una personalidad sana emocional, física y afectivamente.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

lunes, 17 de abril de 2023

JULIO SOSA Y LOS PERROS



































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Una de las facetas de la personalidad de Julio era su amor por los animales. Tenía muchos perros, todos los cuales había sacado de la calle, salvándolos.
En cuanto veía un perro callejero, se ocupaba de él, buscándole hogar, y más de una vez, increpó duramente —e incluso llegó a trompear a quien los maltratara.


Es famosísima la anécdota que siempre contaba el gran Leopoldo Federico, acerca de una perrita abandonada que habían encontrado con Julio un día en que ambos andaban en el auto del primero. Julio se bajó del coche, alzó la perrita, y cuando llegaron a su domicilio, le pidió a Leopoldo que la tuviera y cuidara hasta que él le consiguiera hogar; pues ya tenía muchos perros en su casa y no cabía ninguno más.
Al día siguiente, tenían que grabar, y Julio, en un café cercano a la discográfica, esperaba a Leopoldo. Cuando éste llegó, Sosa en el acto le preguntó por la perrita.
—¡No me hables más de eso, por favor! —fue la reacción de Leopoldo.
Es que ocurrió que la perrita se le había escapado por la ventanilla abierta del auto y el pobre Leopoldo (cuyo estado físico no era precisamente el de un atleta), tuvo que correrla una cuadra hasta alcanzarla y salvarla de los autos que la podían atropellar, y de allí en más, tuvo que ir hasta su casa a dos por hora pues el animalito se le había instalado sobre sus rodillas y prácticamente no podía manejar.
Julio no sólo ponía el corazón en todos los tangos que interpretaba con sin igual maestría; le sobraba para darlo también a los peluditos de cuatro patas.

