jueves, 21 de marzo de 2024

EN EL DIVÁN: PENSAMIENTOS QUE NACEN DESPUÉS DE UNA SESIÓN Y ANTES DE LA SIGUIENTE





















Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

Una mujer comenzó a hacer terapia años después de una separación. Cuando inició el tratamiento, ella no sabía si su tristeza era arrepentimiento, si había hecho mal, si al fin de cuentas no hubiese sido mejor seguir… “Al final... no todo era tan malo y "yo soy una Susanita", decía. Sin embargo, ya llevaba muchos años hundida en dudas, y hasta para ella misma era imposible darse una respuesta coherente: “¿Por qué no salgo de esto? ¿Aún lo amo? ¿Y si me equivoqué? ¿Y si acerté? Pero... ¿a dónde voy? ¿Y cómo se sale? No puedo, no sé... ¿o no quiero? ¿No me animo?”.
Ella llegó a terapia por un artículo mío que leyó, y entonces tomó la decisión de enfrentar la respuesta. Tiempo después de escarbar, con subidas y bajadas, con el dolor con que la consciencia desanda los años, escribió esta reflexión que hoy, quizá te identifique en algún punto:
Dicen que la palabra libera. Eso espero con esto. Se están cayendo tantos esquemas, tantos arquetipos de la vida ideal, de lo que suponía que debía ser...
Escuché, días pasados, una frase que me pegó fuerte: "Veinticinco años de matrimonio y una separación, no es fracaso; son veinticinco años de éxito". Y con eso me voy a quedar.
Ahora, a partir de eso, tengo mucho que analizar. Que no sos, como lo fuiste en un principio, el hacedor de este quiebre, que la responsabilidad fue tanto mía como tuya. Que me dormí en el calor del hogar y la familia, que si bien quise ser (y lo intenté por todos los medios) una amante casi perfecta; era sólo para hacerte feliz a vos. Había muchas cosas en las que no quería transar y jugaba a que lo hacía. Como así también, asumo la responsabilidad de las cosas que te indilgaba a vos y que en el fondo, eran deseos míos.
Que fuiste alguien MUY importante en mi vida, no caben dudas. Fuiste el maestro que vino a enfrentarme con mis propios fantasmas. No porque LO SEAS, sino porque a través de vos pude vivenciar aquellas partes mías que no quería ver, pues no eran políticamente correctas.
Con todo esto hubo un problema en el que vos nada tenés que ver: te entregué mi sol, mi brillo, mi SER. Porque todo era por y para vos, pero no de buena, sino porque era de esa forma que yo brillaba: a través tuyo.
Tan así era, que cuando nos separamos no sólo perdí mi pareja; me perdí a mí misma, porque vos eras yo, tus logros eran los míos, tu felicidad era la mía, tu bienestar era el mío... ¡HORROR!
Yo a eso le daba el nombre de AMOR. Ahora creo que nunca lo fue, o al menos; no el tipo de amor que me gustaría vivir hoy. Tampoco sé todavía lo que quiero, pero al menos; ya tengo claro lo que no quiero.
Sé de todas las culpas que te echaba a vos por no animarme a hacer cosas, cuando hoy sé que soy la única responsable de eso. EN ESE SENTIDO no eras vos; era yo la que no se animaba y sigo sin animarse. Estoy trabajando en eso, pero a veces mi dualidad mental me engaña, mis diálogos internos me confunden y entre el coraje y el miedo, el miedo es el vencedor.
Poco a poco me voy conociendo. A veces, amo a esta mujer que va apareciendo (tímidamente, con mucho miedo, mirándose y no sabiendo si es o no es), pero de algo estoy segura: que no es como pensaba hace ya siete años cuando nos separamos: una pérdida de años, por el contrario; hoy que soy capaz de ver un poquito (y sólo un poquito) más allá el tiempo mejor invertido, porque gracias a él hoy puedo ir metiéndome más adentro y verme un poco más fresca sin tanta careta, sin tantos: "¿Yo? No.... yo no soy así"; y hoy, creo que no hay nadie a quien conozca menos que a mí misma.
Hasta aquí habló la paciente (cuya identidad obviamente no puedo revelar por el secreto profesional y la protección de un ámbito que es muy privado y sagrado, perteneciente a aquel que empieza a conocerse a sí mismo).
No obstante, sé que por ahí hay muchas personas con preguntas, miedos, y dudas similares, y quién te dice…de pronto esto que narré quizá te lleve por el camino que necesitas tomar: hacia ti y hacia adelante.

Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

lunes, 18 de marzo de 2024

LA ALEMANA










































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Nunca supe su nombre. Y mucho menos su apellido. En el barrio se la conocía como "la Alemana" y así se referían todos a ella al citarla, porque además; esa era, precisamente, su nacionalidad.
Era una mujerona enorme, muy alta y robusta. Su edad andaría, calculo, por los 50 años o cosa así. Tenía áspero el carácter y ronca la voz. Vivía sola y no contaba con amigos entre los vecinos, vaya uno a saber si por voluntad de éstos o por decisión propia de ella. Y la única casa que (cierto que muy de vez en cuando) solía visitar —siempre brevemente—, era la de mis padres. Bah, la “de” mis padres, no; en realidad, la que alquilaban.
Como yo ya había aprendido a leer antes de cumplir los 6 años, ella me obsequió dos libros: una biografía de Chopin; y Cuentos, de Hans Christian Andersen, ambos ilustrados bella, exquisita y profusamente. Poco después, me convirtió en adicto a Verne y a Salgari, y también me regaló una armónica marca Faber, porque —dijo con su sempiterno laconismo que jamás aguardaba réplicas ni admitía objeciones— “un espíritu como el de Calile (ese era yo) precisaba tanto la magia de la literatura como la de la música”.
Cuando mi vieja me arreaba algún chancletazo, yo tenía dos embajadas en las que asilarme: la casa de los Oliveira: don Nanú (don Raúl) y doña Felisa, que me adoraban; y la casa de la Alemana, donde siempre había para mí refugio seguro, un café con leche y algunas bay biscuit (¡gloria de titanes!). Si llegaba a lo de la Alemana lloriqueando por la biaba que me había propinado mi madre, era en su amplio regazo o en su pecho opulento y generoso donde hallaba consuelo, pero invariablemente; sin que mediaran palabras suyas pronunciadas para reconfortarme. Y ahora que lo pienso, seguramente era porque no las consideraba necesarias, entonces ¿para qué iba a malgastarlas? Si bastaba y sobraba con su cobijo.
Pasó algún tiempo, empecé a ir a la escuela, y la veía cada vez más esporádicamente. Hasta que no supe más de la Alemana, pero el chiquilín que era yo por entonces… ese sí que sentía, sabía, que ella lo amaba.
Me fui del barrio y también de la ciudad. Y muchos, muchos años después, ya largamente pasada la treintena, me sorprendí recordando cada vez con mayor frecuencia a la Alemana. Entonces, caí en la cuenta de que... yo también la había amado.
Aunque nunca supe su nombre.

