De no haber aparecido el peronismo, yo quizá sería conservador o comunista, pero seguramente jamás hubiera sido radical. (Jorge Vidal)
Uno viaja por la vida con un bagaje de recuerdos de su infancia. Gratos y no tan gratos. Entre los primeros, conservo uno muy entrañable de este cantante: Jorge el Negro Vidal, hacia el cual profeso una gran admiración por tres motivos: el primero, su relevante jerarquía artística (dicho en criollo, el quía cantaba de puta madre); el segundo, su peronismo jamás claudicante y mantenido a rajatabla hasta el fin de su vida; y el tercero, una vivencia personalísima de mi rosarina niñez, la cual ipso pucho paso a contarle:
Yo tendría, no sé… cinco, seis años o cosa así, y si mis viejos querían ir a bailar; no les quedaba otra que llevarme con ellos, simplemente porque en casa no había nadie con quien dejarme; así que una noche en la que asistieron (conmigo a cuestas, claro) a un baile en el Club Provincial, mientras ellos curtían algunos tangos; yo andaba correteando de mesa en mesa importunando a la gente con mi cargante letanía: "Hola, me llamo Calile", "Permiso, gracias", "Doña ¿me convida una Bidú?", ¡Viva Perón!". Eran tiempos post revolución fusiladora, por ende, pronunciar los nombres de Perón o Evita estaba prohibido por el infame decreto ley 4161, pero... ¿quién se iba a meter con un mocoso de cinco o seis años? Así que dada mi corta edad, aquel "delito" mío gozaba de cierta… impunidad, digamos. Esa noche el número atracción era el Negro Jorge Vidal, quien desde el escenario dijo: "Dedico este tango a ese nene que anda entre las mesas y es tan peronista como yo”, y cantó esto:
CONFIDENCIAS
Cuánto tiempo de vivir en sombras
y vagar sin vida.
Cuántas noches de soñar contigo
sin tenerte cerca.
Tanto llanto, tanta ausencia,
me tenían vencido,
y solo caminé por mil senderos…
Las estrellas, el mar y la luna
no se conmovieron;
su silencio despreció mi pena,
desafió mi orgullo.
Y en penumbras,
la belleza pura
de un lindo cocuyo,
fue mi confidente,
escuchó mis quejas
y lloró también.
Se trata de un tema que tiene una interesante y enrevesada historia. Originalmente fue un bolero que llevaba como título "Cenizas", autoría en música y letra del artista mexicano Manuel "Wello" Rivas, quien lo compuso y escribió en 1952. Rápidamente, se convirtió en un gran éxito, tanto a partir de la versión de su autor y compositor, como así también adquirió extraordinaria popularidad la de Toña la Negra (Antonia del Carmen Peregrino Álvarez).
Posteriormente, la también mexicana actriz y cantante Isabel "Chabela" Durán le introdujo arreglos musicales, le escribió otra letra y lo registró como una obra de sus propias autoría y composición bajo el título "Confidencias".
En nuestro país, esa canción se hizo popularmente conocida en ritmo de tango a partir de la versión (magistral) de Jorge Vidal con acompañamiento de guitarras, grabada el día 30 de enero de 1959 para el sello Odeon y editada en disco de pasta con “Confidencias” de Chabela Durán, en el lado A; y “Canción desesperada” de Enrique Santos Discépolo, en el B.
A todo esto, ya habrá notado usted, mi apreciado amigo lector, que en el video de YouTube con la versión interpretada por el Negro Vidal, se atribuye la autoría del tema a un tal Ángel Massini. Vaya uno a saber de dónde habrán sacado el dato, pero el hecho es que eso se reitera en otros videos e incluso hay en internet partituras que así lo consignan:
Más allá de todo eso, lo cierto, real y concreto es que en SADAIC el tema figura debidamente registrado bajo el título “Confidencias”, con el código de obra 189185 y con derechos por autoría y composición reservados a favor de Durán Ramírez, Isabel y/o su pseudónimo artístico Chabela Durán, de modo que no cabe ninguna duda al respecto, con lo cual lo de Massini como autor, queda automáticamente relegado al reino de la fantasía.
Por mi parte, me voy a regocijar con ese cachito de recuerdo de mi infancia. ¡Salud y hasta la próxima!
-Juan Carlos Serqueiros-



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