miércoles, 8 de febrero de 2012

ALIEN DUCE























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

ALIEN DUCE
(Beilinson - Solari)

Alien Duce adornó tu esclavitud
y en un edificio en llamas te encanó
Nadando en ese minestrón
va Porco Rex a Porno Rock!
Si su look "bola de efectos" te palmó
y recogés tu hígado desde un rincón
Flotando en ese minestrón
va Porco Rex a Porno Rock!
Va escribiendo su evangelio
en los tickets de Carrefour
Es el pequeño gran matón de la Internet
Alien Duce dice desde la TV
que no quiere estar jamás en la TV
Lo sobrevuela un gavilán
que se hace pasar por él.
El Alien Duce
chupa y escupe al fin
Para Alien Duce
Dios es digital...

Empecemos como lo indican los cánones, o sea, por el principio: el título, siempre de tan capital importancia en la lírica solariana. En este caso, uno que se las trae: Alien Duce. Pero veamos... ¿qué joraca quiere decir Alien Duce? Un alien es alguien ajeno a nuestro planeta, un extraterrestre, un ALIENígena; y un duce (vocablo italiano derivado del latín dux) es un conductor militar, es decir, un general. Ergo, un alien duce vendría a ser un general extraterrestre. Sin embargo, la cosa no es tan sencillita como a priori pareciera, porque si estás creído de que por haber "descifrado" el título, mágicamente vamos a comprender la letra y ya tenemos media carrera ganada; lamentablemente debo decirte que estás equivocado de medio a medio. Y es que ocurre que si bien un alien duce es un general extraterrestre, la metáfora del título tiene, además de la que cité precedentemente; otra connotación. ¿Y cuál es es otra connotación? Paciencia, si querés saberlo, te vas a tener que fumar la interpretación de la letra hasta el final y no porque yo sea un guacho que se empeña en hacerse el misterioso ni porque quiera joderte obligándote a leer las boludeces que escribo; sino porque el amigo Solari le puso a sus versos un orden determinado que hay que respetar. Así que si tenés algún reclamo que hacer, dirigite a la ventanilla del Indio; yo no tengo nada que ver.
Ese misterioso Alien Duce es la ontología pública de Solari. Hay dos Solari, uno es el real, de carne y hueso, Carlos Alberto Solari, argentino, DNI número tal, con domicilio en tal lugar; y otro es el Indio Solari, el artista al que el imaginario colectivo le atribuye la representación terrenal de Patricio Rey; que es el rey chancho, el Porco Rex que nos convoca a misas orgiásticas enmarcadas en la liturgia de su Porno Rock expresado en la obscenidad de la pública exhibición de la desnudez del Indio, de lo que tenga para decir el Indio y de cómo lo elabore y asimile ese público, esos redonditos de abajo.
Por eso Carlos Alberto Solari está esclavizado por su Alien Duce, que es el general alienígena que conduce a su Mister Hyde: al Indio Solari, a quien mandó a cafúa "en un edificio en llamas", le zampó un "look" con el cual el público lo identifica, lo "palmó", tiene cautivo en una prisión confortable y hasta lujosa, pero preso de todos modos; y que lo obliga a ir nadando en el mar de esa sopa minestrón.
Así las cosas, Carlos Solari se tiene que poner la pilcha del Indio Solari e ir componiendo su lírica ("escribiendo su evangelio"), que al fin de cuentas es la profesión de la cual vive, ya que su arte debe ser comercializado, porque es sabido que del aire nadie se alimenta ¿no? ("en los tickets de Carrefour").
El Alien Duce es "ese pequeño gran matón de la Internet"... ¿eh, que qué quiere decir eso?... Esperen un cachito che, ya va, ya llega... Pero sin embargo, hay un límite para lo que el Indio Solari, en tanto tropa de Alien Duce, quiere mostrar. Él está dispuesto a ser el representante del "Porco Rex que va a Porno Rock", pero hasta ahí, esa es la frontera... y por eso su líder, su jefe, su duce, afirma "desde la TV que no quiere estar jamás en la TV" (y quiero suponer que no será necesario que explique lo que el Indio repitió hasta el cansancio respecto a la TV, ¿no?, más vale...).
Y hay un "gavilán" que vuela sobre el Alien Duce y "se hace pasar por él" sin serlo. Ese "gavilán" es lo que cada uno del público infiere sobre el Indio Solari en tanto entidad ontológica pública y notoria; porque nadie, nadie, sabe cómo es en realidad ese Alien Duce que manda al Indio Solari; salvo (y hasta por ahí nomás) el que mutó en Indio, o sea, Carlos Solari.
El Alien Duce "chupa", se alimenta de las sensaciones que percibe en derredor suyo, y después las "escupe al fin" en el formato lírico que le da ese su soldado, el Indio Solari.
Y bueno, llegamos a "la otra connotación", a lo otro que se significaba en esta lírica solariana, porque Alien es (además de lo que hasta aquí vimos); una herramienta informática, un programa que (según los que manyan de esto, yo de informática no cazo un fulbo) posibilita convertir paquetes de datos de Linux, y por eso es "el pequeño gran matón de la Internet", y por eso su dios es "digital", obviamente.
Y ahora ya sabés que cada vez que te embarcaste en un viaje místico, que vivenciaste la liturgia de una misa redonda; el precio que pagaste por tu entrada no era un simple ticket, un boletito, algo que después conservaste como recuerdo, no; era nada menos que lo que te identificaba como soldado de las tropas al mando de un general extraterrestre: el Alien Duce.

