martes, 21 de marzo de 2023

DERRUMBANDO EL MITO DE LOS LIBROS ESCOLARES "NAZIS" DEL PERONISMO

 


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Ya bastantes problemas tengo con los vivos como para tener que ocuparme, además; de las historias de los muertos. (Juan Domingo Perón)

Allá por principios de la década de 1950, esto era comprendido por niños de siete años: la sidra y el pan dulce navideños, lejos de ser un regalo peronista; eran un recuerdo, la presencia de Perón y Evita sentados a la mesa de todos los argentinos, tal como se enuncia en este libro de lectura para primer grado que se usaba por entonces en las escuelas.



Uno podría ir más allá y adentrarse en otras significaciones, esas que emergen de la meditación sesuda y reposada, de las percepciones del hemisferio derecho del cerebro, de los dictados del corazón y de la conmoción espiritual reveladora, como por ejemplo; que en esa sidra y ese pan dulce estaban representados Perón y Evita como padre y madre de sus hijos de toda la nación, o poner de relieve el aspecto litúrgico y el simbolismo profundamente nacional-cristiano que hay en ello.



Y también uno podría tratar de explicarle todo eso a un gorila, pero para qué... sería ocioso. No lo entendería, porque es imposible comprender lo que no se ama, lo que se repudia desde la soberbia, lo que se niega desde el desprecio por la otredad. 
Ocurre que el gorila promedio es intrínsecamente bruto e ignorante (quiero decir, independientemente de las muchas o pocas lecturas que tenga en su haber, porque sabido es que se puede ser intelectual y a la vez; bruto e ignorante, y más aún: los argentinos tenemos en ese aspecto una larga lista de malos ejemplos, por desgracia). Y consecuentemente, es esclavo perpetuo de los odios que anidan en su alma, surgidos del manantial al parecer inagotable de sus prejuicios, que vienen así a ser la cerrazón para sus entendederas. El gorilismo es, en síntesis, una patología de la psique, al igual que lo son la xenofobia y el racismo. 
Entre muchos otros elementos, de los libros de lectura para escuela primaria en tiempos del primer peronismo surge la respuesta al interrogante del porqué del odio gorila. 
En esos textos, todo estaba tan claro, que hasta los niños podían comprender lo que en cambio; a los gorilas les estuvo —y les sigue estando— vedado entender debido a sus preconceptos. 
Pero cuidado, menester es reconocerlo: la incomprensión no se agota en los antiperonistas, eh; a muchos que presumen de peronistas y pasan por tales, también se les escapó la tortuga. Y al igual que les ocurre a los gorilas; esos tampoco entienden.
En primer lugar está la afirmación —insostenible en tanto sofisma miserable— de que a través de "esos libros nazis" se "sometían las mentes de los niños a fuerza de imbuir en ellas ideas fascistas" y una ristra de delirios por el estilo. 
Ello ocurre porque se parte del prejuicio de identificar caprichosamente a como dé lugar, al peronismo con regímenes totalitarios; lo cual es un absurdo desmentido por toda la evidencia que surge de los hechos históricos y de los documentos. 
Encima, y para colmo; se obvia la consideración de tiempo, lugar y circunstancias, así como no se repara en que lo que se estaba produciendo por entonces era una revolución; revolución en paz, sin ríos de sangre, pero revolución de todos modos. Esto es, se estaban agregando a los preexistentes desde Mayo de 1810 y Julio de 1816, valores que hasta mediados del siglo XX no estaban reconocidos como tales, y es más; ni siquiera había consciencia generalizada de que existían. Se estaba fundando otra Argentina, una nueva; pero sin violencia ni remoción de los cimientos de la vieja, es decir, se estaba construyendo, ampliando e integrando.



E incluso, esa no violencia, ese optar por el tiempo en lugar de la efusión de sangre, se llevó hasta el punto de la observancia estricta del rechazo a la tentación de apropiarse del relato histórico para reemplazarlo por otro hecho a su antojo y según sus designios. Lejos de ello, la revolución en paz de Perón presupuso poner especial empeño en no intervenir en las antinomias que a la hora de interpretar el pasado se venían dando en nuestro país, principalmente a partir de la década de 1930.
Así, el peronismo se aisló de la pugna entre invención y re-invención del pretérito argentino, es decir; se situó por encima de los juicios históricos que emitían tanto la tradición liberal como la revisionista, procurando cuidadosamente evitar la utilización de la historia para convertirla en justificación de aquel presente y en nervio motor e instrumento político que sirviesen para la construcción de poder.
De allí que a los héroes del panteón nacional, los patres por excelencia: Belgrano y San Martín, se los representara, en un forzoso resumen de sus glorias: al adalid de la Independencia, como creador del símbolo patrio; y al Libertador, como artífice principalísimo de la emancipación, respectivamente, estando asociados, en el libro escolar, a Perón (un Perón que, al igual que ellos, tampoco provenía de la politiquería partidista, sino que surgía del fondo mismo de la argentinidad para recuperar la soberanía, implantar la justicia social, instaurar el reinado de valores como el trabajo, la responsabilidad y el estudio, declarar solemnemente la independencia económica e identificar como principal sujeto político y objeto de los desvelos del gobierno a las masas populares ya integradas definitivamente a la vida nacional), llamado a ser, junto a Evita, los constructores de una nueva Argentina y los exponentes arquetípicos de una síntesis superadora de la tesis liberal mitro-lopizta y su antítesis revisionista rosi-caudillista.








Y el cuadro se completaba mediante la inserción de la figura de Sarmiento, simbolizándose en ella al educador por antonomasia.


