lunes, 15 de mayo de 2023

CÓMO TAPAMOS NUESTRA INCOHERENCIA



























Escribe: Gabriela Borraccetti *

Antes, Química y Alquimia eran hermanas, como también lo eran Astronomía y Astrología, y muchos otros pares divididos que terminaron acusándose entre sí de ciencia y pseudociencia.



Y de resultas de esas divisiones, fuimos quedando igual que nuestros conocimientos: atomizados.
Hoy por hoy, para que un médico te diagnostique acerca de tu nariz, tenés que ir a un otorrinolaringólogo; para que revise tu corazón, a un cardiólogo; para conocer si tus filtros andan bien, a un nefrólogo… Y mientras tanto, proclamamos, ufanos pero inconscientes de nuestras contradicciones, que "todo tiene que ver con todo".
Si supiéramos hasta dónde no sólo el todo nos relaciona, sino que TODOS TENEMOS QUE VER CON TODOS; no seríamos cómplices pasivos de lo que por dejarnos dividir, avalamos en silencio cuando algo le pasa al otro.
Y entonces, seguimos diciendo "andá a saber qué habrá hecho". O gritamos un desconsolado "¡pobre!, que Dios lo ayude", pero sin hacer absolutamente nada. O nos peleamos por ideas hasta arrancarnos la nariz, el corazón y los riñones.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M- P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o whatsapp al +54 9 11 7629-9160.




domingo, 14 de mayo de 2023

ENTREGA



ENTREGA 
(Poema de Gabriela Borraccetti) * 

Tus ojos de fuego me robaban
Hasta el más mínimo secreto,
Y desnuda, quedaba aún más desnuda.

Sin un solo misterio,
Sin nada que esconder,
Sin nada que perder,
Con el alma hecha cielo
Y el amor abriéndose entre los labios.

Sin temor, sin dudas, sin pudor
Y sin pensar en el mañana
Ni en la existencia del ayer.

El tiempo cómplice allí se detenía,
Haciendo de un instante la misma eternidad
Que aún hoy en sombras me acompaña
En los acordes que hicimos canción,
Durante el tiempo en que todo lo que existía
Estaba entre tu río y mi desembocadura.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.







sábado, 13 de mayo de 2023

LE FIACRE. YVETTE GUILBERT NOS CANTA LA TRAGEDIA DEL CORNUDO
























































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Pero, por supuesto, yo tenía coplas de todo tipo, como las del Fiacre con persianas bajas... que, en esa época, ¡parecían atrevidas!... Hoy serían cantadas en el cumpleaños de un niño. (Yvette Guilbert)

