martes, 22 de noviembre de 2011

ROPA SUCIA


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Ropa sucia 
(Beilinson-Solari)

Dónde usás los dientes mi amor? 
clavados en el cuello, por hoy... 
(mientras bailamos tangos fatales)
El tango que ocultamos mejor 
(del que preferimos no hablar) 
es el que nos tiene anarcotizados
Vivir, solo cuesta vida 
Ahora! Ya mismo! Puedo ajustar un guión de ropa sucia 
Ropa sucia - Fuera! Ahora mismo!
Andás dando guerra y temblás 
gastándote en relámpagos 
(tu estómago gruñe como enjaulado)
Tu gracia mete miedo mi amor 
dejo de beber tu licor 
que huele a tormenta de viejo estilo
Vivir, sólo cuesta vida 
Ahora! Ya mismo! Puedo ajustar un guión de ropa sucia 
Ropa sucia - fuera! Ahora mismo!

Con lo de "ropa sucia", el Indio se refiere a los mambos, complejos, rollos, que podamos tener enquistados en la psiquis, a los que hay que "sacar afuera", es decir, extirparlos. 
En este caso en particular, Solari habla de un chabón que tiene un mambo recurrente: enamorarse de mujeres fatales. Son amores apasionados los que vive, pero que terminan lastimándolo (pasión es padecimiento). El tipito hace rato que viene dándose cuenta de lo que le pasa; pero siempre, por una causa u otra, sintió miedo y fue postergando el enfrentar su propio problema de una vez y terminar con eso que tanto daño le hace. Sin embargo; ahora está decidido a hacerlo: va a sacar la "ropa sucia", es decir, se va a liberar de su mambo.
"Dónde usás los dientes mi amor? / clavados en el cuello, por hoy... / (mientras bailamos tangos fatales)": Una metáfora muy alta del Indio. La mina le pregunta al chabón qué es lo que le pasa, y el tipo decide ser directo, decírselo de una: le va plantear de frente el problema que tiene, le va a decir que así las cosas no van más, que estar enamorado de ella, para él es un rollo que le hace mal, es un "tango fatal". O sea, le va a "saltar a la yugular"; por eso lo de los "dientes clavados en el cuello". Y lo de "por hoy...", es porque al fin el tipito se decidió a enfrentar su problema y a plantear las cosas como las siente. Lo va a hacer "hoy"; pero la incógnita es si de allí en más tendrá éxito en sacarse ese mambo de encima o no. Por eso lo de "por hoy..." así con los puntos suspensivos. Es la duda que deja el Indio flotando respecto a qué pasará en adelante con el chabón. "Hoy" la corajea, se decide a enfrentar su mambo y va a terminar la historieta con ese amor que lo atormenta; pero de allí en adelante, ¿volverá a caer en lo mismo o se sacará el complejo de encima definitivamente? Chi lo sa...
"El tango que ocultamos mejor / (del que preferimos no hablar) / es el que nos tiene anarcotizados": Le dice a la mina que el rollo que más guardado tiene en lo recóndito de su psiquis ("el tango que ocultamos mejor"), es ese al que siempre tuvo temor de enfrentar ("del que preferimos no hablar"). Y ese mambo que tiene es el que no lo deja vivir plenamente, es el que lo tiene "anarcotizado". Lo de "anarcotizado" es un neologismo genial del Indio, es decir, es una palabra que inventó él, que no existe (para el diccionario de la RAE, quiero decir). El chabón está "anarcotizado" porque ese rollo que tiene oculto: el de enamorarse de mujeres fatales, es el que convierte a su vida en una "anarquía narcótica". O sea, lo tiene adormecido y es un mambo recurrente: una y otra vez vuelve a caer en lo mismo, y así, vive el amor como un drama perpetuo. 
"Vivir, solo cuesta vida / Ahora! Ya mismo! Puedo ajustar un guion de ropa sucia / Ropa sucia - Fuera! Ahora mismo!": "Vivir sólo cuesta vida" es una frase irónica de Solari, inspirada en otra que allá por 1978 dejó enunciada ese genial poeta que fue Homero Expósito: "Mi tiempo es muy 'barato'... ¡Lo pago nada más que con la vida!". Se refiere a que te pasás la vida pagándola de a puchitos con cachos de tu misma vida, como que cada día que viviste te costó un día, que vas a tener que descontar del total de días que vaya a tener tu existencia. El Indio dice una obviedad ironizándola, como si estuviera enunciando: "vivir no es difícil; lo único que tenés que hacer, es gastarte la vida en vivir". En este caso, la aplica a que pese a que el chabón por fin se dio cuenta de lo que le pasa y se decidió a enfrentar su problema y sacudirse el mambo de encima; ya se gastó una buena parte de su existencia malviviendo con ese rollo que tiene en su cabeza y en su corazón. Pero eso se terminó: ahora ("ahora mismo!") el tipito va a dar un vuelco a su vida, va a "ajustar el guión" de´esa película que es su vida, se va a sacudir de encima ese mambo ("Ropa sucia - Fuera!") que lo condena siempre a vivir amores tormentosos con mujeres fatales, y no va a volver -o al menos, es lo que se propone- a incurrir en ese error. 
"Andás dando guerra y temblás / gastándote en relámpagos / (tu estómago gruñe como enjaulado)": Alusión a las innumerables veces en las que el chabón quiso decir "basta", y llegado el momento no se animó ("Andás dando guerra y temblás"). Se quedó solamente en sus buenas intenciones ("gastándote en relámpagos"), sin llegar a concretarlas; por miedos o temores diversos, comodidad, prevenciones o lo que sea; siempre se agotó en estallidos de furia repentinos, pero continuó encerrado en su propio mambo ("tu estómago gruñe como enjaulado"). 
"Tu gracia mete miedo mi amor / dejo de beber tu licor / que huele a tormenta de viejo estilo": Le está diciendo a la mina que ella es una mujer fatal que lo embelesa, lo embruja con su amor. Está tan enamorado de su belleza, que le da miedo ("Tu gracia mete miedo mi amor"). Pero es un amor tempestuoso, turbulento, que en lugar de llenarlo de felicidad; lo atormenta. Por eso se va a alejar de ella ("dejo de beber tu licor"), porque el amor de ella es de mujer fatal, idéntico a todos los que vivió ("que huele a tormenta de viejo estilo") hasta este momento de su vida en que decide ¡por fin! sacudirse su complejo de encima.
"Vivir, sólo cuesta vida / Ahora! Ya mismo! Puedo ajustar un guión de ropa sucia / 
Ropa sucia - fuera! Ahora mismo!": Y cierra la canción con esta especie de estribillo, ya interpretado antes, a modo de "moraleja".



lunes, 21 de noviembre de 2011

POOL, AVERNA Y PAPUSA


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Pool, Averna y papusa 
(Beilinson - Solari)

Su llave arrojó
se fue, así, sin más...
puteando por lo bajo se marchó.
Un killer riff en su contestador
dejó sonando como confesión.
Sin bulchitear a nobody, man
una corazonada fué esta vez...
lo puso en la ruta...(bie bie!)
con pases de chabona y lágrimas.
Con un platino de American Express
trucho, pero un lindo "camaleón".
Se despidió del negro Burgundy
pero enseguida le bajó el pulgar
brindó también con el flaco Merlín
y vacaciones dio a su corazón...
No hay quién le quite a ese gallo el espolón!
Que ruede la bola! El zumba se va! (bye bye!)
Bendita sea su vieja pick-up
lo echó de la cabina y se desvió
lo escupió y desbarrancó
y al borde del abismo lo dejó.
Fué la claridad que lo encegueció.
Que ruede la bola! El zumba se fue!
bye bye!
 