Y por supuesto, había en esos libros un refuerzo notorio, marcado, del concepto de soberanía nacional.





Tenemos entonces hasta aquí, que en aquellos libros escolares hubo sin dudas una resignificación del mensaje patriótico que se transmitía a los niños, a través de incluir en él a las figuras de Perón y de Evita como emblemas y hacedores efectivos de las nuevas conquistas sociales y políticas que venían a acompañar y complementar a las de la epopeya nacional prefijadas en el mito fundacional argentino.




¿Implicó eso la peronización de sus contenidos? Y... si así quieren llamarlo, sí; pero cuidado con las acepciones: sí peronización en el sentido de representar al justicialismo como filosofía de vida argentina, como ideología nacional equidistante del liberalismo y el socialismo extranjeros y superadora de tales concepciones; pero de ninguna manera peronización como herramienta electoralista. Ojo al piojo.
Por otra parte y sin perjuicio de lo precedentemente enunciado, también debo decir, en obsequio a la verdad histórica, que hubo en 1951, durante un brevísimo lapso de cinco meses y circunscripta sólo a la provincia de Buenos Aires, una excepción a esa política de no intervención oficial en el campo del debate acerca del relato histórico que se había adoptado y que explicité antes. En esa única oportunidad, el 31 de marzo, el Ministerio de Educación de dicha provincia (gobernaba por entonces Domingo Mercante) autorizó y recomendó —no a través de un decreto del ministro del ramo, Julio César Avanza (que provenía de FORJA); sino mediante una resolución de la Dirección General de Enseñanza (ex Consejo Nacional de Educación)—, para los contenidos curriculares de cuarto, quinto y sexto grado, una especie de manual escrito por Edgard Pierotti que llevaba por título Cursillo de Historia Argentina.


Consistía en una obra que ya se había publicado años antes en fascículos en un matutino nacionalista ultracatólico y pro nazi: el diario Crisol (1932-1944), y que en forma de libro se editaba ahora (ahora en 1951, quiero decir) en dos tomos impresos en blanco y negro. El primero se compone de 183 páginas conteniendo: un prólogo dedicado a los docentes, una síntesis de la historia universal, y el proceso que va desde la Revolución de Mayo de 1810 hasta la Declaración de Independencia en 1816, ilustrado con 27 mapas. El segundo volumen tiene 157 páginas en las cuales se incluyen: parte de un mensaje del gobernador Mercante referido a la educación y el cristianismo, 14 mapas, 2 imágenes (una del daguerrotipo de San Martín en la ancianidad y una ilustración en la cual se representa a un gaucho), y el cuerpo principal del texto, que abarca la historia argentina transcurrida entre 1820 y 1951. 
El Cursillo se sitúa decidida e inequívocamente en el campo revisionista y su contenido rezuma romanismo, hispanismo, catolicismo, antiliberalismo y antisemitismo. Hay en él una marcada exaltación de la figura histórica de Rosas, a la par que un juicio decididamente adverso hasta la descalificación y la condena explícita —con denostación incluida— respecto de las de Moreno, Rivadavia, Mitre y Sarmiento. Llamativamente —dada la época, pretendo significar—, no hay dedicación de ditirambos al peronismo; tan sólo una mención acotada a dieciocho renglones en el último capítulo del segundo tomo, resaltando algunas acciones que Pierotti estima como que "la historia está obligada a señalar". Más aún, no sólo no hay juicio de valor positivo; sino que el autor va más allá, estipulando taxativamente que "un texto escolar no puede juzgar la obra del gobierno contemporáneo, tarea que corresponde al futuro", e incluso consigna que eso queda "librado al criterio de cada cual y a la posteridad".
Los partidos opositores al peronismo (en especial, el radicalismo y el socialismo), la DAIA y la prensa (principalmente el diario La Nación), criticaron duramente el Cursillo, fustigaron severamente a su autor, cuestionaron su aprobación y solicitaron su desautorización por parte del ministerio. Del debate en la legislatura provincial bonaerense, surge que de ninguna manera había en el seno del bloque peronista (mayoritario) uniformidad de criterios en torno al asunto. A punto tal eso fue así, que un diputado justicialista expresó tajantemente que prescindía de consideraciones históricas "que no nos competen", fueron sus palabras; y otro de la misma bancada aseveró: "no estoy con el revisionismo ni con ninguna otra tendencia". O sea que de postura homogénea en cuanto al tema, nada, pero nada de nada. Perón, que conjeturablemente no había participado en absoluto en la cuestión, debe de haberle bajado línea a Mercante y a su vez, éste a Avanza; porque desde el ministerio se eliminó directamente el libro de la nómina de textos aprobados, a tan sólo cinco meses de su edición.
Entiendo como muy pertinente destacar que, a diferencia del Cursillo de Historia Argentina de Pierotti, en el cual como consigné antes, no se hacía apología del peronismo; en los otros textos más usuales y difundidos, como por ejemplo, el Manual Estrada (Editorial Estrada, 1953) y el Curso de Historia Argentina de José Astolfi (Editorial Kapelusz, 1951), no se hacía rosismo, pero sí se elogiaban, y profusamente, además; las innovaciones y transformaciones llevadas a cabo por Perón.