Dicen que era fea, que tenía la nariz kilométrica, la boca demasiado grande, el cuello desproporcionadamente largo, el pelo rojo fuego invariablemente recogido "así nomás" con un moño, "a la que te criaste" y sin molestarse en pasar por el coiffeur. También dicen que era desgarbada, escuálida, que no tenía tetas ni culo y que siempre actuaba con un vestido verde que, más que confeccionado por un modista de nota; parecía cortado a hachazos, y que era escotadísimo al cuete nomás, porque abajo... no había nada. Y encima; con esos guantes negros...
Qué sé yo, allá ellos y lo que digan. Para mí, Yvette Guilbert era hermosa, divina. Y por lejos, pero por MUY lejos; me parece la mejor cantante de la Belle Époque. Casi inmóvil sobre el escenario, no necesitaba de ademanes ni tenía que andar gesticulando ampulosamente ni se veía obligada a asumir poses alusivas; porque para conmover con su canción, le bastaban y sobraban las muecas esbozadas en su rostro, y sobre todo; la magia de su voz, de su maravillosa voz.
Esa combinación de gestualidad facial en la que sus ojos y labios expresaban y dejaban traslucir las circunstancias y emociones cualesquiera fueran que se narraran en la letra, y un gorjeo ensoñador en el que no se la oía chingar jamás una nota, un tono, ni incurrir nunca en una infracción del tempo; sacudía hasta el paroxismo a un público que sentía cómo le taladraban el alma aquellas canciones crudelísimas y a menudo sórdidas, que hablaban de la marginalidad, la violencia, el adulterio, la prostitución, la miseria, el aborto, la homosexualidad y el crimen; y que a priori jamás nadie hubiera imaginado que pudiese desgranar tan magistralmente aquella dama genial cuya presencia proyectaba una imagen serena, formal y seria, de "mujer de su casa", tan distante de la de femme fatale, sensual, sugerente y voluptuosa que con empeño cultivaban sus congéneres colegas.
Trataré de hacerme entender mejor apelando a un ejemplo: nadie pudo cantar y decir el tango como lo hizo el Tata Floreal Ruiz, ¿no? ¿Estamos de acuerdo? Bueno, asimismo; nadie pudo cantar y decir la canción parisina como la Diseuse Yvette Guilbert, la diva total.
Vamos a escucharla interpretando una canción de Léon Xanrof que trata sobre un adulterio que deriva en tragedia: en un fiacre (una berlina carrozada tirada por caballos) amarillo (denotando que se trata de un coche de alquiler), van amartelados una mujer y su amante besándose ruidosa y despreocupadamente, porque el carruaje lleva corridas las cortinas cubriendo las ventanillas de modo de ocultarlos a los ojos indiscretos. Ella alza la voz, pidiéndole a él que se saque los anteojos para besarla, porque le lastiman el rostro (u otra parte, vaya uno a saber...). Y en eso, un caballero ya de cierta edad, que justo pasa por ahí, reconoce la voz de su esposa en el interior del fiacre, y seguro ya, pese a no poder verla, de que se trata de ella; muy enojado echa a correr por detrás del carruaje, persiguiéndolo. Pero como los adoquines de madera están mojados, el pobre cornudo resbala, cae y se rompe la crisma. Los adúlteros bajan del fiacre, y la mujer le dice a su amante: "¡Búho (por los anteojos), es mi marido! Ya no tendremos que escondernos de él. ¡Dale cien soles (cinco francos) al cochero!".
Escuche, apreciado/a lector/a, la canción (y no se preocupe: he previsto que quizá usted no entienda el francés -tampoco yo lo hablo, dicho sea de paso-, así que además del video; transcribo, más abajo, la letra en el idioma original en que fue escrita, y también traducida al castellano):

LE FIACRE
(Léon Xanrof)

Un fiacre allait, trottinant
Cahin, caha, hu, dia, hop là!
Un fiacre allait, trottinant
Jaune, avec un cocher blanc

Derrière les stores baissés
Cahin, caha, hu, dia, hop là!
Derrière les stores baissés
On entendait des baisers

Puis une voix disant "Léon!"
Cahin, caha, hu, dia, hop là!
Puis une voix disant "Léon!
Mais tu fais mal, ôte ton lorgnon!"

Un vieux monsieur qui passait
Cahin, caha, hu, dia, hop là!
Un vieux monsieur qui passait
S'écrie "Mais on dirait qu' c'est...

Ma femme, donc j'entends la voix"
Cahin, caha, hu, dia, hop là!
"Ma femme, donc j'entends la voix"
Y se lancer sur le pavé en bois

Mais y glisse su' l' sol mouillé
Cahin, caha, hu, dia, hop là!
Mais y glisse su' l' sol mouillé
Crac! il est écrabouillé.

Du fiacre une dame sort et dit
Cahin, caha, hu, dia, hop là!
Du fiacre une dame sort et dit:
"Chouette, Léon! C'est mon mari!

Y a plus besoin d' nous cacher,
Cahin, caha, hu, dia, hop là!
Y a plus besoin d' nous cacher
Donne donc cent sous au cocher!

EL FIACRE
(Léon Xanrof)

Se fue un fiacre, trotando
Cahin, caha, hu, dia, salta allí!
Se fue un fiacre, trotando
Amarillo, con un cheque en blanco

Detrás de las persianas bajadas
Cahin, caha, hu, dia, salta allí!
Detrás de las persianas bajadas
Pudimos escuchar besos

Entonces una voz que dice "Léon!"
Cahin, caha, hu, dia, salta allí!
Entonces una voz que dice "¡Léon!
¡Pero me haces mal, quítate los anteojos!"

Un viejo caballero que pasaba
Cahin, caha, hu, dia, salta allí!
Un viejo caballero que pasaba
Gritó "Pero diría que es ...

"Mi esposa, entonces escucho la voz"
Cahin, caha, hu, dia, salta allí!
"Mi esposa, entonces escucho la voz"
Y se lanzó sobre el pavimento de madera

Pero resbaló en el suelo mojado
Cahin, caha, hu, dia, salta allí!
Pero resbaló en el suelo mojado
Crac! Él está aplastado.