El título comienza con lo de pool en una metáfora de múltiples significaciones: el rodar de las bolas con las que se juega al pool; el "que corra la bola" (que todos se enteren) de lo que pasó; el dejar que “ruede la bola”, es decir, resignarse al destino, una suerte de “y bueno, hay que dejarlo correr, que le vas a hacer, es así”; y también hay que considerar que el vocablo inglés pool, define un fondo económico en común, un pozo de guita que se junta entre varios, lo cual puede estar aludiendo a un dinero que reúnen entre algunos marginales para una actividad delictiva determinada, por ejemplo, comprar droga y revenderla o, entre todos, bancar un bulo para aguantadero, partuzas, etc.
Averna es una marca de vermut italiano, un amaro, es decir un aperitivo amargo hecho a base de hierbas y elaborado por la empresa Fratelli Averna.
Lo de papusa está empleado, no en el sentido de una mujer linda en lunfardo; sino aludiendo a la cocaína, ya que es una de las formas en que se designa a esa droga.
Al chabón que protagoniza la canción ya lo conocemos de antes: es nuestro viejo amigo el zumba, personaje central de la canción Gualicho. Ahora, regresado de su aventura en Finisterre, a donde había ido 
“rajando del amor” y “detrás de un beso nuevo”; parece haberse convertido en un marginal que, entre otras lindezas a las cuales se dedica, trafica drogas. El Indio lo llama “zumba” (que en lunfardo quiere decir testaferro), como aludiendo a que el tipito es el jefe nominal de una banda de delincuentes, pero en la apariencia; mientras que en la realidad, el jefe de la banda sería otro ñato, alguien oculto y a quien no se menciona en la canción pero que al mismo tiempo está implícita su existencia. 
“Su llave arrojó”: Tiró el arma que esgrimía -una púa, como veremos más adelante-. En el argot tumbero, "estar llaveado" es estar armado, asimilando la posibilidad de usar un arma para liberarse, con la utilidad de una llave común para abrir una puerta. También, tomando literalmente el término; el tipito podría estar tirando a la mierda la llave del aguantadero en que se esconde o de algún sitio donde oculta algo (por ejemplo una caja de seguridad en algún banco, o quizá un cofre de esos de las terminales de micros o de aeropuertos donde pueden dejarse cosas en guarda). Y la frase tiene un gran simbolismo, porque nos está indicando que el tipo no piensa volver más al lugar del cual se va, o a ese sitio adonde fue a buscar algo que tenía encanutado: el hecho de tirar la llave, ya sea que esté referido a una púa o a una llave de verdad, significa que ni se le cruza por la cabeza la posibilidad de volver a utilizarla; sabe que no la va a necesitar más y por eso la arroja.
“se fue, así, sin más...”: se rajó de una, súbitamente, en un arranque o decisión repentina.
“puteando por lo bajo se marchó.”: Mascullando una imprecación se tomó el piro. De paso, la mención de que el zumba putea, nos está explicando que la decisión de rajarse no la toma conforme a sus deseos, no adopta contento esa postura de marcharse, al contrario; lamenta tener que hacerlo y por eso está a las puteadas, rezongando, como si se hubiera dado cuenta de que algo faltaba (guita del “pool” tal vez) o de que algo no andaba todo lo bien que debería andar (por ahí descubrió en un “feo” a alguno de los ñatos con los que andaba entreverado; como que lo traicionó).
“Un killer riff en su contestador / dejó sonando como confesión.”: Dejó un mensaje en su contestador telefónico, para que alguien se dé por enterado de algo. No queda claro de qué se trata el mensaje, pero con toda seguridad, no es un mensaje amable, ya que hay una amenaza explícita en él, algo funesto. Es un “killer riff” (killer = asesino en inglés, y riff = secuencia de notas, “fraseo” musical, repetitivo, reiterado, en una misma canción, de la guitarra eléctrica en el rock, blues y jazz ). Deja el mensaje a modo de confidencia, como si quisiera referirse al reconocimiento de haberse visto involucrado en una circunstancia desafortunada de la cual espera derivaciones para él nefastas. Es todo muy ambiguo y no se especifican mayores detalles; pero lo concreto es que hay un hecho, una coyuntura, que motiva que el zumba deba marcharse de inmediato.
“Sin bulchitear a nobody, man”: Sin bardear a nadie, tranqui, discreto (“bulchitear” es, en la jerga de las comunidades latinas que viven en los EE.UU., una castellanización derivada del inglés bullshit, o sea, hacer pavadas, bardear, hacer o decir boludeces o mentiras).
“una corazonada fue esta vez... / lo puso en la ruta...(bie bie!)”: Confirma una intuición que tuvo (“corazonada”), comprueba algo que venía sospechando, presintiendo. Lo de “fué esta vez” se refiere a que en el zumba, el tener que marcharse ya se ha convertido en una especie de constante, porque ya se había rajado antes por otra razón (recordemos que en Gualicho el zumba dejaba todo colgado y se iba a "Finisterre” detrás de una mina); y ahora (esta vez) se ve obligado a marcharse por otro motivo. La cuestión es que tuvo un pálpito, un presentimiento de algo, confirmó que la cosa era así como presentía  y de resultas de eso; tiene que irse rápidamente. Y la metáfora de la “corazonada” el Indio la utiliza también para aludir a que el zumba tuvo “corazón”, en el sentido de que la guapeó, puso huevo, se atrevió a algo groso para hacer lo que sea que haya hecho, y no temió a las consecuencias derivadas de ello: el tener que marcharse, “ponerse en la ruta”
“con pases de chabona y lágrimas.”: El zumba mató a alguien de una puñalada, de un puntazo (en la jerga carcelaria, “chabona” es una púa o cuchillo). Como vemos, parece ir afirmándose la idea de una traición, de una fulería, como si entre varios marginales, alguno o algunos de ellos, mejicanearon una guita que era de todos, un pozo de guita que habían puesto para encarar algo (lo cual explicaría uno de los significados de lo de pool en el título); y eso haya originado un riña en la cual el zumba mata a alguno de los otros. Lo cito sólo como un ejemplo de lo que la letra sugiere o de lo que uno puede inferir.
“Con un platino de American Express / trucho, pero un lindo "camaleón": Tiene una tarjeta de crédito falsificada, una American Express Platino, de las que no tienen límite de gastos. Y de paso, como usuario de esa tarjeta trucha, asume una nueva identidad camuflada, una que no es la suya real ("lindo camaleón"). Y así, como “al pasar”, queda latente la idea de otro uso, uno non sancto, que se le da a una trajeta de crédito: el esnifar cocaína (a las líneas de merca listas para aspirar, se les dice “lagartija”, “lagarto”, “camaleón”, etc.).
