domingo, 4 de diciembre de 2011

EL BAZAR DE WAKEMAN & FRIPP























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

El bazar de Wakeman & Fripp
(Beilinson-Solari)

¡Wakeman & Fripp!
Algo muy escandaloso, algo escandaloso.
Algo escandaloso sucedió en el bazar.
Algo muy escandaloso pero muy escandaloso.
Algo escandaloso sucedió en el bazar.
Algo muy escandaloso sucedió en el bazar de Wakeman & Fripp.

A este tema -un roquito ortodoxo, bien cuadrado- también se lo conoce indistintamente como "Patricio disco show" y "Patricio super show". 
¿Qué es un bazar? En general, la palabra remite a un comercio en el que puede hallarse infinidad de artículos, tanto para el hogar como para obsequiar; esa es la acepción más común. Pero ocurre que en realidad, un bazar (vocablo que en persa significa "sitio de precios bajos"), era un mercado a través del cual las clases más bajas de la sociedad se oponían a la economía que favorecía a las más altas, y especialmente; a la político-religiosa propia de los estados fundamentalistas islámicos. En ese contexto, el bazar al que alude Solari es, obviamente, una metáfora para designar a la cultura rock -que al ser eso, una cultura, es universalista y no está ceñida a un solo género musical; hay en ella de todo (como en un bazar persa), y nació para ser contestaria (también como un bazar persa). 
En cuanto a Wakeman y Fripp, el primero es Richard Wakeman, extraordinario tecladista que integrara la banda Yes; y Fripp es el eximio guitarrista Robert Fripp, líder del grupo King Crimson. Ambos, íconos insoslayables del rock progresivo.
El "escándalo" que se menciona en la letra, está referido a circunstancias puntuales por las cuales hubieron de atravesar, y que marcaron un clivaje en sus carreras.

Comencemos por lo que le aconteció a Fripp con una compañía discográfica: había proyectado un disco en el cual todos los temas iban a ser cantados por el vocalista Daryll Hall; pero el sello con el cual Hall tenía contrato, objetó su participación en el disco de Fripp, alegando que la temática de las canciones que éste había compuesto, no se condecía con la imagen pública de Hall, y que si éste aparecía en un disco cantando esas canciones, se iba a ver afectada su carrera, bla bla bla... A todo esto, Fripp ya había anunciado en los medios periodísticos que iba a lanzar el disco, y ante la objeción de la compañía que tenía los derechos sobre Hall; se vio obligado a recurrir a otros cantantes. Así que eso -que seguramente incidió no poco en su visión negativa sobre las discográficas, con las cuales mantuvo siempre una relación conflictiva (llegó incluso a anunciar que dejaba de tocar profesionalmente debido a esa causa)- es lo “algo escandaloso” a lo cual alude -irónicamente, desde luego- el Indio. Por otra parte, y estimo pertinente citarlo, Fripp y Solari tienen una común afición en un ámbito que no es el musical: son fervorosos lectores del filósofo George Gurdjeff.
Con respecto a Wakeman, su "escándalo" consistió en una particularidad, la cual aunque parezca ridículo; muchos tomaron en serio como causa de su alejamiento de Yes: todos sus integrantes eran vegetarianos; menos él. Por supuesto, los motivos que lo llevaron a irse de la banda pasaron por las diferencias musicales surgidas entre él y sus compañeros, que se manifestaron tras la edición del álbum conceptual Tales From Topographic Oceans, en la gira de presentación del mismo; y no por negarse a seguirlos en la decisión de no comer carne. Pero como Wakeman eligió -quizá para burlarse del misticismo y la extravagancia de sus colegas- un curioso modo de evidenciar su descontento, superándolos en excentricidad: durante un show, pidió comida india y procedió a consumirla allí mismo, en el escenario.
En fin, cosas de genios: Wakeman, Fripp y obviamente... Solari.

EL BAZAR DE WAKEMAN & FRIPP (Margarita Xirgu,1979)

PATRICIO DISCO SHOW (EL BAZAR DE KAKEMAN & FRIPP) Studio Free Pub, 1985

PATRICIO SUPER SHOW (EL BAZAR DE WAKEMAN & FRIPP) Paladium, 1986

-Juan Carlos Serqueiros-

CARTA DE JAMES JOYCE A SU ESPOSA
























CARTAS DE AMOR QUE DESTILAN TINTA

(Publicado en el diario El Comercio, de Ecuador)