-Juan Carlos Serqueiros-

domingo, 16 de abril de 2023

LO QUE SE HA QUEBRADO EN LAS RELACIONES. DEL NO TENGO NOVIO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO





















Escribe: Gabriela Borraccetti *

A medida que pasa el tiempo y vamos alejándonos de los años en que la mujer era la fregona de la casa, arrodillada para limpiar el piso y condenada a ser un modelito de predisposición para la vista y los antojos de su marido, nos encontramos en una encrucijada respecto de cuál es el rol de una mujer que no quiere ser ni la geisha del hombre ni la soltera que pasa por "rara" por no "conseguir" pareja.
El problema es que hay muchas cosas que hemos cambiado y que nos pasan desapercibidas a la hora de evaluar por qué estamos sueltas (no “solas”, como se nos quiere hacer creer).
En primer lugar, no hay que olvidar que el matrimonio y la monogamia, no son otra cosa que un invento cultural creado para asegurarle al señor que su señora esposa, no le será sexualmente infiel.
Eso de que "la madre es siempre cierta, pater semper incertus est", no es sólo una frase que describe lo imposible de saber a ciencia cierta si el esperma que entró en el óvulo de la mujer, es el del "dueño" de esa propiedad sexual privada que hemos sabido ser; sino que fue el motivo principal por el cual se creara el tabú de la virginidad, seguido, para refuerzo, por la institución del "sagrado" matrimonio.
Una vez ingresada al mundo del registro civil y anotadas en un libro de oficialidad; sigue el consumo de los espejitos de colores con la emocionante bendición (las que quedan afuera no tienen esa dicha), el vestido blanco pureza que remite al himen intacto (que de intacto no tiene nada), la fiesta (un derroche de dinero que podría garantizarnos más de un viaje de placer), y la entrada triunfal por la pasarela con alfombra roja, quizá única posibilidad de convertirnos en una star.
Este último paso es fundamental, puesto que todas las miradas se posarán boquiabiertas en nosotras (o al menos, eso imaginamos), cumpliendo así el deseo infantil de cobrar la fama y el mismo protagonismo que las estrellas de Hollywood (otra de las trampas del ego que entusiasma más por el cotillón, que por la fe sospechosa de tanta gente que para lo único que entró a la iglesia, fue para ser OBJETO de la mirada del otro y no quedar fuera del plato de los sacramentos).
Acto seguido, el rito se cierra con la argolla en el dedo, lo cual quiere significar que la “otra argolla” está sellada y obturada con incorruptible oro, dejando entender que allí, en ese agujero, no entrará más que ese solo dedo (y a “la otra argolla” y a “dedo” léalos como guste).
Hasta acá, las cosas como nuestras tatarabuelas, abuelas, madres y en realidad toda la cadena de mujeres que nos precedieron, nos enseñaron. Y vaya que por suerte, no salió muy bien que digamos.
Las hijas de la última generación de vírgenes temerosas de no poder casarse jamás, dio a luz a las primeras hetairas que se atrevieron a denunciar que tenían hormonas, que querían libertad y para ello, entre otras cosas, se sumó a la casa, los hijos, la limpieza y la cocina; el yugo de la vida laboral bajo patrón.
Eso nos haría libres. Pero... ¿libres de qué o de quién? Ninguna quería parecerse a su madre: la esclava familiar encerrada siempre en casa, que con el carácter agrio y llorando en secreto su hartazgo, escondía la siempre insidiosa sospecha o confirmación de que "allá afuera", todos tenían una vida que ella desconocía. Incluida la de su marido.
¡YO NO VOY A SER IGUAL QUE VOS!, fue el grito de guerra. Y allí empezó la desobediencia.
Dejamos de temer a la soltería, nos abrimos a la sexualidad, al trabajo y a las mismas tareas que el hombre; pero no dejamos, en el fondo, de ser susanitas.
El problema es que roto el pacto de principal interés (controlar la sexualidad femenina para apuntalar el poder masculino), ¿cúal es el “negocio” de casarse con alguien que ya no tenga miedo de ser estigmatizada, apedreada y dejada fuera del mercado casamentero por haber roto su himen antes de la boda?
Sin darnos cuenta, rompimos con el contrato sexual disfrazado de amor, blancura y campanitas. El cerrojo que se nos colocó en los labios inferiores se abrió y eso nos vale ahora la violencia de género y el lugar de objeto descartable.
Hemos escuchado, seguimos viendo y nos seguirán alimentando a fuerza de novelas o a través de Facebook, por si no tenemos tiempo de ponernos a tejer mirando la tele a la tarde, los viejos libretos que ahora, sólo sirven a las ganancias de la industria de la fiesta y tratan de mantener una serie de variables que sostienen un sistema de consumo que moriría si se terminase la institución del matrimonio.
Para quienes manejan el poder y saben del negocio que significa la familia, no será nada difícil hacernos la película de que existe en algún lugar el hombre tierno, incondicional, que muere en silencio por nosotras, se hace el duro pero en realidad nos escucha, y después de trabajar todo el día, no ve la hora de preparar el mate para esperarnos en casa y saber qué nos sucedió en el trabajo; aunque disimule malestar para no parecer un flojo. ¡Ah, qué paraíso!
En lugar del anillo (y como no encontramos otra forma de ponernos vestidos para pisar un altar donde todos nos vean), nos sacamos selfies con un beso para colocar en la portada de la red social y dejar en claro que “ÉL ME PERTENECE”.
Obviamente, las que no consiguieron una foto pública (supletorio devaluado del antiguo anillo), evalúan ese gesto como signo de "novia oficial"; aunque ahora la oficialidad dure tres días.
Como vemos, en un análisis simple, básico y sin entrar en demasiados detalles, podemos comenzar a distinguir que la liberación nos valió violencia de género: se nos pega y se nos castiga por haber dejado de ser una propiedad y un servicio de cama y lavandería a cambio de una sortija.
Y por supuesto, hasta que comprendamos de verdad, en forma íntegra y esencial el significado de nuestra libertad, tardaremos en asimilar que no tenemos que dar pasos hacia atrás, llorar y ceder hasta el maltrato, para no sentirnos "fuera del mundo". Recién comienza el duro camino de despertar a una verdad que está muy lejos del universo que nos pintaron con moños rosa.
Aún nos queda mucho por comprender acerca de nuestro papel en el mundo: no se trata de ser "la señora de", no se trata de ser "la flaca", "la linda", "la exitosa para...."; se trata de ser personas felices antes de buscar la felicidad en el único y fracasado modelo de tener que ser un bien que se anota como perteneciente a Fulano de Tal en un registro civil.
Si alguna vez dos personas se encuentran, es porque dicho encuentro no está basado en ceder posiciones. La PARIDAD es la única forma de caminar juntos, y por el momento, somos hombres y mujeres que están abandonando un paradigma obsoleto para forjar uno donde el dominio, la cosificación y el maltrato, queden atrás.
Ellos tendrán que asimilar que no somos su propiedad. Nosotras tenemos que comprender que eso no era amor.
Si estás “suelta”, si es difícil caminar de a dos, no es porque seas rara, fea, poco querible o una especie de alien, sino por el contrario; alguien habitada por un divino descontento que impide quedar atascada en formas injustas de amores equivocados.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