Desde el fiacre sale una dama y dice:
Cahin, caha, hu, dia, salta allí!
Desde el fiacre sale una dama y dice:
"¡Búho, Léon! ¡Ése es mi marido!

Ya no necesitamos escondernos
Cahin, caha, hu, dia, salta allí!
Ya no necesitamos escondernos
¡Dale al cochero cien soles!"


Le deseo que haya disfrutado de la canción y de la historia tanto como yo. ¡Hasta pronto!

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Henri de Toulouse-Lautrec, "Yvette Guilbert saluant le public (Yvette Guilbert saludando al público)", óleo sobre papel, 1894.

viernes, 12 de mayo de 2023

CUANDO JUZGAMOS A LOS DEMÁS



















Escribe: Gabriela Borraccetti *

No podemos ser tan ingenuos hasta el extremo de creernos Su Santidad en las intenciones, Su Excelencia en la razón o Su Majestad en cada pronunciamiento.
Apenas invertimos los roles, advertimos que lo que les criticamos a los otros; nosotros también lo hacemos. Pretender que los demás sean como satélites que orbitan a nuestro gusto, es ubicarnos en un sitio que permanentemente levanta el dedo y juzga, y que puede funcionar en la adolescencia y en ciertos grupos de adultos que no crecen y menos aún diferencian entre admiración y endiosamiento.
Criticar y defenestrar o alabar e idealizar, son los extremos que nos hacen vivir en una eterna disconformidad con todo, como si fuéramos el compendio del equilibrio, mirando de reojo o directamente dando la espalda a todos los errores que hemos cometido y que por haberlos cometido, no son pasado sino un estado humano del ser.
Tenemos definiciones para lo correcto, la bondad, el sentido común, la sensatez, la locura, la felicidad y hasta el buen gusto y la verdad; todas fabricadas por el poder y la normalización de dicho poder en nuestras vidas.
Obviamente, con esa vara, que terminamos creyendo propia, multiplicamos el modelo y vamos a medir a los demás, a juzgarlos como buenos, malos, inteligentes, idiotas, falsos, veraces... Le corregimos a alguien hasta las faltas de ortografía aunque entendamos lo que escribe. Pero nos mantenemos siempre vigilantes y en posición de policía, en este caso, del lenguaje.
¡Cómo nos gusta criticar a las fuerzas represoras sin vernos como ellas! ¿Qué tal darse una vuelta por el propio jardín para hacer una buena poda en nuestras actitudes? Algo así como vernos de tamaño humano y nunca divino, cosa de no irnos ni tan alto que un día se nos rompa el pedestal, ni tan bajo de sentirnos insignificantes hasta el límite de la invisibilidad.
Si nos podemos apreciar con el mundo de defectos y virtudes que somos, no podremos ya señalar a casi nadie. Y si bien parece fácil, es un camino contrario al que solemos seguir.
Comencemos por tomar en cuenta que toda verdad es aquella que se impone por fuerza de algún poder y partamos desde allí. En el camino se romperán muchas de las cosas que hoy, sin que las veamos, nos enferman, nos aíslan y ponen a un milímetro los bordes oscuros de una existencia sin sentido.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

jueves, 11 de mayo de 2023

SIMPLEMENTE UNA MUJER






















SIMPLEMENTE UNA MUJER
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

Tengo al fuego ardiendo en el alma,
Al viento soplando en las venas,
Al huracán rompiendo mi cabeza,
Al cielo durmiendo en un puño....
Y en mi corazón reposa, tranquila,
Simplemente una mujer.

-Gabriela Borraccetti-

Imagen de portada: Margherita Marzotto, "Gabriela", acrílico sobre tela, contemporáneo.

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o whatsapp al +54 9 11 7629-9160.





miércoles, 10 de mayo de 2023

SI YO...




