De James Joyce a su esposa Nora Barnacle

Dublin, Diciembre 9, 1909
Mi dulce y traviesa pajarita cogedora. Aquí está otro billete para comprar lindos calzones o medias o ligas. Compra calzones de puta, amor, y asegúrate de rociarles las piernas con algún agradable aroma y también de mancharlas un poquito atrás.
Pareces ansiosa de saber cómo recibí tu carta que dices es peor que la mía. ¿Cómo que es peor que la mía, amor? Sí, es peor en una o dos partes. Me refiero a la parte en la que dices que lo harás con tu lengua (no me refiero a que me chupes) y en esa amable palabra que escribiste bien grande y subrayada, pequeña canalla. Es excitante escuchar esa palabra (y una o dos más que no escribiste) en los labios de una chica. Pero prefiero que hables de ti y no de mí. Escríbeme una larga, larga carta, llena de esas y otras cosas, acerca de ti, querida. Ahora ya sabes cómo regalarme una erección. Dime las más pequeñas cosas acerca de ti tan detalladamente mientras sean obscenas, sucias y secretas. No escribas otra cosa. Deja a cada oración llenarse de sucias e impúdicas palabras y sonidos. Son lo que más amo oír y ver en el papel, porque las más sucias son las más hermosas.
Las dos partes de tu cuerpo que hacen cosas sucias son las más amadas por mí. Prefiero tu culo, querida, a tus tetitas porque hace cosas más sucias. Si amo tanto tu coño no es tanto por ser la parte de tu cuerpo que penetro, sino porque hace otra cosa sucia. Puedo pasar todo el día acostado putañando mientras miro la divina palabra que escribiste, y la cosa que dices quisieras hacer con tu lengua. Desearía poder oír tus labios murmurando esas celestiales y excitantes palabras sucias, ver tu boca haciendo ruidos y sonidos sucios, sentir tu cuerpo culebreando debajo mío oír y oler los gruesos sucios pedos de niña irse pop pop fuera de tu hermoso culo desnudo de niña y coger, coger, coger el sexo de mi caliente villana, mi pequeña y cogedora pajarita, por siempre.
Estoy feliz ahora, porque mi putita dijo que quiere que lo hagamos por atrás, y quiere que la coja por la boca, y quiere desabotonarme y sacar mi petaca y chuparla como una teta. Más y más sucias que éstas cosas quiere ella hacer, mi pequeña y desnuda cogedora, mi pícara y culebreadora pequeña culeadora, mi dulce y sucia pedorrita.
Buenas noches mi pequeño coñito, me voy a acostar y jalármela hasta acabar. Escribe más y más sucio, querida. Hazle cosquillitas a tu pequeño pene mientras me escribes para que te haga decir peores y peores cosas. Escribe las palabras obscenas grandes y subrayadas y bésalas y ponlas un momento en tu dulce sexo caliente, querida, y también levanta un momento tu vestido y ponlas debajo de tu querido culito pedorreador. Haz más si quieres y mándame entonces la carta, mi querida pajarita cogedora de enojado trasero.
JIM
 

EL CUERVO






















El cuervo
(Edgar Allan Poe)

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”
 
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!  

HISTORIAS DE CANCIONES: LA CUCARACHA























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

LA CUCARACHA

Pobrecito de Madero
casi todos le han fallado
Huerta el viejo bandolero
es un buey para el arado

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar,
porque no tiene,
porque le falta,
marihuana que fumar 

El que persevera alcanza
dice un dicho verdadero
yo lo que quiero es venganza
por la muerte de Madero

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar,
porque no tiene,
porque le falta,
marihuana que fumar

Todos se pelean la silla
que les deja mucha plata
en el norte viva Villa
y en el sur viva Zapata

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar,
porque no tiene,
porque le falta,
marihuana que fumar

Con las barbas de Carranza
voy a hacer una toquilla
pa’ ponérselo al sombrero
de su padre, Pancho Villa

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar,
porque no tiene,
porque le falta,
marihuana que fumar

Que bonita soldadera
cuando bailan el fandango
viva Pánfilo Natera
el orgullo de Durango

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar,
porque no tiene,
porque le falta,
marihuana que fumar

En la mina todo brilla
asi son sus minerales
ya murió Francisco Villa
general de generales

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar,
porque no tiene,
porque le falta,
marihuana que fumar 

Contrariamente a la creencia generalizada, La Cucaracha no es en realidad una canción mexicana; sino española.
Y es antiquísima, ya que su origen se pierde en la noche de los tiempos, siendo imposible determinar fehacientemente de qué época data; porque incluso hay quien sostiene que es de los años de la guerra de España por liberarse de la ocupación de los moros. Posteriormente, los mexicanos la adoptaron como propia, le pusieron ritmo de rumba, de corrido y de varios otros géneros, y le fueron introduciendo variantes en la letra (La Cucaracha no tiene una letra determinada que pueda considerarse "la original", sino cientos de ellas), adaptando la misma a las circunstancias sociopolíticas que iba viviendo México, y mutándola en función de lo que se le ocurría a cada uno de los bandos que luchaban entre sí.
En la revolución mexicana de 1913, el pueblo partidario de Villa y Zapata, “bautizó” a un general mexicano llamado Victoriano Huerta -un tipejo sucio, corrupto, sanguinario, ladrón y despreciable; famoso por sus tropelías y también por su afición a la marihuana- con el mote de "la cucaracha". O sea, buscaron un insecto que represente lo más repulsivo y deleznable, y por eso le pusieron “cucaracha" a Huerta. Y ahí las tropas zapatistas le cambiaron el estribillo por uno que decía: "La cucaracha / La cucaracha/ ya no puede caminar / porque no tiene / porque le falta / la marihuana que fumar".