lunes, 6 de febrero de 2012

LAS INCREÍBLES ANDANZAS DEL CAPITÁN BUSCAPINA EN CYBERSIBERIA























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Las increíbles andanzas del Capitán Buscapina en Cybersiberia
(Beilinson - Solari)

Rey Garufa!
Mientras Walter invade nuestra fiesta
el Capitán Buscapina salda deudas.
Sentado en bolas, watcheando la tele
donde se matan hoy, el pincha y los canallas.
ey! ey! eh.
Walter invade la Tierra!!
Dandy border! Dandy domino! oh-oh
Su princesita, ay!, se transformó en sapito
y sus minutos de gloria no aparecen.
Así, el fiestero Rey Garufa viaja solo
y vaga con su corazón entre las manos.
eh-eh-eh!
Walter invade la Tierra!!
Dandy border! Dandy domino!
Es amo de resacas
surfeando avalanchas
(sabe que la vida es corta).
Abróchense los cinturones mis queridos!
ante el mejor campeón de amor, el psicohéroe
que en el Casino Argentina
se devora a Comboman
con su bocado - maravilla
Ñam! ñam! eh! - eh!
Walter invade la tierra!
Dandy border! Dandy domino!
No es perita en dulce
es farándula de clones
super - Walter "guaterproof"


Un tema dedicado a Fenton, que -se rumorea, dicen que- era abondo perpetuo a la Buscapina, ese pseudo protector hepático; y que involucra a Walter (a Walter Sidoti y no a Walter Bulacio, como aclarara oportunamente el Indio), sintetizando una anécdota risueña cuyos pormenores exactos sólo son conocidos a fondo por quienes integraban la banda (por supuesto, sin perjuicio de que quizá algún redondo de ley, sepa algunos detalles más acerca del asunto, por haberle llegado algún comentario de manera más o menos directa). Es una bromita privada donde el Indio lo gasta cariñosamente a Walter Sidoti. Sólo eso; la letra no tiene otra pretensión (o si la tiene; no se la encuentro, sepan disculpar).
En los mentideros redondos circula una anécdota que, en lo personal, no creo sea verdadera: se dice que un día de sesión de grabación, o de reunión de toda la banda por algún motivo, el batero, no pintó. Cuando lo fueron a buscar, se encontraron con un Walter que estaba tratando de recuperarse de una feroz resaca que le había quedado producto de una noche de gran garufa, y que estaba lo más choto en su casa, tirado en bolas mirando en la tele un partido entre Estudiantes de La Plata y Rosario Central mientras se reponía de los devastadores efectos de la noche anterior. 

Lo de "Capitán Buscapina" tiene también otra arista: ante la demora de Walter en llegar a una sesión de ensayo; el Indio se vio obligado a hacer algo para zafar del problema, se las tuvo que rebuscar para suplir la ausencia momentánea de la batería de Walter en esos momentos en que se lo necesitaba y no estaba.
Y de ahí en más, esa anécdota le sirvió a Solari para mencionar a los Redondos en adelante como "La Armada Buscapina", hasta que en Momo Sampler, la rebautizó como "La Orquesta Antibalas".


ENLACE A LA CANCIÓN EN YOU TUBE: http://www.youtube.com/watch?v=1rQYfISKb_E&feature=related

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 3 de febrero de 2012

HONOLULU























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

HONOLULU
(Beilinson - Solari)

Linda, te extraño mucho
vieras que solo estoy
yo estoy aquí atrapado
en Honolulu.
Nativa tropieza un trago
caliente quema su sol
y yo estoy aquí atrapado
en Honolulu.
Linda, se me hizo larga
la calle internacional.
Nena, te hago estas líneas
desde Honolulu.
Desde Honolulu...

Bueno, ya que estamos al pedo, ¿nos enganchamos en un trip a Honolulu? Quién pudiera, ¿no? Un paraíso: playas infinitas de arena blanca, cocoteros, mar de ensueño y... ron; todo precedido de un cordial ¡Aloha! En fin...
Una viñeta irónica de Solari, quizá (lo más probable, creo) anecdótica, "un blusito viejo, muy viejo, medio irónico" dice el Indio.
¿La temática? Simple: un chabón que dándose la gran vidurria en Hawaii, acompañado de una bella nativa que le acerca un trago; tiene todavía la caradurez de escribirle a su novia / esposa / pareja, contándole que tuvo un imprevisto que lo demora ("estoy aquí atrapado en Honolulu"), en función de lo cual va a tardar un tiempito en volver ("se me hizo larga la calle internacional").
Y obvio, el tipo está "sufriendo" demasiado; tirado al sol mientras una hawaiana le "tropieza" un trago, pobre... 
Él la "extraña" mucho a su "linda" y le dice "vieras qué solo estoy" jajaja... Minga  va a estar solo y la va a extrañar! Un careta total el tipito...


