viernes, 25 de noviembre de 2011

DIVINA T.V. FÜHRER























Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Bueno, hoy elegí meterme en honduras y referirme al 5º track de Oktubre, un tema que se las trae: Divina T.V. führer.



Oktubre es un disco conceptual, y verdaderamente conceptual, esto es, no conceptual porque trate de la misma temática en todas las letras de las canciones que lo componen; sino conceptual en tanto lo que transmite. Es un disco para homenajear a todas las revoluciones del mundo en la rusa de octubre de 1917, pero como no lo hace desde una posición ideológica ni partidaria; esa no dependencia de lo dogmático, le permite a Solari incursionar en asuntos tangencialmente vinculados.
Precisamente por ello, puede incluir en Oktubre un tema que, si bien no está concatenado directamente con la revolución rusa de octubre de 1917; sí lo está en cierto modo, ya que Divina T.V. Führer es una viñeta sobre el totalitarismo: la revolución rusa, iniciada bajo los auspicios de la hermandad proletaria mundial, degeneraría luego en el totalitarismo stalinista, y como el Indio es un gourmet exquisito tanto en lo gastronómico como en lo intelectual; ¿qué mejor que lo orwelliano a la hora de hablar de totalitarismos? 
La letra dice:

¡Me estoy por ahogar!
¡Me voy a pique! ¡Glu-glu!
¡Me está por hundir mi fiel fantasma Bu-Buuu!
Si no me protege el empleado mayor
(que proyecta todo el tiempo mi televisor)
seré promovido para Navidad
¿Cómo no se nos ocurrió?
Voy a exagerar, mi fiebre no es tan alta
Esta es la cita peor (es una cita a ciegas)
¡Al planeta un bombazo le vamos a dar!
(Para que no nos moleste nunca, nunca más)
Seré promovido para Navidad
¿Cómo no se nos ocurrió?
¿No vas a esperar que enfríen a tu amigo?
si ya conocés la forma novedosa
¡Divina TV Führer mi amor!
(donde quiera que vaya, Eveready estará...)
Seré promovido para Navidad
¿Cómo no se nos ocurrió?

“A la mulita hay que agarrarla por la cabeza y no por el rabo”, decía Juan Manuel de Rosas  y tenía razón. Y es justamente eso lo que hay que hacer a la hora de interpretar la lírica solariana: agarrarla por la cabeza, es decir, por el título. En él, el Indio hace aparecer a la televisión como “dirigiendo” las mentes de la gente, manipulando la información, deformándola y orientando los gustos y preferencias de la sociedad hacia donde convenga a los intereses del orden sistémico que ejerce el poder. En ese contexto, la asimila con la figura de un führer (en lengua alemana, un “conductor”, un “salvador”, un líder mesiánico que guía al pueblo germano hacia un destino de grandeza y preeminencia a las cuales cree tener derecho por un supuesto pasado de míticas glorias). El Indio le pone “divina” aludiendo metafóricamente a que el poder de la televisión es comparable a un poder divino, es decir; emanado de Dios; tal cual también lo es el poder del führer, quien por “disposición divina” producirá el “milagro”, conducirá al pueblo alemán a su “destino de gloria inmortal”.
Toda la letra es una alusión poética a la obra literaria más difundida de George Orwell: su genial novela 1984; una feroz crítica al totalitarismo en la cual nos da la descripción aterradora de la vida de los ciudadanos que gimen bajo el yugo de un megaestado totalitario en una nación que denomina Oceanía.

El estado está simbolizado en la novela de Orwell en un personaje: The Big Brother, El Gran Hermano que todo lo vigila y controla a través de la tecnología de las telepantallas, las cuales no solamente son capaces de captar imágenes de modo de vigilar a la población; sino también de emitirlas, con lo cual el estado simbolizado en el Gran Hermano, proyecta constantemente propaganda del Partido sobre la población, publicidad con la cual ocupa las mentes de los ciudadanos.
En la primera estrofa, describe el estado de ánimo de alguien de nuestra propia sociedad, alguien que está hastiado, abatido, harto (“me estoy por ahogar!... me voy a pique… me está por hundir… Glu-glu”); comparándolo con el de Winston Smith, el personaje de la novela de Orwell que va a enfrentarse al orden de cosas establecido por el Partido, al Gran Hermano (“el empleado mayor”, asimilando al ejecutivo principal, el presidente o gerente general -o como se le dice ahora: el CEO- de una cadena televisiva; con el Hermano Mayor de la novela 1984, que es para Winston el “fantasma” que más miedo le infunde -“Bu-Buuu!” escribe el Indio como onomatopeya del ruido con que imaginariamente nos espanta un fantasma).
Solari dice “si no me protege" en un sentido claramente irónico. porque en la novela de Orwell el Gran Hermano “protege” a todos, y si tortura a alguien ferozmente -como lo hará con Winston- es para “protegerlo” de sus “malos pensamientos”, para “redimirlo” de ellos. Lo tortura “por su bien”, es decir, para “protegerlo” de la libertad a la que aspira y que es -esa ansia libertaria- la que lo va a hundir, a “mandarlo a pique” (“glu glu”, escribe el Indio como onomatopeya de estar hundido, tragando agua). A través de esa tortura a que someterá a Winston, el Gran Hermano logrará “reasimilarlo” para el Partido, lo “salvará” de ser “vaporizado”, es decir, muerto, desaparecido. Y compara a la T.V. con las telepantallas a través de las cuales el Gran Hermano vigila y controla a la población en la novela 1984 (“que proyecta todo el tiempo mi televisor”).