SI YO…
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Si me hubiese quedado
En la superficie de la vida,
Aún por ella nadaría
Como esclavo del logro
En una carrera demencial
De ejecutivo exitoso,
Pisando cabezas y cuidando la mía,
Viviendo de primera
En una suite cinco estrellas,
Navegando en mares propicios
De Recoleta o Las Cañitas
En busca de sirenas tilingas,
Gastando cada noche
Como si fuera la última.
Si me hubiese quedado
En la superficie de la vida,
No habría buceado en mi corazón
Hasta en él encontrar el amor
Que por tanto tiempo busqué
Y en lo profundo de mí habitaba.
Si me hubiese quedado
En la superficie de la vida,
No habría revisado el universo
Para poder al fin hallar
A la mujer que es mi par
Y conmigo comparte todo.
Si me hubiese quedado
En la superficie de la vida,
Habría muerto para siempre…
Sin La Otra Mitad.

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Adam Martinakis, “The Other Half (La otra mitad)”, técnica digital, 2023.

lunes, 8 de mayo de 2023

CITROËN








































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Carlos de la Púa (Carlos Raúl Muñoz y Pérez, n. La Plata, 14.01.1898 - m. Buenos Aires, 09.05.1950), también conocido como Carlos Raúl Muñoz del Solar o El Malevo Muñoz, fue un periodista y poeta que nos dejara viñetas crudelísimas de aquella Buenos Aires de las primeras décadas del siglo XX, en su libro La crencha engrasada (ed. 1928), que dedicó "a todos los canillitas de Buenos Aires y con especial devoción a la figura histórica de El Diente, don Eduardo Dughera" y "a mis rivales en el cariño de Buenos Aires: Nicolás Olivari, Raúl González Tuñón y Jorge Luis Borges".



En unos de los poemas incluidos en dicha obra, titulado "Citroën", este mimado por la musa rea nos pinta la evocación sentida, melancólica y apenada, que un yo poético (tal vez mimetizado con él mismo o no; ignoro, como todos, si los versos se los inspiró una vivencia propia) hace de una ex prostituta después "evolucionada" en mantenida.

CITROËN
(Carlos de la Púa)

Siempre en cucliya te miró mi pena,
antes de ser lo que sos hoy: bacana,
en la enlozada vieja en que se entrena
el políglota loro de Ritana.
Después, con más chiqué y con más tacto,
en la aliviada que te dio la guita,
te divisé montada al artefacto
que Lola Mora en el Balneario imita.
Y en el Florida matutino
que cantara Rubén en verso fino,
te campanié de nuevo, embelesado.
En la higiénica imagen atrevida,
tu blanco Citroën de mantenida
era como un bidet estilizado.

"Siempre en cucliya te miró mi pena / antes de ser lo que sos hoy: bacana, / en la enlozada vieja en que se entrena / el políglota loro de Ritana": conoció a la señorita en cuestión, cuando ella era pupila en un queco, un tugurio del centro, disfrazado de "pensión", que quedaba por entonces en la calle del Temple (actual Viamonte) entre Esmeralda y Maipú, y que era conocido como “lo de la Ritana” porque lo regenteaba una italiana que se hacía llamar Madame Jeanne, y cuyos nombre y apellido verdaderos eran Giovanna Ritana. Esta fulana, para explotar (además de a sus pupilas, las cuales eran "provistas" por la Sociedad de Varsovia, una tenebrosa organización delictiva dedicada a la trata de blancas, que raptaba de sus países y traía al nuestro, mujeres polacas, rusas, rumanas, húngaras, etc.) la ficción instalada en el imaginario colectivo con respecto a las tan codiciadas putas francesas; había trocado su nombre en el equivalente galo: Jeanne, y alentaba a que la llamasen por el diminutivo: Jeannette; pese a lo cual en el vocabulario corriente, en la yeca, se referían a ella con el mucho más apropiado "la Ritana", tal como señalé precedentemente. Las mujeres que laburaban allí eran de distintas nacionalidades, y por eso lo de "políglota loro de Ritana", debido a las palabras en diversos idiomas que en ese establecimiento podían oírse, y porque a las prostitutas extranjeras se les decía "loras" (de allí, precisamente, viene la expresión la concha de la lora). Así, el vate, con su maravilloso poder de síntesis, nos regala esa magistralmente ilustrativa metáfora.


