domingo, 27 de noviembre de 2011

JUAN MOREIRA, UNA NECESARIEDAD HISTÓRICA




























Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Si hemos de atenernos a la escasa documentación encontrada y disponible, el Juan Moreira de carne y hueso muy poco o nada tuvo que ver con el que se nos pinta en la novela epónima de Eduardo Gutiérrez.
En efecto, nos encontraremos, según esos elementos, con un bandido rural de siniestra fama, que cometió una serie de asesinatos por distintos móviles y que fue abatido por las fuerzas del orden el 30 de abril de 1874, en una casa de lenocinio llamada La Estrella, situada en Lobos, provincia de Buenos Aires, donde hoy por hoy se alza un sanatorio (¿será acaso una ironía del destino?).





Los amarillentos papeles y la sola fotografía que de él se conserva -e incluso sobre la autenticidad de ésta existen dudas; pues los hay quienes afirman que se trata de una foto que fue amañada a partir de una de su hijo, Valerio, quien (supuestamente y según su madre) conservaría un gran parecido con su padre- nos presentan a un hombre de estatura regular, alto (¿en qué quedamos, era de "estatura regular", es decir, promedio; o era "alto"? en fin…), grueso, de tez blanca, cabellos castaños (según consignan algunos funcionarios; pelirrojo escriben otros), hoyoso de viruelas, de a caballo y vago y mal entretenido.



¡Si hasta Enrique Cadícamo, en su novela (o crónica novelada, como él mismo la denominó) Café de camareras, no resistió la tentación de buscar al Moreira “real”, y lo describe como un corpulento pelirrojo que deja una carreta con su cargamento en un corralón porteño!
La discrepancia con la condición de bandido, vago y mal entretenido que se le endilga a Moreira, proviene de un solo elemento de la heurística: un reportaje a su compañero de andanzas, Julián Andrade, que en un suplemento especial a la edición del 4 de abril de 1923, publicó el diario tandilense Nueva Era (periódico ese que además; insertó en su obituario la noticia del fallecimiento de Andrade el 10 de agosto de 1928). En aquella nota que le hicieran, éste negó clara e inequívocamente que Moreira haya sido un "facineroso" y lo reputó como un "hombre de juicio que defendió al desvalido" (sic).



Pero resulta ocioso rastrear en la noche de los tiempos la laya fiel de aquel hombre (Georgie Borges dixit); porque de nada sirve saber si su compañera, la Vicenta, se llamaba Andrea "Vicenta" Santillán y vivió hasta bien entrado el siglo XX en un conventillo porteño. Tampoco conocer que tuvieron tres hijos: el citado Valerio (el mayor, que durante algún tiempo usó el apellido "Morales"); otro que murió de viruela a poco de nacer; y Juanita, criada por las Hermanas de la Caridad, que nunca más tomó contacto con su madre y hermano. Así como de nada sirve, tampoco; saber que el sargento Chirino vivió cerca de cien años o quizá más, y que reporteado por la revista Caras y Caretas en su edición número 235 del 4 de abril de 1903, contó, con lujo de detalles, la muerte de Moreira y la pérdida de cuatro dedos de su mano izquierda y de un ojo en aquellas circunstancias.


Nada importa el Moreira “real”, porque el verdaderamente relevante es el del mito. Sí, sí; leyó usted bien: el del mito.
Y creo que hay una necesariedad histórica para que así sea: obligatoriamente debió de existir un Juan Moreira enfrentado a un statu quo injusto y perverso como el que se estableció a sangre y fuego en nuestro país con posterioridad a Caseros y Pavón. JUAN MOREIRA (así, todo en mayúsculas, de modo de distinguirlo en adelante del mal llamado "real", ese bandido, vago y mal entretenido) existió... simplemente porque no pudo no existir.
Caseros y su complementaria Pavón, fueron batallas que representaron el inicio de un orden dirigido a suplantar la barbarie por la civilización, lo cual presuponía también la extinción del gaucho, que de allí en más sólo serviría para mandarlo a la inicua guerra de la cuádruple infamia, a los fortines de “frontera con los indios” o, cuanto más, para usarlo de carne de comité, tal como hicieron Alsina y Mitre con Moreira.
Hubo un JUAN MOREIRA simplemente porque hubieron unos Sarmiento, Mitre y Alsina. Y si pudiéramos quitar de nuestra historia a los últimos; entonces la existencia del primero sería tan efímera como una pompa de jabón.
JUAN MOREIRA pervive, porque está en cada uno de los que no se resignan a ser chicharrón, en cada uno de los que se rebelan ante la injusticia.

-Juan Carlos Serqueiros-
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REFERENCIAS

Diario Nueva Era. Ediciones de fechas 04.04.1923 (Suplemento Especial) y 10.10.1928.
Gutiérrez, Eduardo. Juan MoreiraN. Tommasi & Cª. Editores, Buenos Aires, 1888.
Revista Caras y Caretas. Edición n° 235, 04.04.1903, ps. 37 a 40.

VENCEDORES VENCIDOS























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Vencedores vencidos
(Beilinson - Solari)

Y ahora tiro yo porque me toca
en este tiempo de plumaje blanco
Un mudo con tu voz, y un ciego como yo
Vencedores vencidos!
Te has fugado!
Me hago humo!
Den la alarma!
Ensayo general para la farsa actual,
teatro antidisturbios.
Se rompe loca mi anatomía
con el humor de los sobrevivientes
de un mudo con tu voz
de un ciego como yo...
Vencedores vencidos!
Leyendo diarios en un baño turco
empañando Ray-Ban's, mascando un hueso
tu perro, un perro cruel
con la costumbre de no contentarse con los restos.
Ovejero que descansa en manto negro!
En este rollo de monos de polvo
hemos perdido el rastro unos minutos
un par de monos más (unos terrícolas)
Vencedores vencidos!
Buena Suerte! Y más que suerte! (sin alarma ...)
Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared
la tribu de mi calle. La banda de mi calle!
 

El título alude a un contrasentido: los ganadores circunstanciales de hoy, son los perdedores de siempre, los patos les tiran a los cazadores, los “de abajo” les ganan a los “de arriba”, los presos a los guardianes...