-Juan Carlos Serqueiros-
  
 

HISTORIAS DE AMISTADES MÁS ALLÁ DE LA MUERTE: EL PERRO BOBBY














































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Ignoro quién habrá narrado esta historia; pero la comparto porque es excelente.


El perro Bobby era el fiel compañero de un policía llamado John Grey quien vivió en Edimburgo, Escocia; alrededor de 1856.  John y el perro se convirtieron en amigos inseparables hasta 1858, cuando John murió de tuberculosis y fue enterrado en el cementerio anexo a la iglesia de Greyfriars. Su perro Bobby se hizo famoso porque durante 14 años permaneció en la sepultura de su amo durante todas las noches, hasta su propia muerte (encima de la tumba de John) en 1872. Bobby era un skye terrier, raza esta oriunda de la isla de Skye, reconocida por su lealtad y compañerismo. Los skye terriers se popularizaron entre la nobleza de Escocia, debido a esas cualidades.
Una tradición conectada a “Bobby” y el castillo de Edimburgo, es la del disparo de la batería de cañones de las 13 horas. Se dice que a fin de sincronizar los relojes de toda Edimburgo, a las 13 hs., se disparaba una batería (tradición esta que aún hoy se mantiene). Al tiempo de que esta costumbre comenzó, Bobby –que ya no tenía amo, pues su dueño John Grey ya había fallecido tiempo antes- vagabundeaba siempre en las cercanías del castillo; y en los cuarteles de éste, se hizo amigo de un sargento llamado Scott. El sargento Scott presentó a Bobby a sus compañeros, y todos le dieron la bienvenida al nuevo camarada peludo. Una de las responsabilidades del sargento Scott era la de ayudar a disparar el cañón, y Bobby siempre lo seguía a las rampas del castillo para ser testigo de la acción. Inmediatamente después del disparo de la una en punto, Bobby se dirigía a un restaurante llamado “The Eating House”, donde el dueño regularmente le daba a Bobby su almuerzo. Muy pronto, se convirtió en una atracción diaria para la gente, ver a Bobby ir a pedir su comida. Y además, una multitud frecuentemente se reunía en la entrada del cementerio para esperarlo, porque Bobby no perdía tiempo: inmediatamente después de comer en el restaurante, corría hacia el cementerio para sentarse pacientemente al lado de la tumba de John Grey, su amo fallecido.
Debido a que Bobby es una parte querida de la rica historia de Edimburgo, su collar y su plato se preservan en la Casa Huntly, el museo dedicado a la historia de la ciudad. La Casa Huntly es una casa restaurada que data del siglo XVI. Después de una amplia renovación, el museo se abrió en 1932. El collar que pertenecía a Bobby y que está en la Casa Huntly es más que un collar típico: después de la muerte de John Grey, Bobby no tenía dueño oficial. Era amado y regularmente alimentado por las familias y comerciantes situados alrededor del cementerio, pero nadie había pagado su patente; y por ello, Bobby había visto la muerte de cerca en varias ocasiones, debido a que carecía de licencia. El Sr. James Brown, viejo cuidador del cementerio, contó como  Bobby se encontraba acostado sobre el túmulo funerario, a la mañana siguiente al entierro. A los perros no se les permitía entrar al cementerio, por lo tanto, el Sr. Brown debía perseguir al perrito hasta sacarlo de allí, pero, a la mañana siguiente, el perro volvía. Una segunda vez  Bobby fue ahuyentado, sólo para encontrarlo nuevamente en el lugar habitual, tiritando sobre el suelo frío y húmedo de la tumba de Gray. En ese momento, el cuidador sintió pena por el perrito y le permitió quedarse. Aún en los días de clima más horrible, Bobby no abandonaba su posición, a menudo, aullaba a aquellos que intentaban convencerlo de que se quedase en sus casas. Bobby no tenía licencia y estaba en peligro de muerte. Afortunadamente para Bobby, el alcalde de la ciudad, Sir William Chambers era un amante de los perros. Como jefe del municipio, era un hombre poderoso y cuando el asunto de la licencia de Bobby surgió, pidió conocer al perrito. Sir William quedó encantado con Bobby y así fue como decidió pagar por su licencia indefinidamente. A Bobby se le dio un nuevo collar, el que hoy se encuentra en exhibición, y un plato de bronce con la siguiente inscripción: “Greyfriars Bobby del Alcalde, 1867, autorizado”. Bobby murió en 1872, y fue enterrado a poca distancia de la tumba de su amo. Posteriormente, en el sitio donde están los restos del perro, se colocó una lápida.
Un año después de la última guardia de Bobby sobre la tumba de su amo John Gray; la Baronesa Angela Georgina Burdett-Coutts, conmovida al conocer la historia del perro, hizo esculpir en su honor una estatua y una fuente para conmemorar la vida de un perro devoto y la historia de una amistad que superó la muerte. A unos pocos pasos del cementerio de la iglesia de Greyfriars, se encuentra la famosa estatua de "Bobby". Y enfrente, hay un pub que lleva nombre de "Bobby" en su homenaje.

