miércoles, 31 de diciembre de 2025

NO ESPERES MILAGROS, ¡HAZLOS!





















Escribe: Gabriela Borraccetti *

Hubo un tiempo en el que fuimos niños. Vivíamos las Fiestas como acontecimientos grandiosos porque por entonces, el mundo aún no nos había mostrado su cara más inclemente, desilusionadora y problemática; su cara menos creíble.
En cada uno de nosotros subsiste ese niño que espera un juguete, una alegría, una sorpresa… Y aunque sepamos que las cosas no son magia; ahora conocemos lo importante que es sentir que todavía es tiempo de esperanza.
Uno es un niño siempre, sólo que cuando llegamos a adultos; esperamos regalos de la vida. En cierto modo, reemplazamos al Niño Dios y a los Reyes Magos por algo más abstracto, pero igual aguardamos milagros que, en realidad, podríamos producir nosotros mismos.
Espero que el nuevo año te traiga fuerzas para seguir adelante, valentía para cambiar lo que tienes que cambiar, significado a lo que le falte, y una gran pasión para que no te queden dudas de que todo, TODO, tiene sentido. Y entonces verás cómo poco a poco se irán cortando las viejas cuerdas que nos mantienen atados a lo estanco y nacerán brotes representando las nuevas posibilidades que la vida nos depara para evolucionar.
Recuerda: siempre el círculo se renueva y hay que tratar de que vivir sea una espiral y no un disco rayado.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M.N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

martes, 23 de diciembre de 2025

LA SERENATA DEL DIABLO


Escribe: Juan Carlos Serqueiros

He jugado al truco con el Diablo y siempre me ha ganado. La cuestión con el diablo y la muerte para mí siempre fue un divertimento. Desde que era muy chango hice, por ejemplo, coplas a la muerte y al Diablo le he cantado truco. (Ariel Petrocelli)

A Ariel lo conocí en un asado y me pareció un loco divino. (Daniel Toro)

"La serenata del diablo" es una canción en estilo y ritmo de retumbo creada en 1965 por Ariel Petrocelli y Daniel Toro, con autoría y composición compartida por ambos —en el marco de una colaboración ya iniciada tiempo atrás, pues la primera obra que los dos artistas habían parido juntos data de 1958 y lleva por título “Para ir a buscarte”; un poema que Petrocelli había escrito y dedicado a su esposa Isamara (María Isabel Alegre), y al cual Toro puso melodía cuando contaba sólo 17 años.

LA SERENATA DEL DIABLO
(Retumbo) 
Letra y música: Ángel Ariel Petrocelli / Daniel Cancio Toro

El diablo danzarín
Emborrachó la luna.
Se fue por el confín
Del valle de las dudas.
Dejó su cascabel
Abierto el remolino
Y un gallo de papel
Que azufra con su trino.

¿Por qué me dicen el mal
Si del bien no se habla?
Soy el cantor del alcohol
Garganta de lobo.
¡Deja que sienta tu lumbre
Para quemar mi guitarra!

La novia fantasmal
Le dio una rosa muerta.
El cielo nocturnal
Cerró todas sus puertas.
La niña se murió,
¡No quiero cosas buenas!
Y no será de Dios,
Que ya lleva mi seña.

Hasta donde me es dable saber, es la primera canción popular argentina (si alguien lee esto y conoce otra, por favor arrime el dato así nos enriquecemos todos) que encara la "protesta", la "queja", del diablo por ser considerado EL mal, e incluso (si se lo quiere ver así) lo dionisíaco vs. lo apolíneo: "¿Por qué me dicen el mal si del bien no se habla? / Soy el cantor del alcohol, garganta de lobo. / ¡Deja que sienta tu lumbre para quemar mi guitarra!".
Imaginemos lo magnífico de aquel movimiento musical y poético surgido en Salta, en el contexto de toda aquella bohemia creativa argentina que eclosionó en los sesenta; que tendrían que pasar nada menos que... ¡tres décadas! hasta que el Indio Solari retomara, en 1996, la temática del Diablo en "Luzbelito". Y es que ponerse en el lugar del demonio, como lo hacen Petrocelli y Solari, adquiriendo la función de exégetas suyos es, desde el vamos, heroico, porque desde luego, no es tarea sencilla y además; entraña serios riesgos.
La hermosa versión de Daniel Toro cantando como solista con eximio acompañamiento de guitarra a cargo de Juan Carlos Barrionuevo, fue grabada en 1968 para el sello Music Hall en el Larga Duración “Canciones para mi tierra” que la incluye como track n° 12 y es, sin dudas, magistral.