Darle cierto... color local, digamos, a una canción inscripta en la cultura rock -universalista per se-, con atisbos y sugerencias que nos ilustren sutil y poéticamente el momento que se pretende reflejar en su letra, no es, en modo alguno, tarea sencilla. Pero el genio de Solari lo logra: para 1987 / 1988, en nuestra Argentina estaba claro que el retorno a la democracia subsiguiente a la larga y horrible noche de la tiranía militar, no implicaba que quienes la habían instigado y se beneficiaron de ella, se hubiesen resignado mansa y dócilmente a perder sus privilegios, al contrario; los poderes negros seguían ahí, incólumes. En ese contexto, si bien se respiraban otros aires desde que se produjo el retorno al orden constitucional; no podía decirse que se gozara de una libertad verdadera, que trascendiera lo meramente formal y aparente. Así las cosas, los presuntos vencedores estaban tan vencidos por los poderes económicos como lo habían estado antes; sólo que ahora (donde "ahora" es 1988, año de edición de Un baión para el ojo idiota) disfrutaban de una libertad... ¡controlada por las corporaciones! 
Y eso es lo que -para mí- procura transmitir el Indio en Vencedores vencidos. Pero (seguramente debido a circunstancias personales y a mi historia de vida) esta canción, particularmente se me antoja una semblanza metafórica de alguien que logra escapar a la feroz represión desatada por Rojas y Aramburu tras los sucesos de junio de 1956 (recordemos que inmediatamente después del golpe de estado de 1955 que derrocó a Perón; Lonardi, presidente de facto, había pronunciado la frase: "Ni vencedores ni vencidos").
“Y ahora tiro yo porque me toca”: Lo hace aparecer como si se tratara de un juego, por ejemplo de dados. Ahora es su turno, le toca tirar a él, a ver qué sale; es su oportunidad.
“en este tiempo de plumaje blanco”: Llegó la hora de huir, de buscar la libertad, es tiempo de libertad. El "plumaje blanco" es la idea de libertad, refiriéndose a la tradicional asociación de la libertad con la imagen de una paloma blanca en vuelo.
“Un mudo con tu voz, y un ciego como yo”: Él es "ciego", porque está preso en una cárcel y no puede "ver" la cotidianeidad, pero si bien él es ciego; el guardián es "mudo", porque a su manera, también es prisionero de un poder superior a él, y está impedido de gritarlo.
“Vencedores vencidos!”: Triunfa el preso, se escapa, pasa a ser los "vencedores", y pierden los guardias, que pasan a ser "vencidos".
“Te has fugado! / Me hago humo! / Den la alarma! / Ensayo general para la farsa actual, / teatro antidisturbios”: El preso se fuga. Los guardias reprimen y tratan de detenerlo; pero a pesar de que ya hicieron muchas veces simulacros (“ensayo general”) de amotinamiento de presos (disturbios) y de represión (“antidisturbios”); esta vez no tienen éxito: el preso se fuga, ("me hago humo"); a pesar de la “alarma” que se dio.
“Se rompe loca mi anatomía / con el humor de los sobrevivientes / de un mudo con tu voz / de un ciego como yo... / Vencedores vencidos!”: El tipo está loco de alegría porque consiguió fugarse. A pesar de que otros presos no lo lograron, él sí. Es un "sobreviviente" a la represión de los guardias. Y obviamente, está contento por eso; aunque haya recibido en el medio, algunas lesiones o heridas, es decir, se le haya “roto la anatomía”.
“Leyendo diarios en un baño turco”: Ya se escapó, está en libertad, y lee los diarios para ver las noticias del motín y la fuga; pero se siente en un "baño turco" (suda de miedo ante el temor de que vuelvan a apresarlo).
“empañando Ray-Ban's, mascando un hueso”: Está escondido en algún aguantadero (asocia eso con esconderse atrás de anteojos oscuros marca Ray-Ban, en una metáfora de doble sentido, ya que también está refiriéndose a Rojas y sus anteojos oscuros, característicos en él), y mientras tanto está "mascando un hueso", es decir, está morfando alguna comida decente, en lugar de la comida vomitiva que le daban en la cárcel o donde quiera que sea que haya estado prisionero.
“tu perro, un perro cruel”: Asocia a los guardias de la cárcel, con perros feroces, crueles, y le pega un sablazo al poder político que lo tenía preso y quería asesinarlo.
“con la costumbre de no contentarse con los restos”: Los guardias son unos hijos de puta: no tienen bastante con los "restos" (o sea los presos que no pudieron fugarse, porque murieron en la represión), y entonces lo siguen persiguiendo y buscando encarnizadamente a él, que por eso tiene que mantenerse escondido.
“Ovejero que descansa en manto negro!”: Los guardianes son "perros", y los compara, por el negro de sus uniformes, con un pastor alemán manto negro. El guardia (perro) tiene que cuidar a sus ovejas (los presos); pero mientras el guardia descansa o se distrae, el preso se escapa.
“En este rollo de monos de polvo / hemos perdido el rastro unos minutos / un par de monos más (unos terrícolas) / Vencedores vencidos!": Los represores, la yuta, etc.; no lo pueden encontrar, le perdieron el rastro (“monos de polvo”), a pesar de que piden ayuda a alguien ("un par de monos más"), aludiendo a algún servicio de inteligencia, utilizado para capturar o recapturar presos políticos. Los represores recurren a un servicio de inteligencia del ejército (no de la marina o de la aeronáutica, ya que el Indio los rotula como "unos terrícolas", es decir, de las fuerzas armadas de tierra, del ejército); pero el chabón se les hizo perdiz, no lo encuentran por ningún lado.
“Buena Suerte! Y más que suerte! (sin alarma ...) / Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared / la tribu de mi calle. La banda de mi calle! “: Listo, por fin se terminó la pesadilla, ya está… No lo pudieron encontrar, y por eso, ahora está tranquilo. Tuvo mucha suerte (“buena suerte! y más que suerte!”) y va a poder gozar de su libertad, va a poder salir de la clandestinidad, a la calle, va a poder ver las pintadas en los muros, hechas por sus compañeros de causa ("que escribe en mi pared la tribu de mi calle”).


-Juan Carlos Serqueiros-

sábado, 26 de noviembre de 2011

LAS BANDERAS "DE MACHA"