No obstante ello, el gorilismo centró siempre su ataque en el Cursillo, en el que, reitero, no se peronizaba; mientras jamás dijo ni pío sobre el Manual Estrada ni sobre el Curso de Astolfi en los que sí se peronizaba. Si allí no reside LA incoherencia; entonces la incoherencia ¿dónde está?
Otro suceso histórico que el gorilismo ha logrado instalar en vastos segmentos del imaginario colectivo como emblemático y paradigmático de los "propósitos indubitables de nazificar peronizando" ejerciendo "el autoritarismo desembozado propio del gobierno dictatorial y totalitario de esa segunda tiranía" que se empeña en atribuirle al peronismo, es la sanción, el 17 de julio de 1952, de la ley nacional n° 14.126 en la cual se dispuso que "en todos los establecimientos de enseñanza primaria, secundaria, normal, especial, técnica y superior, y en las escuelas de orientación profesional dependientes del Ministerio de Educación de la Nación, se hará conocer el libro La razón de mi vida, del que es autora la señora Eva Perón, jefa espiritual de la Nación" (sic). Además, se lo prescribió como texto obligatorio de lectura para quinto y sexto grados.


Si el objeto que se proponía el gobierno con eso, hubiese sido el que pertinazmente continúa adjudicándole el tilingaje re editor en nuestros días de aquel medio pelo tan magistralmente enunciado y descripto por Jauretche; no hubiera precisado para ello agregar un nuevo texto escolar. Pero tan obcecados son en su estulticia y tan impermeables se demuestran a todo análisis honesto y desprejuiciado del contexto en que se produjeron los sucesos históricos, que se empecinan en no tomar en cuenta que se estaba ante un proceso revolucionario cual lo fue el primer peronismo —y en su estupidez soslayan hasta lo que es obvio: no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos (Maximilien Robespierre dixit)—, y entonces hacen como que no ven que la ley se sancionó tan sólo nueve días antes de la muerte física de Evita, y descartan por completo la consideración del hecho de que el propio Perón manifestó que el gobierno no quería maestros que hicieran política partidaria, lo cual además; desalentó expresa y aún enérgicamente. Asimismo, "olvidan" que Perón y Evita habían sido elevados al procerato en vida, con lo cual ¿qué tenía de "repudiable" que estuvieran en los textos escolares? ¿O acaso no se había hecho lo propio con Mitre en los albores del siglo XX, antes de fallecer éste en 1906? Aunque claro, el gorilismo exacerba su odio y tilda de "nazi" si se trata de peronismo; pero si es mitrismo, ah, entonces está bien. Es decir, si el erigido en prócer en vida es Mitre, estamos ante un "ejemplo de civismo puro del pueblo soberano"; pero si el favorecido es Perón, entonces es obra del "aluvión zoólogico", de las "turbas soliviantadas", de los "entresijos de la sociedad", de "esos negros de mierda". ¡Hipócritas! 
Así, cualquier babieca o cualquier piruja, puede darse el lujo de afirmar sin atisbo de pudor: "Mi abuelo me contó las que pasó durante la tiranía peronista. Imaginate, hasta lo obligaban a leer La razón de mi vida en la escuela; nazismo puro era aquello". ¡Y lo dicen convencidos de que esa es la verdad revelada! 
Permítame, querido lector, abusar de su indulgencia sólo un instante más para enunciar esto: si miraran el pasado no con los ojos ciegos bien abiertos (Solari dixit); sino con los ojos del corazón, y se despojaran de todo prejuicio, notarían que hay en el libro "Evita" para primer grado la aceptación de un hecho que sólo Sarmiento percibió y escribió en su genial "Facundo": la parte en la cual narra cómo se emocionó y rompió en llanto ante la escena de un estanciero que reza el rosario con su familia y le pide a Dios lluvia y fecundidad para los campos y paz para la patria, todo lo cual, confiesa, lo conmovió hasta remitirlo a los tiempos bíblicos (son sus propias palabras). Pero enseguida, Sarmiento acalla a su corazón y (lamentable y deplorablemente, en mi opinión) afirma, desde su racionalidad fría, que eso no es religión; sino "supersticiones groseras".



El "Evita" de primer grado supera esa dicotomía, se pone por encima de ella, y sin necesidad de cambiar el relato histórico ni denostar a Sarmiento; representa, en esa sidra y ese pan dulce, la corporización cristiana en la hostia y el cáliz. Viene así a unir, a integrar; no a romper ni a reemplazar. 
Hasta aquí, pues, la verdad histórica, o por lo menos; mi verdad histórica, tan honestamente narrada como me fue posible y dable hacerlo. Puede ser que algunos la acepten, ojalá... 
No, perdón, me expresé mal: no pasa por aceptar; pasa por comprender.
Después de todo, quien quiera oír, que oiga.

-Juan Carlos Serqueiros-
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y DOCUMENTALES

Albornoz de Videla, Graciela. a) Evita. Libro de Lectura para Primer Grado Inferior, Editorial Luis Lasserre, Buenos Aires, 1953. 
                                            b)  Justicialismo. Libro de Lectura para Cuarto Grado. Editorial Estrada, Buenos Aires, 1953.                                    
Astolfi, José C. Curso de Historia Argentina, Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1951.
Boletín Oficial de la República Argentina. Ley 14126/1952
Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. Diario de Sesiones Período Legislativo 1951 t. I.
Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires. Diario de Sesiones Período Legislativo 1951.
De García, Luisa F. Patria Justa. Libro de Lectura para Tercer Grado, Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1953.
De Silveira, María A. Forjando la Patria. Libro de Lectura para Tercer Grado, Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1954.
Diario La Nación. Ediciones de fechas 07.06 y 14.06, 1951
Gutiérrez Bueno, Ángela. Privilegiados. Libro de Lectura Inicial, Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1954.
Manual Estrada IV Grado, Estrada Editores, Buenos Aires, 1953.
Perón, Eva. La razón de mi vida, Editores Peuser, Buenos Aires, 1951.
Pierotti, Edgar, Cursillo de Historia Argentina, Editorial Martín Fierro, Buenos Aires, 1951.



