miércoles, 23 de noviembre de 2011

DR. SATURNO


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Dr. Saturno
(Beilinson-Solari)

Dr. Saturno
Estoy hasta la pasta!
de misas cómicas... mal
A prueba de bobos y a las tres en casa
¿Querés creer? Oh no!
Dr. Saturno, dame un turno!
te pido una mejoría...
Estoy meando la puerta en tu cueva, doctor de amor...
Los remos muy pinchados
a la moda del rock´n roll.
Me cago en mis huesos
que gastan la pana
mojada en vinagre de nostalgias.
Voy ciego, tonteando
en la Orquesta Antibalas, Oh no!
Vinos gruesos, mal templados
y ecos de Reputalandia trip.
No marcho en mi vieja murga
(en las calles no me muestro más)
Están mis muertos tan... tan lejos!
de la pantalla en que vos te mirás.
El hígado crece el cerebro envejece...
y hay algo muy raro en mi plato.
Saturno... dame un turno
Yo espero, con vos, mejorar
Dulces cadenas, dulce condena
Dios es todo, no puede progresar
Dr. Saturno, dame un turno!
Te pido una leve mejoría.

Una letra netamente autorreferencial del Indio, indicativa de que hizo en algún momento de su vida consulta psicoastrológica.
El "Dr. Saturno" vendría a ser el álter ego, el otro yo, el "lado oscuro", digamos, del Indio. Elige la metáfora de Saturno en un sentido astrológico, cósmico, mitológico. Los griegos antiguos describían a Saturno como devorándose a sus propios hijos y vomitándolos luego (después, la ciencia demostró que en ocasiones, durante determinados períodos, los satélites, las "lunas", del planeta Saturno -sus "hijos" para los antiguos griegos- eran visibles; y en otras ocasiones, no -hay un famoso cuadro de Goya en el cual se representa a Saturno como un gigante que se está metiendo en la boca a un hombre para devorárselo-).
Es todo muy ambiguo, místico, como perdido en la nebulosa de los pensamientos del Indio, que vaya uno a saber qué rumbo habrán tomado; pero la cosa es clara, netamente autorreferencial.
“Dr. Saturno / Estoy hasta la pasta! / de misas cómicas... mal / A prueba de bobos y a las tres en casa / ¿Querés creer? Oh no!”: Acá no hay mayor misterio. Le está diciendo a su otro yo, que está hastiado de todo, está "hasta la pasta"; como si estuviera refiriéndose a que su vida musical, artística, ya no lo satisface. Está harto de los recitales redondos que llamamos "misas" ("misas cómicas... mal"). Lo de "a prueba de bobos" es por todas las idioteces que siempre se escriben antes y después de cada recital redondo, y lo de "a las tres en casa" es la famosa frase en la que les recomienda a los pibes del público que no se queden boludeando por ahí ni peleándose con la yuta; que terminado el recital se vayan a sus casas y estén de vuelta en ellas a lo sumo, a las tres de la mañana.
“Dr. Saturno, dame un turno! / te pido una mejoría...”: Le está diciendo a su otro yo, que le dé una oportunidad ("dame un turno", le dice, como si se tratara realmente de un médico a quien uno va a consultar previo pedido de turno), que le quite de encima ese hartazgo que siente y que lo está matando ("te pido una mejoría").
“Estoy meando la puerta en tu cueva, doctor de amor... / Los remos muy pinchados / a la moda del rock´n roll”: Sigue con la misma desazón, describiendo su estado de ánimo (dicho sea de paso: esto era anunciatorio de la separación de Los Redondos, de la ruptura de la banda; pero claro, los redondos de abajo no podíamos saber lo de los desacuerdos económicos, el material fílmico y todo el resto...). Dice que está cansado, harto ("los remos muy pinchados"), y "a la moda del rock´n roll" (como si estuviera aludiendo a un rocker con los brazos llenos de pinchazos de tanto inyectarse drogas).
“Me cago en mis huesos / que gastan la pana / mojada en vinagre de nostalgias”: Con lo de "me cago en mis huesos", está refiriéndose a una "nana" de la que siempre se quejó el Indio: un supuesto dolor en las piernas que tuvo desde siempre, debido a un accidente (que no se sabe si fué real o si es una de las tantas ñañas autoinventadas por la hipocondría del Indio que siempre, ya de adolescente, anduvo con un arsenal de remedios encima y que motivó que Willy Crook lo definiera como un "vademecum ambulante"). Y además está triste, melancólico, nostálgico ("mojada en vinagre de nostalgias"). Esa metáfora de “vinagre de nostalgias” es muy finita: el vinagre exacerba el dolor de una herida lacerante, la hace arder aún más; del mismo modo que la nostalgia surge de evocar recuerdos poco felices o de añorar en exceso tiempos felices, comparándolos con un presente de desdicha o desazón.
“Voy ciego, tonteando / en la Orquesta Antibalas, Oh no! / Vinos gruesos, mal templados / y ecos de Reputalandia trip”: La "Orquesta Antibalas" son ellos, los Redondos. Lo dijo el Indio en un reportaje que le hizo la revista La García. Se autodenominó así por todos los "tiros" que a lo largo de su carrera, les tiraron a Los Redondos desde distintos lugares, periodistas, políticos, la yuta, el sistema... La frase está dando a entender como que él ya no encuentra nada nuevo que lo motive para seguir con el proyecto de Los Redondos ("voy ciego, tonteando..."). Luego, habla de los sinsabores que ha tenido que soportar a lo largo de su vida, asimilándolos con "vinos gruesos, mal templados". Y termina refiriéndose a los recuerdos malos que en él se despiertan de pronto, sobre circunstancias desgraciadas o poco felices que le acontecieron ("ecos de Reputalandia trip"), es decir, está emprendiendo un viaje a través de su memoria, que lo lleva muy lejos, hasta “Reputalandia”, ese lugar recóndito de su mente donde tiene "guardados" los recuerdos que preferiría no evocar.