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Recientemente, la legislatura de Tucumán dispuso que se adopte como bandera de la provincia una de igual configuración a la llamada “bandera de Macha”. Pero veamos, ¿de qué se trata eso de “la bandera de Macha”? Sigue habiendo misterios respecto de este tema y se han tejido a su alrededor una serie de mitos.
En primer lugar, no es "la" bandera sino las banderas; porque las encontradas "en Macha" (Bolivia, ex Alto Perú) son dos; no una.
En segundo lugar, puse "en Macha" así, entrecomillado; porque no fueron encontradas en Macha, sino en Titiri. Macha, que está en Potosí, es una especie de "cabecera departamental eclesiástica", es decir, un curato con una iglesia principal del cual dependen varias capillas, en una de las cuales -la ubicada en Titiri, a 3 leguas del campo de batalla de Ayohuma por el camino trazado, y a 11 kilómetros en línea recta- fueron encontradas las banderas en 1883. El párroco de esa capilla emprendió la tarea de limpiar los cuadros ubicados en el altar, y al descolgarlos, aparecieron las dos banderas, clavadas a la pared y ocultas tras ellos. Ambas eran trifranjas, una de color azul celeste-blanco-azul celeste; y la otra, aparentemente rojo-azul celeste-rojo.
Dos años después, en 1885, otro párroco notificó a su arzobispo sobre el hallazgo, y éste dispuso que las banderas fueran enviadas a la ciudad de Sucre. En 1896, el gobierno boliviano, a petición del gobierno argentino, entregó a nuestro país una de las banderas: la azul celeste-blanco-azul celeste, que actualmente se conserva en el Museo Histórico Nacional y que fuera restaurada en 2008, quedando la otra en el Museo Casa de la Libertad de Sucre.
De esta última (que es la erróneamente llamada bandera "de Macha"), se comprobó luego que sus colores no eran rojo-azul celeste-rojo, sino blanco-azul celeste-blanco; ya que el rojo correspondía a un sobrepaño, forro o funda que se había colocado sobre la tela original, que era blanca, y que presentaba manchas de sangre.
Mucho se ha especulado acerca de estas banderas, y asimismo, muchos mitos fueron cayendo. El primero es ese por el cual se consideraba que alguna de las dos se trataba supuestamente de la bandera que Belgrano izó en Rosario el 27 de febrero de 1812, lo cual obviamente no podía ser cierto, ya que como nos consta, el Triunvirato, a través de Rivadavia, desaprobó la iniciativa de Belgrano. Y además, éste luego fue a hacerse cargo del mando del Ejército del Perú sin haber recibido todavía por esa fecha la negativa de Rivadavia. Y como sabemos, las banderas no son una propiedad de los comandantes de los ejércitos sino de las guarniciones o regimientos; así que obviamente, Belgrano no iba a llevarse consigo la bandera de Rosario, la cual debe de haber quedado allí.
Lo único que se sabe sobre la bandera de Rosario es que fue confeccionada por María Catalina Echevarría de Vidal, con cuyo hermano, Vicente Anastasio; Belgrano tenía una antigua amistad. El general se alojó en Rosario en la casa de Vicente Anastasio y encargó a su hermana que hiciera la bandera.
También consta la comunicación que Belgrano elevara al Triunvirato el mismo 27 de febrero, en la cual dice: "Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional; espero que sea de la aprobación de V.E.".


Asimismo, y por tradición oral (ya que en su nota al Triunvirato no aclara el formato de la bandera ni cómo estaban distribuidos los colores), se cree que la bandera de Rosario era de dos franjas verticales; blanca la del lado del asta (o sea, el color principal) y azul celeste la otra. Lo más probable es que la bandera de Rosario haya quedado allí y que luego, una vez recibida la desaprobación del Triunvirato, haya sido destruida.
Acerca de la disposición de los colores y su distribución tenemos otro indicio: el de la bandera de Los Andes que a pedido de San Martín confeccionarían su esposa Remedios y otras damas de Mendoza, para hacerla jurar el 5 de enero de 1817,  la cual tenía el mismo formato que la de Belgrano (con más el agregado del escudo bordado sobre ella), seguramente por indicación de éste a San Martín en el tiempo que pasaron juntos a partir de la transmisión de la jefatura del Ejército del Norte, en la Posta de Yatasto primero, y después en Tucumán.
Sabemos también que Belgrano mandó exhibir la bandera en el cabildo de Jujuy el 25 de mayo de 1812, oportunidad en que la hizo bendecir por  el canónigo Gorriti y jurar por sus tropas, a consecuencia de lo cual recibiría una nueva desaprobación de Rivadavia, esta vez, con reprimenda incluida; a la cual Belgrano, dolido, respondió: "... la desharé para que no haya ni memoria de ella... si acaso me preguntan responderé que se reserva para el día de una gran victoria... y como ésta está muy lejos, todos la habrán olvidado".


Por lo tanto, en la batalla de Tucumán no hubo en el bando patriota bandera; pero Belgrano, exactamente un mes después, el 24 de octubre, ordenó la celebración religiosa por el Día de la Virgen de la Merced -que era el 24 de setiembre y no había podido festejarse a raíz de la batalla-, a la que había nombrado generala de su ejército, y sacó a relucir la bandera, que luego llevaría a Salta, batalla en la cual se daría el bautismo de fuego de la misma. 
Pero tampoco pudo ser la bandera de Salta ninguna de las dos halladas en Titiri, porque en el retrato que en 1815 Belgrano se hizo pintar en Londres por el artista francés François Casimir Carbonnier, puede apreciarse perfectamente que la bandera patriota de la batalla de Salta (particularmente, creo que la escena del cuadro corresponde a ese suceso bélico) es mitad blanca y mitad azul celeste, lo cual tiene que haber sido un detalle indicado personalmente por Belgrano a Carbonnier, o si no ¿de dónde iba a sacar éste la forma y los colores de la bandera? De manera que es altamente improbable que la utilizada en Salta tenga algo que ver con las de Titiri.
La creencia más difundida y aceptada (con la cual no concuerdo en todo; sólo en parte) es que esas banderas corresponden a las batallas de Vilcapugio y Ayohuma (1 de octubre de 1813 y 14 de noviembre de 1813 respectivamente) y que luego de esta última, Belgrano -o algún oficial-, en previsión de que pudieran tomarlas los realistas, las entregó al cura Juan de Dios Aranívar (sacerdote patriota) para que las ocultara en la capilla de Titiri. De los registros parroquiales se desprende que Aranívar inscribió los bautismos hasta los días de Ayohuma, después de lo cual pasó a hacerlo otro cura, signo inequívoco de que él se alejó de la región, presumiblemente siguiendo al ejército en su retirada. También el hecho de que una de las dos banderas (la que se conserva en Sucre) esté notoriamente manchada de sangre, pareciera indicar que quien la portaba participó de una lid en la cual resultó herido. 
Pero quedan cuestiones sin respuesta:
1) En una bandera bicolor de tres franjas, el color del medio es el considerado principal, entonces ¿por qué en una de ellas -la que está en el Museo Histórico Nacional- el blanco (color argentino, o sea el de la plata en heráldica) está en el medio; y en la otra (la que está en Sucre) es al revés? Chi lo sa...
2) El 26 de mayo de 1813 Belgrano informa desde Jujuy por nota al gobierno (Asamblea General Constituyente llamada del Año XIII), que "el día anterior (o sea el 25.05.1813) deseando este Cabildo (se refiere al de Jujuy) sacar una bandera, le franqueé una blanca en que mandé pintar las armas de la Soberana Asamblea General Constituyente que usa su sello". Esa a la que se refiere Belgrano en su carta, se conserva actualmente en el cabildo de Jujuy, de modo que por supuesto, no es ninguna de las dos halladas en Titiri. Queda en pie el interrogante de -suponiendo que las banderas de Titiri hayan estado efectivamente en Vilcapugio y Ayohuma o por lo menos en la última- en qué momento Belgrano, en plena campaña militar, decidió cambiar la bandera blanca con el escudo de la Asamblea; por otras azul celeste-blanco-azul celeste una y blanco-azul celeste-blanco la otra. La Asamblea no oficializó la bandera azul celeste y blanco (ni la utilizó en sus sesiones ni la izó en el fuerte de Buenos Aires), pero sí consintió en que se usara. Por ejemplo, el fiscal Agrelo, en su Autobiografía dice: "El año XIII se mandó quitar de todas partes la bandera española y se sustituyó de hecho por el nuevo escudo y la bandera azul celeste y blanco" (lo cual no es del todo cierto, porque en el fuerte de Buenos Aires siguió flameando la bandera española hasta el 22 de enero de 1815 en que Alvear la hizo arriar, pero sin poner ninguna otra). Y Gaspar de Vigodet, al mando de los realistas en Montevideo, le informaba el 14 de octubre de 1813 al ministro español en Río de Janeiro: "Los rebeldes de Buenos Aires han enarbolado un pabellón con dos listas azul celeste a las orillas y una blanca en el medio". De manera que es raro que siendo Belgrano tan cuidadoso de las formas, no haya cita alguna suya respecto de las banderas halladas en Titiri, si es que éstas realmente correspondían a su ejército en campaña al Alto Perú.