Lo de “seré promovido para Navidad ¿Cómo no se nos ocurrió?” es una frase mordaz del Indio, que repetirá como una muletilla a lo largo de toda la letra. Se refiere a que si logra evitar que el Gran Hermano lo “proteja” -es decir, que lo torture ferozmente- conseguirá la libertad (compara la libertad con un ascenso obtenido en el trabajo: antes de la globalización y la consiguiente caducidad de la legislación laboral en los países periféricos como el nuestro, es decir cuando aún existía cierta estabilidad laboral para la gente y leyes que la protegían; era una costumbre oficinesca anunciar los ascensos y promociones en la última semana del año, la semana previa a Año Nuevo, es decir; la de Navidad. Si uno tenía esa suerte; el jefe lo llamaba y le anunciaba que iba a obtener un ascenso, y el consiguiente aumento de sueldo). Pero la frase encierra a la vez una significación muy personal para Solari; ya que con ella también se está refiriendo a una circunstancia coyuntural suya, propia: para la fecha en que se grabó Oktubre, había renunciado definitivamente a su trabajo estable (secretario en un hogar de niños: el Hogar Falcón); con lo cual estaba jugándose su propia suerte en lo económico en un futuro inmediato, a lo bien o mal que pudiera irles a los Redondos con el disco. Él, lógicamente tenía las mejores esperanzas de que les vaya bien y el disco se vendiera masivamente, lo cual esperaba que ocurriera cerca de fin de año (Oktubre fue lanzado precisamente en el mes de octubre de 1986, por lo cual el Indio aguardaba tener para Navidad un pantallazo claro de cómo le iba a ir con ese proyecto).
Con lo de “voy a exagerar, mi fiebre no es tan alta” se está refiriendo a un pasaje en particular de la novela de Orwell: Winston asiste a una sesión obligatoria del Partido: los “dos minutos de odio”, en la cual todos los ciudadanos de Oceanía debían obligatoriamente contemplar colectivamente reunidos ante una telepantalla durante dos minutos diarios, imágenes proyectadas de Emmanuel Goldstein, el archienemigo del Partido, y tenían que abuchearlo e insultarlo, y a la vez proclamar a gritos su incondicional adhesión hacia el Gran Hermano. En una de esas sesiones, Winston cree percibir que un alto funcionario del Partido, O´Brien, le hace un guiño con el cual quiere significarle que él también es enemigo del Gran Hermano, que está en contra del Partido y hastiado de él al igual que Winston (todo eso en la imaginación de éste). De allí lo de “voy a exagerar, mi fiebre no es tan alta”, refiriéndose a que Winston piensa que después de todo, no está tan loco como él mismo suponía; cree que encontró en O'Brien a un aliado, a alguien que odia al Gran Hermano tanto como él.
La frase “esta es la cita peor (es una cita a ciegas)” sintetiza otro pasaje de la novela: Winston ve cada vez más a menudo a una persona que trabaja con él en el Miniver -el Ministerio de la Verdad en la novela de Orwell-: Julia. Al principio, Winston desconfía de Julia, le parece que ella es una espía del Partido y que lo va a delatar al Gran Hermano; pero un día se cruzan en un pasillo, Julia tropieza y se cae, Winston la ayuda a levantarse y ella le desliza un papel en la mano en el cual está escrito “Te amo” (en una actitud claramente “subversiva” hacia el Partido, ya que en Oceanía el amor está prohibido; el único amor permitido y alentado, es el que todos deben obligatoriamente sentir hacia el Gran Hermano). A partir de ese incidente, convienen en encontrarse fuera del alcance de las telepantallas, para que el Partido no los detecte en esa actitud “subversiva”. Pero Winston no está seguro respecto a Julia; tiene dudas, tiene temores, sigue pensando aterrado en la posibilidad de que Julia lo traicione; por eso el Indio escribe lo de “esta es la cita peor (es una cita a ciegas)”.
Luego tenemos lo de “¡Al planeta un bombazo le vamos a dar! (Para que no nos moleste nunca, nunca más)”. Acá se refiere a otra parte de la novela, en la cual Orwell describe detalladamente la organización del megaestado totalitario, que es omnipresente. Lo pinta como una organización burocrática dividida en 4 ministerios: el Ministerio del Amor, al que llama Miniamor y que se encarga de todo lo relativo a mantener la ley y el orden; el Ministerio de la Verdad (en el que trabajan Winston y Julia), al que llama Miniver, que se encarga de controlar todo lo relativo a la información, la cultura y las artes; el Ministerio de la Abundancia, al que llama Miniabu, que se encarga de los asuntos económicos; y el ministerio principal: el Ministerio de la Paz, al que llama Minipaz y que se encarga de los asuntos militares y de guerra (nótese la genial ironía de Orwell, que “bautiza” Ministerio de la Paz... ¡al que hace la guerra!). En la novela, la nación imaginada por Orwell como regida por un megaestado totalitario, se llama Oceanía (que es Inglaterra), y comparte el planeta con otros dos megaestados: Eurasia (que es el resto de Europa y la parte de Asia que estaba bajo la influencia de la URSS), y Asia Oriental (que es el Oriente propiamente dicho, es decir China, Japón, etc.); con los cuales Oceanía está en una suerte de guerra permanente por el dominio del mundo. De allí eso de “¡Al planeta un bombazo le vamos a dar!” aludiendo a la guerra contra los otros dos megaestados en que se embarca Oceanía.
Luego viene la síntesis de otro pasaje del libro; uno en el cual Winston es detenido por la Policía del Pensamiento, la cual lo encierra en una celda del Ministerio del Amor. Allí, se entera de que también apresaron a Parsons, un vecino suyo denunciado al Partido por su propia hija por ser un “crimental”, o sea; en el idioma “ingsoc” (inglés-socialismo) que imagina Orwell en su novela se habla en Oceanía, Parsons es para el Partido un criminal que comete un “delito de la mente”, y por eso es un crimental. De allí lo de “¿No vas a esperar a que enfríen a tu amigo?”, que es una pregunta que en la imaginación del Indio, Winston prisionero en su celda le hace a O´Brien que lo va a torturar salvajemente, refiriéndose con lo de “tu amigo” a que Parsons era un individuo acérrimamente fiel al Partido, y sin embargo lo detienen lo mismo y van a “vaporizarlo”, es decir lo van a matar y desaparecer.
Con lo de “si ya conocés la forma novedosa”; a través de esta frase, O´Brien le responde a Winston su pregunta respecto de qué van a hacer con él. Es como que le está diciendo “ya sabés lo que te espera”, que no es otra cosa que torturas horribles a las que será sometido; y sobre todo, lo que más pavor le infunde a Winston: La “Celda 101”, que es el castigo peor que una persona pueda jamás imaginar, y que no es para todos lo mismo, ya que varía en función del miedo más recónditamente oculto que cada individuo tenga en su mente. En el caso de Winston, su miedo peor es una fobia a las ratas, por lo cual O´Brien, luego de golpearlo y torturarlo ferozmente con descargas eléctricas, le dice que en la Celda 101 será sometido al castigo de que las ratas le devoren la cara. Esa, la Celda 101 es la “forma novedosa” que tiene el Partido para “curar y reabsorber” a quienes cometen el “delito” de pensar en la libertad, oponiéndose al Gran Hermano.
Ahora llegamos a lo de “¡Divina TV Führer mi amor! (donde quiera que vaya, Eveready estará...)”. Con esto, el Indio cierra el esbozo de la situación que pinta en la letra: La televisión es el orden que emana de lo “divino”, es el “fürher” que nos llevará a la Felicidad, la Verdad y la Libertad; asimilando ese concepto con un Winston ya “curado” por el Partido, “reabsorbido” para el sistema -la novela de Orwell termina con Winston en libertad; pero claro: una libertad... aparente. O'Brien lo libera luego de que Winston le rogara que el castigo de la Celda 101, consistente en que las ratas le devoren la cara, no se lo apliquen a él; sino a Julia. La “moraleja”, es que tan omnipotente es el sistema (el Partido), que no hay nada por encima de él; por eso Winston pide que le apliquen al ser que más ama sobre la tierra el castigo antes de tener que sufrirlo él. O sea, antepone al amor que cree sentir por Julia; el amor y la lealtad hacia el Gran Hermano. En ese instante O´Brien comprende que Winston ya está “curado”, es decir, ya no representa un peligro para el sistema, y por eso lo “libera”. "Donde quiera que vaya Eveready siempre estará" era una famosa propaganda de las pilas marca Eveready, abundantemente difundida en la tele. En este caso el Indio utiliza esa publicidad, asimilándola a la presencia inevitable del Gran Hermano: donde quiera que vaya Winston, ahí estará presente el Gran Hermano; The Big Brother es omnipresente al igual que las pilas marca Eveready. Pero Solari, en su genialidad, hace una pequeña “trampita”: a la propaganda de Eveready le quita la palabra “siempre”; en la letra no la incluye. Está mandando simbólicamente un mensaje esperanzador; a pesar de lo crudo y pesimista de la temática de la novela de Orwell: al quitar “siempre”, está a la vez significando que hay una luz de esperanza para la Libertad: la de que no “siempre” haya un Gran Hermano.
La letra termina con esa muletilla de “Seré promovido para Navidad ¿Cómo no se nos ocurrió?”, y hay una razón para que así sea: La novela de Orwell concluye con un Winston que es finalmente “promovido” por el Partido: el tipo medita sobre el amor incondicional que siente hacia el Gran Hermano, lo cual no es por cierto un mensaje esperanzador, al contrario; es un final triste, claramente pesimista, en contraposición a la lucecita de esperanza que antes dejó latente el Indio con la supresión de la palabra “siempre” en la frase alusiva a la propaganda de las pilas Eveready.

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=QIfZ-6II7RM

-Juan Carlos Serqueiros-

TOXI-TAXI























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Toxi-taxi
(Beilinson - Solari)

Te tenemos allí
abandonado allí
preso como un animal
(como un animal feroz)
Así las cosas, la fiera más fiera
¿dónde está?
El toxi-taxi viene y va
y tu sombra va detrás
de hordas de notables
con los secretos para hacer
un negocio tan pequeño
y simple como vos.
Un toque por si las moscas van
y otro toque por si vas detrás
Ya no hay tiempos de lamentos
¡Ya no hay más!
Un sueño con Luis María
muerto cuando me decía:
"Cada día veo menos
cada día veo menos,
cada día veo menos, creo, menos mal".

"Toxi-taxi" es un tema que Solari dedicó a la memoria de Luis María Canosa, en el que pinta las circunstancias que llevaron a su prisión y muerte.
Luis María era un amigo de juventud del Indio, un pibe que era rugbier e integraba un grupo de rock de La Plata que se llamaba "Dulcemembriyo". Inclusive, una noche, durante uno de los famosos lozanazos, subió a tocar con los Redondos. Solari lo recuerda como "un chico rubio, angelical, de facciones muy delicadas y pelo largo".