“Se despidió del negro Burgundy / pero enseguida le bajó el pulgar / brindó también con el flaco Merlín”: Antes de marcharse definitivamente, se hace un tiempito para “pasar a ver” a dos compinches suyos (posiblemente cómplices de él en algún delito, o tipos con los cuales estuvo en la cárcel, o sus “socios” en el “pool” que armaron), con el objeto de despedirse de ellos (tampoco aclara en qué sentido se va a despedir de los tipos esos), de los cuales sólo se especifican sus alias: El negro Burgundy y el flaco Merlín. Del segundo de ellos, la letra de la canción nos da algunas pistas más en cuanto al sobrenombre que usa: puede ser una alusión al Mago Merlín de la leyenda celta del Rey Arturo, en cuyo caso lo de “Merlín” obviamente es porque el tipo es un “mago”, alguien que muestra una gran habilidad para el metier delictivo al cual se dedica; o posiblemente lo de “Merlín” se refiera a una de sus acepciones en lunfardo (“merlo" o "merlín” = tonto, crédulo, fácil de engañar, torpe, boludo, chichipío, pancho); o quizá quiera aludir a la condición de choborra del tipo (“merlín” también quiere decir un tipo que está “merluza” = borracho, en curda). En el caso de este flaco Merlín, la letra nos dice que el zumba  “brindó” con él (“brindar” en el significado carcelario, tumbero, de la palabra, se entiende; no “brindar” en el sentido corriente de entrechocar las copas). En cuanto al otro personaje, el negro Burgundy, la letra es más ambigua y no da detalles; sólo nos dice que el zumba se “despidió” de él y nos da a entender que estuvo poco tiempo con el tipo y resuelve “despintarlo” rápidamente (“enseguida le bajó el pulgar”). Tampoco queda claro el porqué del alias del “negro Burgundy” (Burgundy es la región de Borgoña, en Francia, famosa por la calidad de sus vinos tintos, de modo que quizá lo de “negro Burgundy” sea una alusión a la predilección del tipo por el vino tinto).
“y vacaciones dió a su corazón...”: Con esas “visitas” a sus compinches, el zumba da por concluidas sus obligaciones del “corazón” digamos, y ya está, “ya cumplió”; de ahí en más le da “vacaciones a su corazón” y ya no le queda nada pendiente. Ahora sólo le queda irse, huir. Y otra vez, hay una metáfora utilizada al menos en dos sentidos, porque las “vacaciones” que el zumba le da a “su corazón” se refieren al aspecto sentimental, y también a que con eso se termina lo de andar "poniendo corazón”, es decir, corajear, guapear; ya no quiere exhibir más “corazonadas” como demostraciones de coraje.
Todas las frases combinadas en la estrofa, aluden a que en esa visita a sus compinches, el zumba mató a uno de ellos, al negro Burgundy; ya que la metáfora de “bajar el pulgar” nos remite al antiguo Imperio Romano, donde en los espectáculos entre gladiadores que luchaban en el Coliseo, uno de los contendientes tenía al otro vencido a sus pies, y aguardaba la señal del Emperador, bajando o levantando éste su pulgar. Aparentemente, el zumba le “bajó el pulgar” al negro Burgundy, lo asesinó de un puazo. Parece como si se estuviera pintando una situación en la cual el zumba los va a ver a los otros dos, caliente, chivo con ellos por algo que le hicieron y con toda la intención de amasijarlos a ambos, y terminara matando sólo al negro Burgundy y perdonándole la vida al flaco Merlín (lo cual, de paso, clarificaría la cosa en el apodo de éste, ya que el zumba lo estaría considerando un pelotudo, un pancho, y le estaría atribuyendo la mayor parte de la culpa al otro y por eso lo mata; mientras "perdona" al flaco Merlín).
“No hay quién le quite a ese gallo el espolón!”: El espolón es una púa de acero que se coloca en las patas de los gallos de riña. Se está reafirmando que el zumba se peleó a cuchillo y mató a alguien de una puñalada, de un puazo.
“Que ruede la bola! El zumba se va! (bye bye!)”: Como consecuencia de haber amasijado a alguien, al zumba no le queda otra que rajarse, tomarse el piro, porque si no se va; las consecuencias para él van a ser terribles: lo van a meter en cana o peor aún: lo va a perseguir alguien que quiera vengar a la persona que él mató. Él se va (“el zumba se va!”), y que corra la bola de que él se va, que lo sepan todos, y que su destino se cumpla (“que ruede la bola!”)
“Bendita sea su vieja pick-up / lo echó de la cabina y se desvió / lo escupió y desbarrancó / y al borde del abismo lo dejó.”: Tiene un accidente automovilístico, se pega un terrible palo. Perdió el control de la camioneta de modelo antiguo (“su vieja pick-up”) que venía manejando (“se desvió”), volcó (“desbarrancó”) y salió despedido del vehículo (“lo echó de la cabina, lo escupió”). De resultas de ese palo que se pega, el zumba se va a morir; pero dentro de su tragedia,  morir así, en un accidente; quizá haya sido preferible (“bendita sea”) a morir de alguna forma bastante más jodida. Insinúa que tal vez haya sido mejor que el zumba muera en un accidente, que tener que vivir huyendo y esperando una muerte quizá más cruel, ya que todo eso, sería mucho más terrible que palmar en un accidente…
“Fue la claridad que lo encegueció.”: Alude a la causa del accidente, pero irónicamente, con un dejo de sorna, como si afirmara algo y trascartón estuviera diciendo “minga va a ser esa la causa”. Dice que el zumba aparentemente se “encegueció con la claridad” (como aludiendo a los faros de otro vehículo que lo encandilaron); pero también nos deja flotando la verdadera causa del accidente: el tipo estaba, o bien resuelto a suicidarse; o bien re duro, pasado de vueltas por la droga, cuando se pegó el palo, y esa fue “la claridad que lo encegueció”: comprender claramente que la mejor opción que le quedaba era el suicidio; o haber consumido drogas en demasía. Y en todo caso, el origen del drama que culminó en su muerte fue precisamente la “claridad que lo encegueció”, aludiendo a cuando percibió claramente que se iba a ver obligado a protagonizar un hecho trágico y después rajarse (porque ahí empezó su desgracia); todo lo demás es consecuencia de eso que le pasó al principio.
“Que ruede la bola! El zumba se fue! / bye bye!”: Que todos lo sepan! El zumba murió (“se fue”), chau, crepó en el accidente. Y de paso, también hay un dejo de resignación, un “déjalo correr”, un “y bueh, fue el destino, que le vachache”. Y una especie de implícita moraleja flotando en el tema: algo así como la enseñanza de que “quien mal anda, mal acaba”.
Bueno, pareciera que todo cierra, ¿no? Pero... supongamos por un instante que eso de "al borde del abismo lo dejó", fuese una sugerencia de que después de todo, el zumba no haya palmado. ¿Lo veremos reaparecer en alguna otra perlita de la lírica solariana? Chi lo sa...