Seguidamente, el hablante lírico de la poesía se retrotrae en el tiempo y la evoca con un dejo de lástima por la vida que ella llevaba al momento de conocerla ("te miró mi pena"). La recuerda en cucliya (en cuclillas, agachada), lavándose, después del acto sexual, las partes íntimas, en una palangana mugrosa, compartida con las demás ("la enlozada vieja", refiriéndose a esa especie de jofaina enlozada que se usaba por entonces en casi todas las casas -y obviamente, también en los lupanares-; ya que artefactos como el inodoro, el bidet y la bañera, eran artículos de lujo, carísimos y reservados a muy poca gente).


"Después, con más chiqué y con más tacto, / en la aliviada que te dio la guita": la recuerda cuando ella ya no laburaba en el prostíbulo de la Ritana, sino en otro más lujoso o quizá en un derpa propio o alquilado. Había adquirido más roce, cierta cultura y fineza en el trato ("más tacto"), y adoptado modales chiqué, esto es, ostentosos, diqueros. La mina venía cazando un buen billete porque se había transformado en una puta cara ("la aliviada que te dio la guita").


"Te divisé montada al artefacto / que Lola Mora en el balneario imita": geniales metáforas de Carlos de la Púa. "Te divisé montada al artefacto", es decir, ella ya no terminaba de fifar y se lavaba en una palangana como hacía antes en lo de la Ritana, sino que ya disponía de un bidet, y entonces; lo hacía "montada" en él.


Y todavía más impactante: el "artefacto que Lola Mora en el balneario imita" es una analogía entre el bidet en el que la mina se lava, y la obra "La Fuente de las Nereidas", de la escultora tucumana Lola Mora, en la cual se representa el nacimiento de la diosa Venus. En el centro de la escultura, una nereida sostiene una valva, es decir, una concha de ostra, gigante, de la cual surge Venus. Por eso, el imaginario popular de la época asociaba esa escultura a una mujer lavándose, justamente, la vagina en el bidet. Y lo de "en el Balneario", es porque la Fuente de las Nereidas está ubicada en la Costanera Sur, en una parte donde a principios del siglo XX estaba situado el Balneario Municipal de Buenos Aires, cuando el río de La Plata aún no estaba contaminado y la gente podía bañarse en sus aguas.


"Y ayer, en el Florida matutino / que cantara Rubén en verso fino, / te campanié de nuevo, embelesado": otra metáfora que evidencia la gran cultura general que ostentaba Carlos de la Púa: el día anterior, justamente ("ayer"), se la cruzó a la mina, ya convertida en una gran dama, paseando por la calle Florida. Y la campanea "embelesado", es decir, la contempla admirado; ella está hecha una diosa. Y lo de "que cantara Rubén en verso fino", se refiere al poeta nicaragüense Rubén Darío (a quien De la Púa admiraba con devoción y hasta se sabía de memoria sus poemas), que por esa época vivía en Buenos Aires, deslumbrado por el aspecto de gran metrópolis que estaba adquiriendo nuestra capital, e hizo unos hermosos versos descriptivos del hechizo que le provocaba la calle Florida.
"En la higiénica imagen atrevida / tu blanco Citroën de mantenida / era como un bidet estilizado": La ve a la mina subir a su coche, un Citroën blanco, auto de "mantenida". Es decir que ella ya no es la trola que él conoció en un prostíbulo y siguió frecuentando después en otro más caro; ahora la percanta pelechó, vive como una bacana, dejó la "profesión" y es la querida, la amante de un tipo con mucha guita que le regaló el auto. Entonces, él compara las veces en que la vio, tiempo ha, en aquel quilombo, lavándose ("higiénica imagen atrevida"), primero en una palangana y luego en un bidet; con la imagen que le proyecta ahora: hecha una gran dama en su Citroën blanco, el cual a él se le antoja un "bidet estilizado".
Ah, y le dejo aquí una perlita adicional, una yapa, digamos: no tiene absolutamente nada de casual que el poeta haya elegido justo ese auto; porque ocurre que el Citroën 5 CV fue el primero de los modelos de esa marca que ingresó a nuestro país allá por los años 20, y que precisamente, había sido diseñado por André Citroën para el público femenino.


Y colorín colorado, este poema ha terminado. Si le gustó, mi querida/o amiga/o, no se prive del placer de leer todo el libro La crencha engrasada. Es más, salga corriendo a comprarlo, y si no lo encuentra o no tiene dinero para adquirirlo; entonces mándeme un comentario por acá, a este ghetto que hemos dado en llamar Esa Vieja Cultura Frita, y gustoso se lo enviaré en formato digital por correo electrónico.
¡Hasta la próxima!