-Juan Carlos Serqueiros-

miércoles, 1 de febrero de 2012

VAMOS LAS BANDAS























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Vamos las bandas
(Beilinson-Solari)

Y cuanto vale dormir tan custodiado
de expertos cínicos y botones dorados?
¿Y cuánto vale ser La Banda Nueva
y andar trepando radares militares?
¡Vamos las bandas, rajen del cielo!
¿Y cuánto vale tu estómago crispado
y tus narices temblando por el miedo?
¿Y cuánto vale todo lo registrado
si el sueño llega tan mal que te condena?
¡Vamos las bandas, rajen del cielo!
¿Y cuánto valen todas tus enfermeras
y tus temblores de moco super-caro?
¿Y cuánto valen satélites espías
y voluntades que creés haber sitiado?
¡Vamos las bandas, rajen del cielo!
¿Y cuánto valen tus ojos maquillados
y meditar con éter perfumado?
¿Y cuánto vale ser La Banda Nueva
y andar trepando radares militares?
¡Vamos las bandas, rajen del cielo!

El vertiginoso Vamos las bandas es un mensaje del Indio, una arenga, una (no tan sutil) bajada de línea (de las pocas que se ha permitido Solari) hacia su público, los redonditos de abajo.
No está dirigida a "las bandas" en el sentido de grupos de rock; sino a "las bandas" de los barrios, es decir, la gente, el público. Es un llamamiento a esa gente a que “rajen del cielo”, es decir, a no dejarse dominar por el temor a la inseguridad. Y de paso, un palo para la yuta (los “expertos cínicos de botones dorados”) y los milicos (“andar trepando radares militares”).
Lo de "tus ojos maquillados" se refiere a la moda banal de cambiarse el color de ojos con lentes de contacto, le está pegando a eso que considera una idiotez; y lo de "meditar con éter perfumado" es una reminiscencia de la época en que el Indio vivió en Brasil: el "éter perfumado" es el popular "lanzaperfume", un tubito, un sifoncito de vidrio lleno de éter mezclado con cloroformo y alguna fragancia. Se lo creó a principios del siglo XX para tirar en época de carnaval, como un artículo fino, y después se fue popularizando, sobre todo en Brasil donde su uso se masificó; hasta que en los 60 fue prohibido porque se convirtió en algo corriente darle otro uso: al aspirarlo, el éter mezclado con cloroformo da como un flash, un "viaje" cortito (claro, dada su volatilidad en contacto con el aire). Después vino el auge de darse un saque con eso mientras uno estaba fifando: al llegar al climax, darse con lanzaperfume era "lo más", era como "convertir" el orgasmo en éxtasis.  Una canción brasilera, muy conocida, de Rita Lee, versa sobre eso y se titula precisamente Lança-perfume.

¿DÓNDE ESTÁN LOS RESTOS DE PANCHO RAMÍREZ, LA DELFINA Y NORBERTA CALVENTO?

























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Los pormenores y las circunstancias de las relaciones sentimentales entre el general Francisco Pancho Ramírez y su prometida Norberta Calvento primero, entre el caudillo entrerriano y la Delfina luego y entre ambas mujeres después, son vastamente conocidos y no voy a referirme a esos aspectos. Mejor dejar tan “importante responsabilidad” como lo es espiar alcobas, oler calzones y braguetas y escarbar entre las miserias humanas y los chismes, a los pseudo historiadores empeñados en banalizar el pasado o a los miserables estilo Tinelli. Por mi parte, prefiero aportar humildemente a interrogantes tales como los que se plantean muchos argentinos y extranjeros que visitan una provincia tan rica en historia como lo es Entre Ríos, e inquieren en qué cementerios o iglesias pueden visitar las tumbas de distintos personajes históricos, como por ejemplo, los mencionados.
Lamentablemente, debo decir que es esta una pregunta que todo indica –hoy por hoy-, que quedará sin respuesta; al menos en lo que atañe a la ubicación de los restos del general Francisco Ramírez y de la Delfina.
Se sabe con certeza que inmediatamente después de muerto en las cercanías de Villa María de Río Seco (Córdoba), el 10 de julio de 1821, a Pancho Ramírez le cortaron la cabeza y luego de enarbolarla en una pica a modo de trofeo, fue cubierta con sal para conservarla algún tiempo y después envuelta en cuero de oveja para remitírsela como “presente” a Estanislao López. El cuerpo de Ramírez quedó en el lugar donde cayó y fue seguramente banquete para los caranchos. También se sabe que una vez recibida la cabeza por Estanislao López, éste dispuso, por medio de José Ramón Méndez, encargarle a su suegro, el doctor Manuel Rodríguez y Sarmiento (el mismo que actuó profesionalmente junto al doctor Cosme Argerich atendiendo a los heridos del combate de San Lorenzo), la tarea de embalsamarla, trabajo por el cual el doctor Rodríguez y Sarmiento pasaría al Cabildo de Santa Fe una factura por $ 42 (la cual se conserva de puño y letra de su emisor), según el siguiente detalle:


RELACIÓN DEL GASTO OCASIONADO PARA PRESERVAR DE CORRUPCIÓN LA CAVEZA DEL FINADO SUPREMO DE ENTRE RÍOSFRANCO. RAMÍREZ, EL QUE HE VERIFICADO POR MANDATO DELSOR. COMANDANTE DEL 2º ESCUADRÓN DE DRAGONES DE LAINDEPENDENCIA, DN. JOSÉ RAMÓN MÉNDEZ, GOBERNADOR SOBS-TITUTO DE ESTA PROVINCIA.