Nota mía: En nuestro país, el Indio Solari creó una canción (inédita) titulada “De aquellos (estos) polvos futuros lodos”, en cuya estrofa inicial se menciona metafóricamente la fidelidad de Bobby. La letra de la canción comienza con la frase: “El perro Bobi es un servicio de amor a todo rock”. Si querés acceder a mi artículo al respecto, cliqueá sobre el enlace:


-Juan Carlos Serqueiros-

sábado, 3 de diciembre de 2011

LADRÓN DE MI CEREBRO























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Ladrón de mi cerebro
(Beilinson-Solari)


Cacería hecha con dos naipes
(datos feos, por eso brindamos).
El mejor testigo se puede contradecir
por eso brindamos, ladrón de mi cerebro.
Trato hecho sobre un tapete
comodines y las jotas abren.
Ella es bailarina de la Caja Musical
él es el peligro, ladrón de mi cerebro.
No quiero que me digas nada
si es tan duro vivir como un duro.
Si corrés peligro con sólo venir aquí
no me digas nada ladrón de mi cerebro.
Ladrón de mi cerebro

El "ladrón de mi cerebro" es lo que lo lleva a timbear y a drogarse. El tipo es consciente de que la suya es una vida de imposturas y de dependencia hacia las drogas y el juego. Su cerebro, o sea, su racionalidad, le indica que no está yendo por buen camino; pero la compulsión a escolasear y drogarse es más fuerte que su raciocinio. Y es eso que es incapaz de dominar, lo que le "roba" el cerebro, lo que triunfa sobre sus buenas intenciones de vivir sin timbear y sin falopearse.
"Cacería hecha con dos naipes / (datos feos, por eso brindamos).": "Cacería” en lunfardo, es ir en busca de drogas, de narcóticos. Se refiere a que con una guita que ganó en el escolazo (“dos naipes”) salió a comprar frula. Sabe que ambas cosas, el juego y la droga, no le hacen ningún bien; pero el vicio es más fuerte que su consciencia. Y encima, son “datos feos”, es decir, le pasaron data no del todo confiable con respecto al sitio y al dealer a quienes dirigirse en procura de merca. Con la guita de la timba no le alcanzó para mucha cocaína, así que tiene que compartirla con los demás ("por eso brindamos", donde la acción de brindar, tiene que ver no con la común de entrechocar las copas; sino de compartir la mandanga, ya sea la bolsa, la tiza o el formato que le hayan provisto).
"El mejor testigo se puede contradecir / por eso brindamos, ladrón de mi cerebro.": Un consuelo tonto, de conformista resignado. Se está diciendo a sí mismo que así como un tipo que está muy bien preparado para hacer el papel de testigo en un juicio y responder con éxito cualquier pregunta que le formulen, puede eventualmente fallar y contradecirse en algo, ante una pregunta hábil del fiscal o del defensor, según sea el caso; también se puede contradecir la persona que le pasó el dato para ir de "cacería" en busca de droga, y darle información que, en esa oportunidad, no fue satisfactoria y por eso debió compartir con alguien la poca merca que alcanzó a transar. Es una suerte de "y bueno, quelevachaché". Y de paso, es una especie de auto indulto para su propia contradicción: la cantidad de veces que se debe haber dicho a sí mismo: "basta de timba y basta de merca" y nunca cumplió, ¿no? Y... la carne es débil, viste...
"Trato hecho sobre un tapete / comodines y las jotas abren.": Se refiere a que las reglas con que han de jugar al poker (es un juego que tiene muchas variantes y son los jugadores los que convienen entre ellos cuál de todas es la que van a jugar en esa oportunidad), las arreglan, no previamente; sino una vez que están sentados ante la mesa de juego, ante el tapete o “carpeta”. En este caso, los jugadores acuerdan jugar una modalidad del póquer que consiste en que el que es mano, abra el juego mínimamente con un par de jacks (jotas), y si no tiene ese juego o alguno superior; el que es mano debe abstenerse de abrir y pasa a hacerlo el jugador que le sigue en orden. Además, han pactado jugar con comodines (hay variedades del póquer en las que se juega sin comodines), y éstos pueden ser: las cartas que expresamente han sido creadas en la baraja francesa con esa finalidad (jockers); o bien alguna otra carta que de antemano se designe como comodín (las cartas con el 2 son el ejemplo más frecuente para utilizarse como comodines).
"Ella es bailarina de la Caja Musical / él es el peligro, ladrón de mi cerebro.": Por un lado estaría pintando todo como una especie de ambiente de timba, lujo, droga, diversión y sexo, tipo Las Vegas, digamos, refiriéndose a una mina a la cual se ha propuesto conquistar -probablemente una corista (“bailarina”)-, para lo cual precisa mucha guita, la cual espera obtener a través del escolazo. Además de la cita de la bailarina, se menciona a un “él es el peligro”, como si estuviera aludiendo a que la bailarina tiene un tipo que es el dorima, el novio o la pareja, y obviamente, si el chabón de la canción quiere curtirse a  la bailarina; el otro tipo va a representar un peligro para él. Es consciente del riesgo que corre, pero esa es su vida. Para ilustrar todo eso, el Indio recurre a la metáfora de la "Caja Musical", en la cual engloba ambos anhelos del chabón: la bailarina que se quiere levantar y la caja del casino donde espera cobrar sus fichas, sus eventuales ganancias. Y por otro lado, la metáfora tiene otro sentido, uno que subyace, en el cual se relativiza el daño que puede causarle la frula, ya que “ella” vendría a ser la droga, y “él es el peligro” vendría a ser el juego.
"No quiero que me digas nada / si es tan duro vivir como un duro. / Si corrés peligro con solo venir aquí / no me digas nada ladrón de mi cerebro.": Hace un rechazo de las advertencias que le dicta su consciencia. No quiere que ésta "le diga nada", porque esa es la vida que él lleva; optó por eso, es así y punto. Él vive "como un duro" (además con lo de duro está aludiendo a su compulsión a drogarse, a vivir duro por la merca que consume), es decir como un aventurero dispuesto a jugarse todo en la timba, a drogarse, y a quien no lo arredran los peligros que corre. Él ya corrió el riesgo que implica llegar hasta allí(“si corrés peligro con solo venir aquí”), y ya bastante duro es vivir como un duro, como para que encima de eso; su conciencia lo joda con reproches. 