Parece que Luis María era muy afecto a las drogas, y eso se agravó durante un viaje a Europa que hizo en compañía de Federico Moura. Al regreso, estaba tan mal, que lo internaron en una clínica psiquiátrica y le hicieron tratamiento de electroshocks, con lo cual quedó peor que antes (una historia muy parecida a la de Tanguito, digamos). Cuando salió de la clínica, se casó con una chica que se llamaba Claudia y se fueron a vivir a Buenos Aires, y ahí el Indio le perdió el rastro; hasta que tiempo después, se enteró de que Luis María y su mujer habían caído presos, que a él lo habían mandado a Devoto y que allí murió durante un motín que fue brutalmente reprimido por los guardias. Se trataba del tristemente célebre "motín de los colchones", acaecido en el penal de Devoto el 14 de Marzo de 1978.
Años después, en el primer disco de su etapa post Redondos, El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel), el Indio volverá a recordar a su amigo Luis María Canosa en el tema "Pabellón Séptimo".
Lo que ilustra Solari en la letra de "Toxi-taxi" es la causa que entre la yuta y la maldita in-justicia argentina, armaron en contra de Luis María y su mujer, Claudia. En La Plata se hablaba mucho sobre la existencia de una poderosa red de narcotraficantes, y la cana sabía quiénes la integraban: una serie de notabilísimos personajes de mucho dinero y poder, pero los polis les tenían tal cagazo a los tipos esos, que no tuvieron mejor idea de querer "calmar las fieras" encanando con bombos y platillos a un par de perejiles como para engatusar a la gilada, y ese par de perejiles tuvieron la desgracia de ser Luis María y su mujer, cuyo único "delito" era ser drogadictos y que por supuesto, no tenían un carajo que ver con la "poderosísima red de narcotraficantes" con la que tanto se cacareaba. En principio, la yuta les dijo que la cosa "iba a ser un par de días nomás", "hasta que se aplacaran los ánimos"; pero pasó el tiempo, se complicaron las cosas, y a Luis María lo mandaron preso a Devoto y ahí murió asfixiado por el humo en esa circunstancia trágica del "motín de los colchones del Pabellón Séptimo".
Al margen de la tragedia y la causa amañada por la yuta; la canción se vincula a una anécdota que aconteció en torno a un preso famoso: Hugo (a) "La Garza" Sosa Aguirre, uno de los integrantes de la banda del Gordo Valor; que juraba y perjuraba que las causas en su contra eran amañadas y que si bien había tomado parte en asaltos; esos asaltos eran orquestados en complicidad con la policía, quien era la que les pasaba los datos a los chorros y "liberaba la zona", llevándose la mayor parte del botín. Tan conmovedoramente convincente fue el alegato de La Garza Sosa, que un periodista se solidarizó con él y le mandó una carta a la cárcel en donde estaba preso, en la cual le escribía que creía en él, que le parecía injusto que estuviera preso mientras estaban libres los banqueros que habían cagado a medio mundo, le mandaba su afecto, y a continuación le transcribía la letra de "Toxi-taxi" de los Redondos. La Garza, al leer la letra, comprendió en el acto la similitud que había entre el caso que habían armado en contra de Luis María Canosa, y el suyo propio; y de ahí en más se hizo fana de los Redondos, les enseñó las letras a los otros presos y se dedicó a hacer "proselitismo ricotero" en toda la prisión, a través de lo cual muchos de esos presos entendieron que los Redondos referencian en su música las injusticias, los atropellos y abusos del sistema.
Sobre el título no hay mucho para hablar, es simplemente una metáfora del Indio para referirse al tráfico, venta y distribución urbana de drogas. Así como un taxi va y viene de muchos lugares; el narcotráfico actúa impunemente, muchas veces con la complicidad o la vista gorda -o, como en este caso, echándole a la culpa a inocentes- de la yuta. Y en ese contexto, lo de “toxi-taxi” también alude a los patrulleros de la División Toxicomanía.
“Te tenemos allí / abandonado allí / preso como un animal / (como un animal feroz)”: El Indio habla en primera persona, como si fuera el juez, el comisario o el fiscal o algún otro hdp por el estilo, dirigiéndose al preso (Luis María). Lo acusa injustamente de ser el el responsable de la "poderosísima red de narcotraficantes"; cuando en realidad, era sólo un consumidor.
“Así las cosas, la fiera más fiera / ¿dónde está?": Acá el Indio se dirige al sistema, lo increpa, lo denuncia: le pregunta al juez, al fiscal, a la yuta, dónde están los verdaderos responsables, "la fiera más fiera".
“El toxi-taxi viene y va / y tu sombra va detrás / de hordas de notables / con los secretos para hacer / un negocio tan pequeño / y simple como vos”: Se dirige a Luis María, un poco relatando lo sucedido: el narcotráfico sigue actuando ("el toxi-taxi viene y va") impunemente, encubiertos los verdaderos responsables ("hordas de notables"), que zafan y siguen haciendo su negocio merced a la complicidad de la policía; que le echa la culpa a un simple y pequeño consumidor (“negocio tan pequeño y simple”); mientras los verdaderos delincuentes siguen traficando como si nada.
“Un toque por si las moscas van / y otro toque por si vas detrás”: Ahora es el yuta, hablándole a Luis María. Le dice que lo va a tener preso "un toque" nomás, unos pocos días "por si las moscas", digamos, como para "calmar los ánimos", y después "otro toque", otros pocos días más, mientras averiguan bien los antecedentes de Luis María para estar seguros los canas de que él no tenga nada que ver con la red de narcotraficantes, que no sea un cómplice principal ("por si vas detrás").
“Ya no hay tiempos de lamentos / ¡Ya no hay más!”: Ahora es el Indio quien increpa al sistema. Les dice que lo que hicieron, la tremenda injusticia que cometieron, no tiene arreglo posible ("ya no hay tiempo de lamentos"), ya es tarde para todo ("¡Ya no hay más!"); porque lamentablemente, a quien le echaron caprichosamente la culpa (Luis María), murió en la cárcel.
“Un sueño con Luis María / muerto cuando me decía: ‘Cada día veo menos / cada día veo menos, / cada día veo menos, creo, menos mal’”: Cuando el Indio escribió esta letra (1991), Luis María hacía mucho tiempo (trece años) que había fallecido en el motín de los colchones (1978). Imagina a su amigo muerto diciéndole en un sueño: "cada día veo menos, creo, menos mal". Puede estar aludiendo con esa metáfora a un consuelo, como si estuviera consolándose pensando que en cierta manera fue mejor que Luis María muriese, a sufrir ese calvario de estar preso. O quizá use esa metáfora para referirse a que "cada día veía menos" en el sentido de que cada vez se agravaba más lo injusto de su situación. O tal vez aluda a que Luis María estaba como "ido" de la realidad, debido a las drogas. En fin, sólo el Indio sabrá qué sentido quiso darle a esa metáfora...



jueves, 24 de noviembre de 2011

SOS Y S.O.S.


































SOS Y S.O.S.
    
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Sos
Melodía que Bach no concibió
Secreta dama que Leonardo no pintó
Fábula que Esopo no contó
Tragedia que Shakespeare no escribió
Pensamiento que Hegel no hilvanó
Patria que Marechal no versó


Sos
Lo que me ilusionó
Lo que me desveló
Lo que me redimió
Lo que me convenció
Lo que me sanó

Lo que me escuchó

Sos
Todo

S.O.S.