Pesos 

Por doze pesos de estrato de Vino retificado.........................................12

Más diez pesos de Iodo alcarforado......................................................10
Por veinte pesos de mi trabajo personal por las operaciones que he ejecutado con la expresada caveza, como son la del Trépano y demás Cirúgicas cuyo valor es sumamente infimo como lo descontará cualesquiera Facultativo en el dicho Ramo..................................................................................................20
IMPORTA PESOS...............................................................................42
Por manera que según la Cuenta que precede asciende esta a la cantidad de quarenta y dos pesos y por ser asi firmo el presente documento en la Ciudad de Santa Fe a 23 de Julio de 1821.
Manuel Rodríguez


Luego, Estanislao López hizo colocar la cabeza embalsamada dentro de una jaula de metal, la cual dispuso fuera exhibida en la iglesia matriz de Santa Fe con una leyenda que rezaba: “Para perpetua memoria y escarmiento de otros que intenten oprimir a los bravos y libres santafecinos”. Aparentemente por protestas de la curia, López accedió a sacar de la iglesia matriz el macabro trofeo y mandó colgarlo de un gancho a la entrada del cabildo de Santa Fe (gancho ese que puede verse incluso hoy día). Se ha afirmado que López utilizó la cabeza embalsamada de Ramírez como pisapapeles durante cierto tiempo, hasta que por petición del obispo Amenábar, concedió que se le diera cristiana sepultura, lo cual se verificó, supuestamente, en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, hoy denominada Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros. En 1999 por iniciativa del gobierno entrerriano y con anuencia del santafesino, se decidió que se encaren los trabajos tendientes a dar con la cabeza del Supremo Entrerriano (título este que, dicho sea de paso, Ramírez jamás utilizó ni permitió que se lo llame de ese modo), tareas estas que aún se ejecutan.
En cuanto a La Delfina, se ignora prácticamente todo. Se desconoce su filiación, su nacionalidad (se la presume portuguesa, nacida en Brasil, en Río Grande do Sul, pero sin certeza ni documentación que respalde tal creencia, y hay también quienes afirman que era porteña; asimismo, sin prueba histórica alguna). Igualmente, se desconoce si Delfina era su nombre de pila, su apellido o una alusión a una condición nobiliaria. Asimismo, se ignoran sus rasgos físicos (salvo la especial característica de su hermosura, que le es atribuida unánimemente), es decir, si era alta o baja, rubia, morena o pelirroja, y el color de su tez. No hay retrato alguno de ella, ni tan siquiera un bosquejo. El general Anacleto Medina (por entonces oficial de Ramírez y si hemos de creerle a sus supuestas memorias, las cuales habrían sido dictadas a Gerónimo Machado, ya que él era analfabeto), puesto al frente de 58 soldados sobrevivientes de los sucesos del 10 de julio de 1821, logró conducirla de regreso a Arroyo de la China (antiguo nombre de Concepción del Uruguay), atravesando en penosísimo periplo (con alguna ayuda de Felipe Ibarra) Santiago del Estero y luego el Chaco y Corrientes, pudiendo arribar finalmente a Concepción, todos medios muertos de hambre y de sed luego de semejante odisea. 
La Delfina vivió dieciocho años más en Concepción del Uruguay, muriendo el 27 de junio de 1839. 
La partida de defunción, fechada el 28 de junio, consigna: “Sepulto con entierro rezado, el cadáver de María Delfina, portuguesa, soltera, no recibió sacramento alguno, de que doy fe. Agustín de Los Santos". Fue enterrada en el antiguo cementerio de Concepción del Uruguay, en terrenos sobre los cuales hoy día se yergue el barrio La Concepción (así llamado porque en él se sitúa la antigua iglesia de la Inmaculada Concepción, en el lugar que diera origen a la fundación de esa villa entrerriana), y si bien se tiene una idea aproximada del sitio; su tumba específica no ha podido hallarse. Por otra parte, y aunque se encarasen las tareas de exhumación de todos y cada uno de los restos enterrados en ese viejo cementerio; igualmente jamás podrían identificarse los de la Delfina, ya que al ignorarse por completo sus datos de filiación, no habría manera de realizar la identificación a través de la técnica del ADN, por no haber con quién compararlos genéticamente.
En lo que se refiere a Norberta Calvento, la novia de Pancho Ramírez a la que luego éste abandonaría y con la cual rompería de hecho su compromiso al conocer a la Delfina; murió también en Concepción del Uruguay, el 22 de noviembre de 1880. Según su fe de bautismo, Norberta había nacido en Arroyo de la China, el 4 de julio de 1790, por lo cual al momento de su muerte debía contar 90 años. Sin embargo, curiosamente, en su partida de defunción se lee: “En el día veintidós de noviembre del año mil ochocientos ochenta, fue sepultado en el cementerio de esta Parroquia de la Concepción del Uruguay, el cadáver de Norberta Calvento que murió en el día de hoy en esta Capital, de edad noventa y dos años. Falleció de congestión cerebral y recibió los Santos Sacramentos y por verdad yo lo firmo. Yo, el Cura Vicario encargado Genaro R. Pérez”. 
O sea que, o bien hubo un error del vicario que la enterró (lo que por mi parte, considero lo más factible que haya ocurrido) al consignar su edad al momento del fallecimiento; o bien (en mi modesta opinión, lo más improbable) fue bautizada dos años después de nacer.
Como quiera que fuese, de ese triángulo amoroso Pancho Ramírez – la Delfina – Norberta Calvento; de la única persona de la cual se sabe exactamente dónde están sus restos, es de esta última. Y ello ocurre sencillamente porque fue sepultada en el llamado “Nuevo Campo Santo”, inaugurado en 1856 por Urquiza y que sigue siendo en la actualidad, el cementerio de Concepción del Uruguay. Allí, en el panteón de la familia Calvento, descansa para siempre Norberta.

