sábado, 21 de mayo de 2016

CONJURO A PICHUCO







































CONJURO A PICHUCO
(Poema de Juan Carlos Serqueiros)

Escolaseando notas te conjuró mi pena
Engüiskado en responso el de la zurda
Para que vuelvan Alejandra y María, plenas
Y Cátulo, el de los perros y la herida absurda
Para que el Barba rescate de Pompeya
De entre los yuyos y la alfalfa un verso rante
Descolgame ¡presto! de alguna estrella
Aquel fenecido romance de barrio laburante
¿No ves que garúa tu penúltimo tango
Y a puro desencuentro busco garras
Que me arranquen de los miasmas de este fango
Del dolor terrible traducido en mis amarras?
Dejá, Gordo, que alumbre la cantina
El pobre consuelo de aquel último farol
Disimulando apenas, escuálida luz mortecina
Torpe insulto de hormigón que ofende al sol
¿No ves, hermano, que llora Discepolín
Tanta infamia, tanto secreto y tanto yirar
En la flaca queja amarga de su esplín
El castigo eterno de la duda existencial?
El ámbar tibio y amistoso de licor arcano
Tal vez el cálido relumbrón de un faso
O quizá la blanca tentación de un gramo
Sirvan de conjuro inefable, acaso
Para traer al hoy esa nota inconcebida
Yaciendo oculta en tu fueye somnoliento
Que se resiste a volver a la vida
Si tus dedos no le infunden sentimiento

-Juan Carlos Serqueiros-

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