sábado, 22 de agosto de 2015

DEMASIADOS COCINEROS







































Escribe: Juan Carlos Serqueiros

Debo confesar que el gusto por la comida es una de mis principales características, y la descripción de los platos preparados por el cocinero de Nero Wolfe me ha procurado un gran placer y el deseo de probar sus sugerencias. Quizá por eso, me gustó especialmente "Demasiados cocineros". (Agatha Christie)

Demasiados cocineros (Too Many Cooks, en el original en inglés), escrita y editada en 1938, es una novela policial de Rex Stout (n. 01.12.1879 - m. 27.10.1975, EE.UU.) protagonizada por el personaje por él creado: Nero Wolfe
Éste es un detective de origen montenegrino radicado en Nueva York, que además de ser un genio; es un consumado gourmet, reputado como uno de los más exigentes del mundo. Vive en una sólida y espaciosa casa de piedra rojiza situada en la calle 35 Oeste, cerca del Hudson, en compañía de sus fieles empleados: su ayudante, Archie Goodwin; su cocinero, el chef alemán Fritz Brenner y su jardinero Theodore Hortsmann, y cultiva orquídeas en el invernadero de su terraza. Increíblemente gordo, antipático, excéntrico, lector empedernido y erudito, misógino, cuasi misántropo (tiene solamente un amigo, al cual ve en las contadas oportunidades en que acude a comer al restaurante que éste posee, el Rusterman), incansable bebedor de cerveza y consumidor sólo de los deliciosos platos que para él cocina su chef; no sale jamás de su casa ni modifica sus inflexibles reglas, y se vale para sus investigaciones de su asistente, que es como sus ojos, brazos y piernas.


En esta novela, Nero Wolfe se resigna a hacer una excepción en uno de sus normas más férreas: ¡accede a salir de viaje! Lo hace para dirigirse en tren al Kanawha Spa, un exclusivo hotel en un no menos exclusivo balneario de West Virginia, en el cual se realizará un encuentro de los más afamados chefs de todo el globo: Les Quinze Maîtres, al cual ha sido especialmente invitado para pronunciar un discurso referido a los aportes de la cocina americana a la cultura gastronómica mundial.
Sin embargo, el genial gordinflón no tuerce sus normas inquebrantables movido por el honor que le han dispensado; sino que va en busca de algo para él mucho más importante: en su juventud, actuando como agente al servicio de Austria en una misión en España, comió, en una humilde posada de Figueras, salchichas elaboradas por el hijo de la posadera, Jerome Berin, que le parecieron un manjar digno de los dioses. En esa oportunidad, Wolfe le pidió la receta a aquella buena señora, pero ésta le dijo que sólo su hijo la conocía, y posteriormente, la guerra le impidió regresar a España. Por eso, muchos años después de todo aquello; va ahora, en procura de esa receta (que dicho sea de paso, se ha convertido en uno de los platos más apetecidos por los gourmets: la saucisse minuit); pues el hijo de aquella posadera es hoy por hoy nada menos que uno de Les Quinze Maîtres y un ineludible referente de la haute cuisine.
Ya en el Kanawha Spa, se produce el asesinato de uno de los chefs, un sujeto con mucho (o todo) de deleznable y que era odiado por los demás, de modo que cualquiera de los otros bien podría haber sido quien le mató. Le tocará a Wolfe -mediante una investigación en la cual incluso aborda un aspecto, el racial- en la que rayan a gran altura su extraordinaria percepción y su aguda inteligencia, descubrir al homicida, lo cual, de paso; lo llevará también a obtener la receta de saucisse minuit que tanto ansía, y que no había logrado poseer antes a través de prodigar halagos y ni siquiera ofreciendo dinero.


Lamentablemente, no hay nuevas ediciones de la obra de Rex Stout, por eso, quien desee regalarse el placer de leer esta novela, deberá buscarla en las librerías de viejo o bajar el libro (si es que está en la web, lo cual ignoro) en archivo electrónico mediante algún enlace de esos tan poco seguros.
Hasta la próxima y que disfruten de su lectura. Por mi parte, precisamente lo estuve haciendo en los momentos previos a estos en los que escribo esta recomendación que me permito efectuar abusando de vuestras gentileza y paciencia.
La novela vale la pena, se los aseguro.

-Juan Carlos Serqueiros-

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