miércoles, 4 de enero de 2012

Y MIENTRAS TANTO EL SOL SE MUERE...



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

A GABRIELA, CON AMOR
No tengo la facultad de poder engendrar una lírica tan extraordinariamente hermosa como la del Indio (que se la envidio con esa envidia sana que es la admiración). Por eso, al no estar dotado del don de escribir algo de tanta belleza como este poema que el Indio ofrendó a su mujer; te dedico estos renglones, con todo el amor que puedo dar.


Y MIENTRAS TANTO EL SOL SE MUERE...
(Solari)

Todavía no usé mi milagro de hoy
(qué corta es la vida, mi amor!)
No voy a buscar más consuelos tontos
si pasa algo malo esta vez- 
Te voy a buscar
en la oscuridad.
Yo no sé si pueda volver a encontrarte, amor
si dios no me quiere en tu eternidad
Sueño con que duermo, no lleno mi tumba aún
y un poquito tarde esta vez se va a hacer...
Y mientras tanto el sol se muere
y no parece importarnos...
Mientras te quiero el sol se apaga
y si Dios queda en nada o no existe
te amaré mucho más.
Te voy a encontrar
en la oscuridad.
Algún día, pronto, una de mis vidas
va a intentar matarme y lo va a lograr
Como será andar solito allá en la muerte?
Ay! mi amor... ya sin vos... sin tu sueño...
Yo no sabría echarte de menos
(soy un ladrón que robó dolor)
y si te pierdo camino a casa
ya te dije esto antes... linda mía
... te voy a encontrar
Te voy a buscar
y te voy a encontrar...

Asistiremos a un Solari que incursiona en la astrotanatología. Para el título, apela a una metáfora que alude a un fenómeno cósmico incontrastable y comprobado: todas las estrellas (incluido el sol, obviamente), a la larga se "mueren", desaparecen. Podrán pasar millones y millones de años, pero en algún momento, también el sol, centro de nuestro sistema planetario, se apagará. Y cuando eso suceda, todo vestigio de vida en nuestro planeta (y en el resto de los que giran alrededor suyo, suponiendo que haya algún tipo de vida en ellos) morirá con él.
A partir de allí, y comparadas con los millones y millones de años que tendrá la vida del sol; nuestras pobres existencias de humanos mortales, tan cortas y efímeras, son una nada, algo casi imperceptible e irrelevante para el universo. Como que nuestras vidas "no existen", diríamos...
Pese a ello, el amor que el Indio siente por su mujer, Virginia -la canción está dedicada a ella, según declaró él mismo y tal como reza el arte gráfico del disco Porco Rex, en el cual puede leerse: "con excepción de 'Y mientras tanto el sol se muere' que es una canción de amor para Viruta" (y Viruta es Virginia, desde ya)-; perdurará durante toda su vida y se extenderá aún después de ella. Esa es la idea central de la canción.
"Todavía no usé mi milagro de hoy  / (qué corta es la vida, mi amor!)": Es muy probable que el Indio haya compuesto la letra a la mañana muy temprano, apenas iniciado el día (son reiteradas sus referencias a que se acuesta temprano por las noches y se levanta muy temprano por las mañanas, y es en esos momentos en que se inspira y se larga a componer). De allí la cita "todavía no usé mi milagro de hoy", refiriéndose a que el "milagro" del nuevo día, está apenas iniciado, aún no lo "usó".
"No voy a buscar más consuelos tontos / si pasa algo malo esta vez. / Te voy a buscar / en la oscuridad": Si algún hecho funesto le acontece durante lo que le quede de vida; no va a "buscar más consuelos tontos", es decir, no va a buscar refugio en el alcohol o en las drogas, ni muchísimo menos en alguna otra mujer, al contrario; se limitará a enfrentar lo que sea le depare el destino, junto a Virginia.
"Yo no sé si pueda volver a encontrarte, amor / si dios no me quiere en tu eternidad": El Indio oscila entre el agnosticismo y el ateísmo, y últimamente empezó a definirse como ateo, por lo tanto; no cree en una vida mejor, celestial, como la que nos proponen las distintas religiones luego de que muramos y abandonemos esta vida terrenal. De allí que descrea que luego de muerto, pueda volver a encontrarse con Virginia en otra dimensión, más allá de la muerte. Y por eso también, la frase de que "dios" -así en minúsculas como lo escribe el Indio-, no lo quiere en "tu eternidad" (con lo del pronombre posesivo tu, se dirige a Virginia, refiriéndose a la eternidad de ella, graficando así que ella, a diferencia del Indio; sí cree en una vida eterna luego de la muerte.
"Sueño con que duermo, no lleno mi tumba aún / y un poquito tarde ésta vez se va a hacer…": Se imagina el fin de su vida, la llegada de la muerte, y eso se le representa como un sueño del que ya no va a despertar, el sueño definitivo digamos. Ya se siente preparado para cuando llegue el momento de morir, de dormirse definitivamente, de "llenar su tumba"; pero también siente que ese momento, si bien cada vez más cercano a medida que transcurren sus años, todavía tardará algo en llegar; por eso "un poquito tarde esta vez se va a hacer".
"Y mientras tanto el sol se muere / y no parece importarnos… / Mientras te quiero el sol se apaga / y si dios queda en nada o no existe / te amaré mucho más. / Te voy a encontrar / en la oscuridad": En esta estrofa profundiza el concepto que resume en el título: algún día el sol dejará de brillar, se extinguirá; pero pasarán tantos millones de años para que eso ocurra, que esa circunstancia no tiene relevancia alguna para nuestras vidas terrenales ¿Qué nos importa que el sol se muera algún día si ese día está tan lejano que nosotros no estaremos para verlo? De allí lo de "y no parece importarnos". Es tan inconmensurable el amor que siente por Virginia, que se imagina a sí mismo buscándola y encontrándola en la eternidad, exista dios o no exista; para el caso, a Solari le da lo mismo; su amor por Virginia vencerá la temporalidad y traspasará cualquier límite, aún el de la extinción del sol, será eterno.
"Algún día, pronto, una de mis vidas / va a intentar matarme y lo va a lograr": Está expresando la idea de la reencarnación. Luego de extinguida su vida terrenal ("algún día, pronto"), se imagina viviendo reencarnado en algo, una planta, otra persona o lo que sea; por eso lo de "una de mis vidas", aludiendo a que quizá haya otras maneras de vida, ya no celestiales ni de almas; sino vidas tangibles, reencarnado en algo.
"Como será andar solito allá en la muerte? / Ay! mi amor…ya sin vos…sin tu sueño…": Otra vez la duda maldita de todo agnóstico (y lo de "maldita" lo digo por las mías, ya que también soy agnóstico), de todo aquel que no tiene el don de la fe en una vida mejor después de la vida terrenal. Se pregunta qué habrá después de morir; si es que habrá algo o, si por lo contrario; estará "solito allá en la muerte".
"Yo no sabría echarte de menos / (soy un ladrón que robó dolor)": Sublime la lírica del Indio en esta frase. En muchas -o en casi todas- las canciones de amor, está la referencia al extrañamiento del ser querido, a que uno no podrá vivir sin la persona que ama; pero nadie -o por lo menos nadie que yo haya leído- lo expresó tan justa y gráficamente como Solari en la metáfora "yo no sabría echarte de menos", aludiendo a que no podría vivir sin ella, nada tendría sentido para él sin Virginia.
"y si te pierdo camino a casa / ya te dije esto antes…linda mía / …te voy a encontrar / te voy a buscar  / y te voy a encontrar…": Reafirmación de su convencimiento de que pase lo que pase, aún después de muerto, exista dios o no, su amor por Virginia vencerá todo; la va a buscar y la va a encontrar, en la dimensión que sea y en la forma que fuere.


