miércoles, 30 de noviembre de 2011

MÚSICA PARA PASTILLAS




















Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Música para pastillas
(Beilinson - Solari)

Flacas gimnastas de América.
Secas, austeras soviéticas,
muchachitas fatales en blancos
zoquetes chinos...
... son todas joyas, patricias de amor.
La más hermosa niña del mundo
puede dar sólo lo que tiene para dar.
Música para pastillas (¡rápido!)
y mucha cuchillería.
¡Pará, mi amor, esto está muy Shangai!
Roqueros bonitos, educaditos.
Con grandes gastos, educaditos
Emboquen el tiro libre,
que los buenos volvieron,
y están rodando cine de terror.


El título es una asociación de ideas entre las pastillas de anabólicos esteroides, una sustancia sintética derivada de la hormona masculina testosterona, utilizada para incrementar la masa muscular de manera rápida y artificial, mejorando la apariencia estética y la autoestima de quien recurre a este método, pero con consecuencias nocivas para la salud física y sobre todo mental; y lo que el Indio entiende como estancamiento o franca decadencia de la música rock, que en lugar de proponer una alternativa a la frivolidad; se convierte en pasatista y la acompaña y celebra.
“Flacas gimnastas de América. / Secas, austeras soviéticas, / muchachitas fatales en blancos / zoquetes chinos... / ... son todas joyas, patricias de amor.”: comienza aludiendo a las atletas norteamericanas en competencia con sus similares rusas, en una reminiscencia de las olimpíadas de la época Guerra Fría entre los EE.UU. y la URSS. Y luego, con esa maestría genial del Indio, la letra va entrando en un contexto más “nuestro”, digamos, y nos remite a mujeres delgadas, a la moda, con cuerpos trabajados en gimnasios, que para él, son "joyas patricias de amor". La metáfora que usa Solari sirve para situarnos en un contexto determinado: el ámbito donde transcurre la cosa es bacán, por eso son "patricias", es decir adineradas, de nivel social alto. Y son "joyas patricias" en alusión irónica a su poca valía pese a su origen social elevado y al mito de atribuir a las patricias haber vendido sus joyas para conseguir la plata necesaria para contribuir a pertrechar los ejércitos de la independencia. Son "patricias de amor" porque son las "precursoras" (patricio viene del latín patres, es decir los fundadores de una patria, los primeros ciudadanos que imponen usos, costumbres y maneras a todo el resto de la sociedad) de una moda, en este caso; una forma banal y trivial de entender la vida y el amor, basada en la apariencia física y en convencionalismos sociales tontos.
“La más hermosa niña del mundo / puede dar sólo lo que tiene para dar.”: Esa "patricia joya de amor" puede ser todo lo hermosa que quieras, puede ser una modelo de gran belleza, pero ahí se agota; sólo tiene su hermosura para dar (y para colmo, una hermosura artificialmente lograda), por lo demás; es igual a cualquier otra mujer, o quizá peor, porque es hueca, vacía; una "joya de amor" y nada más. 
“Música para pastillas (¡rápido!) / y mucha cuchillería.”: Las pastillas de anabólicos esteroides sirven para crear "rápido" un físico en apariencia perfecto; pero son terriblemente nocivas para la salud. Eventualmente, una mina puede lograr (a través del consumo de pastillas) un cuerpo perfecto, y por medio de la cirugía plástica ("mucha cuchillería") una cara hermosa, unas tetas y un culo espectaculares; pero todo eso es artificial y a la larga, pernicioso para su salud. El Indio va esbozando la idea que quiere transmitir: la de una música representativa de ese tiempo de boludez generalizada, de vivir de apariencias e idioteces, de cosas ficticias. El rock va acompañando (para mal) esos "cambios" aparentes que se viven en determinadas capas de la sociedad, y él condena eso, lo critica. 
“¡Pará, mi amor, esto está muy Shangai!”: Muito shangai es una expresión popular que se usó en una época en Brasil para representar un ambiente confuso, tipo feria, algo medio inquietante, quizá peligroso; pero a la vez interesante para contemplarlo. El Indio le está diciendo a alguien imaginario ("mi amor"), que "pare un poco", algo así como “pará un cachito”, “pará la moto”; que él quiere ver como termina todo eso que "está muy shangai", es decir que quiere contemplar cómo termina esa moda de boludeces y trivialidades...
A propósito de dicha expresión, el Indio dijo esto en una nota a la revista La García:
Significa "muy confuso". Que algo está "muito shangai" se decía en Brasil cuando yo estuve allá. Cuando querían decir que algo era muy confuso decían eso, usaban "shangai" como ejemplo de un lugar confuso, olores a comidas, gente en bicicletas, quilombo. Me pareció una figura que estaba buena, porque acá no existía. Después la explicaron de cualquier forma, creo que en uno de los libros… 
(Nota mía: “Uno de los libros" es un eufemismo del Indio para referirse a esos libros que “no hay que leer”. 
“Roqueros bonitos, educaditos. / Con grandes gastos, educaditos.”: Se está dirigiendo a quienes desde los postulados de la cultura rock, debieran dedicarse a criticar todo eso, a condenarlo, y en lugar de ello; están transando, se convirtieron en "bonitos" como las chuchis de los barrios bacanes con cuerpos logrados a base de pastillas y caras de cirugía plástica, y en "educaditos" en una disciplina dictada por orden sistémico.
“Emboquen el tiro libre”: Les exige salir del letargo, de la abulia y del pasatismo. Les reclama que crezcan, que se hagan cargo de crear algo que sea un suceso, un “golazo”, algo nuevo, una cultura superadora. Y para ello, apela a una metáfora futbolera: les pide que "emboquen el tiro libre". 
“Que los buenos volvieron, / y están rodando cine de terror”: Les reclama la creación de una cultura nueva en forma inmediata, urgente. La urgencia, lo perentorio del pedido que les hace, es porque él percibe que "volvieron los buenos", es decir se volvió a un estado similar al que había antes de la irrupción del rock, con músicos estereotipados, “buenitos”, no contestatarios, complacientes con un orden sistémico; y esos "buenos" son los que "están rodando cine de terror", es decir están convirtiendo nuevamente a la sociedad en una película de miedo.


-Juan Carlos Serqueiros-

1 comentario:

  1. Pega, y pega. Y está bien, porque eso de consumir películas de terror, es realmente una canilla que vacía cerebros. Dicho esto en sentido solariano. En fin, hermoso y completo, como siempre!

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