ETIQUETA NEGRA


Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Etiqueta Negra 
(Beilinson - Solari)

Venía rápido, muy rápido y se le soltó un patín
a él, que era rey de esta jungla, se le soltó un patín...

Su corazón no era un hotel
(aunque corría ese rumor)
y hoy tiene una entre otras cruces
en este bosque siempre cruel.

Dejó un billete que pide a gritos que lo gasten
Como una hoja derivó en tu mismo turbio río

Entre amuletos y talismanes su destino desafió
Si su nariz crecía de tamaño, prometía más.

No le robaba nunca nada a nadie
(a nadie en especial)
ganó un orzuelo de tercer ojo
y su nariz sangró.

No hubo caricias para su celo moro
y ahora mira crecer las flores desde abajo.


El título es una asociación de ideas entre la famosa marca de whisky Johnnie Walker en su versión de mejor calidad: la de etiqueta negra en la botella; y un hecho luctuoso: la muerte de un marginal en el marco de un crimen quizá con aristas de pasional, o tal vez vinculado a sus actividades delictivas (negro= luto, muerte). Es decir, le pusieron una "etiqueta negra", aludiendo a la que se les pone a los cadáveres en la morgue, colgadas del dedo gordo del pie. He aquí el manuscrito del propio Indio:


La canción está dedicada a un barra brava de Gimnasia y Esgrima La Plata: Marcelo Amuchástegui (a) "El Loco Fierro", muerto en Rosario durante un enfrentamiento con la policía, lo cual no necesariamente significa que la temática que se aborda en la canción, se base en vivencias protagonizadas por el personaje a quien está dedicada; salvo en alusiones muy puntuales.
“Venía rápido, muy rápido y se le soltó un patín”: El tipito venía en ascenso en su carrera delictiva de rufián, de fiolo; pero rápido, demasiado rápido, y se le armó bardo con una de las minas que se prostituían en su beneficio: una de ellas se le "suelta" ("se le soltó un patín", en un doble sentido: refiriéndose a que el yiro se le piantó con otro fiolo, y a que la situación con ella se le fue de las manos y ya no puede manejarla). 
“a él, que era el rey de esta jungla. / Se le soltó un patín”: Justo a él, que se creía el rey de los piolas, un banana que se las sabía todas, que en apariencia creía tener todo bajo control, le viene a pasar eso... Se creía un winner y pintaba para eso; pero en realidad, era un loser
“Su corazón, no era un hotel / (aunque corría ese rumor) “: Hotel: albergue, hostal, sitio para hospedar o alojar circunstancialmente personas. Alude a que parecía ("corría ese rumor"), que así como un hotel tiene habitaciones para alojar a varias personas; el tipito tenía lugar en su corazón para querer a muchas minas a la vez (como si estuviera refiriéndose a que aparentaba amar a todas las trolas que yiraban para él), pero en realidad, esa apariencia era engañosa; él amaba a una sola mujer: justo esa, el “patín” que se le “soltó”.
“y hoy tiene una entre otras cruces / en este bosque siempre cruel”: Hoy está en el cementerio, es un muerto más entre tantos otros, sólo una cruz más entre muchas otras cruces (no queda claro si lo mató la mina o algún fiolo más poderoso que él, o quién carajo lo mandó al otro mundo; pero sí se evidencia que no murió de muerte natural, sino que lo amasijaron). En esta estrofa, el Indio aprovecha también, para meter una alusión velada a la persona a la cual dedicó la canción, ya que el cuerpo del Loco Fierro fue cremado y sus cenizas arrojadas detrás del arco de la cancha de Gimnasia y Esgrima que da al bosque de La Plata (hay muchos hinchas de Gimnasia y Esgrima La Plata que piden ser cremados a su muerte, y que sus cenizas sean esparcidas detrás de ese arco que da al bosque, de ahí también lo de “este bosque siempre cruel”).
“Dejó un billete que pide a gritos que lo gasten”: Al morir dejó buena guita (“dejó un billete”), pero es guita negra, producto del delito, y por eso hay que gastarla (“que pide a gritos que lo gasten”); porque no es dinero legítimo que se pueda invertir; no queda otra que gastarlo rápidamente. 
“como una hoja derivó en tu mismo turbio río”: Una metáfora que hace el Indio entre una hoja caída de algún árbol que la arrastran los hilos de agua que se forman junto a los cordones de las veredas cuando llueve, y el chabón arrastrado al mundo del delito, a la vida turbia de lo marginal; y también al destino final de la guita que dejó el tipo al morir. Derivar es ir a la deriva, sin rumbo fijo, y también derivar es emanar de algo, ser consecuencia de algo. En su genial poder de síntesis, Solari en la misma frase engloba todo: causa (el chabón se metió en el mundo del delito y terminó mal; se enfrentó con alguna/o que terminó matándolo de un tiro y a su guita la va a gastar rápidamente alguien), y consecuencia (el mundo del delito y sus propios engaños, todo eso lo llevó a la muerte). De paso, además; se está refiriendo a que la mina también es arrastrada por él a lo turbio: ejercer la prostitución. 
“Entre amuletos y talismanes su destino desafió”: El fulano era supersticioso, creía en todo eso de amuletos y talismanes para la buena fortuna; pero tentó a la suerte en demasía creyéndose un capo, y perdió: lo amasijaron. 
“si su nariz crecía de tamaño, prometía más": Una metáfora de doble significación. Por un lado, alude al cuento infantil de Pinocho, el muñeco al que le crecía la nariz cuando mentía. El tipito de la canción vivía engañando, y cuando lo descubrían en una mendacidad, para zafar; seguía mintiendo y prometía corregirse. Pero su promesa de enmendarse era sólo otra mentira; seguía en la suya, mintiendo siempre. Y por otro lado, su nariz crecía de tamaño, ¿y por qué? Obviamente, por la merca que aspiraba. Se da a entender que la mina que se le piantó, le reclamaba cambiar de vida, y él prometía hacerlo, pero terminaba por no cumplir; hasta que la mina se hartó de sus mentiras y se armó bardo. Y también, de paso; a que probablemente anduviera implicado con la cana en el tráfico de drogas y otras actividades delictivas.
“No le robaba nunca nada a nadie / (a nadie en especial)": Solari hace un juego de palabras para afirmar algo, negándolo en apariencia. Vendría a ser algo así como un “oxímoron largo”: dice que el tipo “no robaba nunca”; pero enseguida dice “a nadie en especial”, o sea que está afirmando que el tipo sí robaba. Se trata de otra alusión al personaje a quien está dedicada la canción, el “Loco Fierro”, ya que el día en que la policía de Rosario lo mató, se esgrimió el argumento de que había perpetrado un robo en una joyería y que al huir se tiroteó con la policía y eso originó que ésta lo matase. Siempre quedó la sospecha de que todo era mentira y que el chabón, por lo menos ese día; no estaba robando nada.
“ganó un orzuelo de tercer ojo / y su nariz sangró”: Esta frase es genial y es indicativa de la tremenda cultura general del Indio. Juega con un paralelismo entre el buraco del tiro con el que lo amasijan al chabón, y los conceptos de Ouspensky y Gurjieff (psicólogos y filósofos que el Indio leyó mucho) acerca de el Cuarto Camino, el Tercer Órgano, etc., y el Tercer Ojo (que es algo así como la capacidad que tienen algunas personas para "ver" cosas que el común de la gente no puede percibir. Por mi parte, leí a Ouspensky muy superficialmente y a Gurjieff nunca; así que acá necesitaría aportes extras, si es que hubiera algo para profundizar un cacho). La frase alude a que el chabón de la canción, no poseía la facultad del tercer ojo; porque "lo cerró un orzuelo", queriendo decir que si hubiera tenido esa facultad del tercer ojo; se habría dado cuenta del quilombo que se le venía encima. No la tuvo, y por eso lo amasijaron. Es decir, no era tan inteligente ni tan ganador como él creía, no era perceptivo.
“No hubo caricias para su celo moro”: Otra genialidad del Indio con su impresionante poder de síntesis; porque en siete palabras describe toda una situación. Se refiere al personaje de Shakespeare que se transformó en el paradigma de los celos en la literatura universal: Otelo, el Moro de Venecia (“celo moro"). En la obra de Shakespeare, Otelo vive atormentado por los celos hacia su esposa Desdémona, y ésta -que lo amaba- lo calmaba con infinita paciencia y caricias, hasta que Otelo al fin la mata, movido por esos celos enfermizos instigados por Yago. Solari dice irónicamente que para el chabón de la canción no hubo caricias; hubo una bala que lo mató, producto de los celos. 
“y ahora mira crecer las flores desde abajo”: Una obviedad: el tipo está muerto, sepultado en su tumba, y por eso "mira crecer las flores desde abajo" (expresado simbólicamente, claro; porque recordemos que antes había aludido a la cremación).