3) Belgrano, en una proclama a los pueblos altoperuanos, comunicó que la bandera del ejército la entregaría a San Martín. Y asimismo, en carta a éste, aludió a dicha circunstancia.
Hay un libro escrito por un historiador militar, el coronel Juan Beverina: La titulada bandera de Ayohuma, en el cual este autor expone su tesis de que las banderas de Titiri no corresponden a las utilizadas por el ejército de Belgrano en la campaña al Alto Perú. Lamentablemente, no me ha sido posible encontrarlo, como para saber en qué basaba su afirmación.
Mi interpretación particular es que las banderas halladas en la capilla de Titiri, podrían haber correspondido al Ejército Auxiliar del Perú, pero a algún regimiento en particular, es decir, sin que necesariamente hayan sido la enseña principal; la cual Belgrano entregó a San Martín luego de traspasarle el mando. 

El prócer deseaba fervientemente la independencia y tuvo que lidiar siempre con gobiernos que daban marchas y contramarchas, viéndose así obligado a esconder las banderas que iba ordenando confeccionar. Ni el Primer Triunvirato ni el Segundo ni la Asamblea declararon la independencia, de modo tal que Belgrano tuvo que ir adecuando sus impulsos patrióticos hasta el punto en que se lo toleraran los sucesivos gobiernos.
Pero es nada más que mi opinión personal, por lo menos; hasta que aparezcan más datos y documentos, si ello alguna vez sucede. 
Ojalá así sea.

-Juan Carlos Serqueiros-

GUALICHO


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Gualicho
(Beilinson - Solari - Bucciarelli)

El "zumba" se colgó
del bondi a Finisterre
rajando del amor
detrás de un beso nuevo
Con lo que cuesta armar un full
armar algún puto full
y jugarlo en este paño, Dios!
Gualicho de olvidar
apretado en las manos
Las despedidas son
esos dolores dulces.
Con lo que cuesta armar un full
armar algún puto full
y jugarlo en este paño, Dios!
Caldos de Venus que
son como agua bendita
y un par de rounds de amor
con la tele encendida.
Gualicho de olvidar!

El título alude a un talismán o amuleto usado para conseguir algo que se anhela fervientemente. 
Gualicho es un vocablo indio -en realidad se escribe walichú, en lengua pampa- para designar al dios del mal; y después con el correr del tiempo, su acepción fue cambiando y se aplicó el término a cualquier hechizo, conjuro o talismán que podía servir tanto para cosas buenas como para cosas malas. Podía servir, por ejemplo, para evitar la muerte en un combate, para que una mujer "atrape" a un hombre ("la mina esa lo engualichó", se decía popularmente), etc. 
En este caso puntual, el Indio se refiere a un chabón que, engualichado por una fémina que se le cruzó en una relación extra matrimonial, extra pareja; necesita, anhela un gualicho que sirva para que consiga olvidar el amor por una mujer (su esposa, su pareja) y todo lo que ese amor significó para el tipo.
En las dos primeras frases, “el ‘zumba’ se colgó / del bondi a Finisterre” ,el tipo toma de apuro, de una, en un arranque súbito (se "colgó del bondi"); una decisión desesperada: la de mandarse mudar cuanto más lejos mejor; a un sitio remoto e ignoto que designa como Finisterre. Finisterre (finis terrae) era en la antigüedad, el confín de la Tierra, el Fin del Mundo conocido en ese entonces. Para los antiguos romanos, en el faro situado en el Cabo de Finisterre, en la costa de Galicia, terminaba la Tierra y más allá estaba lo desconocido, el Arcano.
El Indio al protagonista de la canción lo tilda de "zumba", que en lunfardo quiere decir testaferro, alguien que tiene a su nombre lo que en realidad es propiedad de otro (probablemente esté aludiendo a que el tipo tiene un papeo interesante, cierta posición económica ganada a través de su laburo, como si se tratara de algún gerente o director de una empresa importante digamos; o si queremos mirarlo por el lado de lo marginal, vendría a ser alguien que se encarga de una actividad delictiva, pero obedeciendo los planes y dictados de un tercero). Pero también en lunfardo se aplica lo de "zumba" a alguien que está con una gran paliza encima o muy drogado; así que el Indio le pone lo de "zumba" en el sentido de su profesión, de su medio de vida, y también de que el tipito viene muy golpeado por la vida en un sentido existencial: llegó a un punto en el que está harto y con unas tremendas ganas de mandar todo al carajo, pero a la vez; con muchísimo miedo de tomar una decisión incorrecta para el rumbo de su vida. Lo de “rajando del amor / detrás de un beso nuevo”, significa que "huye" de la mujer que ama en lo formal y en lo cotidiano, o sea, su pareja (“rajando del amor”); y se va detrás de una aventura, de un "beso nuevo"; y por supuesto, no sabe cómo le va a ir a partir de esa decisión que adopta...
“Con lo que cuesta armar un full / armar algún puto full / y jugarlo en este paño, Dios!”: Un full es una figura del juego de naipes de póker, que consiste en tener dos cartas iguales entre sí, y las tres restantes también iguales entre sí. No es la jugada más alta, pero sí una de las más altas (por encima del full están el póker, la escalera y la escalera real, que es lo máximo). Con esa metáfora se refiere a que el tipo tiene una pareja conformada -la jermu y él, o sea, dos "cartas iguales"- y tres hijos -las otras tres cartas iguales entre sí- ("con lo que cuesta armar un full"), y consiguió cierto nivel, cierto status. No está en la cúspide de todo; pero sí llegó bastante alto en la vida ("este paño"). Y con lo que le costó llegar a esa posición, tiene miedo de estar mandándose una terrible cagada, abandonando todo.
“Gualicho de olvidar / apretado en las manos”: Quiere vencer sus propias prevenciones, jugársela y rajarse "tras el beso nuevo", encomendándose, con la ayuda de su gualicho, a la posibilidad de olvidar todo lo que deja atrás.
“Las despedidas son / esos dolores dulces”: Si bien experimenta dolor por dejar todo, también tiene expectativas de que superada esa sensación de tristeza, de dolor; pueda esperarlo algo mejor. De esa manera, una despedida que en principio es un "dolor"; se convertirá en algo “dulce” después.
“Caldos de Venus que / son como agua bendita / y un par de rounds de amor / con la tele encendida": En la rutina tediosa en que se había convertido su vida matrimonial, “soportar” la relación sexual con su mujer sólo le era posible tomándose un “caldo de Venus” (en triple alusión: a la mitológica diosa del amor sensual, erótico; al "monte de Venus", o sea el pubis femenino; y al canal televisivo porno Venus). Y precisamente, las pelis del canal Venus son las que lo “motivan” a la hora de tener que echarse un par de polvos con su jermu (“un par de rounds de amor”).
“Puede ser chaparrón / pero también tormenta”: La mina con la cual se raja a “Finisterre”, el “beso nuevo” tras el cual se va, la aventura a la que se juega, puede ser algo pasajero (un "chaparrón"); pero también puede ser algo trascendente, que lo dé vuelta, que lo cambie, es decir, puede ser una "tormenta". Obviamente él espera que sea lo segundo. Y paralelamente, la pena y el resquemor que lo agobian por dejar todo atrás, puede ser un "chaparrón"; pero también una "tormenta" que lo afecte definitivamente, para siempre. Y por supuesto, él se juega a que se dé lo primero.
“No quiero verte más! / Será así mi ceguera?”: No quiere ver más a su pareja, a la mujer que va a abandonar; así como tampoco quiere seguir con la vida que llevó hasta ese momento. Pero se pregunta si no se estará mandando un terrible moco, si no estará ciego abandonando todo.
“Gualicho de olvidar!”: Y bueno, ya está: superó todas sus dudas y temores por lo que le espera en adelante y tomó una decisión: se va. Y se encomienda a la efectividad de su gualicho para lograr el olvido de todo lo que deja atrás.