sábado, 15 de abril de 2023

MI RELIGIÓN

























MI RELIGIÓN
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Cierta vez me preguntaron
Si alguna fe tenía yo
De cínica sonrisa armado
(¡Soberbio!)
Respondí que no
Más mentía sin saberlo
(Tan ignorante era yo)
Creía, sin poder creerlo
Que te manifestarías vos
Reino de los sentidos
Trono de la razón
Iracundo y aterido me viste
Cuando salvaste mi corazón
No habrá engreídas sixtinas
Ni santa tierra conquistaré
Nadie escribirá crónicas
Que muchos siglos después
Ya amarillentas y ajadas
Narren mis pretéritas hazañas
Nadie dirá que fui
Guardián de derruido templo
Pero en mi alma estará por siempre
El ara consagrado a tu culto
Desde las anteriores vidas
En esta y las que vendrán
En cumplimiento de milenario pacto
Porque Atenea inefable
Mi religión… ¡sos vos!

-Juan Carlos Serqueiros-

jueves, 13 de abril de 2023

RECETAS PARA LA FELICIDAD
























Escribe: Gabriela Borraccetti *

Solemos dar muchas explicaciones a nuestra infelicidad:
-que no tenemos la pareja que queremos
-que no tenemos el trabajo que queremos
-que tenemos problemas con nuestras familias
-que los golpes de la vida…
Y así, una larga lista de dolencias frecuentes en mayor o menor grado en la vida de los que transitamos por esta tierra.
Desde las series de T.V. y películas de cine, sobre todo las de tipo "novela", se nos empuja a creer que todo va a terminar bien simplemente esperando que sea el otro el que un día cambie o un accidente le haga comprender la realidad, o de última, que el destino ponga a la justicia a nuestro favor por arte de magia y nos reconozca como héroes y vencedores del mal y de la injusticia.
A través de esos lavajes de cerebro, “aprendemos” a llevar una vida mediocre en la que damos por sentado que como los personajes de todo lo que vemos en la gran pantalla, los problemas son a la vida lo que la sal a la comida. Pero hay gente que no puede comer tanta sal ni tolerarla y entra a buscar recetas ajustadas a su necesidad. Son las menos, pero las hay.
Y nos dan a todos la misma fórmula para vivir: ser exitosos en la carrera, en el amor, un bello cuerpo y mucho dinero. Es decir, cuatro cosas que uno comenzaría a tener a partir del consumo: salir a todas partes, de vacaciones, comprando la mejor ropa, yendo al gym para estar en forma y así ser atrayente, comprar todas las cremas anti lo-que-sea que haya, contar con un sinnúmero de “amigos” superficiales a los que no poder contarles lo vacíos que nos sentimos y una cantidad de "me gusta" por los que algunos llegan a pagar.
Ser vistos o aplaudidos y aprobados por el otro (empezando por los padres), es TODO lo que en teoría podemos hacer para que nos elijan y la vida nos coloque en el podio de alguna vidriera en la que el éxito nos aplauda sin hacer nada más que perseguir lo que nos dicen que es el camino a la felicidad. Cualquiera de esas vías propuestas por la sociedad y la cultura que hemos creado y adoptado como LA VERDAD, es aceptada como fórmula infalible. ¡Y ni nos damos cuenta de hasta qué punto!
Sin embargo, en esta profesión que tengo, no dejo de observar que la mayoría ha metido ganas a aquello que jamás amó —pareja, profesión, o lo que fuere—, anoto una y otra vez a gente que deja los bofes en la máquina de abdominales y habla de salud cuando tiene una vida profundamente infeliz, que trabaja de gerente en no sé dónde y muere de estrés, o que es estrella de algún medio y se siente un don nadie.
La última de las calamidades es pagar para que te den más "me gusta". Pero eso ni siquiera nos hace reaccionar para reconocer el punto de vacío en el que estamos y que hemos incorporado como lugar de destaque.
