miércoles, 15 de junio de 2022

ME ACUERDO DE VOS































ME ACUERDO DE VOS
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

La visita a una bodega
Sobre una barrica dos copas
El rubí de una botella
Y el vino que nos escancian
¿Cuántos años transcurrieron
Desde aquello que una vez fuimos?
¿Fueron diez? ¿Acaso quince?
No lo sé, no lo recuerdo
Pero me acuerdo de vos
De tu figura bajando al muelle
De Olivos y de un velero
Al sol de un verano ardiente

Me alegra saber de vos
Resulta grato este reencuentro
Vos una mujer exitosa
Y yo…
Que sigo siendo mis sueños
Una promesa sin concretar
O quizá un experto en defraudar
Y vos inmersa en la hermosura
De tu feliz realidad
Mejor no hacernos preguntas...
Chocá la copa y brindemos
Por el tibio manto de la amistad

Fue bueno volver a verte
Pero corazón… ¿sabés?
En un rato
Cuando volvamos al hotel
Vos a tu habitación
Y yo a la mía
Nunca fueron buenas
Las segundas partes
Hagamos que el pasado
Sea pasado y nada más
Una avenida luminosa
Cuando se vuelve a transitar
Puede hacerse callejón sombrío
Entonces seamos amigos...
Es mejor el fuego olvidar.


-Juan Carlos Serqueiros-




lunes, 13 de junio de 2022

LOS ESPECTROS




















LOS ESPECTROS
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Martes 10.05.2011, 4:53 a. m.

Es alta noche y me invaden
Los espectros en bandada
Que habitan en las espesas
Tinieblas de mi ignorancia.
Mi angustia por no saber
Mi pudor de preguntar…
Son las cadenas que arrastran
¡Y me vuelven a acosar!

Adquiriendo formas de abrazos
De caricias y de sexo
Van presumiendo, se burlan
Se arrogan el privilegio
De ser dueños de tus besos
Y señores de tu cama...
Y yo inerme contra ellos
¡Sin atinar a nada!

Y en esa agonía de espanto
Encadenado a la sinrazón
Implacables los espectros
Taladraban mi corazón.

Martes 10.05.2011, 6:32 a.m.

Más… llegó el alba y el arrullo
Confortante de tu voz
Me sustrajo a la tortura
De esa horrible maldición.

Martes 10.05.2011, 8:29 a. m.

Son las notas amorosas
De tu inefable canción
(Un bálsamo para mi alma
Transida por la aflicción)
Las que ahuyentan los espectros
Con la luz de tu corazón
Y me alejan de la bruma
Cancelando (¡al fin!) mi dolor.

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Sergio Diaz, "Ghosts", ilustración, contemporáneo.

viernes, 10 de junio de 2022

ALEJANDRA PIZARNIK



Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Una noche sexual es agonía, es muerte y es la única felicidad. (Alejandra Pizarnik, Diarios)

Parece mentira, pero es (lastimosamente) verdad, que muy poco conocemos acerca de quien fue una de nuestras poetisas y prosistas más destacadas: Alejandra Pizarnik (n. Avellaneda, 29.04.1936 – m. Buenos Aires, 25.09.1972).
Quiero decir, más allá de lo-que-todo-el-mudo-sabe (y aquí, mi querido amigo, por favor lea ese sabe como si estuviese entrecomillado): que se suicidó (luego de dos intentos fallidos) a los 36 años mandando a bodega nada menos que 50 pastillas de secobarbital, que tuvo una adolescencia sexualmente promiscua, incluyendo –en sus propias palabras- “grandes orgías y disipaciones” (¿oníricas o reales?, chi lo sa), que su sexualidad la ejercía tanto con hombres como con mujeres, que solía evidenciarse como exultante de felicidad y también como caída en la más profunda sima de la depresión, que tomaba pastillas para todo, incluidos ansiolíticos, barbitúricos y anfetaminas, que fumaba como una chimenea y consumía cantidades industriales de alcohol, que tenía obsesión con la relación sexo-violencia-muerte, que leía con fruición a –entre otros muchos- Sade, Baudelaire, Vallejo y Rimbaud, y que era la suya una “personalidad muy compleja” (¿no lo es la de todos, acaso?). Pero bueh...
Vea, estimado lector, no me propongo hartarlo haciendo aquí su biografía (cosa imposible en un artículo, por otra parte), pero si le interesa y quiere, lea Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito (Lumen, 2021), de Cristina Piña y Patricia Venti.