viernes, 25 de noviembre de 2011

DIVINA T.V. FÜHRER























Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Bueno, hoy elegí meterme en honduras y referirme al 5º track de Oktubre, un tema que se las trae: Divina T.V. führer.



Oktubre es un disco conceptual, y verdaderamente conceptual, esto es, no conceptual porque trate de la misma temática en todas las letras de las canciones que lo componen; sino conceptual en tanto lo que transmite. Es un disco para homenajear a todas las revoluciones del mundo en la rusa de octubre de 1917, pero como no lo hace desde una posición ideológica ni partidaria; esa no dependencia de lo dogmático, le permite a Solari incursionar en asuntos tangencialmente vinculados.
Precisamente por ello, puede incluir en Oktubre un tema que, si bien no está concatenado directamente con la revolución rusa de octubre de 1917; sí lo está en cierto modo, ya que Divina T.V. Führer es una viñeta sobre el totalitarismo: la revolución rusa, iniciada bajo los auspicios de la hermandad proletaria mundial, degeneraría luego en el totalitarismo stalinista, y como el Indio es un gourmet exquisito tanto en lo gastronómico como en lo intelectual; ¿qué mejor que lo orwelliano a la hora de hablar de totalitarismos? 
La letra dice:

¡Me estoy por ahogar!
¡Me voy a pique! ¡Glu-glu!
¡Me está por hundir mi fiel fantasma Bu-Buuu!
Si no me protege el empleado mayor
(que proyecta todo el tiempo mi televisor)
seré promovido para Navidad
¿Cómo no se nos ocurrió?
Voy a exagerar, mi fiebre no es tan alta
Esta es la cita peor (es una cita a ciegas)
¡Al planeta un bombazo le vamos a dar!
(Para que no nos moleste nunca, nunca más)
Seré promovido para Navidad
¿Cómo no se nos ocurrió?
¿No vas a esperar que enfríen a tu amigo?
si ya conocés la forma novedosa
¡Divina TV Führer mi amor!
(donde quiera que vaya, Eveready estará...)
Seré promovido para Navidad
¿Cómo no se nos ocurrió?

“A la mulita hay que agarrarla por la cabeza y no por el rabo”, decía Juan Manuel de Rosas  y tenía razón. Y es justamente eso lo que hay que hacer a la hora de interpretar la lírica solariana: agarrarla por la cabeza, es decir, por el título. En él, el Indio hace aparecer a la televisión como “dirigiendo” las mentes de la gente, manipulando la información, deformándola y orientando los gustos y preferencias de la sociedad hacia donde convenga a los intereses del orden sistémico que ejerce el poder. En ese contexto, la asimila con la figura de un führer (en lengua alemana, un “conductor”, un “salvador”, un líder mesiánico que guía al pueblo germano hacia un destino de grandeza y preeminencia a las cuales cree tener derecho por un supuesto pasado de míticas glorias). El Indio le pone “divina” aludiendo metafóricamente a que el poder de la televisión es comparable a un poder divino, es decir; emanado de Dios; tal cual también lo es el poder del führer, quien por “disposición divina” producirá el “milagro”, conducirá al pueblo alemán a su “destino de gloria inmortal”.
Toda la letra es una alusión poética a la obra literaria más difundida de George Orwell: su genial novela 1984; una feroz crítica al totalitarismo en la cual nos da la descripción aterradora de la vida de los ciudadanos que gimen bajo el yugo de un megaestado totalitario en una nación que denomina Oceanía.