Pero no menos maravillosa es la interpretación de Los Tucu Tucu, quienes allá por 1966 la grabaron para la discográfica Polydor dos años antes de que lo hiciera el propio Daniel Toro, y fueron quienes convirtieron esa canción en una creación cuasi propia (o, si lo prefieren, sáquenle el cuasi). El long play “Los Tucu Tucu cantan al corazón de la tierra”, con la mejor para mi gusto, claro de sus formaciones: Héctor “Gringo” Bulacio, Ricardo Romero, César “Coco” Martos (quien años después integraría Los de Siempre junto a Daniel Altamirano y Julio Sáenz) y Carlos “Chango” Paliza es, sin vueltas, un disco de antología.



¡Que disfrutes de esta música de ensueño y hasta la próxima!

-Juan Carlos Serqueiros-


miércoles, 17 de diciembre de 2025

SALIR DE LOS PROBLEMAS POR LA PUERTA O ATRAVESANDO LA PARED, USTED ELIGE





















Escribe: Gabriela Borraccetti *

Si en lugar de salir de una situación por la puerta, lo hacemos atravesando la pared, es señal de que no tenemos en claro ni los motivos que guían nuestros actos ni la dirección que ellos tomarán. En cambio, sostener el enojo domando al impulso puede dejarnos ver más claramente el picaporte, la llave, el umbral y el sendero, junto con el motivo de aquello que nos ha sacado de las casillas.
No siempre y bajo "emoción violenta" se nos da bien evitar el portazo, pero la descarga motriz de la bronca es parte del intento de exorcizarla, en tanto que la ruptura o el golpe contra una pared implica que algo se parte en nuestro interior. Por lo general lo que se rompe internamente es el hilo que asocia la verdadera causa de nuestro enojo con la acción destinada a erradicarlo, y es por eso que nuestras reacciones son en más de un sentido, incomprensibles, irracionales y exageradas.
Como siempre, los extremos son y resultan pésimos, pero sólo podremos salir de situaciones engorrosas en forma "limpia" si no esperamos hasta último momento para abrir nuestra válvula de "descompresión" a tiempo, identificando la real causa de un problema.
Solemos confundir la "tolerancia" con el "aguantar" largamente las muchas injusticias, y es por ello que estallamos por intrascendencias y culpamos de nuestra infelicidad a aquellos con quienes tenemos mínimas diferencias. Somos capaces de romper amistades y matarnos entre nosotros mientras nos dejamos ultrajar por la violencia de quienes nos quitan día a día derechos a los que jamás debiéramos renunciar. ¡Y no me diga que nunca mira televisión resignado al saqueo del último político! Pues bien, eso genera ira extrema que luego descargaremos pateando al perro del vecino, otros gritando a algún empleado y algunos más armando un drama gigante a causa de una pequeña estupidez.
Nos preguntamos por qué "la gente está loca", cuando somos parte de esa gente que arma un mundo a partir de un grano de arena, e indefectiblemente usted y yo estamos involucrados en un grado menor o mayor del asunto, pero no hacemos ninguna descarga en el lugar y momento adecuado tan sólo para que la gente no nos mire feo.
A esto llamo atravesar la pared para salir de un problema: estallamos en lugar de enojarnos y nos la tomamos con quienes por lo general nos sentimos más seguros de que no nos asestarán un golpe mayor.
No nos dejemos engañar: somos seres divorciados del enojo sano porque a otros les conviene mantener la bronca dentro de las puertas de su hogar y del mío convirtiéndonos a cambio en intolerantes que no quieren oír volar una mosca en casa; mientras vamos mansa y resignadamente a pagar las facturas abusivas en la larga cola del cajero de la injusticia.
Para pensarlo seriamente...

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista y artista plástica. Para contactar con ella por consulta psicológica o terapia psicoanalítica, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.


domingo, 14 de diciembre de 2025

HASTÍO
























HASTÍO
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Con ansias aguarda la noche
Que lo desenfrena al tragarlo
De ella absorbe la vida
(¿Vida? ¡Ja!)
En ósmosis inquieta, inefable.
Pero ahora el Tipito la teme,
Espera, horrorizado,
Los indecibles tormentos
Que la negritud le depare.

