domingo, 7 de febrero de 2021

ONÍRICO

 


ONÍRICO

(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Camino por la cornisa de mis sueños
Para disputar, cada noche
el clásico contra mis fantasmas.

A veces, gano; ellos huyen.
Y el alba me encuentra
con una sonrisa
(efímera).

A veces, pierdo; ellos me aprisionan.
Y vuelven a acosarme los miedos viejos
de la cruel incertidumbre
(tortura horrible de la espera).

Ocasiones hay en las que a punto
de caer al vacío de la nada,
me aferro a la rama (débil)
de una esperanza que me sostenga.

Y araño así un empate.
Tablas… 
Por favor, ¡no!

Retrepo, entonces, a la cornisa
y vuelvo a luchar contra ellos.
Otra vez...

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Raúl Villalba, “Del mundo de lo sueños”, arte digital, contemporáneo.

viernes, 5 de febrero de 2021

ZZZZZZZ...

 


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

… para sentarse un rato con un libro de Orwell. ¿Por qué de Orwell? Porque hacía setenta años aquel tipo huesudo y anguloso ya había vaticinado lo que se nos vendría encima. (José Luis Correa, Las dos Amelias)

Viene la tormenta cercana / dando manotazos al cielo. (Rubén Rubito Lena y Oscar Laucha Prieto, Rumbo)

Vamos con el track n° 8 de El perfume de la tempestad.

ZZZZZZZ....
(Solari)

Robots dormidos
(en sueño de pescado)

Tecno-humano y proto-humano
(y el mono extraviado que sos!)
Tecnobios que son de frontera
y que un hueso de pollo atascó

Duermen en blanco
(su sueño de pescado)

Y serán como hay que ser
(si no hay más remedio que ser...)
Pseudomonas que se devoran
venenos que hoy son vedettes

Un sueño blanco
(de autómatas dormidos)

Paraísos... infiernos de otros
siempre en la cruel tradición.
Cronofármacos para tus juegos
y el pescado aún sin vender

Dormís en blanco
un sueño que da miedo...

Dormís en blanco
y tu sueño me da miedo...


Dudé mucho antes de ponerme a “interpretar” esta letra. Es que el genial Caballo Loco ya la explicó en Recuerdos que mienten un poco. Memorias en conversaciones con Marcelo Figueras, con un nivel de detalle tan inusitado, que abundar en consideraciones sobre esta poesía, sería no sólo ocioso, sino que además; podría parecer presuntuoso y fanfarrón. Pero bueno, un pecador como quien suscribe, no pudo en definitiva abstenerse de hacerlo. Y sucumbió a la tentación (la carne es débil, mis queridos).
Comenzaré, pues, citando las palabras del propio Indio:
Ahí me refiero a las pasiones básicas, que son siempre las mismas: comunes a toda la especie, con mínimas variaciones. Pero claro, están aplacadas, casi aplastadas por la sociedad del espectáculo en que nos toca vivir. El Orwell de “1984” y el Huxley de “Un mundo feliz” hablan de un futuro que ya ocurrió, que está disfrazado por esta maquinaria que nos entretiene a toda hora. Todo pasa por ahí: la muerte, el dolor… ¡Como lo anticipo en la canción de los decapitados!
Necesitan convencernos a través de los medios de que el American way va a renacer y nos va a cuidar el gendarme del mundo. Pero ¿cómo competís con los chinos, millones de presos que laburan por un plato de arroz? Por eso, ahora que a los terroristas se les complica viajar, pasan a la acción los que ya tienen enquistados en sus países.
Hay que levantar un poco la mirada y estar atento a lo que ocurre más allá de los confines de la aldea. Porque mientras uno pinta acá el cartel de “Perón vuelve”, llega una nube tóxica de un lado donde están en otro juego, metidos con el colisionador de hadrones, y… Ese mundo está alejado de la politiquería de la barra de All Boys, del puntero. Alguien tiene que pensar en eso: Bueno, muchachos, mientras estamos acá pelotudeando con toda esta vacuidad, puede venir una mierda que nos destruya al instante.
Yo me ha dedicado un poco a eso. No es que empecé a escribirlo ahora: ¡la moda no es vanguardia! Claro, lo hago desde mis limitaciones, porque no soy un estudioso. Pero la gente vive en una total ignorancia, y no sólo hablo de la gente común: estos que nos gobiernan y se creen pícaros porque roban plata… La plata no va a significar nada. La demografía crece, lo que va a costar conseguir un vaso de puta agua… ¡El mundo de Mad Max! Y, peor aún, si se considera la dependencia que tenemos de esta tecnología: el día que el sol se tire un pedo de hidrógeno un poco más grande, el planeta entero hace black out y se queda a oscuras. Los satélites dejarían de transmitir… Además ya no sabemos vivir de otra manera. Los pibes no hacen las ecuaciones, ya no aprenden, las hacen las maquinitas. Recuerdo cuando me dieron un calibre por primera vez. Me explicaban que no hacía falta saber, simplemente tenías que aplicarlo. Hablo del industrial, del año del pedo. Qué raro, decía yo. ¿Y si pasa algo y no queda más gente que sepa por qué las cosas son así y no de otro modo?
Lo que pretendo es que, a través de esta visión entre poética y sesgada de un futuro posible, aquel que escucha encuentre SU visión personal del futuro. Si la buscás genuinamente, la vas a encontrar. La canción presenta un universo que depende de TU comprensión, más allá de lo que yo te cuente.
Eso se debe a que el lenguaje que uso no es reflexivo. No es que arma una historia con argumento, pelos y señales. Más bien es como decís vos en el prólogo de Escenas del delito americano: caés en el medio de esa sopa sin elemento alguno que te guíe y lo primero que te planteás es ¿dónde estoy, qué es esto, de qué tengo que cuidarme? Después las pasiones son las mismas, lo bio copula con lo tecno y lo que resulta de allí copula con la chatarra. Un caos que debiera prometer un mundo posible.
Las pseudomonas que menciono en la canción son esos animalitos del futuro, viven en esas burbujas ácidas y nos sobrevivirán, lo heredarán todo.
Por eso apelo a una tormenta verdadera. Seamos si vale la pena; de otro modo, si no hay amor, que no haya nada. Esto de la vejez invita al corchazo: si no fuese por mi familia… No es no haya más remedio que ser, para eso sí hay remedio. La cuestión es ser de un modo que valga el tremendo esfuerzo que supone vivir. (sic)
El perfume de la tempestad no es un disco. Bah... sí, es un disco, pero lo que quiero significar es que no es meramente un disco; sino el resultado de un proceso creativo que trasciende lo musical para abarcar otras manifestaciones artísticas. Su arte gráfico está concebido como íntimamente concatenado con el resto, es decir, lo lírico, lo musical y hasta el packaging, todo configurando un novedoso formato de unicidad estética. Comprender eso es condición sine qua non para aprehender El perfume de la tempestad.