-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 3 de enero de 2012

BLUES DE LA LIBERTAD






















Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Blues de la libertad
(Beilinson - Solari)

Mi amor, la libertad es fiebre,
es oración, fastidio y buena suerte
que está invitando a zozobrar.
Otra vulgaridad social igual,
siempre igual, todo igual, todo lo mismo...
Mi amor, la libertad no es fantástica,
no es tormenta mental que da el prestigio loco;
es mar gruesa y oscuridad,
y el chasquido que quiere proteger
ese grito que no es todo el grito.
Mi amor, la libertad es fanática;
ha visto tanto hermano muerto,
tanto amigo enloquecido,
que ya no puede soportar
la pendejada de que todo es igual,
siempre igual, todo igual, todo lo mismo...

Se refiere a la libertad, obviamente, pero no como un concepto abstracto; sino más bien a la búsqueda de la libertad, -la individual, se entiende- y aplicada en distintos contextos, además.
"Mi amor, la libertad es fiebre, / es oración, fastidio y buena suerte": Trata de transmitirle a alguien imaginario o real, a una interlocutora con la cual está hablando sobre el asunto y a la que llama "mi amor", su propio concepto de lo que es la libertad y de lo que cuesta ganarla. La búsqueda de la libertad, la lucha por conseguirla, es una especie de motor, una búsqueda insistente, febril ("es fiebre"), que debe necesariamente declamarse siempre, aún en la soledad o en la intimidad, y anhelarse fervientemente, como un rezo ("es oración"); estamos oprimidos cuando no la tenemos y es complicado de obtenerla, no es fácil lograrla ("es fastidio"); y que en ocasiones, su obtención hasta puede depender de lo aleatorio, como aludiendo a que también puede ocurrir que por más que uno luche por alcanzar la libertad, termine por fracasar en el intento; en cambio, si el azar acompaña, puede ayudar mucho ("y buena suerte")
"que está invitando a zozobrar.": La búsqueda de la libertad es un camino peligroso, es navegar en un mar riesgoso, y la lucha por obtenerla nos lleva a afrontar esos riesgos, nos "invita" a correr el albur de eventualmente hundirnos, naufragar ("zozobrar") en el intento.
"Otra vulgaridad social igual, / siempre igual, todo igual, todo lo mismo...": Se asombra de un contraste, de una contradicción del ser humano, y reniega de eso; le da bronca y hartazgo ("siempre igual, todo igual, todo lo mismo..."). Supuestamente, la búsqueda incesante de la libertad, debería ser inherente al ser humano, algo intrínseco, y sin embargo; observa (y le da bronca que sea así) que no lo es. Que por lo contrario, la mayoría de la gente ("otra vulgaridad social igual") se conforma con una libertad ilusoria, con una apariencia de la misma. Y esa libertad trucha no lo conforma, porque entiende a la libertad como la plena disposición de su albedrío, sin condicionamientos. Pero también entiende (y de ahí la bronca que vomita el Indio implícitamente en la frase) que el resignarse a una libertad ilusoria, no absoluta, es también una forma de ejercer la libertad, por lo menos, la libertad de elegir la opción de no luchar por la libertad absoluta; ese contrasentido lo jode, lo harta, y no puede hacer nada para cambiar eso, porque es algo inherente a lo existencial, es así y siempre será así, "siempre igual".
"Mi amor, la libertad no es fantástica,": Le dice que la libertad no es un concepto abstracto, perteneciente al reino de la fantasía, a lo irreal ("no es fantástica"); que por lo contrario, es algo bien real.
"no es tormenta mental que da el prestigio loco": le reitera que la libertad no es un concepto abstracto que está en la mente y en la nebulosa de los sueños ("no es tormenta mental"); no es meramente algo que se busca tratando de obtener autoridad o brillo per se ("prestigio loco"); sino que la lucha por conquistar nuestra libertad, nos ennoblece, nos honra, pero no a todos; sino sólo a quienes luchan por algo más que el "prestigio loco";
"es mar gruesa y oscuridad,": La búsqueda de la libertad nos lleva a navegar por la "mar gruesa", es decir, por caminos intrincados, riesgosos, peligrosos, aventurados; y atreverse a encarar esa mar gruesa, puede significarnos navegar en las tinieblas, en el mare tenebrarum, es decir, lo tenebroso ("oscuridad").
"y el chasquido que quiere proteger / ese grito que no es todo el grito.": Metáfora que nos trae varios significados y reminiscencias. Se refiere a que en la búsqueda de la libertad, podemos tener fracasos temporarios; porque después de todo, la libertad se obtiene y después hay que cuidarla, y si no se la cuida, se la puede perder. Podemos eventualmente caer en que un "amo" o un "tirano", representado por algo o alguien, nos haga obedecerlo con un "chasquido", nos quiera "proteger ese grito", es decir, ahogar nuestro "grito de libertad", nos coarte de algún modo. También con lo del “chasquido que quiere proteger ese grito que no es todo el grito” está aludiendo a los miedos que nos asaltan en esa búsqueda de la libertad, miedos a los riesgos que corramos en esa búsqueda, y que paradójicamente son miedos que también sirven para protegernos, para no pasarnos de rosca al asumirlos, y que tal vez nos lleven a atemperar un poco nuestra búsqueda de la libertad; pero no a renunciar del todo a ella. Pero no debemos olvidar que además "ese grito no es todo el grito", es decir que si perdimos eventualmente la libertad en alguna circunstancia; bien podemos luchar por recobrarla, podemos pegar otro grito libertario. También nos está diciendo que no hay un solo camino a la libertad; hay muchos caminos que conducen a ella, muchos "gritos".
"Mi amor, la libertad es fanática; / ha visto tanto hermano muerto, / tanto amigo enloquecido, / que ya no puede soportar / la pendejada de que todo es igual, / siempre igual, todo igual, todo lo mismo...": En ese cansancio, en ese hartazgo que "ya no puede soportar", de la estupidez ("la pendejada") de que todo sea igual ("todo es igual"); ha visto mucha gente perder la razón y hasta inmolarse, dar la vida ("tanto hermano muerto", "tanto amigo enloquecido") en ese perseguir la libertad. Y esa búsqueda afanosa de la libertad, la hicieron fanáticamente ("la libertad es fanática"), es decir, una búsqueda que los llevó a recorrer -tal vez equivocadamente o no, no lo juzga- caminos de intransigencia sin límites, de ferviente exaltación. Quizá y sólo quizá, también esté en esta estrofa, de paso, refiriéndose a la libertad no ya individual; sino a la libertad en un contexto sociopolítico, aludiendo a nuestro pasado más reciente (tomemos en cuenta que es una letra que compuso a fines de los 70 / principios de los 80) de tiranía militar y desaparecidos. Y en ese orden de ideas, tal vez también esté aludiendo con lo de "la libertad es fanática" y lo de "tanto hermano muerto" a que la gente que desapareció, murió en esa etapa terrible de nuestro país, buscaba fanáticamente la libertad; y él comprenda eso y recuerde a esa gente con emoción.

ÍNDOLE


































ÍNDOLE 
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Cuando el sol se hunda en el río
Cuando titilen los astros
Yo estaré en mi cenit
Después, al romper el alba
Estaré en mi nadir.


Como aquel guerrero
Que Christiane concibió
Reposaré en tu seno
Para encenderme de nuevo
Quemándome en vos
Otra vez
Y otra vez...

Una integral de noches
Con rostros de piedra
Con risas de plástico
Doradas con Bacardi

Y salpicadas de besos mentidos.

No busco redención
¡Oh, no!
Ni hay porqué
Yo sólo fui
Lo que fui.