-Juan Carlos Serqueiros-

UNA ORIGINAL INVITACIÓN A TROMPEARSE























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

El 27 de julio de 1828, Juan Antonio Lavalleja le escribía a Fructuoso Rivera una carta que se conocería a través de la copia que su destinatario, con más que dudosísimas caballerosidad e hidalguía, hizo publicar en un periódico montevideano (el Semanario Mercantil, en su edición del 27 de setiembre de 1828) con la indisimulable intención de perjudicar ante el imaginario colectivo al remitente. Pero veamos ¿era ese el verdadero móvil que conducía a Rivera a incurrir en un acto semejante?
Leamos primero la carta, que si bien seguramente no introducirá mayores variantes en la opinión que cada uno de nosotros se haya formado acerca de estos dos personajes de nuestra historia; sí muy probablemente contribuirá a que comprendamos más acabadamente sus índoles:

Señor Don Fructuoso Rivera. Cerro Largo, julio 27 de 1828.

Mi estimado compadre: Ayer he escrito a usted por mano secreta, y ahora lo hago de mi puño para decirle las cuatro verdades del barquero. Esto es hablando como amigo, y como usted mejor que nadie me conoce, y lo que usted no conoce de mi, es porque no quiere, o porque no le trae cuenta. En esta confianza voy a hablarle con la franqueza que siempre me ha caracterizado. 
Usted no podrá negar que ha sido mi amigo y que yo lo he sido suyo, en el extremo que los dos hemos sido una misma persona. Los acontecimientos políticos en la época desde que los portugueses tomaron posesión de la provincia, usted ha visto de un modo distinto las cosas: si su política ha sido la de gambetearles a los portugueses, yo nunca he estado por ésta y sino díganlo los acontecimientos del año 22 y 23. 
Seguí con mi empeño adelante hasta el 25 que la emprendí. Usted es un testigo ocular de los acontecimientos ocurridos hasta mediados del 26. Los motivos que le dieron mérito a separarse o ausentarse de la provincia para la de Buenos Aires, los ignoro; yo he seguido constantemente trabajando por la libertad de la provincia, y tendré que hacerlo sea del modo que fuese. 
Usted recordará que a su propartida del Durazno para el Uruguay le supliqué no lo hiciera; y sordo a la justicia y amistad, tomó el partido que mejor le agradó o le convino: resultó que fue a Buenos Aires y de allí a Santa Fe: yo no quise saber más de usted y continué en la lucha de concluir con los portugueses, y le confieso compadre que me había propuesto de nunca jamás tomar la pluma para usted. Yo le hablo con esta franqueza, porque soy incapaz de marchar contra mis sentimientos ínterin ni estoy convencido de lo contrario, y como usted mejor que nadie me conoce, se lo pongo de manifiesto. Usted sabe que soy un diablo, pero usted es con uñas, patas y astas; y desgraciadamente de nuestras incomodidades resultan males de mucha gravedad a nuestra patria: nada sería que a usted o a mi nos llevase tipa y media de diablos, sino causáramos males a nuestras compatriotas, nuestros hijos, nuestras familias, y últimamente que seamos detestados por todos los hombres sensatos.
Le confieso como amigo que el mayor deseo que he tenido en este mundo ha sido el tener una entrevista con usted pero los dos solos en un cuarto a puerta cerrada, y que nos diéramos más trompadas que mentiras ha echado usted en esta vida, y después que saliéramos de amigos, y que mientras no estuviésemos convencidos de esta justicia, nos hicieran morir emparedados allí. 
Yo me alegro que haya j... bien en lo que ha rodado bien por esas provincias para que vea lo que es el mundo; y si algún día se ofrece otra, tenga más moderación y pulso en sus cosas. Yo lo he pasado primero que usted y se muy bien lo que es, C… 
Ya le he hablado a usted la verdad en un tono que usted dirá lo de siempre '"estas son las rabietas de mi compadre"; pero son verdades, que si fuera a hablar todo lo que debía no bastaría una resma de papel, si usted quiere volver a nuestra amistad antigua, yo le prometo bajo el nombre sagrado de amigo, que lo seré suyo, y en todas las circunstancias; y sino seremos bien hablantes. 
Acuérdese, C… los piojos que hemos muertos juntos por salvar nuestra patria. Recuerde la amistad; traiga a la memoria la noche de Arerunguá, -que Lavalleja era su amigo en los brazos de quien usted derramó lágrimas-. 
Tengamos más mundo, hemos padecido lo bastante y vamos a unir nuestros corazones, y que no se rían de nuestras miserias; y que otros disfruten de las glorias que hemos adquirido con nuestros esfuerzos en obsequio de la libertad de nuestra patria. 
Si usted conviene en esto, vamos a trabajar por conciliar todo, tanto entre amigos, como familias, y nosotros particularmente. En tanto le desea a usted toda felicidad su afectísimo compadre
Lavalleja
P.D. Mándeme una chinita linda, y le mandaré a su tuerta Juana la consabida.