Todo allí es autorreferencial. Está ligado a Solari, sus amigos, ex amigos y no tan amigos, sus fobias y miedos, su familia, sus vivencias, sus creencias y hasta su falta de creencia.
Y como no se trata sólo de un disco, lo metafórico no se agota en la poesía, en la lírica; sino que está también en el arte. ¿Te fijaste en la ilustración de “ZZZZZZZ…”? ¿No? Harías bien en contemplarla minuciosamente. Mirá: 


¿Qué reflexión te despierta lo que ves? A mí, me parece estar distinguiendo a un ñato, un exponente de nuestra propia especie, esa que hemos dado en llamar la del homo sapiens —con mucho de arrogancia y abusando de la generalización, porque convengamos en que la realidad viene a desmentirnos, y en que eso de sapiens… lo disimulamos más que bien ¿no?—, pidiendo a gritos que se desate de una vez la tormenta que limpie un escenario que él percibe como agobiante, opresivo, y que de persistir, ha de traerle un futuro que prevé espantable.
Un mundo distópico, en el que la humanidad está inerme, asimilada al automatismo (robots dormidos en un sueño de pescado). En esta letra, el pescado no tiene ninguna significación religiosa como podría ser, por ejemplo, la que le daba el cristianismo primigenio, que lo empleaba como símbolo muchísimo antes que la cruz. No, acá hay más de literal que de metafórico. ¿Qué es un pescado? Simplemente un pez al que alguien sacó de su hábitat, provocándole la muerte. Pero no con el fin de alimentarse de él (como hacían los primeros cristianos en Galilea, que eran pescadores y de allí la simbología adoptada por los seguidores de Jesús); sino de comercializarlo (propósito no logrado, porque como veremos que se enuncia más adelante: y el pescado aún sin vender, aludiendo a lo desesperanzador de ese futuro que pinta). ¿Cómo sueña un pescado? Y... obviamente, no sueña, sencillamente porque en tanto pescado, está muerto; así que la frase expresa lo pavoroso de un mundo con la humanidad sin consciencia, ni siquiera la que puede surgir de lo onírico, de sueños libertadores.
Trascartón, y como para balancear la literalidad precedente, Caballo Loco nos zampa unos cachetazos en forma de metáforas que, sin grupo, son de antología. Hoy por hoy, vendríamos a ser el mono extraviado, un eslabón en la cadena evolutiva (o, mejor dicho, involutiva) asimilable a aquel perdido que nunca se encontró y que sería dicen nuestro ancestro común con los monos. Estamos en un estadio entre tecno-humano y proto-humano. Dependemos tanto de la tecnología, que hemos olvidado el porqué de las cosas y cómo se hacen. ¿Quién joraca, hoy, suma, resta, multiplica o divide (y ni hablemos de una derivada o una integral)? Nadie; todo el mundo con la calculadora (que encima, está en el teléfono). ¿Quién escribe a mano una carta? Nadie. Más aún: ¿quién manda una carta? Nadie; mails, sms, guasap…Y ya ni siquiera decimos “te amo”; mandamos un corazoncito y listo. Total… Ese tecno-humano en que nos hemos convertido, nos retrotraerá al formato de proto-humano, como aquel que si bien ya había bajado de los árboles y vivía en cavernas; aún no poseía la facultad del habla. Y mucho menos, había sido capaz de robarles el fuego a los dioses ni de desafiarlos. La dependencia tecnológica es el hueso de pollo que se nos atragantó y nos hace tecnobios de frontera.
Y a continuación, viene una suerte de advertencia: de seguir así, seremos como hay que ser, es decir, sumisos, como nos quieren los tecnoduques y los poderes que manejan el mundo a piacere. Entretenidos con las banalidades y chucherías que el orden sistémico nos ofrece como sucedáneos de la felicidad, o con el partido del domingo, o con la caja boba y demás espejismos, mientras nos rascamos el culo y esperamos que nos salve de la catástrofe algún estado erigido en gendarme mundial; indefectiblemente seremos organismos semejantes a las pseudomonas, esos organismos patógenos que se devoran venenos que hoy son vedettes.
Mirarnos el pupo, desentendernos, abstraernos y que todo nos chupe un huevo, en suma, el egoísmo; ha sido la cruel tradición que condujo a paraísos habitados por privilegiados (que tampoco van a salvarse de la debacle, eh, ojo al piojo), y que a su vez, significan infiernos de otros. Nos contentamos con cronofármacos mientras seguimos como si estuviéramos de joda y nada nos acechara. Y el pescado aún sin vender, porque la humanidad continúa plácidamente durmiendo en blanco un sueño que da miedo.
El futuro que avizora Solari tiene mucho de presente y hasta de pretérito inmediato; es un futuro que llegó, hace rato. Y es más aterrador aún, si cabe, que los que imaginaron Orwell y Huxley.


Se huele el perfume de la tempestad, pero ésta aún no se desata. Y eso es lo desesperante. 
¡Que venga ya la tormenta y limpie todo!

-Juan Carlos Serqueiros-

Imágenes: Raúl Villaba, “El grito” y “La última esperanza”, arte digital, contemporáneo.

miércoles, 3 de febrero de 2021

MITOS DEL ROCK. LA PATRAÑA DEL SIGNIFICADO SATÁNICO DE "HOTEL CALIFORNIA"








Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Uno no consigna ninguna novedad si afirma que “Hotel California” es una de las canciones más grandiosas que ha dado la cultura rock. Acerca de lo que en su letra se quiere representar y significar, se han elaborado las más diversas interpretaciones, incluso algunas desopilantes por lo ridículas, y otras que directamente son un completo delirio. Entre esas últimas, la que se lleva todos los premios es la que postula que se trata de una letra “satánica”.
¿Y sabés de dónde salió semejante dislate? ¿No? No importa; te lo cuento.
Hete aquí que a las frases que en una de las estrofas dicen: "And in the master's chambers / They gathered for the feast / They stab it with their steely knives / But they just can't kill the beast (Y en las habitaciones del maestro / Se reunían para el festín / Lo apuñalaban con sus cuchillos de acero / Pero simplemente no podían matar a la bestia)", algún ignoto divagante (que probablemente había aspirado veneno para hormigas, escape de moto o vaya uno a saber qué otra porquería por el estilo) las "interpretó" como que hablaban de satanismo. Y a partir de eso, legiones de idiotas (Umberto Eco dixit) reprodujeron ese desatino en artículos publicados en diarios y revistas, en radio, en televisión y en internet, con lo cual aún hoy continúan sumándose al dislate más y más estúpidos que lo replican incesantemente.
Lo cierto es que Glenn Frey (autor de la letra junto a Don Henley) lo explicó hasta el hartazgo: los Eagles tenían el mismo manager (Irving Azoff) que los Steely Dan, y además; eran admiradores de esa banda (en realidad, un genial dúo creativo integrado por Walter Becker y Donald Fagen, autores y compositores de todas las canciones y propietarios exclusivos de la marca registrada, quienes seleccionaban y sumaban, en calidad de contratados, a los músicos que completaban la formación). Un día de 1976, ocurrió que Becker tuvo una fuerte discusión con su novia (fanática de los Eagles y que en esos precisos momentos estaba escuchando un disco de ellos). Y para que los vecinos no captaran los gritos de la pelea desde los demás departamentos del edificio, el "bueno" de Walter (un tipo muy jodido, con un carácter de mierda) le dijo a su chica, irónicamente: "Turn up the Eagles the neighbors are listening (Subí los Eagles, que los vecinos están oyendo)". La escaramuza con su novia pasó, pero Becker anotó la frase y poco después la utilizó en la letra de "Everything You Did (Todo lo que hiciste)", cuya temática gira en torno a un conflicto entre los integrantes de una pareja, motivado en la infidelidad de la mujer (canción incluida en el disco The Royal Scam, lanzado ese mismo año).