-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen de portada: Philip Gladstone, "Not for Nothing (No por nada)", acrílico sobre tela, 2007





lunes, 2 de enero de 2012

UN PACMAN EN EL SAVOY





















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Un pacman en el Savoy
(Beilinson - Solari)

Todo lo que está en mi nube
es nada más que tu sermón fatal,
si tu grito es un ladrido
y mi cuchillo es un rayo cruel.
Toda esa batería de risa rubia
de barrio especial,
las nuevas supersticiones,
la bobera de un nuevo pac-man.
Nuestro pac-man no es de nadie,
pero el mono es de él.
A veces gana, a veces pierde
(como todo jugador).
Un buen par de ojos de vidrio
y tu mirada tiende a mejorar
las nuevas supersticiones,
la bobera del nuevo pac-man.


La canción está inspirada en un supermercado que se llamaba, justamente, Savoy, que estaba ubicado en plaza Italia, de La Plata; y en su dueño o encargado, un tal Aníbal. Y bueno, nada... el Aníbal este parece que jugaba mucho a los burros, a las carreras de caballos, y por tal motivo, las menciones en la letra a esa adicción. En el video cuyo enlace está al pie, se cuenta todo esto; pero también transcribo los dichos del citado Aníbal:
Yo estuve durante 20 años en el supermercado Savoy de Plaza Italia. Al supermercado iban Los Redondos, que tocaban y ensayaban ahí cerca. Y en los intervalos de las actuaciones, iban y compraban bebidas alcohólicas que estaban a precio de supermercado, muy baratas... Y esto hace más o menos 20 años, fue cuando hicieron el tema..., fue cuando hicieron el tema Un Pacman en el Savoy. Y lo de Pacman era porque yo atendía solo con una caja y hacía formarse... ya se habían acostumbrado a formar dos colas en el pasillos, en los pasillos de las góndolas, dos colas... entonces iba cobrando, así, alternativamente e iba metiendo el dinero en la caja. En ese momento el dinero no tenía mucho valor, entonces abultaba mucho y cuando abría la caja, viste... iba cobrando, porque por lo general venían con la plata justa, entonces iba cobrando tres, cuatro e iba metiendo en la caja. Cuando abría saltaba, viste... como los choriceros, como los cajones, así... Y después el tema dice 'tiene ojos de jugador, a veces gana, a veces pierde, como todo jugador'... Yo jugaba mucho a las carreras... Y uno de los lugares donde tocaban ellos era en La Arquería, yo a La Arquería le proveía bebidas y el dueño vivia ahí a la vuelta y entonces seguramente le habrán comentado:- ¡Cómo trabaja, qué cantidad de gente!Y éste les habrá dicho:- ¡Sí, pero este se la juega toda!Después se ve que se han alejado de La Plata, viste... Ya después se aburguesaron...
Dejando de lado eso de "después se aburguesaron" que menciona el tal Aníbal (que vaya uno a saber qué carajo entenderá por "se aburguesaron"), digo que sin embargo -y más allá de haberse inspirado en el supermercado Savoy y en Aníbal (y tal como suele ocurrir con otras letras del Indio, por ej.: "La bestia pop", dedicada al Negro José Luis, pero que pinta la temática de los excesos cometidos por las "estrellas" y el público en los recitales; "Héroe del whisky", dedicada a Quiquito Symns, pero que habla además de la cultura beatnik, de Lennon y de otras cuestiones; "Es hora de levantarse, querido ¿dormiste bien?", garrotazo dedicado al boludín de Polimeni, pero que de paso alude a ciertos pseudoperiodistas mugrientos y acomodaticios; etc.), y de mencionar las particularidades de Aníbal, con su manera de cobrar y su adicción al turf-; la lírica del Indio tiene otra pretensión, no se limita a la referencia a una anécdota pintoresca; sino que va más allá, mucho más allá... El Indio describe lo que ocurre en torno a ciertos segmentos de las clases medias argentinas, a los sectores arribistas, digamos, a esa gente que vive en barrios paquetes y que está en la huevada de la "última novedad", en lo superfluo, en el boludeo, bah... Está aludiendo a la forma de vida banal, despreocupada, descomprometida; de una minoría alejada de la realidad que vive el resto de la sociedad.
"Todo lo que está en mi nube / es nada más que tu sermón fatal, / si tu grito es un ladrido / y mi cuchillo es un rayo cruel": Comienza explicitando el rumbo que toma su pensamiento ("todo lo que está en mi nube"): El supermercado Savoy y los gritos ("si tu grito es un ladrido") de Aníbal, ordenando a la gente en dos filas para cobrarles, su berretín con las carreras de caballos ("tu sermón fatal"), y el "deschave" que de todo eso hará el Indio en la letra de la canción ("y mi cuchillo es un rayo cruel"). Pero al mismo tiempo, y con la "excusa" del Savoy y de Aníbal; está refiriéndose al modo de vida banal y sin compromisos de un sector medio - alto de la sociedad: si no conocés el último videojuego, si no estás en la boludez generalizada; "no existís". Ese "sermón fatal" es la línea que nos baja dicho sector de la sociedad. Pero él va a hablar de esa nube de pedos en que viven, va a relatar esa idiotez de seguir la moda circunstancial; y así, va a ser como un "cuchillo", como un "rayo cruel".
"Toda esa batería de risa rubia / de barrio especial, / las nuevas supersticiones, / la bobera de un nuevo pac-man.": Bajo la apariencia de la figura de Aníbal, su modalidad para cobrar en el supermercado que lo hacía asemejarse a un pac-man y sus cábalas para el turf ("nuevas supersticiones"); se va haciendo más patente en la letra, la alusión a la tilinguería que está en la huevada ("toda esa batería de risa rubia"), el barrio privado y cheto ("barrio especial"), la idiotez del último videojuego ("la bobera de un nuevo pac-man"), pelotudeces así... 
"Nuestro pac-man no es de nadie, / pero el mono es de él. / A veces gana, a veces pierde / (como todo jugador).": Lo del Indio en letras como esta ("Es hora de levantarse, querido, ¿dormiste bien?", es otro ejemplo), es directamente heroico. Presupone un esfuerzo intelectual enorme el pintar ciertas cosas de la sociedad, haciendo, además; coincidir en la misma poética lo que se pretende ilustrar, con un hecho anecdótico puntual, como en este caso, lo de la tilinguería de ciertos segmentos sociales, con lo del supermercado "Savoy" y el tal Aníbal. Aquí hace una analogía entre el juego del pac-man, y la boludez en que vive esa parte cheta y hueca de la sociedad, que nos va “comiendo” la cabeza con modas pasajeras e idioteces. Lo del "mono" es una metáfora entre el síndrome de abstinencia (mono, en lunfa) que sufren quienes tienen una adicción a algo y la cortan súbitamente (la adicción puede ser al alcohol, a las drogas, o a la timba. en este caso puntual, es la de Aníbal a las carreras de caballos, por eso dice "Nuestro pac-man no es de nadie", refiriéndose a que la generalidad de la gente, no es adicta a timbear; pero que a la hora de los bifes, el que tiene que sufrir el síndrome de abstinencia al dejar el escolaso; es él -"pero el mono es de él"-); y la teoría del "mono japonés", también llamada del "centésimo mono", según la cual cuando un limitado número de personas adquieren un nuevo conocimiento que es ignorado por el resto, éste puede permanecer en sus memorias; pero hay un punto a partir del cual, si sólo una persona más se sintoniza con este nuevo conocimiento, el campo se potencia hasta que este conocimiento es tomado por casi todos. Está aludiendo a que al principio, cuando recién se lanzó al mercado, el videojuego del pac-man sólo era conocido por un sector snob de la sociedad, que a través de su alto poder adquisitivo tenía acceso a esas novedades; pero después se fue popularizando hasta el punto en que "no se puede vivir sin eso" (irónicamente hablando, claro).
"Un buen par de ojos de vidrio / y tu mirada tiende a mejorar": Se está refiriendo a los binoculares que usan los burreros para poder ver toda la carrera de caballos. Ese es el "buen par de ojos de vidrio" que va a usar Aníbal para que su mirada "tienda a mejorar", es decir, para que le posibilite ver toda la extensión de la pista del hipódromo por la cual corren los tungos. Pero además, el Indio se refiere a las pelotudeces que se perciben cotidianamente a través de las manías y modas que se imponen. Vendría a ser algo así como la frase "pero mirá vos lo que hay que ver ahora", aludiendo a alguna barbaridad, a algo que mueve al asombro, pero que es una banalidad, algo no trascendente, una trivialidad. Y lo ejemplifica con una costumbre cada vez más difundida: la de cambiarse artificialmente el color de ojos mediante el uso de lentes de contacto; así alguien que tiene ojos marrones puede aparentar tener ojos azules, por ejemplo... una huevada total. Y de paso, alude a que “mejorando tu mirada”, poniéndote lentes de aumento, es decir mirando bien, con atención; podés comprender cosas de la cotidianeidad que a simple vista pueden haberte pasado desapercibidas.
"las nuevas supersticiones": Las cábalas ("las nuevas supersticiones") que Aníbal, como casi todo timbero, tiene. Y además, las nuevas tendencias, modas y costumbres que adoptan ciertos estratos de la sociedad. Por lo general son trivialidades, cosas que no modifican la realidad de quienes las adoptan; pero que sí le dan a quien es presa de esa ilusión, una sensación efímera, virtual, de pertenencia a alguna clase social más alta (por ejemplo, algo así como que si fumás Marlboro y cargás nafta Shell, vas a ser como Schumacher y su Ferrari, si te comprás un Rolex y un Mercedes, te vas a sentir millonario, y si jugás a la última versión de pac-man, vas a pertenecer al mismo "mundo" de esos barrios paquetes...)
"la bobera del nuevo pac-man.": Cuántas veces el "nuevo pac-man" (Aníbal) habrá empeñado el reloj (el "bobo", en lunfa) o algún anillo o alguna otra joya ("bobera"), para seguir apostándole a los yobacas ¿no? Y usa el término “bobera” en un doble sentido, para dar una misma idea sobre algo que represente lo banal: La “bobera” en lunfardo (joyería, paquetería); y la "bobera" entendido como la huevada, lo trivial, lo aparente, la boludez total de esos sectores tilingos...