-Juan Carlos Serqueiros-

domingo, 7 de mayo de 2023

CINCO COSAS QUE HABLAN DE UN EGO INSUFRIBLE






















Escribe: Gabriela Borraccetti *

PRIMERA: TE ENORGULLECEN LOS HALAGOS


Si te levanta el ánimo lo que los demás vean en ti, es porque predominan en tu interior una dependencia al aplauso y una paupérrima valoración genuina de tus capacidades.

SEGUNDA: CONSERVAS CIERTOS LAZOS PORQUE TE HACEN SENTIR IMPORTANTE


Aunque cierta gente no te llame la atención, te parezca sosa y carente de sinceridad; conservas el lazo porque ha elegido halagarte y deshacerse en piropos que decides creer. Capturada/o en tu ego, necesitas al menos esa dosis de admiración ya que "peor es nada" o "todos necesitan un perro que les mueva la cola". La autoestima devaluada y un gran complejo de inferioridad se abaten detrás de este gesto.

TERCERA: TE JACTAS DE QUE NADA TE AFECTA


La búsqueda de una imagen dura y el adorar extirpar vestigios de sensibilidad en las respuestas emocionales, son un refugio al pobre ego que se nutre sólo de la mirada y la opinión del otro. El problema es que la real protección y la evitación de todo sufrimiento, no llegan a partir de una "postura" o de una desconexión afectiva (lo que consume mucha energía en represiones y bloqueos), sino de una aceptación de los propios límites y dolores. Es imposible protegerse falsificando una postura y menos siendo inmune al lado sensible de la vida. Si no, prueba con anestesiar tu mano y ponerla en aceite hirviendo. Al finalizar el efecto anestésico, veras que la realidad te trae un gran dolor.

CUARTA: HACES GALA DE SER DIRECTA/O CUANDO EN REALIDAD ERES HIRIENTE


Quienes necesitan remarcar el famoso "yo digo lo que siento", suelen ser personas que desean de-mostrar su frontalidad siendo hirientes. Son conscientes de que lo que están diciendo es una punta de lanza clavada en el otro; pero para no hacerse cargo de su ira, deciden disfrazar esta puñalada de una cualidad aceptable como lo es el decir algo en la cara en lugar de por la espalda.

QUINTA: ¡YO SÓLO DIGO LA VERDAD!


Quienes se sitúan en este pedestal están decretando, con su propio y único voto, que el resto está equivocado, confundido o es inferior. Para afirmar que lo que se dice es lo único que debe ser tomado en cuenta, se debe autoproclamarse fuera de toda duda, falencia e imperfección humana, es decir, necesitar colocarse en el lugar de dios. ¡Vaya personalidad delirante!, ¿no?


Como siempre, la inflación del ego, está detrás de todas estas máscaras que utilizamos para tapar aquello que nos parece deplorable: orgullos, miserias, dependencias, inferioridades, narcisismo e infantilismo en los que se ha quedado atascado el nuestro.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

jueves, 4 de mayo de 2023

PARA LAS FRASES SIMPLES























PARA LAS FRASES SIMPLES
(Poema de Gabriela Borraccetti)*

Algunas veces extraño
Sentarme a ronronear frases
Hacerlas pasear ida y vuelta
Por las veredas de mi frente.
Eran diálogos largos,
Complejos, rebuscados
Y en la mayoría de los casos,
Eran frases inteligentes.

Algunas tenían el signo
De la inquieta compañía
En los desiertos varios que habitan
Los tantos huecos de un día.

Quizá (tan sólo quizá)
Fue el modo de olvidar recuerdos
De alguna cirugía
Hecha a corazón abierto:
Los latidos que paran,
La sangre que se detiene
Y las huestes de fantasmas
Que gritan, que van y vienen.

Algunas veces extraño
Llevar los ojos nublados
Caminar como si las calles
No tuviesen bocacalles
Con semáforos en verde
Para mis negras tormentas
De rímel y pestañas
De dolor en cámara lenta.

De a poco se van abriendo
Los ojos a las canciones
Y escuchas a las miradas
Sonreír en los rincones.
Es que cuando el tiempo pasa,
Se nos arruga la frente,
Las frases se hacen simples,
Y el corazón… se vuelve mente.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.