Es copia del original a que me remite.
Rivera

Entrando en materia, Lavalleja y Rivera habían sido, además de amigos; oficiales de Artigas y compadres entre sí. Cuando en 1817 Lavalleja se casó con Ana Monterroso, lo hizo por poder, dada la férrea oposición que sus padres (los de Lavalleja, quiero significar) hacían de esa boda a la cual reputaban como inconveniente, y su apoderado en esa oportunidad fue precisamente Rivera, que por entonces era su oficial superior, su jefe inmediato en la milicia. Caracteres disímiles: frontal, exaltado, gritón, extrovertido, audaz hasta la temeridad y a menudo ingenuo el uno (Lavalleja); taimado, ladino, astuto, calculador, pícaro, arrogante, insolente y hasta ofensivo muchas veces el otro (Rivera) y celos profesionales (parece que frecuentemente Lavalleja actuó hacia Rivera movido por esas emociones), no habían conseguido mellar del todo el aprecio que ambos se tenían, que siempre terminaba por imponerse y les permitía la prolongación de una amistosa camaradería, la cual continuaba a despecho de la sorda rivalidad que se incubaba en sus pechos, de los distintos procederes que ambos evidenciaban y de las distintas opiniones que sustentaban. Quizá ayudaba también al sostén del sentimiento fraterno entre esos dos hombres tan distintos y a la vez tan similares en algunas carencias -la intelectual era una de ellas, aunque más iletrado aún era Rivera (cuasi analfabeto que leía y escribía a duras penas y con enormes dificultades) que Lavalleja-, la condición común que detentaban de profundos conocedores de la geografía oriental y de las gentes de la campaña, considerados ambos extraordinarios baqueanos, tal como de Rivera lo dice Sarmiento en su Facundo. Como sea que haya sido, se las arreglaron para mantener una cordial relación hasta que el diablo metió la cola, en la forma de la invasión luso-brasilera a la Provincia Oriental, y allí todo se iría adonde Rivera (o el escribiente del periódico) no quisieron estipular lisa y llanamente, esto es, al carajo.
Lavalleja se mantuvo leal a Artigas y hasta caería prisionero de los luso-brasileros que lo recluyeron en Ilha das Cobras, frente a Río de Janeiro (prisión en la cual falleció su hijita Rosaura); mientras que Rivera comenzó a patentizar una cada vez más frecuente desobediencia a las órdenes del Protector, llegando en 1820 a pasarse a las filas del invasor portugués. 
No obstante ello, pareciera como que hubiese habido, quizá, algo así como una calculada intención en evidenciar una actitud colaboracionista hacia el enemigo por parte de Rivera; pero con miras a algo ulterior: sacudírselo de encima ("su política ha sido la de gambetearles a los portugueses", le escribe Lavalleja creyéndolo así). 
Y en obsequio a la verdad histórica, es menester decir también que, si bien Lavalleja se mantuvo firme junto a Artigas; mucho después de la caída de éste y ya estando el Jefe de los Orientales exiliado en el Paraguay del doctor Francia, le escribiría a Carlos de Alvear el 18 de junio de 1826 estas repudiables frases (que mucho mejor hubiera sido para su gloria póstuma abstenerse de volcar al papel) acerca de las tropas que comandaba: "no serán destinadas a renovar la funesta época del Caudillo Artigas... El que suscribe no puede menos que tomar en agravio personal un parangón que le degrada..."En fin, lo de siempre: las miserias que afloran en los hombres cuando se obra al calor de la pasión política desenfrenada y no se tiene una psique capaz del renunciamiento. 
Sin embargo, preciso es convenir en que la gaffe de Lavalleja en esa oportunidad, no es en modo alguno comparable a la de Rivera. Y es precisamente eso lo que le reprocha en el párrafo: "... y sino díganlo los acontecimientos del año 22 y 23. Seguí con mi empeño adelante hasta el 25 que la emprendí (Nota mía: Lavalleja se refiere aquí a la epopeya de Los Treinta y Tres Orientales). Usted es un testigo ocular de los acontecimientos ocurridos hasta mediados del 26 (Nota mía: Lavalleja tiene aquí la delicadeza para con Rivera -o, según se mire; la discreción- de usar el eufemismo 'usted es testigo ocular', en lugar de consignar explícitamente y en detalle las circunstancias de lo ocurrido desde y a partir del 29 de abril de 1825 a orillas del arroyo Monzón). Los motivos que le dieron mérito a separarse o ausentarse de la provincia para la de Buenos Aires, los ignoro; yo he seguido constantemente trabajando por la libertad de la provincia, y tendré que hacerlo sea del modo que fuese. Usted recordará que a su propartida del Durazno para el Uruguay le supliqué no lo hiciera; y sordo a la justicia y amistad, tomó el partido que mejor le agradó o le convino: resultó que fue a Buenos Aires y de allí a Santa Fe: yo no quise saber más de usted y continué en la lucha de concluir con los portugueses...". 
La carta de Lavalleja rezuma sinceridad y en ella reconoce las fallas de carácter que pueda tener: "usted sabe que soy un diablo", le escribe a Rivera, para a continuación espetarle un rotundo "pero usted es con uñas, patas y astas" (en lo cual por cierto, no le faltaba razón).
Seguidamente, lo invita a pelear a trompadas, encerrados ambos en un cuarto, para no salir sino hasta que hayan quedado completamente zanjadas las diferencias; lo cual viene a demostrar que, a pesar de todas las trastadas que se mandó Rivera; Lavalleja, si bien enojado; no llegaba a odiarlo, y por eso lo desafía a pelear a trompadas en lugar de retarlo a un duelo a muerte. Y por eso también, se empeña en arreglarse definitivamente con el antiguo amigo. Y de paso, nos permite entender hasta qué punto llegaba la ingenuidad de Lavalleja, porque suponer un cambio en un individuo como Rivera, sólo podía hacerlo un completo crédulo. Y debo decir asimismo que el candor de Lavalleja era tanto más sorprendente, cuanto que no ignoraba en modo alguno que el mote de "pardejón" le había sido endilgado a Rivera por Rosas, precisamente por ser como ciertas crías de mula que jamás se amansan y de las cuales siempre debe desconfiarse, so pena de recibir sus coces en el momento más impensado.
Y concluye Lavalleja, expresando en la más completa y despreocupada camaradería a quien le supone -errónea e ingenuamente- albergar iguales sentimientos que los que a él le animan, que si le manda alguna "chinita linda"; él le enviará asimismo a "su tuerta Juana la consabida", refiriéndose a alguna geisha criolla pródiga en dispensar sus favores sexuales, de los que el Pardejón ya había disfrutado antes, y de allí el uso del pronombre posesivo su que hace Lavalleja. 
Y en este punto quisiera detenerme unos instantes, para expresar mi desacuerdo con algunos historiadores que suponen que la publicación en la prensa que dispuso Rivera de esta carta, perseguía el propósito de opacar ante la gente la imagen de Lavalleja, exhibiendo su promiscuidad en materia de mujeres. Discrepo con ese criterio. Para mí, los móviles que guiaban al Pardejón, eran muy otros. Creo que lo que buscaba era, sabedor de la infamante condición de traidor que  se le achacaba; instalar en sus coetáneos la idea de que su adhesión al invasor luso-brasilero era sólo una máscara que ocultaba sus móviles de "abnegado patriota". Y Lavalleja, en su infinita ingenuidad, le dio (seguramente, sin quererlo) pie para ello.
Me gustaría terminar resaltando algo que está explícitamente indicado en la carta de Lavalleja: éste en modo alguno buscaba por entonces la independencia de la Banda Oriental, pretendiendo erigirla en un estado separado del resto de las provincias argentinas. Habrá notado usted, estimado lector, que escribe invariablemente "provincia" y "libertad de esta provincia", dejando en claro que no la concebía como un nacionalidad aparte de sus hermanas argentinas. Y que si después Lavalleja terminó por aceptar la independencia de su patria chica, ello se debió a que lo forzaron (a él y a otros orientales, o a la mayoría de ellos) las circunstancias.