Inefable estrella que no alcanzaré
Diosa por la que 
Cruzada no emprenderé
Ternura que jamás obtendré
Hoguera que no me quemará
Hambre que no saciaré
Sed que me abrasará


S.O.S.
Ángel que no me guardará
Estela que no seguiré
Puerto al que no arribaré
Paz que nunca lograré

Sueño del que no despertaré
Fuego fatuo que nadie verá

S.O.S.
Vacío


-Juan Carlos Serqueiros-


miércoles, 23 de noviembre de 2011

SHERIFF


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Sheriff
(Beilinson-Solari)

Sheriff! Sheriff!
Que limpio el templo está!
Sheriff! Sheriff!
si Alí Babá se vá
Sheriff! Sheriff!
todo en su sitio así!
Son tres tiros a un peso
y la guita es miel...
Sos como un fuego en un cañaveral
(un kamikaze que ameniza la función...)
Tarde en la noche... Plaza Constitución
hay sangre rancia de Tramontina tajeador.
Sheriff! Sheriff!
Tapales la nariz!
Sheriff! Sheriff!
con bollitos de tissue
Sheriff! Sheriff!
ladrá! ladrá! y mordé!
No permitas que pise mierda en mi jardín.
No tienen norte, no tienen salvación
hacé el trabajo y redimilos, por favor.
Que se mejoren allá en la eternidad...
(partiles el buñuelo y quitá mi pena así)
Sheriff! Sheriff!
Mi sheriff gigoló!
Sheriff! Sheriff!
meté bala, por favor!
Sheriff! Sheriff!
con tu gracia criminal
empezá ya la puta cosa y sé feroz...
Es un rebaño de rehenes tu porción
con un infierno en cada esquina y sin control.
Te quiero frío, despiadado y fatal
pasamontañas con buen hocico rastreador...
Afilando tu guadaña me esperás
con tu chivo taquero y rezongás.
Algún día será esta vida hermosa
y me someto por eso a tu voluntad.
Sheriff! Sheriff!

En primer lugar, habría que definir qué es un "sheriff": un funcionario político-policial (y en oportunidades, también judicial) de los países anglosajones. En la Inglaterra antigua, que es donde se origina la figura del sheriff, era un tipo que cumplía las funciones de delegado del rey en los condados: recaudaba los impuestos (por lo general expoliatorios en desmedro de los vasallos) para la corona, aplicaba la ley (según su criterio), impartía "justicia" primaria (también según su capricho) y ejercía el poder de policía (por lo general siempre en contra de los más débiles). En suma, en la mayoría de los casos se trataba de alguien deleznable, omnipotente, matón, alcahuete, asesino y servil. 
La figura más acabada de sheriff que nos trae la literatura es la del de Nottingham, el enemigo mortal de Robin Hood. Y entre otras cosas, por eso usa el Indio la expresión sheriff; porque pinta un contexto socio-político en una determinada etapa del país: había terminado el menemato (recordar que un chiste muy popular en ese entonces decía que Menem era "Hood Robin" o sea Robin Hood al revés, porque les robaba a los pobres para darles a los ricos) y empezado el circo de Pepeto de la Ruta y Chacho Hábil, apodos con los cuales Solari designa a De la Rúa y Chacho Álvarez.
Solari aplica lo de sheriff en el mismo sentido que lo hace el imaginario colectivo en Argentina: alguien excesivamente estricto en el cometido de sus funciones reglamentarias o policiales, que va bastante más allá de sus atribuciones y que se distingue (malamente) por pasarse de rosca, por abusar.
Pero curiosamente, el personaje central de la canción a quien pretende referirse el Indio, no es el sheriff; sino alguien que reclama "mano dura", que pide que la policía "meta bala", que reclama más represión. Solari en Momo sampler presenta distintos personajes de la "murga" (es decir, la sociedad argentina), y en este caso específico, el personaje es una señora gorda de la devaluada clase media de 2000, que mientras mira la telenovela de la tarde o revuelve la olla, pide "mano dura"; sin detenerse a pensar que la próxima víctima de esa mano dura puede ser su propio hijo, que chorea motos sin que ella lo sepa.
Bueno, esa señora gorda -y de cerebro chico, con escaso bagaje neuronal- es la que (influenciada por politicastros como por ejemplo el ladri de Anillaco o el otro quincho impresentable de Ruckauf o quizá el represor torturador y asesino de Patti) exige "mano dura". Es por eso que la letra de la canción está en primera persona, porque quien pide que exista el sheriff que "meta bala"; es justamente el personaje que el Indio simboliza en esa señora de clase media.
“Sheriff! Sheriff! / Que limpio el templo está! / Sheriff! Sheriff! / si Alí Babá se va”: La señora gorda le dice al sheriff que el "templo" (o sea el país), estaría limpio si no hubiera ladrones (personificados en el personaje del cuento oriental Alí Babá y los 40 ladrones). Lo de asimilar al país con un templo -como la hace aparecer "pensando" a la señora gorda- es una metáfora muy finita: se siente un poco "dueña" del país porque ella es una persona que puede consumir, pasear, comprarse las tentaciones que ofrece el orden sistémico, en cambio; para el chorro (para el cual ella pide mano dura), su propia vida no vale ni medio centavo; entonces mucho menos va a valer para el marginal la vida de la persona a quien robe, asalte o secuestre. Total, el tipo vive, como dice Solari, "en el puto suelo de la miseria". Jamás puede pensar el marginal como hace la señora gorda, que este país sea un "templo" que debe estar "limpio" de personas como él.
“Sheriff! Sheriff! / todo en su sitio así! / Son tres tiros a un peso / y la guita es miel...”: Le pide al sheriff que "ponga orden" ("todo en su sitio así!"), y le da carta blanca para matar ("son tres tiros a un peso"), total, para ella los chorros son como moscas que se dirigen a la "miel que es la guita" 
“Sos como un fuego en un cañaveral / (un kamikaze que ameniza la función...)”: La señora gorda quiere ver al sheriff siendo como un "fuego en un cañaveral", es decir, un fuego que se expande rápidamente. Ella sueña con un país donde haya muchos como el sheriff que sean "kamikazes que le amenicen la función"; es decir, gente que haga el "trabajo sucio" por ella.
“Tarde en la noche... Plaza Constitución / hay sangre rancia de Tramontina tajeador.”: Le pone al sheriff ejemplos de lo que pasa en lo cotidiano en ciertos lugares de Buenos Aires (en la mentalidad paupérrima de la señora gorda, lo delictivo está asociado sólo a determinados escenarios), como por ejemplo Plaza Constitución, donde ocurren hasta muertes originadas en asaltos a cuchillo ("sangre rancia de Tramontina tajeador")
“Sheriff! Sheriff! / Tapales la nariz! / Sheriff! Sheriff! /con bollitos de tissue”: Muchos ricoteros (ricoteros; no redondos) creen que la señora le pide al sheriff que "les tape la nariz con bollitos de papel tissue" para que los marginales no esnifen cocaína; pero en realidad, la frase es un poco más terrible que eso: lisa y llanamente le está pidiendo al "sheriff" que los mate (a los cadáveres se les tapan los orificios nasales para que no drenen por allí la sangre o algún otro fluido corporal)
“Sheriff! Sheriff! / ladrá! ladrá! y mordé! / No permitas que pise mierda en mi jardín.”: Acá le pide al sheriff que no sea como un perro guardián, que al principio ladra, alertando sobre la proximidad de algún peligro; sino que le exige ir más allá: que "muerda" (o sea que mate), que no deje ni siquiera aproximarse a su casa a un marginal ("no permitas que pise mierda en mi jardín")
“No tienen norte, no tienen salvación / hacé el trabajo y redimilos, por favor. / Que se mejoren allá en la eternidad... / (partiles el buñuelo y quitá mi pena así)”: En la mentalidad de la señora gorda, un marginal no tiene salvación posible. Para ella, la vida del delincuente no vale nada porque es una vida que "no tiene norte", o sea que no tiene objeto que el chorro viva. Por lo tanto, lo mejor para ella es que el sheriff los amasije a todos, que los mande "a la eternidad", que "les parta el buñuelo" y le quite a ella la "pena" que siente al ver así a "su amado país", a su "templo" lleno de delincuentes. 
“Sheriff! Sheriff! / Mi sheriff gigoló! / Sheriff! Sheriff! / meté bala, por favor! / Sheriff! Sheriff! / con tu gracia criminal /empezá ya la puta cosa y sé feroz”: La señora gorda está "enamorada" de lo que representa para ella el sheriff; por eso es para ella un gigoló, alguien que le va a "hacer el servicio" (un gigoló le da un "servicio" a mujeres adineradas que pagan por sexo, en cambio; en este caso el "servicio" para la señora gorda pasa por otro lado: ella quiere que su gigoló "empiece ya la puta cosa", quiere que sea "feroz", es decir que reprima con mano dura y meta bala). 
“Es un rebaño de rehenes tu porción / con un infierno en cada esquina y sin control. / Te quiero frío, despiadado y fatal / pasamontañas con buen hocico rastreador...”: Terrible estrofa, si ello fuera posible; aún más terrible que las anteriores. Para la señora en todas las esquinas hay marginales "sin control", por eso le dice al sheriff que no hay límites para su territorio de acción ("tu porción"), que sea "despiadado y fatal"; y (lo más horroroso) que si es necesario, reprima oculto, fuera de la ley y a quien se le ocurra ("pasamontañas con buen hocico rastreador").
“Afilando tu guadaña me esperás / con tu chivo taquero y rezongás.”: Se relame la señora gorda "viendo" al sheriff  "afilar su guadaña", es decir, cómo siembra la muerte a su paso, e hipócritamente, lo imagina "rezongando con tu chivo taquero" (la yuta habitualmente se queja de que "su alta misión de cuidar a la ciudadanía no es valorada adecuadamente"), y de paso, con lo de “chivo taquero” alude a los patrulleros marca Chevrolet (“chivo”) que usa la policía.
“Algún día será esta vida hermosa / y me someto por eso a tu voluntad.”: Tremendo lo de la señora gorda: está dispuesta a resignar sus derechos ciudadanos, a vivir en una tiranía; con tal de que el sheriff le "limpie" la sociedad en que vive, para que ella pueda llevar "algún día" una "vida hermosa", es decir, una vida sin delincuentes
“Sheriff! Sheriff!”: Termina evocando y ensalzando esa figura de quien es su "héroe", su gigoló: el "sheriff".