-Juan Carlos Serqueiros-


domingo, 17 de marzo de 2024

LIC. GABRIELA BORRACCETTI. TERAPIA ON LINE





























Soy Gabriela Borraccetti, licenciada en Psicología por la Universidad John F. Kennedy. Con una muy extensa trayectoria profesional de más de treinta años, ejerzo como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad, y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales.
Soy argentina, nací, me formé y resido en Buenos Aires, pero también he vivido en otras ciudades, y el hecho de tener, al momento de mudarme de sitio, varios pacientes presenciales que deseaban seguir el tratamiento conmigo, me condujo a proseguir con mi trabajo a través de videoconferencia. Soy, pues, pionera en dicha modalidad de atención, la cual en breve lapso demostró ser ampliamente efectiva y exitosa.
El consultorio virtual ofrece varias ventajas a saber:
  • El confort de tu hogar
  • Evitar traslados y viajes
  • Un ambiente terapéutico idéntico al de consultorio presencial
  • Una calidad de atención que no se altera en absoluto por ser on line; al contrario (nadie se modifica por estar detrás de una pantalla, salvo que se confunda pantalla con careta).
Si necesitas atender aquellas cosas que les duelen a tu alma, atraviesas una crisis, o deseas salir de algún padecimiento, mejorar tu calidad de vida, dejar de vivir angustiado, trabajar con tus problemas en lugar de negarlos, tratar dificultades sexuales, de pareja, de relaciones en general, o simplemente no sabes hacia dónde dirigir tus pasos para estar contento de caminar sobre tus pies; has llegado al lugar adecuado y no hay más que probar esta forma moderna de hacer terapia, para confirmar que la internet no sólo es redes sociales, entretenimiento y diversión, sino que también puede ser una gran herramienta para el autodescubrimiento.
Los aparatos no tienen personalidad ni nos dirigen. Nosotros imprimimos nuestro sello a todo lo que hacemos, y poco importa si estamos a 3 metros o a 5.000 kilómetros. En mi consulta puede pasar de todo; menos que te vayas igual a como llegaste. Y ten por seguro que te irás sintiendo mejor, porque el click que haces en tu computador, también lo harás en tu mente.
Para contactarme, puedes enviarme ya sea un e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o un Whatsapp al +54 9 11 7629-9160, e intercambiaremos preguntas e información.
Y una vez que hayas decidido comenzar tu terapia on line, será preciso que abras una cuenta en Skype (o si usas Whatsapp y lo prefieres de ese modo, también podemos hacerlo por videollamada) y disponer de una PC de escritorio con cámara y parlantes, o una notebook o laptop, o una tablet, o un teléfono celular, o un SmartPhone, o un IPod, o cualquier elemento que admita conexión a internet. De ese modo, estaremos a un click de empezar.
Necesitarás tan sólo reservarte por una hora la habitación de tu hogar que más tranquilidad brinde, para disponerse a cerrar, por ese lapso, el ruido externo e ingresar en el territorio interno.
Por lo demás, lo que sigue es idéntico al modo presencial: acordaremos un día, un horario y un honorario, todo lo cual pasará a ser el “espacio” en que poder trabajar a partir del alma sin preocupaciones por el tráfico, los embotellamientos, los medios de transporte público, etc.
Y por supuesto, además de la modalidad on line hasta aquí enunciada y explicitada; continúo ejerciendo en mi consultorio atendiendo de forma presencial, de manera que si lo prefieres, puedes solicitar tu turno por cualquiera de los conductos precedentemente consignados: e-Mail o Whatsapp.
El pago de mis honorarios se abona: por depósito en o transferencia a, mi cuenta bancaria, si vives en Argentina; o por giro en Western Union o similares si vives en otro país.
Por una cuestión de calidad de atención y de excelencia profesional, no trabajo con obras sociales ni empresas de salud prepaga, ya que las limitaciones emergentes de los requisitos que imponen a sus afiliados y clientes, causan que las derivaciones no se realicen hacia el profesional más apto para el paciente; sino al psicólogo que les posibilite evitarse el costo de una terapia profunda. Cuando se trata con el inconsciente, no hay velocidad que pueda imprimirse al psiquismo, y cada paciente tiene un tiempo, una forma y un latido especial a respetar. Eso (sólo eso y ninguna otra cosa) es lo que va a graduar la duración del tratamiento.
Obviamente, cada pago que realices contará con la correspondiente factura, la cual recibirás por e-Mail, para que llegado el caso, la presentes ante tu obra social o empresa de salud prepaga, de manera que puedas acceder al reembolso total o parcial que dichas instituciones eventualmente reconozcan a sus afiliados y clientes.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814
Whatsapp: +54 9 11 7629-9160



viernes, 15 de marzo de 2024

RECUERDOS AMNIÓTICOS
































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

A veces, me asaltan recuerdos amnióticos. No frecuentemente, por suerte. 

Esta mañana escribí esto que cité, y algunas personas de mi amistad me preguntaron si me ocurría algo grave, serio, y por la causa de haberlo escrito. La verdad es que no, no me pasa nada en especial; es sólo que en ocasiones (como durante esta madrugada) suelo tener unas terribles pesadillas a las que llamo amnióticas.
¿Por qué? Y... bueno, te cuento: el 15 de marzo de 1904 nacía el general Juan José Valle, víctima ilustre inmolada a los odios gorilas que van desde los de Aramburu a los de Rojas pasando por los de la Moreau de Justo, norteAmérico Ghioldi y demás personajes siniestros... El 9 de junio de 1956, Valle había encabezado el movimiento tendiente a reponer en el gobierno a Perón, que fue ferozmente reprimido a sangre y fuego, costando la vida de 27 argentinos.
Nací en Rosario, el 23 de junio de 1956, y catorce días antes, mi padre había sido secuestrado por los comandos civiles, imputándosele el haber cometido el "imperdonable delito" de ser peronista, y al momento de nacer yo, mi madre ignoraba dónde lo tenían, si vivía aún o lo habían matado... Tuvo "suerte" mi padre: lo liberaron días después de nacer yo, tras haberlo hecho pasar por torturas, privaciones, interrogatorios y simulacros de fusilamiento. 
Ah, y me llamo Juan Carlos, porque iba a llamarme Juan Domingo como habían decidido mis viejos, pero en el registro civil no quisieron anotarme así pues estaba prohibido no sólo ser peronista, sino también llamarse Juan Domingo o Eva.
Así las cosas, no le resultará complicado a nadie imaginar el hambre, la incertidumbre y las horribles angustias de mi madre, que forzosamente tuvieron que trasladarse a quien llevaba en su vientre.
Por eso, los 15 de marzo y también los 9, 12 y 23 de junio, suelen asaltarme sueños espantosos. Y seguramente por eso también, soy tímido, parco, retraído, hosco, huraño, de mal carácter y nada simpático (todas cosas esas, en fin, que puedo dominar). Lo que no puedo evitar, son esos sueños que surgen de mi inconsciente, ni la índole triste que está en mi alma y que arrastro siempre (aún cuando soy feliz, como de hecho lo soy, con mi esposa, mis hijas, mis nietos, mis perros, mi gata y los pocos amigos a los que puedo llamar así).
Es esa tristeza que está en mí y tiene una identidad tan Juan Carlos Serqueiros como la mía, porque es... amniótica.