En fin...

Enlace a la canción en You Tube


-Juan Carlos Serqueiros-

MURGA PURGA























Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Murga purga
(Beilinson - Solari)

Buche! Sebo! Buche!
Vos... bola de mierda!
Ya no hay más propina!
No! No!
Un borracho malo
carne que camina
parida con un pedo triste!
Sos un moscón zumbón
que quedó atrapado
en un vaso boca abajo.
Penas del corazón
que duran, siempre
menos que las de prisión.
Chivato!

En el concepto general de Momo Sampler, esta sociedad de hoy -con lo de "de hoy", me refiero no al aquí y ahora, sino al "hoy" de la época en que se lanzó el disco (año 2000)- y sus componentes, son como una murga en carnaval. Y el título está aludiendo a otro personaje de esa fauna. 
En este caso, se trata de alguien deleznable: un buchón, un confidente de la yuta, que vende y traiciona a otros delincuentes delatándolos a la cana para "purgar" su condena en la cárcel y hacerla más liviana. 
También, con la metáfora de la purga, el Indio está condenando la traición del personaje, ya que lo tilda de “mierda” (la consecuencia de tomar un purgante es largar toda la mierda acumulada), lo está comparando con un bolo fecal (“bola de mierda”, le dice en la primera estrofa) al que hay que expulsar mediante una buena purga. 
La canción es una suerte de “pase de factura” del Indio para alguien, una vendetta personal tardía, digamos; porque el propio Solari dijo en un reportaje a la revista La García lo siguiente:

Periodista: Murga purga está claramente dedicada a alguien... 
Indio: Y, son viejas venganzas. Son mambos que uno aprovecha en un tema arrasador. Ese es un rocanrol con una baucazo abajo, y a grito pelado, para mandarle un último mensaje a alguien, pero ya no tiene esa importancia. Ya no tiene la importancia del mensaje, porque a veces lo que estás reviviendo es una cosa que está muerta, pero simplemente es una manera de representarse una situación de cierta traición o algo que pasó en algún momento.