Lo que aquí escribo lo saben quienes lo han pasado y pudieron renunciar a sus anteriores aspiraciones para verlas como reales estupideces. Los que se animaron a dar el paso hacia sí mismos, reconocen que NADA de esos recetarios les brindó felicidad. Quienes vivieron atados a su cuerpo, su fama, su reconocimiento, su "podio artificial", no tuvieron nunca más que el efímero placer de verse reflejados en el espejo de la mirada de otro. Detrás de eso; el vacío de estar íntimamente solos.
Así —y para no abundar en la larga lista de fallos en el formulario que llenamos para tener una happy life—, la vida no nos cierra, porque la cosa no está en concurrir a las fiestas y los ritos en el pelotero, el cumpleaños, la navidad, el desfile, el after, las vacaciones y cualquier tipo de happening. Adquirir modismos, despreciar el propio idioma, la propia gracia, los propios atributos, rasgos, carácter, nariz, gustos, sensibilidad, grado de ira, enojos, respuestas naturales, muestras de disgusto y evitar desobediencias necesarias para adquirir libertad, nos fueron enjaulando en una caja en la que gana quien puede comprar una vida en vez de vivirla.
Nos peleamos con los demás para tener razón, culpamos al mundo de las injusticias y después señalamos los fallos del otro sin hacer mea culpa acerca de cuánto hemos colaborado para que algo nos suceda o le haya reventado la vida a otro. Encontramos muchas justificaciones para nosotros, pocas para los demás. Y todo eso porque no somos conscientes de verdad ni en todo momento. Algo que por cierto también sería una utopía, pero sí se puede balancear si de vez en cuando nos mirásemos la cara oculta, esa que es un poco miserable y que todos llevamos dentro.
Se necesita de mucho valor para ser uno mismo, ser igual del derecho que del revés. ¡Eso es mucho más valioso que llegar a ser millonario! Al menos, pensalo.
El mismo caso, pero a la inversa, es el del que se dedica 100% a los demás para ser querido, se coloca en último lugar y espera llegar primero. No hay más que estas dos vías para “granjearse” la infelicidad. De un extremo al otro, de la new age al egotismo, hay una gama intermedia que como siempre, se conforma con salud, dinero y amor.
Claro, uno cree saber quién es y qué quiere: "un buen auto, una casa, un buen trabajo, una buena pareja y con eso, ya me conformo". El problema es que si todos repetimos la misma receta, es porque algo está fallando. ¿Cómo, a personas DIFERENTES, con gustos DIFERENTES y formas de ser o caracteres DIFERENTES, se les generan las mismas expectativas? Y lo peor es que ni eso nos deja ver que nuestros cerebros están lavados.
Para todos tienen que ser buenos el yoga, la dieta vegana, la crema antiarrugas o cualquier cosa que se ponga de moda (sin querer decir con esto que alguna de estas disciplinas sea mala en sí). Lo que es malo, es cargar en ellas el secreto de la happy and wonderfull life. Felicidad enlatada para la venta y el consumo de la "auto superación". A nadie se le da por pensar que su camino no es el que otro transitó. Todos tratan de seguir recetas, y ese sí, señoras y señores, ES EL PROBLEMA DE LA INFELICIDAD.
La eterna espera del dinero que no llega nos hace meter la pata hasta la yugular, porque hasta votamos pensando en que si lo que nos prometen es dinero; ¡pues ahí vamos! No nos importa si queremos vivir siendo artistas. No nos interesa si somos sensibles y no hay un lugar para un alma de ese estilo en un mundo cuyo dios tiene la cara del dólar. No se nos cruza por la cabeza que sentarse a conversar con otro de cosas que tengan sentido, es mucho más pleno que plantarse en una mesa cada uno con su celular. No pensamos que quizá nosotros no seamos proclives a tener pareja. Ni se nos ocurre evaluar en muchos casos si realmente nos interesaría ser gerentes de algún lugar. Solo aspiramos a las carnadas que como peces, perseguimos para ser pescados y sacados del agua. Envidiamos al que vemos todo el día de fiesta, pero jamás imaginamos la soledad que siente, porque tanto él, que puede consumir; como vos, que no podés, padecen del mismo desencanto.