sábado, 31 de diciembre de 2011

NUOTATORI PROFESSIONISTI





















Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Nuotatori Professionisti
(Beilinson - Solari)



Cuando la marea los quiere tapar
en el corazón de la noche,
pagan con promesas los nenes de oro.
Cómo actúan esos tipos felices?
Cómo brillan sus muecas festivas?
Si acarician pasteles de culo,
sanos, muy fuertes y azucarados
Sudar no les cambia la racha, no;
llevan el juego en la sangre, y van
descarados, lindos varoncitos de oro.
Viven temiendo despertar de sus sueños!
Van de vampiros de arrabal.
Adidas digitales!
Pepsi inyectable y... dame más, dame más!
Qué milagroso día el de hoy!
Retiran mientras van ganando,
ésa es su dulce macumba
para nenas que llevan mantón de martirio.
Esos nenes con superpoderes
hoy se trenzan en juego espartano,
como lenguas de fuego que arrasan
a su paso todo lo que pueden.
Le hacen precio a los buenos amigos
por un par de tatuajes masocas,
y pagan con promesas los nenes de oro.

Comienzo diciendo que esta interpretación, la puse hace tres o cuatro años en el foro del website Mundo Redondo, y hoy, al buscar en Internet imágenes para armar la del encabezamiento, me encuentro con que está, además de en Taringa, que por lo menos incluye mi autoría; en varios otros sitios, como por ejemplo, los de estos plagiadores que cito a continuación: http://www.fotolog.com/elojoidiota/34606963 
http://www.fotolog.com/patriciolyrics/48431950
que alegremente y sin problema alguno, se la atribuyen como propia, y encima; editan el contenido a gusto y piacere. A ver si tienen un cacho de vergüenza, che, y se dejan de hacer la pendejada esa de andar copiando y pegando como si fueran eunucos mentales, algo que ni siquiera saben si es correcto o no; porque ¿quién carajo les dijo que mi interpretación es posta? ¿No saben que en cuestiones de interpretar cualquier lírica, ya no sólo la del Indio, NADIE puede tener certeza alguna de estar en lo cierto? Hay que poner el balero a funcionar y hacer la propia interpretación, y no andar copiando las de cualquier boludo, como en este caso, la mía. En fin, dijo Serafín… no hay que calentarse el último día del año, dicen…
El título significa nadador profesional en italiano. Alude a los que invariablemente "se mantienen a flote", que siempre "están arriba" pase lo que pase y por más cambios que hayan. Algo así como los "mismos de siempre", bah;. los ñatos que tienen la sartén por el mango, el acceso a determinados sectores de poder, y se benefician de ello. ¿Quiénes son los ñatos esos? 
Y... depende... supongo que cambiará en función de a quiénes cada uno de nosotros les asigne esas condiciones; para algunos serán los que timbean en la Bolsa, para otros los de los bancos o de segmentos por el estilo, y así... Para mí, son (además de los otros que mencioné antes) ciertos politicastros. 
¿Por qué?, me preguntan. Y, qué sé yo por qué... será per codere nomás, como dijo la nona del chiste famoso, o si quieren alguna motivación mía más taxativa e incontrastable, entonces atribúyanlo a lo génito-musical, o sea, porque se me cantan las pelotas. No, en serio, yo prefiero simbolizarlo en ciertas lacras políticas, pero los otros no son menos lacras; puede ser para cualquiera de esos...
"Cuando la marea los quiere tapar / en el corazón de la noche, / pagan con promesas los nenes de oro.": Cuando la gente los rechaza en las urnas o cuando les va mal políticamente por alguna causa o les aparece algún opositor importante; igual se la rebuscan, no "los tapa la marea", siguen teniendo poder. Y hacen promesas de algo mejor para que los vuelvan a votar. De alguna manera, siempre se las arreglan para zafar. Los "nenes de oro", en la época en que el Indio hizo esta canción, los ejemplos más acabados eran Menem, Duhalde... y no olvidarse del otro fulano: Alfonsín.
"Cómo actúan esos tipos felices?  / Cómo brillan sus muecas festivas?  / Si acarician pasteles de culo, / sanos, muy fuertes y azucarados.": La "felicidad" de esos tipos es el poder (una felicidad mentirosa, sucedánea de la verdadera felicidad). Ellos son los que reparten la torta; y son "sanos", es decir, por raro que sea, parece que los hijos de puta nunca se mueren, se mueren los buenos y ellos no. Y son muy fuertes, se la bancan ("sanos, muy fuertes"), no demuestran debilidad ni aún en los malos momentos; y son almibarados, es decir, le endulzan el oído a la gente ("muy azucarados").
"Sudar no les cambia la racha, no; / llevan el juego en la sangre, y van / descarados, lindos varoncitos de oro.": Por más transfugueadas que hagan y vivan siempre al filo de ir en cana por corruptos; los chabones no cambian. Llevan adentro la transa y los enjuagues raros ("llevan el juego en la sangre"); y no tienen problemas en mentir descaradamente.
"Viven temiendo despertar de sus sueños!": Su vida transcurre en medio del miedo a perder el poder, ya que si pierden el poder, corren serio riesgo de ir en cana o algo peor (si es que puede haber algo peor que ir en cana). Y lo saben, por eso tienen miedo, por eso "viven temiendo...".
"Van de vampiros de arrabal.": Arrabal = las orillas de las ciudades, los suburbios, la periferia, los barrios alejados del centro y en los cuales habitualmente residen los sectores menos favorecidos de la sociedad. Alude a que esos ñatos le chupan la sangre ("vampiros") al pueblo.
"Adidas digitales! / Pepsi inyectable y... dame más, dame más! / Qué milagroso día el de hoy!": En estas tres frases, el Indio sintetiza toda la época del auge lamentable del menemismo: las zapatillas importadas ("Adidas digitales"), el "milagro" de un peso igual a un dólar, las drogas novedosas de laboratorio ("Pepsi inyectable", aludiendo a que tan boludos eran, que los "pasaban" haciéndoles creer que cualquier mierda con la que se dieran, era como heroína de la más alta pureza), y todos los pelotudos que lo seguían votando en aras del consumismo irresponsable ("dame más, dame más!").
"Retiran mientras van ganando, / ésa es su dulce macumba": Se la chorean toda mientras están en el poder ("retiran mientras van ganando"), ese es su único objetivo (su "dulce macumba"). Y el Indio los mata atribuyéndoles la mayor deslealtad que se puede atribuír a un jugador: retirarse mientras va ganando. Eso es bien de turro, de mala gente; los tipos son lacras.
"para nenas que llevan mantón de martirio.": Alusión a las jermus y amantes de los politicastros esos. Acá el Indio juega con una asociación de ideas entre la expresión "mantón de Manila" (que era una prenda supercara que antiguamente usaban las minas de la high society para cubrirse), cambiándola por "mantón de martirio" (frase de "La Casa de Bernarda Alba", de Federico García Lorca), refieriéndose, irónicamente, a que esas mujeres aparentan ser mártires abnegadas que se desviven por la gente, por el pueblo; mientras en realidad, son beneficiarias directas de todas las transas que arman los tipos.
"Esos nenes con superpoderes / hoy se trenzan en juego espartano, / como lenguas de fuego que arrasan / a su paso todo lo que pueden.": "se trenzan en juego espartano" = se hacen la guerra (Esparta era en la antigüedad la nación más guerrera por excelencia, era un pueblo que vivía para la guerra). La frase alude a que los tipos se pelean por el poder; y al final los únicos beneficiados terminan siendo ellos solos, más allá del resultado. Ellos ganan y arrasan con todo (el pueblo sigue cagado, porque aunque vote a uno o al otro; todo es lo mismo).
"Le hacen precio a los buenos amigos / por un par de tatuajes masocas, / y pagan con promesas los nenes de oro.": Referencia al "pacto de Olivos", donde Menem y Alfonsín transaron. El primero logró perpetuarse en el gobierno a través de la reelección, pagándole al otro con cargos creados para que sus partidarios ("buenos amigos") más fieles y conspicuos ("tatuajes masocas") pudieran tener también posibilidades de chorear en los mismos; y adicionalmente la "promesa" de algo más: la expectativa de que una vez concluído el nuevo gobierno menemista que se venía con la reelección, lo recuperen para sí los radicales (como efectivamente, ocurrió; y fue peor el "remedio" -el impresentable mamarracho ese De la Rúa (Pepeto de la Ruta- como lo bautizó el Indio), and company: (Chacho Alvarez, o Chacho Hábil, como le dice Solari); que la enfermedad -Menem, Duhalde y demás escoria-).