"Buche! Sebo! Buche! / Vos... bola de mierda!": El tipo es un buchón (“buche”), un confidente de la cana, y ésta lo usa de “sebo”, de carnada para atraer y atrapar a otros delincuentes. Es sabido que la yuta apela a estas tácticas. Se usa a algún preso dispuesto a prestarse a ese jueguito de traicionar a otros delincuentes, lo dejan salir de la cárcel circunstancialmente y lo hacen participar de ilícitos, todo en connivencia con la policía, que avisada previamente por el buchón que hace de sebo, aprovecha para atrapar a los otros malvivientes traicionados por el buchón.
"Ya no hay más propina! / No! No!": Ya lo usaron y no lo precisan más. Ya cumplió su cometido, entonces lo descartan. Ya no le van a pagar sus traiciones, no va a ligar más "propinas". Traicionó a los otros delincuentes y la jugada le salió para el orto: no sólo no va a salir de la cárcel; va a tener que seguir adentro, sino que además; es probable que los otros presos lo hagan cagar por buchón.
"Un borracho malo / carne que camina / parida con un pedo triste!": El tipo ya no es una persona; luego de su traición no vale nada para nadie, ni siquiera para él mismo. No le queda ni un rastro de autoestima, es sólo "carne que camina", ya no tiene objeto su vida. El Indio insinúa que su decisión de convertirse en buchón de la cana la tomó (“parida”) estando en pedo, con una curda depresiva (“pedo triste”); pero eso no lo disculpa al chabón; por esa causa es un “borracho malo”.
"Sos un moscón zumbón / que quedó atrapado / en un vaso boca abajo.": Impresionante y cruel metáfora del Indio: ahora el tipo está atrapado, sin salida posible. Al convertirse en batidor eso no tiene retorno, y tendrá que afrontar las consecuencias, que seguramente no van a ser otras que su propia muerte a manos de los otros presos que lo van a amasijar en la cárcel por ser buchón.
"Penas del corazón / que duran, siempre / menos que las de prisión.": Otra alusión al estado depresivo que tenía cuando decidió volverse un buchón de la cana; y que a la vez el Indio lo hace aparecer como una suerte de moraleja: el tipo se tendría que haber bancado su pena, su depresión, y tendría que haber cumplido su condena a prisión sin tratar de reducirla a cambio de batir a los demás; ahora es tarde para lamentos, ya hizo lo que hizo y no tiene retorno...
"Chivato!": Anatema del Indio para el tipo. Un "chivato" es en la jerga de las comunidades latinas que viven en EEUU, un buchón, un batidor, un confidente de la policía.