Y busca en la menesunda
de efluvios etílicos, clonazepam
Y un par de cositas más
(La carne es débil),
Pobres sucedáneos mentirosos
De una calma que desconoce
Y una felicidad que ignora,
Alivio al sopor de sus horas
Y a su hartazgo de vivir
Implorando una caricia a su alma
En la forma de un poema 
(Secretamente cómplice).

Y por la mañana cubre sus ojeras
Con el antifaz engañoso
De su prolija sonrisa almidonada
De ejecutivo exitoso, implacable.

Busca en vano reprimir
Sus desplantes de matón
Y putea a un infeliz
Que le demora un café
Que se enfriará en la espera
De esperar… no sabe qué.

Tiene colgado en la pared
Un diploma de Aquiles
(Trucho)
El Tipito nunca, jamás
Pudo pasar de Patroclo.

-Juan Carlos Serqueiros-

lunes, 8 de diciembre de 2025

ABRAZAR EL LADO LUMINOSO DE LA VIDA





































Escribe: Gabriela Borraccetti (*)

“Los golpes de la vida nos transforman”, “las heridas nos dejan marcas”, solemos decir cuando queremos justificar una actitud y nos resistimos a cambiar por no enfrentar la toma de decisiones.
Pero si sanamos golpes, si curamos heridas y las dejamos en el pasado, si acudimos al perdón; entonces podemos ser otra vez verdaderamente quienes somos, quienes fuimos siempre y quienes olvidamos ser. Volvemos a sonreír y a creer. ¿No vale la pena intentarlo?
Pues bien, eso no es idealismo ni es una ilusión: muchas veces el dolor más grande te mata, pero el renacer te brinda la oportunidad de dejarte nuevo. Al dolor no se le debe temer; es, a su modo, un maestro que te enseña a ver por cuánta estupidez te has ofendido, enfermado, enfurecido, desperdiciando preciosos instantes, días o años en un mundo que sólo sirve para autocastigarte todo ese tiempo que empeñaste en recordarlo, en no soltar lo que ya no te sirve, en renegar por cambiar lo que simplemente deberías aceptar.
¡Déjalo atrás! No esperes a sufrir demasiado para abrazar el lado luminoso de la vida. El tiempo para comenzar es ahora, ya mismo, y toda decisión por tu felicidad y tu libertad no es tan costosa como tu infelicidad.
Nadie nos facilita ser nosotros mismos, pero hay que animarse.

Lic. Gabriela Borraccetti
Psicóloga Clínica
M. N. 16814

* Gabriela Borraccetti (n. 1965, Vicente López, Buenos Aires), es licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. De extensa trayectoria profesional, ejerce como psicóloga clínica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la angustia, el estrés, los temas de la sexualidad y los conflictos derivados de situaciones familiares, de pareja y laborales. Es, además; poetisa, cuentista, artista plástica y astróloga. Para contactar con ella por consulta o terapia, enviar e-Mail a licgabrielaborraccetti@gmail.com o Whatsapp al +54 9 11 7629-9160.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

LOS ÚNICOS QUE LA SABEN LUNGA





















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Cuando alguien, con amabilidad y condescendencia infinitas, me cubre de elogios por mis (supuestos) conocimientos acerca de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y/o del Indio Solari, invariablemente respondo que el SABER, lo que se dice SABER, sobre ese tema, está a cargo de tres tipos nomás: Claudio Kleiman, Alfredo Rosso y Tom Lupo.
Y había un cuarto tipo que también sabía (o, dicho más apropiadamente; que al menos se había propuesto transitar por la senda del saber): Eduardo de la Puente; pero... en algún recodo del camino derrapó y volcó (sabrá él por qué motivos; no me corresponde juzgarlo porque no soy quién, y lo que apunto no es un palazo sino un dato de la realidad). Una lástima lo tuyo, Eduardo, una pena; pero bueno, de carne somos...
Tom Lupo (Carlos Luis Galanternik en el documento de identidad, chaqueño de Charata, psicoanalista, poeta, profesor y conductor de programas de radio y televisión) se nos fue de gira a la eternidad hace ya cinco años.
Alfredo Rosso y Claudio Kleiman son ambos grandes tipos, enciclopedias del rock y los únicos que, de verdad, sin grupos y sin alharaca, SABEN.
Ah, y son de esos que además de lo que SABEN; transmiten y difunden sólo aquello que los otros necesitamos conocer; todo lo demás lo guardan en el baúl inviolable de la discreción y la hombría de bien.
¡Felicitaciones y gracias, Alfredo Rosso y Claudio Kleiman!

-Juan Carlos Serqueiros-