-Juan Carlos Serqueiros-

miércoles, 13 de marzo de 2024

CUERPO Y ALMA





























CUERPO Y ALMA
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

No eres tu nombre;
Respondes a él.
No eres tu imagen;
Ella es tu apariencia.
No eres tus años;
Ellos son tu historia.
No eres tus sueños;
Ellos son tus deseos.
No eres lo que tienes;
Ello no es eterno.

-Gabriela Borraccetti-

Imagen de portada: Diego Armando Lozano Ayala, "Cuerpo y alma", óleo sobre tela, contemporáneo.

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


lunes, 11 de marzo de 2024

LOS GOBIERNOS Y LA MANIPULACIÓN DEL PASADO





























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado. (George Orwell).

Ningún gobierno, sea del signo partidario que fuere, sustente la ideología que sustente y propugne los postulados que propugne, bajo ninguna circunstancia ni con ningún pretexto ni excusa, debe albergar el propósito ni arrogarse la potestad de manipular la historia a su antojo, estableciendo una visión maniquea de la misma con "buenos" de un lado y "malos" del otro; sean quienes fueren los supuestos "buenos" y "malos".
La enseñanza de la historia en la educación pública en todos sus niveles debe limitarse a la narración veraz de los hechos y circunstancias fehacientemente comprobados, y a partir de allí, a fomentar el interés de los alumnos por leer distintos autores, investigar todas las fuentes disponibles, extraer sus propias conclusiones y formar su propia opinión.
Basta de la dicotomía historia "oficial" vs. "revisionista"; pues como dijo Arnold Toynbee en su visita a nuestro país: "¿Cómo? ¿Tienen ustedes una escuela revisionista? Qué extraño... si la historia es por naturaleza revisionista". Entonces hubo que explicarle al ilustre visitante que eso era consecuencia de que habíamos tenido antes un relato histórico impuesto como oficial, y que de resultas de ello, debió venir una reacción revisionista (que también macaneó bastante, dicho sea de paso, tal como habían macaneado antes los otros). El bueno de Toynbee sacudía la cabeza y no entendía nada... Y claro, cómo iba a entender que se mintiera adrede en algo tan fundamental como el pasado... Impensable. "Es tan chiflado y obnubilado que puede ser..." (Indio Solari dixit).
Para todos los gobiernos, este y los que en adelante se sucedan y sean quienes fueren los que los encabecen y dirijan: Basta de manipular el pasado. Basta de historia falsa y amañada en un sentido u otro. Basta de "buenos" y "malos". Basta de organismos oficiales como academias e institutos burocráticos, prebendarios y parasitarios mamando de la teta del Estado; sólo el CONICET y listo, ya está; los demás que se financien solos, si pueden, o desaparezcan en buena hora.
Dejen a los argentinos libres para que puedan comprender su pasado y llegar a la síntesis de su historia.

-Juan Carlos Serqueiros-


jueves, 7 de marzo de 2024

CARVALHO: PROBLEMAS DE IDENTIDAD










































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Esto es una mierda, pero hasta el más miserable se aferra a ella. (Carlos Zanón, "Carvalho: problemas de identidad")