En diciembre, los Eagles retribuyeron la "gentileza" de los Steely Dan, mencionando a su vez a estos últimos en un pasaje de la letra de "Hotel California", pero lo hicieron elípticamente, aludiéndolos de manera velada con lo de "steely knives (cuchillos de acero)", porque en el argot norteamericano, "cuchillo" se emplea para referirse al pene (y de hecho, el Steely Dan es un juguete sexual con arnés, mencionado por el tío Willliam S. Burroughs (¡todo el mundo de pie!) en su libro El almuerzo desnudo, y de allí tomaron Becker y Fagen el nombre para su banda).


Sin embargo, y por más que el propio Frey haya contado cómo fue la cosa; todavía hay cientos de miles de orates que insisten con lo del significado "satánico" de la magistral "Hotel California".
Es que, como canta el Indio Solari, "el tonto nunca puede oler al diablo, vida mía / Ni si caga en su nariz".

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 15 de enero de 2021

NOSOTROS TRES

 


NOSOTROS TRES

(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Siempre vamos juntos 
Mi sombra, mi melancolía y yo
A los tumbos por un mundo
Al que poco (o nada)
Le importamos los tres.

Mi sombra me reprocha, muda
La cruz que carga: soportarme
Y silente, expresa como a gritos
El anhelo de un divorcio
Que nunca ha de ocurrir.

En cambio, mi melancolía
Se pretende más fiel
Y en su letanía repite:
Jamás voy a dejarte, ¿sabés?
Mientras yo, quedo, le respondo
Que de sobra ya lo sé.

Y así seguimos rodando
Mi sombra, mi melancolía y yo
Siempre, cada anochecer
Juntos, siempre, los tres
Hasta que llega el alba y nos miente
Su promesa renovada de amanecer.

-Juan Carlos Serqueiros-

sábado, 19 de diciembre de 2020

ROMPAN TODO

 
















Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Amor... sabés? / los sesenta fueron tres putos años nomás! (Carlos Solari)


Mirando “Rompan todo” por Netflix, acabo de desperdiciar miserablemente 4 horas de mi vida (lo cual a esta altura, con ya casi 65 pirulos por el lomo, es no sólo irresponsable de mi parte, sino además; imperdonable).
Y lo más triste es que no le puedo “echar la culpa” a nadie más que a mí mismo por haber incurrido en semejante estupidez. Si cualquier persona de 65 años sabe sobradamente que no existe nada que pueda ser llamado "rock latinoamericano", ¿cómo carajo, entonces, me di el lujo de despreciar la primera sensación de rechazo, la que experimenté cuando vi que lo anunciaban como algo que “documentaba” eso que yo conocía como imposible?
No estoy instando a nadie a abstenerse de mirarlo, eh; no soy quién para bajar línea. Lo que quiero significar es que YO (perdón por las mayúsculas; las uso sólo para resaltar que me refiero exclusivamente a mí mismo) no puedo perdonarme el haber caído en mirar eso, máxime, cuando soy perfectamente consciente de que el rock es mucho más que un género —por otra parte, agotado como tal hace ya medio siglo, y hoy por hoy acotado exclusivamente a versiones vintage—; es per se una cultura universalista (por eso lo de rock “latinoamericano" es un disparate) que a partir de los movimientos iniciados en las grandes urbes de Inglaterra y Estados Unidos; los beatniks; los hippies y los yippies, se nutre, crece, progresa, con el aporte de elementos musicales, poéticos, teatrales, literarios y plásticos de todas partes del mundo. En Latinoamérica, el alba de colores que representó el rompimiento de la cultura rock se dio, en y a partir de, Buenos Aires (y en menor medida —lo cual en modo alguno significa menor importancia y mucho menos inferior calidad—, Montevideo) y Rosario, y desde allí se irradió al resto de los países de la región. 
Que en un pretendido documental historiográfico sobre el rock se soslaye a dúos como Pastoral, Vivencia, Pedro y Pablo; a bandas como Soluna, Alma y Vida y La Renga; a figuras como Carlos Bisso (dicho sea de paso, raleado por “grasa”, y a quien —justo cuando tanto se cacarea acerca de la relación del rock con la política—… ¡ni siquiera se lo nombra!), Juan Carlos Baglietto y Deborah Dixon (a todos quienes cito simplemente como ejemplos extraídos de entre una larguísima lista de etcéteras), es lisa y llanamente una barbaridad.
Ah, y si a pesar de todo, igual se quiere sostener a como dé lugar esa pretensión de rock “latinoamericano" que se postula en el documental; pues entonces ignorar a figuras de enorme trascendencia como Vinicius de Moraes, Toquinho y Chico Buarque (entre otras muchas de las que constituyen el riquísimo aporte lírico-musical brasilero), es directamente demencial. Latinoamericano… sin Brasil. De locos.
Y… ¿puede concebirse un documental de rock sin considerar la concatenación entre la música, el teatro, el cine, las letras y las artes plásticas? ¿Se puede hablar de rock ignorando olímpicamente a Miguel Grinberg, Pipo Lernoud, Nacha Guevara, Batato Barea y Marta Minujín (entre otros)? Carlos Castaneda... ¿sabrán los capitostes de Netflix quién fue? ¿Lo habrán leído?
Por último, ¿de verdad creerán quienes idearon y produjeron la miniserie que los 2 minutos que dedicaron a los Redonditos se corresponden con la relevancia de la banda? Hacer un documental de rock soslayando al Indio Solari es como hacer un documental de historia soslayando a Belgrano o a San Martín, ¿no? Se notó demasiado, chicos. 
Los motivos, por otra parte, están más que claros si uno lee, en Recuerdos que mienten un poco. Memorias en conversaciones con Marcelo Figueras, lo que Solari tiene para decir con respecto a los Redo en el contexto latinoamericano:

Indio: En nuestro caso, hubo dos motivos por los cuales decidimos no aventurarnos en América Latina. Para empezar, no teníamos una oficina en cada capital: había que averiguar quién era confiable y quién no, tenías que bancarte ir a un programa tipo Susana Giménez, hacer playback y sumarte a festivales vale todo donde tocabas después de Paloma San Basilio. Muy Viña del Mar. Además el público latino no le reconoce prestigio alguno al rock, para ellos es lo mismo que la bachata o el bachoto. Y nosotros queríamos vincularnos con gente que estaba en la cultura rock.
Soda Stereo y los Enanitos Verdes tenían una corporación detrás, que primero los hacía sonar en las radios y después los vendía como representativos de un país importante. Pero a nosotros no nos pasaba más que una radio underground, con suerte. 

Marcelo Figueras: Así como los argentinos somos raros en el contexto de Latinoamérica —el tango no es el merengue—, tu música tampoco era pop con letras biodegradables. 

Indio: Si copiabas a The Cure, The Police o algo así, sonabas reconocible. En cambio nosotros… Salvo algún grupo elitista que nos conociese, no teníamos chances.
Para ir a hacer otra vez la rutina de las rutas y la combie… Ya no tenía ganas. ¡Íbamos a terminar tocando en la casa de algún narco!

"Tenían una corporación detrás"... ¿entendiste? Claro, ¿cabía esperar que tan luego las corporaciones hagan justicia a quien jamás transó con ellas? Sólo un gil como quien suscribe podía no darse cuenta de una. Mordí el anzuelo una vez más (siempre un iluso)... 
En fin… Mejor la corto acá y me voy a tomar una bolsa de medio kilo de uvasal, a ver si así puedo calmar la acidez que me dejó la bronca de haber sido tan p...oco avisado, digamos.
Al ponerme a mirar semejante engendro, caí como un nabo marca ACME. Merezco flagelarme con 240 azotes, 60 por cada una de las 4 horas perdidas en un documental marketinero.