FLIGHT 956





















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

FLIGHT 956
(Solari)

Parece que en el final
no me saldré con la mía, mi amor
(debería chequear mi contestador...)
Flight 956... te voy a extrañar
(tu belleza es como un resplandor!)
Estoy tan cansado
que no tengo fuerzas para discutir
Es tan triste esta vez... que no puedo hablar.
Flight 956... el tiempo dirá
yo sé que vos vas a regresar!
Disculpá mis actos de hampón
Siempre hay quilombito en un cielo de dos
y nunca hay terreno sagrado, amor
Es tan difícil no ser injusto con vos...
Cuando escapás en tu Flight 956, intento reír
Dios no está en los detalles de hoy!
Será un melodrama vulgar?
Pasados dos meses nos consolarán?
Llorarás con un ojo
y con el otro te reirás.
Flight 956... voy a extrañar
(tu belleza es como un resplandor!)

Bueno, una bien "explícita", como hecha a gusto y paladar de la gilada que se la pasa reprochándole al Indio que escribe letras "cripticas", letras que "nadie entiende", como si la poesía tuviera que ser algo frío y objetivo. Y bueh, hay de todo en la viña del Señor...
Flight 956 es el vuelo de AA con partida desde Buenos Aires y destino Nueva York, y la historia narrada es la de una pareja rota, en medio de discusiones, reclamos mutuos, insatisfacción, reproches, etc., todo con un final previsible: el abandono de una de las partes -en este caso, la mina-, que termina rajándose a Nueva York.
"Parece que en el final / no me saldré con la mía, mi amor / (debería chequear mi contestador...) / Flight 956... te voy a extrañar / (tu belleza es como un resplandor!)": El chabón no puede evitar el abandono de la mina ("no me saldré con la mía"). Pareciera que aún en el distanciamiento, hubo una especie de advertencias de parte de ella hacia él, en el sentido de que estaba pensando en irse definitivamente. Advertencias esas a las cuales el tipito no les hizo el menor caso ("debería chequear mi contestador", le zampa el Indio, de manera de ilustrar metafóricamente dicha situación). Así que la chica en cuestión está a punto de tomarse el vuelo 956 con destino a Nueva York, y el boncha queda lamentándose, pensando en cuánto la va a extrañar.
"Estoy tan cansado / que no tengo fuerzas para discutir / Es tan triste esta vez... que no puedo hablar.": Hay como una suerte de resignación en el tipo (que como veremos enseguida, es sólo aparente), que expresa su hartazgo de discutir, por más que ella lo abandone. En él hay una mezcla de sensaciones: por un lado, está podrido de las peleas continuas que mantiene con la mina, pero por otro; quiere seguir poseyéndola, aunque por ahora (y sólo por ahora, como comprobaremos más adelante), esté predominando el cansancio de discutir. Parece haber sido tan agria la última discusión mantenida, tan fuerte,  que sumada a la puesta en práctica por parte de la mina de su expresada intención de irse y abandonarlo; ha provocado en él una especie de "estoy harto, no quiero discutir más, esto no va y si querés irte, andate; por más tristeza que eso me produzca".
"Flight 956... el tiempo dirá / yo sé que vos vas a regresar! / Disculpá mis actos de hampón / Siempre hay quilombito en un cielo de dos / y nunca hay terreno sagrado, amor": Ahora podemos ver que su resignación a perderla era sólo aparente. Él quiere autoconvencerse de que las discusiones frecuentes en una pareja, aún cuando esa frecuencia sea exasperante e imposible de tolerar; son inevitables, y así lo expresa, como minimizando aquello mismo de lo que antes estaba hastiado ("siempre hay quilombito en un cielo de dos"). Y eso, después de todo; ahora ya no le parece tan grave, por lo contrario; le parece hasta corriente que ocurra en una relación de pareja; aunque el culpable de esas discusiones, sea él, que aparentemente es un tipo muy absorbente, asfixiante, que no cae en la cuenta de que está transitando senderos peligrosos al ahogarla de ese modo ("nunca hay terreno sagrado", es decir, para el tipito, no hay nada en la vida de ella que él no pueda pisotear impunemente; "no hay nada que después no podamos arreglar", piensa él, y piensa mal). Y piensa mal, porque desde el vamos empezó pensando mal. Estaba cavilando en que ella se iba, en una especie de "ajá... así que te vas a Nueva York" ('Flight 956'), y bueno... andá... total, yo sé que después vas a volver a mí ('el tiempo dirá / yo sé que vos vas a regresar')"; con todo lo cual se equivoca desde el principio, porque no termina de tomar consciencia de que ella muy probablemente no vuelva con él. Y además, reitera el error a través de un pedido de disculpas que es insincero, porque no representa la admisión de sus fallas y la intención de la enmienda; sino que las minimiza con un simple "disculpá mis actos de hampón" (donde "hampón", está empleado no en el sentido de que él sea un delincuente, un integrante del hampa, como lo usamos los argentos; sino como sinónimo de matón, de prepotente, tal como lo utilizan los españoles y las comunidades latinas en Yanquilandia), como diciéndole "bueh... está bien, perdoname, al final no es para tanto, che".
"
Es tan difícil no ser injusto con vos... / Cuando escapás en tu Flight 956, intento reír / Dios no está en los detalles de hoy!": Y acá tenemos la comprobación de que sus disculpas por sus "actos de hampón", no eran veraces; porque como vemos, él sigue en un estado de rabia y de no poder discernir cabalmente la situación, ya que implícitamente, está auto absolviéndose de cualquier culpa ("es tan difícil no ser injusto con vos") al responsabilizarla a ella por irse a Nueva York ("cuando escapás en tu Fligh 956"), como si él no hubiese hecho nada como para que eso terminara por pasar. Y su actitud de matón continúa inmutable, porque dice que procura tomársela con calma ("intento reír"), y sigue sin adquirir consciencia de los errores por él cometidos; ya que de última, le echa la culpa a Dios por no evitar que a él, ¡justo a él!, le ocurriera que la mina lo abandonase ("Dios no está en los detalles de hoy").
"Será un melodrama vulgar? / Pasados dos meses nos consolarán? / Llorarás con un ojo / y con el otro te reirás. / Flight 956... voy a extrañar / (tu belleza es como un resplandor!)": Ahora empieza a aflorar su verdadera índole: el tipito es un perfecto egoísta, que no sentía un verdadero amor por la mina ("un melodrama vulgar" lo está considerando, en forma de pregunta; pero de pregunta con respuesta implícita). A él sólo le importaba que ella no lo abandonara, es decir, sólo quería que su ego no sufriera; pero de ella y de lo que ella sintiese, le importaba tres carajos; como lo demuestra el atribuirle a ella, con lo de "pasados dos meses nos consolarán... llorarás con un ojo, etc."; lo que él mismo piensa hacer: buscarse otro "amor", es decir, otra mina a la que seguramente le hará lo mismo que le hizo a esta: invadirla, matonearla y asfixiarla. Y lo que dice al final, eso de "voy a extrañar (tu belleza es como un resplandor!)", es, si no irónico; sí por lo menos autoindulgente, porque minga va a extrañar; lo que va a hacer, una vez pasado el sacudón que sintió su ego al verse abandonado, es salir urgente a conseguirse otra mina, u otra "víctima" digamos mejor...