Me aconteció uno de esos casos —raros, por fortuna— en que la lectura por mi parte de una muy buena novela no significó, ni mucho menos, una acertada elección literaria. Quiero decir, no precisamente para la tarde-noche de un miércoles, espacio temporal ese en que lo mejor que uno puede hacer es llegar a su casa, figurarse que el coprolálico psicótico incestuoso con delirio mesiánico Milei y su banda no están en el gobierno, olvidarse que tiene los grilos más flacos que nunca, servirse una copa de lo mejor que le haya quedado en stock y sumirse en la lectura de algo que lo transporte muy lejos de tan espantable y opresiva realidad. Algo... light, digamos, descomprometido, si se quiere.
Pero resultó que este libro es lo menos a propósito para ello, porque es una novela negra, no sólo por tratarse de un thriller; sino porque es negra en serio, crudelísima y lacerante: “Carvalho: problemas de identidad” (Editorial Planeta, 2019).
Carlos Zanón reflota a Carvalho, el personaje fetiche de Manuel Vázquez Montalbán, pero trayéndolo al presente, y nos lo muestra más cínico, descreído, sarcástico e irónico que nunca, achacoso al punto de ir al médico (¿podés imaginarlo? ¡Carvalho acudiendo a la consulta de un doctor!), sin su maestría de chef y sus deleites de refinado gourmet en compañía de su amigote el gestor Fuster y —para colmo— sin Charo, "su" puta. Aunque parezca mentira, ha tomado a una secretaria: Estefanía Briongos, e incluso —cosas veredes— ya ni siquiera se aguanta a su fiel escudero, el pobre fetillo Biscuter. Si bien sigue quemando libros y odiando la música (no podía ser de otro modo); el bueno de Pepiño se ha visto obligado —concesión cruel a los tiempos que corren— a instalar computadoras en su agencia y, consiguientemente, a tener que bancarse a un cráneo informático. Y como si en su vida no tuviera ya bastante con todo eso; se ha enredado con una mujer que está casada, la buena señora, con un personaje que se las trae).
A la par de sumergirse en una angustiosa búsqueda de sí mismo; Carvalho deberá investigar los casos de una prostituta deficiente mental desaparecida y un horrendo crimen familiar.
La novela es muy buena; lo único malo fue el momento que elegí para leerla: me sacudió fuerte. Igual, la disfruté intensamente, porque —es sabido y tendré que admitirlo de una vez— en el fondo, soy un masoquista.
Ah, léanla, vale la pena.

-Juan Carlos Serqueiros-


lunes, 4 de marzo de 2024

EL MIEDO A DECIDIR























Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

En el altar de nuestras creencias, quizá no existan muchas que no provengan de alguna necesidad o carencia; dado que Dios y el diablo son la deificación de lo bueno y lo malo que vive en nosotros, y que erige altares en cualquier lugar del mundo dentro y fuera de la religión.
Partiendo de esta base, quedará claro que fuera de mí; no tengo muchas personas o instituciones a quienes a esta altura de la vida les rinda cuentas, les pida demasiadas explicaciones, les deposite íntegra mi confianza o espere de ellas redención o salvación.
De este modo, la responsabilidad que ello implica al momento de tomar decisiones, me ha llevado a mirarme en el espejo de mi consciencia, a vérmelas con mi luz y mi sombra, y a dirimir entre lo que está bien y lo que está mal, de acuerdo a un código de honestidad que establecí según mis propios parámetros.
Si logro mantener la coherencia interna me hago acreedora al cielo, o al menos, a dormir tranquila una vez que apoyé la cabeza en la almohada. En cambio; si fallo y traiciono algo de lo que pienso, siento, digo y/o actúo, sé que sobrevendrá el infierno que tiene exactamente mis propias dimensiones y mis propios prejuicios, y que por esta misma razón, no podrá contenerme cuando no alcance a ver claramente cuál es el beneficio de alguna situación crítica que se me imponga sin que pueda aceptarla así como así.
La vida es un constante desafío a abrir la cabeza a lo desconocido, a lo inseguro, a los cambios que tanto tememos y a los que tanto nos resistimos. No obstante; la intermediación que aún se intenta explicar como necesaria entre Dios y el hombre; es tan sólo de gran importancia para quienes precisan depositar en algo externo y más seguro que nuestro vulnerable interior, el cariño que se les tiene normalmente a las madres, cuya incondicionalidad y su amor sin peros interceden ante el Supremo cuando estamos desesperados o con un gran temor; o esa devoción dedicada a los padres que con su mano fuerte y su dirección certera nos permiten sentir que aún en la niebla, vamos por el camino correcto. 
Es totalmente entendible que cuando nos acercamos al borde de algún abismo, busquemos algo realmente fuerte que nos pueda sostener; y en esa deificación del afuera en el que nos enseñaron a confiar en desmedro de nuestro interior, intentemos encontrar un buen gancho o una buena percha para colgar lo más sublime de nuestros dones. Allí estarán mamá, papá, la iglesia, el papa, la ciencia, la justicia, el banco, la duda, el consumo, el dinero, la educación... o cualquier figura / persona / institución que nos garantice que podremos volver a recobrar el equilibrio. Todos ellos son, a su manera, los dioses que han quedado externados de nuestra alma, otorgando a fuerza de educación nuestro poder al afuera; y desacreditando de modo sistemático nuestro propio valor e independencia de criterio.
Sea cual fuere el lugar de donde intentemos prendernos como un bebé a la teta en búsqueda de refugio, éste no será más que un intento de tallar en piedra una seguridad y una responsabilidad que no queremos tomar, pues de llegar a hacerlo; no habría más beneficencia que la nuestra, ni más soluciones que las tomadas motu proprio, ni más responsables que... nosotros mismos.
Es más cómodo pertenecer al rebaño que guía algún pastor, que ser el conductor que toma sus propias decisiones. Al fin y al cabo, aquello a lo que verdaderamente tememos, es a la libertad y a la responsabilidad que la misma conlleva: preferimos creer que estamos atados, cuando en realidad; nuestra fuerza podría romper cualquier tipo de cadena.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P.16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

viernes, 1 de marzo de 2024

¿A QUIÉN LE DAS TU PODER CON UN CLICK?


















Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

Así, como sin querer, en las redes sociales y a través de los escritores de blogs que reúnen mayor cantidad de gente que los visita, va emergiendo una verdad que previsiblemente se irá haciendo cada vez más notoria: las publicidades no tendrían ningún sentido si no existiese gente como ellos, que con su saber, ingenio y creatividad, se abre a los demás para aportarles algo; ya sea ese algo cultura, poesía, conocimiento, humor, información, y en el fondo… poder.
Entonces, es allí cuando comenzamos a sospechar que la invasión publicitaria no es más que una inyección que por la fuerza te meten por esa ventana que es tu computadora, para que se te grabe en el cerebro qué es lo que tenés que consumir. Prueba de ello es que los que andamos por internet e incluso escribimos en distintos sitios, comenzamos a leer pedidos de los llamados blogueros (es decir, quienes escriben en los blogs), un ruego para ganar una moneda: "hagan click en alguno de los anunciantes de este sitio".
Mirá vos hasta dónde llega la mentalidad de ser sirvientes de un sistema, que tenemos que pedir a otro que mira lo que hemos creado, que haga un click para que los anunciantes ganen fortunas inyectando basura y terminen por darle una limosna a quien les trajo "nuevos clientes".
Entonces, analizando un poco la cuestión:

-El interés lo despierta, moviliza y expande el escritor del blog.
-No existiría por parte del lector ninguna voluntad de desviar dicho interés, ni de ser molestado, ni de distraer su atención sobre cualquier otro objeto que no sea el voluntariamente elegido, esto es, el contenido del blog.
-Sin embargo, el pedido instaura un acuerdo implícito mediante el cual uno "colabora" si se distrae contra su voluntad.
-Ese click se termina efectivizando sólo para favorecer a nuestro generoso amigo bloguero, y no por genuino interés sobre el aviso publicitario.
-Por lo tanto, la colaboración depende de nuestro agradecimiento, empatía, y de nuestras ganas de devolver algo a quien tanto nos brinda gratuitamente y desde hace tiempo.
-Y gracias a esa base, se enriquece aún más el anunciante.

Sin seguir desmenuzando el tema en hilos aún más finos, creo que ya a esta altura es necesario plantearnos la cuestión de un sistema que utiliza el conocimiento y el trabajo de unos, y el afecto y la empatía de otros; para que se haga millonario un pequeño manojo de habitantes terrestres. No me caben dudas de que deberían pagarle al bloguero por poner un aviso en su sitio, y no obligar a éstos a solicitar a la gente que haga click sobre aquello que le importa tres rábanos.
El riesgo de que su producto o servicio no interese debería correr enteramente a cargo de los publicistas y su forma de hacer publicidad; evitando convertir a quien tiene suficiente inteligencia, en un mendigo que les hace un favor pidiendo caridad a su público por lo que antes no la pedía.
De ese modo, lo que nació siendo un acto creativo, se deforma y es aplastado por la maquinaria de un sistema que nos ahorca para poder vivir. Por desgracia, sí: los clicks que favorecen a nuestros amigos son extorsivos, porque uno se ve obligado a ir contra la propia voluntad, para ayudar a quien nos hace un aporte de cultura, humor, etc.
Es imperioso tomar consciencia de la necesidad de invertir la pirámide del poder y pasar el mismo a las manos de quienes realmente lo tienen: debería cobrarle el bloguero al publicista por dejarle un espacio en su creación, y de ese modo evitar convertirse a sí mismo y a su público en rehén de una cadena de extorsiones funcionales a un sistema perverso.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P.16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


jueves, 29 de febrero de 2024

BESO EN SUEÑOS



















BESO EN SUEÑOS
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

De golpe, un estruendo en lo alto
Derrama los cristales, que se estrellan
Incontables contra el suelo.
Una caricia de brisa y agua
Estremece las hojas que susurran a gotas
Su alabanza al cielo.

Frente a la ventana extiendo mis dedos
Para capturar en el vidrio las huellas,
Del vapor que deja el café;
Mientras que como yo, la tarde
Se extiende cálida y nostálgica,
Recordándome que ya no recuerdo
Algún pliegue de tu rostro.