¿Sabés qué sucede?: TODOS olvidan ser quienes son. Todos siguen patrones que nos alimentan TODO EL DÍA por vías que creemos que ni nos tocan ni nos influyen. Pero si sos infeliz en algún sentido, tenés que saber que sos esclavo de ese juego como así también del juicio ajeno.
Tememos que alguien nos escuche gritar o plantarnos en la cola del banco o del super para reclamar nuestro tiempo a los que se erigen en nuestros amos. Ni se nos ocurre carajear al médico porque nos deja en su sala de espera como si fuéramos muñecos sin vida, dispuestos a dejarlo todo para que nos atienda el dios de guardapolvo blanco. No se nos ocurre que tenemos un valor, una autoridad, una forma de ser. Sólo leemos por todos lados que hay que ser políticamente correcto y no tomar nada en serio porque “eso te da paz”.
El silencio, callar el dolor que te causa que otro te pise el pie, ¿te da paz? ¡Por favor! ¿De verdad te da paz gritar en silencio hasta que se dignen a atender tu dolor en una guardia médica? No. Pero te callás. ¿De verdad te da felicidad un vestido nuevo? No, pero lo pasás por alto. ¿De verdad te creés más importante porque te pusieron más "me gusta" en algo que publicaste en las redes sociales? Sí, pero te das cuenta de que no te dio felicidad. ¿De verdad te creés un winner porque tuviste sexo con 700 y vivís una vida sin verdadera compañía? Ni lo querés pensar. Por ahí, mejor te tomás un lexotanil… ¿De verdad pensás que pagar los impuestos es la meta de tu vida? No, pero te deja tranquilo de que la "autoridad" tenga un motivo menos para encerrarte.
Van Gogh, Mozart, Beethoven y una larga lista de genios con una vida bastante difícil, han tenido sólo una cosa cuando la vida les pasaba terribles facturas: su fórmula secreta, su "hobby" (eso que en esta sociedad se desprecia porque es la amenaza más grande que puede encontrarse para el consumo) y que está bien cercana al corazón. Tener una vocación o el deseo irrefrenable de hacer algo en concreto, tener las ganas de poner afuera lo que uno es por dentro, ser creadores de verdad, es haber llegado a conocer qué es lo que somos, qué queremos, qué es lo que más nos importa.
Ya no necesitamos compañía como chupetes, ni alcohol para escapar, ni drogas para irnos lejos. No necesitamos viajar al otro lado del mundo para sentirnos gente de mundo. Podemos vivir en un cuadrado, que allí colocaremos nuestro propio atril.
Parece muy tonto o muy fácil. Pero cuando pasás por el infierno y te quitan toda la bijou, los anillos de oro, la casa, el dinero, la familia, los hijos, la crema anti age, las cámaras de televisión o lo que sea que creas que has logrado para estar en alguna vidriera; queda algo inamovible que NADIE puede quitarte. A ese algo, se llega después de todo el despojo al que la vida nos somete hasta que nos vemos por dentro y nos prestamos atención.
Ya deja de importar si al otro le gusta mi carácter o no. Ya interesa un bledo si mi cuadro es considerado un objeto de exposición. Ya se cae la expectativa de gustar a todos y resulta mucho más eficaz el saberse poseedor de tal o cual gusto/don/modo de ser/carácter que puede encajar mucho, poco o nada en el mundo en que vivimos. Pero sabemos quiénes somos. No nos mueve cualquier tormenta, ni nos mata la soledad. Tampoco nos preocupa no tener el romance que vemos en la tele ni esperamos que sea el destino el que nos salve: nos salvamos nosotros porque hemos comenzado a desobedecer al molde. Empezamos a conocernos.
Despertar no es abrir los ojos a otra realidad, sino cerrarlos para mirar por dentro.
¿Querés ser feliz?: DESPERTATE, SÉ QUIEN SOS, ANDÁ POR LA VIDA QUE VOS QUERÉS; aunque todo y todos te digan que eso es una utopía. No lo descalifiques, no lo calcifiques, no lo desprecies; porque lo que despreciás de vos, también lo desprecian los demás.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

