Esperar a tener un cuerpo ideal para ir a la playa. Esperar a tener edad en la creencia de que ello es sinónimo de autoridad. Esperar el reconocimiento para hacer lo que nos gusta. Esperar, esperar y esperar… para no hacer nada de lo que somos, de lo que debemos aprender con el tiempo y de lo que debemos ganar a través de la práctica y la experiencia.
¡No esperes! Pon el primer pie en tu camino, ese al que reconocerás sin manuales, simplemente porque te gusta.
Cuando vas por lo que quieres, la ruta aparece y se dibuja bajo tus pies, tal como si fuese una alfombra en la que confías y te sostiene. Y por más que de vez en cuando des un tropezón; ella no desaparecerá dejándote caer.
El único secreto para tomar en cuenta y reconocer una rotonda equivocada, es que por más que des vueltas; siempre llegarás al lugar de la repetición del fracaso en el que te puedes enfrascar con la excusa de que la vida te es adversa, que nadie te entiende o que el mundo aún no está a tu nivel para comprender y valorar tu obra. ¡Ve y simplemente hazla!
Y pierde el miedo a no ser nadie especial, porque sin dudas, ser especial no precisa de público… sólo precisa de ti.
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

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