Enlace a la canción en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=I-93xIHakJs

-Juan Carlos Serqueiros-

domingo, 20 de noviembre de 2011

VOLVER












VOLVER
 

(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Volví
Aún no sé por qué

Ni para qué
Si ya no soy de aquí
O quizá nunca fui


Volví
Buscando, tal vez, la certeza de no haber sido
O la afirmación de ya no ser

De no pertenecer
(Uno nunca sabe)

Y sin embargo; volví

Esperaba el carro y los gritos
De Farolito, el verdulero
Y vino en cambio
Un camión de Carrefour
(Economía de escala, que le dicen)


Volví
Buscando el potrero aquel
Donde un flaco larguía era el centrojás
Del Social y Deportivo Barrio Parque
Aquel lungo de los chapes nocturnos
En el nocturno porche
De María Angélica
La de nocturnas botas blancas

Y más nocturno minishort
Sacerdotisa de nocturnas fantasías
De solitarios placeres febriles y secretos

También nocturnos

Inútil, estéril, triunfador y vencido
Volví
Pero sin poder volver
Porque (ahora lo sé)
Nunca, nunca
Del todo me fui


-Juan Carlos Serqueiros-


LUCES Y SOMBRAS DE FRANCIA






































Juan Carlos Serqueiros


Dios me libre de querer absolver al doctor Francia; digo solamente que su dictadura fue un resultado, no una causa, y que la causa que creó esa dictadura es la misma que engendró la del general Rosas, a saber: la congestión morbosa o enfermiza de la vitalidad de vastos países en una provincia, en una ciudad, en una mano. (Juan Bautista Alberdi)

La figura histórica del doctor Francia, tan polémica, enigmática y controversial en tanto admirada y odiada alternativamente, y de tan fundamental relevancia en la República del Paraguay, siempre me ha resultado especialmente atrayente para hacer de ella un análisis honesto, desapasionado y desprejuiciado.
En nuestro país, la misma ha tenido “mala prensa”, lo cual creo debe atribuirse en buena proporción a la influencia del libro Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos. Si bien me parece un texto excelente; también considero que así como no puede analizarse históricamente a Rosas a partir del Facundo de Sarmiento; tampoco es lícito tratar de comprender el período de gobierno del doctor Francia desde la obra de Roa Bastos, por magistral que ésta sea (y lo es, sin dudas) en lo literario.
Como sujeto histórico, su importancia radica en que fue, desde los postulados suaristas, el artífice de la independencia de su país y quien cimentó y consolidó la nacionalidad paraguaya desde un peculiar gobierno en el cual conjugó la institución romana de la dictadura, con la aplicación de las premisas rousseaunianas, caso único -por lo menos, hasta donde alcanzan mis conocimientos- en nuestra América. Y no sé si también en el mundo; creo que sí…
José Gaspar Rodríguez de Francia y Velazco (en realidad, José Gaspar de Francia y Velazco; luego se le agregaría el “Rodríguez” como producto de anteponer a su apellido el nombre de su padre: Rodrigues, castellanizado en Rodríguez, y  trocándose el apellido -de origen portugués- França, por Francia), nació en Asunción del Paraguay en fecha no precisada documentalmente (al presente, su fe de bautismo no ha sido hallada). Usualmente se acepta el 6 de enero de 1766; pero hay quienes sostienen que fue en 1755. Particularmente, me inclino por la primera hipótesis, ya que se conserva la carta dirigida en agosto de 1809 por el Cabildo de Asunción al virrey Cisneros, en la cual se informa a éste el nombramiento como diputado del “doctor José Gaspar Rodríguez de Francia… de cuarenta y tres años…” (sic). Era hijo del matrimonio integrado por Garcia Engracia Rodrigues França, capitán de artillería portugués (luso-brasilero nacido en la ciudad de Mariana del distrito del virreinato del Janeiro) al servicio de España y alcalde del Cabildo de Asunción; y la paraguaya María Josefa de Velazco, proveniente de familia de antiguo linaje. Cursó sus estudios elementales en Asunción, en el Colegio San Francisco, y luego, en 1781, fue enviado por su padre a completar sus estudios superiores al Colegio de Montserrat, de la Universidad de Córdoba del Tucumán, de donde egresaría en 1785 como Maestro de Filosofía y Doctor en Teología. Fue durante ese período de su vida que resultaría marcado para siempre por la influencia que en él tuvieron las lecturas de las obras de Santo Tomás de Aquino,  del filósofo ginebrino Jean-Jacques Rousseau y del estudio del derecho romano antiguo.
Regresado a Asunción el flamante doctor Francia, tuvo una seria disputa con su padre al comunicarle a éste que su intención era la de dedicarse al derecho y no la de ordenarse sacerdote como se pretendía de él. La intransigencia del padre motivaría que el doctor Francia le requiriese su parte de la herencia familiar -que legítimamente le correspondía, por haber fallecido su madre- y se marchase de su casa a vivir solo y dedicado a la profesión que tenía pensado abrazar: la de abogado. Cursó una solicitud para ingresar como docente al Real Colegio de San Carlos, de Asunción, luego de lo cual le fueron otorgadas dos cátedras ganadas por concurso: la de Latín y la de Teología.
Paralelamente a ello, su bufete de abogado iba creciendo en fama como consecuencia de su habilidad como jurista y de su intachable honestidad. Cobraba elevadísimos honorarios a quienes podían pagarlos y atendía gratis a los pobres; pero sin hacer entre su numerosa clientela más distingo que ese. Todos sus clientes, fuesen ricos y pobres, pagasen o no sus honorarios, podían confiar ciegamente en que el doctor Francia pondría el concurso de lo mejor de sí en la defensa de sus intereses, y jamás vieron defraudadas sus expectativas.
Por esos tiempos aconteció en su vida una circunstancia que tendría en él consecuencias irreversibles: había decidido que le era llegada la hora de pensar en casarse, y para ello solicitó la mano de una dama asuncena llamada Clara Petrona de Zavala. Tal parece que los padres de ésta (que en rigor de verdad estaba enamorada de otro hombre que sería luego su esposo: Juan José Machain), rechazaron el pedido de mano en términos muy descomedidos, ofensivos y hasta ultrajantes, tildando al despreciado pretendiente de mameluco paulista, es decir, mulato brasilero. El odio que se originaría en el doctor Francia hacia la familia Zavala (y por añadidura hacia toda la aristocracia paraguaya) perduraría durante el resto de su vida y lo conduciría a una irreductible misoginia, llevándolo además (después, cuando ya ejercía la suma del poder público) a incurrir en deplorables y condenables atrocidades, entre las cuales no es la menor el haber tenido preso como reo de estado a Juan José Machain durante catorce años en una tenebrosa mazmorra, para terminar fusilándolo el 27 de mayo de 1835 luego de haberlo puesto en capilla durante seis meses, anunciándole cada día que al siguiente sería ejecutado.
Es de estricta justicia aclarar que, en efecto, Juan José Machain había estado involucrado activamente en una conspiración para derrocarlo y asesinarlo -además de haber participado, en 1811, en una conjura tendiente a reponer en el gobierno a Velazco-; pero ello de ninguna manera atenúa la monstruosidad del doctor Francia de haberlo mantenido en prisión catorce años antes de ejecutarlo. Según el historiador Julio César Chaves, el Dictador había dispuesto la prisión de Machain durante tantos años como hubiese durado su matrimonio con Petrona de Zavala, antes de ser detenido. Terrible.
Diversos factores concurrían para que al momento de estallar en Buenos Aires la Revolución de Mayo, la provincia del Paraguay estuviese en condiciones de proclamar su propia independencia respecto a cualquier otro poder, sea éste español, luso-brasilero o... porteño. Su particular situación geográfica, que la hacía proclive al aislamiento, la especial identificación de sus pobladores con el terruño, la influencia de las misiones jesuíticas y el antecedente de la revolución de los comuneros, eran los principales. Así las cosas, no era de extrañar que el Paraguay viera a la expedición militar mandada por la Junta de Buenos Aires con Manuel Belgrano a su frente, como un intento de avasallar su autonomía. De allí la convocatoria en Asunción al congreso del 24 de julio de 1810. Luego, rechazada la fuerza comandada por Belgrano, los paraguayos, de resultas de un movimiento encabezado por Vicente Iturbe y Pedro Caballero, conformaron una junta de gobierno integrada por el propio gobernador Bernardo de Velazco, Juan Zeballos y Gaspar Rodríguez de Francia.
Se iniciaba de ese modo la carrera política del doctor Francia (que ya había tenido algunos otros preliminares, los cuales, por necesarias limitaciones de espacio en el presente artículo me veo precisado a obviar), la cual ya no se detendría.
Muy pronto, se alejó del gobierno a Velazco, sospechado de españolismo y de connivencia con los portugueses, y se eligió la Junta Gubernativa presidida por Fulgencio Yegros e integrada además por Pedro Caballero, fray Francisco Bogarin, el doctor Francia y Fernando de la Mora. Se dispuso también que hasta tanto se reuniese un congreso general de todas las provincias del virreinato, el Paraguay se gobernaría a sí mismo con absoluta prescindencia de Buenos Aires; a la par que se designaba al doctor Francia como diputado representante del Paraguay ante el gobierno de ésta. Por escrito (con mucho del suarismo) pensado y redactado por el propio doctor Francia, fechado el 20 de julio de 1811, el Paraguay comunicaba a Buenos Aires que se constituía en provincia libre y en pleno goce de sus derechos. El gobierno de Buenos Aires destacó entonces hacia Asunción a Manuel Belgrano y Vicente Anastasio Echevarría, a fin de acordar con los paraguayos que “la provincia del Paraguay debe quedar sujeta al gobierno de Buenos Aires, al igual que lo están las demás Provincias Unidas, por exigirlo así el interés común de todas”. A la opinión de Belgrano se opuso tenazmente el doctor Francia, quien sostuvo la autonomía paraguaya, acordándose finalmente, el 12 de octubre de 1811, que mientras no se verificase un pacto federal entre todas las Provincias del Río de la Plata; la provincia del Paraguay se manejaría independientemente.
Luego, los sucesivos cambios de gobierno (Triunviratos, Asamblea, Directorios), llevaron a que el Paraguay fuera aislándose cada vez más, de modo de sustraerse a la anarquía; hasta que un Congreso celebrado en Asunción en julio de 1813, decidió, el 12 de octubre del mismo año, la proclamación de la República del Paraguay.
Ya eran Fulgencio Yegros y Francia los hombres fuertes e influyentes en el Paraguay, y así, se estipuló como forma de gobierno un Consulado, figura por la cual Yegros y Francia se alternarían en el cargo por períodos de cuatro meses. La labor desplegada por el doctor Francia fue verdaderamente ciclópea: moralizó la administración pública, terminó con los abusos y prebendas, organizó el ejército y redujo al clero a su función específica: la eclesiástica; impidiéndole participar en adelante de las cuestiones políticas y gubernamentales. En síntesis, puso en planta las ideas rousseaunianas, y en lo que respecta a la iglesia, se demostró como un discípulo de Maquiavelo al subordinar lo espiritual a los intereses del Estado.
Corresponde señalar que el gran peso de la tarea del Consulado recayó casi exclusivamente en el doctor Francia; ya que Yegros era hombre poco proclive al trabajo y más bien inclinado a las exterioridades del poder, antes que al ejercicio efectivo del gobierno y a la administración en sí (para todo lo cual, dicho sea de paso, carecía de instrucción, atributos e inteligencia). En razón de ello, y llegando a su fin el mandato conferido, se resolvió la convocatoria a un nuevo congreso, fijándose ésta para el 3 de octubre de 1814.
Hábilmente, el doctor Francia se había asegurado una mayoría favorable entre los congresales, e inaugurado el evento pidió derechamente la concentración del poder en una sola persona (persona esta que, descontaba, no sería otra que él mismo, obviamente). Luego de algunos cabildeos y discusiones, el cuerpo de mil congresales decidió la creación del cargo de Dictador del Paraguay, por el término de cinco años, nombrando para ocuparlo al doctor Francia, con un sueldo de 9.000 pesos anuales (que éste rechazaría, manifestando que con un tercio de dicha suma bastaba y sobraba para atender a sus necesidades). Posteriormente, el 1 de junio de 1816, otro congreso (cuyos componentes fueron cuidadosamente escogidos por él mismo, por supuesto que sólo entre sus partidarios y obviando a quienes se le oponían), lo designó Dictador Perpetuo, con un sueldo de 12.000 pesos anuales, que el doctor Francia hizo reducir a 7.000.
La legitimación de su poder quiso también hacerla, además del sufragio de sus compatriotas que lo habían erigido en Dictador; a través de la iglesia: claramente suarista era el catecismo que se impartía a los niños paraguayos durante el francismo:

Pregunta: ¿Cuál es el gobierno de tu país?
Respuesta: El patrio reformado.
P: ¿Qué se entiende por patrio reformado?
R: El regulado por principios sabios y justos, fundados en la naturaleza y necesidades de los hombres y en las condiciones de la sociedad.
P:¿Puede ser aplicado a nuestro pueblo?
R: Sí, porque aunque el hombre, por muy buenos sentimientos y educación que tenga, propende para el despotismo, nuestro actual primer Magistrado acreditó, con la experiencia, que sólo se ocupa de nuestra prosperidad y bienestar.
P: ¿Quiénes son los que declaman contra su sistema?
R: Los antiguos mandatarios, que propendían entregarnos a Bonaparte y los ambiciosos de mando.
P:¿Cómo se prueba que es bueno nuestro sistema?
R: Con hechos positivos.
P: ¿Cuales son esos hechos positivos?
R: El haber abolido la esclavitud, sin perjuicio de los propietarios, y reputar como carga común los empleos públicos, con la total supresión de los tributos.
P: ¿Puede un estado vivir sin rentas?
R: No, pero pueden ser reducidos los tributos, de manera que nadie sienta pagarlos.
P: ¿Cómo puede hacerse eso en el Paraguay?
R:Trabajando todos en comunidad, cultivando las posesiones municipales como destinadas al bien público, y reduciendo nuestras necesidades, según la ley de nuestro divino maestro Jesucristo.
P: ¿Cuáles serán los resultados de este sistema?
R: Ser felices, lo que conseguiremos manteniéndonos vigilantes contra las empresas de los malos.

P: ¿Durará mucho este sistema?
R: Dios lo conservará en cuanto sea útil. Amén.