domingo, 19 de marzo de 2023

LOS GOBIERNOS Y LA MANIPULACIÓN DEL PASADO





























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado. (George Orwell)

Ningún gobierno, sea del signo partidario que fuere, sustente la ideología que sustente y propugne los postulados que propugne, bajo ninguna circunstancia ni con ningún pretexto ni excusa, debe albergar el propósito ni arrogarse la potestad de manipular la historia a su antojo, estableciendo una visión maniquea de la misma con "buenos" de un lado y "malos" del otro; sean quienes fueren los supuestos "buenos" y "malos".
La enseñanza de la historia en la educación pública en todos sus niveles, debe limitarse a la narración veraz de los hechos y circunstancias fehacientemente comprobados, y a partir de ello, a fomentar el interés de los alumnos por leer distintos autores, investigar todas las fuentes disponibles, inducir sus propios raciocinios, extraer sus propias conclusiones y formar su propia opinión.
Basta de la dicotomía historia "oficial" vs. "revisionista"; pues como dijo Arnold Toynbee en su visita a nuestro país: "¿Cómo? ¿Tienen ustedes una corriente histórica revisionista? Qué extraño... si la historia es por naturaleza revisionista". Entonces hubo que explicarle al ilustre visitante que eso era consecuencia de que habíamos tenido antes un relato histórico impuesto como oficial, y que de resultas de ello; debió venir una reacción revisionista (que también macaneó bastante, dicho sea de paso, tal como habían macaneado antes los otros). El bueno de Toynbee sacudía la cabeza y no entendía nada... Y claro, cómo iba a entender que se mintiera adrede en algo tan fundamental como el pasado... Impensable. "Es tan chiflado y obnubilado que puede ser..." (Indio Solari dixit).
Para este gobierno y para todos los que de aquí en más le sucedan, sean quienes fueren los que los encabecen y dirijan: Basta de manipular el pasado. Basta de historia falsa y amañada en un sentido u otro. Basta de "buenos" y "malos". Basta de organismos oficiales como academias e institutos burocráticos, prebendarios y parasitarios mamando de la teta del Estado; sólo el CONICET y ya; los demás, que se financien solos, si pueden, o desaparezcan en buena hora.
Dejen a los argentinos libres para que puedan comprender su pasado y llegar a la síntesis de su historia.

-Juan Carlos Serqueiros-

sábado, 18 de marzo de 2023

DEPLORO





























DEPLORO…
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

El trinar de pájaros en el jazmín del balcón
Porque arrulla tus silentes elocuencias
(Si me es permitido el oxímoron, Georgie)
Secretas, sólo a mí develadas
El fárrago urbano de escapes y bocinas
Fate y Bridgestone chillonas
Y amabilidades puteadas
Porque distrae mis sentidos en odioso intento
De sumirme en una cotidianeidad
Que rechazo airado
(Retribuiré gentilezas a mi vez, advierto)
La perentoria campanilla del teléfono
Que insiste en suscribirme a no entendí qué
Y desabrida, maleducadamente, respondo
“No moleste”, con un chasquido seco
(Nadie me acusará de cortés)
El aroma del amancay, que quiere impregnarlo todo
Pretendiendo, celoso (y en vano)
Prevalecer sobre el olor de tu piel
Milenaria memoria de la noche de los tiempos
Que quiero esnifar en incurable adicción
La tenacidad de un amigo que me reclama
Presencias que no puedo darle
Porque me he vuelto tacaño
(Olvidando pretéritas generosidades)
Con la fortuna de un tiempo indispensable
Que emplearé sólo amándote
Curado y limpio
Cenizas de horas fenecidas, nocturnales
(Dispendiosamente irresponsable)
Renacer ambicioso en pos del premio mayor
Implacable
¡Hágase mi voluntad!
O al pie de su rosa, muera el grillo.

-Juan Carlos Serqueiros-

PERSONALIDADES NARCISISTAS






































Escribe: Gabriela Borraccetti *

El narcisismo es esa parte nuestra que se mira en el espejo de otro. La envidia genera tensión; la respuesta positiva y agradable, atracción. El narcisista dice: "Amo en ti lo que veo de mí. Y el día que no lo vea más, me desenamoro". Por eso, para enamorarse primero hay que desenamorarse. Lo real yace tras la máscara de un narcisismo lleno de omnipotencia, perfecciones e infantilismo. (Lic. Gabriela Borraccetti)