No sé cuánto tiempo ha pasado,
No sé si realmente eso importa,
Pero uno, sólo uno, es el deseo
Que cada noche viaja
Atravesando las agujas del reloj:
Dejar un beso dormido en tu costado.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga.Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.como Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


miércoles, 28 de febrero de 2024

EL ABRAZO DEL ESTRECHO




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Al asumir, el 12 de octubre de 1898, la presidencia de la República por segunda vez (la anterior había sido por el período 1880-1886), Julio A. Roca debía atender con premura un asunto que no admitía dilaciones: el conflicto limítrofe con Chile (otro, una vez más y van...). Con una eficaz e inteligente política exterior prudente y a la vez no exenta de firmeza, sorteó el escollo.
El Zorro, un extraordinario militar (de los mejores que hemos tenido los argentinos), era no sólo un político astuto, sino también un estadista con una notable amplitud de miras y una cabal comprensión de la realidad mundial. Perspicazmente había dicho: "Se quiere iniciar para la América el sistema de la paz armada, que consume a las naciones europeas las cuales, como los caballeros de la Edad Media, no pueden moverse casi bajo el peso de sus armas". La metáfora que había empleado era por demás ilustrativa: él era consciente del poder disuasorio de un buen ejército y una importante armada; pero también se daba perfecta cuenta de los desastrosos efectos que tenía la carrera armamentista en la economía de las naciones. La situación financiera de nuestro país era asfixiante y había que asegurar la paz; ya sea en lo inmediato por medio de la diplomacia, o después de concluida y ganada la guerra que parecía avecinarse. No en vano había declarado por junio de 1898 antes de ser proclamado presidente: "Soy partidario de la paz, pero siempre que se haga decorosamente. Si contra nuestra voluntad y propósitos la guerra viniese, no nos tomará desprevenidos". Y después, cuando a mediados de 1900 las cosas se pusieron bravas y el conflicto parecía inminente, le enrostró al ministro chileno Carlos Concha Subercaseaux: "Si Chile construye un acorazado; nosotros construiremos dos".
Alcanzada prácticamente la paridad en cuanto a poderío naval con el vecino país merced al equipamiento realizado durante el gobierno de Uriburu, ni bien recibido del cargo Roca inició con su par chileno Federico Errázuriz Echaurren un intercambio epistolar que culminó en el acuerdo de someter el asunto a una comisión bilateral integrada por cinco delegados por cada país (que después fracasaría en su -escasa, por cierto- voluntad de entenderse; y entonces se recurrió al arbitraje norteamericano), tras lo cual invitó al chileno a sellar la paz con un encuentro a realizarse en Punta Arenas, convite que el mandatario trasandino aceptó.
Roca había dejado trascender en su diario Tribuna que se proponía encarar su proyectado viaje al sur. Inmediatamente La Nación, de Mitre (que como de costumbre, divorciada de los intereses argentinos, no entendía ni quería entender nada), en su edición del 2 de enero de 1899 expresó su disconformidad minimizando la importancia de la Patagonia y argumentando que era bueno propender al progreso y desarrollo de su territorio “mientras no se los haga gravitar excesivamente sobre el erario público”. Por su parte, el diario La Prensa lo acusaba de planear el viaje "como si se tratara de una excursión íntima a sus estancias". Es que se le criticaba que mientras el presidente chileno había formado una "brillante y numerosa" comitiva para la ocasión; la suya estaría integrada por tres diputados: Benito Carrasco, Eleazar Garzón y Mariano de Vedia; dos edecanes: por supuesto, el coronel Artemio Gramajo, amigo inseparable, leal y consecuente de Roca, y el mayor Constantino Raybaud; el ministro de Marina (cartera flamante creada en la última reforma constitucional del año anterior, en la cual el Zorro había sido convencional), comodoro Martín Rivadavia; y el ministro de Relaciones Exteriores, Amancio Alcorta (que viajaría por cuerda separada en otro barco). "Cuatro gatos", consignó Caras y Caretas que se había sumado a las críticas y al coro de reproches y dibujaba al presidente chileno de frac, galera en mano, a bordo de un imponente buque de guerra y acompañado de un nutrido séquito todos vestidos con sus mejores galas; y a Roca, de traje y sombrero comunes, en un barquito junto a cuatro gatos. Y al pie la leyenda: "Mientras el uno estiva / cien personas o más, según los datos, / fleta el otro, por toda comitiva, / tan sólo cuatro gatos":