El estado está simbolizado en la novela de Orwell en un personaje: The Big Brother, El Gran Hermano que todo lo vigila y controla a través de la tecnología de las telepantallas, las cuales no solamente son capaces de captar imágenes de modo de vigilar a la población; sino también de emitirlas, con lo cual el estado simbolizado en el Gran Hermano, proyecta constantemente propaganda del Partido sobre la población, publicidad con la cual ocupa las mentes de los ciudadanos.
En la primera estrofa, describe el estado de ánimo de alguien de nuestra propia sociedad, alguien que está hastiado, abatido, harto (“me estoy por ahogar!... me voy a pique… me está por hundir… Glu-glu”); comparándolo con el de Winston Smith, el personaje de la novela de Orwell que va a enfrentarse al orden de cosas establecido por el Partido, al Gran Hermano (“el empleado mayor”, asimilando al ejecutivo principal, el presidente o gerente general -o como se le dice ahora: el CEO- de una cadena televisiva; con el Hermano Mayor de la novela 1984, que es para Winston el “fantasma” que más miedo le infunde -“Bu-Buuu!” escribe el Indio como onomatopeya del ruido con que imaginariamente nos espanta un fantasma).
Solari dice “si no me protege" en un sentido claramente irónico. porque en la novela de Orwell el Gran Hermano “protege” a todos, y si tortura a alguien ferozmente -como lo hará con Winston- es para “protegerlo” de sus “malos pensamientos”, para “redimirlo” de ellos. Lo tortura “por su bien”, es decir, para “protegerlo” de la libertad a la que aspira y que es -esa ansia libertaria- la que lo va a hundir, a “mandarlo a pique” (“glu glu”, escribe el Indio como onomatopeya de estar hundido, tragando agua). A través de esa tortura a que someterá a Winston, el Gran Hermano logrará “reasimilarlo” para el Partido, lo “salvará” de ser “vaporizado”, es decir, muerto, desaparecido. Y compara a la T.V. con las telepantallas a través de las cuales el Gran Hermano vigila y controla a la población en la novela 1984 (“que proyecta todo el tiempo mi televisor”).

Lo de “seré promovido para Navidad ¿Cómo no se nos ocurrió?” es una frase mordaz del Indio, que repetirá como una muletilla a lo largo de toda la letra. Se refiere a que si logra evitar que el Gran Hermano lo “proteja” -es decir, que lo torture ferozmente- conseguirá la libertad (compara la libertad con un ascenso obtenido en el trabajo: antes de la globalización y la consiguiente caducidad de la legislación laboral en los países periféricos como el nuestro, es decir cuando aún existía cierta estabilidad laboral para la gente y leyes que la protegían; era una costumbre oficinesca anunciar los ascensos y promociones en la última semana del año, la semana previa a Año Nuevo, es decir; la de Navidad. Si uno tenía esa suerte; el jefe lo llamaba y le anunciaba que iba a obtener un ascenso, y el consiguiente aumento de sueldo). Pero la frase encierra a la vez una significación muy personal para Solari; ya que con ella también se está refiriendo a una circunstancia coyuntural suya, propia: para la fecha en que se grabó Oktubre, había renunciado definitivamente a su trabajo estable (secretario en un hogar de niños: el Hogar Falcón); con lo cual estaba jugándose su propia suerte en lo económico en un futuro inmediato, a lo bien o mal que pudiera irles a los Redondos con el disco. Él, lógicamente tenía las mejores esperanzas de que les vaya bien y el disco se vendiera masivamente, lo cual esperaba que ocurriera cerca de fin de año (Oktubre fue lanzado precisamente en el mes de octubre de 1986, por lo cual el Indio aguardaba tener para Navidad un pantallazo claro de cómo le iba a ir con ese proyecto).
Con lo de “voy a exagerar, mi fiebre no es tan alta” se está refiriendo a un pasaje en particular de la novela de Orwell: Winston asiste a una sesión obligatoria del Partido: los “dos minutos de odio”, en la cual todos los ciudadanos de Oceanía debían obligatoriamente contemplar colectivamente reunidos ante una telepantalla durante dos minutos diarios, imágenes proyectadas de Emmanuel Goldstein, el archienemigo del Partido, y tenían que abuchearlo e insultarlo, y a la vez proclamar a gritos su incondicional adhesión hacia el Gran Hermano. En una de esas sesiones, Winston cree percibir que un alto funcionario del Partido, O´Brien, le hace un guiño con el cual quiere significarle que él también es enemigo del Gran Hermano, que está en contra del Partido y hastiado de él al igual que Winston (todo eso en la imaginación de éste). De allí lo de “voy a exagerar, mi fiebre no es tan alta”, refiriéndose a que Winston piensa que después de todo, no está tan loco como él mismo suponía; cree que encontró en O'Brien a un aliado, a alguien que odia al Gran Hermano tanto como él.
La frase “esta es la cita peor (es una cita a ciegas)” sintetiza otro pasaje de la novela: Winston ve cada vez más a menudo a una persona que trabaja con él en el Miniver -el Ministerio de la Verdad en la novela de Orwell-: Julia. Al principio, Winston desconfía de Julia, le parece que ella es una espía del Partido y que lo va a delatar al Gran Hermano; pero un día se cruzan en un pasillo, Julia tropieza y se cae, Winston la ayuda a levantarse y ella le desliza un papel en la mano en el cual está escrito “Te amo” (en una actitud claramente “subversiva” hacia el Partido, ya que en Oceanía el amor está prohibido; el único amor permitido y alentado, es el que todos deben obligatoriamente sentir hacia el Gran Hermano). A partir de ese incidente, convienen en encontrarse fuera del alcance de las telepantallas, para que el Partido no los detecte en esa actitud “subversiva”. Pero Winston no está seguro respecto a Julia; tiene dudas, tiene temores, sigue pensando aterrado en la posibilidad de que Julia lo traicione; por eso el Indio escribe lo de “esta es la cita peor (es una cita a ciegas)”.