viernes, 30 de diciembre de 2011

UN ÁNGEL PARA TU SOLEDAD





Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Un ángel para tu soledad
(Beilinson-Solari)

Ya sufriste cosas mejores que ésta
y vas a andar esta ruta hoy, cuando anochezca.
Tu esqueleto te trajo hasta aquí
con un cuerpo hambriento, veloz
y aquí, Gracias a dios!, uno no cree en lo que oye.
Ángel de la soledad
y de la desolación
preso de tu ilusión, vas a bailar
a bailar...bailar
Es tan simple así
(no podés elegir)
Claro que no siempre, ves? resulta bien
Atado con doble cordel (el de simular)
no querés girar maniatado, querés faulear...
y arremolinar.
Medís tu acrobacia y saltás.
Tu secreto es: - la suerte del principiante no puede fallar-
Alguna vez, quizá, se te va la mano
y las llamas en pena invaden tu cuerpo
Y caés en manos del Ángel de la Soledad
y él, gracias a dios!
tampoco cree en lo que oye.

El título es un guiño afectuoso, "cómplice", del Indio hacia los "redonditos de abajo", esos pibes que en la jerga solariana, "vienen de barrios desangelados". La vida es así, es TU vida y estás solo frente a ella (no una soledad "real", física, en el sentido de que estés sin ninguna persona a tu lado; sino una especie de soledad metafísica, digamos: por más personas que haya a tu alrededor, queriéndote y cuidándote; en el fondo estás solo y sólo a vos te corresponde elegir tu propio camino). Y en esa soledad metafísica de tu vida, hay un ángel que en alguna oportunidad puede acompañarte (aunque sea algo efímero). Ese ángel que se mimetiza con vos hasta hacerse uno solo, te va a aliviar un ratito en esa soledad metafísica. Es la ilusión momentánea de compartir junto a otros miles como vos, una misa redonda.
Es en síntesis, una especie de "primera parte" de lo que el Indio iba a decir años después en Juguetes perdidos.
"Ya sufriste cosas mejores que ésta": El Indio les pide a esos pibes que van a una misa redonda, que no magnifiquen la cosa, que no idolatren a Los Redondos; al fin de cuentas es sólo rocanrol. Los alerta sobre el peligro de convertir en ídolo a una banda musical, para después ver defraudadas sus expectativas y darse cuenta de que al fin y al cabo, no valía la pena. De allí lo de "ya sufriste", como diciéndoles "no incurras otra vez en el mismo error".
"y vas a andar esta ruta hoy, cuando anochezca.": Vas a asistir a un recital, a una misa redonda, que siempre empiezan a la nochecita, de modo de cumplir con la consigna de "a las tres en casa", y "cada cual cuide su culito"
"Tu esqueleto te trajo hasta aquí / con un cuerpo hambriento, veloz": Los pibes van a un recital redondo en "esqueleto", es decir, descarnados, sin pasiones bajas, sin egoísmos. Su cuerpo está "hambriento" de empaparse con esa magia de una misa ricotera, y es "veloz" porque en la adolescencia y la primera juventud, todo se vive velozmente, a mil...
"y aquí, Gracias a dios!, uno no cree en lo que oye.": Trascartón de la recomendación anterior de no idolatrar a nadie, ni siquiera a ellos, a Los Redondos; el Indio se está diciendo a sí mismo que no, que no hay ese peligro en las misas ricoteras. Él sabe que los chicos no "van a creer en lo que oyen"; es decir sabe que ni él pretende bajarles línea; ni los chicos aceptarían eso de que él les baje línea. Es como un contrato no escrito entre la banda y los pibes: ninguno de los dos "cree en lo que oye".
"Ángel de la soledad / y de la desolación / preso de tu ilusión, vas a bailar / a bailar...bailar": Ya estás mimetizado con ese ángel que te va a acompañar un rato en tu soledad, pero ojo que eso efímera la compañía de ese ángel que buscaste en tu imaginación para que te alive un cacho esa soledad (una soledad metafísica, que acompaña generalmente a una suerte de rechazo hacia todo lo que ves en el mundo; una situación que se nos da muy a menudo en la adolescencia, que nos asalta recurrentemente). Es simplemente eso: una "lusión, y preso de esa ilusión, vas a juntarte con otro montón de pibes en tu misma situación; y vas a bailar y a saltar, en un pogo, por ejemplo. Es un poco esa frase que el Indio repite siempre en los escasos reportajes que da y que en este caso, la traslada a una canción hecha metáfora, esa de "veo a los pibes como mucho más puros de lo que éramos nosotros; hoy los pibes van a un recital de rock a juntarse, a estar juntos, a tomarse una birra o un tetra y a bailar entre ellos". 
"Es tan simple así / (no podés elegir) / Claro que no siempre, ves? resulta bien": La cosa es así y no hay opciones, “no podés elegir”. Ya desde el momento de tu nacimiento en adelante, te dejaron sin poder elegir, porque en definitiva vos no elegiste venir al mundo, nadie te preguntó si querías nacer o no, sos sólo la consecuencia de que tu viejo y tu vieja decidieron echarse un polvo. Y así seguirá siempre, porque después, ya es un poco el sistema el que elige por vos; y ahí otra vez te dejaron sin opciones. Sin embargo, y pese a todo, hay veces en que sí podés elegir, como por ejemplo, esta noche en que decidiste ir a una misa redonda, buscaste al "ángel de tu soledad" y fuiste al recital. Esa vez, al sistema no le "resultó bien"; por esa vez te "resultó bien" a vos, por esa vez lo cagaste vos.
"Atado con doble cordel (el de simular) / no querés girar maniatado, querés faulear... / y arremolinar.": El sistema te ata a su gran parodia ("el de simular"), y te tiene bien agarrado ("atado con doble cordel"). Pero vos no te rendís al orden sistémico como una mansa ovejita, te rebelás contra él, te revolvés, te convertís en un torbellino ("y arremolinar"); y querés darle una patada ("querés faulear"); es decir, querés zafarte de ese doble cordel.
"Medís tu acrobacia y saltás. / Tu secreto es: - la suerte del principiante no puede fallar-": Metáfora para referirse a los impulsos heroicos propios de la primera juventud. Allí no medís riesgos. En la adolescencia y la primera juventud, todos somos un poco inconscientes del peligro, todo en nosotros es, en esa etapa de nuestras vidas; como heroico, loco... Cuando somos adolescentes, la vida nos parece infinita y no hay riesgo que no nos sintamos capaces de correr.
"Alguna vez, quizá, se te va la mano / y las llamas en pena invaden tu cuerpo / Y caés en manos del Ángel de la Soledad / y él, gracias a dios! / tampoco cree en lo que oye.": Metáfora del Indio para aludir a su humildad. Les dice a los pibes que "se les va la mano", que Los Redondos no son para tanto, son sólo una banda de rock; y todo lo que pueden darte, es un par de buenas canciones de rocanrol. Él es consciente de lo que la banda representa para los pibes; pero por suerte ("gracias a dios!"), él, al igual que esos chicos que van a verlo, "tampoco cree en lo que oye". Es decir, no se la cree, sabe que el cheque en blanco que misa tras misa le renuevan esos pibes, está basado en que él no los va a traicionar, no les va a bajar linea ni se va a poner en líder de nadie. Es un feedback entre el Indio y el público, y siempre va a ser así.

