miércoles, 1 de febrero de 2012

VAMOS LAS BANDAS





















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Vamos las bandas
(Beilinson-Solari)

Y cuanto vale dormir tan custodiado
de expertos cínicos y botones dorados?
¿Y cuánto vale ser La Banda Nueva
y andar trepando radares militares?
¡Vamos las bandas, rajen del cielo!
¿Y cuánto vale tu estómago crispado
y tus narices temblando por el miedo?
¿Y cuánto vale todo lo registrado
si el sueño llega tan mal que te condena?
¡Vamos las bandas, rajen del cielo!
¿Y cuánto valen todas tus enfermeras
y tus temblores de moco super-caro?
¿Y cuánto valen satélites espías
y voluntades que creés haber sitiado?
¡Vamos las bandas, rajen del cielo!
¿Y cuánto valen tus ojos maquillados
y meditar con éter perfumado?
¿Y cuánto vale ser La Banda Nueva
y andar trepando radares militares?
¡Vamos las bandas, rajen del cielo!

El vertiginoso Vamos las bandas es un mensaje del Indio, una arenga, una (no tan sutil) bajada de línea (de las pocas que se ha permitido Solari) hacia su público, los redonditos de abajo.
No está dirigida a "las bandas" en el sentido de grupos de rock; sino a "las bandas" de los barrios, es decir, la gente, el público. Es un llamamiento a esa gente a que “rajen del cielo”, es decir, a no dejarse dominar por el temor a la inseguridad. Y de paso, un palo para la yuta (los “expertos cínicos de botones dorados”) y los milicos (“andar trepando radares militares”).
Lo de "tus ojos maquillados" se refiere a la moda banal de cambiarse el color de ojos con lentes de contacto, le está pegando a eso que considera una idiotez; y lo de "meditar con éter perfumado" es una reminiscencia de la época en que el Indio vivió en Brasil: el "éter perfumado" es el popular "lanzaperfume", un tubito, un sifoncito de vidrio lleno de éter mezclado con cloroformo y alguna fragancia. Se lo creó a principios del siglo XX para tirar en época de carnaval, como un artículo fino, y después se fue popularizando, sobre todo en Brasil donde su uso se masificó; hasta que en los 60 fue prohibido porque se convirtió en algo corriente darle otro uso: al aspirarlo, el éter mezclado con cloroformo da como un flash, un "viaje" cortito (claro, dada su volatilidad en contacto con el aire). Después vino el auge de darse un saque con eso mientras uno estaba fifando: al llegar al climax, darse con lanzaperfume era "lo más", era como "convertir" el orgasmo en éxtasis.  Una canción brasilera, muy conocida, de Rita Lee, versa sobre eso y se titula precisamente Lança-perfume.

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