martes, 11 de abril de 2023

GUITARRA TRASNOCHADA

















































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Guitarra que por el mundo / con su fina aristocracia / pintó nuestra idiosincracia / como el pincel más fecundo. (Arsenio Aguirre, "Romance a la guitarra argentina")

En 1960, Los Fronterizos, con su formación más clásica: César Isella, Gerardo López, Eduardo Madeo y Juan Carlos Moreno, grabaron para el sello Philips el larga duración "Cordialmente", que trae, entre otras, esta zamba… descomunal: "Guitarra trasnochada".


La autoría de dicha pieza corresponde, en letra y música, a Arsenio Aguirre, quien la compuso en 1954, cuando trabajaba en Santiago de Chile, dando conciertos de guitarra en un teatro que estaba ubicado a pocas cuadras de la pensión en que vivía.
A Arsenio, nacido en Juncal pero rosarino hasta los tuétanos como quien esto escribe (no sé si usted sabe que los de Rosario no somos santafesinos; somos rosarinos), le ocurrió que cuando volvía caminando de madrugada esas cuadras que separaban el teatro de la pensión, silbaba una bella melodía que había brotado de su inspiración, y que minutos después, cuando llegaba a su cuarto, no conseguía recordar.
Hasta que una noche, la dueña de la pensión estaba despierta, esperando a su esposo, que era también músico; cuando llegó Arsenio y le comentó a aquella buena mujer el problema con esa melodía que tan elusiva se le demostraba al momento de recordarla. La señora le dijo: "Eso lo solucionamos ya mismo, espere"; fue a traerle una guitarra, y seguidamente, lo llevó a un cuarto desocupado, en el cual lo dejó a solas... y a oscuras.
Allí, en esa piecita, el músico pudo al fin fijar la melodía en su memoria e hilvanar los versos de lo que después, se convertiría en nuestro país en un resonante y trascendental éxito folclórico: "Guitarra trasnochada"; una notablemente bellísima viñeta musical que fue registrada en el disco por numerosos artistas.
A través de estos enlaces que pongo a continuación, puede usted, querido lector, escucharla en dos versiones magistrales: la de Los Fronterizos y la de Los Cantores de Quilla Huasi:

Enlace a Guitarra trasnochada por Los Fronterizos:

Enlace a Guitarra trasnochada por Los Cantores de Quilla Huasi:

Ah!, casi me olvido: metafóricamente, lo de "amiga, mi leal amiga" que se menciona en la letra, es un homenaje de Arsenio Aguirre a doña Julia Allú, la dueña de la pensión que le trajo aquella guitarra trasnochada.
Disfrútela y hasta la próxima.

-Juan Carlos Serqueiros-

lunes, 10 de abril de 2023

DE MI LUNA A TU BOCA







































DE MI LUNA A TU BOCA
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

Izo mis velas en la noche azul marina
Con dirección a los rayos de la luna
Buscando por norte una estrella
Que me lleve a la orilla de tu almohada
Tan cerca y silenciosa mi mirada
Será sólo un pálido reflejo
Sobre tus labios apenas abiertos
Por las olas de mi mar
Sediento de tus besos.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica. 
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


viernes, 7 de abril de 2023

EL FUEGO Y LAS FLORES




















Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

Aletargada, subió las escaleras como pudo. Sus pulmones pedían un aire que no era exactamente de oxígeno. Pero nada, nada, era capaz de devolverle el aliento que sentía que iba perdiendo.
A los pies de la escalera, él le imploraba una vez más, pero ella ya no se detuvo. Tan sólo volteó la cabeza para mirarlo con la pena con que se mira a un campo de flores que hubiesen sido bellas, a no ser por los frecuentes incendios en la tierra de donde sus raíces tomaban el agua.
Con el corazón en su mano y sabiendo que nada podría hacer, esta vez siguió un rumbo ascendente, en donde se desprendió de todo lo que poseía, de todo cuanto era suyo, y dejando tendido su cuerpo sin darse cuenta, llegó tan lejos como queda el cielo.
Se trepó a una estrella y desde allí tuvo la suficiente perspectiva como para sentir en sus manos el latido. Vio el campo, vio las flores y se dio cuenta de que los incendios no eran más que fantasmas errados. Los escuchó, y pronto distinguió el grito de la palabra miedo.
Como un rayo, se elevó también el alarido de una ira añeja desprendiéndose de aquella pequeña que antaño, había tenido que refugiarse en los techos de su mente a causa de los incendios que a diario, veía a su alrededor.
Comprendió entonces que el fuego era su pasado, y sin necesidad de más meditaciones, decidió lanzarse rápidamente para llegar a abrir aquellos brazos de los que tan abatida se había despedido. Esos brazos que esa noche estaban cerrados, sosteniendo las manos sobre un rostro de lágrima y pidiendo un deseo: el de que ella volviera a su campo de flores.
En ese mismo instante, sin que oyese ningún ruido, él levantó la vista y comprendió el significado de las estrellas fugaces.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