Las personas narcisistas jamás se interesan por lo que hacen los demás, pueden demostrar alegría sólo cuando los otros se fijan en ellos y, como si fuesen bebés, no ven a su alrededor nada que no sea su propio reflejo.
Viven preocupadas por su imagen (lo cual resulta ser un trabajo realmente agotador), intentando obtener de los demás todo tipo de adulación y aplauso, y estallando en llanto, pataleo o protesta, cuando no se le permite seguir en la infantil condición de facilitarle absolutamente todo.
Son personas que buscan la mirada del mundo y su "obediencia" para sentirse realmente importantes, y es por ello que en lugar de ser fuertes; son dependientes de todo lo que otro pueda hacer, decir o incluso pensar de ellos. Parecen soberbios y autosuficientes, y debajo de una máscara de "autoconfianza", llora un niño con rudimentos poco maduros para cohesionar y desplegar una identidad balanceada.
Su típica huida de situaciones que no es capaz de elaborar, puede tender tras de él un halo de "seguridad" de la que carece, sufriendo internamente muchos desaires por no haber conseguido el fin que se había propuesto.
El respeto, como parte de la aceptación y reconocimiento del borde que delimita su mundo-identidad-espacio, del mundo del otro, es sumamente voluble, y es por ello que le cuesta aceptar las diferencias y los límites normales en el intercambio vincular en las relaciones yo-tú. Por lo general, los traspasa una y otra vez, reclamando siempre que nadie atraviese el propio; siendo que el propio suele tener un tamaño exacerbado por pertenecer más al producto de su fantasía, que al registro de eso que llamamos realidad. Igual que un neonato, no distinguen "adentro" de "afuera", y es por tal motivo que no son capaces de registrar que ellos mismos no son la totalidad, ni dioses, ni el infinito mundo; y que su espacio no abarca la infinitud ni el espacio del otro.
El normal desarrollo de la personalidad adulta, necesita reconocer una falta fundamental; aquello que nos hace incompletos, en contraposición a la omnipotencia del bebé que cree que él y el mundo son exactamente lo mismo.
La superación del pensamiento mágico y la omnipotencia son los pasos normales que comienzan a darse a partir de que reconocemos que no todos serán incondicionales con nosotros en la vida; y si no se puede salir de ese útero nutricio que todo lo brinda y de todo nos protege, veremos enemigos sembrados por todos lados, tan sólo porque esperamos que el otro sea un espejo de nosotros y no un individuo con sus propios deseos, y por qué no, con sus propios límites.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

Imagen: Derek Boshier, “The Culture of Narcissim”, óleo sobre tela, contemporáneo.

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.




viernes, 17 de marzo de 2023

CIERTA CLASE DE JUSTICIA













































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Cuando la puerta se abrió, Venetia regresó al presente. Miró su reloj. Habían transcurrido casi dos horas. ¿Realmente hacía tanto tiempo que el jurado se había retirado para deliberar? Su ayudante trató de controlar su nerviosismo.
—El jurado ha vuelto.
—¿Para una consulta?
—No. Ya tienen el veredicto.
(P. D. James, "Cierta clase de justicia")

Una gran novela ¿y cuál de las escritas por ella no lo es? de P. D. (Phillys Dorothy) James (n. Oxford, 1920): "Cierta clase de justicia".
En realidad, el título en el inglés original, es "A Certain Justice"; con lo cual la traducción lineal al castellano sería "Una cierta justicia". Sin embargo, para la edición en Argentina se optó por el que indiqué precedentemente. Y que por cierto, me parece más apropiado; creo que esa traducción expresa mejor que la literal, la significación que quiso darle la autora.
La novela pertenece a la saga Adam Dalgliesh, un comandante de la policía inglesa que se distingue por el elevadísimo grado de eficiencia profesional que evidencia, y que además; escribe poesía.
Venetia Aldridge es una brillante abogada penalista, que termina de cerrar un resonante juicio en el que ha logrado la absolución de un joven que estaba acusado de asesinar a su tía, sumando así otro eslabón a su hasta allí ya muy dilatada cadena de éxitos. Pero a pesar del renombre ganado merced a los logros en su carrera y de la fortuna en dinero que éstos le han posibilitado obtener; Venetia no ha conseguido en su vida privada el mismo éxito que alcanzó en el ámbito profesional: tiene una hija que la odia, un matrimonio fracasado concluido en divorcio y un amante que acaba de abandonarla. Poco después del caso que se constituyó en una nueva victoria suya en los estrados judiciales; es encontrada en su propio despacho, asesinada de una puñalada en el corazón asestada con un curioso abrecartas hecho a semejanza de una espada. Adam Dalgliesh y sus colaboradores: los detectives inspectores Piers Tarrant y Kate Miskin, deberán encarar una prolija y exhaustiva investigación, que culminará, como siempre, con el esclarecimiento del crimen.
La muy bien lograda trama, sin fisuras ni golpes bajos para el lector, el sesudo análisis de los perfiles psicológicos de los personajes y el estilo ameno y atrapante de P. D. James, convierten a "Cierta clase de justicia" en una extraordinaria novela.
En síntesis, otra perla de quien se ha ganado más que merecidamente el apodo de Dama del crimen.

-Juan Carlos Serqueiros-

miércoles, 15 de marzo de 2023

HIJOS NACIENTES (A LOS HIJOS DEL SOL QUE VIVEN EN JAPÓN, EN CHILE… EN DONDE FUERA)






















HIJOS NACIENTES (A LOS HIJOS DEL SOL QUE VIVEN EN JAPÓN, EN CHILE… EN DONDE FUERA)
(Poema de Gabriela Borraccetti)*

No creo que las olas hayan querido dañarte
Y colgar de tus brazos cadenas de sal
Quitando de tu vista el sol naciente
Hundiendo tus ojos en el fondo del mar.

Sabes que bajo esas sábanas azules
Duerme un gigante herido en el vientre
Quizá alguna estrella lo habrá despertado
Y quiso cubrir la luz de su frente.

De tanto en tanto su lecho se sacude
Inmerso en los sueños de un mundo sin ruidos
Y al oír el canto de alguna sirena
Se asomó a la costa sonámbulo... dormido.

Hoy en sus sueños estará tu casa
Las fotos de ayer y el pan de mañana
Quizá algunas ropas y algunas maletas
Que guardarán sueños de alguna otra tierra.

No temas hermano, el cielo vigila
Y un mundo de velas se enciende en tu honor
No dejes que nada se lleve tus sueños
Porque serán ellos norte de tu corazón.