Pero más allá de ese libro excelente (el más completo que se ha publicado sobre la vida de la poetisa); si usted realmente desea conocerla, aprehenderla, entonces empatice con ella, y además de la biografía; lea a la mismísima Alejandra en sus obras publicadas (también por la editorial Lumen): Poesía completa, Prosa completa y Diarios.





Por mi parte, me limitaré en este breve opúsculo a transcribir, a continuación, tres pasajes extraídos de Diarios:

20 de mayo, domingo

Enamorada de nada, de nadie. Tristeza estúpida, distracción, miedo, ausencias. Me llevan y me traen. Dificultades respiratorias. Sueño y fatiga e imposibilidad de dormir. Nada de ganas de morir sino por el contrario una gran excitación. Desperté con la mano en el sexo después de haber soñado que andaba con muletas y manejaba un auto sin saber conducir y mi sexo estaba mojado en todo momento, ante todo y ante todos.

En cuanto me presentan a alguien siento un deseo furioso de verlo reír a carcajadas y de verle el sexo (sea hombre o mujer).

(Muchacha desnuda a caballo por el mar)




28 de mayo

(…) Claro es que mi desamparo afectivo y mi sensualidad exasperada se conjugan para destruirme. Ayer, sin darme cuenta, asombraba a V. besándola intempestivamente. Es verdad que no la amo pero la deseo y para consolarme me convenzo de no desear sino a S., quien sería mi amor imposible a causa de su edad.




29 de agosto

(…) Por la noche me emborraché y traje a mi casa a una chica que conocí en lo de O. Nos acostamos. Me acosó con sus anhelos de un amor exclusivo: si estoy enamorada de alguien, si soy fiel, etc. Quiso fornicar conmigo pero no pudo debido a mi frialdad. Me preguntó para qué la traje a mi casa. Yo me encogí de hombros y no le respondí. En verdad no le respondí a ninguna de sus preguntas. Se fue horriblemente triste y enamorada de mí. (Ahora no recuerdo su rostro).



En apretada síntesis, diré que para mí, la poesía de Alejandra es, básicamente, el diálogo entre la poetisa y las distintas Alejandras que habitaban en ella misma. Que Pizarnik es su propia definición: la “triste espera de una palabra”, es decir, la búsqueda en su inconsciente, afanosa y desesperada, trascendiendo el lenguaje, en pos de hallar esa palabra, esa verdad, su verdad.
Maravillosa Alejandra que el día de su muerte dejó escrito en su pizarrón: No quiero ir nada más que hasta el fondo.

-Juan Carlos Serqueiros-

sábado, 4 de junio de 2022

TUS PALABRAS Y LAS MÍAS











TUS PALABRAS Y LAS MÍAS

(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Tus palabras y las mías
Se encontraron y se miraron
Y entre los sueños que tejían
Se besaron y se amaron.

Encadenaron muchas frases
Tus palabras y las mías
Y las echamos a volar
Vueltas canto y fantasía.

Porque esas frases son aves
Hechas de sueño y palabra
Porque esas frases son aves
¡Y nadie cortará sus alas!


-Juan Carlos Serqueiros-

martes, 31 de mayo de 2022

NOCHE BLANCA SIN FINAL































NOCHE BLANCA SIN FINAL
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Me soñé niño algunas veces
Otras soñé con no soñar
Alguna vez tuve nombre
Alguna vez tuve hogar
Noche blanca que no acaba
Noche culposa sin final

Algunas veces reí
                           Algunas veces lloré
Algunas veces creí
                             Algunas veces dudé
Alguna vez yo me fui
                                Alguna vez regresé
Algunas veces perdí
                               Algunas veces gané
Alguna vez me engañaron
                                        Alguna vez engañé
Algunas veces me amaron
                                         Algunas veces amé

Hace tanto que ni me acuerdo
Si alguna vez recordé
Que tuve hogar que tuve nombre
Que algunas veces soñé
Blanco velo que no descorre
La luz de este amanecer