“No marcho en mi vieja murga”: Una viñeta solariana muy personal. Se refiere a una casita que se había hecho en Valeria del Mar. Allí se juntaba con amigos y armaban una murga en la cual salían disfrazados todos: el Indio y otro amigo se disfrazaban de minas, el periodista Claudio Kleiman de fiolo, y después se sumaban a la murga Willy Crook y Enrique Symns, y entre todos salían a molestar a la gente que estaba sentada a la mesa de los bares en las calles de Valeria del Mar. Siente nostalgia de esos tiempos...
“(en las calles no me muestro más) / Están mis muertos tan... tan lejos! / de la pantalla en que vos te mirás”: Está usando una metáfora de significado doble: por un lado se refiere a que él mismo está harto de asumir riesgos y responsabilidades por la seguridad del público, de los pibes, una vez que terminó la misa redonda. El Indio sostuvo siempre que su responsabilidad se circunscribe a cuidar de que no pase nada dentro del ámbito del recital; y que después lo otro, lo de la calle, ya no está a su alcance manejarlo. Y de paso, hay como como una velada alusión a la tragedia de Walter Bulacio, después de aquel recital en Obras donde pasó lo que pasó. Evocando a gente a la que quiso mucho y que ya está muerta: algunos de sus amigos desaparecidos en La Plata durante la tiranía militar, su amigo Luis María Canosa, muerto en Devoto, y Walter Bulacio, por ejemplo y entre otros... Y le dice a alguien imaginario, que ese dolor sólo puede sufrirlo él, que el otro no tiene ni idea de lo que sufre con esos recuerdos ("tan lejos de la pantalla en que vos te mirás")
“El hígado crece el cerebro envejece... / y hay algo muy raro en mi plato”: Se siente viejo, cansado (y bueno, después de todo el Indio es un tipo de 62 años), con el "hígado crecido" (aludiendo a todo lo que escabió en su vida), y siente que su cerebro "envejeció", como dando a entender que ya no encuentra aliciente ni motivaciones para seguir componiendo, que está como si hubiera llegado a un nivel de saturación, incapaz de seguir creando ("hay algo muy raro en mi plato")
“Saturno... dame un turno / Yo espero, con vos, mejorar”: "Dialoga" con su "otro yo", con el otro lado de su personalidad; reitera la esperanza de que ese hartazgo de vivir se le pase…
“Dulces cadenas, dulce condena”: Una referencia a su mujer, Virginia, y a su hijo, Bruno. Ellos son sus "dulces cadenas, dulce condena" porque lo “encadenan” a la vida, lo "condenan" a la obligación de vivir; de otro modo, quizá se suicidaría. Es sabido que el Indio es exagerado para manifestar las cosas, las lleva al extremo; aquí está como insinuando un hartazgo de vivir y una protesta por no encontrarle ya sentido a nada, y que tal vez sería mejor matarse. Está expresándose en términos melodramáticos.
“Dios es todo / no puede progresar”: Altísima metáfora (y de paso indicativa del tremendo ego del Indio, que no tiene empacho ni vergüenza de en cierto modo compararse con Dios, a pesar de ser ateo). Está diciendo que así como a Dios se lo considera omnipotente y no puede superarse a sí mismo (“no puede progresar”); él tampoco puede ya superar lo que hizo hasta aquí. Es como si se estuviera refiriendo a una suerte de "corte", de saturación, en su nivel de creatividad.
“Dr. Saturno, dame un turno! / te pido una leve mejoría”: Vuelve a ser el Indio quejumbroso y exagerado de siempre, reiterando su invocación a su "otro yo" a que lo "deje de joder", a que le dé "una leve mejoría", es decir, que se le pase ese estado de ánimo que lo está asfixiando. De paso, hace una autorreferencia irónica a su propia hipocondría, designando al "lado oscuro" de su persona, a su álter-ego, como si fuera un médico, un "Dr." que tiene el poder de curarlo, simplemente permitiendo que toda esa carga de hartazgo que lleva sobre el lomo, se vaya...
 

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/​watch?v=FA4CfbH7X7k

-Juan Carlos Serqueiros-

6 comentarios:

  1. Excelente, Juan, qué buenísima interpretación-explicación. Ni de casualidad me iba a imaginar que iban por ahí los tiros. Muchas gracias.

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  2. EXCELENTE INTEPRETACION!

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  3. terrible,quede boqueando,muy buena

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  4. Por que a su alter ego? Podria ser a dios tambien, llamandolo de una manera ridicula... y cuando dice dios es todo, no puede progresar creo que le dice a dios que es estanco (en un aparente elogio). Que opinas?

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  5. El Dr. Saturno es un psiquiatra. Está desesperado y necesita al doctor. Cualquiera que haya tenido que ir a uno, pasa por eso (me incluyo en ese montón de gente).

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  6. Excelente interpretación...altísimo ego el del indio .. Una lastima

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