Levántate hijo como el sol naciente,
Frente al gigante que duerme a tus costas
Y llora las flores que él se ha llevado
Escribe el comienzo de tu otra historia.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica. 
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com. o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

martes, 14 de marzo de 2023

CONSCIENCIA Y SOMBRAS








































Escribe: Gabriela Borraccetti *

El péndulo de la mente alterna entre sentido y sinsentido, no entre el bien y el mal. (Carl Gustav Jung)

La consciencia es aquello que conocemos, aquello para lo cual no debemos hacer ningún recorrido mental, más que apelar a nuestra memoria, a nuestros sentidos y a todo lo que resulte de nuestro razonamiento, deducciones y demás procesos mentales los que, incluso automáticamente, pueden llevamos a destino durante el día. Todos sabemos cómo llegar a nuestro hogar, a nuestro trabajo y a la casa de nuestros parientes, y para ello no hace falta sentarnos en ningún lugar a hacer cadenas asociativas.
Sin embargo; ser plenamente CONSCIENTES implica recurrir a hurgar en nuestras sombras, en ese sitio que es como un cuarto sin luz en el que siempre hay actividad y que pareciera, entre otras cosas, estar habitado por fantasmas y memorias mucho más intrincadas e incluso arcaicas, que no están disponibles para nosotros con un simple chasquido de dedos. La complejidad de aquello que se halla en penumbras dentro de nosotros mismos, tiene la característica de ser algo así como un pez de las profundidades, huidizo y renuente por completo a ser pescado con una sencilla carnada; aunque la creencia popular haya tomado como válido que un pequeño esfuerzo o reflexión basta y sobra como para interpretar cualquiera de sus productos, sobre todo; los enigmáticos sueños que pueblan el momento en que dejamos de lado, al menos, parcialmente, a nuestro vigía consciente.
En el cuarto de la sombra, y en contraposición a la claridad de la Consciencia, está lo Inconsciente, aquello a lo que sólo podemos acceder de la mano de quien reconozca sus huellas imperceptibles en nuestras palabras, relatos, frases, sueños, chistes, actos fallidos y productos oníricos. Sólo podrá ser hábil en los descubrimientos, aquel psicoanalista que ponga en la base de su edificio teórico, pero sobre todo; práctico, la existencia de aquel sitio oscuro que descubrió en una instancia Freud y que más tarde tuvo un alcance mayor y más abarcativo de la mano de Jung. Y nadie estará más lejos de hallar un tesoro oculto real, que aquellos que hagan gala de interpretaciones fuera de contexto analítico, sin más conocimiento que los frutos de su propia imaginación y proyecciones inconscientes.
En síntesis, somos la combinación de luces y sombras a las que podremos acceder de la mano de un Otro, cuyo único deseo es la búsqueda de una verdad que por lo pronto, suele no ser accesible.
Quien tenga la intención de hacerse más CONSCIENTE deberá, como primera medida, admitir la existencia de algo que lo habita en calidad de incognoscible, siendo la frase socrática "Sólo sé que no sé nada", un mantra que repetirá cuanto más se conozca.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

Imagen: Adrian Borda, “The Path to Inner Light (El camino a la luz interior)”, óleo sobre tela, contemporáneo.

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica. 
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.