Luego tenemos lo de “¡Al planeta un bombazo le vamos a dar! (Para que no nos moleste nunca, nunca más)”. Acá se refiere a otra parte de la novela, en la cual Orwell describe detalladamente la organización del megaestado totalitario, que es omnipresente. Lo pinta como una organización burocrática dividida en 4 ministerios: el Ministerio del Amor, al que llama Miniamor y que se encarga de todo lo relativo a mantener la ley y el orden; el Ministerio de la Verdad (en el que trabajan Winston y Julia), al que llama Miniver, que se encarga de controlar todo lo relativo a la información, la cultura y las artes; el Ministerio de la Abundancia, al que llama Miniabu, que se encarga de los asuntos económicos; y el ministerio principal: el Ministerio de la Paz, al que llama Minipaz y que se encarga de los asuntos militares y de guerra (nótese la genial ironía de Orwell, que “bautiza” Ministerio de la Paz... ¡al que hace la guerra!). En la novela, la nación imaginada por Orwell como regida por un megaestado totalitario, se llama Oceanía (que es Inglaterra), y comparte el planeta con otros dos megaestados: Eurasia (que es el resto de Europa y la parte de Asia que estaba bajo la influencia de la URSS), y Asia Oriental (que es el Oriente propiamente dicho, es decir China, Japón, etc.); con los cuales Oceanía está en una suerte de guerra permanente por el dominio del mundo. De allí eso de “¡Al planeta un bombazo le vamos a dar!” aludiendo a la guerra contra los otros dos megaestados en que se embarca Oceanía.
Luego viene la síntesis de otro pasaje del libro; uno en el cual Winston es detenido por la Policía del Pensamiento, la cual lo encierra en una celda del Ministerio del Amor. Allí, se entera de que también apresaron a Parsons, un vecino suyo denunciado al Partido por su propia hija por ser un “crimental”, o sea; en el idioma “ingsoc” (inglés-socialismo) que imagina Orwell en su novela se habla en Oceanía, Parsons es para el Partido un criminal que comete un “delito de la mente”, y por eso es un crimental. De allí lo de “¿No vas a esperar a que enfríen a tu amigo?”, que es una pregunta que en la imaginación del Indio, Winston prisionero en su celda le hace a O´Brien que lo va a torturar salvajemente, refiriéndose con lo de “tu amigo” a que Parsons era un individuo acérrimamente fiel al Partido, y sin embargo lo detienen lo mismo y van a “vaporizarlo”, es decir lo van a matar y desaparecer.
Con lo de “si ya conocés la forma novedosa”; a través de esta frase, O´Brien le responde a Winston su pregunta respecto de qué van a hacer con él. Es como que le está diciendo “ya sabés lo que te espera”, que no es otra cosa que torturas horribles a las que será sometido; y sobre todo, lo que más pavor le infunde a Winston: La “Celda 101”, que es el castigo peor que una persona pueda jamás imaginar, y que no es para todos lo mismo, ya que varía en función del miedo más recónditamente oculto que cada individuo tenga en su mente. En el caso de Winston, su miedo peor es una fobia a las ratas, por lo cual O´Brien, luego de golpearlo y torturarlo ferozmente con descargas eléctricas, le dice que en la Celda 101 será sometido al castigo de que las ratas le devoren la cara. Esa, la Celda 101 es la “forma novedosa” que tiene el Partido para “curar y reabsorber” a quienes cometen el “delito” de pensar en la libertad, oponiéndose al Gran Hermano.
Ahora llegamos a lo de “¡Divina TV Führer mi amor! (donde quiera que vaya, Eveready estará...)”. Con esto, el Indio cierra el esbozo de la situación que pinta en la letra: La televisión es el orden que emana de lo “divino”, es el “fürher” que nos llevará a la Felicidad, la Verdad y la Libertad; asimilando ese concepto con un Winston ya “curado” por el Partido, “reabsorbido” para el sistema -la novela de Orwell termina con Winston en libertad; pero claro: una libertad... aparente. O'Brien lo libera luego de que Winston le rogara que el castigo de la Celda 101, consistente en que las ratas le devoren la cara, no se lo apliquen a él; sino a Julia. La “moraleja”, es que tan omnipotente es el sistema (el Partido), que no hay nada por encima de él; por eso Winston pide que le apliquen al ser que más ama sobre la tierra el castigo antes de tener que sufrirlo él. O sea, antepone al amor que cree sentir por Julia; el amor y la lealtad hacia el Gran Hermano. En ese instante O´Brien comprende que Winston ya está “curado”, es decir, ya no representa un peligro para el sistema, y por eso lo “libera”. "Donde quiera que vaya Eveready siempre estará" era una famosa propaganda de las pilas marca Eveready, abundantemente difundida en la tele. En este caso el Indio utiliza esa publicidad, asimilándola a la presencia inevitable del Gran Hermano: donde quiera que vaya Winston, ahí estará presente el Gran Hermano; The Big Brother es omnipresente al igual que las pilas marca Eveready. Pero Solari, en su genialidad, hace una pequeña “trampita”: a la propaganda de Eveready le quita la palabra “siempre”; en la letra no la incluye. Está mandando simbólicamente un mensaje esperanzador; a pesar de lo crudo y pesimista de la temática de la novela de Orwell: al quitar “siempre”, está a la vez significando que hay una luz de esperanza para la Libertad: la de que no “siempre” haya un Gran Hermano.
La letra termina con esa muletilla de “Seré promovido para Navidad ¿Cómo no se nos ocurrió?”, y hay una razón para que así sea: La novela de Orwell concluye con un Winston que es finalmente “promovido” por el Partido: el tipo medita sobre el amor incondicional que siente hacia el Gran Hermano, lo cual no es por cierto un mensaje esperanzador, al contrario; es un final triste, claramente pesimista, en contraposición a la lucecita de esperanza que antes dejó latente el Indio con la supresión de la palabra “siempre” en la frase alusiva a la propaganda de las pilas Eveready.

