lunes, 31 de marzo de 2025

UNA NOCHE DELTA






















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

En la bohemia parisina de la Belle Époque, el epicentro de la comunidad artística Delta lo constituía una casa propiedad del ayuntamiento, ubicada en el número 7 de la rue du Delta, en Montmartre, salvada de la demolición y otorgada en alquiler a los hermanos Jean y Paul Alexandre, quienes ejercían el mecenazgo y brindaban su amistad a los artistas que habitaban en ella.


En las veladas artísticas Delta se debatía sobre literatura, se recitaba poesía, se hacía teatro, se ejecutaba música y se cantaba; todo eso además de los divertimentos de las noches de sábado, en las cuales el falansterio se engrosaba con la concurrencia de grisettes y corrían pródigamente la absenta, la morfina, el opio y el hachís, obviamente, todo ello en un marco de pleno ejercicio de la libertad sexual.
En una de esas noches (corría el año 1913), fue tomada la fotografía que oficia de portada, en la cual aparecen: a la derecha, el doctor (médico dermatólogo) Paul Alexandre, tocado con un fez oriental; a la izquierda, sobre el sofá, Lucie y Henri Gazan; al centro, el pintor Henri Doucet y su esposa, y entre los cortinados, desnuda; Raymonde, amante del pintor Maurice Drouard quien no sale registrado en la escena porque probablemente haya sido quien estaba detrás de la cámara. De todos modos, hay certeza absoluta de que se encontraba allí, ya que sí aparece en otras fotos tomadas esa misma noche, como por ejemplo, esta en la que lo vemos, a la izquierda, sentado en el sofá; a continuación de él está el matrimonio Doucet; en el centro hay un maniquí junto al cual está Alexandre; mientras que Raymonde (esta vez, vestida) está situada a la derecha.


Extrañamente, en esa oportunidad no estaba presente otro de los personajes centrales del estudio Delta: Amedeo Modigliani, que era muy amigo de todo el grupo (de hecho, en la foto de portada podemos distinguir el cuadro "El violonchelista", que él pintó en 1909).
En fin, si no fuese porque se trata de París y no de Buenos Aires; casi que parafraseando al querido y recordado Horacio Ferrer podríamos decir que las nochecitas Delta tienen ese qué sé yo, viste...

-Juan Carlos Serqueiros-.


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