jueves, 29 de diciembre de 2011

ROSAS Y LOS TREINTA Y TRES ORIENTALES


















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Las circunstancias concurrentes para la producción del suceso histórico conocido como Revolución o Cruzada Libertadora de los Treinta y Tres Orientales, comenzaron en Buenos Aires cuando corría el año 1825.
En apretada síntesis, el contexto era el siguiente: había un marcado desapego por parte de los sucesivos gobiernos porteños a la hora de ocuparse del asunto de la provincia Oriental, que había sido invadida por las fuerzas imperiales luso-brasileras al mando del general portugués Carlos Lecor.
No es el objeto de estas líneas el puntualizar y analizar las causas por las cuales ese cuadro de situación se producía, ni quiénes eran los responsables de que las cosas se dieran de ese modo; baste por ahora con fijar el escenario general en el cual se estaba por desarrollar el acontecimiento.
Residía en Buenos Aires un grupo de emigrados orientales, que no cejaba en su empeño de cambiar ese statu quo, para poder liberar su tierra, tan cara a los sentimientos de todos los patriotas, expulsando al invasor. 
Todo lo tenían en contra: Artigas se encontraba asilado en el Paraguay del doctor Francia. De Andresito nada se sabía -ni se sabría nunca-, desaparecido misteriosamente luego de la terrible prisión que soportó en Ilha das Cobras -y ya que estamos, señor ministro de Relaciones Exteriores, si lee esto, en medio del fárrago de su actividad y sus altas responsabilidades, por lo que más quiera encuentre un tiempito para indagar respecto del pedido de informes que nuestra cancillería cursó oportunamente (tengo entendido que van para cuatro años o algo así; si la información que manejo es inexacta en cuanto al tiempo transcurrido, sepa disculpar, soy un ciudadano común y corriente nomás) a su similar brasilero de Itamaraty, acerca de qué ocurrió con el coronel Andrés Guacurarí y Artigas, en qué circunstancias se produjo su muerte y dónde se hallan sus restos-.
Pero si bien ya no estaba Artigas, la pródiga tierra charrúa, fecunda y siempre generosa en héroes, proveería otro jefe: Juan Antonio Lavalleja, quien también había estado prisionero de los portugueses en Ilha das Cobras junto a Leonardo Olivera, Manuel Artigas, Bernabé Rivera y otros, y que había logrado su liberación, cometido ese para el cual no escasa importancia habían tenido los últimos pesos que Artigas llevaba en sus alforjas hasta el último instante previo a su ingreso al Paraguay, y que con magnanimidad, ordenó le fueran enviados a Lavalleja por medio del soldado Francisco de los Santos que ofició de chasque, para paliar en parte la desgraciada situación de sus compañeros presos. Cuando se dan, en nuestra riquísima historia iberoamericana, hechos como ese; uno no puede menos que preguntarse: ¿habrá tenido una predicción extraordinaria de lo que vendría, y eso lo llevó a mandarle esos pesos a Lavalleja?
Dicho sea de paso, éste pagaría con ruin moneda aquel gesto de Artigas, escribiendo, el 18 de junio de 1826 a Carlos María de Alvear: "Las fuerzas orientales no serán destinadas a renovar la funesta época del caudillo Artigas... El que suscribe no puede menos que tomar en agravio personal un parangón (con Artigas, quiere significar) que le degrada". De este modo "agradecía" Juan Antonio Lavalleja la generosidad de Artigas.
Pero en fin, estimado lector, qué quiere usted; son las miserias humanas... 
Ahora lo tenemos a Lavalleja reunido en Buenos Aires con otros oficiales orientales emigrados: su propio hermano, Manuel Lavalleja, Pablo Zufriategui, Manuel Oribe, Simón del Pino y Manuel Meléndez. Todos ellos, más el comerciante Luis Ceferino de la Torre, fueron los iniciadores de la empresa que culminaría en la gesta heroica de la Cruzada Libertadora de los Treinta y Tres Orientales, firmando un juramento de sacrificar sus vidas es pos de lograr la libertad de su patria.
Si bien los sucesivos gobiernos se habían desentendido de la cuestión oriental; sí había en los sectores populares de la población (las capas bajas de la sociedad: orilleros, quinteros, etc., es decir, los afectos al partido del coronel Manuel Dorrego) una marcada adhesión al propósito de recuperar la Banda Oriental para las Provincias Unidas del Río de la Plata. Asimismo, también los ganaderos y los industriales saladeros apoyaban dicha idea. 
En ese contexto, a principios de enero de 1825 llegó a Buenos Aires la noticia de la gran victoria patriota del mariscal Sucre en la batalla de Ayacucho, ocurrida el 9 de diciembre de 1824, que marcaría el fin de las guerras independentistas hispanoamericanas. La ciudad fue una apoteosis y el entusiasmo popular alcanzó el clímax. Los festejos públicos fueron grandiosos y se daban entre vivas a Sucre y a Bolívar. Lavalleja y los suyos adoptaron entonces la firme decisión de invadir la provincia Oriental, contasen o no con el apoyo del gobierno porteño.
Una antigua amistad unía a Lavalleja con Juan Manuel de Rosas, quien ya figuraba entre los hombres más influyentes de Buenos Aires y después alcanzaría la gobernación de su provincia, y con ella, la primera magistratura del país, al crear la Confederación Argentina y encargarse de sus relaciones exteriores. Los dos amigos convinieron en reunirse, en la casa de Nicolás de Anchorena, con una serie de ganaderos y saladeristas, y así se resolvió llevar adelante el plan, aportando Rosas la mayor parte del dinero necesario, y sus amigos el resto. ´
Ahora bien ¿en qué consistía dicho plan? A grandes rasgos, lo que se perseguía era la intención de poner al gobierno del general Las Heras frente a un hecho consumado que lo forzara a decidirse por la guerra contra el Imperio del Brasil. Por ello, la empresa debía aparecer como una iniciativa exclusivamente particular, y de ninguna manera oficial. Y así se hizo, en efecto.
Pero restaba aún una dificultad por vencer: alguien debía trasladarse a la Banda Oriental para recabar la opinión de los patriotas que allí habían quedado, para calibrar el número y estado de las tropas brasileras y para movilizar a la campaña en favor de los emigrados, de tal modo que cuando éstos desembarcasen, encontraran apoyo. Ese alguien debía tener una excepcional templanza de carácter, un coraje a toda prueba y óptimas condiciones en cuanto a tacto, discreción y prudencia, es decir; debía ser un agente secreto consumado, un espía. Y obviamente, el hombre que reuniera tales condiciones, no podía salir de entre Lavalleja y los suyos; ya que todos ellos eran vastamente conocidos en su tierra. Todas las miradas se volvieron entonces hacia Rosas: ese alguien no podía ser otro que él. Y de esa manera, allá fue don Juan Manuel. 
Con la astucia criolla que lo caracterizaba, declaró públicamente y por distintos conductos que se disponía a emprender un viaje por las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y la Banda Oriental, con el propósito de adquirir campos, despejando con ese ardid cualquier sospecha que pudiera abrigar el invasor brasilero -que tenía espías en Buenos Aires, el principal de ellos, de nombre (falso, por supuesto) Guillermo Gil- originada en el hecho de que se dirigiese a tierra charrúa, lo cual se disimulaba con la incursión por Santa Fe y Entre Ríos. 
Llegado a la Banda Oriental, Rosas se entrevistó en Durazno con Fructuoso Rivera, a quien le entregó una carta procedente de Lavalleja (algunos historiadores uruguayos afirman que, en realidad, con quien se entrevistó Rosas fue con la esposa de Rivera, doña Bernardina Fragoso; el asunto es todavía objeto de debate).
El propio Rosas, de su puño y letra, redactaría en 1868, en su exilio de Southampton, un manuscrito que añadiría a su archivo, y que luego reproduciría Adolfo Saldías en su Historia de la Confederación Argentina. El mismo rezaba:
Recuerdo, al fijarme en los sucesos de la República Oriental, la parte que tuve en la empresa de los 33 patriotas ... Ello creó una trampa armada a las autoridades brasileras en esa Provincia, para que no sospecharan el verdadero importante objeto de mi viaje, que era conocer personalmente la opinión de los patriotas, comprometerlos a que apoyasen la empresa, y a ver el estado y numero de las fuerzas brasileras. Así procedí de acuerdo en un todo con el ilustre general Don Juan Antonio Lavalleja; y fui también quien facilitó una gran parte del dinero necesario para la empresa de los 33...
Tal fue la arriesgada, patriótica y desinteresada actuación que en aquella gloriosa empresa le cupo a Rosas.
En la medianoche del 15 de abril de 1825, Lavalleja y los suyos se embarcaron en un alejado paraje de la costa de San Isidro conocido como Puerto Sánchez, en razón del apellido del propietario de las tierras de esa zona, Cecilio Sánchez (punto situado en lo que es hoy el Club Náutico San Isidro). Desde allí partieron los gloriosos cruzados, los Treinta y Tres Orientales (que no eran treinta y tres ni eran todos orientales; pero esa es otra parte de la historia).