-Juan Carlos Serqueiros-

lunes, 7 de diciembre de 2020

CUANDO RIVERA SE OFRECIÓ A RAMÍREZ PARA ASESINAR A ARTIGAS




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Sor. D. Franco. Ramirez
Montev.o, Junio 13 de 1820
Hayer recibí su carta del 31 por El Capitán D. Laureano Marques q. sale ahora mismo con la presente.
Hace dos días q. escribí a V. instruyendolo de mi actual situación, y al mismo tiempo, del estado de esta Provincia, indicandole lo interesante q. sería para Esa y esta establecer relaciones de amistad y comercio para cuyo medio lo ponia (sin comprometer a la q. gobierna) en estado de reparar los males q. ha causado la guerra.
Todos los hombres, todos los Patriotas, Deben sacrificarse hasta lográr destruir enteramente a D. Jose Artigas; los males q. ha causado al sistema de Libertad e independencia, son demaciado conocidos p.a nuestra desgracia y parece escusado detenerse en comentarlos, quando nombrando al monstruo parece q. se horripilan. No tiene otro sistema Artigas, q. el de desorden, fiereza y Despotismo; es escusado preguntarle cual es el q. sigue. Son muy, son muy (Nota mía: repetición del escribiente, que puso dos veces “son muy”) marcados sus pasos, y la conducta actual q. tiene con esa patriota Provincia justifica sus miras y su Despecho.
El suceso de Correa me ha sido sensible y puedo asegurarle q. todos han sentido generalm.te que hubiese conseguido Artigas este pequeño triunfo. Yo espero y todos q. V. lo repare, y para q. V. conosca mi interes diré lo q. he podido alcanzar en favor de V. de S.E. el S.or Baron de la Laguna, (Nota mía: a continuación de la coma, hay un tachón sobre una palabra indescifrable. Al parecer, el escribiente iba a continuar la frase, y posiblemente, siguiendo el dictado de Rivera, tachó la palabra que había escrito, y siguió abajo, como si hubiese habido un punto y aparte).
S.E. apenas fue instruido p.r mi de sus Deseos me contestó que habia sido enviado por S.M. (Nota mía: “S.M.” -Su Majestad- era el monarca del reino unido de Portugal, Brasil y Algarve, Juan VI) p.a protegér las legitimas autoridades, haciendo la guerra, a los anarquistas, en tal caso considera a Artigas, y como autoridad legítima de la provincia de Entre Rios á V., por consig.te para llevar a efecto las intenciones de S.M me previene, q. avise a usted q. están prontas sus tropas para auxiliarlo, y apoyarlo como le convenga, y para esto puede usted mandar un oficial de confianza, con credenciales bastantes al Rincon de las Gallinas, donde se hallará el Gener.l Sal (finaliza aquí la primera página de la carta, que consta de dos).

(Continuación, segunda página)
daña, con quien combinará el punto o puntos por donde le conbenga hacer presentar fuerza e igualm.te la clase de movimientos q. deven hacer.
V. persuadase que los deseos de S. E. son q. V. acabe con Artigas y p.a esto contribuira con cuantos auxilios Están en el Poder.
Con respecto a que yo vaya á ayudarle, puedo asegurarle que lo conseguiré, advirtiendolé q. devo alcanzar antes permiso Especial del Cuerpo Representativo d. la Provincia para poder pasar á Otra, mas tengo fundadas esperanzas de que todos los Sres. q. componen este Cuerpo no se opondrán á sus deseos ni los mios cuando ellos sean ultimar al tirano d. nuestra tierra.
No deje V. de continuar dandonós sus noticias, mucho nos interesa la suerte d. Entre Rios; p.a q. V. le asegure una paz solida, todos estos Señores. S. E. el Sor. Barón, y yo trabajaremos.
En todos casos quiera contar con la amistad de su atento So. Sor. y amigo Q. B. S. M. (Nota mía: “So. Sor. y amigo Q.B.S.M.”: "Seguro servidor y amigo que besa su mano").
Fructuoso Rivera
(sic)