La crítica era injusta, y además; exagerada hasta rozar la mendacidad: Roca no viajó en un barquito cualunque, sino en el acorazado Belgrano de 6.840 toneladas, adquirido dos años antes durante el gobierno de Uriburu. Y la cortedad de la comitiva que había designado tenía más que justificados motivos:
1) El Zorro no quería darle a la ocasión un carácter excesivamente protocolar, antes bien; quería que en la Argentina la ciudadanía lo considerara como un asunto cuasi secreto de extrema relevancia y le otorgara a su participación la condición de clave (lo cual es lógico en cualquier político que se precie de tal), pero a la vez; que en Chile se lo percibiera como una reunión informal de dos mandatarios que amistosamente ponían todo de sí en pro de la paz entre sus países (y de paso, evidenciar ante los chilenos la importancia relativa que le adjudicaba al hecho, algo así como cuando una persona de alta posición y fortuna visita a otra de inferior condición social y no sobrada de recursos económicos: va con cierta informalidad, mientras que el dueño de casa se pone encima lo mejor que tiene y exhibe un boato que quizá después deba lamentar por lo inútilmente dispendioso).
2) Viajó en el Belgrano pues quería ostentar ante la comitiva trasandina el poderoso acorazado recientemente adquirido, pero además, lo hizo pilotar por el mismísimo ministro de Marina, comodoro Martín Rivadavia, navegando por el llamado camino del sudoeste, a través de los inextricables canales fueguinos, ruta peligrosísima y apenas esbozada en las cartas marinas. Era un tiro por elevación a los chilenos, como diciéndoles: "¿Vieron? En nuestra Argentina el ministro de Marina no es un burócrata de escritorio; es un consumado marino capaz de conducir personalmente con gran pericia y arrojo un buque de guerra a través de aguas cuasi desconocidas. Y yo, presidente de los argentinos, que soy un general de su ejército y no luzco los entorchados por haberlos obtenido en algún pasillo sino que gané cada uno de mis ascensos en los campos de batalla; confío en la profesionalidad y eficacia de mi ministro al punto de viajar yo mismo en el buque pilotado por él". La Nación criticó mucho ese aspecto y puso que "(el viaje presidencial) resulta así una exploración por tierras lejanas, desconocidas y aisladas del mundo", y que "han ocurrido sucesos de toda magnitud que podían haber reclamado la presencia o la comunicación con el primer mandatario, y sin embargo éste andaba extraviado en los desiertos del sur de la república". No era cierto; nada había pasado y además no había habido acefalía alguna pues había quedado a cargo del Ejecutivo el vicepresidente Norberto Quirno Costa (que era mitrista y a quien no debe haberle gustado nada el ninguneo). Por su parte, Félix Luna sostuvo la opinión de que se trató de una "compadrada". Un yerro del autor de Soy Roca, que con eso no hizo más que evidenciar el no haber sido capaz de interpretar ni entender la índole del Zorro, quien estaba lejísimos de incurrir en "compadradas"; ese suyo de llegar a Punta Arenas navegando por los canales, fue un acto de fría intencionalidad y estudiado cálculo, como todos los que producía.
3) Lo escaso de la comitiva era porque no quería exponer a ministros ni legisladores a riesgos que él sí estaba dispuesto a afrontar como presidente de la República (otro mensaje que no fue comprendido por la prensa, pero bueno, era como pedirle a un nene de primer grado que desarrolle el teorema de Pitágoras).
También viajaron con el presidente corresponsales de los diarios, entre ellos Roberto Payró por La Nación, que sería a la postre el que más interesantes crónicas haría.
Roca pidió al Congreso la autorización para el viaje, y delegó el mando en Quirno Costa. Caras y Caretas lo ilustraba así:



El 20 de enero Roca, después de clausurar las sesiones extraordinarias del Congreso, viajó por tren a Bahía Blanca, abordando allí el acorazado Belgrano para dirigirse a Punta Arenas. Por su parte, Errázuriz lo hizo en el O'Higgins. Se encontraron el 15 de febrero de 1899 en lo que se dio en llamar el "Abrazo del Estrecho", que se muestra en la fotografía que oficia de portada de este artículo.
Con su proverbial astucia, Roca no descansó sólo en el pacifismo (evidente, por otra parte) de su colega chileno; también se preocupó por estrechar vínculos con el presidente uruguayo Juan Cuestas, y muy especialmente con el brasilero: Manuel Ferraz de Campos Salles. Los belicistas de Chile (contrarios a Errázuriz y que no eran pocos, dicho sea de paso) se toparon así con la evidencia de que en una eventual guerra con la Argentina, no podrían contar con la ayuda de Brasil ni de Uruguay.

-Juan Carlos Serqueiros-