domingo, 18 de noviembre de 2012

LAS PISTOLAS DEL GENERAL BELGRANO: EL ESTADO AUSENTE













Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Creo que el comprador inevitable será un argentino, alguien que las quiera devolver a su tierra; si no para exhibirlas o donarlas a un museo, para que al menos estén en una colección argentina. Son piezas vinculadas de manera íntima a la historia argentina que lamentablemente no han estado en ese país por más de 150 años. Deberían estar en algún museo allí, son un tesoro nacional. (Conor FitzGerald, asesor y apoderado del coleccionista norteamericano que subastó en Christie's las pistolas que pertenecieron al general Manuel Belgrano)


Se equivocaba usted, señor FitzGerald, todos quienes admiramos y veneramos la figura histórica del general Belgrano, hubiésemos deseado con toda el alma que se cumpliera su vaticinio; pero lamentablemente, no fue así.
En efecto, como usted suponía, hay muchos argentinos poseedores de considerables fortunas a quienes no les hubiera significado ningún esfuerzo económico desembolsar 374.400 dólares para que las pistolas regresaran a esta patria nuestra de la que el general Belgrano fue artífice y a la cual dio nada menos que su independencia; pero, ¿sabe?, a esos argentinos multimillonarios no es precisamente el amor a nuestra historia y a nuestros héroes lo que los conmueve y guía.
Debería haberlas comprado el Estado, porque al fin de cuentas, para un gobierno 374.400 dólares son una nadería; pero ¿cree usted que un estado que no sirvió ni para custodiar eficazmente su reloj y que cuando éste fue robado, no atinó ni siquiera a dar pasos elementales en pos de recuperarlo para el acervo histórico de los argentinos; arbitraría las medidas y recursos tendientes para que las pistolas se reintegren al patrimonio cultural de nuestra nación? Impensable, directamente.

Esta es la historia de esas pistolas narrada por el mismísimo Instituto Belgraniano:

21 de agosto de 1814: Belgrano recibe por parte del Cabildo de Buenos Aires un par de pistolas en reconocimiento por su triunfo en Salta.Belgrano se hallaba retirado en el pueblo de San Isidro y el Cabildo de Buenos Aires, le remitió, con oficio de 21 de agosto de 1814, un par de riquísimas pistolas de arzón “con los emblemas e inscripciones que realzan su mérito”; en justo reconocimiento, le decía, del triunfo de Salta; pidiéndole que las aceptase “como una fineza de un padre para con un hijo a quien ama tiernamente.”Se evidencia el reconocimiento del Cabildo a los méritos de Belgrano a poco que había sido sobreseído del proceso que se le había seguido en virtud de sus derrotas en Vilcapugio y Ayohuma; alejado temporariamente el prócer de la escena política, restableciendo su salud en la quinta de Perdriel, propiedad familiar.En el Acuerdo del Extinguido Cabildo de Buenos Aires del 25 de noviembre de 1814 se registra la cuenta del costo de las pistolas encargadas a Londres para obsequiar al Gral. Belgrano por ser “Vencedor en Tucumán y Salta”, ascendiendo a 637 pesos 7 reales (abonada por el Ayuntamiento en pagos sucesivos).Con respecto a la cuestión de las características de las pistolas en sí, y en cuanto a detalles de su manufactura se conoce, pues, que fueron hechas por Henry Tatham & Joseph Eggs, de Londres, el fabricante más destacado del momento. Llevan el sello de los plateros de Londres correspondiente al año 1813 y están montadas en plata. Como podrá observarse en las fotografías, todas las incrustaciones de plata están doradas. El encendido es a chispa y las colas de disparador “al pelo”. Las cazoletas y los oídos están dorados y los cañones son de 10 ½ pulgadas. Incrustadas en oro en las caras visibles de los octógonos de los cañones se lee:"la Ciudad de Buenos Ayres al General Belgrano, vencedor de Tucumán y Salta. La libertad de la patria establecida", las pistolas presentan incrustaciones de oro y plata cincelado, y vienen en un estuche de madera, en cuya tapa aparece grabado el nombre de Manuel Belgrano.En las empuñaduras aparece grabado el escudo de la Asamblea del año 1813 y la inscripción Provincias Unidas del Río de la Plata. Los ornamentos de las pistolas de presentación de Belgrano poseen lujosa artesanía (de plata incrustada en el arma) con detalles tales como diseños de viñas y trigos (representando la riqueza agraria de las Provincias Unidas del Río de la Plata). Consisten en hojas de parra y enredaderas y los guardamontes están ricamente decorados. Las pistolas están contenidas en la caja original de palo de rosa, con todos los accesorios, las balas y el equipo originales. El estuche tiene un anillo externo para transportarlo y en la tapa de caoba se lee la siguiente inscripción: “A su amigo Jn. Ml. de Rozas, J. N. Terrero”.Tras el deceso de Belgrano en 1820, las armas pasaron a manos de su albacea, Juan Nepomuceno Terrero, quien en 1834 se las regaló a su consuegro y ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas.Años más tarde, el ex gobernador se las legó a su hija Manuelita Rosas y Terrero, quien las pasó a sus descendientes.Tras un viaje que duró más de un siglo, las pistolas reaparecieron en manos de William Simon, secretario del Tesoro de Estados Unidos durante la presidencia de Gerald Ford (1974-1977).Fue el propio Simon quien se las vendió al propietario que las puso en subasta, un estadounidense de la costa este de EE.UU., del que sólo se sabe que es coleccionista de autos y un gran conocedor de la historia latinoamericana.
No, señor FitzGerald, lastimosamente, su pronóstico era erróneo: las pistolas del general Belgrano seguirán en el extranjero… HASTA QUE VENGA EN ESTA TIERRA ALGÚN CRIOLLO A MANDAR.

-Juan Carlos Serqueiros-

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