Hallándome circunstancialmente en Corrientes, se dio la oportunidad de tener en mis manos y a la vista el original de esta carta de Fructuoso Rivera a Francisco Pancho Ramírez. 
Debo reconocer que en principio, estuve inclinado a pensar que el documento era apócrifo. La letra, como pueden apreciar en las imágenes, se corresponde con la de alguien que denotaba cierta instrucción; no era en modo alguno la trabajosa caligrafía de un cuasi iletrado como Rivera, que a duras penas si sabía leer y escribir —y aún eso, con grandes limitaciones—, y no tiene, pese a algunos errores en que incurrió el escribiente; las faltas habituales en Rivera al querer expresarse por escrito (lo cual sé y me consta porque vi, en los archivos uruguayos, algunas cartas de su puño y letra: verdaderos galimatías prácticamente ilegibles y plagados de horrores ortográficos).
Pero al concluir con la lectura, se me disiparon instantáneamente los reparos que tenía y albergaba, porque fue como si el espíritu del Pardejón surgiera, desde la noche de los tiempos, de ese par de amarillentos papeles. En ellos está expresado fielmente Rivera en los ribetes de acomodaticio, taimado, astuto y mendaz que había en su índole. 
Además, cuando posteriormente requerí el dictamen de una amiga experta en grafología: Betina Passon, pude saber con absoluta certeza que la firma era de él.
Seguramente, le dictó la carta a algún secretario suyo letrado (letrado... hasta por ahí nomás, pero que al menos, sabía escribir de corrido, lo cual para Rivera representaba una ímproba tarea) y luego la firmó, despachándola a Ramírez a través del tal Laureano Marques citado en la misma.
De ella puede extraerse una serie de conclusiones, además del “gentil y desinteresado” ofrecimiento que Rivera le hacía al entrerriano de encargarse personalmente de asesinar a Artigas. Pero veamos primero, sintéticamente, cuáles eran los sucesos principales que definían el contexto general de ese momento:
1) La Banda Oriental estaba invadida por las fuerzas luso-brasileras de Juan VI, al mando del general Carlos Federico Lecor, barón de la Laguna.
2) Los principales jefes artiguistas (Andrés Guacurarí y Artigas, Juan Antonio Lavalleja, Fernando Otorgués, Manuel Francisco Artigas, Bernabé Rivera y Leonardo Olivera) estaban prisioneros en Ilha das Cobras, frente a Río de Janeiro (ver mi artículo ¿DÓNDE ESTÁ ANDRESITO?), y los que no fueron apresados o muertos; habían defeccionado.
3) El 22 de enero de 1820, las fuerzas luso-brasileras al mando del conde de Figueira habían sorprendido y derrotado completamente en Tacuarembó a las tropas artiguistas dirigidas por Andrés Latorre y Pantaleón Sotelo. Este último (que era lugarteniente de Andrés Guacurarí y Artigas, y que cuando éste cayó prisionero, lo reemplazó al mando del ejército guaraní) murió en la acción. El desastre de Tacuarembó se tradujo en el virtual cese de la resistencia de los Pueblos Libres a la invasión portuguesa (tolerada por el Directorio e instigada por Rivadavia, Manuel José García y parte del Congreso).
4) El 1 de febrero de 1820, las fuerzas de Entre Ríos y Santa Fe, dirigidas por Francisco Ramírez y Estanislao López respectivamente, batieron en la cañada de Cepeda a las tropas directoriales de José Rondeau (quien en junio de 1819, había sucedido como Director a Pueyrredón). 
5) Poco después, en marzo y abril Rivera escribió a los gobernadores de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos: Juan Bautista Bustos, Estanislao López y Francisco Ramírez, respectivamente, solicitándoles auxilio en la lucha contra el invasor de la Banda Oriental. Lo cual, por otra parte, es indicativo a las claras de que ni Rivera ni López ni Ramírez ni Bustos tenían intención de tolerar indefinidamente el dominio brasilero en la Banda Oriental. Y dicho sea de paso, la carta viene a probar que la imputación de traición que, luego de Cepeda, Artigas hacía a Ramírez, era injusta. Y que la respuesta de este último, responsabilizando a aquel de los fracasos en lo militar (en lo cual no se equivocaba) y asegurándole que pensaba continuar, llegado el momento, la lucha contra los brasileros, era sincera.
6) Cepeda significó la caída definitiva del Directorio, pero luego de la “batalla” (en realidad, no la hubo; el suceso se limitó a la carga de los federales, a la cual inmediatamente siguió la desbandada de los directoriales), Manuel de Sarratea consiguió arrancarles a López y Ramírez la firma del tratado del Pilar, celebrado el 23 de febrero, el cual significaba la pública defección del artiguismo de ambos jefes (que en realidad, ya había comenzado a producirse cuando aceptaron integrar a Carlos de Alvear y José Miguel Carrera, notorios enemigos de Artigas éstos). 
A partir de allí, Ramírez —que no López, quien no llegaría a tales extremos— combatiría con saña feroz (no hay rencor más enconado que el de un apóstata) a Artigas; a quien conseguiría derrotar en una rápida sucesión de acciones militares, forzando el asilo de éste en el Paraguay del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia (ver mis artículos LUCES Y SOMBRAS DE FRANCIA y POLÍTICA Y NEGOCIOS EN 1820).
Fue en aquel statu quo que Rivera le escribió a Ramírez la carta transcripta (que estaba precedida de otras fechadas: 4 de marzo, 4 de abril y 5 de junio), ofreciéndose para asesinar él mismo a Artigas e instigando al entrerriano a unirse a los portugueses. Era una obsesión para Rivera el constituir un estado integrado por la Banda Oriental, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y las Misiones; de manera tal que, colocado entre la Argentina y el Brasil (y gobernado por él, obviamente), le permitiera sacar ventajas ora de la una, ora del otro.
Pero decía precedentemente que pueden derivarse del análisis del documento algunas inferencias y hasta ciertas conclusiones, como por ejemplo:
Fue Ramírez quien buscó el concurso del Pardejón para asesinar a Artigas; ya que Rivera le escribía en respuesta a “su carta del 31” (de mayo). Infiero que quien instó al entrerriano a escribirle al oriental, debió de ser uno de estos dos: Sarratea o López. Y si bien era este último el que conocía personalmente a Rivera, lo cual a priori lo sindicaría como el más probable para indicárselo al otro; particularmente me inclino por la hipótesis de que debe haber sido Sarratea. Al pato se lo conoce por la cagada, suele decirse, y el pato era Sarratea, en tanto enemigo declarado y mortal de Artigas, partidario por entonces de la segregación de la Banda Oriental y en connivencia con los luso-brasileros. Asimismo, esas referencias al “despotismo”, a la “fiereza”, al “sistema de libertad e independencia”, y al “monstruo”, eran expresiones de empleo habitual en Ramírez, quien por esa época se creía poco menos que Aníbal Barca enfrentado a los romanos. Y tiene que haber sido Sarratea —por sí o por interpósita persona— quien se las transmitió a Rivera, y éste, de manera sibilina, las debe de haber volcado en su carta buscando halagar al Supremo Entrerriano (cuyo lado flaco conocía —¡y cómo no!— de sobra Sarratea).
Por otra parte, días después de Cepeda, el 29 de febrero, Ramírez había escrito a su medio hermano, Ricardo López Jordán, instándolo a entablar "relaciones amistosas con el general Rivera".
En cuanto al “pequeño triunfo” obtenido por Artigas sobre Ramírez, del cual se conduele Rivera en su carta, esperando que éste “lo repare”, alude al enfrentamiento de Arroyo Grande, que se produjo entre las fuerzas artiguistas al mando del Comandante General de las Misiones, Francisco Javier Sití (quien luego se pasaría a Ramírez); y las tropas de este último al mando de Gregorio Correa (ex directorial, devenido luego del Tratado del Pilar en acérrimo partidario del Supremo Entrerriano).
Los restantes párrafos de la carta son más que elocuentes. Nos muestran a un Rivera haciéndole el canto de sirena a Ramírez, a quien le aseguraba que el monarca de los macacos lo consideraba la “autoridad legítima” de Entre Ríos, etc. (no hay que olvidar que en el Tratado del Pilar, Ramírez se había arrogado el título de "gobernador" de Entre Ríos, cuando en realidad, sólo había sido hasta entonces uno más entre los tenientes de Artigas). ¡Cómo debe haberse henchido de orgullo aquel entrerriano soberbio y pagado de sí mismo al que las luces malas del centro —by Sarratea— le hicieron meter la pata, al sentirse "aprobado" por el rey de los portugueses y brasileros!
Y terminaba Rivera la carta ofreciéndose para ir él mismo a asesinar a Artigas. 
¿Era sincero el ofrecimiento? ¿Quería y se proponía, en verdad, el Pardejón ultimar a Artigas? Es esa una cuestión que aún debaten los historiadores orientales y un secreto que Rivera se llevó a la tumba. 
Particularmente, me hallo inclinado a inferir que no; creo que lo que intentaba era salir del brete en que lo había metido Ramírez al requerirlo para tal cometido (consecuencia que el Pardejón no previó al escribirle él mismo tanto al entrerriano como también a López y Bustos), tratando de zafar con eso del "permiso especial del Cuerpo Representativo de la Provincia" (el cual, por otra parte, nunca pidió, y eso, algo debe significar, ¿no?).
La correspondencia entre Ramírez y Rivera me parece más bien el intercambio epistolar entre dos potenciales aliados que se desconfiaban mutuamente (para lo cual tenían, ambos, más que sobradas razones). Ramírez actuaba sin percatarse de ello al hallarse obnubilado por su megalomanía exacerbada como una marioneta que otros, más poderosos (Sarratea y Alvear) y astutos (Rivera) que él, manejaban a su antojo. 
En fin…

-Juan Carlos Serqueiros-
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REFERENCIAS DOCUMENTALES Y BIBLIOGRÁFICAS

Abella, Gonzalo. Artigas, el resplandor desconocido. Editorial Betum San, Montevideo, 1999.
Archivo General de la provincia de Corrientes, Sala 2, Correspondencia Oficial años 1810 a 1921, Tomo 09, folios 053 al 055.
Gómez, Hernán F. Corrientes y la república entrerriana, 1820-1821. Imprenta del Estado, Corrientes, 1929.
Reyes Abadie, Washington; Melonio, Tabaré y Oscar H. Bruschera. Documentos de Historia Nacional: el Ciclo Artiguista, t. II. Editorial Medina, Montevideo, 1951.
Salteraín y Herrera, Eduardo. Rivera: caudillo y confidente. Talleres Gráficos Al Libro Inglés, Montevideo, 1945.