Enlace a la canción en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=QIfZ-6II7RM

-Juan Carlos Serqueiros-

TOXI-TAXI























Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Toxi-taxi
(Beilinson - Solari)

Te tenemos allí
abandonado allí
preso como un animal
(como un animal feroz)
Así las cosas, la fiera más fiera
¿dónde está?
El toxi-taxi viene y va
y tu sombra va detrás
de hordas de notables
con los secretos para hacer
un negocio tan pequeño
y simple como vos.
Un toque por si las moscas van
y otro toque por si vas detrás
Ya no hay tiempos de lamentos
¡Ya no hay más!
Un sueño con Luis María
muerto cuando me decía:
"Cada día veo menos
cada día veo menos,
cada día veo menos, creo, menos mal".

"Toxi-taxi" es un tema que Solari dedicó a la memoria de Luis María Canosa, en el que pinta las circunstancias que llevaron a su prisión y muerte.
Luis María era un amigo de juventud del Indio, un pibe que era rugbier e integraba un grupo de rock de La Plata que se llamaba "Dulcemembriyo". Inclusive, una noche, durante uno de los famosos lozanazos, subió a tocar con los Redondos. Solari lo recuerda como "un chico rubio, angelical, de facciones muy delicadas y pelo largo".


Parece que Luis María era muy afecto a las drogas, y eso se agravó durante un viaje a Europa que hizo en compañía de Federico Moura. Al regreso, estaba tan mal, que lo internaron en una clínica psiquiátrica y le hicieron tratamiento de electroshocks, con lo cual quedó peor que antes (una historia muy parecida a la de Tanguito, digamos). Cuando salió de la clínica, se casó con una chica que se llamaba Claudia y se fueron a vivir a Buenos Aires, y ahí el Indio le perdió el rastro; hasta que tiempo después, se enteró de que Luis María y su mujer habían caído presos, que a él lo habían mandado a Devoto y que allí murió durante un motín que fue brutalmente reprimido por los guardias. Se trataba del tristemente célebre "motín de los colchones", acaecido en el penal de Devoto el 14 de Marzo de 1978.
Años después, en el primer disco de su etapa post Redondos, El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel), el Indio volverá a recordar a su amigo Luis María Canosa en el tema "Pabellón Séptimo".
Lo que ilustra Solari en la letra de "Toxi-taxi" es la causa que entre la yuta y la maldita in-justicia argentina, armaron en contra de Luis María y su mujer, Claudia. En La Plata se hablaba mucho sobre la existencia de una poderosa red de narcotraficantes, y la cana sabía quiénes la integraban: una serie de notabilísimos personajes de mucho dinero y poder, pero los polis les tenían tal cagazo a los tipos esos, que no tuvieron mejor idea de querer "calmar las fieras" encanando con bombos y platillos a un par de perejiles como para engatusar a la gilada, y ese par de perejiles tuvieron la desgracia de ser Luis María y su mujer, cuyo único "delito" era ser drogadictos y que por supuesto, no tenían un carajo que ver con la "poderosísima red de narcotraficantes" con la que tanto se cacareaba. En principio, la yuta les dijo que la cosa "iba a ser un par de días nomás", "hasta que se aplacaran los ánimos"; pero pasó el tiempo, se complicaron las cosas, y a Luis María lo mandaron preso a Devoto y ahí murió asfixiado por el humo en esa circunstancia trágica del "motín de los colchones del Pabellón Séptimo".
Al margen de la tragedia y la causa amañada por la yuta; la canción se vincula a una anécdota que aconteció en torno a un preso famoso: Hugo (a) "La Garza" Sosa Aguirre, uno de los integrantes de la banda del Gordo Valor; que juraba y perjuraba que las causas en su contra eran amañadas y que si bien había tomado parte en asaltos; esos asaltos eran orquestados en complicidad con la policía, quien era la que les pasaba los datos a los chorros y "liberaba la zona", llevándose la mayor parte del botín. Tan conmovedoramente convincente fue el alegato de La Garza Sosa, que un periodista se solidarizó con él y le mandó una carta a la cárcel en donde estaba preso, en la cual le escribía que creía en él, que le parecía injusto que estuviera preso mientras estaban libres los banqueros que habían cagado a medio mundo, le mandaba su afecto, y a continuación le transcribía la letra de "Toxi-taxi" de los Redondos. La Garza, al leer la letra, comprendió en el acto la similitud que había entre el caso que habían armado en contra de Luis María Canosa, y el suyo propio; y de ahí en más se hizo fana de los Redondos, les enseñó las letras a los otros presos y se dedicó a hacer "proselitismo ricotero" en toda la prisión, a través de lo cual muchos de esos presos entendieron que los Redondos referencian en su música las injusticias, los atropellos y abusos del sistema.
Sobre el título no hay mucho para hablar, es simplemente una metáfora del Indio para referirse al tráfico, venta y distribución urbana de drogas. Así como un taxi va y viene de muchos lugares; el narcotráfico actúa impunemente, muchas veces con la complicidad o la vista gorda -o, como en este caso, echándole a la culpa a inocentes- de la yuta. Y en ese contexto, lo de “toxi-taxi” también alude a los patrulleros de la División Toxicomanía.
“Te tenemos allí / abandonado allí / preso como un animal / (como un animal feroz)”: El Indio habla en primera persona, como si fuera el juez, el comisario o el fiscal o algún otro hdp por el estilo, dirigiéndose al preso (Luis María). Lo acusa injustamente de ser el el responsable de la "poderosísima red de narcotraficantes"; cuando en realidad, era sólo un consumidor.
“Así las cosas, la fiera más fiera / ¿dónde está?": Acá el Indio se dirige al sistema, lo increpa, lo denuncia: le pregunta al juez, al fiscal, a la yuta, dónde están los verdaderos responsables, "la fiera más fiera".
“El toxi-taxi viene y va / y tu sombra va detrás / de hordas de notables / con los secretos para hacer / un negocio tan pequeño / y simple como vos”: Se dirige a Luis María, un poco relatando lo sucedido: el narcotráfico sigue actuando ("el toxi-taxi viene y va") impunemente, encubiertos los verdaderos responsables ("hordas de notables"), que zafan y siguen haciendo su negocio merced a la complicidad de la policía; que le echa la culpa a un simple y pequeño consumidor (“negocio tan pequeño y simple”); mientras los verdaderos delincuentes siguen traficando como si nada.
“Un toque por si las moscas van / y otro toque por si vas detrás”: Ahora es el yuta, hablándole a Luis María. Le dice que lo va a tener preso "un toque" nomás, unos pocos días "por si las moscas", digamos, como para "calmar los ánimos", y después "otro toque", otros pocos días más, mientras averiguan bien los antecedentes de Luis María para estar seguros los canas de que él no tenga nada que ver con la red de narcotraficantes, que no sea un cómplice principal ("por si vas detrás").
“Ya no hay tiempos de lamentos / ¡Ya no hay más!”: Ahora es el Indio quien increpa al sistema. Les dice que lo que hicieron, la tremenda injusticia que cometieron, no tiene arreglo posible ("ya no hay tiempo de lamentos"), ya es tarde para todo ("¡Ya no hay más!"); porque lamentablemente, a quien le echaron caprichosamente la culpa (Luis María), murió en la cárcel.
“Un sueño con Luis María / muerto cuando me decía: ‘Cada día veo menos / cada día veo menos, / cada día veo menos, creo, menos mal’”: Cuando el Indio escribió esta letra (1991), Luis María hacía mucho tiempo (trece años) que había fallecido en el motín de los colchones (1978). Imagina a su amigo muerto diciéndole en un sueño: "cada día veo menos, creo, menos mal". Puede estar aludiendo con esa metáfora a un consuelo, como si estuviera consolándose pensando que en cierta manera fue mejor que Luis María muriese, a sufrir ese calvario de estar preso. O quizá use esa metáfora para referirse a que "cada día veía menos" en el sentido de que cada vez se agravaba más lo injusto de su situación. O tal vez aluda a que Luis María estaba como "ido" de la realidad, debido a las drogas. En fin, sólo el Indio sabrá qué sentido quiso darle a esa metáfora...



jueves, 24 de noviembre de 2011

SOS Y S.O.S.


































SOS Y S.O.S.
    
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Sos
Melodía que Bach no concibió
Secreta dama que Leonardo no pintó
Fábula que Esopo no contó
Tragedia que Shakespeare no escribió
Pensamiento que Hegel no hilvanó
Patria que Marechal no versó


Sos
Lo que me ilusionó
Lo que me desveló
Lo que me redimió
Lo que me convenció
Lo que me sanó

Lo que me escuchó

Sos
Todo

S.O.S.

Inefable estrella que no alcanzaré
Diosa por la que 
Cruzada no emprenderé
Ternura que jamás obtendré
Hoguera que no me quemará
Hambre que no saciaré
Sed que me abrasará


S.O.S.
Ángel que no me guardará
Estela que no seguiré
Puerto al que no arribaré
Paz que nunca lograré

Sueño del que no despertaré
Fuego fatuo que nadie verá

S.O.S.
Vacío


-Juan Carlos Serqueiros-