-Juan Carlos Serqueiros-


domingo, 29 de enero de 2012

LAVI-RAP























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Lavi-Rap
(Beilinson – Solari)

El Morta, Huesito y Mr. Ed.
van a saltar otra vez sin red.
Se enrollan, se baten, se agitan y mojan
en lavi - rap.
Al comprar el "pajarito",
debieron preguntar, tal vez,
cuánto costaba la linda jaula
del lavi - rap.
Onambólicos asteroides
tragan y esperan para enjuagar
al todopedoroso dios
del lavi - rap.
Sólo saben llorar por minas y por guita
(no más bohemia, todo es chusmear),
y tener todo clarito
en lavi - rap.
Si el "pajarito" da una buena
van al Tortoni o al Castelar
y suman un buen baño turco
al lavi - rap.
El último show no murió casi nadie
se fue vacío el furgón de los fiambres
Cubrieron la mierda de azúcar negra
en el lavi - rap.

Un título sumamente sugestivo, ¿no?, que instantáneamente nos remite a pensar en la famosa cadena “Lave-Rap”, de lavado automático de ropas. “Lavi-Rap”, le pone el Indio, para sugerir la limpieza de algo, pero sin incurrir en la copia textual de la marca registrada. ¿Quizá para evitarse un reclamo legal, o será otro el motivo de la alteración? Vaya uno a saber… Igual, mucho no interesa; lo que sí es importante, es la imagen que construimos a través de esa asociación de ideas: la de lavar y enjuagar algo.
Tenemos tres personajes: “El Morta”, “Huesito” y “Míster Ed”, de los cuales sólo tenemos data (posterior a la creación de este tema incluido en Lobo Suelto / Cordero Atado) fidedigna (tan fidedigna, que es de boca del propio Indio) de uno de ellos: el “Morta”, que según nos cuenta el Indio a propósito de “Morta punto com”, tema incluído en Momo Sampler; es un tipo “que no se cuece en un hervor”, que “antes tenía un papeo interesante” y que “tiene un tío en Nueva Jersey”. De “Huesito” y “Míster Ed” nada sabemos, salvo que “Míster Ed” era una famosa serie televisiva de los 60 y 70, protagonizada justamente por Míster Ed, que era un caballo que… hablaba! Quizá el apodo del amigo o conocido del Indio, se deba a algún parecido o analogía con el Míster Ed de la tele, no sé... En cuanto al otro fulano, "Huesito", tal vez sea por lo flaco, o porque le guste timbear a los dados; tampoco sé...