domingo, 29 de noviembre de 2020

LO QUE NO SE PUEDE DEJAR PASAR

 



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

La omisión (que raya directamente en lo demencial y es culpa de todos: dirigentes —a quienes, dicho sea de paso, les cabe la máxima responsabilidad—, manager deportivo, staff técnico y jugadores), de realizar un homenaje a Diego Maradona en el partido disputado con los All Blacks es imperdonable. No es que "retrocedimos 10 casilleros", como con una liviandad inadmisible se afirma en la muletilla que circula hasta el hartazgo en las redes, porque no se trata de un juego de mesa destinado a pasar el rato sobre un tablero para que un dado o una perinola decidan. La Secretaría de Deportes de la Nación ya debería estar tomando cartas en un asunto que es gravísimo. Y tendrían que rodar cabezas (las de la dirigencia de la UAR entre las primeras).
Ya les ganamos a los All Blacks en la cancha; ahora deberíamos poner más alto la vara y superarlos fuera de ella. Lo cual, por supuesto, es mucho más difícil que la obtención de un triunfo deportivo meramente circunstancial.
A quienes no siguen el rugby y no lo juegan o hayan jugado, les cuento: las diferencias culturales existentes entre las potencias rugbísticas y la estructura profesional del juego en nuestro país son siderales. Reitero: sólo en lo que taxativamente consigné, esto es, lo cultural, y no en lo deportivo, ya que de hecho, los Pumas integran por derecho legítima e incuestionablemente adquirido en la cancha, la élite mundial de selecciones (estamos entre las ocho o nueve mejores); porque no debe perderse de vista que un seleccionado o un exponente individual, sea del deporte que fuere, está representando integralmente a su país, es decir, lo encarna no sólo en lo simbólico: bandera e himno, sino también en los valores de la sociedad en que nació y vive.
Por ejemplo, el mejor árbitro de rugby del mundo, el galés Nigel Owens, es homosexual; los All Blacks viajan sin utilero: cada uno carga su propio bolso, ellos mismos, antes de abandonar el estadio en que jugaron, limpian el vestuario que hayan utilizado, y tienen un riguroso protocolo traducido tanto en reglas escritas como no escritas, al que deben atenerse estrictamente: nunca se los ve en actitudes inconvenientes o vergonzantes, nunca emiten declaraciones altisonantes, desubicadas u ofensivas, deben interiorizarse aunque más no sea someramente, sobre la historia del país que visiten, y nunca se encuentran envueltos en escándalos tales como evasión impositiva o en aberraciones tales como violencia contra las mujeres. El mundo entero pudo comprobar cómo Jonah Lomu rechazó ocupar un lugar de privilegio entre quienes necesitaban un trasplante de riñón; cómo Sonny Bill Williams le regaló su medalla de oro a un pibito que se había metido en la cancha sólo para abrazarlo; cómo el tipo llega a nuestro país e inmediatamente se va a las cárceles a dar clínicas de rugby y a los barrios desangelados (Solari dixit) donde habita la niñez desvalida; cómo Dan Carter, Ma' a Nonu y Richie McCaw, entre otros muchos, continúan siendo virtuales embajadores volantes de su país vayan donde vayan; y, en fin, todo el mundo vio cómo Sam Cane, capitán de los All Blacks, homenajeaba a Diego Maradona, ante la mirada atónita de nuestros jugadores, que impasibles, no atinaron a nada (y eso es lo que dolió más, infinitamente más, que los 38 puntos que nos comimos).
En cambio, en nuestro país siguen vigentes, por desgracia, actitudes sectarias, hay tilinguería, machismo, soberbia y costumbres repugnantes como el tristemente célebre "rito de iniciación". Y todavía está fresco en el colectivo nacional el recuerdo de los inmundos, asquerosos y cobardes asesinos que mataron a golpes a Fernando Báez Sosa. En todo eso no hay casualidades; hay causalidades. 
Ya a esta altura, el gobierno nacional debería intervenir en la cuestión, exigiendo la renuncia de toda la mesa directiva de la UAR e imponiendo a rajatabla el cumplimiento efectivo de los valores que propugna el rugby y que constituyen el sustento del juego. La batalla no es deportiva, esa ya la dimos; ahora tenemos que librar la otra, la más difícil: la cultural. 
Y la manera de arreglar el entuerto no era disfrazarlo con una enmienda peor que el soneto, poniéndose de apuro un pedazo de cinta aisladora negra en señal (improvisada, mentirosa, hipócrita y pour la gallerie nomás) de luto (duelo nacional que, por otra parte, se había establecido por decreto del presidente de la República y en el que esos tipos se cagaron olímpicamente). 
La omisión de un homenaje puma a Diego Maradona no es en modo alguno un hecho menor y anecdótico, antes bien; se trata de algo grave, gravísimo, en tanto exponente claro y evidencia patente de todo lo que está mal en nuestro rugby y que resulta imprescindible y urgente corregir. 

-Juan Carlos Serqueiros-

jueves, 15 de octubre de 2020

TAPA DE LA REVISTA "EL GRÁFICO", 1936

 



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Una tapa de El Gráfico finísima y graciosamente humorística con sana picardía de barrio, y elocuentemente hermosa en su simbolismo, que nos convoca a la añoranza de un tiempo en el que éramos clásico y no enemigos, como lamentable y deplorablemente algunos se empeñan que ocurra en esta degradante, espantable, actualidad "gracias" al accionar odioso y violento de grupúsculos nefastos integrados por lúmpenes desaforados y energúmenos que nada tienen de hinchas y sí todo de delincuentes. 
En la imagen aparecen dispuestos al "duelo" dos de los ídolos máximos de quemeros y cuervos, respectivamente: Herminio Masantonio, delantero ("centroforward" o “centrofobal”, como se le decía popularmente al 9) de Huracán; y Diego García, delantero ("entreala izquierdo" como se citaba al 10) de San Lorenzo de Almagro. 


García, representado como un gaucho de Boedo, con su facón quiere pincharle el globo a un nenito hincha del quemero: “Se lo dije al gurí bobo / que le iba pinchar el globo, / entonces ¿por qué lo trujo?”; y Masantonio caracterizado como un guapo de la Quema, salta a defender a la criatura y se arremanga, aprestándose a pelearlo al desafiante García: “Aquí no admito retobo, / y eso de pincharle el globo / ¡se lo va a pinchar si es brujo!”.
Aquel año 36, Huracán y San Lorenzo se enfrentaron dos veces, ganando cada uno un partido: el 3 de mayo triunfó el Globo 1 a 0, y el 13 de setiembre ganó el Ciclón 2 a 1. 


Eran épocas de una limpia y sana rivalidad —que incluso trascendía lo deportivo y abarcaba lo artístico, lo cultural; porque ambos barrios eran caldos de cultivo del que surgían figuras muy altas de la inteligencia nacional—; épocas en las cuales en cada familia de Parque de los Patricios, Pompeya, Soldati, Boedo y Almagro, había simpatizantes de uno y otro club. Y los sembradores del odio y de la xenofobia aún no se habían adueñado de la fiesta del fútbol "obsequiándonos" con su funesta presencia. 
Como canta el Indio Solari, bebamos de las copas lindas, brindando por la vuelta de las familias a las canchas. Y recordá siempre que para huracanenses y sanlorencistas, el más ansiosamente esperado de los cotejos es... EL clásico; porque somos eso: RIVALES CLÁSICOS; NO ENEMIGOS. 