-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Francesco De Luca, "From Nothing To No One (De la nada a nadie)", arte digital, contemporáneo.

viernes, 27 de mayo de 2022

VIAJE INICIÁTICO



















VIAJE INICIÁTICO
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

En procura de la estrella
Que adiviné en una imagen
Puse proa hacia tu mundo
Emprendí iniciático viaje
Las auras hincharon mis velas
A Odiseo quise imitar
Las nereidas que habitan el mar
Me llevaron hasta tu playa

Y después por fin
Durante siglos caminé a tu templo
El duende de tu jardín
Me abrió las puertas obsequioso
Y una sacerdotisa negra
Y un monje blanco misterioso
Creyendo que yo era un sol
Me recibieron y me adoraron

Ya situado ante tu trono
Soy Atenea me dijiste
Pero yo te percibía
Y aún te siento como Hera
Siempre Hera para mí
Aunque seas Atenea

-Juan Carlos Serqueiros-

miércoles, 18 de mayo de 2022

BALADA DEL AMOR SIN TIEMPO

 



BALADA DEL AMOR SIN TIEMPO
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)


A Gabriela


No parece de luna tu piel
                                       La propia luna eres tú
No digo verdemar tus ojos
                                        Si ellos mismos son un mar

Qué milenario alfarero
                                  Habrá moldeado tus caderas
Qué olimpo habitó aquel dios
                                             Que la vida te insufló
Qué pretérito juglar cantó
                                       Por ti su endecha mejor
Cuántas sáficas estrofas
                                     Compusieron tu oda de amor
Qué osado guerrero inefable
                                            Para ti el mundo conquistó
Qué anónimo labriego esforzado
                                                   A tus pies su trigo ofrendó
Qué vestal qué sacerdotisa
                                          A tu culto se consagró

Ay, amor mío
Cuántos siglos te he esperado
Entre vino noche y gramo
En compañía de soledades
Con la anhedonia por amante
Y la angustia por tirana
Entre lágrimas veladas
                                   Tras cada risa fingida
Entre los besos mentidos
                                      Con cada promesa olvidada
Entre palabras calladas
                                    Y tanto miedo sin sentido

Que en esta vida hoy ahora
Vengo a ti por el acuerdo aquel
De encontrarnos en esta era
Para algo juntos aprender

Y en mi anhelo desbocado
Locamente galopo tu cuerpo
En tus curvas me resbalo
Y me pierdo en tu cintura
Enredado entre tus cabellos
Ya embriagado con tus besos
Para dormirme en tu seno
Extraviado en el laberinto
De tu secreto pensamiento

Ay, amor mío
Dale al niño aquel que fui
                                        La caricia que no tuvo
Y perdona al hombre que soy
                                             Sus flaquezas sus miserias
                                             Sus temores y sus dudas
Que tu océano de luz
                                 Ilumine mis tinieblas
Que sea tu inteligencia
                                   El timón que guíe mi barca
Y la amarre eternamente
                                      En tu puerto de alabanza

Deja que beba en tu templo
De la plata de tu cuenco
El elixir de la vida
Y llegado el fin de los tiempos
Cuando las pirámides sean polvo
Se hayan secado las aguas
Y apagado el último astro
Me extinga yo entre tus brazos
Ya vencido por el silencio
Exclamando en postrer aliento
Ay, amor mío
Por siempre y para siempre
G A B R I E L A

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Andrea Cristobal, "Antes de conocerte", pastel a la tiza sobre papel, 2010

domingo, 8 de mayo de 2022

LLAMADAS DESDE LA INFANCIA

 


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Suena el teléfono. Atiendo e inmediatamente una operadora recita su mensaje: —Tiene una llamada de larga distancia con cobro revertido. ¿La acepta?
Respondo afirmativamente, a continuación digo “hola” y surge una voz profunda que se anuncia así: —Soy la Evocación llamando desde la Infancia para que te acuerdes...

