sábado, 14 de julio de 2012

SIN RUMBO (ESTUDIO)








































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Vida perra, puta... -rugió Andrés-, ¡yo te he de arrancar de cuajo!... (Eugenio Cambaceres, Sin rumbo)

Eugenio Cambaceres (1843 - 1888) fue un político liberal argentino que por fuerza de las circunstancias que le tocó vivir y protagonizar, abandonó la política desengañado y asqueado de ella y terminó dedicándose exclusivamente a su condición de escritor. 
Su obra más notable y trascendental es su tercer libro: Sin rumbo (Estudio), de 1885, una novela que ha sido encuadrada alternativamente en el naturalismo, en el realismo, en el modernismo y en el positivismo; discusión esta que se mantiene hasta nuestros días, quizá porque no entra del todo en ninguna de esas clasificaciones y a la vez entra en todas; porque de todas incorpora elementos.
Particularmente, me parece una obra profundamente argentina, en tanto se constituye en acabada descripción de la característica distintiva de una época determinada: el hastío y el desespero que afligían las almas de algunos jóvenes (Eugenio Cambaceres, Julián Martel -pseudónimo literario de José María Miró-, Joaquín Castellanos y Lucio V. López, entre otros) quienes, sabiéndose llamados a integrar la élite dirigente; chocaron con una realidad de país que no les gustaba.
La novela -dramática, escéptica, pesimista- trata acerca de la vida de Andrés, un estanciero argentino que desprecia al gaucho y al indio, habitantes de ese campo que él asocia a la barbarie; pero que a la vez descree de la civilización que le propone la ciudad, esa Buenos Aires a la cual considerada degradada y desvalorizada por las oleadas de inmigrantes y a la que sólo acude en busca de placeres y distracciones, sucedáneos que le dan efímera satisfacción a una vida signada por la sinrazón de una existencia de la que abomina. Como Andrés se aburre en el campo, seduce y embaraza a Donata, hija de uno de sus puesteros, ño Regino, y al hartarse de ella, la abandona y se dirige a la ciudad, para embarcarse en una aventura amorosa con Marietta Amorini, una cantante italiana a la cual también abandona después. Al volver a su estancia, se entera de que Donata murió y que Andrea, la hija que había tenido con ella, vive; entonces procura dotar de sentido a su vida consagrándose en todo a su hijita, en un intento supremo por redimirse, curándose de esa negación permanente de la voluntad de vivir que arrastra; pero sin dejar por eso de ser violento y despectivo con la peonada y con el entorno que lo rodea. El final, darwiniano, trágico y desolador, estremece. 
Una novela áspera, sórdida, que nos sacude los sentidos impactándolos de un modo brutal. Cada una de sus páginas es el cachetazo de una realidad que duele, agobia y asfixia. 
Un libro fundamental de la literatura nacional, que nos lleva a meditar y reflexionar sobre una Argentina en la que, aún hoy, creo; todos seguimos teniendo algo de ese Andrés que imaginó (o que quizá, no imaginó) ese gran escritor que fue Eugenio Cambaceres.

-Juan Carlos Serqueiros-

No hay comentarios:

Publicar un comentario