No comulgo ni comulgué jamás con el tan mentado todo tiempo pasado fue mejor; pero eso no debe ser confundido con cerrar los ojos a una triste realidad: la de que el hiper profesionalismo ha traído aparejadas secuelas que nada tienen de auspiciosas, y que de no ser combatidas con una batería de antibióticos en forma de ética, moral, principios, honestidad y racionalidad; persistirán hasta devorarlo todo, no sólo ajando y degradando la belleza y la magia en lo lúdico, sino también la pasión por la divisa deportiva, que en ciertos sectores ha degenerado en una violencia demencial cuya escalada preanuncia no tener fin.
Lo popular es invariablemente alegre y festivo; no conoce de odios. No dejemos que nadie nos robe la felicidad. 

-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 13 de octubre de 2020

LA GARCHETA Y SU CLUB DE FANS

 



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Quedate con el vuelto, / mula de la enfermedad. / Pobrete que sos tropa / de la guita y chimpancé. (Carlos Indio Solari, "Queso ruso")

El diario La Garcheta (copia, reflejo y virtual sucursal —desde la “línea editorial” hasta el formato, pasando por los gases mefíticos que emanan de sus páginas— del repugnante pasquín La Nazión) es un libelo inmundo orientado a "lectores" de un segmento social desgraciadamente vasto, cuyas características más distintivas son su bajo cociente intelectual, su paupérrimo nivel de inteligencia emocional, su propensión al odio, su estrechez de miras y su prácticamente inagotable capacidad para absorber todo cuanto de patógeno provenga del pseudo periodismo ejercido desde ese periodicucho infecto.
El lector promedio de La Garcheta es, en síntesis, bruto, tilingo, sectario, prejuicioso e impermeable a toda virtud. Además, con llamativa y alarmante frecuencia, también suele ser un borderline y un misógino. Y es fundamentalmente gorila y oligarca, más allá del estrato social del que provenga y del poder adquisitivo alto o bajo que detente.
Es que el efecto residual del veneno que a diario inocula La Garcheta en sus "lectores" es tan, pero tan letal, que logra que un comemierda cuasi esclavo que a duras penas malvive a costa de dejar los riñones durante doce o más horas manejando el taxi de otro, cobrando dos mangos con veinte y encima en negro, salga a manifestarse en contra de los derechos laborales y de los planes sociales, lleno de odio visceral contra esos a los que llama "negros vagos" y a los cuales espeta “agarrá la pala”, mientras él, ufano en su estulticia, se considera a sí mismo un "emprendedor". 
O que una ridícula piruja ordinaria como inodoro 'e porlan y devenida en rubia a fuerza de peróxido, con raíces indisimulablemente oscuras, (ese “rubio” amarillo caca de hepatitis mal curada, viste), que atiende un kiosco pedorro en su casa o vende Avon y que en toda su miserable existencia leyó otra cosa que no fuera la revista Hola ni asistió jamás a ninguna manifestación cultural como no fuesen los nauseabundos programejos de la momia Legrand o de la hetaira jubilada Gusana Gipenes, vomite su desprecio sobre esas a las que llama "negras choriplaneras" y les enrostre el consabido “se embarazan para cobrar un subsidio”; mientras ella se ve a sí misma como el arquetipo de la mujer “de éxito”. 
O que un repulsivo lumpen, parásito portador de apellido “de abolengo", badulaque experto en explotar gente, ducho en artilugios y camándulas para pagar salarios de hambre, evasor impositivo consuetudinario y crónico que “administra” la quincuagésima sexta quiebra de un ingenio azucarero que hogaño está obsoleto y en ruinas, y que antaño fundara su tatarabuelo, se la pase con el culo en los bares boqueando contra la "excesiva presión tributaria que nos está matando a los industriales que forjamos la riqueza de este país" y clamando en favor de la "flexibilización laboral"; mientras presume de ser el más fidedigno exponente de una “meritocracia” a la que adscribe sin reservas y se considera un "esforzado empresario". 
Así como La Nazión es el lado oscuro de la luna porteña proyectada sobre todo el país a través de la imposición del odioso, cipayo y sectario centralismo mitrista a sangre, fuego, destrucción y muerte; La Garcheta es la cara oculta de la luna tucumana (y no precisamente aquella de la bellísima y arrobadora zamba de Don Ata). 
¿Sabés qué? Dan mucho asco.
Damas y caballeros que frecuentan este ghetto, lo hasta aquí enunciado es ficción. El problema radica en que siempre esa... ficción... se ve superada por una realidad que espanta.

-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 22 de septiembre de 2020

EL ÚLTIMO MALÓN


























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Se cumplen 103 años del estreno (que se produjo en Rosario) de "El último malón", película silente de Alcides Greca, rodada en 1917, que trata acerca de la sublevación mocoví en San Javier, provincia de Santa Fe, en 1904.
Pero hay una particularidad que estimo importante destacar: la copia (en 16 mm; el original era en 35) de la misma que se conserva, que es una reconstrucción de 1968 a cargo de Fernando Vigévano, del Cine Club Rosario (más abajo pego el enlace a Youtube para quien desee verla) incluye, casi al inicio, a partir del minuto 2:36 exactamente, un texto en el cual se menciona al "Exmo. Gobernador del Chaco señor Fernando Centeno" (sic). Y a continuación de eso, hay imágenes donde aparecen Greca y el mencionado personaje; junto a otro político radical: Juan Luis Ferrarotti, y luego, otro texto que reza: "El señor Centeno opinaba que el último malón está por darse todavía" (sic).
 


Lo curioso del caso, es que la película se estrenó, como consigné precedentemente, en 1918, pero Centeno, que aparece en la misma aseverando que "el último malón está por darse todavía" y en su carácter de "gobernador del Chaco"; recién lo fue... ¡a partir de junio de 1923! (nombrado por Marcelo T. de Alvear, ya que por entonces, el Chaco estaba aún en su etapa territoriana y el gobernador era designado por el presidente con acuerdo del senado). ¿Cómo, entonces, podía ser que apareciera Centeno como gobernador en una película estrenada cinco años antes de que ocupara ese cargo (que ejerció hasta junio de 1926)?
La explicación al evidente anacronismo la dio oportunamente la socióloga e historiadora Alejandra Rodríguez, catedrática de la Universidad de Quilmes y también de la Universidad de Buenos Aires, en el N° 8 de la publicación PolHis, edición del segundo semestre de 2011: Greca, años después del estreno, modificó el inicio de su película (designado en la misma como "Presentación"), agregando los textos referidos a Centeno. 
Pero ¿por qué hizo tal cosa Greca? Porque Centeno (un politicastro ruin, despreciable y corrupto) fue quien ordenó, el 19 de julio de 1924, la espantosa matanza de indios conocida en la historia como Masacre de Napalpí (Greca había tenido destacadísima participación en el radicalismo santafesino, en el que también actuaba —o, más apropiadamente expresado; delinquía— Centeno).
No obstante —y sin desmedro de su excelente investigación acerca del film—, a mi humilde entender Alejandra Rodríguez no acierta en sus conclusiones acerca de los desgraciados y trágicos hechos de Napalpí, porque circunscribe la responsabilidad de los mismos al ministerio del Interior del gobierno radical de Alvear, a Centeno, a la policía y a los terratenientes.
Por mi parte, creo que la cosa no se agota allí; tengo otra mirada sobre la cuestión, la cual me propongo detallar en el último de una serie de artículos que bajo el título "El cacique blanco" vine escribiendo, tomando como eje la figura histórica de Juan Samuel Mac Lean, y que aún no me ha sido posible concluir; pero seguramente lo haré en algún momento.
Ocurre, querido lector, que para subsistir debo atender prioritariamente mi actividad profesional, dado que como todos sabemos, en este nuestro bendito país nadie puede vivir de narrar el pasado nacional. A menos, claro, que uno sea Felipe Pifia, PaNcho O'Donnell o Cipayín Romerito, y le venda el alma al diablo; entonces se llenará de oro comiendo de la mano de los poderes negros que manipulan la historia argentina.
En fin...