lunes, 13 de marzo de 2023

BUENOS AIRES LLUEVE




































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Buenos Aires llueve. A través de la vidriera del bar, el tipito contempla a la gente que corre buscando dónde guarecerse del chubasco.
Desde la mesa de al lado le llega, insoportable y chillona, atiplada hasta la exasperación, la voz de pito de un hombre que previsoramente le avisa a su mujer: "Llego en maso una horita, Gorda. Pedí unas empanadas y acostá a los chicos, que tengo buenas noticias: me dijo el gerente que el ascenso es para mí y que voy a ser el nuevo jefe de ventas. Sí… lo garqué al pelotudo ese de Aguirre… Sí… Sí… Naa… qué Costamagna… no existe ese, es un pancho, ya estaba borrado desde el vamos… Bueno, después te cuento, que me estoy quedando sin batería… Dale, Gorda, nos vemos en un ratito. Beso". En la de enfrente, un ñato cara de nada y colorado como chorizo ídem, corre el pocillo del café que se le heló en la espera, y le ladra por el celular a su novia, pareja o lo que fuere (que por los gritos del colorado, se deben haber enterado hasta en Tombuctú de que se llama Luciana): "¡Me dejaste de garpe! ¿En qué carajo andás, Luciana? ¿Me viste cara de gil o qué? ¿Eh? ¿Qué decís? ¿Cómo que ‘pará la moto’? No paro nada, me escuchás… ¡Una mierda paro! Oíme bien esto, Luciana… ¿Estás ahí? ¡Lucianaaa!". Y después, como para sí mismo: "Cortó la hija de puta…". Trascartón, levanta la vista y mira al tipito, como esperando su comprensión. O su solidaridad.
Hábilmente, gambeteando como el Hueso Houseman, éste esquiva la mirada del otro, como para no "contaminarse", mientras piensa que si la tal Luciana le estuviera metiendo los cuernos a ese energúmeno colorado-cara-de-nada; entonces habría que felicitarla, porque ¿a quién se le ocurre ponerse a gritar como un desaforado que la mina lo plantó y que (probablemente, ojalá) lo guampea? Y piensa también en el coso ese al que ascendieron, pero sobre todo; en su jefe que, calcula, debe ser un terrible idiota marca ACME, porque al fin de cuentas; qué otra cosa puede ser un fulano que asciende a nada menos que jefe de ventas a un tipejo con tal voz de pito que parece una trola histérica. Por favor…
El tipito mira la hora: ya pasa de las 20. Todavía no escampó. Si deja de llover, va a patear Lavalle hasta El Palacio de la Papa Frita para embuchar unos escalopes de esos que hacen ahí y que lo deliran. O tal vez se zambulla en la prisa inútil de un tacho y corra hasta Pompeya a morfarse unas empanadas y escuchar unos tangos en el bar El Chino. O de última, quizá recale su osamenta en algún local de Las Cañitas, a ver qué aventura puede depararle esta noche de jueves. Total…
Decididamente, no tiene ganas de meterse en la confortable suite de hotel cinco estrellas que aloja al ejecutivo importante que es.
Sigue lloviendo. El boludo recién ascendido de la voz de pito se fue. Y también el colorado estentóreo y cornudo. Su mesa la ocupa ahora una morocha, largamente cincuentona, que mira al tipito apreciativa, invitadora, sugerente y prometedora. Él la mira a su vez y repara en sus pilchas —ostentosamente caras, sin duda alguna—, en la belleza de su rostro fino y aristocrático, y en que carga unas exuberantes tetas que se dejan adivinar bajo el profundo escote (¡ay! ese Edipo que lo va a terminar matando uno de estos días). "Y si agarro viaje con su convite a garchar…", esboza como intención, para seguidamente descartarla al toque. "Una rota y un descosido no hacen precisamente lo que diríamos un buen combo", concluye. 
Llama al mozo, pide otro ristretto y otro Bacardi dorado —ya va por la tercera vuelta, mientras reitera que no quiere hielo ("hay que ser ordinario como inodoro 'e porlan para ponerle hielo al fiel y viejo ron", piensa), mientras rezonga una feroz puteada contra la absurda prohibición de fumar en lugares cerrados. "Tenés que cortarla con el escabio y el faso", le reprochan sus eternas promesas incumplidas a pura mentira. 
Afuera, la ciudad sigue llorando su cargante letanía en copiosas lágrimas de plata que son como una melange de río, puerto, obelisco, semáforo, asfalto, bandoneón y rock.
Buenos Aires llueve. Y llueve la soledad del tipito (no soledad en tanto carencia de compañía; sino soledad en serio, de verdad y sin grupo, absoluta, inmaterial; soledad del alma que no ha aprendido a valorar la compañía del sí mismo, bah). 
Buenos Aires llueve. Y llueve su tristeza (congénita). Verne escribió que los italianos nacen músicos así como nacen ingenieros los yanquis y metafísicos los alemanes. Y el tipito masculla para sí que al bueno de Julito se le olvidó agregar que los argentinos nacen tristes.
Llama al mozo, paga, se levanta sin volverse para mirar a la cincuentona de enormes tetas, lo cual lo pone tan orgulloso como un yonqui que lleva una semana sin drogarse y al fin sale, resuelta, osada y valientemente al aguacero.  
Buenos Aires llueve. Y llueve también sobre eso que él llama su puta anhedonia.

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Mario Eduardo Aguilera Merlo, “Buenos Aires llueve”, óleo sobre tabla, contemporáneo.



domingo, 12 de marzo de 2023

CUANDO CANJEAMOS DOLOR POR ACEPTACIÓN




















Escribe: Gabriela Borraccetti *

Nos cruzamos cientos de veces por día con un fárrago de información que no pasa de ser eso: pequeñas esquelas o copetes que pretenden dar una respuesta sencilla a problemas que llevamos enclavados en lo profundo de nuestra oscuridad.
Solemos buscar palabras mágicas que nos hagan comprender en un segundo aquello que nos ha estado doliendo por mucho tiempo o que reconocemos como una reacción común en nosotros ante la dificultad, las elecciones amorosas, el espejo, los fracasos o las reiteradas vivencias de desamor, sensación de fracaso, etc.
Lo cierto es que pretendemos (y nos forzamos a ello) querer con poco y profundizar en mucho. Suponer que podemos salir mágicamente de cosas que nos devuelven al dolor tomando atajos o con la lectura de un libro de autoayuda (muchos de ellos best sellers al tope de las ventas), es ser simplemente niños de pensamiento infantil y mágico que suponen la existencia de un Papá Noel que con un regalo, una frase o 300 páginas, solucionará una vida que llevó años construir tal como está.
Pues bien, si usted ha llegado aquí a leer estas páginas, será porque sabe en su fuero interno que debe entrar a él, a hablar con su dolor de estómago, con sus malestares cotidianos, con su insomnio, con sus infecciones y con aquellos lugares que afectados, reclaman por alguna imposibilidad en el movimiento o en la expresión normal de su anatomía y autonomía.
Seguramente una disfonía podrá relacionarse a un grito desenfrenado que no ha dado, y un dolor de garganta podrá parecerse mucho a alguna piedra que ha intentado tragar para que otro lo siga tragando a usted. Quizá precise entablar una larga conversación con su corazón roto o con su orgullo herido si es que escucha el verdadero significado de un infarto o un dolor de pecho, o pueda reconocer que ser fuerte no siempre es igual a "no tener sangre en las venas" o poner un tapón en su circulación. Quién sabe si ese pus en la vesícula no ha estado gritando desde hace mucho que usted es demasiado rígido y ha formado rocas dentro suyo antes de expulsar sus pensamientos más duros, entendiendo que también el colesterol le está avisando en sordina que precisa alivianar una carga afectiva que no lo deja circular en libertad.
Solemos asociar los dientes con la agresividad, y quienes los pierden se han tenido que masticar el dolor del abandono y la impotencia de no poder defenderse, y que se caiga uno, se rompa o duela, seguramente tocará algún punto de autoafirmación que no podemos sacar a flote.
En fin, puedo darle un millón de recetas simples que pueden orientarle cuando algo en el cuerpo grita, pero debajo de este recetario de 2+2 existen ramificaciones que desconocemos, esas que van mucho más allá de estas simples descripciones, y que hunden sus raíces en algo de lo cual, y aunque parezca mentira, obtenemos un beneficio: el de no tener que cambiar.
No son pocas las veces que atinamos a descifrar de un modo simplista lo que nos sucede tan solo para quedarnos en la superficie, pero el resultado sigue siendo un displacer y una incomodidad que no se van leyendo, ni informándonos, sino auscultando aquello que tiene un significado tan único y personal como su vida. Si cree que puede hallar en un libro la respuesta a lo que le sucede, no pierda tiempo. A lo sumo, esto puede ser orientativo, pero no existen para el ser humano remedios genéricos para el alma.
Diría que tampoco existen genéricos para el cuerpo, pero esto es para otro artículo y aquí la intención es, al menos, ponerlo a resguardo de errores mayores que puede cometer con usted mismo.
Si algo le sucede, le duele o le aqueja en lo físico, en lo psíquico, en lo espiritual, en el alma o en los vínculos, pruebe con no querer escapar, pruebe con enfrentar, pruebe con ir al encuentro de alguien que desde el fondo grita: ¡quiero salir! PRUEBE CON IR A SU ENCUENTRO, porque es la única forma de no canjear dolor por la aceptación de los demás, dolor por statu quo, dolor por inercia, dolor por no ser quien uno realmente es.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica.
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