A principios de 1820, el doctor Francia tomó conocimiento a través de los numerosos espías que tenía destacados en todos los ámbitos, de una conjura en su contra, al frente de la cual se encontraba su primo Fulgencio Yegros. El Dictador intentó disuadir a éste, no obstante lo cual la conspiración continuó avanzando en sus planes y preparativos. Los complotados siguieron sus reuniones, sin percatarse de que el doctor Francia, que los tenía bajo una estricta vigilancia, estaba enterado de todo. A comienzos de la Semana Santa de 1820 fueron detenidos algunos de los más notoriamente implicados, y uno de ellos (que aún no había sido apresado), Juan Bogarín, no tuvo mejor idea que confesarse con un sacerdote al cual le contó que el plan era asesinar al doctor Francia ese Jueves Santo; para suplantarlo en la conducción del país por Fulgencio Yegros. El cura le sugirió a Bogarín que fuera a anoticiar de todo al doctor Francia y Bogarín se hizo eco del consejo del sacerdote. Fue el desastre para los conjurados. En un mes fueron apresados 178 implicados entre los cuales se contaban Fulgencio Yegros, Pedro Caballero, Marcos Baldovinos, Pedro Montiel, el citado Juan Bogarín y muchos otros.
En un principio el doctor Francia, en tanto hombre de leyes y estricto observante de las mismas, estuvo inclinado a la moderación y ordenó la instrucción de un sumario a los detenidos a fin de obtener las pruebas de su participación en la conspiración. Seguramente, se habría limitado a ejecutar a los principales cabecillas y la cosa no hubiera pasado de allí; pero para desgracia de los complotados, un suceso cambiaría radicalmente la situación: en setiembre de 1820, el general José Artigas, derrotado y perseguido por el caudillo entrerriano Francisco Pancho Ramírez, se vio obligado a pedir en el Paraguay al doctor Francia, concediéndoselo éste. Ante esto, Ramírez solicitó al Dictador paraguayo la extradición de Artigas, a lo cual se negó el doctor Francia; entonces Ramírez comunicó a los otros firmantes del Tratado del Pilar (Manuel de Sarratea por la provincia de Buenos Aires y Estanislao López por la provincia de Santa Fe), que se disponía a invadir el Paraguay. Una carta suya dirigida a Yegros en Asunción, en la cual le prometía que iría pronto a liberarlo, fue interceptada por soldados paraguayos y fue a parar al Dictador, quien tuvo acceso de esa manera a las pruebas del complot que hasta ese momento estaba empeñado en obtener por medio del sumario que había instruido.
A partir de esos hechos, el doctor Francia perdió toda ponderación y desató una implacable y crudelísima represión contra los conjurados, ordenando el empleo de la tortura para arrancarles la confesión. Fue un baño de sangre: algunos murieron en medio de tormentos, y en julio de 1821, fueron ejecutados 68 de los participantes de la conspiración, entre ellos Fulgencio Yegros y Marcos Baldovinos, en tanto Pedro Caballero se ahorcó en su celda. El proceso continuó hasta 1824, sucediéndose las detenciones y condenas a prisión en condiciones infrahumanas, aún hasta 1835, en que fue fusilado -entre otros- Juan José Machain, a quien mencioné precedentemente. Algunos, incluso, enloquecieron en la cárcel, pese a lo cual fueron pasados por las armas de todas formas.
Durante el gobierno del doctor Francia la propiedad de la mayoría de las tierras del Paraguay pasó a detentarla el Estado, creándose las llamadas estancias de la patria; se les impuso penas confiscatorias y contribuciones forzosas a los españoles (que por dedicarse principalmente al comercio interior -resentido hasta casi su virtual desaparición-, eran acérrimos -aunque aterrorizados- opositores), e incluso se condenó a muerte a algunos de ellos; se estableció la obligatoriedad de la escolaridad primaria (y se controló su efectivo cumplimiento), pero al mismo tiempo se cerraron los únicos dos establecimientos de enseñanza secundaria y superior que había en el Paraguay: el Real Colegio de San Carlos y el del Seminario, por considerar el doctor Francia que la que en ellos se impartía era extremadamente ineficaz y deficiente. Se fomentó la agricultura, diversificándose los cultivos, y la ganadería, como asimismo se alentó mucho el comercio de exportación (que debido a las características geográficas del país era en extremo problemático, dificultoso y de alto riesgo). Al mismo tiempo, se prohibió la salida de oro y plata del Paraguay; salvo para el exclusivo objeto del tráfico de armas, necesario para equipar al ejército. Los cuantiosos excedentes económicos logrados en base al impulso exportador y la casi nula importación, permitieron al doctor Francia mantener un ejército permanente de 5.000 efectivos perfectamente armados y pertrechados, y una reserva que superaba los 20.000 hombres. La oficialidad (toda de bajo rango, ya que el Dictador suprimió los grados superiores a capitán) era elegida por la propia tropa.
El ingreso de libros y periódicos estaba absolutamente prohibido; salvo los encargados por el doctor Francia para sí mismo.
Durante su gobierno, el aislamiento del Paraguay, concebido inicialmente como medida protectora ante la anarquía reinante en las provincias argentinas; se convirtió luego en total y absoluto. Nada ni nadie entraba al, ni salía del, Paraguay, sin el expreso consentimiento del Dictador (y si no, que lo diga Amado Bonpland).
En 1830, el doctor Francia ordenó la realización de un censo poblacional, a través del cual pudo determinarse al año siguiente merced a los datos obtenidos, que el Paraguay contaba con una población total de alrededor de 380.000 habitantes, de los cuales 20.000 vivían en la capital, Asunción; y el resto distribuidos en la campaña y pequeñas ciudades y villas del interior.
El Dictador impuso a sus conciudadanos la vida austera y de trabajo que él mismo llevaba y persiguió el ocio con severos castigos a la vagancia. Los acusados de vagos, comprobada su condición de tales, eran condenados a trabajos forzados en las obras públicas.
En lo que respecta a su vida personal, la misma era metódica, ordenada y rutinaria, siguiendo el precepto de los buenos hábitos enunciado por Benjamín Franklin, a quien admiraba. Antes relaté el episodio que originó su misoginia (luego de un período de disipación y afición al juego). A partir del mismo, su trato con mujeres se limitó a tres: su hermana, su cocinera y Mercedes, una mulata que le cebaba mate. Desdeñaba los placeres de la buena mesa y bebía sólo agua. Misántropo, no poseía amigos, y la existencia no había tenido para con él halagos materiales (los cuales, por otra parte, jamás buscó). Era una persona de pésimo carácter y trato áspero, altanero y despótico (son numerosas las anécdotas de las frecuentes vejaciones de que hacía objeto a sus colaboradores, a los cuales a menudo acusaba, desde su superioridad intelectual, de brutos, ignorantes y otros calificativos aún peores). 
Sin embargo, invariablemente se ponía de parte de las causas justas, sobre todo si estas eran sostenidas por gente de humilde condición. Por ejemplo, es muy famosa la anécdota de la viuda que, habiendo fallecido su marido solicitó al párroco el entierro del cadáver, negándole el cura el derecho al mismo por "haber el fallecido estado en situación irregular de amancebamiento con la solicitante". La mujer recurrió al obispo, el cual avaló lo actuado por el cura, y fue aún más allá, diciéndole a la viuda que "el alma del fallecido estaría en el infierno". Ante ese cuadro de situación, la atribulada mujer solicitó una audiencia con el doctor Francia, y concedida la misma, le planteó el problema. El Dictador se expidió manifestando que "se ordene al párroco presentar las pruebas que certifiquen que el alma del fallecido estuviese en el infierno, y que si así no lo hiciere; procediese de inmediato a enterrar al muerto en lugar sagrado".
El doctor Francia se sintió enfermo el 18 de setiembre de 1840, y se vio precisado a guardar cama. Murió en la madrugada del 20, luego de una breve agonía.
En fin, ese fue, en apretada síntesis, el hombre, y esa fue su acción de gobierno, con sus virtudes y sus defectos, sus aciertos y errores, y sus grandezas y miserias.
En cada uno de nosotros estará el discernir si fue un gran estadista a quien sus compatriotas le deben reconocimiento, o un execrable tirano merecedor del oprobio y el rechazo del género humano.