jueves, 6 de abril de 2023

HERÓDOTO, PLATÓN, PLUTARCO Y EL CULO QUE VALÍA UN REINO O LAS APARENTES VENTAJAS DE LA INJUSTICIA




































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Yo siento que mi fe se tambalea, / que la gente mala, vive / ¡Dios! mejor que yo... (Enrique Santos Discépolo, "Tormenta")

La imagen que oficia de portada a este artículo, estimado lector, corresponde a un óleo sobre tela titulado "Candaules, rey de Lidia, mostrando su esposa a Giges".
En la pintura, desbordante de erotismo, vemos en un claroscuro típico del Barroco, a una mujer de espaldas, pletórica en la voluptuosidad de sus carnes desnudas, con la cabeza girada, una sensual y sugerente expresión en el rostro y la boca esbozando una enigmática sonrisa, como si se supiese observada; mientras detrás del cortinado, un hombre la espía arrobado y otro, situado tras éste, dirige su mirada al frente; y a la izquierda aparece un perrito que ha detectado la presencia del mirón.
Pintado entre 1646 y 1648, se trata de uno de los cuadros más famosos de Jacob Jordaens, nacido en Amberes el 19 de mayo de 1593 y muerto en dicha ciudad el 18 de octubre de 1678; un notable pintor flamenco muy influido por Rubens. Esta obra magistral, que ha inspirado a varios escritores y ha dado origen a la expresión candaulismo o voyeurismo, se inscribe perceptible e inequívocamente en el arte barroco y se ubica en el género de la pintura histórica y mitológica.
Pero veamos, ¿quiénes eran los personajes representados en el cuadro y en qué contexto se hallaban?
El reino de Lidia se situaba en la península de Anatolia, en la actual Turquía, y floreció entre 1185 a.C. y 546 a.C., año en que sucumbió ante los persas de Ciro II el Grande. En cuanto a Candaules, su esposa y Giges; Heródoto de Halicarnaso (c. 484 - 425 a.C.) y Platón (c. 427 - 347 a.C.), nos han ilustrado convenientemente acerca de ellos.


En el Logo 1: historia de Creso de su Historiae (acápites VII al XIV del Libro I: Clío de Los nueve libros de la Historia, en las edición, denominación y división alejandrinas de su obra), Heródoto nos cuenta que Candaules fue "el último soberano de la familia de los Heráclidas" (descendientes de Heracles -o sea, Hércules- y una esclava de Yárdano, progenitor de Ónfale) "que reinó en Sardes" (capital de Lidia). El Padre de la Historia nos lo describe como un monarca imprudente y "apasionado", juguete del destino "como que estaba decretada por el cielo su fatal ruina", que "perdió la corona y la vida por un capricho singular" al adoptar "una resolución a la verdad bien impertinente": orgulloso como estaba de poseer "la mujer más hermosa del mundo", decidió mostrarla desnuda a Giges, su "privado" (favorito), y pese a que éste le rogó que no hiciese tal cosa; Candaules insistió. A la noche lo llevó a su alcoba y lo obligó a contemplar a su mujer mientras se desvestía, sin percatarse ni uno ni otro que ésta había advertido que la espiaban. Avergonzada y ofendida, pues "entre casi todos los bárbaros" (es decir, quienes no eran griegos) "se tiene por grande infamia el que un hombre se deje ver desnudo, cuanto más una mujer", la reina decidió castigar la afrenta que le había inferido Candaules. Al día siguiente mandó llamar a Giges y le dio a elegir entre ser ejecutado por lo que se había prestado a hacer, o asesinar a Candaules, tomarla por esposa y reinar junto a ella. Puesto en semejante disyuntiva, Giges optó por el magnicidio y mató al rey, convirtiéndose en el nuevo soberano de Lidia, luego de ser confirmado (mediante cuantiosas ofrendas de oro y plata, agrega el perspicaz Heródoto) por el "oráculo de Delfos", después de un amago de guerra civil entre sus propios partidarios y los de Candaules, que estaban deseosos de vengar la muerte de este último. También cita Heródoto su fuente: el soldado y poeta Arquíloco de Paros en sus versos de métrica yámbica. Y termina el historiador relatando que "apoderado del mando este monarca" (Giges), "hizo una expedición contra Mileto, otra contra Esmirna, y otra contra Colofon, cuya última plaza tomó a viva fuerza; pero ya que en el largo espacio de treinta y ocho años que duró su reinado ninguna otra hazaña hizo de valor, contentos nosotros con lo que llevamos referido, lo dejaremos aquí".
Platón, por su parte, nos trae una versión distinta. En el libro II, acápites 359 y 360 de La República, narra un diálogo entre su hermano, Glaucón; y Sócrates, en el cual el primero intenta rebatir el postulado del segundo en el sentido de que todo hombre es intrínsecamente justo, trayendo a colación la historia de Giges. Según el relato platónico, éste era un pastor lidio que cierto día, tras un sismo que abrió una enorme grieta en la tierra, halló en el fondo de la misma un caballo de bronce con el cadáver de un gigante ("de talla al parecer más que humana") en su interior, "que no llevaba sobre sí más que una sortija de oro en la mano". Giges tomó el anillo y, descubriendo que el objeto tenía la propiedad de tornar invisible a quien lo llevase, lo utilizó para seducir a la reina y luego, con la ayuda de ésta, asesinar al monarca legítimo para erigirse en soberano él mismo.