 Enlace a la canción en You Tube

-Juan Carlos Serqueiros-

LOS DIENTES DE BELGRANO























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

El 20 de junio de 1903 se inauguró, durante la segunda presidencia de Julio A. Roca (transcurrida entre 1898 y 1904) el Mausoleo de Belgrano. 
La iniciativa, llevada adelante en 1895, no había nacido de ningún organismo oficial; sino que se había originado en una inquietud surgida en la juventud porteña, concretamente, entre los estudiantes. Se organizó una suscripción pública a fin de generar los fondos necesarios para la obra, y al término de la misma se habían juntado $ 107.725,25. Una vez reunido el dinero, una comisión ad hoc llamó a concurso de proyectos de escultores argentinos, italianos y franceses; resultando ganador del mismo el artista italiano Ettore Ximenes. Para el acto inaugural se acuñaron medallas conmemorativas de cobre, como la que se muestra en la imagen.
El hecho no estuvo exento de particularidades que es preciso y útil conocer. Por ejemplo, hay discrepancia entre la fecha de inauguración consignada en las medallas (y también estipulada oficialmente); y la que daba el diario La Nación, de Mitre, que anunciaba que la misma se produciría en octubre de 1902. ¿Acaso hubo dos eventos, o se trataba de un error en alguna de las dos versiones? Quien esto escribe, estaba convencido de que hubo un único acto y de que la fecha exacta era la que se daba oficialmente; pero para despejar dudas, consulté al Instituto Belgraniano,  el cual gentilmente me confirmó que hubo una sola inauguración y que fue el 20 de junio de 1903. La contradicción entre la realidad y lo oportunamente anunciado en La Nación,  posiblemente puede haberse dado por cualquiera de estos dos motivos: que se hubieran producido demoras en la conclusión de las obras, no llegándose en consecuencia a efectivizar la inauguración en la fecha publicada en el diario; o que la información con la que contaba La Nación fuese errónea, simplemente. Sea lo que haya sido, lo real y concreto es que la inauguración fue el 20 de junio de 1903 y no cabe duda alguna al respecto.
El 4 de setiembre de 1902, el gobierno dispuso la exhumación de los restos del General Belgrano, que estaban enterrados en el atrio de la iglesia de Santo Domingo, con el objeto de depositarlos en una urna, la cual sería posteriormente colocada en el Mausoleo cuya construcción se estaba finalizando.  
Al día siguiente, esto es, el 5 de setiembre, el diario La Nación  publicó una anodina nota en la cual "informaba" al público sobre ese acontecimiento. En ella se abundaba en consideraciones sobre la gran alarma (sic) del ministro de guerra Pablo Riccheri, al comprobar que retirada la losa bajo la cual debía estar el ataúd con los restos de Belgrano; éste no se encontraba (sic), y que a raíz de esa circunstancia, Riccheri "hizo retirar a todos los presentes creyendo que se trataba de un sabotaje. El servicio de seguridad retiró al público y se siguió con el trabajo hasta que se encontró debajo de la bóveda los restos de Manuel Belgrano" (sic). 
La nota prosigue en el mismo tono, mencionando que al final, la razón por la cual el ataúd no se encontraba, era que se había deshecho por el paso del tiempo (lo cual debiera haberles parecido de entrada lo  obvio: a Belgrano, que murió en la extrema pobreza, lo habían enterrado en un simple cajón barato de pino -así le había pagado la Patria por la cual combatió y a la que dio nada menos que su independencia-, de modo que lo lógico era que un ataúd ordinario de pino, se hubiera desintegrado), y que los huesos de Belgrano estaban deshechos y dispersos. "A medida que se iban sacando se depositaban en una bandeja de plata que sostenía uno de los monjes del convento" (sic) bla bla bla... Seguía la nota con una aparentemente irrelevante frase, mencionada en un contexto de así como al pasar: "Se han encontrado en relativo buen estado algunos dientes" (sic), y concluía en el mismo estilo, diciendo que "el escribano del gobierno" (un tal Enrique Garrido) "labró un acta que fue firmada por los presentes", y que "los restos de Belgrano fueron depositados en el altar mayor, esperando la terminación del suntuoso mausoleo" (sic). Hasta ahí, pareciera que la nota de La Nación contaba, y hasta con detalles, los hechos, y que por ende, reflejaba la verdad.
Pero hete aquí que mentir no es sólo decir mentiras; sino también no decir toda la verdad. Y eso era exactamente lo que había hecho Mitre en su diario La Nación: mentir, ocultando una parte sustancial de los hechos; porque la versión que de los mismos da su principal competidor, La Prensa, en su edición de la misma fecha, es decir, el 5 de setiembre de 1902, destapó la olla y dejó al desnudo la artimaña de La Nación y por qué Riccheri, supuestamente "alarmado" por un presunto "sabotaje" porque no aparecía el ataúd; mandó retirar al público que se hallaba presente
Era todo mentira; la verdad era que el escribano del gobierno no había detallado (adrede, por supuesto; el sujeto estaba metido hasta la nariz en el enjuague) en el acta todos los restos del prócer encontrados, y que los ministros Riccheri y González se habían robado cada uno de ellos un diente de Belgrano.
Consecuentemente, hubo tamaño alboroto, y ese mismo día, a raíz del escándalo; tanto Riccheri como González se vieron obligados a devolver al superior de la iglesia Santo Domingo los dientes de Belgrano que habían sustraído (demás está decir que de no haber publicado el diario La Prensa su artículo especificando lo que realmente aconteció aquel día, jamás los hubieran devuelto).
Las excusas esgrimidas por los ministros eran pueriles y demostrativas de la impunidad con que contaban y actuaban: Riccheri alegó que se "había llevado un diente para mostrárselo a Mitre y preguntarle acerca de la conveniencia de engarzarlo en oro para después meterlo en la urna"; y González, por su parte, adujo que se "había llevado un diente para mostrarlo a varios amigos". Las pretendidas explicaciones eran una completa patraña: lo de “varios amigos” de González era un eufemismo que el bueno del riojano utilizó en esa oportunidad para no tener que confesar que en realidad, esos "amigos" eran sólo uno: Mitre; y lo de Riccheri acerca de la consulta a Don Bartolo, se trataba lisa y llanamente de otro embeleco. Lo cierto era que ambos se habían robado los dientes para entregarlos a Mitre, de modo que pasaran a engrosar la "colección personal" de éste. Ni siquiera un niño podía ser engañado con semejante mendacidad como eso de "engarzar en oro los dientes para después ponerlos en la urna", porque ¿con qué motivo se van a "engarzar en oro" dos dientes que nunca van a ser exhibidos públicamente, sino que van a ser guardados en una urna herméticamente cerrada? Absurdo por donde se lo mire.
Dos días después del guirigay desatado por los embustes de La Nación, la denuncia de La Prensa y el robo de los dientes de Belgrano en un incalificable acto de necrofilia perpetrado nada menos que por dos ministros del gobierno nacional, a pedido y en beneficio de Mitre; la revista Caras y Caretas, en su edición del 7 de setiembre de 1902, publicó un artículo sobre el Mausoleo de Belgrano supuestamente próximo a inaugurarse (lo cual se verificaría, como vimos antes, recién al año siguiente, el 20 de junio de 1903), la cual se ilustraba con fotografías y un dibujo representando al prócer que aparecía exclamando: "¡Hasta los dientes me llevan! ¿No tendrán bastante con los propios para comer del presupuesto?".

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 2 de diciembre de 2011

EDIPO, ¡OH, EDIPO! DE LAS PERSONAS QUE NO PUDIERON TRAMITARLO.























Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

Hay personas que, sin saberlo, padecen de un complejo edípico mal resuelto, pues las consecuencias de una actitud infantil se arrastran muchas veces como producto de ello, contaminando los vínculos del presente.
Son sujetos que se meten a tallar en triángulos no sólo amorosos, sino también amistosos, filiales, fraternales, etc. Son seres que en forma casi constante, se encuentran en un estado ansioso, y en gran cantidad de casos, se hallan elucubrando o planeando provocar cortocircuitos como forma de descargar una bronca que no saben de dónde les viene. Suelen sentirse ofendidos, desairados, olvidados, marginados, discriminados, envidiados, despreciados, minimizados, instigados, etc., muy a menudo; y por ello buscan alguna manera de seducir, intentando cautivar así, una mirada que tiene destinatario y competencia a la cual querrán herir, dañar o destruir.
También son diestros para instigar indirectamente disputas, sembrando desconfianzas entre los miembros del par. Suele ser la típica persona que se ofrece como confidente y gusta de los grandes embrollos, prodigando a quien quiere como su cómplice, halagos que no siente en modo alguno y que por supuesto, exagera.
Son entonces como niños que buscan llamar la atención; y para ello utilizan varios disfraces que les permitan fingir ingenuidad o fragilidad, camaradería y servicio; hasta apelar a la mismísima lástima o conmiseración de sí. En otros casos, suelen recurrir al humor o al doble sentido, buscando obtener con la risa o la sonrisa, eso que ellos consideran "aprobación".
Cada uno hará gala de su mayor don, según lo que ha sido valorado desde su infancia: quien haya sido educado bajo la exigencia de buenas notas, hará brillar su inteligencia; quien haya recibido una exigencia de modales, será sumamente complaciente; y los que en su hogar hayan valorado la bondad, se pondrán su mejor máscara de seres inmaculados y blancos. Cada uno, según su concepto, buscará descollar por aquello que ha sido considerado desde su hogar parental, una condición deseable y esperada.
Por contrapartida, sus sentimientos principales son la envidia y la venganza, los cuales se despiertan cada vez que se sienten frustrados, derrotados o excluidos de algún paraíso. El principal motor es la rabia competitiva hacia el que inconscientemente, considera "rival"; y cuando se sienta amenazado/a, inferior o en desventaja en cualquier asunto, su mecanismo interno se dispara en forma automática, creando embrollos innecesarios en o entre sus relaciones.
Las personas chismosas, incluso las bien dispuestas a hacer circular versiones; y también las secretivas son un fiel reflejo de lo que significa un Edipo mal tramitado. Como síntoma conexo, suelen perder súbitamente el interés cuando logran su cometido; ya que su "amor" o interés, está supeditado a la triangularidad sostenida y no en una relación yo-tú, donde la paridad iguala a sus miembros. Si se alió en algún momento a "A", para que se pelee con "B", ni bien esto sucede, se olvida de "A" como por arte de magia, buscando otro triángulo en donde hallar la confirmación que jamás podrá alcanzar.
Por eso, si alguna vez estás tentado de vengarte de alguien y echar a rodar algún dardo, real o fantaseado, fíjate bien qué parte tuya está aún dando alaridos de niño colérico. No poder superar esa impotencia, implica pensar que el éxito sigue siendo aniquilar al competidor para ocupar su puesto; en lugar de saber forjar el propio.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica 
M. N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


ÑAM FRI FRUFI FALI FRU























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Ñam fri frufi fali fru 
(Beilinson-Solari)

Voy a cuidar de mi amorcito, 
que está borracha por demás otra vez, 
me llama nene, doctor. 
Yo no la cambio por nada 
cuando empieza a cabalgar. 
Voy a cuidar de mi amorcito, 
que mordió el vidrio por demás otra vez, 
me llama nene, sifón. 
Cuando me muerde alocada 
¡Ñam fri frufi fali fru! 
¡Ñam fri frufi fali fru, 
ñam fri frufi fali fru! 
Yo no la cambio por nada 
cuando empieza a cabalgar.

Es una letra anecdótica, divertida, que describe una situación en la cual una mina con unas cuantas copas encima, desinhibida por el alcohol, en vez de decirle al tipo "mi amor" o "papito"; lo llama "alegre doctor", "alegre sifón", le dice cosas con doble sentido y lo incita; todo en una connotación claramente sensual, sexual. 
Es simplemente eso; la letra no tiene otra pretensión (dicho por el mismísimo Indio en una nota que a continuación transcribo):
Ñam Fi Fru Fi: Es una letra clara, que habla de una relación donde la señora bebe de más, y le dice cosas. En vez de decirle papito le dice doctor, nene sifón. Casualmente este tipo de letras van con los rocanroles, que están asociados a cosas más directas, no tan de ficción.
En cuanto al título, son simplemente palabras puestas al tun tun por el Indio, vaya uno a saber por qué e inspirado en qué. Y ojo al piojo: no confundir lo de "Ñam fri frufi fali fru", con la expresión lunfarda "ñamfi"; o sea, comer y fifar. Al respecto, Willy Crook dijo textualmente:
Lo de Ñam fri frufi fali fru, por ejemplo, va a ser siempre un enigma. Los arqueólogos, dentro de diez mil años, seguirán preguntándose qué carajo quiso decir su autor.

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=-nYgfHj3Mb4