-Juan Carlos Serqueiros-

BARBAZUL VS. EL AMOR LETAL - SUPERLÓGICO






















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Barbazul vs. El amor letal
(Beilinson-Solari)
  
Esta vez, por fin, la prisión te va a gustar.
El reo semental se va a licuar esta prisión.
Gatas lindas, sirenas llenas.
Camisa apretada, pezón radioactivo.
Reclamando el botín para la prisión
Del dios prisión feliz prisión
Del dios Barbazul de esta prisión.
Tu aullido esta vez, quiera Dios, no se va a oír
En la prisión.
Puede la Virgen labial brillar
En risas pillas manzanas firmes
De viejas feas como monos, puaj!
Y antiguas lobas pulpas que reviven
El amor letal de esta prisión.

Superlógico 
(Beilinson-Solari)
  
Ahí van los machos para consumar
Una hermosa dotación vital.
Superlógico, sí.
Superlógico, sí.
Superlógico, sí, sí, sí.
El club de mantis muy nervioso está.
Esas hembras no son dulces, no.
Superlógico, sí.
Superlógico, sí.
Superlógico, sí, sí, sí.
Tal orgía van a banquetear.
Sin descanso van a devorar.
Superrígido, sí.
Superrígido, sí.
Superrígido, sí, sí, sí.
El rostro se comienza a afiebrar.
Esas hembras no son dulces, no.
Superlógico, sí, Superlógico, sí.
Superlógico, sí, sí, sí.

El primer disco de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Gulp, tiene una “rareza”: la canción que lo inicia, “Barbazul vs. El amor letal” (que data de 1984), es una especie de “segunda parte” de otra: "Superlógico”, compuesta en 1981. 
En un reportaje concedido a la revista Canta Rock el Indio dijo:

Barbazul versus el Amor Letal: Es un mundo en donde hay una especie de pugna entre mujeres actualizadísimas, con pezones radioactivos y un dios-prisión/feliz-prisión. Es como que aparece la gloria de lo femenino. "Sonrisas pillas/manzanas firmes". También habla del límite de esa gloria, ya cuando "viejas feas como monos" manejan todo. Podría ser una continuación de Superlógico, que es quizá más clara.

Por lo tanto, y como puede apreciarse en función de los dichos del Indio, conviene analizarlas en conjunto; ya que están referidas a un mismo contexto: el ambiente en que desarrolla la trama descrita en las dos canciones es el de un reformatorio, un instituto para recluir menores.
La música de “Barbazul vs. el amor letal” formaba parte de una banda de sonido que los Redo habían armado para una película brasilera que se llamó “Pixote”. Al final, la película salió con otra música; pero el Indio, al tiempo, decidió usar la suya para esta canción, en ocasión de grabarse el primer disco de la banda: Gulp
La canción tiene la misma temática de la película: se trata de la vida en un reformatorio, en el cual hay un director o guardia muy sádico y cruel al que apodan “Barbazul” porque su barba es tan cerrada, que a pesar de ir siempre cuidadosamente afeitado al ras; tiene en la cara una sombra azul. Este personaje siniestro viola a los chicos del reformatorio (“reo semental”), y las celadoras (“las viejas feas como monos”) los cagan a palos a los pibes. Un lugar terrible, tétrico…



En "Superlógico", las protagonistas, además de los chicos presos allí; son precisamente esas celadoras. 
Llama "mantis" a los personajes, tanto a los pibes presos en el reformatorio, como a las celadoras, porque las mantis hembras (esos bichos que conocemos popularmente como “mamboretá”, o “mantis religiosa”) son de tamaño mayor que las mantis machos, y luego del apareamiento, las hembras matan a los machos y se los comen para ayudarse a sí mismas a tener una mejor fecundación. Lo cual explica el porqué del título, ya que es "lógico" que ocurra eso de que las mantis hembras devoren a las mantis machos: es una regla de la naturaleza, y como tal, inexorable; por eso es superlógico.
Lo que hace el Indio es una analogía entre los abusos a los que las celadoras someten a los chicos, en el marco de un régimen de reclusión severo, estricto y cosificante (“superrígido”) y esa particularidad que mencioné de las mantis; de allí surge lo de "ahí van los machos para consumar una hermosa dotación vital" (para las mantis es vital comerse al macho, porque así se alimentan mejor y aseguran su fecundación; del mismo modo que para las celadoras sádicas, lo natural, lo superlógico, es someter a los pibes). Lo de "esas hembras no son dulces, no", está más que claro: no son dulces porque no tiene nada de dulce que las mantis se lastren al macho y que las celadoras vejen a los pibes; unas y otras carecen de la dulzura de la femineidad. Lo de "tal orgía van a banquetear / sin descanso van a devorar", está aludiendo a que una manti hembra por lo general, es fecundada por varias mantis machos, y a todos se los come luego del apareamiento; del mismo modo en que las celadoras se comportan con los chicos del reformatorio, siempre sometiéndolos a bajezas y crueldades.