ENLACE A LA CANCIÓN EN YOU TUBE: http://www.youtube.com/watch?v=eUrI5gzAu_U

-Juan Carlos Serqueiros-


DR. SATURNO


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Dr. Saturno
(Beilinson-Solari)

Dr. Saturno
Estoy hasta la pasta!
de misas cómicas... mal
A prueba de bobos y a las tres en casa
¿Querés creer? Oh no!
Dr. Saturno, dame un turno!
te pido una mejoría...
Estoy meando la puerta en tu cueva, doctor de amor...
Los remos muy pinchados
a la moda del rock´n roll.
Me cago en mis huesos
que gastan la pana
mojada en vinagre de nostalgias.
Voy ciego, tonteando
en la Orquesta Antibalas, Oh no!
Vinos gruesos, mal templados
y ecos de Reputalandia trip.
No marcho en mi vieja murga
(en las calles no me muestro más)
Están mis muertos tan... tan lejos!
de la pantalla en que vos te mirás.
El hígado crece el cerebro envejece...
y hay algo muy raro en mi plato.
Saturno... dame un turno
Yo espero, con vos, mejorar
Dulces cadenas, dulce condena
Dios es todo, no puede progresar
Dr. Saturno, dame un turno!
Te pido una leve mejoría.

Una letra netamente autorreferencial del Indio, e indicativa de que recurrió, en algún momento de su vida, a la consulta psicoastrológica.
El "Dr. Saturno" vendría a ser aquí el alter ego, el otro yo, el "lado oscuro", digamos, de Solari. Elige la metáfora de Saturno en un sentido astrológico, cósmico  y mitológico. Los griegos y romanos antiguos describían a Cronos - Saturno devorándose a sus propios hijos y vomitándolos luego (después, la ciencia demostró que en ocasiones, durante determinados períodos, los satélites, las "lunas", del planeta Saturno —sus "hijos", para los antiguos griegos— eran visibles, y en otras ocasiones, no —hay un famoso cuadro de Goya en el cual se representa a Saturno como un gigante que se está metiendo en la boca a un hombre para devorarlo—).
Es todo muy ambiguo, místico, como perdido en la nebulosa de los pensamientos del Indio, que vaya uno a saber qué rumbo habrán tomado; pero la cosa es clara, netamente, autorreferencial.
“Dr. Saturno / Estoy hasta la pasta! / de misas cómicas... mal / A prueba de bobos y a las tres en casa / ¿Querés creer? Oh no!”: Acá no hay mayor misterio. Le está diciendo a su otro yo que está hastiado de todo, está "hasta la pasta", como si estuviera refiriéndose a que su vida musical, artística, ya no lo satisface. Está harto de los recitales redondos que llamamos "misas" ("misas cómicas... mal"). Lo de "a prueba de bobos" es por todas las idioteces que siempre se escriben antes y después de cada recital redondo, y lo de "a las tres en casa" es la famosa frase en la que les recomienda a los pibes del público que no se queden boludeando por ahí ni peleándose con la yuta; que terminado el recital se vayan a sus casas y estén de vuelta en ellas a lo sumo, a las tres de la mañana.
“Dr. Saturno, dame un turno! / te pido una mejoría...”: Le está diciendo a su otro yo, que le dé una oportunidad ("dame un turno", le dice, como si se tratara realmente de un médico a quien uno va a consultar previo pedido de turno), que le quite de encima ese hartazgo que siente y que lo está matando ("te pido una mejoría").
“Estoy meando la puerta en tu cueva, doctor de amor... / Los remos muy pinchados / a la moda del rock´n roll”: Sigue con la misma desazón, describiendo su estado de ánimo (dicho sea de paso: esto era anunciatorio de la separación de los Redondos, de la ruptura de la banda; pero claro, los redondos de abajo no podíamos saber lo de los desacuerdos por el material fílmico y todo el resto...). Dice que está cansado, harto ("los remos muy pinchados"), y "a la moda del rock´n roll" (como si estuviera aludiendo a un rocker con los brazos llenos de pinchazos de tanto inyectarse drogas).
“Me cago en mis huesos / que gastan la pana / mojada en vinagre de nostalgias”: Con lo de "me cago en mis huesos", está refiriéndose a una "nana" de la que siempre se quejó el Indio: un supuesto dolor en las piernas que tuvo desde siempre, debido a un accidente (que no se sabe si fue real o si es una de las tantas ñañas autoinventadas por la hipocondría del Indio que siempre, ya de adolescente, anduvo con un arsenal de remedios encima y que motivó que Willy Crook lo definiera como un "vademecum ambulante"). Y además está triste, melancólico, nostálgico ("mojada en vinagre de nostalgias"). Esa metáfora de “vinagre de nostalgias” es muy finita: el vinagre exacerba el dolor de una herida lacerante, la hace arder aún más; del mismo modo que la nostalgia surge de evocar recuerdos poco felices o de añorar en exceso tiempos felices, comparándolos con un presente de desdicha o desazón.
“Voy ciego, tonteando / en la Orquesta Antibalas, Oh no! / Vinos gruesos, mal templados / y ecos de Reputalandia trip”: La "Orquesta Antibalas" son ellos, los Redondos. Lo dijo el Indio en un reportaje que le hizo la revista La García. Se autodenominó así por todos los "tiros" que a lo largo de su carrera, le tiraron a la banda desde distintos lugares, periodistas, políticos, la yuta, el sistema... La frase está dando a entender como que él ya no encuentra nada nuevo que lo motive para seguir con el proyecto de los Redondos ("voy ciego, tonteando..."). Luego, habla de los sinsabores que ha tenido que soportar a lo largo de su vida, asimilándolos con "vinos gruesos, mal templados". Y termina refiriéndose a los recuerdos malos que en él se despiertan de pronto, sobre circunstancias desgraciadas o poco felices que le acontecieron ("ecos de Reputalandia trip"), es decir, está emprendiendo un viaje a través de su memoria, que lo lleva muy lejos, hasta “Reputalandia”, ese lugar recóndito de su mente donde tiene "guardados" los recuerdos que preferiría no evocar.
“No marcho en mi vieja murga (en las calles no me muestro más)”: Una viñeta solariana muy personal. Se refiere a una casita que se había hecho en Valeria del Mar. Allí se juntaba con amigos y armaban una murga en la cual salían disfrazados todos: el Indio y otro amigo se disfrazaban de mina, el periodista Claudio Kleiman de fiolo, y después se sumaban a la murga Willy Crook y Enrique Symns, y entre todos salían a molestar a la gente que estaba sentada a la mesa de los bares en las calles de Valeria del Mar. Siente nostalgia de esos tiempos...
“Están mis muertos tan... tan lejos! / de la pantalla en que vos te mirás”: Está usando una metáfora de significado doble: por un lado se refiere a que él mismo está harto de asumir riesgos y responsabilidades por la seguridad del público, de los pibes, una vez que terminó la misa redonda. El Indio sostuvo siempre que su responsabilidad se circunscribe a cuidar de que no pase nada dentro del ámbito del recital; y que después lo otro, lo de la calle, ya no está a su alcance manejarlo. De paso, hay como como una velada alusión a la tragedia de Walter Bulacio, después de aquel recital en Obras donde pasó lo que pasó. Y evocando a gente a la que quiso mucho y que ya está muerta: algunos de sus amigos desaparecidos en La Plata durante la tiranía militar, su amigo Luis María Canosa, muerto en Devoto, por ejemplo y entre otros... Y le dice a alguien imaginario, que ese dolor sólo puede sufrirlo él, que el otro no tiene ni idea de lo que lo laceran esos recuerdos ("tan lejos de la pantalla en que vos te mirás")
“El hígado crece el cerebro envejece... / y hay algo muy raro en mi plato”: Se siente viejo, cansado (y bueno, después de todo el Indio es un tipo de 62 años), con el "hígado crecido" (aludiendo a todo lo que escabió en su vida), y siente que su cerebro "envejeció", como dando a entender que ya no encuentra aliciente ni motivaciones para seguir componiendo, que está como si hubiera llegado a un nivel de saturación, incapaz de seguir creando ("hay algo muy raro en mi plato")
“Saturno... dame un turno / Yo espero, con vos, mejorar”: "Dialoga" con su "otro yo", con el otro lado de su personalidad; reitera la esperanza de que ese hartazgo de vivir se le pase…
“Dulces cadenas, dulce condena”: Una referencia a su mujer, Virginia, y a su hijo, Bruno. Ellos son sus "dulces cadenas, dulce condena" porque lo “encadenan” a la vida, lo "condenan" a la obligación de vivir; de otro modo, quizá se suicidaría. Es sabido que el Indio es exagerado para manifestar las cosas, las lleva al extremo; aquí está como insinuando un hartazgo de vivir y una protesta por no encontrarle ya sentido a nada, y que tal vez sería mejor matarse. Está expresándose en términos melodramáticos.
“Dios es todo / no puede progresar”: Altísima metáfora (y de paso indicativa del tremendo ego del Indio, que no tiene empacho ni vergüenza de, en cierto modo, compararse con Dios, a pesar de ser agnóstico). Está diciendo que así como a Dios se lo considera omnipotente y no puede superarse a sí mismo (“no puede progresar”); él tampoco puede ya superar lo que hizo hasta aquí. Es como si se estuviera refiriendo a una suerte de "corte", de saturación, en su nivel de creatividad.
“Dr. Saturno, dame un turno! / te pido una leve mejoría”: Vuelve a ser el Indio quejumbroso y exagerado de siempre, reiterando su invocación a su "otro yo" a que lo "deje de joder", a que le dé "una leve mejoría", es decir, que se le pase ese estado de ánimo que lo está asfixiando. De paso, hace una autorreferencia irónica a su propia hipocondría, designando al "lado oscuro" de su persona, a su álter-ego, como si fuera un médico, un "Dr." que tiene el poder de curarlo, simplemente permitiendo que toda esa carga de hartazgo que lleva sobre el lomo, se vaya...
 