-Juan Carlos Serqueiros-



sábado, 19 de noviembre de 2011

MORTA PUNTO COM























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Morta punto com 
(Beilinson-Solari)

El Morta quiere más “japinés”.
(Se tira a todo santo, ja)
El Morta quiere más “japinés”.
(No pregunta más por el menú)
Como si se la machacara contra un cascote quiere gozar.
(Uh, uh) Va perdiendo aceite.
(Uh, uh) Relincha de más.
Con sus gambas de polio brinca
Y cae levemente hacia su estribor.
(Uh, uh) Quitó esa vieja foto
Del negro Chu Berri del placard.
El Morta quiere más “japinés”.
(Fellatio, diluvio, man)
El Morta quiere más “japinés”.
(Y guateque-hot-porno escolar)
El barulo hinchado de gin picante,
Ya se le ha mojado todo el serrín.
Ya, ya es todo. Ya, ya no quiere
Esperar su suerte más.
(Uh, uh) Va bombeando su guita
(Uh, uh) En trolas coquetas que
Llenan de mentiras su oreja desde un celular.
En ese bulo que no cierra sus puertas,
Allí está su cuartel.
Flota en un baño de burbujas
En su loquero de amor.
Ta-tartamudea y cubre su rabo con un gran toallón.
Plastikito trae bagayito y se lo ve feliz.
El Morta quiere más “japinés”
Y apenas se mantiene en pie.
El Morta quiere más “japinés”.
Y culos grandes como pianos, beibi.

El Indio nos sigue mostrando, como en todo el disco Momo Sampler, el desfile de personajes de la "murga", del "carnaval" (la sociedad argentina en épocas de De la Rúa). Y en esta canción, alude a un ñato, ya medio jovatón, a quien menciona como el Morta, que se dedica a consumir pornografía virtual vía internet, y también no virtual; sino real, frecuentando prostitutas en cabarets.
Se trata de una viñeta acerca del representante cabal de un segmento social signado por un sucedáneo de la verdadera felicidad: el tipito en cuestión, reemplaza una felicidad que no tiene; con la “happiness” mentirosa que le dan la pornografía y la prostitución. 
Es una reaparición, una rentree de este personaje el Morta, porque ya lo conocemos desde antes, a través de la canción Lavi-rapEl Morta existe (quiero decir, existe de verdad, en la vida real): es un amigo del Indio, acerca del cual el propio Solari afirma que “en una época tenía un papeo interesante", que "no se cuece con un hervor”, y que “tiene un tío en Nueva Jersey”. Obviamente, eso no implica que el Morta sea realmente un consumidor compulsivo de pornografía y un reventador de guita en cabarets como se lo pinta acá.
“El Morta quiere más ‘japinés’ / (Se tira a todo santo, ja) / El Morta quiere más ‘japinés’ / (No pregunta más por el menú)”: "japinés" es la "castellanización" de happiness (felicidad, en inglés). Para el chabón, la felicidad pasa exclusivamente por el placer sexual -que en este caso, obtiene navegando por Internet en websites de contenido pornográfico, los cuales visita masivamente y sin fijarse siquiera en el "menú" de la página porno que visita; consume todo el contenido de la misma ávidamente (“no pregunta más por el menú”). Lo de "se tira a todo santo", alude a que al Morta le cabe cualquiera: minas, hombres, travestis, lo que raye. Y también se desliza una referencia a que mira fotos de desnudos con minas disfrazadas de monjas (en muchas páginas porno está el rollo ese).
“Como si se la machacara contra un cascote quiere gozar”: Una alusión a la condición de cultor del sadomasoquismo del tipito. Quiere obtener goce sexual a través de causarse dolor en el pene, en una masturbación frenética y dolorosa.
“(Uh, uh) Va perdiendo aceite / (Uh, uh) Relincha de más”: "Uh, uh" = onomatopeya irónica del ruido que produce el chabón cuando alcanza el climax en la masturbación y eyacula ("va perdiendo aceite" y "relincha de más")
“Con sus gambas de polio brinca / Y cae levemente hacia su estribor”: El tipito tuvo poliomielitis y le quedaron secuelas en las piernas ("gambas de polio"), y produce algo parecido a un saltito (“brinca”) cuando acaba, cuando eyacula, y se inclina un poquito hacia la derecha (“estribor”)
“(Uh, uh) Quitó esa vieja foto / Del negro Chu Berri del placard”: Tenía una foto de Chuck Berry (“Chu Berri”), un cantante negro de rock and roll de los años 60; pero la sacó. A través de la mención de Chuck Berry, el Indio quiere dar una idea de la edad del Morta: lo representa como un chabón que carga más de 60 pirulos.
“El Morta quiere más ‘japinés’ / (Fellatio, diluvio, man) / El Morta quiere más ‘japinés’ / (Y guateque-hot-porno escolar)”: El tipo va "subiendo" en la escala del consumo de pornografía. Ya no se conforma solamente con imágenes de minas en bolas y de sexo oral (fellatios); sino que "quiere más": sexo duro como por ejemplo "diluvio" (las llamadas "lluvias doradas o marrones", o sea, que le meen y le caguen encima), sexo grupal ("guateque" = fiesta -el verdadero guateque es un fiesta de los campesinos cubanos en la cual se reúnen para comer lechón asado, cantar y bailar; pero después, esa acepción de guateque se fue aplicando a cualquier fiesta, incluida la "fiestita" de sexo grupal), y llega al extremo de consumir pornografía infantil ("hot-porno escolar").
“El barulo hinchado de gin picante, / Ya se le ha mojado todo el serrín. / Ya, ya es todo. Ya, ya no quiere / Esperar su suerte más”: El Indio hace una metáfora para comparar el mambo que hay en la cabeza del chabón (“ya se le ha mojado todo el serrín”, aludiendo a que tiene un quilombo terrible en el balero), con un cabaret ("barulo", como forma apocopada de "cabarulo" -cabaret en lunfardo-, y quizá -sólo quizá- un tributo solariano a Osvaldo Lamborghini y su "Pibe Barulo").Toda la pornografía que consumió por Internet, más el escabio de alcohol (“gin picante”); le provocan tal ansia de sexo ("ya es todo" = "ya es cualquiera", digamos) que ya no le alcanza con hacerse la paja pispeando pornografía en Internet; no ve la hora de rajarse al quilombo más cercano a buscar putas.
“(Uh, uh) Va bombeando su guita / (Uh, uh) En trolas coquetas que / Llenan de mentiras su oreja desde un celular”: "bombeando" = en lunfardo, haciendo el amor, teniendo sexo; y "trolas coquetas" = prostitutas de cierto nivel, gatos caros digamos, call girls con las cuales se cita telefónicamente (“... desde un celular”). El Morta se gasta toda la guita que tiene en prostitutas.
“En ese bulo que no cierra sus puertas, / Allí está su cuartel”: Se va a un prostíbulo que está abierto full time, las 24 horas (“no cierra sus puertas”).
“Flota en un baño de burbujas / En su loquero de amor / Ta-tartamudea y cubre su rabo con un gran toallón. / Plastikito trae bagayito y se lo ve feliz”: Transa con una trola, a la cual le garpa con tarjeta de crédito (“plastikito”) y a la que le pide todo el "servicio", completito, tal vez incluyendo droga (“trae bagayito”), y un baño de espuma en el jacuzzi, acompañado con champán, junto con la mina (“baño de burbujas”).
“El Morta quiere más ‘japinés’ / Y apenas se mantiene en pie. / El Morta quiere más ‘japinés’. / Y culos grandes como pianos, beibi”: Todavía quiere más. A pesar de estar fundido, de no dar más; el chabón no se cansa de consumir pornografía y pagar prostitutas. Ahora se le ocurre que quiere una mina jovencita ("beibi" = baby = bebé) pero que tenga un orto espectacular (“culos grandes como pianos”).

ENLACE A LA CANCIÓN EN YOUTUBE

-Juan Carlos Serqueiros-