Del ignoto pasaje de tierra,
De doña Felisa y don Raúl,
De aquel álbum de figuritas
Que archivaste en un baúl.
De la Pichi, de la Sarita,
Del Chany, de la Elenita,
Del Elio y de la Gogó,
Del Miguel y del Cachito
(Que muchas veces te fajó).
De la farmacia de don Ángel,
De la Alemana y del Joselo,
De la Adrianita y del Horacio
(Los hijos del ferretero).
De aquella pelota Pulpo,
Del trompo y de la payana,
De los barriletes que remontabas
Con tu viejo algunas tardes
Y que en ocasiones morían
Enredados en los cables.
De tu perrita, la Rory;
De los bizcochos Canale,
De las biabas de tu vieja
Si volvías hecho un desastre.
Del almacén de don Tito,
De don Felipe, el lechero;
De Pinchabife, el peluquero;
De doña Pepa, la verdulera;
De las noches en la vereda
Y las fogatas de San Juan.
De la parroquia La Guardia
En aquel barrio poligrillo
Levantado de la pobreza
Entre chapas y ladrillos...

Quedo en silencio y la Evocación pregunta: —¿Colgaste? 
Contesto que no y agrego: —Aguantá, que cambio la yerba y prendo un faso. No sé qué tiempo hará en ese tu país la Infancia, pero acá llueve tanto… Y se me debe haber metido algo en los ojos, porque estoy lagrimeando, viste…
—Sí. No te apures —me responde. —Soy la Evocación, siempre amable y obsequiosa; la guacha turra es mi hermana gemela: la Melancolía, que suele vestirse como yo para que la confundan conmigo.

-Juan Carlos Serqueiros-

Imagen: Alberto Pancorbo, “Llamadas desde la infancia”, óleo sobre tela, contemporáneo.


sábado, 7 de mayo de 2022

SÚPLICA

 


SÚPLICA
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

No te vayas, por favor
No te vuelvas un acorde
Enmudecido en mi guitarra
Ni en mis venas la pulsión
De unas rimas trasnochadas
Ni una carta ya archivada
En el baúl de los recuerdos
(Olvidados hace tiempo)

No te vayas, por favor
No te vuelvas una foto
Ya deslucida y ajada
De tanto y tanto mirarla
Con ojos bañados en llanto
Y embarcado en la nostalgia
(En una tortura que espanta)

No te vayas, por favor
No dejes que en la alta noche
Ávidas de sangre y carne
Se descuelguen las empusas
Para venir a flagelarme
Con su sinfonía de angustia
(De esperar sin esperanza)

No te vayas, por favor
No me condenes al suplicio
De revolverme desesperado
En un colchón de faquir
Ansioso junto al teléfono
Por esperar tu llamado
(Que ya nunca habré de oír)

No te vayas, por favor
Aún tengo para vos guardados
Mil sueños de amor en el pecho
En la garganta mil canciones
Mil “te quiero” en la palabra
Y un infinito de ternura
Que en mis manos atesoro
Para ofrendarlo a tus pies
(En aras de tus ojos)

No te vayas, por favor
No te vayas…

-Juan Carlos Serqueiros-

viernes, 6 de mayo de 2022

FRÉDILLO

 


Escribe: Juan Carlos Serqueiros


Durante la Belle Époque, esto es, el período que va desde 1871 hasta 1914, muchos artistas recurrieron al erotismo e incluso a la pornografía, como herramientas destinadas a la sátira social y política. Uno de ellos, quizá el más célebre y prolífico, fue el ilustrador Frédillo.
Paradojalmente —dada la gran difusión y popularidad que tuvo su obra, quiero significar—, poco… no, perdón, me corrijo; más apropiadamente expresado: NADA, se conoce de él en tanto persona física de existencia civil real y tangible, ya que se ignoran tanto su nombre y su apellido, como su nacionalidad (que se presume francesa pero que también pudo ser belga, italiana o española; y más aún, arriesgo: estimo como probable que haya sido catalán y que su pseudónimo resulte de apocopar el diminutivo de Alfred —Alfredillo > Fredillo—, afrancesado con el tilde en la e: Frédillo) y las fechas, años y sitios de su nacimiento y de su muerte. 
Pero si bien es verdad que lamentablemente estamos en la inopia acerca de su identidad; no es menos cierto que sí nos han quedado, en cambio; sus trabajos, realizados en una vasta producción artística que se extendió durante casi cuatro décadas, profusamente divulgados en libros (tanto de ediciones clandestinas como públicas), y también en revistas como, por ej., La Lanterne, L'Écho des Jeunes y La Plume.
Entre las “víctimas” de Frédillo en sus ilustraciones, se contaba, ¡cómo no!, la iglesia católica con sus frailes, curas y monjas a los cuales representó tanto individual como grupalmente protagonizando escenas lujuriosas en las que hay de todo, banquetes orgiásticos, masturbación y sodomía incluidos:







Pero lo suyo, en lo tocante a ese aspecto en particular, no quedó acotado a pegarle a la iglesia católica; porque para la islámica... también había palo, eh:


Y por supuesto, no faltaba la sátira de las hautes classes, la aristocratie, con la que Frédillo les caía a la nobleza y a la alta burguesía, dibujando señoritas y señoras con sus amantes, cuando no en cuadros de lesbianismo:




Tampoco se privó Frédillo de burlarse de la "sacrosanta" institución del matrimonio y de la presunta fidelidad (minga) de los cónyuges, con la consiguiente carga de cuernos a troche y moche;


De la restauración monárquica y los militares;



De los “maestros de música” y de sus “discípulas”;



De lacras como la pedofilia y el estupro;



De la genitalidad en la temprana adolescencia;


De las pobres grisettes, obligadas por la miseria a engrosar sus misérrimos salarios en los establecimientos textiles y talleres de costura, con el aporte económico “desinteresado” a cargo de algún “amigo”, en las... pensiones, digamos (en realidad, burdeles disfrazados bajo ese rótulo), en que vivían.


Porque cabe destacar que Frédillo, en su crítica satírica, no excluyó en modo alguno al mundillo de la bohemia creativa, ya que no consideraba que la pertenencia a él bastase a garantizar la ausencia de lacras como la miseria, el hambre, el proxenetismo, el colonialismo, el racismo, la xenofobia y la misoginia.
Y es que después de todo, mi querido lector, el relato edulcorado que procura —y mayormente consigue— instalar en el colectivo una mirada romántica, idílica, sobre lo artístico, lo literario y el espectáculo de entretenimientos en París en el período que se extiende entre las tres últimas décadas del siglo XIX y fines de la primera mitad del XX, se acerca mucho más a la ficción que a la verdad histórica. La visión de una París-faro irradiando al mundo desde Montmartre, Pigalle y el Quartier Latin los rayos de una vanguardia cultural y artística transformadora de los postulados de liberté, égalité, fraternité, en una realidad tangible para todo el orbe (y de paso, también para los distintos géneros), es nada más que un espejismo, una fantasía.
Como asimismo lo es la percepción de la Belle Époque como un tiempo en que floreció el arte y a su mágico conjuro desapareció el flagelo de las miserias humanas. Como si Pierrot hubiese dejado de ser el zonzo que sufre por Colombina y ésta hubiera derivado, de voluble y miserable pizpireta, en EL amor puro e idealizado. Como si las grisettes, milagrosamente, ya no murieran de tisis o de consunción por el hambre en los talleres de costura o en la sórdida estrechez de las buhardillas parisinas en que malvivían, o ya no languidecieran de pena, desarraigo y fracaso, trasplantadas a la orilla del Plata por "aquel argentino que entre tango y mate la alzó de París" (Enrique Cadícamo dixit). O que por decreto divino, todos los pintores y poetas, de pronto pudieran hacer tres comidas decentes al día y ya no muriesen como moscas, atrapados en el delirium tremens, en los vahos etílicos y mentirosamente felices de la verde diosa absenta o en la telaraña letal de la sífilis. O como si las presuntamente alegres y divertidas hetairas parisinas no fueran, a menudo, protagonistas de su propio infierno como esclavas de la morfina cuando no de la atropina o del éter.


















Y en estas láminas, el gran Frédillo nos obsequia con un calendario para el año 1894:















Como consigné precedentemente, se desconoce el dato de hasta cuándo su arte permaneció activo. Su última obra registrada, está datada en 1914. 
¿Aparecerán otras? Chi lo sa

-Juan Carlos Serqueiros-