Si la tarde se está yendo y en el día no has hecho nada excepto repetir una jornada más, no te acuestes sin mirar tu jardín, la sombra de los árboles, las estrellas, el contorno de la luna, la oscuridad de tus pupilas…
O quizá, prefieras escuchar caer el chorro de agua que lava tus manos, los grillos, el murmullo del viento entre las hojas o cualquiera de esas cosas que dejas pasar de largo como si fueran poco para entusiasmar.
Si pierdes el asombro por lo cotidiano, de a poco vas creyendo que la única forma de pasar un día diferente es que salga a tu encuentro una varita mágica para transformar tu vida. Y eso… no es más que una ilusión que hemos comprado o que esperamos comprar cuando tengamos lo suficiente en la billetera.
¡Disfruta! La mayor parte de las cosas que hacen feliz a las personas son gratuitas. ¿O acaso crees que el amor por la vida se compra?
Ya tienes la respuesta.
Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. P. 16814

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