-Juan Carlos Serqueiros-


martes, 22 de noviembre de 2011

ROPA SUCIA


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Ropa sucia 
(Beilinson-Solari)

Dónde usás los dientes mi amor? 
clavados en el cuello, por hoy... 
(mientras bailamos tangos fatales)
El tango que ocultamos mejor 
(del que preferimos no hablar) 
es el que nos tiene anarcotizados
Vivir, solo cuesta vida 
Ahora! Ya mismo! Puedo ajustar un guión de ropa sucia 
Ropa sucia - Fuera! Ahora mismo!
Andás dando guerra y temblás 
gastándote en relámpagos 
(tu estómago gruñe como enjaulado)
Tu gracia mete miedo mi amor 
dejo de beber tu licor 
que huele a tormenta de viejo estilo
Vivir, sólo cuesta vida 
Ahora! Ya mismo! Puedo ajustar un guión de ropa sucia 
Ropa sucia - fuera! Ahora mismo!

Con lo de "ropa sucia", el Indio se refiere a los mambos, complejos, rollos, que podamos tener enquistados en la psiquis, a los que hay que "sacar afuera", es decir, extirparlos. 
En este caso en particular, Solari habla de un chabón que tiene un mambo recurrente: enamorarse de mujeres fatales. Son amores apasionados los que vive, pero que terminan lastimándolo (pasión es padecimiento). El tipito hace rato que viene dándose cuenta de lo que le pasa; pero siempre, por una causa u otra, sintió miedo y fue postergando el enfrentar su propio problema de una vez y terminar con eso que tanto daño le hace. Sin embargo; ahora está decidido a hacerlo: va a sacar la "ropa sucia", es decir, se va a liberar de su mambo.
"Dónde usás los dientes mi amor? / clavados en el cuello, por hoy... / (mientras bailamos tangos fatales)": Una metáfora muy alta del Indio. La mina le pregunta al chabón qué es lo que le pasa, y el tipo decide ser directo, decírselo de una: le va plantear de frente el problema que tiene, le va a decir que así las cosas no van más, que estar enamorado de ella, para él es un rollo que le hace mal, es un "tango fatal". O sea, le va a "saltar a la yugular"; por eso lo de los "dientes clavados en el cuello". Y lo de "por hoy...", es porque al fin el tipito se decidió a enfrentar su problema y a plantear las cosas como las siente. Lo va a hacer "hoy"; pero la incógnita es si de allí en más tendrá éxito en sacarse ese mambo de encima o no. Por eso lo de "por hoy..." así con los puntos suspensivos. Es la duda que deja el Indio flotando respecto a qué pasará en adelante con el chabón. "Hoy" la corajea, se decide a enfrentar su mambo y va a terminar la historieta con ese amor que lo atormenta; pero de allí en adelante, ¿volverá a caer en lo mismo o se sacará el complejo de encima definitivamente? Chi lo sa...
"El tango que ocultamos mejor / (del que preferimos no hablar) / es el que nos tiene anarcotizados": Le dice a la mina que el rollo que más guardado tiene en lo recóndito de su psiquis ("el tango que ocultamos mejor"), es ese al que siempre tuvo temor de enfrentar ("del que preferimos no hablar"). Y ese mambo que tiene es el que no lo deja vivir plenamente, es el que lo tiene "anarcotizado". Lo de "anarcotizado" es un neologismo genial del Indio, es decir, es una palabra que inventó él, que no existe (para el diccionario de la RAE, quiero decir). El chabón está "anarcotizado" porque ese rollo que tiene oculto: el de enamorarse de mujeres fatales, es el que convierte a su vida en una "anarquía narcótica". O sea, lo tiene adormecido y es un mambo recurrente: una y otra vez vuelve a caer en lo mismo, y así, vive el amor como un drama perpetuo. 
"Vivir, solo cuesta vida / Ahora! Ya mismo! Puedo ajustar un guion de ropa sucia / Ropa sucia - Fuera! Ahora mismo!": "Vivir sólo cuesta vida" es una frase irónica de Solari, inspirada en otra que allá por 1978 dejó enunciada ese genial poeta que fue Homero Expósito: "Mi tiempo es muy 'barato'... ¡Lo pago nada más que con la vida!". Se refiere a que te pasás la vida pagándola de a puchitos con cachos de tu misma vida, como que cada día que viviste te costó un día, que vas a tener que descontar del total de días que vaya a tener tu existencia. El Indio dice una obviedad ironizándola, como si estuviera enunciando: "vivir no es difícil; lo único que tenés que hacer, es gastarte la vida en vivir". En este caso, la aplica a que pese a que el chabón por fin se dio cuenta de lo que le pasa y se decidió a enfrentar su problema y sacudirse el mambo de encima; ya se gastó una buena parte de su existencia malviviendo con ese rollo que tiene en su cabeza y en su corazón. Pero eso se terminó: ahora ("ahora mismo!") el tipito va a dar un vuelco a su vida, va a "ajustar el guión" de´esa película que es su vida, se va a sacudir de encima ese mambo ("Ropa sucia - Fuera!") que lo condena siempre a vivir amores tormentosos con mujeres fatales, y no va a volver -o al menos, es lo que se propone- a incurrir en ese error. 
"Andás dando guerra y temblás / gastándote en relámpagos / (tu estómago gruñe como enjaulado)": Alusión a las innumerables veces en las que el chabón quiso decir "basta", y llegado el momento no se animó ("Andás dando guerra y temblás"). Se quedó solamente en sus buenas intenciones ("gastándote en relámpagos"), sin llegar a concretarlas; por miedos o temores diversos, comodidad, prevenciones o lo que sea; siempre se agotó en estallidos de furia repentinos, pero continuó encerrado en su propio mambo ("tu estómago gruñe como enjaulado"). 
"Tu gracia mete miedo mi amor / dejo de beber tu licor / que huele a tormenta de viejo estilo": Le está diciendo a la mina que ella es una mujer fatal que lo embelesa, lo embruja con su amor. Está tan enamorado de su belleza, que le da miedo ("Tu gracia mete miedo mi amor"). Pero es un amor tempestuoso, turbulento, que en lugar de llenarlo de felicidad; lo atormenta. Por eso se va a alejar de ella ("dejo de beber tu licor"), porque el amor de ella es de mujer fatal, idéntico a todos los que vivió ("que huele a tormenta de viejo estilo") hasta este momento de su vida en que decide ¡por fin! sacudirse su complejo de encima.
"Vivir, sólo cuesta vida / Ahora! Ya mismo! Puedo ajustar un guión de ropa sucia / 
Ropa sucia - fuera! Ahora mismo!": Y cierra la canción con esta especie de estribillo, ya interpretado antes, a modo de "moraleja".