sábado, 11 de marzo de 2023

DETRÁS DEL CUADRO: EL OTOÑO DEL SEXO


































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

No soy experto en arte ni mucho menos, pero no conozco otra/o artista que haya acertado a ilustrar el sexo en el matrimonio mejor que como lo hace la artista ucraniana Irina Garshina en este cuadro.
Muy probablemente, el hombre y la mujer que aparecen representados en la pintura hayan experimentado durante su noviazgo todo lo que de sórdido, febril, improvisado, sucio y en fin; placentero, tiene el sexo previo a la convivencia. Sexo que hoy por hoy —y ya transcurridos unos cuantos años desde que se casaron— a ambos se les ha reducido ¡ay! a un polvo extra rápido echado a las apuradas en el living y sin siquiera sacarse la ropa. 
Como vemos, el chabón, recién llegado a su casa —ya sea volviendo del laburo o de donde fuere—, se quita sólo el saco y la corbata, se baja a medias los pantalones y, tras sacarle a su esposa la blusa; procede a levantarle la pollera y penetrarla por detrás. Nada hay de solazarse y calentarse viendo y acariciando el cuerpo de ella, y mucho menos hay de juego amoroso erótico previo; el tipo está garchando con los ojos cerrados, privándose del goce de mirar tanto las exuberantes tetas que se adivinan bajo el corpiño, como el notoriamente opulento culo de su mujer, todo lo cual nos indica a las claras que a su excitación, él la trajo desde el exterior y viene motivada por alguien o algo que vio afuera y que le despertó la urgencia del deseo. 
Por su parte, la mujer exhibe una expresión harto elocuente del desinterés y el hastío que siente, y de la resignación con que se obliga a asumir la cosa: mientras su marido la coge; ella está hojeando una revista (y nunca mejor que en esas circunstancias cabe la consabida y re manida expresión débito conyugal). Evidentemente y sin duda, que el marido se la esté garchando, a ella la excita tanto como el precio del tomate en el mercado de Tombuctú. Faltaría sólo un globito con el texto: "¿Acabaste ya? Dale, che, apurate, que tengo un pollo asándose en el horno". 
Cual silentes testigos asisten a la escena: el felino de la casa (que no necesita ser "un gato de porcelana / pa' que no maúlle al amor" como en Corrientes 348, porque apoliya totalmente ajeno a la acción de los humanos); una foto enmarcada de la noche de bodas, un piano cerrado significando el archivo definitivo de los sueños (de ella o de él, no sabemos a cuál de los dos pertenece) de convertirse en un/a extraordinario/a pianista; la máquina de coser de ella utilizada como un improvisado perchero para su blusa; y el tirano implacable del tiempo, ese terrible hijo de puta, que aparece simbolizado en el reloj despertador. 
Y a través del ventanal, se distingue en el parque el paisaje otoñal, y a un empleado municipal que está barriendo las hojas caídas de los árboles, tan muertas como el erotismo que alguna vez, hace mucho, ardió en esa pareja. 
¿Hacer el amor? ¡Minga va a ser eso "hacer el amor"! "Dan ganas de balearse en un rincón", reza el tango de Homero Expósito. O, como canta el Indio Solari, "Caldos de Venus que / son como agua bendita / y un par de rounds de amor / con la tele encendida".

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Irina Garshina, "Otoño", óleo sobre tela, 2008.



miércoles, 8 de marzo de 2023

MUJER


















MUJER
(Poema de Gabriela Borraccetti) *

Las bellezas de este mundo
Crecen en tu corazón,
Se gestan en tu vientre,
Florecen en tu seno,
Se cobijan en tus brazos,
Se amasan en tus manos,
Se escuchan de tus labios,
Se duermen en tu piel,
Irradian tu calor…

Así es la misma vida,
Principio femenino
Que te hermana con la tierra
Que encuentra en ti un espejo
Y que manifiesta su luz
Con cada generosa respuesta.

A pesar de todo,
A pesar de todos...
Siempre íntegra:
Mujer.

-Gabriela Borraccetti-

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica. 
Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.