La cuestión es que estos tres ñatos, sea cual fuere el metier al que se dedican (que puede ser una actividad delictiva -lo que me parece más probable-, como por ejemplo  traficar drogas y lavar guita negra), o también puede ser que sin incurrir necesariamente en el delito; sea asimismo un negocio non sancto, no legítimo, que repugna a la conciencia de quien lo realiza, pero que a la vez, no está penado por la ley), decidieron nuevamente (“otra vez”, dice el Indio) correr un riesgo considerable (“van a saltar… sin red”).
Trascartón, viene una imagen sumamente descriptiva de la acción de lavar algo en una lavadora automática (“se enrollan, se baten, se agitan y mojan en lavi-rap”), aludiendo a que a los tipos los lavan ¿Y, por qué los lavan? Y…, puede ser que en el “lavi-rap” laven la guita negra que ingresa producto del narcotráfico que ejercen “El Morta”, “Huesito” y “Míster Ed”,  y también puede ser que los laven, como una forma metafórica de describir lo de "lavar" sus conciencias…, no se sabe; lo que sí es seguro, es que algo lavan. Lo primero que uno piensa cuando se habla de lavado y que no esté específicamente dirigido a lavado de ropa; es el lavado de guita negra, es decir, procedente de algo ilegal; a mí se me ocurre que la significación es doble, es decir que están blanqueando, haciendo legal algo ilegítimo; y a la vez, que lavan sus conciencias atormentadas, preocupadas por el riesgo que corren; pero es sólo una presunción, un presentimiento mío.

Luego viene una suerte de “y…, ahora jódanse, lo hubieran pensado antes”. Está insinuando que antes de dedicarse a alguna actividad no legítima –no importa si es delinquir o si orillan la delincuencia sin tocarla o ni siquiera eso; lo que importa es que el negocio en el que están, no es legítimo, por lo menos moralmente legítimo- (“al comprar el pajarito”), tendrían que haber pensado (“debieron preguntar, tal vez”) en si valía la pena correr los riesgos que están corriendo. Ahora están embretados en eso y no pueden (o no quieren o no ven la forma de) salir del “negocio” porque están metidos en esa jaula de la cual no pueden escapar..., ya es tarde para eso (“cuánto costaba la linda jaula del lavi-rap”).
Y tenemos un neologismo solariano de pura cepa, de esos con los que de vez en cuando el Indio nos sorprende y nos deja con la boca abierta: “onambólicos asteroides”. Son “asteroides”, porque los tres fulanos no llegan a ser astros del todo; son astros menores, de escasa significación y relevancia, son sólo peones en el ajedrez del que tiene la batuta; que no es otro que el tipo que dirige la organización que integran -“el todopedoroso dios del lavi-rap”- (p
one "todopedoroso" en lugar de todopoderoso, de modo que suene fonéticamente parecido, para referirse a un "dios" pedorro, lo cual "refuerza" con el uso de minúsculas, para marcar que no habla de la deidad, de la divinidad; sino del ñato que es el jefe de una organización non sancta). Y son “onambólicos”, porque son unos “pajeros simbólicos”; o sea grandes pajeros, LOS pajeros, digamos; construyendo un neologismo, es decir una palabra que hasta allí no existía en el léxico, a partir de la referencia a Onan (onam), el personaje bíblico que simboliza la masturbación, la auto satisfacción sexual, unida al apócope de lo que tiene que ver con un ícono, con un símbolo (bólicos = forma apocopada de simbólicos).
Y a continuación, una “pista más firme”: el Indio nos dice que el trío ese anduvo alguna vez en la bohemia, con lo cual es fácil inferir que no sólo “El Morta”, sino también “Huesito” y “Míster Ed”, deben haber sido compañeros suyos de noches de “naufragio”, es decir, de bohemia creativa. Pero ahora, eso que antes era bohemia, se convirtió en un conventillo y en un careteo ("no más bohemia, todo es chusmear"), y por eso el Indio se alejó de ese ambiente que le repugna, no quiere estar ahí; mientras que otros sí continúan en él (“sólo saben llorar por minas y por guita"), porque no importa si le vendieron el alma al diablo, total… después todo se lava ("y tener todo clarito en lavi-rap”).
Y si cazan un buen billete (“si el ‘pajarito’ da una buena” -y hablando de eso, ya es hora de ocuparme del “pajarito”, un poquito de paciencia, che, ya voy, aguanten-), disfrutan de la buena vida, de la paquetería de tomarse un buen café en el Tortoni (con lo cual de paso, no se alejan del todo de eso que ellos siguen tomando por “bohemia”) y de darse un baño turco en el spa del Hotel Castelar, que los desintoxique, complementando el lavado de conciencias (y de guita) que antes se hicieron en el lavi-rap (“van al Tortoni o al Castelar y suman un buen baño turco al lavi-rap”). ¿Y qué joraca será el “pajarito”? ¿No será por casualidad un avión en el cual trafican drogas?... hum…
En la última transa que hicieron (“el último show”), les salió todo bien, no tuvieron que lamentar pérdidas (“no murió casi nadie, se fue vacío el furgón de los fiambres”), pero eso no significa que siempre vaya a ser así; por eso el Indio escribe “CASI nadie”, como diciéndoles “OK, HOY no murió nadie, pero ¿y mañana?... Ojo, eh, guarda”. Y por supuesto, tampoco significa que por el solo hecho de que les haya salido bien, eso legitime la transa que se están mandando; simplemente lo que hicieron fue tapar la cagada, sólo eso (“cubrieron la mierda de azúcar negra en el lavi – rap”).

Por otra parte, tengo una mente bastante retorcida, tanto, que me llevó a flashear con que la tríada El Morta, Huesito y Míster Ed en algún punto pueda ser asimilable a ellos mismos, a los Redo. Pero claro, seguramente me indujeron a ello los cabernet sauvignon que me había zampado. O no...

ENLACE A LA CANCIÓN EN YOU TUBE: http://www.youtube.com/watch?v=eauYr135HWY

-Juan Carlos Serqueiros-