lunes, 21 de noviembre de 2011

POOL, AVERNA Y PAPUSA


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Pool, Averna y papusa 
(Beilinson - Solari)

Su llave arrojó
se fue, así, sin más...
puteando por lo bajo se marchó.
Un killer riff en su contestador
dejó sonando como confesión.
Sin bulchitear a nobody, man
una corazonada fué esta vez...
lo puso en la ruta...(bie bie!)
con pases de chabona y lágrimas.
Con un platino de American Express
trucho, pero un lindo "camaleón".
Se despidió del negro Burgundy
pero enseguida le bajó el pulgar
brindó también con el flaco Merlín
y vacaciones dio a su corazón...
No hay quién le quite a ese gallo el espolón!
Que ruede la bola! El zumba se va! (bye bye!)
Bendita sea su vieja pick-up
lo echó de la cabina y se desvió
lo escupió y desbarrancó
y al borde del abismo lo dejó.
Fué la claridad que lo encegueció.
Que ruede la bola! El zumba se fue!
bye bye!
 


El título comienza con lo de pool en una metáfora de múltiples significaciones: el rodar de las bolas con las que se juega al pool; el "que corra la bola" (que todos se enteren) de lo que pasó; el dejar que “ruede la bola”, es decir, resignarse al destino, una suerte de “y bueno, hay que dejarlo correr, que le vas a hacer, es así”; y también hay que considerar que el vocablo inglés pool, define un fondo económico en común, un pozo de guita que se junta entre varios, lo cual puede estar aludiendo a un dinero que reúnen entre algunos marginales para una actividad delictiva determinada, por ejemplo, comprar droga y revenderla o, entre todos, bancar un bulo para aguantadero, partuzas, etc.
Averna es una marca de vermut italiano, un amaro, es decir un aperitivo amargo hecho a base de hierbas y elaborado por la empresa Fratelli Averna.
Lo de papusa está empleado, no en el sentido de una mujer linda en lunfardo; sino aludiendo a la cocaína, ya que es una de las formas en que se designa a esa droga.
Al chabón que protagoniza la canción ya lo conocemos de antes: es nuestro viejo amigo el zumba, personaje central de la canción Gualicho. Ahora, regresado de su aventura en Finisterre, a donde había ido 
“rajando del amor” y “detrás de un beso nuevo”; parece haberse convertido en un marginal que, entre otras lindezas a las cuales se dedica, trafica drogas. El Indio lo llama “zumba” (que en lunfardo quiere decir testaferro), como aludiendo a que el tipito es el jefe nominal de una banda de delincuentes, pero en la apariencia; mientras que en la realidad, el jefe de la banda sería otro ñato, alguien oculto y a quien no se menciona en la canción pero que al mismo tiempo está implícita su existencia. 
“Su llave arrojó”: Tiró el arma que esgrimía -una púa, como veremos más adelante-. En el argot tumbero, "estar llaveado" es estar armado, asimilando la posibilidad de usar un arma para liberarse, con la utilidad de una llave común para abrir una puerta. También, tomando literalmente el término; el tipito podría estar tirando a la mierda la llave del aguantadero en que se esconde o de algún sitio donde oculta algo (por ejemplo una caja de seguridad en algún banco, o quizá un cofre de esos de las terminales de micros o de aeropuertos donde pueden dejarse cosas en guarda). Y la frase tiene un gran simbolismo, porque nos está indicando que el tipo no piensa volver más al lugar del cual se va, o a ese sitio adonde fue a buscar algo que tenía encanutado: el hecho de tirar la llave, ya sea que esté referido a una púa o a una llave de verdad, significa que ni se le cruza por la cabeza la posibilidad de volver a utilizarla; sabe que no la va a necesitar más y por eso la arroja.
“se fue, así, sin más...”: se rajó de una, súbitamente, en un arranque o decisión repentina.
“puteando por lo bajo se marchó.”: Mascullando una imprecación se tomó el piro. De paso, la mención de que el zumba putea, nos está explicando que la decisión de rajarse no la toma conforme a sus deseos, no adopta contento esa postura de marcharse, al contrario; lamenta tener que hacerlo y por eso está a las puteadas, rezongando, como si se hubiera dado cuenta de que algo faltaba (guita del “pool” tal vez) o de que algo no andaba todo lo bien que debería andar (por ahí descubrió en un “feo” a alguno de los ñatos con los que andaba entreverado; como que lo traicionó).
“Un killer riff en su contestador / dejó sonando como confesión.”: Dejó un mensaje en su contestador telefónico, para que alguien se dé por enterado de algo. No queda claro de qué se trata el mensaje, pero con toda seguridad, no es un mensaje amable, ya que hay una amenaza explícita en él, algo funesto. Es un “killer riff” (killer = asesino en inglés, y riff = secuencia de notas, “fraseo” musical, repetitivo, reiterado, en una misma canción, de la guitarra eléctrica en el rock, blues y jazz ). Deja el mensaje a modo de confidencia, como si quisiera referirse al reconocimiento de haberse visto involucrado en una circunstancia desafortunada de la cual espera derivaciones para él nefastas. Es todo muy ambiguo y no se especifican mayores detalles; pero lo concreto es que hay un hecho, una coyuntura, que motiva que el zumba deba marcharse de inmediato.
“Sin bulchitear a nobody, man”: Sin bardear a nadie, tranqui, discreto (“bulchitear” es, en la jerga de las comunidades latinas que viven en los EE.UU., una castellanización derivada del inglés bullshit, o sea, hacer pavadas, bardear, hacer o decir boludeces o mentiras).
“una corazonada fue esta vez... / lo puso en la ruta...(bie bie!)”: Confirma una intuición que tuvo (“corazonada”), comprueba algo que venía sospechando, presintiendo. Lo de “fué esta vez” se refiere a que en el zumba, el tener que marcharse ya se ha convertido en una especie de constante, porque ya se había rajado antes por otra razón (recordemos que en Gualicho el zumba dejaba todo colgado y se iba a "Finisterre” detrás de una mina); y ahora (esta vez) se ve obligado a marcharse por otro motivo. La cuestión es que tuvo un pálpito, un presentimiento de algo, confirmó que la cosa era así como presentía  y de resultas de eso; tiene que irse rápidamente. Y la metáfora de la “corazonada” el Indio la utiliza también para aludir a que el zumba tuvo “corazón”, en el sentido de que la guapeó, puso huevo, se atrevió a algo groso para hacer lo que sea que haya hecho, y no temió a las consecuencias derivadas de ello: el tener que marcharse, “ponerse en la ruta”
“con pases de chabona y lágrimas.”: El zumba mató a alguien de una puñalada, de un puntazo (en la jerga carcelaria, “chabona” es una púa o cuchillo). Como vemos, parece ir afirmándose la idea de una traición, de una fulería, como si entre varios marginales, alguno o algunos de ellos, mejicanearon una guita que era de todos, un pozo de guita que habían puesto para encarar algo (lo cual explicaría uno de los significados de lo de pool en el título); y eso haya originado un riña en la cual el zumba mata a alguno de los otros. Lo cito sólo como un ejemplo de lo que la letra sugiere o de lo que uno puede inferir.