Enlace a "El último malón" (película completa) en Youtube:

-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 18 de agosto de 2020

LOS QUE VEN LA PAJA EN EL OJO AJENO, PERO NO LA VIGA EN EL PROPIO

 



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Abájese nomás, no tenga miedo, / que es mejor abajarse que lo abajen. (José Larralde)

A ciertos sujetos metidos a historiadores, que proclaman a gran estrépito y con suelta de globos incluida, perogrulladas tales como “resulta imprescindible estudiar nuestro pasado con seriedad”, y se empeñan en presentarse como altamente indignados contra quienes —según ellos—, no proceden así; es harto probable que los veamos después, incurriendo a su turno en lo mismo que antes condenaban. Pero eso sí: condenaban... en otros, claro; porque ven la paja en el ojo ajeno, más nunca perciben la viga en el propio.
Tal es el caso del auto definido como “abogado, docente y escritor” Julio C. Borda, quien en una nota periodística publicada en el diario correntino Época, se dedica, con encomio digno de mejor causa, a atacar y descalificar a aquellos a quienes sindica como integrantes de una nueva corriente de ficción “histórica” (sic), atribuyéndoles, parado sobre vaya uno a saber qué pedestal, perseguir el objetivo de “desacreditar el heroísmo de aquellos hombres que pelearon por la independencia” (sic) e imputándoles el propugnar “un punto de vista diferente” (sic). 
Detengámonos un minuto en esa suerte de lapsus-confesión (involuntaria, claro está, en tanto sincericidio surgido de su inconsciente): ese “punto de vista diferente”, o sea, el proponer una mirada sobre el pretérito que sea distinta a la canónicamente estipulada (¿estipulada por quién o por quiénes vendría a ser?), constituye para Borda, en sus propias palabras, una “deformación de la historia” (sic). Lo cual en su opinión, “ya forma parte de la decadencia de nuestra patria” (sic). 
Patria esa de la cual, desde luego, Borda se erige —tal vez por mandato expreso de alguna divinidad— en guardián insobornable e inclaudicable; porque él se cree asignado a la sagrada misión de “advertir a las nuevas generaciones que no deben acercarse a esas obras dañinas que, sin ningún rigor científico, sólo buscan imponer la ficción” (sic). Si el Can Cerbero cuidaba las puertas del Hades; Borda, por su parte, ha de asegurarse que no sean traspuestas las de la Historia, negándoles a los muertos la salida del inframundo y a los vivos la entrada al mismo. Una construcción del pasado que ha de ofrecerse —e imponerse— escrita en piedra al colectivo, para que no pueda masticarla ni asimilarla. Y mucho menos, objetarla. 
De semejante amenaza "subversiva" como la representada por esos a los que tilda de “historiadores de pacotilla” (sic) que son “los que confunden, los que engañan, los que falsean de manera irresponsable; son los que, en busca de notoriedad, realizan afirmaciones disparatadas y sin sentido” (sic), ¿quién podrá salvarnos? ¡Pues claro que el Chapulín Borda! No contaban con su astucia. 
De no ser por el gorilismo visceral que en vano procura disimular recurriendo a alusiones (que él presume veladas cual metáforas, pero que a la postre resultan tan evidentes como la marca que lleva en el orillo), como esa de “la Argentina que hoy sufrimos” (sic); uno hasta podría reírse de los patéticamente ridículos dislates que ese tipo “sustenta” en su mesianismo. 
Veamos ahora, estimado lector, los puntos que a la hora de narrar él mismo la historia argentina, calza ese Borda que se arroga el derecho de achacar a los demás escribir “obras repletas de inexactitudes y datos falsos” (sic). 
En la edición correspondiente al mes en curso de la revista Histopía, ese tipo publica un opúsculo en el que hace una sucinta biografía de Martín Miguel de Güemes, consignando, en los párrafos finales: “Al día siguiente de su muerte, un diario de Tucumán se regocijaba de su desaparición escribiendo con una enorme falta de respeto ‘Ya tenemos un cacique menos que atormente al país’.” (sic). 
Se ve que para Borda, en junio de 1821 ya existía en Salta el telégrafo (o el telex o el teléfono o el fax o el automóvil), únicos medios por los que podría haber llegado la noticia a Tucumán a tiempo de ser publicada allí “al día siguiente” de la muerte de Güemes. Digamos también que por entonces no había en Tucumán ningún “diario”; todo lo que había —y habría hasta la segunda mitad del siglo XIX— eran unas hojas que se editaban en la imprenta encargada por Belgrano en 1817 (de la cual se había incautado Bernabé Aráoz en 1819, luego de elegirlo gobernador el cabildo, tras el derrocamiento de Mota Botello por parte de Abraham González) y que reunidas en formato de periódico se publicaban mensualmente todos los 14: El Tucumano Imparcial
Es decir, el supuesto “diario de Tucumán” que según Borda festejó la muerte de Güemes, sólo existe en su universo onírico. Y seguramente, la noticia la deben de haber recibido allí por whatsapp.
Pero seamos buenos, querido amigo lector, e ilustremos al tal Borda: el que hizo lo que ese pseudo historiador cita tan errónea e irresponsablemente, fue el periódico (semanario; no diario, y porteño; no tucumano) Gazeta de Buenos Ayres, en su edición del jueves 19 de julio de 1821. 
¡Y ése es el sujeto que se asigna a sí mismo la potestad de imputar a los demás carencia de rigor científico! Mala cosa es criticar el rancho del vecino cuando se tiene el propio lleno de alimañas y tapado por el yuyal. 
Pero no debemos desesperar: puede que a partir de ahora, el susodicho tenga motivos para mostrarse en adelante más humilde y para aprender que siempre se es dueño de lo que se calla y esclavo de lo que se dice. Quizá hasta tengamos, en esta nuestra tierra bendita, la suerte de que se le pase el berretín de historiador. Más le valdría dedicarse a la abogacía y a la docencia (y eso último, siempre y cuando la materia que “enseña” no sea Historia, claro; porque si no, pobres alumnos...). 

-Juan Carlos Serqueiros- 
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REFERENCIAS 

BNMM. Gazeta de Buenos Ayres, edición de fecha 19.07.1821. 
Diario Época. Edición de fecha 28.11.2012. 
Nanni, Facundo. El primer periódico tucumano. Bernabé Aráoz y la reutilización de la imprenta belgraniana (en Americanía. Revista de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Pablo de Olavide n° 4 jul-dic. 2016, Sevilla). 
Revista Histopía. Año II n° 9, agosto 2020, ps. 48 a 57.