Como podemos apreciar, los dos relatos, aún siendo disímiles entre sí, tanto en lo narrativo como en cuanto a lo metodológico y al propósito al cual cada uno se orienta y persigue (objetivo y puramente histórico en Heródoto y metafórico e idealista en Platón); guardan una coincidencia básica y más que bien notable: en ambos, Giges es un asesino que usurpa el poder, ya sea instigado por o con la complicidad de, la reina.
¿Cuál de los dos se acerca más a eso tan elusivo e inasible que se ha dado en llamar verdad histórica me pregunta usted, querido lector? El servidor que esto escribe opina que ambos, a su modo, escribieron su verdad, tan relativa como cualquier otra. Aunque si se me obliga a optar, me inclino por Platón, paradojalmente, porque éste no era historiador. Es que ¿sabe?, infiero como más probable que Giges haya sido sustancialmente tal como lo pinta el aristocrático ateniense, un tosco (aunque hábil, ambicioso, osado y eficaz, qué duda cabe) pastor; antes que el cortesano favorito del monarca de un pueblo bárbaro de la Época Arcaica que nos refiere el inquieto y viajado Heródoto. Además, es precisamente éste quien cita el hecho de que los lidios reglamentaron la prostitución de sus mujeres: "todas las hijas de los lidios venden su honor ganándose su dote con la prostitución voluntaria, hasta tanto se casan con un determinado marido, que cada cual por sí misma se busca", escribe; lo cual por cierto dista mucho de ser congruente con el presunto pudor agraviado de una reina que se ve espiada en su desnudez.
Y al fin de cuentas, el bueno de Heródoto fue quien escribió en su magnum opus: "Me veo en el deber de referir lo que se me cuenta, pero no a creérmelo todo a rajatabla; esta afirmación es aplicable a la totalidad de mi obra".
Tengo para mí esta hipótesis que me parece la más plausible: Giges y la reina, en connivencia y convertidos en amantes, con la ayuda de aliados extranjeros (la cual refiere Plutarco en el libro IV.21 Cuestiones griegas de su Moralia) y pagadas a precio de oro las prescindencia y conformidad griegas en el asunto (adicionalmente, hubo después en Lidia un acelerado proceso de helenización impulsado por Giges); planearon y ejecutaron el asesinato de Candaules para beneficiarse luego con los goces materiales de un larguísimo reinado.
Y sea como haya sido, siempre será un regalo extático para el espíritu contemplar la belleza sublime del cuadro de Jordaens; así como también será un regalo para el intelecto el pensar y repensar (ejercicio este cada vez más desacostumbrado, por lo visto) la historia de la humanidad a partir de lo que nos han transmitido Heródoto, Platón y Plutarco, entre otros. Lo cual de ninguna manera es poco, creo.
¡Hasta la próxima!

-Juan Carlos Serqueiros-