“Con un platino de American Express / trucho, pero un lindo "camaleón": Tiene una tarjeta de crédito falsificada, una American Express Platino, de las que no tienen límite de gastos. Y de paso, como usuario de esa tarjeta trucha, asume una nueva identidad camuflada, una que no es la suya real ("lindo camaleón"). Y así, como “al pasar”, queda latente la idea de otro uso, uno non sancto, que se le da a una trajeta de crédito: el esnifar cocaína (a las líneas de merca listas para aspirar, se les dice “lagartija”, “lagarto”, “camaleón”, etc.).
“Se despidió del negro Burgundy / pero enseguida le bajó el pulgar / brindó también con el flaco Merlín”: Antes de marcharse definitivamente, se hace un tiempito para “pasar a ver” a dos compinches suyos (posiblemente cómplices de él en algún delito, o tipos con los cuales estuvo en la cárcel, o sus “socios” en el “pool” que armaron), con el objeto de despedirse de ellos (tampoco aclara en qué sentido se va a despedir de los tipos esos), de los cuales sólo se especifican sus alias: El negro Burgundy y el flaco Merlín. Del segundo de ellos, la letra de la canción nos da algunas pistas más en cuanto al sobrenombre que usa: puede ser una alusión al Mago Merlín de la leyenda celta del Rey Arturo, en cuyo caso lo de “Merlín” obviamente es porque el tipo es un “mago”, alguien que muestra una gran habilidad para el metier delictivo al cual se dedica; o posiblemente lo de “Merlín” se refiera a una de sus acepciones en lunfardo (“merlo" o "merlín” = tonto, crédulo, fácil de engañar, torpe, boludo, chichipío, pancho); o quizá quiera aludir a la condición de choborra del tipo (“merlín” también quiere decir un tipo que está “merluza” = borracho, en curda). En el caso de este flaco Merlín, la letra nos dice que el zumba  “brindó” con él (“brindar” en el significado carcelario, tumbero, de la palabra, se entiende; no “brindar” en el sentido corriente de entrechocar las copas). En cuanto al otro personaje, el negro Burgundy, la letra es más ambigua y no da detalles; sólo nos dice que el zumba se “despidió” de él y nos da a entender que estuvo poco tiempo con el tipo y resuelve “despintarlo” rápidamente (“enseguida le bajó el pulgar”). Tampoco queda claro el porqué del alias del “negro Burgundy” (Burgundy es la región de Borgoña, en Francia, famosa por la calidad de sus vinos tintos, de modo que quizá lo de “negro Burgundy” sea una alusión a la predilección del tipo por el vino tinto).
“y vacaciones dió a su corazón...”: Con esas “visitas” a sus compinches, el zumba da por concluidas sus obligaciones del “corazón” digamos, y ya está, “ya cumplió”; de ahí en más le da “vacaciones a su corazón” y ya no le queda nada pendiente. Ahora sólo le queda irse, huir. Y otra vez, hay una metáfora utilizada al menos en dos sentidos, porque las “vacaciones” que el zumba le da a “su corazón” se refieren al aspecto sentimental, y también a que con eso se termina lo de andar "poniendo corazón”, es decir, corajear, guapear; ya no quiere exhibir más “corazonadas” como demostraciones de coraje.
Todas las frases combinadas en la estrofa, aluden a que en esa visita a sus compinches, el zumba mató a uno de ellos, al negro Burgundy; ya que la metáfora de “bajar el pulgar” nos remite al antiguo Imperio Romano, donde en los espectáculos entre gladiadores que luchaban en el Coliseo, uno de los contendientes tenía al otro vencido a sus pies, y aguardaba la señal del Emperador, bajando o levantando éste su pulgar. Aparentemente, el zumba le “bajó el pulgar” al negro Burgundy, lo asesinó de un puazo. Parece como si se estuviera pintando una situación en la cual el zumba los va a ver a los otros dos, caliente, chivo con ellos por algo que le hicieron y con toda la intención de amasijarlos a ambos, y terminara matando sólo al negro Burgundy y perdonándole la vida al flaco Merlín (lo cual, de paso, clarificaría la cosa en el apodo de éste, ya que el zumba lo estaría considerando un pelotudo, un pancho, y le estaría atribuyendo la mayor parte de la culpa al otro y por eso lo mata; mientras "perdona" al flaco Merlín).
“No hay quién le quite a ese gallo el espolón!”: El espolón es una púa de acero que se coloca en las patas de los gallos de riña. Se está reafirmando que el zumba se peleó a cuchillo y mató a alguien de una puñalada, de un puazo.
“Que ruede la bola! El zumba se va! (bye bye!)”: Como consecuencia de haber amasijado a alguien, al zumba no le queda otra que rajarse, tomarse el piro, porque si no se va; las consecuencias para él van a ser terribles: lo van a meter en cana o peor aún: lo va a perseguir alguien que quiera vengar a la persona que él mató. Él se va (“el zumba se va!”), y que corra la bola de que él se va, que lo sepan todos, y que su destino se cumpla (“que ruede la bola!”)
“Bendita sea su vieja pick-up / lo echó de la cabina y se desvió / lo escupió y desbarrancó / y al borde del abismo lo dejó.”: Tiene un accidente automovilístico, se pega un terrible palo. Perdió el control de la camioneta de modelo antiguo (“su vieja pick-up”) que venía manejando (“se desvió”), volcó (“desbarrancó”) y salió despedido del vehículo (“lo echó de la cabina, lo escupió”). De resultas de ese palo que se pega, el zumba se va a morir; pero dentro de su tragedia,  morir así, en un accidente; quizá haya sido preferible (“bendita sea”) a morir de alguna forma bastante más jodida. Insinúa que tal vez haya sido mejor que el zumba muera en un accidente, que tener que vivir huyendo y esperando una muerte quizá más cruel, ya que todo eso, sería mucho más terrible que palmar en un accidente…
“Fue la claridad que lo encegueció.”: Alude a la causa del accidente, pero irónicamente, con un dejo de sorna, como si afirmara algo y trascartón estuviera diciendo “minga va a ser esa la causa”. Dice que el zumba aparentemente se “encegueció con la claridad” (como aludiendo a los faros de otro vehículo que lo encandilaron); pero también nos deja flotando la verdadera causa del accidente: el tipo estaba, o bien resuelto a suicidarse; o bien re duro, pasado de vueltas por la droga, cuando se pegó el palo, y esa fue “la claridad que lo encegueció”: comprender claramente que la mejor opción que le quedaba era el suicidio; o haber consumido drogas en demasía. Y en todo caso, el origen del drama que culminó en su muerte fue precisamente la “claridad que lo encegueció”, aludiendo a cuando percibió claramente que se iba a ver obligado a protagonizar un hecho trágico y después rajarse (porque ahí empezó su desgracia); todo lo demás es consecuencia de eso que le pasó al principio.
“Que ruede la bola! El zumba se fue! / bye bye!”: Que todos lo sepan! El zumba murió (“se fue”), chau, crepó en el accidente. Y de paso, también hay un dejo de resignación, un “déjalo correr”, un “y bueh, fue el destino, que le vachache”. Y una especie de implícita moraleja flotando en el tema: algo así como la enseñanza de que “quien mal anda, mal acaba”.
Bueno, pareciera que todo cierra, ¿no? Pero... supongamos por un instante que eso de "al borde del abismo lo dejó", fuese una sugerencia de que después de todo, el zumba no haya palmado. ¿Lo veremos reaparecer en alguna otra perlita de la lírica solariana? Chi lo sa...